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Full text of "España sagrada. Índice de la España sagrada"

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ESPAÑA SAGRADA. 



TOMO XLIX, 



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ESPAÑA SAGRADA, 



CONTINUADA 



POR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. 

TOMO XLIX. 
TRATADO LXXXVIL . : 

U SANTA IGLESIA OE TA RAZON \ EN SUS ESTADOS AMO T MODERNO. 

Pon - v< f l** 

DON VICENTE DE LA PUENTE, 

INDIVIDUO DK NÚMERO DE DICHA REAL ACADEMIA Y DE LA COMISION ENCARGADA DE LK 
0< INTIM ACION DE ESTA OBRA, DOCTOR EN TEOLOGIA Y JURISPRUDENCIA, Y CATEDRÁTICO DE 
DISCIPLINA ECLESIÁSTICA EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL. 





MADK1I). 

MI'KKMT.l M JOSt Hl'UHIGUtI, CALLt DKt C«LY»MO, R. I*. 



I 

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PRÓLOGO. 



Real Academia de la Historia, deseosa de llevar á 
cabo la terminación de la España Sagrada, después de 
la muerte del señor Cueto, último continuador de esta 
obra, creyó preferible nombrar una comisión de su 
seno, á la cual encargara este trabajo mas bien que 
á un solo Académico. Por este medio se conseguirá, 
no solamente terminarla con mas prontitud, sino tam- 
bién conservar ciertas tradiciones y unidad de miras, 
que se trasmiten mas fácilmente en las comisiones que 
por individuos aislados. 

Una de las iglesias, cuya historia estaba anunciada ya 
desde el tomo XXXIII por el P Risco, era la de Tara- 
zona. El Académico de número, individuo de la Comi- 
sión encargada de continuar esta obra, que se encargó 
de redactar la parte relativa á dicha Iglesia, tuvo razo- 
nes especiales para preferir este tratado á los otros que 
rfestan por escribir, no solamente por tener el honor de 

381496 



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VI 

ser natural de esta Diócesis de Tarazona, sino también 
por la circunstancia de poseer documentos curiosos re- 
lativos á varias iglesias de ella. 

Mas no bastando estos y los que conserva la Real 
Academia, pasó á visitar los archivos de la misma Cate- 
dral y de la Mitra. Uno y otro perecieron en el sitio de 
Tarazona por D. Pedro el Cruel, y lo poco notable 
que pudo salvarse lo publicó, en su mayor parte, el 
P. Mtro. Fr. Gregorio de Argaiz, Benedictino, en el to- 
mo VII de la Soledad Laureada, por los hijos de San 
Benito, impreso en 1675. 

Por desgracia esta obra, ademas de ser ya muy rara y 
hallarse solamente en las bibliotecas, no satisfizo á los crí- 
ticos y amantes de las buenas letras. Su autor, apegado 
á los falsos cronicones, llenó su historia de noticias be- 
bidas en malas fuentes y repudiadas por la sana crítica. 
Siendo el objeto de la España Sagrada no solamente in- 
vestigar las antigüedades de nuestras iglesias sino tam- 
bién depurar las noticias ya publicadas; el presente trata- 
do relativo á la antigua y célebre iglesia de Tarazona, era 
deseado con ansia. Lo que sobre ella escribió el Padre 
Huesca para el Teatro Eclesiástico de Aragón, se per- 
dió, según se dice, sin que llegara á publicarse, caso de 
que concluyera su trabajo. 

Por otra parte el P. Argaiz no visitó los archivos de 
las otras iglesias particulares de la Diócesis, y aun tomó 
demasiada parte en sus reyertas, alejándose de la severa 



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VII 

imparcialidad, necesaria en los escritos de este género. 
Añejas cuestiones agitaban demasiado los ánimos por 
aquella época para que dejara el escritor de apasionarse. 
Hoy dia las circunstancias enteramente distintas permi- 
ten mirar tales desavenencias con mas calma y frial- 
dad, y dar á cada uno lo suyo, ó narrar sin comenta- 
rios. Era pues una necesidad visitar los archivos de las 
otras iglesias notables de la Diócesis. 

La de Tudela, dependiente en otro tiempo de Tara- 
zona, era la mas importante, después de la Matriz, 
mucho mas habiendo llegado á ser catedral. Su rico 
y bien conservado archivo tiene índices y copiado- 
res de documentos, que hizo á fines del siglo pasado 
el Doctoral Conejares, y de allí se tomaron muchos 
documentos. 

No sucede asi, por desgracia, en el de Santa Maria 
de Calalayud, pero á pesar de eso pudieron copiarse no 
pocos y curiosos documentos de aquel archivo, que 
conserva ademas libros litúrgicos muy curiosos. 

El archivo de la Colegiata del Sepulcro está en poder 
de la Hacienda, pero un libro de documentos, copia- 
dos por el Prior Monterde, me ha suministrado pre- 
ciosos materiales relativos á tan célebre é importante 
iglesia. Por otra parte, tanto esta como la de Santa Ma- 
ría, en los pleitos que tuvieron entre sí y con los Obis- 
pos de Tarazona, publicaron muchos memoriales ajus- 
tados, con no pocos y curiosos documentos. 



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VIII 

También el archivo de la Colegiata de Alfaro se halla 
intervenido por la Hacienda Nacional, por cuyo motivo 
fué poco lo que de él se pudo sacar, no siendo por otra 
parte rico en antigüedades, pues sus documentos mas 
remotos datan del siglo XIV. 

El de la Colegiata de Borja se ha perdido, pero pu- 
dieron lograrse documentos del siglo XV relativos á la 
erección de aquella, y ademas el archivo municipal po- 
see otros muy curiosos, aunque en general tampoco pa- 
san del siglo XIV. 

En Agreda nada ha quedado del archivo eclesiástico; 
al menos asi se me dijo verbalmente por el Arcipreste, 
lo cual me fué muy sensible, porque aquel archivo de- 
bió ser rico en otro tiempo y hay por otra parte mu- 
cha escasez de noticias con respecto . á las antiguas 
iglesias de aquel pueblo, algunas de las cuales fueron 
importantes. 

Igualmente infructuoso fué mi viaje á Cascante, pues 
allí nada ha quedado en el archivo de aquella iglesia. 

No debo concluir sin manifestar mi gratitud al Exce- 
lentísimo Sr. Obispo de Tarazona, que me franqueó el ar- 
chivo de la Mitra, y á su digno Secretario el Sr. D. Gre- 
gorio Medina, que me ha proporcionado no pocas noticias 
relativas, no solamente á esta iglesia, sino también á la 
de Tudela. Haría un agravio á los ilustres cabildos de 
Tarazona y Tudela si no manifestara mi gratitud por la 
bondad con que me franquearon sus respectivos archi- 



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vos, y la amabilidad de sus Dignidades, Doctorales y 
varios señores Prebendados, que me favorecieron con sus 
noticias y auxilios. Debo también no poca gratitud á los 
tres curas párrocos de las antiguas Colegiatas de Alfaro, 
Borja y Calatayud, y á los Alcaldes y Secretarios de 
Alfaro y Borja, cuyos archivos visité igualmente, el 
año de 1862. 

No habiendo sido posible reducir á un tomo el tratado 
de la iglesia de Tarazona, preciso ha sido dejar para 
un segundo volúmen las noticias acerca de los San- 
tos de la Diócesis y disciplina de ella, catálogos de 
sus Abades y Deanes mitrados, sobre todo del de Tíl- 
dela, cuyo territorio llegó á ser Obispado, aunque por 
breve tiempo, por lo cual no parece conveniente separar 
sus noticias de las de Tarazona, repartiendo también los 
documentos entre los dos volúmenes, según la mayor 
afinidad con las materias que respectivamente con- 
tienen. 

Finalmente, el mapa que acompaña á este tomo se 
ha formado teniendo á la vista el que publicó en el 
siglo XVII el geógrafo Labaña, costeado por la Diputa- 
ción de Aragón, haciendo en él las convenientes adi- 
ciones y rectificaciones, y extendiéndolo á varios pun- 
tos fuera de la Diócesis, cuya historia va enlazada con 
la de esta, y para ilustrar las cuestiones de límites y 
otras no menos importantes que se tratarán en el si- 
guiente. 



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INDICE 

DE LOS CAPITULOS Y APÉNDICES DE ESTE TOMO XLIX. 



TRATADO LXXXVI!. 

Capítulo I. Descripción de la 
Celtiberia en general \ 

Cap. íí. Descripción y límites 
del obispado de Tarazona. . . 18 

Cap. III. Descripción de Tara- 
zona y sus antigüedades. . . 30 

Cap. IY. Antigüedades en los 
pueblos mas notables del obis- 
pado de Tarazona 41 

Cap. V. Origen del cristianis- 
mo en el obispado de Tara- 
zona 78 

Cap. YI. Episcopologio de la 
iglesia de Tarazona hasta la 
época de la reconquista. ... 80 

Cap. VII. Estado de la iglesia 
de Tarazona desde la irrup- 
ción de los Arabes en Espa- 
ña, hasta la reconquista. . . 117 

Cap. VIII. Continua lasérie de 
los Obispos de Tarazona des- 
pués de la restauración de su 
silla por D. Alfonso el Bata- 
llador 125 



fia: 

Cap. IX. Continúa la serie de 
I03 Obispos de Tarazona, des- 
de mediados del siglo XV has- 
ta fines del XVII 224 

Cap. X. Conclusión del Episco- 
pologio do Tarazona: desde el 
siglo XVII hasta nuestros dias. 253 

APÉNDICES. 

I. Sancti Gaudiosi vita, hym- 
nus et responsoria 315 

II. Inscriptio in sepulcro Sanc- 
ti Gaudiosi super corpus ejus 
reperta 317 

III. Vita Sancti Prudentii.. . . 318 

IV. Prosa in honorem Sancti 
Prudentii Episcopi 319 

V. Vita Sancti Prudentii qua? a 
Pelagio nepote dicitur scripta. 321 

VI. Alia vita Sancti Prudentii 

et etiam Sancti Saturii. . . . 526 

VII. Donatio monasterio Sancti 
Prudentii facta 327 

VIII. Carta populationis oppidi 
Belgit, quod hodie Belchite 



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XII 

dicitur, in qua constat electio 
Michaelis Tirasonensis Epis- 
copi 

LX. Concordia inter Episcopos 
Caesaraugustanum et Tiraso- 
ncnsem 

X. Donatio decimarum et mez- 
quitarum Tutelanae Ecclesiaí. 

XJ. Donatio decimarum facta 
Ecclesiae Beata; Maria? Ti- 
rasonensis 

XII. Donatio Eeclesia; Sanctae 
Crucis de Rabate apud Turia- 
sonem facta 

XI II. Concordia inter Episco- 
pum Turiasonensem et Capi- 
tulum Tulelanum de redditi- 
bus et vita Canónica insti- 
tuendis 

XIV. Donatio Emilianensi mo- 
nasterio facta a Dno. Ilde- 
phonso VII, Castellaa Impera- 
torc, in qua aliquot populi 
Coramunitatis Calatayubii illi 
monasterio subduntur 

XV. Donatio Ecclesiae Segun- 
tiocC facta a Dno. Ade phon- 
so VII Imperatore Castella 4 .. . 

XVI. Transadlo Caesaraugus- 
tanura inter et Seguntinnm 
Episcopos, in qua Communi- 
tas Caiatajub Seguntinae dioñ- 
cesi adscribitur 

XVII. Professio cuyusdam Cle- 
rici in Tyrassonensi Sede in- 
trusi 

XVIII. Bulla Innoccntii Papa; 
II in qua Communitas Calata- 
yub Tirassonensi adscribitur 
Dicecesi 

XIX. Forum oppidi de Araciel. 

XX . Forum Calatayubii et Bul- 
lía Lucii Papa* III 



Indice 

XXI. Donatio Dna*. Theresia' 
Caxal Turiasonensi Ecclesiae. 302 

329 XXII. Subjectio Oniensi mo- 

nasterio cujusdam Prioratus 
Sancti Benedicti Muzarabum 

330 apud Calatayub 363 

XXIII. Donatio decimarum mo- 

331 nasterio Fiteriensi a Michaele 
Tirasonansi Episcopo in gra- 
tiam Sancti Raimundi 364 

332 XXIV. Donatio facta apud Con- 

chillos, in qua Michael Epis- 
copus in Tutela et Calataiub 

333 nominatur 365 

XXV. Donatio sarraceni exa- 
rici Ecclesiae Toteianaj, tem- 
dore Michaelis Epi. Tirason., 

a quodam recepto in Canoni- ^ 

334 cum 366 

XXVI. Donatio praediorura apud 
Turiasonem in honorom Do- 
minici Sepulcri id. 

XXVII. Transactio super vi- 
cum de Villamayor, in qua 

339 constat obitus Michaelis Tira- 
son. Episcopi 367 

XXVIII. Giraldus Primus Prior 

339 domus Dominici Sepulcri 
apud Caiatajub omnia bona 
haclenus acquisita eidem tra- 

dit 368 

XXIX. Altera concordia inter 

341 Episcopum et Tutelanum Ca- 
pitulum, in qua etiam Cano- 
nices vita; regula? dantur. . . 370 

342 XXX. Bulla Alex. IV in qua 

ílrmatur Concordia inter Epis- 
copum et Capitulum Tutela- 

num 373 

545 XXXI. Transactio inter Sanc- 
345 tium Castella; Regem et Rai- 
mundum Comitem Barch. su- 

340 per térras Ca'saraugusta» et 



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Calatajub, sub certis co^ li- 
tionibus 

XXXII. Condonatio decimarum 
monasterio Verolensi ab Epo. 
et Caplo. Tirason. ubi de Ca- 
thedralisEccles. aedificatione. 

XXXIII. Donatio Dnaí. Errai- 
sendac Dominico Sepulcro 
apud Calatajub, tempore in- 
terdicti 

XXXIV. Concordia inter Rai- 
mundum Comitem et Tem- 
plarios super castra oppido- 
rura Borja et aliorum 

XXXV. Donatio haereditatura cu- 
yusdam sarraceni dicti Ayun- 
Jadron 

XXXVI. Ildephonsus II Arag. 
Rex, sarracenorura exarico- 
rum decimas Eccles. tribuit 
Tyrasson 

XXXVII. Donatio Petri Monter 
Monasterio Verolensi, titulo 
precario, anno 1174, in qua 
quidam Frontinus testis ap- 
paret 

XXXVIII. Ildephonsus II Arag. 
Rex populum de Verola et 
alios monasterio donat, anno 
H77,magnis cum privilegiis. 

XXXIX. Absolutio a prjcsla- 
tione decimarum Verolensi 
monasterio concesa 

XL. Transactio ínter Clerícos 
parrochiíc Sti. Petri Franco- 
rum de Calat. et Canónicos 
Sancti Sepulcri 

VLl. Ildephonsus II Arag. Rex* 
sarracenorum de Vera agros 
et omnia bona Verolensi mo- 
nasterio largitur 

XL11. Donatio seu infeudatio 
oppidi de Leitago cuidam no- 



Jndice X1H 

bili, qui ejus dominium trans- 
375 fert monasterio Verolensi. . . 592 
XLIII. Carta venditionis. . . . 395 
XLIV. Donatio conjugum qui, 

titulo precario, corpora et bo- 

377 na sua Dominico Sepulcro 
donant id. 

VLV. Ildephonsus II Arag. 
Rex, Canónicos Pinnatenses 

378 Capellanos Regios instituit. . 397 
XLVI. Episcopus Turiason. si- 

mul cum Priore et Capitulo 
Tutelanis, cusestionem deci- 

379 malem cum Templariis cora- 
ponit 398 

XLVIl. Bulla Celestini III, in 

581 qua privilegia Tutélame Eo- 
clesiae largitur 401 

XLVIII. Episcopus G. Fronti- 
nus decimas oppidi de Borja 

582 donat Capitulo Turiason.. . . 403 
» XLIX. Garsias Frontinus Tira- 
son. Epus. qutcslionem cum 
Canonicis Sanctae MariíE de 

de Calat. compon i t 405 

384 L. Concordia inter Capitulum 
Tirason. et Canónicos Pinna- 
tenses apud Calat 407 

LI. Privilegiumconcessumcon- 

585 ventui Dominici Sepulcri cir- 
ca jura sepulturae ab Episco- 
po Turiasonensi 410 

588 LII. Compositio inter Capitu- 
lum Tirason. et monast. Ve- 
rolai in controversia quas ver- 
tebalur de juribus sepultura?. 412 

500 LUI. Fraternitas Canónicos in- 
ter Turiasonenses et Segunti- 

nos inita 413 

LIV. Donatio decimarum cu- 

591 jusdam molendini ab Episco- 
po Tirason. Capitulo B. Ma- 
ría} de Calat 414 



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XIV 

LV. Donado parrochiarum ab 
Epo. G. Frontino II in hono- 
rem Dnici. Sep. apud Calat. 

LYI. Archiep. Tarraconensis 
XXX indulgentiae dies largi- 
tur stipem erogantibus ad aedi- 
íicationem Ecclesise Sancti Se- 
pulcri apud Calat 

LVII. Donatio cujusdam mili- 
lis Frontini monast. Vero- 
lensi 

LVII1. Jacobtis Arag. Kex ter- 
minum de Ceseron (seu Al- 
cala) Verolensi monasterio ad 
populandum donat 

LIX. Permissio Verolensi Ab- 
bati ad aedificandara ecclesiam 
in vico Alcalá 

LY. Episcopus Tirason. Cano- 
nicorum et Portionariorum 
Eccles. B. Maria? de Calat. 
unicus Judex cum Priori de- 
claratur 

L\I. Carta populationis et fo- 
ri ad Verolensi Abbate data 
populatoribus vici dicti Po- 
zuel 

LX1I. Sententia in deciraarum 
causa contra Fratres Ordinis 
B. Mariae de Mercedibus, in 
porticu ecclesia; ab archipr. 
lata 

LXIII. Consecratio Ecclesise 
Mayoris Caiat. ab Epo. Tar- 
racon. . ... 

LXIV. Quadraginta dies indul- 
gentia; ab Epo. Valenti- 
no, consecrat'onis Ecclesia; 
B. María; ergo, concessre. . . 

LXV. Consecratio Eccles. Do- 
minici Sep. apud Calat. . . . 

LXVI. Quadraginta dies indul- 
gentia? concessi ómnibus qui 



Índice 

in Ecclesia B. Maria? de Ca- 
lat. sacris intersint certis die* 

415 bus 450 

LXVII. Quadraginta dies in- 

dulgentiai ab Epo. Valent. 
largiuntur audientibus sacra 
apud Eccles. Majorem Calat. 

416 certis diebus 431 

LXVII I. Quadraginta dies in- 

dulgentia; largiuntur ab Epo. 

417 Tirasone stipem. erogantibus 
adreparationemchori Eccles. 
Mayoris Calat 452 

LXIX. Donatio Portionis in Ec- 

4 1 8 clesia Borgiae monasterio Ve- 
rolensi 435 

LXX. Bulla Alexandri IV qua 
4(9 Decanus Tutelanae Ecclesiae 
Pontificalibus decoratur in- 
signiis 434 

LXXI. Littera; Clementis IV su- 
per controversia intcr Capi- 

421 tulum B. Mariae de Calat. et 
habilatores loci de Velilla. . . 435 

LXXII. Sententia contra habi- 
latores loci de Velilla, in qua 

422 dúo Epistolar Regis Jacobi lau- 
dantur 436 

LXXI1I. Sententia Episcopi Ti- 
ras, contra ecclesiam Commu- 
nitatis Calat. in causa Deci- 

426 marum , . . 439 

LXXIV. Donatio ecclesiarum a 

Petro Epo. Tirason. Canoni- 

427 cis B. Maria3 ap. Calat. ... 440 
LXXV. Decisio Petri Tirason. 

Epi. super pulsatione campa - 
narum processione et lectio- 

428 ne Regula; 441 

LXXVI . Sententia Justillo Ca- 

429 lat. super decimis et primitiis 
infantionum 445 

LXVVIl. Sententia super deci- 



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ma Sarracenorum de Villafe- 
lice 

LXXV1II. Sententia Jacobi II 
de primitiis Turiason. Ec- 
clesia} 

LXXIX. Procurationes in lite 
coram Justitia Calataiub su- 
per solutione pedagü 

LXXX. Privilegium ab Episco- 
po Turiason. concessum , ut 
Prior Beatae María; de Calat. 
deinde Decanus appelletur. . 

LXXXI. Electio secundi Deca- 
ní in eadem Ecclesia 

LXXXII. Donaüo arcis Regise 
dictas la Zuda apud Turiason. 

LXXXI II. Donatio monetatici 
loci de Oseja Turiason. Epo.. 

LXXX1V. Concessio indulgen- 
tiarum a Patribus Concilii 
Vallisoletani his qui ad opus 
conventusSti. Marchi operam 
dederint 

LXXXV. Sententia arbitralis in 
favorem eccleswe Dominici Se- 
pulcri ap. Calat 

LXXXYI. Sententia in favorem 
Episcopi Tirasonensis tribuens 
illi dominíum loci de Calce- 
na, cum mero et mixto im- 
perio 

LXXXVII. Appellatio Conven- 
tus Dnici. Sepulcri super 
exemptione 

LXXXVIII. RestauratioCathe- 
dralis Turiason. a Petro Cru- 
deli dirutae 

LXXXIX. Constitutio de einp- 
tione capparum 

XC. Votum Concilii municipa- 
lis Calat. pro liberatione e ma- 
nu Petri Castellre Regís, dicti 
Crudelis 



Indice XV 

XCI. Constitutio ordinationis 
446 duarum praebendarum de nu- 
mero in ecclesia Turias. . . . 465 
XCII. Acquisitio aedium Epis- 
443 copalium, olim maurorum ar- 

cem, vulgo la Zuda 467 

XCIII . Epístola Petri de Luna , 
449 in sua obedientia Bened. XIII, 

Concilio Calataiub 468 

XCIV. Fraternitas inter Eccle- 
sias Tirasonensem et Calagur- 

451 ritanam 469 

XCV. Formula príesentationis 

452 Canonici Calat. Epo. Tiras. . 470 
XCVI . Formula praesentation is 

453 Clerici patrímonialis Turia- 
sonensi Epo.; sácenlo XIV et 

455 sequentibus usitata 471 

XCVII. Sententia super jura 

Episcopalia in celebratione 

Pontifical ium id. 

XCVIII. Bulla Benedicti Luna 

456 super fundationo studiorum 
TheoIogiaB in ecclesia B. Ma- 
rio! de Calat 472 

457 IC. Martinus Rex Aragonum 

primitias Borgiac Regina» Vio- 

lanti largilur 475 

C. Bulla Nicolai Papa; V super 
decimis et primitiis 474 

459 CI. Bulla Eugenii Papa; IV, 
qua Ecclesia Beata* María* 
apud civitatem Borgise in Col- 

461 legialem erigitnr 476 

CU. Alia Bulla Síxti IV super 
decimatione croci et minuta- 

463 rum frugum, cum derogatio- 

ne Fori Regis Adephonsi. . . 479 

464 CIII. Decretum Regina» Domi- 

nan Maris circa decimas et 
primitias judaeorum et sarra- 
cenorum Borgiae 483 

id. CIV. Privilegium Joannis II 



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XVI 

Aragonum Regís pro cons- 
truccione Claustri Ecclesue 
Collegialis Borgiensis 

CV. Bulla Sixti IV circa deci- 
mas et primitias 

CYI. Bulla Alexandri VI de- 
clarans prebendas in Eccle- 
sia Collegiata Borgiíe deinde 
patrimoniales futuras esse.. . 

CVII. LiLtene Catholici Regís 
Decano et Capitulo Calataju- 
bii ut tradant cadáver sororis 
suíb 



índice 

CVIII. Bulla Julíi secundi qua 
Decano Calatajubii usumPon- 

489 tíflcalium largitur 497 

CIX. Sententia in favorera De- 

490 cani Calatajubii ut Pontiflca- 
libus uti posset 498 

CX. Silentium imposilum Ec- 
clesiíe Calatajubii in lite qua 
493 contendebat in Cathedralem 

erigi 501 

Epigrammata quíbus icones Tu- 
riasonensium Antistitum in 
496 sua Episcopali aula decoran- 
tur 503 



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DE LA SANTA IGLESIA DE TARAZONA. 



CAPITULO PRIMERO. 
Descripción de la Celtiberia en general. 



Ocupa el obispado de Tarazo- 
na una grande y principal parte 
de la Celtiberia, teatro de las 
hazañas de una célebre y belicosa 
raza. El escritor, que mas segu- 
ros y abundantes dalos nos ha 
dejado acerca de aquel pais,es 
el geógrafo Estrabon (1). Con- 
signa este las tradiciones mas 
antiguas acerca de la invasión 
de los Celtas, sus expediciones 



(i) Libro 3.° 

TOMO XLIX. 



y población en diferentes pun- 
tos de España. 

Es indudable que á las con- 
quistas de los Tirios y Carta- 
gineses precedió una invasión 
de los Celtas en España, y que 
estos aportaron á ella por los 
Pirineos. Los Celias que perma- 
necieron en Francia se llamaron 
Cello-galos, pero los que pasaron 
á España conservaron el nombre 
de Célticos en unos puntos, y 
en otros el de Celliberos, no por 
estar situados á las márgenes 



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2 España Sagrada. 

del Ebro, sino por haberse mez- 
clado con los Iberos, bien fue- 
ran estos olra Iribú procedente 
de la Tracia, bien se diera este 
nombre á los aborígenes del pais 
que media entre el Ebro y el 
Pirineo. De la unión de las dos 
razas céltica é ibera resultaron 
los Celtiberos, que constituye- 
ron una confederación pujante 
y valerosa, la cual por espacio 
de doscientos años defendió con- 
tra los Romanos la independen- 
cia de su territorio, y aun pu- 
diera decirse la de España. 

Las conquistas de los Celti- 
beros fueron de norte á medio- 
día, como las de los Bárbaros 
del siglo IV, sus afínes. Atra- 
vesando el Pirineo los Celtas 
se mezclaron con los Iberos á 
las márgenes de aquel rio. La 
idea de esta fusión se halla con- 
signada en casi todos los poetas 
españoles, depositarios, por lo 
común, de las tradiciones popu- 
lares. 

Nos Celtis genitos et ex Iberis, 

decía Marcial; y Lucano en su 
Farsalia (lib. 5): 

....Profugique á gente vetusta 
Gallorum Celtm, misecntes no- 
meii Ibens. 



Tratado LXXXVJl. 

Casi con las mismas palabras 
consigna esta idea Silio Itáli- 
co (1). 

Los Celtiberos tenian ademas 
de la afinidad de raza, religión 
y costumbres, lenguaje común 
y peculiar escrituradle que nos 
quedan vestigios en las nume- 
rosas medallas, que acuñaban 
muchas de sus ciudades, y de 
que, por fortuna, ha llegado 
hasta nosotros una cantidad con- 
siderable, á pesar de la domi- 
nación romana y de las invasio- 
nes de los Godos y Musulmanes. 
Encuéntranse sobre todo en el 
territorio del obispado de Tara- 
zona, como veremos luego. 

Indica Estrabon que los Cel- 
tíberos obligaron á entrar en su 
Confederación á muchas de las 
regiones circunvecinas, dándo- 
les su nombre: Celliberi aucti 
potentia á se eliam regionibus 
ómnibus circumyacentibus no- 
men fecerunl y que si ellos y los 
Berones hubieran sabido unirse 
no hubiera sido posible á los 
Romanos conquistarlos: Qui si 
conjunclis viribus tueri se voluis- 
sent numquam licuisset, ñeque 
Carthaginensibus, incursione fac- 
ía mayorem Hispanice partem 
nemine prohtbentc subigere, ne- 



(1) Libro 3.°, verso 340. 



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Cap. I. Descripción de la Celtiberia en general. 3 
que ante hos Tyriis et Celtis, qui de Esparta descendientes de los 



nunc Celtiberi et Berones dicun- 
tur. Infiérese de estas últimas 
palabras que la raza que pobla- 
ba la Celtiberia, antes de la in- 
vasión de los Celtas, era una 
raza vigorosa, lo mismo que la 
de los Berones, y que hubiera 
podido oponerse á la invasión 
Céltica si hubiera tenido unión 
entre sí. El deslindar si esta raza 
primitiva, anterior á la de los 
Celtas, era la tubalítica ó la ibé- 
rica, si el nombre de Íberos se 
dió á los aborigénes anteriores 
á los Celtas, ó bien fueron pro- 
cedentes de las inmediaciones 
del mar Caspio, donde estaban 
el Ebro y la Iberia Oriental, son 
cuestiones ajenas de este lugar 
y de averiguación harto difícil. 
Pero sí parece que los Iberos 
estaban ya posesionados de Es- 
paña cuando los Celtas arriba- 
ron á estos países, y que las dos 
razas no transigieron, sin ha- 
berse hecho antes dura guer- 
ra, como dijo Diodoro de Sici- 
lia (i). 

Pero ademas de estos Celti- 
beros quedaron en otros puntos 



(i) Lib. 5.°, pág. 350 de la edición de 
Amsterdam en 1746, por Wcseling'. Hi 
dúo enim populi, Iberet et Celta, cum de 
agrit quonáam disceptarent, pace tándem ini- 
ta, 



Celtas. Tales eran los Célticos 
de la Bélica y Lusitania, que 
ocupaban las márgenes del Gua- 
diana (1). Unidos estos Célticos 
con los Turdulos hicieron una 
incursión, en la cual llegaron 
hasta el rio Limia (Límceo), den- 
tro de Galicia. Pero habiendo 
muerto su caudillo y faltando la 
subordinación, de resultas de 
un motín que entre ellos hubo, 
se dispersaron, quedándose es- 
tablecidos en aquel pais, por lo 
que dieron al rio aquel nombre, 
que equivale al de olvido. Por 
esta razón expresa el mismo 
geógrafo, que los Artabros de 
Galicia eran Célticos, paisanos 
de los que están á las márgenes 
del Guadiana, y de acuerdo en 
esto con lo que había dicho 
Pomponio Mela, el cual, des- 
pués de hablar de los Turdulos, 
el Monda y el Duero, dice: ad 
promontorium quod Cellicum vo- 
camus extenditur. Totam Celtici 
cokmt sed á Durio ad flexura 
Gravii fluuntque per eos Avo 
Ccladus, Nabis, Minius et cui 
oblivionis cognomen est Limia,.. 
In ea (ora) pritnum Artabri sunt, 
etiam nunc. Céltica gentis, dein- 
de Astures... In Celticis aliquot 



(O Estrabon. 



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4 España Sagrada, 

(ínsula) sunt quas quia plumbo 
abundanl uno omnes nomine Cas- 
siterides appellant. 

Se ve, pues, que los Celias 
no solamente absorbieron á los 
Iberos, sino que dejaron las 
márgenes meridionales del rio 
Ebro, avanzando hasla el naci- 
miento del Guadalquivir y del 
Guadiana, y estableciéndose en 
la Deturia á las márgenes de 
este rio; mas no contentos con 
estas adquisiones invadieron los 
territorios de Galicia, en unión 
de los Turdulos, y fijándose allí, 
como queda dicho, ocupando 
de este modo la raza céltica to- 
da la parte que se llamó Celti- 
beria, y ademas varios extensos 
territorios en Andalucía, Ex- 
tremadura, Portugal y Galicia. 
Los que ocupaban estos últimos 
territorios se llamaban Célticos, 
en recuerdo de su origen, los 
que ocuparon el centro de Es- 
paila mezclados con los Iberos, 
y extendiéndose del Ebro al Gua- 
diana, se llamaron Celtiberos y 
formaban la poderosa Confede- 
ración, objeto de este capitulo. 

El punto de partida para la 
descripción de la Celtiberia de- 
be tomarse precisamente desde 
Segorbe, á la que por esta ra- 
zón llamó Plinio caput Celtibe- 
ria; (principio de la Celtiberia), 



Tratado LXXXVIL 
pues para el que escribía desde 
Roma era Segorbe el punto mas 
avanzado y oriental de aquel 
vasto territorio. En contraposi- 
ción á este llama á Clunia Cel- 
tiberio? finis, dándonos de este 
modo con toda exactitud y pre- 
cisión los dos limites, oriental 
y occidental de la Celtiberia. 

Estrabon señala ademas los 
límites septentrional y meridio- 
nal de la Celtiberia. Por limite 
septentrional de ella designa este 
geógrafo la cordillera del Idu- 
beda. Sus noticias relativamen- 
te á estas montañas son las si- 
guientes... «Ai interior tetra 
vduobus prwcipue montibus con- 
Minetur: horum unus par alie- 
nllus Pyrene est á Cantabris in- 
veipiens el ad nostrum more de* 
v>sinens t Idubeda vocant... Inter 
nPyrenem el Idubedam Iberus 
nfluvius labitur,parallellus utri- 
r>quc montium... Porro Idubeda 
íosuperato slatim Celtiberia addi- 
r>tur, ampia regio el inajqualis, 
t>naro per hanc defluunt Anas et 
r>Tagus.y> 

En esta última cláusula se de- 
signa al Idubeda como limite 
septentrional de la Celtiberia, 
pues dice Estrabon que en pa- 
sando aquella cordillera se en- 
cuentra ya la región ocupada 
por los pobladores que dieron 



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Cap. I. Descripción de 
aquel nombre. No era, pues, el 
Ebro el límite de aquella Con- 
federación, sino el Idubeda, y 
por ese motivo apenas hallare- 
mos algún pueblo celtibero á la 
parte septentrional del Monca- 
yo, y aun esos poco adictos á 
la Confederación Celtibérica, 
como habrá ocasión de probar 
al recorrer su historia. 

Mas no debe omitirse que 
Ptolomeo subdivide los montes 
Idubeda y Orospeda. Estrabon 
dice que el Idubeda servia de 
valladar al Ebro, por la parle 
meridional, y que este y el Pi- 
rineo formaban la cuenca del 
célebre rio: á Cantabris inci- 
piens et ad noslrutn mare desi- 
nens. Pero Ptolomeo da nombre 
propio al Idubeda occidental, y 
apellida Ebulio á la cordillera 
que forman el Moncayo, Urbion 
y Oca. Como posterior á Estra- 
bon, no es de extrañar que Pto- 
lomeo distinga mas. 

Por lo que hace á los límites 
meridionales de la Celtiberia, 
los indica ya Estrabon en las úl- 
timas palabras citadas, al decir 
que por ella corren el Tajo y el 
Guadiana. Pero aun lo expresa 
mas en las palabras siguientes: 
«Loca in quibus mclalla sunt 
»nccesse est supera esse el steri- 
Ȓia, qualia sunt Carpelanim 



la Celtiberia en general. 5 
» contigua, magisque ea qum Cel- 

y>tiberiam langunt 

»Aon procul á Castaone mons 
y>est unde Bcetis dicitur proflue- 
>-re, quetn montem Argenteum 
»vocant, ob argenti in eo meta- 
Ala. Polibius scribit el hunc et 
»Anam é Celtiberia labi, distan- 
y>tes invicem ad DCCCC stadia. 
»iVam Celliberi aucti polentia á 
»se etiam regionibus ómnibus ctV- 
vcumyacentibus nomen fecerunl.» 

En estas últimas palabras ex- 
plica Estrabon claramente su 
pensamiento, pues al hacer avan- 
zar la Celtiberia hasta cerca de 
Cazlona, lo hace bajo la fé de 
Polibio, y aun en la cláusula an- 
terior habia usado la palabra di- 
citur, que deja en la frase cierta 
ambigüedad; pero él mismo ex- 
plica las variaciones sucesivas de 
las fronteras celtibéricas, expre- 
sando que los Celtiberos, en la 
época (fe su pujanza, dieron su 
nombre á varios territorios ad- 
yacentes, que no eran de su na- 
ción, pero sí confederados su- 
yos. Queda, pues, como límite 
meridional, según Estrabon, el 
nacimiento del Guadiana, y en 
verdad que si el nacimiento del 
Guadalquivir se pone en el rio 
Guadalimar, salen exactos los 
cálculos de Polibio,*pues nacien- 
do este rio cerca de Alcaráz, 



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6 España Sagrada. 

adonde llegaban los términos de 
la Celtiberia, afluye al Guadal- 
quivir no lejos de Cazlona, ad- 
quiriendo desde allí mayor cau- 
dal é importancia el célebre rio 
que dió su nombre á la Bélica. 

Resultan, pues, fijados los 
cuatro puntos cardinales de la 
Celtiberia, el oriental y el occi- 
dental por Plinio, de Segorbe á 
Clunia: el boreal v el austral 
por Estrabon, del Idubeda al na- 
cimiento del Guadiana, apare- 
ciendo asi la gran extensión de 
aquel país casi de mar á mar, 
según Polibio, y la región ancha 
ó irregular que dijo Estrabon 
(ampia regio el inmgualis). 

Designados los puntos cardi- 
nales de la Celtiberia, falta la 
segunda operación geográfica, 
que consiste en señalar los con- 
tornos. Desde Segorbe, punto 
de partida, según ya queda di- 
cho, seguia la línea por la sier- 
ra de Espadan hasta el campo 
de Cariñena, siendo de aquella 
confederación Turolium (Teruel) 
y Nertobriga (Calatorao). Aquí 
termina el Idubeda oriental, cu- 
yos estribos son por aquella 
parte los montes de la Muela, 
que sirven de valladar al Ebro 
en aquel pais. 

Pasado el'Jalon seguia la lí- 
nea de la Celtiberia por entre 



Tratado LXXXV1L 
Alagon y Borja hasta Cascante, 
dejando dentro toda la circun- 
ferencia del Moncayo, en donde 
principiaba la sierra de Urbion, 
ó sea el Idubeda occidental de 
Estrabon, según queda dicho. 
De esta manera los límites con- 
trapuestos de la Edetania cor- 
rían desde Sagunto por Arlalias, 
Oleastrum, Castra Elia y Ossi- 
cerda hasta Alobone (Alagon), 
en la confluencia del Jalón y el 
Ebro. Quedaba Zaragoza dentro 
de la Edetania, por mas que di- 
ga en su Diccionario el Sr. Cor- 
tés, en su empeño de hacer cel- 
tibera aquella ciudad; dando tor- 
mento á unas palabras de Es- 
trabon, en que dice que los 
Celtiberos, tan fieros en otro 
tiempo, habian dejado ya su tra- 
je, y de tal manera afectaban 
las costumbres romanas, que se 
Ies llamaba Celtiberos togados. 
Entre las ciudades que tal me- 
tamorfosis habian experimenta- 
do cuenta la de Zaragoza 
sar -augusta). Pero allí Estrabon 
habla en general, y mas como 
político que no como geógrafo. 
Cassar-augusta era ya bajo la do- 
minación romana cabeza de casi 
toda la Celtiberia, aunque no 
hubiera sido de aquella confe- 
deración en tiempo de su inde- 
pendencia. Por otra parte, dis- 



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Cap. I. Descripción de 
taba apenas siete leguas de Ja 
celtibera Nertobriga: por esc 
motivo no tiene nada de extra- 
ño que figurase su nombre en- 
tre los de otros pueblos celtibe- 
ros togados, que casi lindaban 
con ella. 

Pero Plolomeo, posterior á 
Eslrabon, pone á Cesaraugusla 
(ó C marea-augusta, como él la 
llama) entre las ciudades de los 
Edetanos, y la cita precisamen- 
te la primera. Es mas, el mis- 
mo Plinid la pone todavía en la 
Edelania: sus palabras son ter- 
minantes. Cmaraugusta, Colo- 
nia immunis amne Ibero affusa, 
ubioppidum antea vocabatur Sal- 
duba, regionis Edetanle, red- 
pil populos CLU. Asi se explica 
lo que antes habia dicho: «He- 
gio Edelania amaino pmtendente 
sestagno ad Celtiberos recedens.» 
Entiéndese por estas palabras 
recedere y receso lo que vulgar- 
mente llamamos seno ó recodo, 
esto es, la entrada que hace una 
provincia por dentro de los con- 
fines de otra. 

El Sr. Cortés, en su empeño 
de hacer celtibera á Zaragoza, 
extiende solamente la Edelania 
hasta Domeño, y el Idubeda has- 
ta el puerto de San Martin. Pe- 
ro en este caso la curva ó receso, 
que hacia la Edetania dentro de 



i Cettiberia en general. 7 
la Celtiberia, era tan ligero, que 
no merecía especial mención, 
pues los limites de las regiones 
no van en linea recta, sino gene- 
ralmente haciendo grandes cur- 
vas y ondulaciones. Debia ser 
de gran extensión el receso que 
por allí tenia la Edetania, para 
que mereciese llamar la aten- 
ción de los geógrafos, y asi apa- 
rece extendiendo los limites de 
aquella hasta Alagon, donde co- 
menzaba la Vasconia. Reunían- 
se, pues, allí los términos de 
tres gentes: la Edelana en Za- 
ragoza, la Vascona en Alagon y 
la Celtibera en Nertobriga. 

Puede conjeturarse que por 
algún tiempo el limite de la Cel- 
tiberia por aquella parte lo fue- 
ra el Ebro en el trecho que me- 
día desde Alagon á Tudela, en 
las confluencias del Jalón y el 
Queiles con el Ebro, ñero que 
después de la guerra de Serto- 
rio los pueblos ribereños hubie- 
ron de separarse de la confede- 
ración celtibera, agregándose á 
la Vasconia, por las razones que 
veremos luego, pues la misma 
ciudad de Cascante aparece co- 
mo vascona y no celtibera. 

En cambio lo fué siempre Ta- 
razona, situada sobre el Queiles 
(Chali bs), que por aquella parte 
era el limite de la Celtiberia. 



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8 España Sagrada. 

Conviene mucho fijar esle pun- 
to, pues quedan de este modo 
deslindados los términos de la 
Vasconia y la Celtiberia, en 
completa analogía con los que 
hoy dia tienen por aquella parte 
Aragón y Navarra, siendo ara- 
gonesa la celtibera Tarazona y 
navarra la vascona Cascante. 
Aun cuando la separación de 
aragoneses y navarros, á la 
muerte de Don Alfonso el Bata- 
llador, fué por muchos concep- 
tos azarosa, algo debió haber de 
fijo en el reparto de territorio 
que después se hizo, cuando ve- 
mos coincidir los límites actua- 
les de Aragón y Navarra con los 
antiguos de la Celtiberia y la 
Vasconia por aquella parte. 

Aun es mas: coincidían tam- 
bién no lejos de Tarazona los 
límites de los Pelendones y Are- 
vacos, que también eran Celti- 
beros, como vamos á ver. El 
término de los Pelendones lle- 
gaba hasta Filero, y el inme- 
diato pueblo de Cervera de rio 
Alhama: á los mismos pertene- 
cían también los dos célebres 
pueblos de Augustobriga (Muro) 
y Numantia (Garray), límite de 
los Arevacos y Pelendones por 
aquella parte. También hoy dia 
corresponde á Castilla la Vieja 
todo el pais de los Arevacos y 



-atado LXXXVíI. 
Pelendones, y en Filero parten 
sus términos los Castellanos y 
Navarros, como los partian an- 
tiguamente los Pelendones y 
Vascones: Fitero con sus céle- 
bres baños queda dentro de Na- 
varra, Cervera con los suyos 
corresponde á Castilla. El mon- 
te Yerga, que parece ser el A/- 
tomonte de la llamada división de 
Wamba, es por aquella parte el 
hilo ó mojón de las dos comarcas. 

Por esa razón en la historia 
de la edad media aquél territo- 
rio era visitado con frecuencia 
por los reyes de Aragón, Casti- 
lla y Navarra, cuando trataban 
de hacer paces ó treguas en sus 
continuas guerras, y en el cam- 
pillo Susano se encuentra el mo- 
jón, ó trifmium, de los tres rei- 
nos, en donde la tradición ase- 
gura que los reyes de aquellos 
tres paises comieron á una me- 
sa y cada uno dentro de su pro- 
pio estado. 

No debe extrañarse tanta de- 
tención en trazar este límite de 
la Celtiberia por la parte de Ta- 
razona, pues al fin es la historia 
de aquella Iglesia la que se va á 
escribir, y con referencia á ella 
debia tralarse lo que se dice de 
aquella nación belicosa (4). Que 



(1) Influye también eslo en la cuestión 



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Cap. I. Descripción de : 
los Pelendones eran Celtiberos, 
es una cosa indudable, y tam- 
bién lo eran los Arevacos, si 
bien desde la época de Augusto 
se redujo aquella parte de la 
Celtiberia al convento jurídico 
de Clunia, bien fuera por quitar 
fuerzas y desvirtuar aquella con- 
federación, ó bien por la distan- 
cia grande hasta Zaragoza, ó 
quizá por una y otra causa. 

Eslrabon dice que el Duero 
corria por las tierras de los Cel- 
tiberos y Vaceos. «Tum Durius 
é longinquis fluens parlibus, prés- 
ter Ñumantiam, multasque alias 
Celtiberorum et Vaccsorum ha- 
bitaliones.» Luego el pais re- 
corrido primeramente por el 
Duero pertenecía á los Celtibe- 
ros, y la ciudad de Numancia á 
la confederación de aquellos. 
El mismo dice que al norte de 
los Celtiberos están los Vero- 
nes, y que también estos eran 
de origen céltico. No contento 
con fijar los límites septentrio- 
nales de la Celtiberia por aque- 
lla parte, pone también sus fron- 
teras occidentales, añadiendo. 
— También son occidentales á 
los Celtiberos los Vaceos, los 
Vellones y los Carpetanos, y al 



de limites del obispado por aquella parle, 
comoveremos luego. 

TOMO XLIX. 



i Celtiberia en general. 9 
mediodía les caen los Oretanos 
y algunos Bastitanos, que eslan 
sobre el Orospeda, y los Di taños. 
Hé aqui este importante pasaje, 
que conviene trascribir: «A ÓeÚ 
tiberis versus Septentrionem sunt 
Verones Cantabrorum Conisco- 
rum finitimi, ipsi quoque Célti- 
co (i) utentes vestilu... Ad Oc- 
ciduum latus accolunl Astures 
quídam, Callaici, Vacc&i, Vel- 
lones el Carpelani. Versus meri- 
diem Orelani et qui alii de Uas- 
titanis et Dittanis Orospedam 
habitant. Ad ortum est Idubeda, 
et Celtiberis in quatuor partes 
divisis proBsianlissimi corum ver- 
sus ortum habitant et meridiem.y* 
Aqui aparecen ya todos los 
contornos de la Celtiberia sep- 
tentrional, occidental y meri- 
dional; colindando por el norte 
los Celtiberos Pelendones con 
los Verones, por el occidente 
los Celtíberos Arevacos con los 
Vaceos y Velones, y mas allá 
de estos los Astures y Gallegos, 



(1) La edición de Amsterdam de 1707 
con las ñolas de Casaubon, dice Gallico 
utentes vestitu, pero ni hace sentido para 
la palabra quoque, pues nada ha dicho de 
las Galias, ni en el griego indica tal cosa, 
pues antes dice claramente Keixtxíó. La 
traducción de Cortés (t. I.°, pág. i II) di- 
ce con harta libertad: «y estos Betones traen 
también su origen de la trasmigración é ejér- 
cito de los Celtas.» 

2 



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i O España Sagrada. 

que en tal concepto quedan al 
occidente de la Celtiberia, aun- 
que no colinden con ella. Al su- 
doeste de la Celtiberia quedaba 
la Carpetania; pero aun mas 
al occidente que al sud, por lo 
que justamente Eslrabon la pu- 
so en aquella dirección. Al me- 
diodía los Oretanos y los habi- 
tantes de los territorios de Baza 
y Totana, si bien estos no fue- 
ran tampoco limítrofes de la Cel- 
tiberia, y quedaran al sudeste 
de ella y de la Basti tañía, como 
los Astures de los Vaceos, pues 
Estrabon no solamente pone 
aqui los límites, sino también 
las fronteras de estos límites. 

Aun da mas dalos este geó- 
grafo acerca de los contornos 
de la Celtiberia por la parte del 
mediodía. «Secundum Celtibe- 
ros versus meridiem sunt qui 
montem Orospedam et loca circa 
Sucronem amnem incolunt Side- 
tani, tuque ad Carthaginem et 
Bastitani.» Reunidos todos es- 
tos datos acerca de la circunfe- 
rencia con los otros cuatro pun- 
tos cardinales, antes citados, y 
la relación de las ciudades de 
que hacen mención este y los 
demás geógrafos, puede ya se- 
guirse la demarcación de la Cel- 
tiberia desde Fitero en adelante 
por la Sierra de Urbion, ó sea 



rotado LXXXVII. 
el Idubeda occidental (Sierra de 
Cameros y de San Llórente), 
hasta la Sierra de San Millan. 
Seguían los limites de los Pe- 
lendones hasta la parle mas me- 
ridional de las Sierras de San 
Llórente, donde nacen el Duero 
y el Arlanza; corriendo este há- 
cia el Poniente y aquel hacia el 
Oriente, hasta "que tuerce su 
curso al llegar cerca de Numan- 
cia. No lejos del nacimiento de 
ambos rios se encuentra la cé- 
lebre Clunia, lin de la Celtiberia 
occidental, como advirtió Pli- 
nio, aunque ya para entonces 
capital del convento jurídico al 
que daba su nombre. Desde Clu- 
nia seguía la linea á pasar el 
Duero por Aranda, entre Rauda 
(Roa), que era de los Vaceos, 
y Uxama (Osma), que era do 
los Celtiberos Arevacos. Uxama 
argelaz la llamó Ptolcmeo al po- 
nerla entre los pueblos de los 
Arevacos, y Plinio enlre las seis 
de los Arevacos que concurrían 
al convento de Clunia. El orí- 
gen céltico de esla población lo 
declara el mismo poeta Silio 
Itálico (lib. 5.°), llamando sar- 
má ticos á sus muros y aplau- 
diendo su caballería: 
Al non Sarmaticos atlollens Uxa- 
ma muros 
Tam levibus pvrsultat equis. 



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Cap. I. Descripción de 
Con esto tenemos otro punto 
fijo de limitación de la Celtibe- 
ria en la parte de Aranda de 
Duero entre Osma y Clunia 
Arevacas, y Roa de los Vaceos. 
Desde Aranda seguia la linea 
de los Celtiberos por Peñafiel y 
las Navas basta el Eresma y Se- 
govia, otro limite seguro de los 
Celtiberos Arevacos. El nom- 
bre de estos se derivó, según 
Plinio, del Areva, que se su- 
pone sea el rio Eresma, «Arc- 
vacis nomen dedil fluvius Are- 
va (1). Que Segovia fuese ciu- 
dad Celtibera lo dicen Ptolemeo 
y Plinio, y sus mismas meda- 
llas celtibéricas, en que se ve 
el ginete con lanza en ristre. 
No puede por tanto caber duda 
acerca de este limite de la Cel- 
tiberia, que nos indica la cor- 
dillera de Guadarrama y Nava- 
cerrada, como limite de la Cel- 
tiberia y Carpctania. 

Coincidían pues también por 
esta parte los términos antiguos 
con los modernos, siendo el li- 
mite actual de las dos Castillas, 
división natural de aquellas dos 
regiones, aun antes de la domi- 
nación romana. Queda la duda 
acerca de si los limites de la 



(1) Aun á sus inmcdiacionps conserva 
su recuerdo el pueblo deArévalo. 



i Ce ll iberia en general. 1 \ 

Celtiberia llegaban ó no hasta 
Arcvalo, cuyo nombre parece 
tener algo del anticuo Areva. 
Pero siendo Cauca (Coca) ciu- 
dad de los Vaceos, como consta 
por Ptolemeo, y por la historia 
misma, al referir las infamias 
que cometió en ella el malvado 
Luculo, y situada esta entre 
Nivaria y Segovia, es indudable 
que la linea de la Celtiberia 
pasaba por entre Segovia y Co- 
ca, y que el límite de los Celti- 
beros, por aquella parte, era 
mas bien el Eresma que el Ada- 
ja: á la verdad el Eresma es tan 
poco importante que difícilmen- 
te mereciera ser nombrado y 
dar nombre á los Arevacos á 
no servirles de frontera, lla- 
mando los Vettones, Vaceos y 
Carpetanos con el nombre de 
Arevacos á los Celtiberos que 
vivian á la parte oriental allen- 
de el Areva. 

Siguiendo la cordillera do 
Navacerrada y Miradores de la 
Sierra pasaba la linea de los 
Celtiberos por las inmediacio- 
nes de Espinosa é Hita hasta 
Sigücnza (Segontia), ciudad 
indudablemente Arevaca y Cel- 
tibera. No será fácil decir si la 
Cmada de los Itinerarios, redu- 
cida con gran probabilidad á 
Espinosa, cerca de Guadala- 



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42 España Sagrada. 

jara, era Carpetana ó Celtibera, 
pues no la mencionan como im- 
portante ninguno de los geó- 
grafos griegos y romanos; al 
contrario de lo que sucede con 
Scgontia (Sigüenza), cuya ca- 
lificación de Arevaca se halla 
en Ptolomeo, y mas claramente 
en Livio, que la llama Segon- 
tia Celtiberorum (1), al referir 
que los Celtiberos dejaron allí 
su equipaje al marchar en au- 
xilio de los Turdelanos. 

Entre Sigüenza y Arcos es- 
taba el límite de los Arevacos 
y de los Celtiberos prceslantio- 
res ó principales, que en este 
concepto no tenían nombre al- 
guno y llevaban por excelencia 
el de Celtiberos. Segontia era 
ciudad arevaca: Arcobriga (Ar- 
cos) era celtibera. £1 limite en- 
tre una y otra población seria 
probablemente Medinaceli, que 
domina la sierra á cuyas faldas 
nacen el arevaco Henares y el 
celtibero Jalón. 

Arcobriga era ademas el li- 
mite de los Lusoncs con los 
Arevacos y Celtiberos praestan- 
tiores. Allí terminan por aquel 
lado los montes del Señorío de 
Molina, que, como veremos lue- 
go, era pais de los Lusones. 



(i) Cap. 9, lib. 34. 



rotado LXXXVIL 
Allí saliendo el Jalón de las es- 
trechas gargantas, que hasta 
entonces le han aprisionado, 
principia á recorrer las feraces 
vegas de los pueblos celtibe- 
ros, cuyas excelencias aplaudía 
el poeta Marcial. Allí coinciden 
los términos de Aragón y Cas- 
tilla, tan disputados durante las 
guerras de la edad media, en 
que los castillos de Arcos y 
Somed solían servir de rehenes 
en las treguas que se estipu- 
laban, perteneciendo unas ve- 
ces á una y otras á distinta Co- 
rona. Hay puntos que por su 
topografía parecen destinados 
por la naturaleza á un determi- 
nado objeto, y por eso suelen 
verse en ellos unos mismos su- 
cesos en distintas épocas. 

Desde Arcos pasaba la línea 
de la Celtiberia á buscar el na- 
cimiento del rio Mesa á las in- 
mediaciones de Cofrentes, cuyo 
nombre mismo parece terminal, 
y volveremos á encontrar luego 
otro igual en la frontera de los 
Celtiberos Lobetanos, 

Pasando el Tajo por hácia Val- 
tablado, seguía el limite hasta 
Zorita la márgen de este rio, de- 
jando á su occidente los pueblos 
de Paterniana (Pastrana] y Ther- 
mida (Tiermes ó Trillo), que 
Ptolemeo pone en la Carpeta- 



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Cap. I. Descripción de 
nia, como también la Ti luí lia 
de los Itinerarios, entre Toledo 
y Compiulo, no lejos de Aran- 
juez. Esta misma población per- 
tenecía á los Celtiberos, los 
cuales, siguiendo la línea del 
Tajo, avanzaban hasta cerca de 
Toledo, principio de la Carpe- 
tania por aquella parte. Al tra- 
tar Plinio de los territorios que 
correspondían á cada convento 
jurídico, dice Carthaginem con- 

veniunt populi LXV caput- 

que Celtiberia Segobrigenm. 
Carpetanke Toletani Tago flu- 
mini impositi; dein Viacienses, 
Virgilienm... Aun cuando se 
uniera la cláusula relativa á 
Toledo con la anterior de Se- 
gorbe (lo cual no procede) sig- 
nificaría que Toledo era el prin- 
cipio de la Carpetania, como 
Segorbe de la Celtiberia, no 
que fuera capital de aquella, 
como han querido suponer los 
encomiadores de Toledo. 

Desde las inmediaciones de 
esta ciudad continuaba la linea 
de la Celtiberia hasta Consue- 
gra, la Condabwra de Piolomeo 
ó Consaburum y Consabrum de 
Plinio y los Itinerarios, que da- 
ba su nombre á los Consabu- 
renses, los cuales concurrían al 
convento de Cartagena. De Con- 
suegra pasaba la linea á buscar 



Celtiberia en general. 13 
el Guadiana, que era el límite 
meridional de la Celtiberia, 
cumpliéndose asi lo que decia 
Estrabon de que por la Celtibe- 
ria corrían el Tajo y el Guadia- 
na «nam per eam defluunt Anas 
el Tagus (y aun parece poner 
en ella su nacimiento), el alii 
fluvii qui in hac parte Celtibe- 
ria orti in mare occiduum fluunt. 

Siendo el nacimiento del Gua- 
diana las célebres lagunas de 
Ruidera, desde las cuales tiene 
ya curso continuo, debe poner- 
se en ellas el término mas me- 
ridional de la Celtiberia. 

De las lagunas de Ruidera 
marchaba la línea de Occidente 
á Oriente buscando las márge- 
nes del Júcar, que también era 
rio celtibero, y alcanzándolo á 
las inmediaciones del pueblo de 
Pozorubio, donde confluye en 
el Júcar el rio que pasa por Ta- 
razona de la Mancha. Aquí se 
hallan los limites de la Mancha 
y Murcia, y por una rara coin- 
cidencia encontramos en este 
límite otro pueblo llamado Ta- 
razona, no solamente en límite 
de los Celtiberos con los Ore- 
tanos, sino también como limi- 
te de los Celtiberos meridiona- 
les y los Lobetanos, también 
Celtiberos, á la manera que Ta- 
razona de Aragón era no sola- 



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14 España Sagrada. 

mente límite entre la Celtiberia 
y la Vasconia, sino también de 
los Celtiberos orientales y los 
Pelendones, que llegaban hasta 
Muro. Pero esta es una coinci- 
dencia que probablemente nada 
significa. 

Hállase también á las inmedia- 
ciones de aquel doble límite 
otro pueblo con el nombre de 
la Roda, que recuerda el térmi- 
no de Rauda (Roa), pueblo Are- 
vaco cerca de Clunia y también 
triple límite de los Arevacos, 
Turmodigos y Vaceos; asi como 
en el término opuesto de los 
Lobetanos se encuentra el otro 
pueblo de Cofrentes, en la con- 
fluencia del Júcar y el Cabriel, 
punto en que confinaban los Lo- 
betanos con los Contéstanos, y 
que era el último de los Celti- 
beros. Desde Cofrentes subía la 
linea oriental de la Celtiberia 
por las márgenes del Cabriel, 
y la actual frontera^de Valencia 
basta Chelva y Segorbe, punto 
de partida de esta demarcación. 

Pero en este último territorio 
que se acaba de fijar como li- 
mite oriental de la Celtiberia se 
hallan los Celtiberos Lobetanos 
y los Celtiberos Lusones, cuyo 
territorio no es fácil de fijar. 

Pudiera dudarse si los Lobe- 
tanos eran ó no Celtiberos. El 



raíado L XX XV II. 
único que los nombra es Ptole- 
meo, indicando que estaban de- 
bajo de los Celtiberos orienta- 
les, «sub orientalibus Celtibero- 
rum.» No debia ser mucha su 
extensión, ni muy rico y pobla- 
do su territorio, pues solamente 
designa su capital, Lobetum, á 
los 13 3o__40 20 f s i bien no to- 
dos los códices se hallan con- 
testes en esta reducción. 

No convienen lodos tampoco 
en la reducción de los Lobeta- 
nos á un territorio determina- 
do, pues al paso que Rui Ram- 
ba los sitúa en tierra de Reque- 
na, Cortés y otros los colocan 
en tierra de Cuenca, preten- 
diendo este cambiar su nombre 
en Lebetanos, y que Cuenca sea 
Lebetum, sinónimos ambos de 
cuenco ó lebrillo, atendiendo á 
su situación. 

Quizá unos y otros tengan 
razón, y tanto Cuenca como Ro- 
queña fueran del territorio Lo- 
betano, siendo sus habitantes 
los que pueblan las márgenes 
del Cabriel y la confluencia de 
este con el Júcar en Cofrentes, 
el punto mas meridional de la 
Celtiberia, según queda dicho. 
Que este pais era Celtibero pa- 
rece indudable, puesto que Es- 
trabon declara Celtiberos á los 
que viven junto al Júcar. 



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Cap. I. Descripción de 
La situación misma de los 
Lusones contribuye á fijar la 
de los Lobetanos, supuesto que 
aquellos formaban una gran 
parte de los Celtiberos orien- 
tales, bajo los cuales situaba 
Ptolemeo á los Lobetanos. Acer- 
ca de los Lusones dejó Eslra- 
bon importantes datos. «Luso- 
nes quoque orientales sunt, el 
ipsi ad fontes Tagi pertingen- 
íes.» De estas palabras se infle- 
re que los Lusones formaban 
parle de la Celtiberia oriental» 
pero que no eran ellos los úni- 
cos Celtiberos orientales, pues 
indica que también (quoque) lo 
eran. Por término meridional 
les designa el territorio donde 
están las fuentes del Tajo, que 
es el territorio de Albarracin. 

Apiano Alejandrino fija los lí- 
mites septentrionales de los Cel- 
tiberos Lusones no lejos del 
Ebro v del Idubeda, llamándo- 
los Iberi ¡luminis accolm (1). 

Refiere este que el Pretor 
Marco Popilio Léñale habiendo 
pasado el Ebro entró á comba- 
tir á los Lusones, pero no lo- 
gró vencerlos. Según indica el 
mismo Apiano los Celtiberos Lu- 
sones no distaban mucho de los 
Numantinos, y aun parece indi- 



0) Cap. 42. 



Celtiberia en general. 15 
cario asi el mismo Estrabon, 
uc habla de Numancia antes y 
espues de la cláusula arriba 
citada, en que expresa que los 
Lusones llegaban hasta las fuen- 
tes del Tajo. Estos mismos Lu- 
sones fueron los que atacaron 
al Prelor Fulvio Flaco en el 
Saltus Manlianus (puerto Min- 
galbo), y los que por llegar 
hasta Belia (Belchite) fueron 
origen de confusión para algu- 
nos, diciendo que los Lusones, 
á quienes llamaban Lusitanos, 
habían sido llamados Belitanos, 
error que ya notó el P. Flo- 
rez (1) aunque no lo respondió 
por completo, pues no recordó 
que los Belitanos eran los Cel- 
tiberos mas próximos al Ebro, 
y que siendo estos Lusones fué 
fácil confundir los geógrafos ex- 
tranjeros este nombre con el de 
Lusitanos. 

Resulta pues claramente que 
los Celtiberos Lusones ocupaban 
el territorio de las comunidades 
de Teruel y Daroca y el Señorío 
de Molina desde Belchite hasta 
Albarracin, y por Oriente y Oc- 
cidente desde Segorbe hasta 
Bílbilís, ó por lo menos cerca 
de ambas poblaciones. Por eso 
Estrabon, á continuación de la 



(1) Flores, tomo XIII, piigs. 3 y 32. 



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16 España Sagrada. 

cláusula ya citada, en que ha- 
bla de los Lusones, y después 
de tratar de Numancia y otras 
dos ciudades arevacas, vuelve 
dos cláusulas mas abajo á decir: 
«Celtiberorum urbes porro sunt 
Segobriga et Bilbilis, circa quas 
Mcleüus et Sertorius bellum ges- 
serunt.» Parece que el adverbio 
porro dé á esta cláusula cierta 
correlación con lo anteriormen- 
te dicho de los Lusones, indi- 
cando estas dos ciudades celti- 
beras como límites de los Luso- 
nes, ó al menos como confinan- 
tes con ellos. 

Aqui corresponde ya tratar 
de la otra división de la Celti- 
beria presentada por Estrabon, 
haciendo de ella cuatro partes, 
en esta forma: «Ad ortum est 
ldubeda, et Celliberis in quatuor 
partes divisis, prcestantissimi 
eorum vcrsus ortum habitant et 
meridiem.» La Celtiberia orien- 
tal abrazaba desde Segorbe á 
Tarazona, incluso el pais de los 
Lusones, del cual dice Estrabon 
que también eran Celtiberos 
orientales. Los meridionales 
ocupaban desde Requena hasta 
Aranjuez, y de aqui hasta las 
lagunas de Uuidera sobre el 
campo Laminitano (1), que era 



( \ ) Eslos términos meridionales de la 



rotado LXXXVII. 
lo mas meridional de la provin- 
cia Tarraconense, pais que rie- 
gan el Tajo, Ciguela, Guadiana, 
Júcar y Gabriel, muy superior 
en esto á las serranías de Al- 
barracin y Cuenca y á la región 
superior de los Lobetanos, de 
población pobre y escasa. Final- 
mente, la cuarta región, que 
respecto de las otras era sep- 
tentrional, la formaban los Pe- 
lendones y Arevacos. Los Pelen- 
dones eran parte de los Areva- 
cos, y como una subdivisión de 
estos que formaba el territorio 
del Duero hasta el Urbion. La 
célebre inscripción de Blanes 
(1) Genio loci Peüendones Are- 
vacon, parece comprobarlo de 
un modo indudable. 

No dejaré de observar antes 
de concluir esta demarcación 
de la Celtiberia, que de las dos 
partes principales de ella, á cu- 
yos habitantes llamó Estrabon 
prcestantissimi , la oriental es 
aun superior á la meridional, y 
sus habitantes fueron los mas 
belicosos y amantes de su inde- 



Celliberia los fijó nuestro Académico el 
Sr. D. Au reliano Fernandez Guerra en un 
trabajo que presentó á la Academia en 20 
de junio de 1858, y en sus obras de Que- 
vedo publicadas en la Biblioteca de Autores 
Españolee, tomo II, pare. 657 y 658. 

(1) Masdeu, t. XIX, pág. 219, inscrip- 
ción 1608, la explica asi. 



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Cap. /. Descripción de la Celtiberia en general. M 
pendencia. Las conquistas de Turdelanos, no eran los merí- 
los Celtas fueron de Norte á dionales á quienes tenían mas 
Sud, pues vinieron de las Ga- cerca* sino los vecinos al Mon- 
llias y hubieron de cruzar el cayo y mas próximos al Ebro. 
Pirineo y el Ebro, en cuyas Ademas, los habitantes de 
márgenes se mezclaron con los aquel país no llevaban nombre 
Iberos, que los habian precedí- particular, á diferencia de los 
do, y moraban principalmente de otros territorios Celtiberos, 
hacia aquel rio, al cual dieron que se llamaban Lusones, Lo- 
su nombre, quizá como dulce betanos, Arevacos y Pelendo- 
recuerdo del que bañaba los nes, y cuando se hablaba de los 
campos de la Esc i lia y las ori- Celtiberos, parece que por ex- 
Uas del mar Caspio, de donde celencia se los designaba á 
ellos procedian. ellos, pues no tenían otro nom- 
Cuando los Turdelanos se bre especial para su territorio, 
decidieron á pelear contra los El de Celliberos Togados, ó Es- 
Romanos, en tiempo de Catón, tolados (Celtiberi stolali), que se 
siendo ellos de un carácter dul- les daba en tiempo de Estra- 
ce y apacible, acudieron á los bon, por la prontitud con que 
Celliberos, que llevados de su adquirieron las maneras Roma- 
carácter belicoso, cuando no le- ñas, luego que se dieron por 
nian guerras domésticas las bus- vencidos al cabo de doscientos 
caban fuera. Diez mil Celliberos años de guerrear por su inde- 
se alistaron á favor de los Tur- pendencia, se refiere ya á los 
delanos, y bajaron por Siguen- tiempos de Augusto, en que 
za; es decir, por el camino mis- este miró con predilección 
mo por donde hoy irian á la aquel territorio, y restauró á 
Celtiberia meridional los habí- Salduba, dándole su nombre, y 
tantes de los territorios de Nu- á Bilbilis el de Augusta, 
mancia, Tarazona, Bilbilis y Es verdad que tampoco los 
Nertobriga. En Sigüenza deja- Celtiberos meridionales, colin- 
ron sus equipajes (1), prueba de dantes con los Oretanos y Carpe- 
que los Celtiberos mas importan- taños, tenían nombre especial; 
tes, cuyo auxilio invocaban los pero estos debieron entrar mas 
... tarde en la Confederación Cel- 

(i) Livio 22, cap. 14. Mera, por razón de su distan- 
Tono XLIX. 3 



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18 España Sagrada. 

cía del Ebro, y las llanuras de 
su país no se prestaban tanto 
á la vida guerrillerra de los 
Celtiberos, como la parte que 
colindaba con el Idubcda orien- 
tal y occidental, cuyo centro y 
punto mas próximo al Ebro era 
el Moncayo. El mismo Estrabon 
al hablar del origen del Betis. 
y que según Polibio venia de la 
Celtiberia, alargando los limi- 
tes de esta en algún tiempo 



Tratado LXXXVU. 
hasta Caztona, decia aquellas 
palabras ya citadas: «Celtiberi 
aucti potentia á se etiam regioni- 
bus ómnibus circumyacentibus 
nomen fecerunt.» 

Asi que puede asegurarse 
con mucha probabilidad, que el 
actual obispado de Tarazona 
comprende la parte mas princi- 
pal de la Celtiberia, la tierra 
del Jalón y del Moncayo. 



CAPITULO SEGUNDO. 
Descripción y límites del obispado de Tarazona. 



El poeta Marcial, natural de 
Bílbilis, en el territorio de los 
Celtiberos, que Estrabon llamó 
Estofados, tiene entre sus epi- 
gramas dos sumamente nota- 
bles, en que nos da noticias 



muy curiosas acerca de esta 
parte de la Celtiberia, que cons- 
tituye hoy dia el obispado de 
Tarazona. 

El primero es el epigrama 42 
del libro 1.° ad Licinianum (4). 



Vir Celtiberis non tacende gentibus, 

Nostmque laus Hispani(B f 
Videbis altam, Liciniane, Bilbilim, 

Equis el armis nobilem, 
Sterilemque Caunum nivibus, effractis sacrum 

Vadaveronem montibus, 
El delicati dulce Botrodi nemus 

Pomona quod foeliv arnat: 
Tepidumque natabis lene Congedi vadum, 



(i) Como esle importante epigrama se recto, conviene publicarlo con la mayor 
ha dado en algunas ediciones muy incor- corrección posible. 



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Cap. //. Descripción y límites del obispado de Tarazona. i9 

Mollesque nimpharum lacus, 
Quibus remissum corpus adstringas brevi 

Salone, qui ferrum gelat. 
Prmtabit illic ipsa figendas prope 

Boverca prmdenti feras. 
Aestus serenos áureo franges Tago 

Obscurus umbris arborum: 
Avidam rigens Dircena plaeabit sitim 

Et Nemea quas vincit nives, etc. 



Gítanse aqui Bilbilts, Calata- 
yud; Catino, el Moncayo; Salo, 
el rio Jalón; Bouerca, el pueblo 
de Bubierca, á tres leguas de 
Calatayud, y Vadavero, que se 
cree sea la sierra de Vicor, que 
cierra el horizonte Bilbilitano, 
y tiene varias colinas aisladas, 
á las que aludia el poeta. El 
bosque de Botrodo se cree fue- 
se Campiel, célebre en todos 
tiempos por sus delicadas fru- 
tas, que son justamente ponde- 
radas entre las mas esquisitas 
de Aragón. De los otros puntos 
se hablará luego. 

No es tampoco inoportuno 
que en el epigrama se hable in- 
mediatamente del rio Tajo, pues 
naciendo este en el pais de los 
Lusones, junto á la misma raya 
de Aragón, no es de extrañar 
que lo citara el poeta bilbilitano. 
Por una notable coincidencia 
vienen á nacer en al espacio de 
unas dos leguas, dentro de Ara- 



gón, el Tajo, el Júcar, el Ca« 
briel y el Guadalaviar, no lejos 
del pueblo de este nombre y de 
las salinas de Val tablado. 

No es fácil averiguar cuáles 
fueran las fuentes Dircena y Ne- 
mea. Cortes conjeturó que Dir- 
cena era la fuente de que nace 
el arroyo, que pasando por De- 
za, viene á desaguar en el Jalón, 
frente á Celina; pobrísima fuen- 
te y pobre arroyo, que nada tie- 
nen de notable, y que general- 
mente omiten las cartas geográ- 
ficas. Mejor se podria conjetu- 
rar que aludió á la fuente de 
Celia, de que nace el Jiloca, y 
que pasando por Monreal, Lu- 
co, Vaguena y Burbaguena (que 
tienen la terminación misma de 
Dircena), pasa por Daroca y 
viene á morir en el Jalón, casi 
enfrente de las ruinas de la an- 
tigua Bílbilis. ¿Cómo podia ol- 
vidar el poeta de los Celtiberos 
tan notable y caudalosa fuente? 



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20 España Saorada. Tratado LXXXVII. 

Quizá la Nemea fuera alguna No es menos importante para 

de las otras, que, no lejos de la descripción de la Celtiberia 

Celda ó Celia, dan origen á los y del obispado de Tarazona el 

cuatro rios ya citados, y espe- otro epigrama 42 del libro IV, 

cialmente al Tajo de que acaba dirigido á su amigo Lucio: 
de hablar. 

Luci t gloria temporum tuorum 

Qui Gravium velerem Tagumque nostrum 
Arpis cederé non sinis disertis 

Argivas genéralos ínter urbes 
Thebas carmine cantet aut Mycenas 

Aut claram Rhodon aut Libidinosce 
Ledceas Lacedemonis paloestras. 

Nos Celtis gentíos et ex Iberis (1) 
Nostros nomina duriora terral 

Grato non pudeat re ferré ver su, 
Scevo Bilbilim optimam metallo, 

Qum vincit Chalybasque Noricosque, 
Et ferro Plateam suo sonantem, 

Quam fluctu tenui, sed inquieto, 
Armorum Salo temperator ambit. 

Tutelamque, Chorosque Rixamarum, 
Et convivía festa Carduarum, 

Et textis Peteron rosis rubentem, 
Atque antiqua patrum theatra Rigas (2), 

Et cert'os jaculo levi Silaos, 
Turgentisque lacus, Petusia&que, 

Et parvee vada pura Tobenism (3) 
Et sanctum Varadonis ilicetum 

Per quee vel piger ambulat viator, 
Et quod forlibus excolit juvencis 



(1) Alusión al origen de la palabra Cel- de Bilbilis estaban Nerlobriga, Augusto- 
libero y Celtiberia. briga y el pueblo de Munebrega. 

(2) Algunos leen Brigas por alusión á (3) En otras ediciones Vetonisa. 
los pueblos de aquella terminación: cerca 



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Cap. //. Descripción y limites del obispado de Taraona 21 

Curva Manlius arva Matenissce. 
Hmc tam rustica , delicate lector, 

Rides nomina? IHdeas licebil: 
Hcec tam rustica malo quam Bituntos (4). 



En este segundo epigrama se 
vuelve á citar á Bílbilis y á 
Platea, dando mas senas de es- 
ta, pues indica que la rodea el 
rio Jalón. Habla ademas de Tu- 
déla, limite entre la Celtiberia 
y la Vasconia, y el carrascal de 
Baradon, que parece aludir á 
los llanos de Veraton á las fal- 
das del Moncayo. Los demás 
puntos de que trata no son fá- 
ciles de deslindar. Cortes redu- 
ce el Peleron á Berbegal, cerca 
de Bílbilis, Platea á Chodes, los 
Rixamas á Tudela, los Silaos á 
los habitantes de las riberas del 
Jiloca, y Matenissa á Muniesa en 
tierra de Daroca. No todas es- 
tas reducciones son aceptables, 
y de algunas de ellas se hablará 
mas adelante al tratar de los 
pueblos de esta diócesis. 

Pocos obispados habrá en Es- 

Saña que contengan tantas po- 
taciones antiguas Celtibéricas 
y Romanas como este. Dentro 
de su actual demarcación tiene 



(1) En otras Briíanos. pero no hace 
sentido; ni paso que Marcial dice, que por 
muy ásperos que fuesen los nombres Cel- 
tiberos los había tan duros, ó mas, en lta- 



todavia los pueblos de Aquas 
Bilbilitanorum (Alhama), Ata- 
cum (Ateca), Augustobrtga (Mu- 
ro), mlbilis (Calatayud), Bover- 
ca (Bubicrca), Bursao (Borja), 
Cascantum (Cascante), Gracuris 
(Corella), Monobriga (Munebre- 
ga), Vergegium (Verdejo), y 
la misma ciudad matriz de la 
diócesis, Turiaso (Tarazona). 

Han pertenecido también á 
este obispado en algunos tiem- 
pos las célebres poblaciones de 
JSumantia (Garray) y Tutela 
(Tudela); y se han reducido á 
su territorio, con mayor ó me- 
nor razón, los antiguos pueblos 
Agrüa, B arado, Centobriga* Co- 
lenda, Complega, Comphloenta, 
Caravi, Manlia, Olba, Platea y 
Tobenisa, de situación dudo- 
sa. Nadie extrañará á vista de 
esto que se dé tanta impor- 
tancia geográfica á este ter- 
ritorio, como centro principal 
del celtiberismo. Es de creer 
que el mismo P. Florez no 



Ha, como Bitunto (hoy Bitonto). Aun son 
mas duros el de Brundutium ;(hoy Brindis) 
y algunos otros que pudieran citarse. 



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22 España Sagrada. 

hubiera dejado de hacerlo. 

Por lo que respecta ahora á 
la división eclesiástica de este 
obispado, se echa de ver que 
tiene esta demarcación tres épo- 
cas distintas, la primera hasta 
la de Don Alfonso el Batallador, 
la segunda hasta el Concilio de 
Burgos (hácia el año 1157), y 
la tercera desde aquella época 
hasta el dia. 

De la primera no quedan mas 
datos que los escasos que nos 
suministra la llamada división 
de Wamba, la cual, aunque no 
sea de aquel monarca, ni quizá 
de su tiempo, ni haya llegado 
á nosotros sino por conductos 
harto infieles y con adiciones y 
supercherías, con todo parece 
indudable que fue reconocida 
entre los mozárabes, y que al 
tenor de ella se restauraron los 
limites de algunas diócesis en 
los siglos XI y XII (1). 

El P. Argaez hizo al tenor 
de aquella división una demar- 
cación del obispado muy inexac- 
ta, por sus miras particulares, 
y por hacer á San Millan monje 
y riojano, pues él era ambas 



(1) Asi lo demuestran los profundos 
trabajos hechos por el ya citado Sr. Fer- 
nandez Guerra, reclificando la opinión del 
P. Florez, trabajos que seria de desear 
viesen la luz pública. 



Tratado LXXXVU. 
cosas. Con este fin dejó dentro 
de la diócesis de Tarazona casi 
toda la Rioja, llevando los lí- 
mites del obispado hasta la sier- 
ra de San Lorenle y las inme- 
diaciones de Logroño, dejando 
dentro del obispado Tirasonense 
casi lodo el pais de los Verones, 
para colocar á Berceo dentro de 
la jurisdicción episcopal de Ta- 
razona. 

Con objeto de incluir el ter- 
ritorio Bilbilitano, ó de Calata- 
yud, dentro de los primitivos li- 
mites de la diócesis, colocó á 
Platea en Castejon de las Armas, 
con ridiculas razones, sin notar 
siquiera que Castejon no está 
junto al Jalón, que rodeaba á 
Platea (quatn... armorum Salo 
temperalor ambit). A Milesia la 
redujo á Malexan junto á Borja, 
y á Esparta al Espartal, al otro 
lado del Ebro, al pie del cerro 
de Sancho Abarca, dos leguas 
mas abajo de Tudela. Para nada 
tuvo en cuenta los limites de 
los obispados vecinos, y sin es- 
tos es imposible fijar aquellos. 

Los puntos que nos da ta di- 
visión llamada de Wamba son 
los siguientes: 

Tyrasona heuc teneat de Spar- 
ga usque Plaleam, de Altomonte 
usque Millesam. 

Caesaraugusta hcec teneat de 



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Cap. II. Descripción y Umi 
Moábia usque Splanam, de /?t- 
vas montes usque Gordoto. 

Pampilona hasc teneat: de Co- 
bello usque Mustellam, de Lolica 
usque Tallam, de Mustella usque 
Nampiam, de Sparga usque Os- 
truel- 
Cala forra hmc teneat: de Nam- 
pia usque Spargam, de Mustella 
usque La Calam. 

Uxama hmc teneat: de Fusca 
usque ad Arlanzon, quomodo 
currit in camino Sancli Petri, 
qui vadit ad Sanctum Jaco- 
bum (i). De Gara fe usque II er- 
mitas. 

Nada importan los limites de 
Auca, pues son invención de 
los que falsearon el documento, 
y mucho menos si se toma el 
Platenaó Platea, límite de Ta- 
razona en el Jalón, por el Pla- 
tena de que se habla en aquel 
documento. 

Dejando á un lado esta su- 
perchería, lo que hay allí de 
cierto, ó por lo menos algo pro- 
bable, es, que los limites de los 
obispados Tarraconenses, de Ta- 
razona, Calahorra y Pamplona, 
en tiempo de los mozárabes y 



( i ) Aqui ya se echa de ver la mano del 
falsario posterior. En tiempo de Wamba 
¿quién se acordaba del camino de Santia- 
go? tampoco hubieran escrito caminas que 
significa horno, en vez de via. 



s del obispado de Tarazona. 23 
quizá de los visigodos, confluían 
en Sparga. El sitio de esta por 
blncion, en mi juicio, debia se- 
Azagra, pueblo importante en 
la confluencia del Ega con el 
Ebro. Quizá los mozárabes en 
vez de pronunciar Esparga co- 
mo nosotros, pronunciaran la S 
con la vocal A, diciendo Aspar- 
ga, y de aqui Aspagra y Aza- 
gra. En ese caso el límite de 
los obispados por aquella parte, 9 
y en especial el de Tarazona, 
viene á ser el mismo que ahora 
tiene, siendo Alfaro de Tarazo- 
na, Rincón de Solo de Calahor- 
ra y Azagra de Pamplona. 

De Alfaro seguia la línea di- 
visoria hasta el monte Yerga, 
á cuyo pie está Filero, limite 
de Castilla v Navarra y de los 
obispados de Calahorra y Tara- 
zona, de donde le viene el nom- 
bre de Hilo ó Hilero. Descuella 
el monte Yerga sobre todos los 
inmediatos, y por eso no es de 
extrañar se le designara entre 
la gente del país con el Ululo 
de A lio monte. De Fitero seguia 
la linea hasta Garray, la ver- 
dadera Numancia, sobre la már- 
gen septentrional del Duero, 
quedándole asi á Tarazona sus 
limites naturales desde aquel 
rio hasta el Ebro. Estos fueron 
también los que se dieron á 



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España Sagrada. 
Tarazona al tiempo de la recon- 
quista, motivo por el cual se 
ha citado la llamada división de 
Wamba, documento apócrifo 
según Florez (1), ó por lo me- 
nos falsificado, abusando de otro 
documenta antiguo; pues seria 
conceder demasiada habilidad 
al fabulista Don Pelayo, ó quien 
fuera el autor de la superche- 
ría, el conocer los limites cier- 
tos de muchas diócesis, como 
* lo son los de casi todas. Des- 
lindados ya los limites septen- 
trionales y occidentales del obis- 
pado de Tarazona, falta averi- 



Tr atado LXXXVII. 
guar cuáles eran los otros pun- 
tos que se designaban con los 
nombres de Platea y Millesia. 

Difíciles la designación Gjade 
Platea, pues Marcial, aunque la 
expresa dos veces, da noticias 
ambiguas de ella. En un paraje 
parece indicar que estaba cerca 
de Calatayud, pues dice que en 
Bílbilis se ha vuelto campesino, 
y que cultiva, como los vecinos 
de aquella y sin gran fatiga, 
los campos de Botrodo, ó se- 
gún otras lecciones Boterdo y 
de Platea, y por la noche dis- 
fruta de largo sueño. 



Accepü roe, rusticumque fecit 
Auro Dilbilis el superba ferro: 

//te pigri colimus labore dulci 
Dolrodum Plateamque: Celtiberis 

íhec sunl nomina crasiora lerris, 
íngenli fruor, improboque somno. 



En la suposición de que Bo- 
trodo ó Boterdo era Campiel, 
según queda dicho, no debe 
tampoco ponerse á Platea lejos 
de Calatayud, y como que el 



(i) Véase el lomo IV de la Etpaña Sa- 
grada del P. Florez. El Sr. Fernandez 
Guerra en sus eruditas investigaciones opi- 
na que aquel { documento, fuera ó no del 
tiempo de Wamba, era el que indicaba la 
división de diócesis de España en tiempo 
de los Wisigodos, y que después fué tor- 
pemente falsificado. 



punto donde ahora están esla 
población y su amena vega, en 
la confluencia del Jiloca, no po- 
día menos de llamar la atención 
del poeta Bilbililano, fuera po- 
sible conjeturar que estuvo aque- 
lla á las faldas del cerro titu- 
lado Jesús del Monte, donde 
tuerce el Jalón su curso antes 
de incorporarse con el Jiloca, 
y que el nombre de Platea ó 
Pía tena se le diese por estar en 



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Cap. 11. Descripción y limites del obispado de Tarazona 



9S 



la llanura, á diferencia de Ríl- 
bilis, que estaba sobre un cerro. 

La opinión del P. Argacz po- 
niendo á Platea en Castejon 
de las Armas, ya se lia dicbo 

•i 

que es una ridiculez, pues ni 
aun pasa el Jalón junto á este 
pueblo. Cortés en su Dicciona- 
rio, llevado de la manía de las 
radicales hebreas, puso á Pla- 
tea en Chodes, pueblo no dis- 
tante de Calalayud, en la con- 
fluencia del rio A randa con el 
Jalón, porque Chodes dice que 
se deriva del hebreo Chuz, que 
significa plaza en aquel idioma. 
Pero si bien se comprende que 
los Romanos dieran nombres 
latinos á los Hebreos ó Tu- 
balíticos, y que quizá estos tu- 
vieran afinidad con los Iberos, 
no es verosímil que los nom- 
bres, que ya eran latinos en 
tiempo de Augusto, viniesen á 
ser hebreos con el trascurso 
del tiempo. Se concibe, y no 
es poco conceder, que de Chuz 
y Chodes se tradujera Platea; 
pero no es fácil que del latino 
Platea se hiciera, sin saber -có- 
mo, el hebreo Chodes. Esto es 
traer las elimologias mas que 
por los cabellos. 

Indudablemente las feraces 
riberas del Jalón debieron es- 
tar muy pobladas en tiempo de 



los Romanos, como lo están 
ahora, y no es de extrañar que 
por todos aquellos pueblos se 
hallen algunos vestigios de an- 
tigüedad. Para fijar á Platea en 
otro punto inmediato, prefe- 
riría casi ponerla en la inme- 
diata villa de Pleilas, que mas 
claramente lleva las radicales 
de Platea, y á la manera que 
de platea se hizo el nombre 
plaza. El recodo del Jalón al- 
rededor de Pleitas es allí mas 
notable y coincide con el ter- 
mino del Frasno, último pue- 
blo del obispado de Tarazona 
por aquella parte. Queda pues 
indicado el límite de Platea en 
uno de los puntos del Jalón 
desde la confluencia del Giloca 
hasta el inmediato Pleitas. 

Resta solamente fijar el de 
Milesia. El P. Argaez le puso 
en Malexán, último pueblo del 
obispado junto á Borja. Yo creo 
que aquella aldea morisca y de 
ninguna importancia no era M¡- 
llesia, sino la importante villa 
de Mallen, que se cree con fun- 
damento ser la antigua Malia 
Celtibera, y que hoy día es 
también pueblo limítrofe de 
Navarra. En tal caso la linea 
divisoria seria desde Calatayud 
á Mallen, no muy distante de la 
que ahora tiene, y los límites 



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26 España Sagrada. 

marcados en la división de 
Wamba serian, desde Azagra á 
Pleitas ó Galatayud (esto es, 
hasta el Jalón), y desde Filero 
hasta Mallen, quedando encajo* 
nado el obispado entre el Ebro, 
el Dnero y el Jalón. 

Al probar que la patria de 
San Mi Han, ó Vergegiuni, fué 
Verdejo y no Berceo, quedará 
fijo este otro límite del obispa- 
do de Tarazona en tiempo de 
los Visigodos. Sea lo que se 
quiera de la llamada división de 
Wamba, es lo cierto que los 
límites que señala son aproxi- 
mados á los que se le dieron á 
Tarazona al tiempo de la re- 
conquista. 

Él obispado de Zaragoza 
avanzaba por la linea misma 
do la Vasconia y Edetania. En 
este concepto le correspondían 
Alabone (Alagon) ciudad Vas- 
cona en la confluencia del Ja- 
Ion y el Ebro, la célebre Ner- 
tobnga (Caloatrao) (I) ciudad 
ya Celtibera; y bajando por las 
corrientes del Jalón avanzaba 
el obispado de Zaragoza si- 
guiendo el curso de aquel rio 
y la via Romana por Atacum 



(1) Discursos de los Sres. Saavedra y 
Fernandez Guerra en la recepción pública 
de aquel. 



Tratado LXXXVJI. 
y Aquae Bilbilitanorum hasta 
Gordoto, que quizá sea el ac- 
tual pueblo de Godojos, donde 
partía sus términos con S¡- 
güenza. Puede que en esto se 
fundaran los Obispos de esta 
diócesis para- quedarse con la 
jurisdicción espiritual de Ariza, 
como veremos luego, á pesar 
de ser este pueblo de Aragón. 
Quizá también por esto se agre- 
gara á Zaragoza, al tiempo de 
la reconquista, todo el territo- 
rio del arcedianado de Galata- 
yud, por creer que había sido 
esta ciudad del obispado de Za- 
ragoza y no de Tarazona, du- 
rante la época de la dominación 
Visigoda. 

En tal caso los límites de 
Tarazona fueron de Alfaro á 
Filero, de allí á Garray, de este 
á Verdejo, y por Borobia y 
Bordalva á las inmediaciones 
de Bilbilis y Pleitas. de allí á 
Mallen, y siguiendo la línea del 
Ebro por Tudela, á Alfaro y 
Soto de Rincón, frenle á la vi- 
lla de Azagra. 

Fuera que se tuviese en cuen- 
ta la división llamada de Wam- 
ba al demarcar los limites de 
Tarazona después de la recon- 
quista, ó que los mozárabes 
conservasen la memoria de es- 
tos límites ya trazados, ello es 



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- 



Cap. II. Descripción y lúnil 
que al tiempo de restaurar la 
silla de Tarazona se le dieran 
estos términos, aunque dismi- 
nuidos. 

Parecia justo que de no 
haber seguido los limites natu- 
rales del obispado de Tarazona, 
por la margen del Hijuela hasta 
el Jalón, al menos se le hubie- 
ran designado los mas reducidos, 
marcados por el Huecha desde 
A ñon hasta Cortes de Navarra. 
Mas no se le dejaron ni aun 
estos, llevándose el Obispo de 
Zaragoza, sin razón que sepa- 
mos, los pueblos de Magallon, 
Agón, Frescano, Cortes y No- 
villas, que por su topografía 
debieran ser de Tarazona. Por 
lo que hace á Mallen, la Malia 
de los Romanos y Milesia de la 
división de Wamba, como pue- 
blo situado á la parte oriental 
del rio Huecha, no es de extra- 
ñar correspondiera á Zaragoza, 
aunque se citara como limite 
de ambos obispados, asi como 
Sparga (Azagra), límite de Ca- 
lahorra, Pamplona y Tarazona, 
solo correspondía á Pamplona. 

En vano se quejó de aquella 
división el Obispo Don Mi- 
guel de Tarazona, primero de 
esta silla, después de su res- 
tauración, acudiendo á Zarago- 
za para ventilar aquel asunto. 



del obispado de Tarazona. 27 
Según dice la escritura de 
transacción ambos obispos pre- 
tendían tener derecho á los pue- 
blos que atraviesa el rio Dorja. 
*Cumque rivum Borgce, uterque 
»pro suo vendicaret termino, 
yfacla est convenientia inter eos, 
y>ullra rivum quidquid habetur 
vusque ad terminum Magatlonis 
»Turiasonensis Episcopus pos- 
»sideal, quidquid aulem habetur 
rtcitra rivum usque ad Magollo- 
y>nem, cum suis terminis et Tres- 
icam (Frescano) cum suis, et 
vMallem cum suis, et Curtes et 
vC apañas et Novellas, Co&sar- 
»atiyuslanus Episcopus possi- 
vdcat.» 

De esta manera se hizo aque- 
lla transacción al azar, como 
solian hacerse entonces, sin te- 
ner ningún documento auténti- 
co por donde regirse, sino so- 
lamente las oscuras tradiciones 
de los mozárabes, pues los dos 
obispos estipularon, que si mas 
adelante encontraban cartas geo- 
gráficas ú otros testimonios por 
donde averiguar los limites con 
mas acierto, se entregaran ca- 
ritativamente lo que el uno tu- 
viera del otro. «Sa/i'O namque 
mtriusque yuré de si eorum qui- 
r>libct, sive per cartas, sive per 
» convenientia testimonia térmi- 
cos suos ulterius deberé preten- 



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28 España Sagrada. 

»(/¿ possit ostendere demUtal ei- 
y>dem carilative.» 

Si perdió Tarazona en esta 
segunda división por la parte 
del Ebro, en cambio sostuvo en 
ella sus límites naturales por 
la parte del Duero. Que los tér- 
minos del obispado llegaban en- 
tonces hasta Garray, lo acredita 
la división que después se hizo 
en Burgos, por la que perdió 
lodo aquel terreno. Ademas de- 
be notarse que los limites de 
Aragón y Castilla llegaban en- 
tonces basta Garray. La divi- 
sión hecha en tiempo de Don 
Sancho el Mayor, al hablar de 
los confines de ambos reinos 
dice: *Usque ad ¡lumen Tera 
»ubi est Úarahce antiqua civi- 
» Me deserta, el ad ¡lumen Due- 
»ro. » 

Natural era que los limites de 
Aragón y Castilla por aquella 
parle fueran también los de 
ambos obispados de Osma y Ta- 
razona, trazando el Duero la lí- 
nea divisoria. Por eso desde 
aquellos tiempos llevó Soria por 
divisa en sus armas aquella le- 
yenda Soria pura, cabeza de 
Extremadura, no por relación 
alguna á la provincia de esto 
nombre, sino en cuanto que la 
palabra Extremadura (Extrema 
Durii) quiere decir remate, tér- 



rotado LXXXVII. 
mino ó frontera. Por eso tam- 
bién Don Alfonso el Batallador, 
tan gran político como guerre- 
ro, solia tener su corte en So- 
ria, como punto apropósito pa- 
ra vigilar sus recientes con- 
quistas de Aragón, y los terri- 
torios de Castilla, descontentos 
por su aciago matrimonio con 
Doña Urraca. Él fué el que or- 
ganizó en gran parle la Co- 
munidad de Soria bajo un pie 
análogo al de las otras dos de 
Calatayud y Daroca, que ha- 
bía creado en sus fronteras de 
Aragón, y duró como aquellas 
hasta el año 1854. 

Esta segunda división del 
obispado de Tarazona duró so- 
lamente unos veinte años, pues 
habiéndose apoderado Don Alon- 
so el VII de Castilla de todo el 
territorio de Calatayud, Daro- 
ca, Tarazona y Zaragoza, á la 
muerte de su padrastro Don 
Alfonso el Batallador, y preva- 
liéndose de la funesta división 
de Aragoneses y Navarros, al- 
teró las divisiones existentes 
hasta entonces. 

El territorio de Calatayud y 
su Comunidad, que parece habia 
pertenecido al obispado de Za- 
ragoza en gran parle, se lo ad- 
judicó al Obispo de Sigüenza, 
siguiendo la abusiva disciplina 



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Cap. ti. Descripción y Umit 
de aquel tiempo; de modo que 
le Obispo Segunlino tenia todo 
el territorio que bañan el He- 
nares y el Jalón, desde Hila 
basta Chodcs. Su objeto era 
extender la raya de Castilla 
hasta «I Ebro, quitando, á los 
Aragoneses boy, y mañana á 
los Navarros, lo "que tenían 
aquende el rio. Para ello le 
convenia alterar la división 
eclesiástica, sujetando á la ju- 
risdicción espiritual de los Obis- 
pos de Castilla parte de los ter- 
ritorios que se anexionaba. Ade- 
mas de arrancar al Obispo de 
Zaragoza el territorio de Cala- 
tayud, los obispos de Osma y 
Burgos pretendían quitar al de 
Tarazona los territorios caste- 
llanos de Agreda y Al faro. 

Al fin se arreglaron estas 
desavenencias en el Concilio, 
que se celebró en Burgos ha- 
cia el año 1159, en el cual se 
hicieron las transacciones si- 
guientes. A la Iglesia de Ta- 
razona se le quitaron lodo el 
territorio de Borovia y los tér- 
minos de la ciudad de Soria al 
Norte del Duero, incluso el tér- 
mino de Numancia, ya conocido 
entonces por Garray, donde la 
fábula inventó poco después un 
obispado. Pero conservó dentro 
de Castilla las vicarias de Al- 



del obispado de Tarazona. 29 
faro y Agreda, extendiéndose 
esta á muchos pueblos de Cas- 
tilla; y por las faldas del Mon- 
cayo y campos de Veraton hasta 
la frontera aragonesa. Habién- 
dose hecho algunas donaciones 
á la iglesia de Santa María de 
Tudcla por los Beyes de Na- 
varra, dándole al otro lado del 
Ebro algunos de los pueblos 
comarcanos, vino á tener el 
Obispo de Tarazona jurisdicción 
episcopal sobre ellos, aunque 
la ordinaria la ejercía el Prior 
de Tudela. 

En cambio de lo que se le 
quitaba á Tarazona en Castilla 
se le dió todo el arcedianado do 
Calatayud, hasta el pueblo de 
Villafeliche inclusive, pues en- 
tonces era de aquella Comuni- 
dad, hasta que pasó á ser de 
señorío, por donación al monas- 
terio de Piedra. 

El Obispo de Sigücnza que- 
dó con la jurisdicción espiritual 
en todos ios pueblos aragone- 
ses que no eran de la Comu- 
nidad de Calatayud, como Bor- 
dalva, Torre-hermosa, Monreal 
y el mismo pueblo de A riza, por 
ser entonces de señorío y no do 
la Comunidad. 

Según se ve, la división que 
se hizo en aquel Concilio de 
Burgos fué al acaso, sin regla 



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30 España Sagrada. 

ninguna fija, sin consultar nin- 
gún precedente histórico ni geo- 
gráfico, sino mas bien por los 
cálculos políticos é intereses del 
momento. No se consultó al 
Obispo de Zaragoza, á quien se 
despojó de una parte de su ter- 
ritorio, sin contar con él, ni 
tampoco con las iglesias del ar- 
cedianado de Calatavud; y por 
lo que hace al Rey cíe Aragón, 
patrono de aquellas iglesias por 
la Bula de Urbano 111, ni aun 
se le notificaron tales concier- 
tos; lo cual dió motivo á su 
justo resentimiento, como ve- 
remos en la vida del Obispo 
de Tarazona, que accedió á la 
transacción sin haber contado 
con su legitimo Rey. 



Tratado LXXXVil. 

De resultas de aquella capri- 
chosa división quedó el obispa- 
do de Tarazona dividido en dos 
parles que no tienen contado 
alguno, como se ve por el ad- 
junto mapa. Comprende la pri- 
mera los territorios de Agreda, 
Alfaro, Borja, Tarazona y Tu- 
dela. La segunda contiene todos 
los pueblos de la Comunidad de 
Calatayud. Entre ambos terri- 
torios se introduce un recodo 
que forma el obispado de Zara- 
goza, yendo á tocar en el de Si- 
güenza, por entre ambos distri- 
tos, de modo que el Obispo de 
Tarazona tiene que ir á Calata- 
yud por los territorios de Si- 
güenza óZaragoza; anomalía que 
debiera haberse enmendado. 



CAPITULO TERCERO. 



Descripción de Tarazona y sus antigüedades. 



A la manera que en la suerte 
de algunas familias influyen y 
predominan las condiciones de 
la localidad en que se criaron 
y viven, asi también la topo- 
grafía de los pueblos trascien- 
de en algunos casos á su vida 
social, y parece influir en las 
relaciones que tiene con los 
otros pueblos circunvecinos. En 
la historia de la Iglesia de Ta- 



razona trasciende hasta tal pun- 
to esta condición de localidad, 
que viene á ser la clave de mu- 
chas de sus vicisitudes, mas 
bien adversas que prósperas; 
de manera que la descripción 
que en otras iglesias pudiera 
ser de mera erudición y lujo, 
es aqui de necesidad impres- 
cindible. 

Hállase situada Tarazona át 



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Cap. III. Descripción de 1 
los 19 grados de longitud, y 
41» de latitud. Tolemeo la 
nombra la primera entre las 
ciudades de los Celtiberos, si- 
tuándola en losi33°— 412°. PH- 
nio nombra á los Turiassonen- 
ses entre los moradores de ciu- 
dades con privilegio de ciuda- 
danos Romanos, que concurrían 
al convento jurídico de Casar- 
Augusta. Estrabon no la nom- 
bra, pero por la posición que 
ocupa figuraban sus vecinos en- 
tre los que llamó aquel geógrafo 
Celtiberos Estolados, como se 
dijo en el capítulo anterior. 

Queda ya manifestado que 
Tarazona era límite de la Celti- 
beria propiamente dicha, y co- 
lindante con los Vascones de 
Cascante y los Pelendones de 
Augustobriga, como es hoy tam- 
bién término de Aragón en los 
confines de Castilla y Navarra. 

Hállase también situada á las 
faldas del Moncayo, del que 
dista solamente unas tres le- 
guas y cuatro del Ebro. Baña 
sus muros el Queiles (Chalibs) 
por Mediodía y Oriente. Por la 
parte meridional su posición es 
muy enriscada, y el deseo de 
aprovechar en poco recinto esta 
posición estratégica hizo que se 
ciñera y aglomerase en aquel 
paraje la .ciudad moderna, ro- 



irazona y sus antigüedades. 3< 
deándola con fuertes murallas, 
que marcaban lo que se llama- 
ba el Cinto, ó recinto principal 
de la población, defendido por 
los dichos muros. Domina una 
risueña y fértil campiña, que 
fecundan las abundantes aguas 
con que la enriquece el próxi- 
mo Moncayo. 

Por lo que hace á sus anti- 
güedades fabulosas no merecen 
ya ni aun nombrarse con se- 
riedad. ¿Quién no se reirá del 
aplomo con que el bueno de Ar- 
gaez la supone fundada por Tu- 
bal Cain, porque este fué her- 
rero (mallealor et fuber in cune- 
ta opera ceris et ferri), y que 
el Moncayo contiene venas de 
hierro, y las aguas del Quei- 
les son apropósilo para templar- 
lo? Pues qué, no hay venas de 
hierro en el Asia, ni tampoco 
en España otros puntos para 
forjar el hierro? 

No son menos fabulosos los 
hechos de Baco y Hércules, y 
la muerte que este dió al la- 
drón Caco en la cueva de Mon- 
cayo, y otros delirios de este 
jaez, inventados por los em- 
busteros, que en Italia y España 
escribieron las supuestas Cró- 
nicas, que corren con los nom- 
bres de Beroso y Hauberto. La 
antigüedad nada cierto nos dejó 



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32 España Sagrada. \ 

acerca de ello, y las primeras 
noticias se dieron hácia el si- 
glo XIII. Lo mismo hay que de- 
cir de la vid que se conservó 
fresca durante la gran sequía 
de España, y de los hallazgos 
de huesos de gigantes, de altu- 
ra de i 8 palmos, ó sea cuatro 
varas y media, y los cuales se 
encontraron en las excavacio- 
nes que se hicieron en el si- 
glo XVII, al abrir los cimientos 
para los conventos de la Merced 
y de Santa Ana. Sabido es que 
los llamados huesos de gigantes 
ha demostrado la ciencia que 
por lo común son de niégate- 
nos, ú otros animales antedilu- 
vianos, ó quizá cetáceos de la 
época misma de! diluvio. Lo que 
se dice de uno de aquellos gi- 
gantes, cuyo esqueleto se halló 
enroscado, contribuye á fomen- 
tar esta idea. 

Los monumentos mas anti- 
guos que se encuentran de Ta- 
razona son las monedas Celti- 
beras, que acuñó en abundan- 
cia. En ellas se ve la cabeza de 
un jefe Celtibero con una le- 
tra que parece ser la inicial del 
nombre del régulo ó jefe en cuyo 
tiempo se acuñaron. Por el re- 
verso tienen constantemente un 
ginetc con lanza en ristre, y 
al pie las letras 



alado LXXXVÍI. 
Ay/*W, las cuales, según el 
sistema de nuestro compañero 
el señor Don Antonio Delgado, 
Anticuario de la Real Academia 
de la Historia, dicen Trsau, 
Triasu, radicales de la palabra 
Turiaso. Son comunes en tier- 
ra de Tarazona y Calalayud, lo 
cual indica conjeturalmenle su 
origen, pues la abundancia de 
medallas, sobre todo de cobre, 
en un paraje, manifiesta que 
probablemente se acuñaron allí 
cerca. 

Fuera que los Celtiberos eli- 
dieran fácilmente las vocales, 
como los hebreos, ó que pro- 
nunciaran realmente Triasu, 
parece lo mas cierto que su 
nombre se suavizó en el de Tu- 
riasu y Turiaso, á la manera 
que del Celtibero Dlblis hicie- 
ron Bílbilis, como veremos lue- 
go, pues no era posible que pro- 
nunciasen sin vocal las tres pri- 
meras letras (1). 

Algunos hallan analogía entre 
la palabra Turiaso y la vasconga- 
da llurriá (fuente), creyendo que 
el nombre se derivase por alu- 
sión á la hermosa fuente de San 
Juan, una de las mas notables 
de España, y que brola con gran 



(\ ) Véanse las medallas Celtiberas que 
eslá publicando dicho Sr. Delgado. 



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Cap. III. Descripción de 2 
abundancia al pie mismo de los 
muros de Tarazona v sobre el 
Quedes, con el que no mezcla 
sus aguas, sino después de ha- 
ber servido para la agricultura 
y la industria . 

Las medallas romanas de Ta- 
razona son también abundan- 
tes, y aun comunes en toda 
aquella parte de Aragón y Cas- 
tilla, y pueden verse en la obra 
del P. Florez. Plinio hizo men- 
ción de las ferrerias de Tarazo- 
na, al par de las de Rilbilis (1), 
atribuyendo su buena calidad á 
las aguas del Quedes (Chalibs), 
cuyo nombre mismo equivale al 
de acero (2). Summa autem dif- 
fercnlia in aqua est, cui subinde 
candens inmergitur. lime alibi 
atque alibi ulilior nobilitavit lo- 
cura gloria (err\ y sicuii Dilbilim 
in Hispania el Turiasonem. 

Aparece también citada Ta- 
razona como mansión en el ca- 
mino que iba de Astorga á Za- 



(1) Plinio, lib. 3», cap 14. 

(2) Masdeu negó que el Queiles se lla- 
mase Chalibs: véase sobre ello el cap. 4.° 



razona y sus antigüedades. 53 
ragoza por Benavcnte, Valla- 
dolid, Osma, Soria, Muro y 
Tarazona, y por Carabis ó Ma- 
ga Non á Zaragoza. 

En una inscripción, que nos 
trasmite Argaez, se cita un cé- 
lebre hijo de Tarazona, llamado 
Gayo Livonio, seviro de aque- 
lla ciudad, á quien sus paisanos 
erigieron una estatua en el foro 
de Minerva, agradecidos á su 
buen gobierno, y que fué mo- 
tivo para que el Cónsul Quinto 
Cecilio Mételo Macedonio le 
hiciera ciudadano romano y 
Pretor de toda la Celtiberia, la 
cual gobernó con gran acierto. 
Hablase en la inscripción acer- 
ca de la reforma que hizo de 
los estatutos de aquella ciudad, 
poblada ya de ciudadanos anti- 
guos ó Celtiberos cstolados, y 
ciudadanos nuevos, que de Ro- 
ma ú otros puntos habían ve- 
nido para avecindarse en Ta- 
razona. Dice asi la inscripción 
citada, que no se halla en la 
colección epigráfica de Masdeu, 
ni entre las auténticas ni entre 
las apócrifas. 



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I 

34 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 



C- LIVONIO- C- F- QV1- IN 
SEVIRATV- TVR1ASON- REM 
DENE • PATR • ADMINISTRA 
RAT: ET« SVB- Qj CAEC1LIO 
METELO • MACEDON • COS • 
TOTAM • LATE CELT1BER1AM 
CIV • DON • ROM • IV • PRAET 
OPTIME ET SANT1ÜS* TEM 
PERARATI POP* VBIQj NOV« 
1NST1TVTIONIBVS ET PRAE 
V1LE&- REFORM • TVRIASON 
VETERES- ET« 1VN • STATVAM 
IN FORO MINERVAE • OPT • Cl 
VI P- 



Esta inscripción está ya de- 
sechada como apócrifa. No se 
dice dónde se encontró, ni 
tampoco dónde se halla. Se ve 
en ella la mano de una perso- 
na poco versada en la geogra- 
lia y aun en el lalin. Citar un 
solo Cónsul parece una rareza. 
No eran los Cónsules los que 
nombraban gobernadores para 
la Celtiberia, pues no corres- 
pondía esta al Senado, sino al 
Emperador, como pais belicoso 
y mal domeñado. No se halla 
nombre de tal Cónsul Quinto 
Cecilio Mételo en los Tastos 
consulares. El único á quien se 
aproxima algo es á Cecilio Me- 
tello, que fué Cónsul en el ano 
7.° de la venida de Cristo, y no 
se llamó Quinto ni Maccdonio, 



sino Cecilio Metello Crético Sí- 
lano: la palabra Ssviralu ni se 
escribe de esa manera en la 
epigralia, sino iiífílVlR, ni era 
dignidad de Tarazona, donde 
solamente habia Duumviros 
(flVIR), como se \c por sus 
medallas municipales: la dona- 
ción de título de ciudadano ro- 
mano era una cosa impertinente 
en aquella época: la Celtiberia 
estaba dividida en tiempo de 
los Romanos y no tenia ningún 
gobernador, ni menos hubieran 
nombrado los Emperadores pa- 
ra este cargo á un seviro (ó co- 
mo si dijéramos concejal) de 
Tarazona, siendo este pueblo 
el último de la Celtiberia, co- 
lindante con los Vascones y 
Pclendoncs. Las palabras san- 



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Cap. III. Dexcripcion de Tarazonn y sus antigüedades. 55 
tissime temperare habhndo de estatua en ol loro de Minerva 



buen gobierno, son muy cm- 
(ianas, pero por la misma ra- 
zón agonas á la epigrafía roma- 
na. Aun son mas impertinen- 
tes las palabras inslilutionibus 
el previlegiis: la primera no es 
eastiza; ¡a segunda supone un 
absurdo, y una ignorancia su- 



sc baila consignada en otra ins- 
cripción apócrifa de Munebrc- 
ga, aun mas disparatada que 
esta, cuya superchería se de- 
mostrará en el capítulo siguien- 
te. En aquella, como en esta, 
se pone estatua en el foro de 
Minerva, se habla de beneficios 



pina en el inventor: los privi- á la patria, «rcm bene patrim 
legios entre los RomaW* eran adminhlraral...» (m totam pa- 
odiosos. Privilegia ne irrogan- triam bene facía, dice la de Mu- 
lo, decían las doce tablas. Pe- nebrega), se habla de pri vilo- 
ro, como los embusteros de li- gios en Tarazona, de inmuni- 
nes del siglo. XV! andaban á dad en la de Munebrega. En 



caza de exenciones y privile- 
gios, creían que lo mismo su- 
cedía en tiempo de Augusto y 
de los Romanos, y halagaban 
con estos embustes la vanidad 
de los pueblos, haciéndoles 
creer que ya en aquel tiempo 
eran privilegiados. No es me- 
nos extravagante el llamar j»f- 
niores á los vecinos nuevos de 
Tarazona, en contraposición á 
los Veleres: al adjetivo vetus 
se contrapone novus: al júnior 
se contrapone senex ó ventor ( I ) . 
Finalmente, la idea de poner 



(I) Es verdad que en una inscripción 
de Arochc, la 1)08 de Masdeu (t. (i. 0 , pá- 
gina 220), se citan los Arucilanos velares 
etju venes, pero allí se alude á las dos 
Arucis velas et nova, lo que no había en 
Tarazona: en inscripciones sospechosas lo- 
do debe notarse. 



Tarazona la ponen los vecinos 
antiguos y mas jóvenes, en Mu- 
nebrega son los duumviros con 
el orden equeslre y el pueblo. 
El pobre falsario no sabia las 
costumbres municipales, pues 
de lo contrario no hubiera di- 
cho tal torpeza, y con poner 
al final /). D. idéetelo Decurio- 
rnm, le hubiera dado mas vi- 
sos de verdad. Como por en- 
tonces (á principios del siglo 
XVII) ya los Lupianes de Za- 
pata y otros <le su calaña an- 
daban llenando de embustes 
los pueblos de Aragón, no será 
extraño que les debamos estas 
invenciones. Al hablar de Agre- 
da hallaremos ocasión de ad- 
vertir el obsequio que les hizo 
Lupian á los de aquel pue- 



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36 España Sagrada. 

blo con otras noticias de este 
jaez. 

Para nada necesitaba Tara- 
zona estas glorias postizas, te- 
niendo tantas legítimas, y con- 
servando aun antigüedades ro- 
manas, que apenas se hallan 
en ninguna otra población de 
España. En la parte inferior de 
la población, y á las márgenes 
frescas y risueñas del Queiles 
(ó Cailes, como lo pronuncia 
el vulgo, quizá mas exacta- 
mente) se halla el paseo llama- 
do la Budiana (rus Dianm), en 
donde aun se conserva una es- 
tátua de Diana cazadora, aun- 



l 



Tratado LXXXV1L 

uc destrozada y embadurnada 
e cal. 

En los techos y maderas de 
las habitaciones/ hoy día po- 
bres, de aquella casa decampo, 
se conservan igualmente varias 
pinturas, indudablemente ro- 
manas, que parece imposibe 
hayan llegado hasta nuestros 
dias después de tantas vicisitu- 
des; y con todo aun esperan el 
lápiz de un artista. 

Cuando el P. Florez estuvo 
en Tarazona en el mes de Ju- 
nio de Í7GG, copió la siguiente 
inscripción sepulcral á la en- 
trada del jardin del Obispo (1). 



M« MAR1VS- FIDVS 

H • S- E- 
M • MAR1VS • FAVST 
VS« FRATER • FECIT 
S1B1- ET- SVIS» 



Como no hay en ella nin- del Cinto se conserva también 

guna invocación pagana, y se una lápida sepulcral, ya muy 

omite el sil tibi tena fevis, gastada, que dice asi, según 

puede conjeturarse que sea esta Argaez (2): 

lápida de los primeros siglos 

de la Era Cristiana. 

Sobre la puerta de una casa 



(O 

(2) 



La cila Mcndez en su vida y viajes. 
Argaez, fól. 39. 



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Cap. III. Descripción de Tarazona y sus antigüedades. 37 



TERENT1A &• F 
V1TALIS COECIL1I 
VELIONIS VXOR 
ANNORVM XXXII 
H« S- E« 



Aquí está enterrada Teren- Masdeu, por herir á Trag- 
cia Vital, hija de Gayo, mujer gia, copia esta inscripción se- 
de Cecilio Velion, de edad de gun la dió Ustarroz, poniendo 
52 años. asi (1): 



TERENTIA • &• p. 
V1TALIS* T- CAEC 
IL1 • VELONIS 
VXOR- AN* XXXII 
H • S • E • 



Pero diga lo que quiera Mas- 
deu, no fué culpa de Traggia, 
y antes si acierto, pues siguió 
la lectura de Argaez, á quien 
creo mas que a Ustarroz, pues 
Ja vio con mas detención du- 
rante su larga estancia en Ta- 
razona. Aun en lodo caso la 
culpa no seria de Traggia, sino 
de Argaez. 

La casa en que está la citada 
inscripción dícese por tradición 



vulgar que es en la que nació 
San Atilano, después Ohispo 
de Zamora. La piedra, según 
Argaez, es de una tercia en 
cuadro. 

Por lo que hace á los ma- 
gistrados, que gobernaron el 
municipio de Tarazona en di- 
ferentes épocas, son los si- 
guientes, según consta de sus 
medallas: 



En tiempo de la República.. Sexto Junio Libón. 

Bebió Junio Sulpicio. 
En tiempo de Octaviano. . . Marco Cecilio Severo. 



(i) Masdeu: inscripción 2128 (lomo 19, pág. 607). 



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58 



En tiempo de Tiberio. 



Espada Sagrada. Tratado LX XXVII. 

Cayo Valerio Aquilo. 
. . Manió Sulpicio Lucano. 
Marco Scmpronio Frontón. 
Cayo CecjJio Sereno. 
Mareo Valerio Quadrato. 
Lucio Cecilio Aquino. 
Marco Celio Paludalo. 
Marco Pontico Marso. 



El anónimo Ravenate, en 
su geografía del siglo Vil, po- 
ne también á Tarazona; y en 
el orden con que marca las 
ciudades, según sus itinerarios, 
dice: «Item juxla suprascrip- 
tam Cossar Atigustam ponitur 
civitas, puce dicilur Behionem, 
item Turiasson, Augustabrica, 
Numaniam, Uxama, Ctuniam, 
Turbes, Mancellus.» 

El nombre de Turiasson con 
que se designa á Tarazona, y 
que está estropeado como casi 
todos los de aquella geografía, 
no es el que tenia en el siglo 
séptimo y entre los Visigodos, 
los cuales no llamaban aquella 
ciudad Turiasso como los Ro- 
manos, sino Tyraso ó Tyra- 
sona. 

Es curioso observar las vi- 
cisitudes por donde ha ¡do pa- 
sando este nombre hasta el de 
Tarazona, que actualmente tie- 
ne. Ya se ha dicho que los 



Cayo Marco Vegeto. 

Celtiberos le llamaban Triasu 
ó Turiasu, como se ve en sus 
medallas. Los Romanos suavi- 
zaron la pronunciación, convir- 
tiéndola en Turiaso. Con esto 
queda desmentida la fábula de 
haber sido poblada por los Ti- 
rios v los Ausonios, v haberse 
llamado por eso Tyrassona. Los 
Visigodos fueron los que in- 
trodujeron esta alteración, lla- 
mándola asi el mismo Ida cío 
por primera vez, y habiendo 
seguido los Obispos llamándola 
Ecclcsia Tyrassonce en las sus- 
criciones de los Concilios (1), 
compréndese fácilmente que 
siendo la declinación latina Th- 
riaso Turiasonis, del ablativo 
Turiasone, hicieron genitivo lia - 



(1) El Sr. Cortes, pn su Diccionario geo- 
gráfico, lomo 3.°, V. Turiaso, dice qtie lda- 
cio la llamó Turiasson; pero Florez impri- 
mió ¡n Ecclcsia Tyriasonc íTomo IV, pá- 
cina 30o de la 3. edición licclia por esta 
Real Academia). 



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Cap. III. Descripción de Tarazona y sus antigüedades. 39 

mandola Turiasona Turiasona}, ses, cuya pronunciación mas 

y alterando después la primera fuerte y bronca alteraba las pa- 

vocal dijeron Tyriassona y Ty- labras/ Ello es que aun los 

ratona. Obispos escribían Tyrassona, 

Sostúvose constantemente es- cuando ya en los documentos 

ta pronunciación basta el si- de la Cancelaría Real, proce- 



glo XIII, durante los tiempos 
de las iglesias Visigoda y Mo- 
zárabe, y aun después de la 
reconquista, como se verá por 
los documentos de aquella épo- 
ca. Pero á mediados del siglo 
citado alteróse nuevamente la 
pronunciación de esta palabra, 
pues entonces se iba formando 
el romance en toda aquella par- 
te de Aragón, al paso que 
se desarrollaba en Castilla la 
Vieja. En todo el obispado de 
Tarazona se babla el castellano 
correctamente, y en los docu- 
mentos de fines del siglo XII y 
principios del Xlll, que se pu- 
blicarán en los apéndices, re- 
dactados aquellos en el lalin 
bárbaro de la época, se verá 
cómo se iba formando el len- 
guaje en aquel pais como en 
Castilla. 

El cambio de la palabra Ty- 
rasona en Tarazona parece que 
se hizo mas bien en Zaragoza, 
que no en el territorio de la 
diócesis. Concurrían á la ca- 
pital de Aragón muchos Cata- 
lanes, Lemosines y montañe- 



dentes de Zaragoza, se halla 
Tarassona y Tarazona. Ha pa- 
sado pues el nombre, desde su 
origen, por las modificaciones 
siguientes: Triasu, Turiasu, Tu- 
riaso, Tyriason, Tyrasonc, Ty- 
rasona, Tyrassona, Tarassona 
y Tarazona. 

Para concluir la descripción 
de Tarazona y su territorio ad- 
yacente, resta solo decir en qué 
concepto ha influido su topo- 
grafía en las vicisitudes por 
donde ha pasado, según se dijo 
al principio de este capítulo. A 
pesar de lodos los favores con 
que la naturaleza hermoseó su 
rico y fértil suelo, no ha podido 
vencer Tarazona los inconve- 
nientes de su posición excén- 
trica. 

El iMoncayo y el Ebro la com- 
primen: aquel cierra su hori- 
zonte y sus comunicaciones por 
Occidente, al paso que los pue- 
blos ribereños del otro lado le 
roban los benelicios de la in- 
dustria. 

Asi como en la época roma- 
na fué su territorio frecuente 



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40 España Sagrada. 

teatro de las sangrientas luchas 
entre los Celtiberos y sus te- 
naces opresores, asi en la edad 
.media fue varias veces ganada 
por las armas de Castilla: y en 
oirás su territorio, como fron- 
terizo, fué lugar de reunión pa- 
ra treguas, paces, bodas regias 
y capitulaciones, como queda 
dicho. 

A pocas millas de su térmi- 
no tropieza ya con Monleagudo, 
Cascante, Hablilas y Tudela, 
pueblos todos ellos de Navar- 
ra, que le cierran el acceso al 
Ebro; pero sobre los cuales tu- 
vo jurisdicción espiritual, y aun 
la conserva en algunos de ellos, 
ademas de enviarles las aguas 
que fertilizan sus campos, las 
cuales bajan todas de Tarazo- 
na, siendo esto causa de no 
pocos pleitos y aversiones. Por 
la parle de Castilla tiene los 
pueblos de Alfaro, Agreda y 
otros varios de tierra de Soria, 
que siempre fueron de su juris- 
dicción espiritual. Pero cuando 
los Reyes de Aragón luchaban 
con los de Castilla, y lo mismo 
sucedía con los de Navarra, es- 
tos monarcas hallaban muy lici- 
to y sencillo promover conflic- 
tos de jurisdicción enlrc sus va- 
sallos y la Sede Episcopal. De 
aqui los frecuentes pleitos con 



Tratado LXXXVÍl. 
que esta se vió casi continua- 
mente perseguida, y las rivali- 
dades consiguientes al antago- 
nismo provincialesco. 

La concesión del territorio de 
Calalayud, hecha en el Concilio 
de Burgos, del modo anómalo 
que se dijo en el capitulo ante- 
rior, fué para Tarazona otro 
manantial de pleitos y conflic- 
tos. Quitándole sus límites na- 
turales, se le compensó con 
aquel territorio lejano de la 
Sede y aislado de ella al otro 
lado del Cauno y del Vadave- 
ron. Allí la distancia excitaba 
á la insubordinación, y las dis- 
tintas organizaciones eclesiásti- 
ca y política producian escisio- 
nes y continuas quejas, pues no 
podia haber en muchas cosas 
identidad de intereses ni de dis- 
ciplina. El territorio de Calala- 
yud formaba una de las tres 
Comunidades de Aragón, cuer- 
po brioso y compacto, muy adic- 
to á los Reyes y favorecido de 
ellos, adverso siempre á la aris- 
tocracia, y aun al aumento de 
la riqueza eclesiástica. Los be- 
neficios de sus iglesias eran lo- 
dos patrimoniales, y asi eran sus 
habitantes sumamente adictos á 
la parroquia, cuyos beneficios 
habían de ser exclusivamente 
para sus hijos; pero al mismo 



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Cap. III. Descripción de Tarazona y sus antigüedades. 41 

tiempo miraban con prevención cabildo, los territorios privile- 

al Prelado y á sus cabildos ca- giados acudian á los Reyes de 

tedral ó colegiales, considerán- Castilla, Navarra y aun á veces 

dolas como unas corporaciones de Aragón, contra el Obispo y 

que les eran hostiles. De aquí su cabildo catedral, 

otro manantial de pleitos. Esta es, en compendio, la 

Á su vez el cabildo de Tara- historia del obispado de Tara- 
zona, mirando con prevención zona, por consecuencia de su 
á los cabildos colegiales y pri- posición excéntrica en la fron- 
vilegiados de Alfaro, Calatayud tera de tres reinos; esta la cla- 
y Tudela, y al clero de aque- ve de casi todas las vicisitudes 
líos territorios, proveía todas de que se dará cuenta en el pre- 
sus vacantes en hijos de Tara- senté tratado, 
zona, de cuya adhesión no po- Resta ahora hacer la reseña 
dia dudar; viniendo á ser sus de los principales pueblos de la 
prebendas casi patrimoniales, diócesis, y sobre todo de los 
Nuevo manantial de aversiones que ejercieron mayor influencia 
y recrudescencia de provincia- en aquellas vicisitudes, en su ma- 
üsmo, pues á su vez todos aque- yor parte y por fortuna ya casi 
líos pueblos consideraban al ca- relegadas completamente al ol- 
bildo como adversario suyo. vido, efecto de las nuevas ideas. 

Si los Obispos se ladeaban al de las modificaciones introduci- 

partido de las colegiatas y sus das por el Concordato, y de las 

territorios, no siempre logra- aflicciones de la Iglesia, que no 

ban atraerlos, y suscitaban con- permiten pensar en ciertos asun- 

tra sí la rivalidad y prevencio- tos, á que daban lugar la mayor 

nes del cabildo: pero si el Obis- riqueza y prosperidad de otros 

po hacia causa común con el tiempos. 

CAPITULO CUARTO. 

Antigüedades en los pueblos mas notables del obispado de Tarazona. 

Los muchos pueblos de ori- razona, hacen que sea de nece- 

gen celtibero y romano que sidad el describir sus antigüe- 

comprende el obispado de Ta- dades romanas, al paso que en 

TOMO XLÍX. 6 



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42 España Sagrada. 

oirás pudiera ser trabajo de 
mera erudición. 

Cuatro municipios de esta 
diócesis acuñaron medallas, y 
y algunos en gran número: Bíl- 
bilis, Cascanlum, Gracurris y 
Turiáso. Algunas de ellas las 
tienen también celtiberas. No 
hace al caso reproducir aqui las 
que ya publicó el P. Florez en 
su colección, adonde se pueden 
ver. 

Se ponen también los nom- 
bres de algunas ciudades, que 
caprichosamente colocaron va- 
rios escritores dentro del obis- 
ado, haciendo reducciones ar- 
ilrarias, en las que fué desgra- 
ciado el Regente Villar, en su 
Patronato de las iglesias de Ca- 
lalayud: también Argaez hizo 
algunas con poca exactitud. 
Conviene deshacer estas equi- 
vocaciones, porque á veces alu- 
cinan á personas poco instrui- 
das, y fomentan preocupaciones 
insostenibles. 

ACREDA. . 

Por mucho tiempo se quiso 
suponer que estaba situado en 
este pueblo el municipio de 
Gracurris. Posteriormente se 
creyó que estuviese en Gráva- 
los. Hoy dia se cree mas bien 



atado LXXAVIÍ. 

que fuera población de origen 
celtibero, y que deban redu- 
cirse á ella las inscripciones 
que se hallan en las monedas 
con los nombres de Arecradz, 
que parecen decir Aregrados, 
ó Aregrada, según el sistema 
del señor Delgado. Cortés, en su 
Diccionario (1), cree que Com- 
plcga, población inmediata á 
Carabi (que se supone cerca de 
Magallon), es sinónima de Com- 
phloenla, y que deben una y otra 
reducirse á la villa de Agreda. 
Pero no creo muy aceptable 
esta conjetura, ^uesComphloen- 
ía era pueblo arevaco, y el 
primero de ellos que cita Pto- 
lerneo. 

El P. Argaez le buscó orí- 
gen en un templo que supuso 
había allí dedicado á la Empe- 
ratriz Agripina, y al efecto trae 
una inscripción impertinente, 
añadiendo que luego allí se 
puso una Virgen llamada de 
Agripina y Agripeña, que es la 
actual efigie de la Virgen de la 
Peña. Cuentos y delirios son 
estos que ni aun merecen re- 
futación. 

ALFARO. 
Su nombre mismo está indi- 



(I) Diccionario goográf. V. Compleca. 



S 



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Cap. IV. Antigüedades en los 
cando que allí hubo algún faro 
ó torre de vigía, para vigilar 
aquel lerrilorio y los vados pró- 
ximos del Ebro, como punto de 
Castilla melido dentro de Na- 
varra, y no lejos de las fron- 
teras de Aragón. Cerca de ella, 
y en sus términos, desemboca 
en el Ebro el rio Albania, que, 
viniendo de la sierra del Made- 
ro, pasa por Filero, Cinlruéni- 
go y Corella. 

Argaez quiso reducir al ter- 
mino de Alfaro la Varia ó Ve- 
rea de los Verones, fundándose 
en antiguos mapas y en el falso 
privilegio de los Votos de San 
Millan, donde Sandoval puso a 
Varia con Centronica y Tarazo- 
na. Pero el mismo Argaez no 
se muestra muy satisfecho de 
estas razones, y ningún critico 
puede colocar á Varia en Al- 
faro, siendo ya corriente su si- 
tuación en Harea, junto á Lo- 
groño (I). 

Tiene Alfaro una iglesia co- 
legial bajo la advocación de San 
Miguel, pero de construcción 
moderna, como se dirá al ha- 
blar del origen del Real Patro- 
nato en ella, pues ningún ves- 
tigio queda ni de su antiguo 



(1) Véase el Diccionario de Rioja, por 
el Sr. Govanlcs. 



teblos mas not. del ob. de Tar. 43 
castillo ni de la primitiva igle- 
sia colegial, de la que solamen- 
te se sabe el sitio en que estuvo. 

AQILE BILBILITANORUM. 

Consta en los itinerarios co- 
mo mansión en la vía que iba 
por Bílbilis á Zaragoza, y se 
infiere de esta denominación que 
el municipio de Bílbilis daba su 
nombre á toda aquella tierra. 
El nombre de Albania se lo die- 
ron los Arabes por los baños 
templados que hay en ella, los 
cuales gozan de gran celebridad. 

Pudiera conjeturarse que es- 
taría también allí el templado 
baño de Congedo, de que habló 
Marcial , Tepidumquc natabis 
Congedi vadum, pues una cosa 
tan memorable como aquellas 
beneficiosas aguas no podían ol- 
vidarse al poeta, cuando des- 
cribía todo lo mas notable de la 
Celtiberia por aquella parte. 

ATTACüM (ATECA). 

Pueblo no lejos del anterior, 
situado también sobre la via de 
Zaragoza y entre Doverca y BU- 
bilis, aunque no lo nombran los 
itinerarios, como tampoco á 
Boverca por su proximidad, pues 
de Alhama á Bílbilis solamente 



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44 España Sagrada. Tratado LXXXVII. 

habia las cuatro leguas de jor- El pueblo de Attacum lo pone 
nada ó etapa militar, pero de Ptolemeo entre los Celtiberos 
terreno en su mayor parte fra- principales. Morales cita la ins- 
goso. cripcion siguiente (1): 

T* PLAVTIO* P* P- 
DE • MVNIC1PIO • ATTACENS1 • 
OPT« MERITO 
ET TRIGESSIMO OCTAVO 
AETAT1S • ANNO 
E • VITA- SVBLATO 
TOTO» POPVLO- 
CVM MAGNIS LACHRIMIS 
FVNVS PROSSE QVENTE 
QVINTIA- PAVLINA • MATER • 

ANN • OCTOG* TRIVM •' 
AD • FLETVM • ET- GEMITVM • 
RELICTA • 
TVMVLVM • LACHRIMIS • PLENVM • 
E« MARMORE NVM1DICO 
DEDIT • 



Masdeu no negó su autenti- 
cidad, pero dijo que seria mas 
cierto lo del municipio Atácen- 
se, «i ¿a presente lápida se /w- 
biera hallado realmente en Ate* 
ca, como dicen Í2). En efecto, 
no se dice dónae se halló, en 
qué paraje de aquel pueblo, ni 
en dónde se halla colocada: por 
mi parte la creo también dudo- 



sa; pues ni en Ateca ni en Ari- 
za dan razón de ella, y su re- 
dacción es muy sospechosa. 

AUGUSTOBRIGA. 

Es ya indudable la reducción 
de este pueblo á la villa de Mu- 
ro, que conserva todavía sus 
murallas romanas y no pocos 



(1) Véase otra en el tomo 24 de la Es- 
paño Sagrada, fól. 136. 

(2) Cean copia esta inscripción y la re- 
pite, al hablar de Ariza, haciendo en ella 



algunas alteraciones, poniendo municipio 
de Alagenis al que en la de Ateca ponia 
Attacense. Supone el mismo que Attagenis 
era Ariza. 



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Cap. IV. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 45 
vestigios de antigüedad, que por desgracia, en estos últimos 



diseñó nuestro compañero el 
señor Don Eduardo Saavedra, 
en su erudita memoria sobre la 
via de Uxama á este pueblo, la 
cual fué premiada por esta Real 
Academia de la Historia, por 
lo que no es necesario repetir- 
las en este tratado. 

Quizá Augusto, al darle su 
nombre, la restauró sobre las 
ruinas de algún otro pueblo cel- 
tibero terminado en Briga, con 
objeto de que sirviese para te- 
ner allí un buen punto estraté- 
gico en los límites de los Celti- 
beros y Pelendones, y para vi- 
gilar los belicosos pueblos de 
las faldas del Moncayo y már- 
genes del Duero; ó aceptó la 
terminación usual del pais. 

BILBILIS. 

Estuvo colocado este célebre 
municipio celtibero sobre un 
monte que los naturales del pais 
llaman Bambola, media legua 
mas abajo de la actual ciudad 
de Calataynd, y dentro de los 
términos de esta, que por ese 
motivo se considera como suce- 
sora de su nombre y de sus 
glorias. Conserva todavía res- 
tos de sus antiguas murallas, 
pero han sido muy maltratadas, 



años. Las célebres ferrerias, en 
donde se templaban sus armas, 
debían estar al pie del cerro, 
que baña el Jalón por Oriente 
y Mediodía; pues á veces se en- 
cuentran por allí grandes mon- 
tones de escorias. Por la parte 
de Poniente desemboca en el Ja- 
Ion el arroyo llamado de Ribota, 
quedando el cerro de Bambola 
en una especie de península, 
cuya posición hace á Bílbilis 
parecida á la de Toledo. 

El poeta Marcial la llamó, 
como hijo suyo, célebre por 
sus armas y caballos, 

Equis el armis nobilem; 

y en efecto conserva aun por 
armas un ginete con lanza, cual 
se ve en sus monedas celtibe- 
ras y romanas. Por lo que hace 
al temple de sus armas, sobre 
las palabras de Plinto, ya cita- 
das, hay las de Justino, de que 
se hablará luego al tratar del 
rio Chalybs. 

En las medallas Celtibéricas 
de Bílbilis se lee P/PM*^ que 
quiere decir Blblis, según el 
sistema del señor Delgado: son 
estas medallas muy abundantes 
y comunes en tierra de Calata- 
yud, á pesar de la gran extrac- 
ción de ellas que, se ha hecho 



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46 España Sagrada. 

de pocos años á csla parlo. En 
el anverso se ven generalmente, 
á la izquierda del buslo del jefe 
celtibero, uno ó dos delfines, 
emblema no solamente de los 
pueblos marítimos, sino también 
de los fluviales. 

El ginete lleva lanza en ris- 
tre, y en la cabeza un petaso 
ó sombrero de ala ancha. 

En las medallas del tiempo de 
Augusto conserva el mismo em- 
blema, con el ginete armado 
de lanza en ristre, pero con la 
particularidad de leerse en el 
anverso Itálica, y en el reverso 
Bílbilis, lo que ha dailo mucho 
que discurrir á los anticuarios, 
suponiendo algunos cierta espe- 

En tiempo de Oclaviano. . . 



En tiempo de Tiberio. . . 



En tiempo de Calígula. 



Tratado LXXXVIÍ. 
cié de hermandad entre Bílbi- 
lis é Itálica; y otros, con mas 
probabilidad, que se dieran á 
Rilbilis los derechos de ciudad 
Itálica. 

En los reinados de los Em- 
peradores siguientes desaparece 
de las medallas bilbililanas el 
emblema celtibero del ginete, 
pero al tiempo de la reconquista 
volvió á tomarlo, como dice Don 
Antonio Agustín (1), aunque sin 
llevar el ginete lanza en ristre, 
sino por el contrario una ban- 
derola, con una cruz en el 
centro. 

Los duumviros cuvos nom- 
bres nos han conservado las me- 
dallas bilbililanas son: 

Marco Sempronio Tiberio. 
Lucio Licinio Varo. 
Lucio Cornelio Calido. 
Lucio Sempronio Rulilio. 
Gayo Valerio Tranquilo. 
Cayo Pompeyo Capella. 
Cavo Cornelio Refccto. 
Marco Elvio Frontón. 



En una posesión que hay 
frente á las ruinas de Rilbilis, 
al olro lado del Jalón, llamada 
la Torre de Anchis, se conserva 
una lápida sepulcral, como de 
inedia vara en cuadro, incrus- 



tada en la pared, la cual dice 
asi: 



(I) Don Antonio Agustín: Diálogos *o- 
bre medallas. 



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Cap. IV. Antigüedades délos pueblos mas not. del ob. de Tar. 47 

L ' CORNELIVS' 
PHILOMVSI • 
L« SAMIVS* 
AQVENSIS* 
H« S* E« 



Aqui está sepultado Lucio 
Cornelio, Liberto de Filomuso, 
natural de Samos, vecino, de 
Alliama. Debía ser algún grie- 
go de la isla de Samos, como 
lo indica el nombre de Filomu- 
so, su patrono, del que hallamos 
vestigios en el epigrama G.° del 
libro 41 de Marcial, — Speclas 
nos, Philomuse* cum lavamur. 

Quizá fuera el mismo á quien 
el poeta alude. La palabra 
Aqucnsis debe significar alguno 
de los pueblos que había en Es- 
paña, que tomaban su título de 



las Aguas, Aquce Flavice, Aquce 
Célenos, pero estando cerca de 
Dilbilis las aguas de Albania 
(Aquos BilbUitanorum), es muy 
posible que llamasen allí Aquén- 
ses, por antonomasia, á los ve- 
cinos de Alhama. 

En el museo de San Luis de 
Zaragoza se conserva el torso 
de una estatua de Augusto, ha- 
llada entre las ruinas de Bilbi- 
lis, en el siglo pasado, y adqui- 
rida por el Conde de Puentes, 
que la colocó en su palacio en 
dicha ciudad. 



Dambola me clausil Icnebris, Bilbilis olim: 
Lcetor ut ex Comitis lumine luce fruar. 



Según dice Pérez de Nueros, 
en sus manuscritos sobre las 
antigüedades de Calalayud, fué 
hallada aquella eslálua el año 
1G62, y era de mármol blanco 
y de cuerpo entero. Desenter- 
róla un labrador del vecino pue- 
blo de Huermeda, que la des- 
trozó bárbaramente: adquirióla 
Don Miguel Martin de Villanue- 



va, segundo Conde de San Cle- 
mente, que probablemente seria 
quien le puso aquella inscrip- 
ción. Es de alabastro y bien 
ejecutada. 

Por el mismo tiempo adquirió 
el P. Garcia una lápida negra, 
que probablemente seria del ri- 
co mármol negro de Nertobriga 
(Colatorao), que habia halla- 



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48 España Sagrada. Tratado LXXXVH. 

do olro labrador ael mismo pue- casa, donde eslaba ya muy gas- 
blo y lenido en el umbral de su lada la inscripción, que decía: 



IMP- CAESARI 
AVGVSTO 



C. 



Es muy probable que fuese 
la base de la citada eslálua. 

Esle P. Jerónimo García, Je- 
suíta, reunió cuanto pudo acer- 
ca de Bilbílís y otros puntos in- 
mediatos, con io cual formó un 
pequeño musco en el Seminario 
de Nobles, que tenian los Je- 
suítas en Calalayud, v del cual 
habla Don Antonio Ponz en sus 



viajes. Debió ser robado á la 
época de la expulsión de la 
Compañía, pues ningún vestigio 
se halla de aquellas antigüeda- 
des, quedando solamente noti- 
cia de las inscripciones siguien- 
tes, que en su mayor parle co- 
pió y conservó un escribano lla- 
mado Iñigo Jerónimo Carreras. 



M« SEPRO* TIBER • C» P 
~ñ • V1R* MVN • AVG • BILBILIS 
1MPENSAM • FVNERIS • STATVAM 
LOCVM • SEPVLTVRAE • DECREV1T • 



Este Marco Sempronío Tibe- de Bilbilis en tiempo de Au- 
rino, á quien el municipio acor- gusto. Es completamente apo- 
dó erigir eslálua, es el primero crífa, por razones ya dichas con 
que figura entre los Duumviros respecto á la de Tarazona. 



D* M 

CLODIVS- ?• M« P1VS* IN« SVOS • 

VIXIT- ANN-LXIII 
H- S- E • S« T- T« L • 



A los Dioses manes. Publio ta y tres anos: está enterrado 
Clodio,. hijo de Marco, piado- aquí: séate la tierra ligera. Na- 
so con los suyos, vivió seten- da tiene de particular. 



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Cap. IV. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 49 



MVN1CIPIVM • BILBILIS 
PRO • SAL • RED • CAES • 
VOTA • PVBL1CA • FECIT • 



Es tan sencillo que no nece- 
sita interpretación: en el aun no 
lleva Bílbilis el titulo de Au- 
gusta, que dataria del año 727, 



si fuese cierta la inscripción si- 
guiente, que testifica el mismo 
notario haber hallado en Bom- 
bóla un labrador de Huermeda. 



IMP- CAES • AVG • D1VI« P« AVG • 
PONT* MAX • COS« VIII» TRIB • 

POST • BELLVM • CANTABR • 
PRO SERVIT* ET« GRA • CAES* 
MVNICIP* AVG- BILBILIS 

APELAVIT • "¡T V1R P • P • H • M • 



Esta inscripción parece apó- 
crifa: tiene cierto sabor caste- 
llano y poco latino: apelare mu- 
nicipium Augusta Bilbilis, no es 
latín del tiempo de Augusto: la 
gracia del César parece recor- 
dar la gracia de Dios y de la 
Santa Sede: adolece del mismo 
defecto que la de Tarazona y 
Munebrega, haciendo que los 
Duumviros erijan esláluas en 
vez de erigirlas los Decuriones, 



puesto que se hacia con fondos 
municipales: Duumviri pecunia 
publica hoc monumentum pos- 
sucrunt. 

Del mismo tiempo es, y al 
mismo suceso alude otra, que 
dicen halló otro labrador del 
pueblo de Huermeda, en el mis- 
mo monte Bombóla, el año 
1620, y la puso por asiento á 
la puerta de su casa: 



OCT • CAES • AVG • 
P- M • VRB • BILBI • MVNICI 
IN« AVG« ERE' ANNO 

con* m« ivni* syll: : : : : : 



Tampoco esta ofrece gran certeza. Las abreviaturas son 

tomo xux. 7 



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50 España Sagrada. Tratado LXXXVII. 
estrafalarias y desusadas, como toncos era cuando se llenaban 
si el que puso inscripción seme- de embustes nuestra historia y 
jante temiera que le fallase tre- nuestra arqueología. Díccse que 
cho en que ponerla. Augusto, la vieron Don Miguel Pérez de 
en las inscripciones nunca es Nuoros, los Padres Diego La 
llamado Octaviano. Es verdad Gasea y Jerónimo García, de 
que Silano fué Cónsul con Oc- la Compañía de Jesús, y otros 
taviano en la Era 14, y '25 años varios. No extrañaré que la vie- 
antes del nacimiento de Cristo, ran: también veían en el siglo 
en su IX consulado, pero en- pasado los inteligentes los ha- 
tonecs sale falsa la anterior. El llazgos de Plores en la Alcazaba 
llamar Vrbs á un municipio es de Granada. En mi juicio estas 
cosa desusada en epigrafía. El dos últimas son altamente sos- 
nombre de Silano escrito con pechosas, y probablemente de 
dos LL y la Y es desatinado, la misma mano que fabricó las 
La omisión del año, y también de Tarazona y Muncbrega. 
los que llevaba de Cónsul y de Masdeu no las incluye ni es- 
Tribuno, indican poca segur i- tas dos últimas ni las anteriores 
dad en el autor de ella. El con- en su colección: en cambio con- 
sulado no se indica con las le- servo una inscripción hallada 
tras CON, sino COS. Finalmcn- en una vasija de barro con el 
te, la época del hallazgo es tam- nombre del alfarero, en esta 
bien sospechosa, pues por en- forma: 

C- MAE • AA • M • F * 



Cayo Meció, hijo de Marco 
Meció, según allí interpreta (i). 

La circunstancia de no ha- 
berse fundado ningún pueblo 
sobre las ruinas de Bílbilis ha 
hecho que se conservasen hasta 
el dia de hoy los vestigios de 
sus antiguas murallas y del acró- 



(I) tnscrip. 1700, t. 19, pág 3S8. * 



polis, ó alcázar superior, que 
dominaba y defendía el pueblo, 
y constituía su principal defen- 
sa por el lado del N. O., por 
donde comunicaba con los mon- 
tes inmediatos. 

En una obrita que se princi- 
pió á publicar el año 1845 en 
Calatayud, se hacia la descrip- 
ción siguiente de aquellas ruinas 



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Cap. i V. Ánliyiledades de los pi 
sobre el monte [Jambóla (i). 

«Este cerro se ve coronado 
«por una muralla de forma cua- 
drilátera, que viene á formar 
«casi un rectángulo con algu- 
»nas ligeras inflexiones, debidas 
»al terreno. Su área es muy di- 
»fícil de determinar exactamen- 
te, por sus barrancos y gran- 
«des irregularidades, pudiendo 
•decirse no obstante que cor- 
responde á una gran ciudad. 
«Se baila destruida completa- 
diente por la parle de S. E., 
«conservándose solamente en 
»me<lto de la linea los restos de 
»una nueva y segunda forlale- 
»za, con dos líneas de gruesa 
amuralla sobre peña viva, que 
»el vulgo llama cárcel de moros, 
«y que en nuestro concepto 
«era el castillo principal, seme- 
jante á nuestras ciudadelas 
«{aunque seco), que dominaba 
«la población por su espalda y 
«la vega por su frente. 

»En este punto es donde mas 
«vestigios y restos de edificios 
«y cimientos se conservan, y 
»en cuyos escombros se endien- 



to Glorias de Calalayud y su antiguo 
partido, por el presbítero Üon Mariano del 
Cos, Beneficiado y Presidente de la parro- 
quia de San Miguel de esta ciudad y Oon 
Felipe Erayalar, Director del colegio de Hu- 
manidades de la misma. Calalayud, 18 lo. 



>bhs mas not. del oh. de Tur. o I 
»tran también fragmentos de 
«mas valor y gusto, como tro- 
»zos de columnas, de vajilla y 
«molduras de alabastro, por lo 
«cual inferimos que allí debió 
«estar situado el palacio prin- 
cipal de la ciudad (1). Tam- 
«bien se baila aqui un recinto, 
«cuyas gruesas paredes y bó- 
»voda arqueada están lavadas de 
«yeso y formadas de una arga- 
«masa muy sólida de guijarro. 
«Es longitudinal, de unas cuá- 
drenla varas de largo, cuatro 
«de anchura y unas cinco do 
«altura del suelo á la bóveda: 
«boy está consagrada á ermita 
»de Santa Bárbara. Algunos han 
«llamado á lodo ello coliseo: 
«no sabemos en qué lo fundan, 
«pues, como se ha dicho, el lo- 
«do parece haber sido una pe- 
nqueña pero importante forla- 
«leza, y el recinto descrito lo 
«juzgamos una parte inferior 
«del edificio de consideración, 
«semejante a las bodegas que 
«se construyen para fundamen- 
«los, y nos da motivo para 
«creerlo asi la enorme grosor 
»rie sus paredes y techo, su 
«situación, el ningún vestigio 
«de haber servido para cosa 
«alguna, y no tener ningún in- 



(I) Seña el foro, ó algún templo. 



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52 España Sagrada. '. 

«dicio de ventana ni puerta. 

»E1 lado de la muralla que 
•corresponde al Nord Este pre- 
»senla menores vestigios, y se 
«conoce que aprovecharon los 
«antiguos en él para la linea 
«de la fortificación lo erizado 
»de la peña, y la continuaron 
«artificialmente en las ondula- 
«ciones, pues solo en ellas se 
«ven algunos restos. En es- 
»tc lado, principalmente en la 
»parle superior, es tal la dis- 
» posición y escabrosidad de 
«la peña, que si se deja caer 
»una piedra desciende casi per- 
«pendicularrncnle de una enor- 
»me altura al rio, que va de- 
»bajo encajonado y profundo, 
«formando un foso natural en- 
«tre peñas, cuya vista horro- 
Driza. Por esta seguridad de la 
«naturaleza, se conoce que los 
«antiguos descuidaron el forti- 
ficar mas aquel costado. La 
«línea superior ó de Norte, 
«aunque situada sobre el bor- 
»dc del cerro, es no obstante 
«mas continuada, y se percibe 
«toda la muralla á superficie 
»de tierra. En este lado fijaron 
«la consideración mas que en 
«el anterior, ya porque el ter- 
reno es menos escabroso y 
«erizado, ya porque tiene de- 
«lante una cuesta, que aunque 



-atado LX XXVII. 
«muy poco inclinada de la per- 
«pendieular, es no obstante 
«transitable, por estar formada 
«de guijarro suelto: esta cuesta 
«termina en las orillas de los 
«ríos Jalón y Rivola, en el pun- 
»to de su unión. El lado que 
«mira al N. 0. y Oeste es el 
«que mas fortificado aparece, y 
«donde se ven trozos mayores 
«de muralla, sin duda por ser 
«este el punto de mas fácil ac- 
»ceso, pues es el lado del istmo, 
»al que puede llegarse, aunque 
»con mucha dificultad, por los 
«montes inmediatos de la cor- 
»dillera dicha anteriormente. 
»Por este lado se conoce que 
«tenían la entrada principal á 
«la ciudad, pues se ve la señal 
«de la carretera que formaron, 
«haciendo cortes de monteci- 
«llos, como los que se ven en 
«las carreteras modernas. 

«El grosor de la muralla es 
«constantemente de catorce á 
«diez y seis palmos, formada 
»loda ella de espaciosas losas, 
«sacadas de la misma peña.» 
• •••«•••••••«»» 

«Se ven diseminados por el 
«terreno algunos recintos de 
«paredes y bóveda, mas ó me- 
«nos gruesas, aunque todas de 
«asombrosa solidez v construí- 
«das de la misma argamasa de 



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Cap. IV. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 53 
«guijarro de que antes se lia ni aun apenas visitadas. 



»hablado. El guijarro es variado 
»en el tamaño, y debió sacarse 
»de la pendiente del Norte. 

Preciso ha sido dar cabida á 
esta descripción, mas bien que 
hacerla nueva, porque desde 
que se hizo hasta el dia aque- 
llas ruinas han padecido mucho; 
y aunque la descripción sea pro- 
lija, refiérese á unas antigüeda- 
des de gran importancia, y que 
antes no habian sido descritas, 



Ignórase la época de la des- 
trucción de Bílbilis. Algunos de 
los que escribieron acerca de 
sus antigüedades suponen gra- 
tuitamente que fué arruinada 
en tiempo del Emperador Adria- 
no (1). Pero es una patraña, 
pues existia en el siglo IV en 
la misma forma que en tiempo 
de Marcial. Llamaba este pén- 
dulos ó pendientes á los techos 
de su patria: 



Ducil ad auríferas quo me Salo Celtiber oras, 
Péndula quo patrias viserc tecla libet 

y Ausonio, en el siglo IV, es- estaba en España, le dice (2): 
cribiendo á San Paulino, que 

* 

Ergo meum patriveque decus, columenque Scnatus 
BHbilis, aut hcerens scopulis Calagurris habebit. 

Y San Paulino le contesta: 

Montanamque mihi Calagurrím 

Et Dilbilim acutis pendeatem scopulis. 



Donde se ve la idea de estar 
entonces Bílbilis en el sitio de 
mucha pendiente, como habia 
dicho Marcial. Hállansc también 
con abundancia en Calatayud 
monedas de Constantino y de 
los Emperadores posteriores. 

Finalmente, el geógrafo Ra- 



venalc la supone existente en 
el siglo VIH: «Item juxta su- 
»pra scriptam Civitatem Cacsar- 
y>augustam ponitur Civilas quee 
»dicitur Nertobriga, Belbili, Ar- 



(1) Argaez. 

(2) Ausonius, Ep. 23 ad Paulinum. 



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54 España Sagrada, 

vcobrica-, Segontia, Civsaram, 
y> Aren lia» 

VARADO. 

Da noticia de eslo paraje 
Marcial en su descripción de 
la Celtiberia: 

El sacrum Varadonis illicctum. 

En algunas ediciones se es- 
cribe Baradonis. 

Su situación parece que pue- 
de lijarse en los llanos de Ve- 
raton, al pie del Moneayo, y de 
la cordillera que partiendo des- 
ele este divide Aragón «le Cas- 
tilla: la analogía de uno y otro 
nombre, el hablar allí de las 
cosas mas notables de la Celti- 
beria, y haber nombrado antes 
á Tudela, Platea y otros puntos 
no lejanos de Vera ton, permite 
conjeturar que estuviera allí el 
carrascal sagrado, por donde 
pasaban de priesa los viajeros. 

BOVERCA. 

Es el pueblo de Bubicrea, si- 
tuado en la via de Zaragoza cn- 



fraíado LXXXVIÍ. 
tre Atlacum y Aqua? Bilbilila- 
norum. Hoy pasa el ferrocarril 
por debajo del pueblo, y en las 
excavaciones hechas con este 
motivo se han hallado algunas 
medallas, en especial una de 
oro, de Nerón, muy bien con- 
servada. Se duda si el pueblo 
estuvo en el sitio que hoy ocu- 
pa, ó en un cerro inmediato, 
donde se ven unas ruinas an- 
tiguas. 

Algunos han querido suponer 
que Marcial era natural de Bo- 
verca y no de Bílhilis; pero esto 
equivaldría á suponer que Mar- 
cial no sabia cuál era su pue- 
bio, pues él constantemente se 
llama hijo de Bílhilis y muníei- 
pe de ella. 

A Don Gerónimo Escosura, 
en su Compendio de la llisloria 
de España, se le antojó poner 
á Rilbilis en Bubierea: para que 
la teoría fuese completa dehió 
poner á Bovcrca en el monte 
Bambola. No tuvo en cuenta 
ano en el mismo epigrama f50 
del libro 1.°), después de ha- 
blar de Bílhilis 



Videbis altam Lkiniane Dilbilim, 
dice poco mas abajo 

Pmstabil ipsa propc Doverca prendenli feras. 



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Cap. 1 V. Antigüedades de los pueblos mas nol. del ob. de Tar. 55 
No dejaré de nolar aqui los 



muchos pueblos que bahía en 
aquella parle de la Celtiberia 
que principiaban con la misma 
silaba: Boverca, Borsao, Burea- 
do, Botrodum, Bolerdum, y no 
lejos de allí están los pueblos 
de Borobía, Bordalba y Bozme- 
diano, que quizá también fue- 
ron Celtiberos. 



BOTERDUM— BOTRODUM. 

Es tal la afinidad de ambos 
nombres, que algunos han creí- 
do fuese un mismo paraje el que 
Marcial designó con estas pala- 
bras, caso de que no sea error 
de los copiantes el haberlos mu- 
dado. 



El deltcatum fíolrodi nemus 
Pomona quod foclix amal 

¡He colimus labore pigri Bolerdum 
Plateamque. 



El bosque de Botrodo era de 
árboles frutales, como lo indica 
el amor de la diosa de las man- 
zanas y demás frutas. 

También Bolerdo parece ser 
algún terreno fértil y no lejos 
flV Cala la y ud. 

Los aragoneses traductores 
de Marcial, como Salinas, Lar- 
rea y otros, cuyas versiones 
de Marcial be podido ver, opi- 
n*4t que Botrodo era el delicio- 
so bosque de Campiel, á las fal- 
das del Bambola, y regado por 
el Jalón, que forma uno de los 
paisajes mas encantadores de 
España, y cuyas ricas y esquisi- 
tas frutas son tan apreciadas en 
las mejores mesas de la corte, 



en especial sus delicados melo- 
cotones. Estando la agricultura 
tan adelantada en tiempo de 
Marcial, no es de presumir que 
Campiel fuera entonces menos 
feraz que ahora, y quo dejase 
de cantar la amenidad del sitio 
de recreo que principiaba tan 
cerca de los muros de Bílbilis. 
Coleso, en sus notas á Marcial 
(citado por Cortés), dice que 
Bótenlo era la huerta de Sego- 
bríga: lo mismo podia ser la de 
Tarazona ó de Daroca, y aun 
mas fácil que aludiera á ellas, 
pues las tenia mas cerca. 

El Señor Cortés (V. Dotridi 
nemus) la reduce? á Bolorrita, á 
las orillas del lluerva, y debió 



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• r >6 España Sagrada. 

creer también a Bolrodo sinóni- 
mo de Boterdo, pues no cita 
este segundo nombre. Para ello 
no tuvo mas razón que la afini- 
dad de nombre y la amenidad 
de Botorrita, que nada tiene de 
especial en esto sobre otros 
muchos puntos, y que no supera 
á la de Campiel. Algo lejos es- 
taba Botorrita de Bílbilis para 
que pudiera ir á cultivar huer- 
tos con mucha comodidad. — Hic 
colimus labore Picni. 

Ul P. Argaez reduce Boler- 
dum á Monlerde, no lejos de 
Calalayud y próximo al célebre 
monaslerio de Piedra, cuya la- 
guna y hermosa cascada de 80 
metros de caida, juntamente 
con las maravillas de la natu- 
raleza que por aquel terreno 
abundan, le hacen digno de ser 
nombrado. Pero parece preferi- 
ble que Bolerdum y Bolrodum 
sean una misma cosa, y esta 
muy próxima á Bílbilis. 

CURSADA. 

Ptolemeo habla de este pue- 
blo, nombrándolo entre los Cel- 
tiberos. Plinio cita á los Bur- 
saonenses, y Tilo Livio, en el 
fragmento publicado por Giove- 
nazzo, nombra también á los Bur- 
saones, cuyo territorio taló el 



-alado LX XX VII. 
general Sertorio, por serle des- 
afectos sus habitantes. Dice asi: 

«Haec secum agitans Serio- 
»nus praeler hiberum amnem 
»/)cr pacatos agros quietum exer- 
»cií«ro sitie ullius noxa duxit. 
y>Profeclus inde in Bursaonum, 
i>et Casvantinorum el Gracuri- 
vtanorum fines evastatis omm- 
Ȓms, proculcatis segetibus, ad 
*Calagurim Nasicam sociorum 
vurbem benit, transgressusque 
» amnem propinquum urbi ponte 
» fació castra posuih (1). 

Infiérese de aqui que los Bur- 
saones eran vecinos de los de 
Cascante y Corella, y tanto por 
esto como por la afinidad del 
nombre, es ya corriente la opi- 
nión que sitúa el pueblo de Bur- 
sao, ó Bursada, en donde hoy 
está la ciudad de Borja. 

El Dr. Don Casimiro Ortega, 
en su tratado de las aguas ter- 
males de Trillo (2), pretende 
reducir á este pueblo el de Bur- 
sada, alegando que le cuadra la 
latitud de Ptolemeo; que á una 
milla de los baños se encuen- 
tran las ruinas de un pueblo ro- 
mano en lo alto de un cerro, 
que circunda el Tajo, y que Pli- 



(1) Está copiado con su propia ortogra- 
fía, que es muy defectuosa. 

(2) Impreso de Real orden en casa de 
Ibarra, 1778, en un lomo en 4.° 



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Cap. JV. Antigüedades de los p 
nio dice «que tenían por confi- 
»nes ó aledaños á los Calagurri- 
»lanos y Complutenses.» Pero 
Plinio no habla de semejantes 
términos. Y aun asi, ¿qué tie- 
nen que ver los de Trillo con 
los de Calahorra? La latitud de 
Ptolemeo tampoco es exacta, y 
para fijar una posición no basta 
que convenga la latitud si no 
conviene la longitud. Ademas, 
Trillo y su vecina Paslrana (Pa- 
terniana) estaban en la Carpe- 
lania, donde la puso Ptolemeo 
á los grados 90 50 — 40' 5 , al pa- 
so que á Bursada la pone á los 
— 40 30 . Basle esto, sin 
otras razones, para rebatir esa 
reducción, que nadie ha queri- 
do aceptar. 

Bursada no está en ninguno 
de los itinerarios romanos. Lo 
mismo sucede hoy, pues su po- 
sición excéntrica, y á las faldas 
del Monea vo, la hacen distante 
de las vias generales, que por 
allí iban á buscar las orillas del 
Ebro, como las buscan ahora. 

Nada diré de las antigüeda- 
des fabulosas de este pueblo, 
que prohijó Argaez con su ha- 
bitual credulidad (1), pues al ha- 
blar de Borja hizo la apología 
de Anio de Vitcrbo, llamando 



(t) Argaez, fól. 564 y 565. 

TOMO XL1X. 



ueblos mas not. del ob. de Tar. 57 
envidiosos é ignorantes á los 
que no creían entonces (1675) 
sus ridiculas patrañas. 

Ademas, por otro texto del 
mentido Luilprando llamó á 
Borja Segeda, diciendo que Se- 
geda (Borja) era capital de los 
Belitanos. Si Segeda hubiera 
sido capital, lo seria de los Se- 
gedanos, pero no de los Beli- 
tanos. 

BALSIO. 

Este pueblo es uno de los 
mas dudosos de la geografía an- 
tigua. Cortés, en su Dicciona- 
rio* creyó que Balsione, Beliso- 
ne y Belsione, con cuyos nom- 
bres se halla escrito en el Iti- 
nerario de Antonino, eran si- 
nónimos de Bursada, y por 
tanto que Balsio debia reducir- 
se á Bursada ó Bursao, que es 
Borja. Al mismo tiempo negó 
que Balsione ó Belsione fueran 
lo mismo que Belsinum, y re- 
dujo este último pueblo á la 
Almunia de Doña Godina. 

Por el contrario, los señores 
Fernandez Guerra y Saavedra 
opinan (1), en mi juicio con 
mas Exactitud, que el pueblo 



(1) Discursos leídos ante la Real Aca- 
demia de la Historia en la recepción públi- 
ca de Don Eduardo Saavedra el din 28 d« 
Diciembre de 1862. 

8 



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58 Etpaña Sagrada. 

llamado Balsio ó Belsio parece 
idéntico á Belsinum. 

Examinemos las distancias 
por ambas partes. 

Dos caminos habia de Tara- 
zona á Zaragoza: el uno que 
venia desde Astorga atravesan- 
do la Cantabria, iba por Gara vi; 
el otro era directo de Tarazona 
á Zaragoza, pasando por Bal- 
sione y Allobonc. La distancia 
de Tarazona á Zaragoza era de 
56.000 pasos: de Tarazona á 
Balsionc 20.000 pasos (5 le- 
guas aproximadamente): de Bal- 
sione á Allobone (Alagon) otros 
20.000 pasos: de allí á Zarago- 
za 16.000. Siendo el camino 
de Tarazona al pueblo de Ala- 
gon 40 leguas, resultaba estar 
Balsione á la mitad del cami- 
no, cinco leguas de Tarazona y 
otras tantas de Alagon. Pero 
distando Borja siete leguas (ó 
mas) de Alagon, y apenas 
tres de Tarazona, no puede 
ser que Balsione estuviese en 
Borja. 

Ademas en el camino de As- 
torga á Tarragona se cila á 
Bel lisone, que con fundamento 
se cree sea lo mismo que* Bal- 
sione. Las mansiones allí son 
las siguientes: 

Barbariana (Barberana) á Co- 
rella, 52.000 pasos. 



Tratado LX XXVII. 

Graccurris (Co relia) á Belli- 
soné, 28.000 pasos. 

Bell ¡soné (ó Balsione) á Za- 
ragoza, 56.000 pasos. 

En el camino anterior se cal- 
culaban de Balsione á Zarago- 
za, por Alagon, 56.000 pasos. 
En este de Béllisone á Zarago- 
za 56.000: por consiguiente 
Béllisone estaba dos leguas mas 
distante de Zaragoza, lo mis- 
mo que Balsione, y se necesi- 
taba nacer parada en dicho pue- 
blo de Alagon. Creo por tanto 
que Béllisone ó Balsione eran 
un pueblo mismo y no dos man- 
siones distintas. 

Hay pues que fijar la situa- 
ción oe Balsione á siete leguas 
y media de Corclla y nueve de 
Zaragoza, cinco de Tarazona y 
cuatro de Alagon. Hay que se- 
ñalarla ademas en la proximidad 
del Ebro, camino de Corella 
á Zaragoza. Quién con estas 
dimensiones podrá colocar á 
Balsione ni en Borja ni en h 
Almunia? Viniendo el camino 
de la Bioja (Berones) por Co- 
rella, Cascante y Ablilas, don- 
de hay vestigios de calzada ro- 
mana, á buscar el terreno llano 
y ameno de las márgenes del 
Ebro, puede fijarse en Cortes 
de Navarra, mas próximo á Co- 
rella que á Zaragoza; de manc- 



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Cap. IV. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 59 
ra que calculada la distancia de notables por sus fábricas de ar- 



Zaragoza á Corella en diez y seis 
leguas, corresponden siete de 
Corella á Cortes, cinco de este 
hasta Alagon, y cuatro de Ala- 
gon á Zaragoza. De Tarazona á 
Cortes resultan igualmente los 
20.000 pasos ó cinco leguas de 
la otra via. Creo pues que se 
debe fijar con bastante proba- 
bilidad la mansión de Balsione 
á las inmediaciones de Cortes 
de Navarra, donde se conser- 
van algunos vestigios de anti- 
güedades romanas, según Cean. 

CAL1BS. 

Era célebre este rio por er 
temple que lograban las armas 
que se forjaban valiéndose pa- 
ra ello de sus aguas. Dos pasa- 
jes hay á propósito de esto. El 
uno es de Plinto» ya citado, 
qiie hablando de los pueblos 



mas, cita en este concepto á 
Bílbilis y Tarazona, «sicnli BU- 
bilim in Hispania el Turiaso- 
ncm.» El otro es de Justino, 
que dice, hablando de los ga- 
llegos, que no merecían entre 
ellos estimación alguna los dar- 
dos, que no hubieran sido tem- 
plados en las aguas del rio Bíl- 
bilis ó del Chalibe. Teniendo 
en cuenta que el rio de Tara- 
zona, que según Plinio servia 
para dar á las armas un temple 
excelente, lleva el nombre de 
Queiles, ó Cailes, como aun lo 
pronuncia el vulgo, no se había 
dudado que fuera este el Ca- 
lybs ó Chalibs de los antiguos, 
de que habló también Marcial 
cuando creyó superior el tem- 
ple que daba el Jalón á las ar- 
mas al que les comunicaba el 
Queiles. 



Síbvo Bilbilim optimam metallo, 
Quas vincil Chalybasque, Noricosquer 
El ferro Plaleam suo sonanlem 
Quam ¡luclu lenui, sed inquieto, 
Armorum Salo temperalor ambil. 



Justino dice que á los habi- 
tantes de las orillas del Chalybs 
los llamaban Chaiibas por este 
motivo, y asi queda explicado 
fácilmente este pasaje de Mar- 



cial, aunque no seria tan fácil 
decir quiénes fuesen los Nori- 
cos, que también eran célebres 
por el temple de sus armas. 
A pesar de estas y otras pa- 



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60 España Sagrada. Tratado LXXXYII. 
labras terminantes de Marcial, ro nuestros antiguos guerreros 
que coinciden con las de Plinio, buscaban las hojas damasqui- 
no han faltado escritores que ñas y las cotas milanesas con 
lian llevado el Bilbilis á Bilbao, preferencia á las fabricadas en 
como Marineo Sículo, gran em- España, y esto debería notar- 
brollador de nuestra geografía, se, no lo primero, 
que también al Cauno le llamó Ademas el rio Cabe no con- 
tnons Caci, por alusión á los serva la radical i como la con- 
embustes de Caco, originario serva el Queilcs, y cualquiera 
de su tierra. Otros han llevado elimologista conoce que como 
el rio Bilbilis á Galicia, fijándo- letra radical puesta en el cen- 
le arbitrariamente en el Bubal, tro, es mas importante que la 
rio de aquel pais, y otros en el 6, radical última fácil de per- 
Bilbis, junto á Santiago. Al derse en la pronunciación. Por 
mismo tenor han querido supo- todas estas razones yo creo que 
ner que el Chalybs era el rio el Chalybs era el rio Queiles, 
Cabe, que pasa por tierra de que nace cerca de Agreda, en 
Lemos en Galicia. Pero enlon- los Pelendones, pasa por Ta- 
ces ¿qué lendria de particular razona y Cascante, y desagua 
que los gallegos estimasen las en el Ebro al pie de Tudela, 
armas fabricadas y templadas cuya población atraviesa, 
en su tierra? Esto aprecio es El P. Traggia copió en su 
natural: ¿qué tiene de particu- aparato la inscripción siguien- 
lar que en España se apre- te (1) hallada cerca de Tarra- 
cien las espadas toledanas? pe- ragona. 

T- CERIVS- EFFONDO • 
CHALYBIN • 
VIR« AVG • C« 
D« D- 



Tito Cerio Effondon, Seviro 
Augustal, cuidó de que se hi- 
ciera (esta estatua ó ara, lo que 
fuese) por decreto de los De- 
curiones. 



El título de Chalybino quie- 
re decir que era del pais de los 
Chalybes ó Cbalybas, como los 



(i) Tomo2.°,pág. 155 y 156. 



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Cap. ¡Y. Antigüedades de lospu 
llamó Marcial, esto es, del ter- 
ritorio que media entre Tarazo- 
na y Tudela. 

Masdeu copió esta inscrip- 
ción (1), pero bastó que Trag- 
gía hubiera dicho que el Cha- 
lybs era el Queiles de Tarazona, 
para que él mudara de opinión, 
y retractando lo que habia di- 
cho en el tomo VIH, n.° 54, 
en este sentido, pusiera el Cha- 
Jybs en Galicia. Si Traggia lo 
hubiera puesto en Galicia es 
muy posible que Masdeu lo hu- 
biera situado en Aragón. Pre- 
gunta con mucho énfasis — ¿Dón- 
de hubo jamás en la Celtiberia 
un rio con este nombre? Pu- 
diera preguntársele en el mis- 
mo tono: ¿dónde hubo jamás en 
Galicia un rio con este nombre? 
¿Le nombran acaso en Galicia 
ni Plinio ni Pomponio Mela, 
que citan los rios de Galicia? (2) 
Pero Masdeu, que nunca olvi- 
daba que el Conde de Aranda 
habia nacido en Aragón, pcrdia 
todo su aplomo en hablando de 
cosas de aquel pais, y mas si 



(O Inscrip. 1639, lomo lí», pág. 249. 

(2) Pomponio Mela, lib. 3.°, cap. 
hablando de las costas de Galicia y del 
pais de los Célticos: ufluuntque per eos Avo, 
Celadut, Ntebis, Miniut el cui obüvionit cog- 
nomen e$t Umta.n Nombra después los rios 
Lerony Ullan, Tamaris y Sars. ¿Dónde 
está aquí citado el Chalybs? 



Slos mas not. del ob. de Tar. 61 
estas venían por conduelo del 
poco seguro Traggia. 

CARAVIS. 

Estaba aquel pueblo cerca 
de Balsio y de Cursada, y ha- 
bia un camino que conducía de 
Tarazona á Zaragoza por aquel 
lugar. Venía el camino desde 
Astorga, por Clunia, Osma, 
Numancia, Muro, Tarazona á 
Zaragoza, poniendo á Caravis 
entre estas dos últimas ciu- 
dades. 

De Tarazona á Caravis habia 
18.000 pasos: de Caravis á Za- 
ragoza 37.000: estaba pues Ca- 
ravi mas cerca de Tarazona que 
de Zaragoza, pues distaba de 
esta nueve leguas y media, y 
de Tarazona solamente cuatro 
leguas y media. No se nombra 
la mansión de Allobone (Ala- 
gon), como en la otra via por 
Cortes, y esto indica que Ca- 
rabi estaba en paraje separado 
del Ebro, y en camino recto 
de Tarazona á Zaragoza, aun- 
que fuera mas áspero y menos 
poblado que las márgenes de 
aquel rio. 

Generalmente se ha colocado 
á Caravis en Magallon, y el se- 
ñor Cortés, en su Diccionario, 
hizo sus acostumbrados esfuer- 



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62 España Sayrada. 

zos de imaginación para hallar 
palabras hebreas y griegas que 
tuviesen afinidad entre si; pero 
Maga Non está á una legua de 
Borja. y al pie del pueblo pasa 
también hoy dia la carretera 
que conduce de Borja á Zara- 
goza, la cual se hizo á princi- 
pios de este siglo. No hay en 
ella vestigios de vía romana. 
Tampoco hay en el pueblo me- 
moria de ninguna antigüedad 
de entonces. La iglesia está en 
lo alto del cerro, y desde allí se 
dominan muchas leguas de ter- 
reno, por lo que generalmente 
ha sido fortificada en casos de 
guerra. Basta haber estado en 
ella para conocer que los Celti- 
beros no podían desperdiciar 
una posición estratégica tan 
ventajosa. 

Como desde allí á Zaragoza 
el terreno es generalmente seco 
hasta las inmediaciones del Ja- 
Ion, por ese motivo no es de 
extrañar que la distancia de 
nueve leguas y media hasta Za- 
ragoza no presentara pueblo 
ninguno de importancia. 

Caravis debia ser pueblo pe- 
queño, pero en paraje fortifica- 
do. No lo cita ningún geógra- 
fo, pero es célebre en las guer- 
ras celtibéricas, por haber de- 
sertado de la Confederación, 



Tratado LXXXVfí. 
haciendo alianza con los Roma- 
nos. Los Celtiberos pusieron si- 
tio al pueblo. Estaban ya para 
rendirse los Caravitanos, cuan- 
do Gracco hizo que uno de sus 
soldados se disfrazara de Celti- 
bero, y burlando con este es- 
tratagema a los sitiadores, el 
espia romano entró en Caravis y 
avisó á los sitiados que Gracco 
venia á socorrerlos, y estaría 
allí dentro de tres días, coma 
lo hizo. Con este motivo se dió 
la terrible batalla á las faldas 
del Moncayo, que distan de allí 
una legua. 

La posición de Magallon en 
efecto es muy estratégica; y la 
carretera hoy solo toca á la par- 
te mas baja del pueblo. 

El P. Argaez redujo el pue- 
blo de Caravis á Cárabes, en la 
provincia de Soria. Pero aun- 
que el nombre 3ea muy pareci- 
do, no era á la verdad pueblo 
por donde se pudiera ir de Ta- 
razona á Zaragoza. Mas opor- 
tuno está en creer al célebre 
Rethógencs Carabino oriundo 
de Caravis. 

Aunque Magallon no está hoy 
dia dentro de la línea del obis- 
pado de Tarazona, como lo es 
Fuente Jalón, y aun debiera 
serlo el mismo Magallon, por 
ese motivo no he vacilado en 



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Cap. JV. Antigüedades de tos / 
ponerlo dentro del obispado de 
Tarazona, pues lo rodean pue- 
blos de la diócesis. Convenia 
también fijar la desafección de 
los Caravitanos á la causa cel- 
tibérica, para la teoría de su 
separación, que se dirá luego. 

CASCANTUM. 

Ha conservado esta población 
su nombre romano, pues hoy 
día se llama Cascante, y corres- 
ponde á Navarra, como en otro 
tiempo fué de la Vasconia. Plo- 
lemeo la fijó en los 1 5 — 42 5 ; y 
la llamó Casiconlum: en otros 
códices se leyó Bascontum, le- 
yendo como B la K de Kas- 
contum; pero en las medallas 
que acuñó en tiempo de Tibe- 
rio, se ve claramente que se lla- 
maba Cascantum, y Plinio puso 
á los Cascantenscs entre los 
Latinos viejos, que concurrían 
al convenio jurídico ó audien- 
cia de Zaragoza. El fragmento 
de Livio ya citado, con su mala 
ortografía lo llama Casvanlum. 

La moneda de Cascante acu- 
ñada en tiempo de Tiberio, dice 
sencillamente: Ti. Casar D. 
Aug. F. Auguslus Municipium 
Cascantum. 

Por el citado fragmento de 
Livio, publicado por Giovenaz- 



teblos mas not. del ob. de Tar. 63 
zo, se ve que también los de 
Cascante, como los de los otros 
pueblos vecinos de Borja y Co- 
rella, fueron Pompeyanos, se- 
parándose de la causa nacio- 
nal, representada por Scrtorio, 
el cual por este motivo les taló 
sus campos. 

CAUNUS. 

En este monte principiaba 
la cordillera del Orospeda, ó sea 
Idubeda occidental. A sus fal- 
das se dió la batalla decisiva, 
en que los Celtiberos, después 
de una campaña de 200 años, 
depusieron las armas, vencidos 
por Graco, y, lo que es peor, 
vencidos por sí mismos, pues 
no solo no estaban acordes, si- 
no que muchos de los pueblos 
ribereños del Ebro se habían 
declarado ya por los Romanos. 

Marcial citó también al Mon- 
cayo como una de las cosas no- 
tables de la Celtiberia, llamán- 
dole estéril por sus nieves, co- 
mo en efecto lo es hoy dia: 
Sterüemque Caunum nivibus. 

Los fabulistas de la edad me- 
dia le mudaron el nombre, lla- 
mándole Mons Caci (monte de 
Caco), en vez de Mons Caunus, 
suponiendo que allí guardaba 
Caco sus ganados, cuando Hér- 



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64 España Sagrada. 

culcs vino á poner término á 
sus robos. Todavía la fachada 
de la casa de ayuntamiento de 
Tarazona representa este asun- 
to en unos toscos relieves del 
siglo XV. 

Los inventores de los falsos 
Cronicones no quisieron que- 
darse cortos en nacer al Mon- 
cayo teatro de sus fábulas. El 
llamado Haubcrto, al año 5720, 
pone el siguiente disparate, que 
reprodujo Argaez con su habi- 
tual credulidad: «Super mon- 
»tem Caium in Celtiberia cons- 
vtructum est lemplutn Jovi.» 
Pero en aquel tiempo ni el 
monte se llamaba Cayo, sino 
Cauno, ni los Celtiberos, que 
entonces eran monoteistas y 
adoraban á un Dios desconoci- 
do, habían de edificar templos 
para las supersticiones roma- 
nas, aun no admitidas entre 
ellos. 

CENTR0N1CA. 

Es el pueblo de Cintruénigo, 
que por primera vez aparece 
nombrado en el privilegio lla- 
mado de los Votos de San Mi- 
llan. Pero siendo falso este do- 
cumento, importa poco para fi- 
jar cosa ninguna acerca de las 
antigüedades de aquel pueblo. 
El señor Cean habla de sus an- 



ratado LXXXVIÍ. 
tiguos muros, pero puede du- 
darse si son romanos. Aunque 
quizá su terminación seria en 
briga, no debe confundirse con 
Centobriga, que estaba en pa- 
raje de muy difícil acceso, al 
paso que Cintruénigo está en 
paraje abierto y llano. 

COMPLOENTA. 

El señor Cortés, en su Dic- 
cionario, la quiso suponer en 
Agreda, á fuerza de cavilacio- 
nes, y aun quiso confundirla 
con la ciudad de Complega. 
Pero la latitud que da Plole- 
meoá Comphloenta es de 11 — 
42 35 , y en seguida nombra á 
Clunia, la cual pone á los ll 42 : 
no habiendo pues mas distancia 
de Clunia á Comphloenta que 
35 minutos, es imposible que 
correspondiera á la villa de 
Agreda, por lo cual no podia 
aquella ser de la diócesis de 
Tarazona. 

COMPLEGA. 

El citado señor Cortés, des- 
pués de haber vacilado mucho, 
creyendo que Comphloenta y 
Complega fuesen sinónimos, fi- 
jó al cabo este pueblo en Ariza. 
Pero ni Ariza es tierra de oli- 



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Cap. IV. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 65 
vos, aunque quizá lo fuera en- 
tonces, ni está cerca del Mon- 
cayo, como parece indicar Tito 
Livio, que estaba Gomplega no 
lejos deCaravis, que se supone 
en Magallon. EraCompIega una 
ciudad nueva, y su mismo nom- 
bre no parece Celtibero. Com- 
puesta aquella población de gen- 
te allegadiza, demostró mas al- 
tanería y astucia que valor. Al 



CONGEDO. 

Véase lo que se dijo al ha- 
blar de Alhama (AquaB Bilbili- 
tanorum). 

LOS FAYOS. 

El pueblo de los Fayos, dis- 
tante dos leguas al poniente de 



acercarse el Pretor Flacco, para Tarazona, tiene varias antigüe- 
casligar un mensaje insolente dades romanas, que describió 
que le habían enviado, aban- Argaez, como son dos lápidas 
donaron la población. A Gracco sepulcrales, que no incluyó Mas- 
le atacaron por sorpresa, cuan- deu en su colección , porque 
do andaba hacia Caravis y por conjeturo que no conocía esta 
las inmediaciones del Moncayo, parte de los escritos de Argaez, 
pais abundante de olivos. Los y ademas el acueducto para con- 
vecinos de Complega se presen- ducir las aguas á Tarazona, y 



taron á Gracco, en número de 
20.000, con ramos de oliva, y 
después le atacaron. Infiérese 
pues que Complega estaba cerca 
del Moncayo. 

SEMPRONIVS BEROGESIVS 



la cueva llamada de Caco. 

Las inscripciones sepulcrales 
dicen: 

La primera 



La segunda 



H • S- E • 

SBMPRONIA BOROGESIA 
H- S- E- 



Dice el P. Argaez que la una de Villahermosa. ¿Se inventaría 
se halló en los Fayos, y la otra la segunda para que hiciese jue- 



se descubrió en términos y ju- 
risdicción de la villa de Lunas, 
y la mandó traer aqui el Duque 

TOMO XLIX. 



go con la primera, y hallar as- 
cendientes remotos del apellido 
Borja? Chocante es hallar estas 

9 



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66 España Sagrada. 

dos inscripciones tan parecidas, 
sin diferenciar mas que una le- 
tra, cuya alteración podia con- 
venir; y como algunos señores 
aragoneses del siglo XVII se 
dieron á estos juegos y embus- 
tes, aunque no me atrevo á re- 
probar la segunda, anuncio mis 
sospechas. De todas maneras 
ambas significan harto poco. 

La cueva y el acueducto los 
describe Argaez en estos térmi- 
nos: «Está muy conocido este 
» lugar en Castilla y Aragón, por 
«el antiguo monasterio eme hu- 
»bo aqui del orden de San Be- 
»nilo, donde es tradición que 
»vivió algún tiempo San Alila- 
»no, Obispo de Zamora; y por 
»dos obras que hay en ella de 
»Ia naturaleza y del poder, bien 
«particulares. Una es la cueva 
«que en esta tierra llaman de 
«Caco, en donde quieren que 
«viviese algún tiempo: ella es 
»tan grande, tan capaz y clara, 
«que puede servir de una muy 
«desahogada habitación, pues 
«hay lugar para troxes de tri- 
»go, para algive de agua, que 
«viene guardada por un secreto 
«arcaduz, hecho desde lo alto 
«de la pena hasta la concavidad 
«y pozo donde ha de recogerse, 
«para horno, donde el pan se 
«cueza, cocina donde se guise, 



datado LXXXVIT. 
«dormitorio ó alcoba donde se 
«acojan y retiren á dormir, y 
«y otras piezas que son dignas 
«tic verse, y todo es peña viva. 

«Otra es el artificio para 11c- 
«var el agua desde los Favos á 
»Tarazona, porque viniendo la 
«tierra á bajar mucho, respecto 
«de su nacimiento, que es cer- 
»ca de los Fayos, y ser alio el 
«sitio en que está fundada Ta- 
«razona, como hallase a un lade 
«una grande, alta y prolongada 
«peña, á modo de jaspe bruto, 
«y que por tres espacios se iba 
«encorvando como arco, lo co- 
«gió no sé si la potencia Roma- 
tona, ó los Españoles antiguos, 
«las que servian y hacían las 
«puntas de los arcos y se los 
«barrenaron, y luego por lo cón- 
«cavo y arqueado labraron á pi- 
«co en la viva peña un espacio 
«y como madre, tan grande, que 
«pudiese ir por ella guiado todo 
«el rio, hasta entrarse por don- 
»dc estaba dado el segundo bar- 
«reno, y saliendo por él, como 
«se vuelve á encorvar, volvie- 
«ron á encaminar el agua de la 
«misma forma, haciéndole se- 
cunda madre arrimada á la pe- 
Ȗa, hasta dar en el tercer bar- 
>>rcno, donde está abierto el 
«tercer espacio y calce (cauce), 
«que recibe loda la corriente; 



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Cap. IV. Antigüedades délos 
ay salidas todas las aguas de es- 
Mas artificiosas apreturas, cor- 
are hasta Tarazona, llenando de 
aagua, antes de llegar á la ciu- 
»dad, los campos y la villa de 
aTorrcllas, y las huertas con 
a lodos sus heredamientos. Al 
>»fín es tal y tan admirable á la 
avista el artificio en la natura- 
aleza de la peña, que no hay 
»cosa mas hermosa en Aragón; 
ay el Rey nuestro Señor Feli- 
»pe IV gustó mucho de verlo, 
>porquc fuera de lo sustancial 
»del artificio y estar aquella ma- 
»dre alta y cavada á pico, tie- 
»ne otras circunstancias que lo 
ahaccn mas gracioso, porque 
aeslá vestido todo el discurso 
»de la corriente, ya recto, ya 
«►encorvado, de arbolillos de ye- 
adra y otras yerbas, siempre 
averdes, con que corre disimu- 
lada el agua, de modo que no 
ase conociera de los que están 
aabajo en lo llano, si no fuera 
apor unos como deslizos que 
ahay á trechos, por donde algu- 
anos pequeños arroyuelos caen 
ade modo, salpicando las yer- 
abas y las yedras, que cada uno 
aparecen una fuente. Esto es lo 
aque alcanzo para poder expli- 
acarlo.a 

Hasta aquí la descripción de 
Argaez. 



eblos mas not. delob. de Tar. 67 
GRACURR1S. 

Muy varias han sido, ó por 
mejor decir, son las reduccio- 
nes que se han hecho de este 
celebre municipio. Unos lo han 
colocado en Agreda, donde lo 
situaron Argaez, Masdeu y Cean 
(en sus Antigüedades romanas); 
otros, como Cortés, en Grába- 
los, y finalmente los señores 
Académicos Fernandez Guerra 
y Saavedra (1) dicen acerca de 
él lo siguiente: 

«La reducción (de Gracurris) 
aá Grábalos que proponen Cor- 
atés y Govanles en sus respec- 
alivos Diccionarios, obliga á 
a marchar desde Rarbariana á 
aRalsione por un camino dema- 
asiado largo y bastante áspero, 
a Por eso parece preferible no 
aapartarse del camino n.° 1, 
acón el cual coincide antes y 
adespues de este trozo el 32, y 
»en el que vienen acordes las 
«distancias, resultando la man- 
asion de que se trata en el des- 
apoblado de Arcue, cerca de 
»Corella, lo que está conforme 
acón una indicación del señor 
allubner.» 



(I) Discurso de recepción del Sr. Saa- 
vedra, ya citado. 



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68 España Sagrada. 

Sobre eslas muy poderosas 
razones para poner á Gracurrís 
en el término de Corclla, hay 
todavía la siguiente. Después 
que Tiberio Sempronio Gracco 
terminó su campaña contra los 
Celtiberos, con la derrota de 
los de Complega, y la batalla 
que duró tres dias á las faldas 
del Moncayo, para dejar á la 
posteridad memoria de sus ha- 
zañas, dió su apellido á un pue- 
blo llamado llurcis, el cual en 
adelante dejando este nómbrese 
llamó Gracurrís. «Gracchurris 
»urbs ¡liberal regionis, dicta á 
» Gracco Sempronio, qum antea 
»¡llurci$ nominabatur.» (\) 

Esto supone, en mi juicio, 
dos cosas: primero, que el pun- 
to favorecido con su nombre no 
estaba lejano del teatro de sus 
últimas victorias, y habiendo 
sido estas en tierra de Borja y 
á las faldas del Moncayo, por 
su parte oriental (esto es, entro 
el Ebro y aquel monte), era Co- 
rella sitio mas próximo y opor- 
tuno para ello que no Agreda, 
y mucho mas que Grábalos. 
Gracurris era ciudad Vascona y 

(\) Sexlo Pompeyo Feslo. Tilo Livio, 
Kpttliomo Ai, dice lo mismo. Tib. Sem- 
pionius Gracchus Procónsul Celtíberos vic- 
tos in dedilioncin accepit, monumentiimque 
operum suorum Graechurim oppidum in 
Hispania constiluii. 



rotado LXXXML 
no Celtibera, por lo menos en 
tiempo de Ptolemeo, y por tanto 
no se puede colocar ni en Agre- 
da ni en Grábalos, que ambos 
pertenecían indudablemente al 
territorio de los Pelendones. 

Digo en tiempo.de Ptolemeo, 
porque observo que desde el 
tiempo de Sertorio los pueblos 
ribereños del Ebro se adhirie- 
ron á los Romanos, apartándose 
de los Celtiberos y de la causa 
española. Caravis se defiende 
contra los Celtiberos, y sostie- 
ne el sitio hasta que Gracco 
viene á socorrerla. Manlia (Ma- 
llen) pasa á degüello la guarni- 
ción de Numantinos, y se en- 
trega á los Romanos. Los de 
Bursada, Cascante y Gracurris 
eran partidarios de Mételo, du- 
rante las guerras de Sertorio, 
y este taló sus campos, al mar- 
char á Calahorra, población que 
siempre le fué adicta. Se ve 
pues que todos los pueblos pró- 
ximos al Ebro, desde Alagon 
hasta Alfaro, se adhirieron á 
los Romanos: por el contrario, 
los que estaban mas próximos 
al Moncayo, como Tarazona, y 
quizá Complega, permanecieron 
fieles á la causa celtibérica, que 
ahora llamaríamos causa nacio- 
nal. Rotas ya las relaciones 
entre los Celtiberos del Ebro y 



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Cap. IV. Antigüedades en los p 
los del Moncayo, aquellos desde 
el lierapo de Pompeyo se adhe- 
rirían á los Vascones, dejando 
de ser* Celtiberos. Quizá enton- 
ces se fundó á Tudela, cuando 
Pompeyo dió su nombre á Pam- 
plona. La posición de Tudela 
es sumamente estratégica: su 
nombre mismo, de origen ro- 
mano, indica fortaleza, que sir- 
ve para resguardo y defensa de 
un territorio. El objeto de cons- 
truir aquella Tutela, ó punto 
de defensa, babia de ser para 
sostener el paso del Ebro, que 
por allí quizá tendría puente, 
como abora tiene, defender á 
los pueblos limítrofes, Alagon, 
Mallen, Borja, Corella y Cas- 
cante, separados de la confede- 
ración Celtibera, protegiéndolos 
contra sus venganzas, y soste- 
niéndolos en su fidelidad y ad- 
hesión, que no solían ser muy 
constantes. Parece que el Ebro 
debia ser el límite natural de 
la Celtiberia y la Vasconia, y 
en mi juicio lo fué hasta los 
tiempos de Pompeyo y de Grac- 
co, en que los pueblos ribere- 
ños se lucieron Vascones, poí- 
no ser Celtiberos, y en esta dis- 
•posicion quedaron al terminar 
la guerra, y así justamente se 
ponen entre los Vascones Ala- 
gon, Cascante y Gracurris, puc- 



\eblos mas not. del ob. de Tar. 69 
blos que Ptolemeo declaró Vas- 
cones y no Celtiberos. Entre 
Cascante v Tarazona no bav ac- 
cidente alguno en el terreno 
que pueda servir de límite na- 
tural: lo mismo sucede con Tara- 
zona respecto de Cintruénigo y 
Corella, pues aun el rio Allí ama 
deja estos á su oriente. Debió 
pues fundarse esta división en 
motivos políticos é históricos, 
no en los naturales que se mar- 
can por el curso de los grandes 
rios, de las cordilleras de mon- 
tañas, v calidades de un terreno 
mas seco ó feraz, que haga va- 
riar el carácter y costumbres. 

Derrotados pues los Celtibe- 
ros por Gracco, al dar su nom- 
bre á un pueblo es natural que 
le concediera ciertas preroga- 
tivas, y por eso hallamos á los 
de Cascante y Gracurris citados 
entre los latinos veteres. Natu- 
ral era que Gracco eligiese para 
ello un pueblo de los que ha- 
bían sido sus aliados, mas bien 
que no de sus enemigos, que 
no habian de llevar su nombre 
muy á gusto. Agreda y Grába- 
los, distantes del Ebro á reta- 
guardia de Tarazona, pueblo 
Celtibero y fiel á la Confedera- 
ción, y próximos á Numancia, 
foco del celtibcrismo y de la 
independencia, no es probable 



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70 España Sagrada. 

que mereciesen los favores de 
Gracco. 

De G recurrís nos ha quedado 
una medalla del tiempo de Ti- 
berio, en que se Ulula munici- 
pio: «Tib. Casar Divi Aug. 
F.—Municip. Gracurris.» Ve- 
mos en ella la ortografía que 
usaba para su nombre. Ptole- 



Tralado LXXXXll. 
meo y Plinio suavizan todavía 
mas su pronunciación, escri- 
biendo sencillamente Gracuris 
y Gracurilanos. 

El P. Argaez, uno de los que 
redujeron á Agreda el munici- 
pio de Gracurris, creyó que 
Marcial aludía á Corella en 
aquellos versos 



Tulelamque, chorosqtte fíixamarum; 



y aunque lo escribió con duda, 
no se ve qué analogía pueda 
haber entre Corella v las coreas 
ó bailes y cánticos de los pue- 
blos inmediatos. 

Cean (en sus Antigüedades 
Romanas) habla de los muros 
del vecino pueblo de Cintrué- 
nigo, pero nada dice de anti- 
güedades romanas en Corella. 

Por conclusión de lo relativo 
á Gracurris, baste decir que 
Zurita y Ovenart indicaron va 
aproximadamente su situación, 
cerca de Corella, no en Agre- 
da ni Grábalos (1). «Aunque no 
sabemos qué lugar es Gracur- 



(1) Zurita, Cantabria, pág i*. Oihc- 
nart, Notitia Vasconia, lili, i ° t cap. 7, y 
lo mismo ratifica en el libro 2, cap 2.°, 
aunque dudando si eslaria ó no en Alfaro 
ó en Cervera. En esle úllimo pueblo se han 
hallado inscripciones romanas, pero el ca- 
mino es mucho mejor por enlre Alfaro y 
CorelU. 



ris, dice el primero, se com- 
prende por el Itinerario de An- 
tonino estar muy cerca de Cas- 
cante.» Ni Agreda ni Grábalos 
están muy cerca de Cascante, 
pero sí Corella, que parte sus 
términos con aquella ciudad. 

Ovenart dice : « Vasconia 
»tran$ Iberum conlinet Graccu- 
»rí/n, quee urbs non multum 
»distal á territorio oppidi, quod 
ymunc Alfaro dicilur. » 

En efecto, el paraje que de- 
signan los señores Fernandez 
Guerra y Saavedra está entre 
Corella y Alfaro. 

MALIA.-MANLIA.— 
MANCELUS. 

Suele reducirse este pueblo* 
á Mallen, donde se conservan 
ruinas de población romana 
(Cean, Dice, de Antigüedades). 



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Cap. IV. Antigüedades de los ;¡ 
El Regente Villar la sitúa en 
Malanquilla, como punto mas 
próximo á Numancia. La única 
noticia que tenemos de esle 
pueblo la da Apiano Alejandri- 
no, refiriendo que Pompeyo se 
alejó de Numancia, y en una 
noche llegó con su caballcria 
cerca de Malia. Tenían los ve- 
cinos de esta población una 
guarnición de Numanlinos, á 
ios cuales pasaron á degüello 
entregándose á Pompeyo. De 
Carray á Mal Ion hay mas de 16 
leguas por el camino mas cor- 
to. No era fácil que las andu- 
viera la caballcria en una no- 
che, al paso que de Malanquilla 
á Soria solamente hay ocho le- 
guas. Pero ni el texto dice que 
las anduviera todas la caballe- 
ría en una noche» ni tampoco 
era preciso que Pompeyo, aun- 
que en guerra con los Numan- 
linos, estuviese á las inmedia- 
ciones de su población, pues 
tenían estos su ejército fuera. 
Hoy es casi corriente hacer la 
reducción de Malia á Mallen, lí- 
mite antiguo de la Celtiberia 
con la Vasconia, y hoy de Na- 
varra con Aragón* 

Sobre las excisiones de los 
naturales de aquel pais con los 
otros Celtiberos, véase lo dicho 
en el artículo de Gracurris. 



élos mas not. del oh. de Tar. 71 

El geógrafo Ravenalc cita un 
pueblo llamado Mancelus, en la 
dirección de Tarazona, Augus- 
tobriga, Numanlia y Clunia; 
pero siendo el último que cila, 
no parece aluda á ninguno de 
los que están dentro del obis- 
pado de Tarazona. Es posi- 
ble que aludiera á Medinaccli 
(Mons-Ocile). 

MALUENDA. - MATENiSSA. 

Pueblo distante dos leguas 
de Calalavud, sobre las már- 
genes del rio Jíloca, dominado 
por un fuerte castillo, y uno de 
los lugares mas importantes de 
su antigua Comunidad. Villar, 
poco feliz en sus reducciones 
geográficas, puso allí á Munda 
la Celtibérica, pero es error 
manifiesto, pues Munda Celti- 
bera estaba en el extremo opues- 
to de la Celtiberia. 

Argaez, insistiendo en los em- 
bustes del fingido Luilprando, 
puso en Malucnda el pueblo 
celtibero Luson de Colenda, cé- 
lebre por la horrible carniceria 
que hizo allí el bárbaro Cónsul 
Didio, con la acostumbrada per- 
fidia de los Romanos. Como los 
límites de los Lusones son muy 
ambiguos por aquella parle, es 
muy dudoso que Colenda pu- 



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72 España Sagrada. Tratado LXXXVIf. 

diera eslar en Malucnda, por les. Ambos están fuera del obis- 
lo que hoy dia se opina mas pado de Tarazona. 
bien que fuese Calanda, como En el epigrama 42 del li- 
opinaron Traggia y Cornidc, ó bro IV ai Lucium, hay dos ver- 
bien Culanda, como cree Cor- sos oscuros de Marcial. 



El quod forlibus excolit juvencis 
Curves Manlius arva Matcntssce. 



¿Quién era este Manlio y cuá- 
les los campos de Matcnisa, á 
la que llama encorvada? ¿Seria 
quizá este pueblo de Malucnda, 
y que de los Manlios y Matinesa 
se formara el nombre de Ma- 
luenda? ¿Habrá alguna afinidad 
con el Saltus Mantianusí En tan 
difícil investigación todo se pue- 
de conjeturar, cuando nada se 
puede asegurar. Cortés lo redu- 
ce á Municsa. Pero aquel pue- 
blo está distante de Bílbilis mas 
de 2G leguas, y su terreno seco 
y montuoso nada ofrece de no- 
table, al contrario de la risueña 
vega de Malucnda. El nombre 
se halla escrito de varios mo- 
dos: Matincssa, Mantinessa, Ma- 
tenissa y Vatinessa. Cuando 
apenas se conoce exactamente 
el nombre, ¿cómo averiguar el 
sitio? 

MONODRIGA. -MUNEBHEGA. 

Hay á las inmediaciones de 
Calalayud un pueblo llamado 



Munebrega, célebre por los mu- 
chos hombres y personajes no- 
tables que de él han salido. De 
allí fueron naturales el célebre 
Heredia, gran maestre de la or- 
den de San Juan, el Cardenal 
Lobera, el Regente Villar y 
varios Obispos de Tarazona, de 
que luego se hablará. En tal 
concepto no podían faltarle adu- 
ladores á esle pueblo (que tam- 
bién los pueblos tienen sus adu- 
ladores), y los falsos Cronico- 
nes y los inventores de inscrip- 
ciones y antigüedades apócrifas 
no se quedaron escasos con Mu- 
nebrega. Su terminación hace 
suponer que fuese pueblo anti- 
guo, como todos los terminados 
en Briga. 

Cuando los Lupianes de Za- 
pata y otros mal entretenidos 
andaban inventando antigüeda- 
des para remitir al Conde de 
Guimerá, si esle no las fabri- 
caba también, apareció una ins- 
cripción relativa al municipio 



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Cap. IV. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 73 
de Monobriga, que copió Villar monte rebatió Masdcu por apó- 
y de este Argaez, la cual justa- crifa. Dice asi: 

T- AVLO MONOBR1GENSI • "¡¡VIRO * EQVO 
PVBLICO- DON • AB» IMP • CAESS • AEL • HADR- 
AVG • DIVI. NERVAE TRAIANI • F • 1¡"VIRI VNA 
CVM- ORD- EQ_VESTR! • ET POPVLO • OB • 1MMV 
NITATEM AB- EODEM • IMP • AD- QVINO_- OBT 
ET- OB- PVBLICA 1N • TOTAM PATRIAM • BE 
NEFACTA • STATVAM • IN • FORO • MONOBRIG • 
ANTE AEDEM MINERVAS SOLEMNI QVIN • 
Q_yAT • DIE DECR- POSS- 



Masdeu puso cinco tacbas á 
esta inscripción, y aun no las 
puso todas. Compárese con la 
de Livonio de Tarazona, y se 
verá que son forjadas en un 
misino cuño; pero esta aun es 
mas disparatada. 

MUSCARIA. 

Ptolemeo colocó este pueblo 
en los Vascones en los 14 20 — 
42 23 . El señor Cortés, á fuerza 
de elucubraciones hebraicas, la 
llevó á Sadava, suponiendo que 
este pueblo traia su nombre de 
Sedubay, que en hebreo signi- 
fica moscas. Morct, y Cean si- 
guiendo á este (Sumario de an- 
tigüedades romanas), la colo- 
can en los términos de Tudcla, 
en el sitio llamado Mo<mera, 
donde existen vestigios de una 
muy antigua población. 

TOMO XLIX. 



OLBA Ú OLBIA. 

Tito Livio, en el libro 50, 
cap. 4, habla de una ciudad 
celtibera con este nombre, don- 
de los Cartagineses alistaron 
4.000 Celtiberos, para llevarlos 
al Africa á reforzar sus tropas. 
El Regente Villar puso á Olbia 
en el pueblo de Olbes, á tres 
leguas de Calatayud, en una 
eminencia que domina la cuen- 
ca del Jiloca; pero el P. Argaez 
le rebatió, y con mas fundamen- 
to la situó en Olba, cerca de la 
Edelania y hoy raya de Valen- 
cia, y lo mismo opinó el señor 
Cortés en su Diccionario, por 
lo que únicamente se cita aaui 
á Olbia para impugnar su colo- 
cación dentro del obispado de 
Tarazona. 



10 



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71 



España Sagrada. Tratado LXXXVií. 
PETEBON. 



Sitio ameno y delicioso, del que dijo Marcial 
El texlis Petaron rosis rubcnlcm. 



No es fácil conjeturar hoy 
qué pueblo fuera. El señor Cor- 
tés duda entre Belveder y Pur- 
roy. Aun mas cerca de Bilbilis 
está el Santuario de Nueslra 
Señora de Píelas, cuyo titulo, 
aunque derivado del lalin y sig- 
nificando Piedad, conserva al- 
gunas radicales de la palabra 
Peleron. Para ir á buscar á Bel- 
veder, tan lejos de Bilbilis, te- 
nia mucho mas cerca á Bibel 
de Vicor, ó Boicort, en la inme- 
diata sierra del Vadaveron y á 
la vista misma; y aunque hoy 
pueblo pobrísimo, quizá fuera 
mas afortunado en tiempo de 
los Celtiberos. También el San- 



tuario de Pielas está en la sier- 
ra de Vicor, y por tanto muy 
próximo á Bilbilis. 

PLATEA. 

Véase lo que se dijo de esle 
pueblo en el capitulo anterior, 
al hablar de los límites del obis- 
pado. 

TOVENISA. 

Hace mención de este pue- 
blo ó rio Marcial, diciendo que 
era pequeño, pero notable por 
las límpidas corrientes de 
aguas: 



sus 



El parvee vada pura Tovenissm. 



No se halla siempre escrito 
este nombre de un mismo mo- 
do, pues algunas ediciones di- 
cen Vetonissce por Tovenissce; 
pero las mas correctas gene- 
ralmente ponen este segundo 
nombre. 

El P. Argaez la redujo á To- 



vet, en mi juicio con funda- 
mento, pues las radicales pare- 
cen indicarlo asi. Dista Tovel 
de Calatayud unas tres leguas, 
y se halla escondido entre las 
fragosidades del Vicor; pero el 
poeta alude, no precisamente 
al pueblo, sino al arroyo que en 



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Cap. I V. Antigüedades de los pueblos mas not. del ob. de Tar. 75 
él nace y ó poca distancia se idiomas para ocho letras, cuan- 



reúne al Grio, que baja de allr 
al Jalón, con el que se incor- 
pora frente á Riela. 

Aunque el nombre propio del 
arroyo es el de Grio, según 
queda dicho, suele llamársele 
por los naturales rio de Codos, 
por el pueblo donde nace, y rio 
de Tovet porque pasa por junto 
á este pueblo y en él se incor- 
pora al rio de Codos el arroyo 
que nace en Vibel de Vicort ó 
Boicort. 

El señor Montcrde, Prior del 
Santo Sepulcro de Calatayud y 
distinguido literato del siglo pa- 
sado, nuestro Académico Cor- 
respondiente, en la Historia 
manuscrita é inédita de Nues- 
tra Señora de Tobet (que con- 
servo en mi poder), quiere de- 
rivar la palabra Tobet de las 
hebrea y griega Theo-beth (casa 
de Dios), por alusión á la anti- 
quísima eligió de la Virgen, que 
allí se venera; pero seria extra- 
ño que ni los latinos ni los vi- 
sigodos hallaran palabras para 
decir Domus Dei ó Aula Dei, y 
tuvieran que rebuscar en dos 



do las radicales se hallan en la 
palabra Tovcnissa. El señor 
Montcrde, por seguir su elimo- 
logia, escribe Tobet, pero el 
mapa de Labaña, del siglo XVII, 
y que tiene carácter oficial en 
Aragón, pone Nuestra Señora de 
Tovet, y Villar escribía Touet. 

TUTELA. 

Los falsos Cronicones la hi- 
cieron fundación de Tubal, lla- 
mándola Thubela. Extraño es 
que con tal antigüedad no ha- 
yan quedado vestigios de ella, 
ni en medallas ni en los escri^ 
tos antiguos. Ni Estrabon, ni 
Ptolemeo, ni Plinio hacen men- 
ción de tal pueblo, ni se ha- 
llan monedas celtiberas ni mu- 
nicipales con su nombre, ni la 
citan los Itinerarios, pues las 
vias inmediatas pasaban por Co- 
rella y Cascante á Mallen. 

El primero que hace mención 
de ella es Marcial, al hablar de 
las cosas notables de los Celti- 
beros estelados, y después de 
citar á Bílbilis y Platea dice: 



Tutclamque, chorosque fíixamarum, 

ó como se lee en otras edicio- indudablemente latino, y signi- 
nes Rixamorum. El nombre es (ica presidio, defensa ó guarní- 



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76 España Sagrada. Tratado LX XXV 11. 

c ion; y acerca de su origen vé an- Villar, reduciéndolas á Terrcr 



se las conjeturas que se hicieron 
al hablar de Gracurris, pueblo 
inmediato á Tudela, sobre las 
fundadas sospechas de que Pom- 
peyo aprovechara la posición 
estratégica de Tudela para esta- 
blecer allí un castillo ó presidio 
romano, que puesto en los lí- 
mites de la Celtiberia v la Vas- 



y Torrijo, pero sin fundamento 
ninguno. 

Para la de Terrer cita la His- 
toria del Cid (cap. 99), y dice 
que allí se dieron batalla cam- 
pal Serlorio y Mételo. 

De Torrijo dice que fué sitio 
de la célebre ciudad de Termes 
ó Termantia, enemiga de los 



conia, contuviese aquellos pai- Romanos, y que después se lia- 



ses en su dudosa fidelidad. 

Situado el castillo de Tudela 
en la confluencia del Queiles 
con el Ebro, sobre un alto cer- 
ro que domina por espacio de 
muchas leguas la cuenca de 



mó Turriga. Pero Termes era 
ciudad Are vaca, y el pequeño 
pueblo de Torrijo era meramen- 
te celtibero, y ni tiene anti- 
güedades romanas, ni una po- 
sición tal que pudiera dar lugar 



aquel gran rio, ofrece una po- a las proezas de los Termanti- 
sicion tan ventajosa, que un nos. Al hablar de los Santos 



general experto no podia me- 
nos de reconocerla como impor- 
tante. Por tal la tuvieron siem- 
pre los Reyes de Navarra. 
V. Muscaria. 

TARATA Y TURRIGA. 

Estas dos poblaciones las citó 



apócrifos de la diócesis se verá 
que la tradición del martirio de 
San Félix y Regula en Torrijo 
es también infundada. 

VADAVERO. 

Dejó noticia de este pueblo 
el poeta Marcial: 



Sterilemque Caunum nivibus> effractis saerttm 
Vadaveronem montibus. 

Masdcu cita la inscripción si- choso, por ser del Conde de 
guíente, de origen muy sospe- Guimerá. 



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Cap. IV. Antigüedades de tos pueblos mas not. del ob. de Tar. 77 



D • M« S« 
EN»* «RIN1T- CELTIB • 

rADABER.0» ENS1S 
AN- LXXX1I MENS • V 
HIO SiíVS» en- S* T • T* L« 



También yo tengo esta ins- 
cripción por apócrifa. El Ulu- 
larse celtibero ademas de fijar 
el pueblo es muy chocante. El 
Conde de Guimerá en sus ins- 
cripciones fabulosas ponia hic 
situs est con todas sus letras, 
cuando la epigrafía mas usual 
era H. S. E. {hic sepultus esl). 
Es chocante que fallen las pri- 
meras letras de las palabras. 

Duda Masdeu si Vadavcron 
era monte ó pueblo colocado 
entre montes. La cuestión es 
poco importante : las sierras 
suelen tomar nombre de algún 
pueblo notable que hay en ellas. 

Alguno de los comentaristas 
de Marcial ha querido suponer 
que el Vadaveron estaba en el 
pais de los Cerones; pero en el 
principio de aquel epigrama pa- 
rece que no describe Marcial 
sino puntos de la Celtiberia. ¿Y 
cómo habia de omitir al ha- 
blar de Bílbilis la alta y frago- 
sa sierra de Vicor, que cer- 
raba el horizonte de su patria, 
y al cual está aun mas próxi- 



ma que la moderna Calalayud? 

VERGEGIUM. 

Los escritores riojanos lo po- 
nen en Berceo, y los aragone- 
ses en Verdejo. El señor Go- 
vantes dice que Verdejo viene 
de verde, y no de Vergcgiutn. 
¿Pero por qué se dijo Verdejo 
un pueblo donde no hay apenas 
ni verde ni frondosidad alguna, 
y por qué no se dijo Verdete, 
verdura ó cualquiera otro com- 
puesto de la palabra verde? Tan- 
to valdria decir que Berceo so 
llamó asi por ser pueblo de 
berzas. 

La resolución de esta contro- 
versia depende de la averigua- 
ción de la patria de San Millan, 
que nació en Vcrgegio. El P. 
Risco, reconociendo que Didi- 
mo, Obispo de Tarazona, no po- 
día ordenar á San Emiliano, si 
no era subdito suyo, alargó los 
límites del obispado de Tarazo- 
na, ó lo que es lo mismo dió al 
obispado de Tarazona casi toda 
la Rioja. 



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78 España Sagrada. 

Por la descripción que se lia 
hecho de los límites de Tarazo- 
na, se ve la inexactitud de esta 
división. El mismo P. Risco, á 
pesar de ser riojano, dejó la 
vida de San Millan para el Ira- 
lado de la Iglesia de Tarazona. 

Por mi parte, yo que opino 
que el castillo de Dilibio (Cas* 
trum Dilibium) no fué, ni pudo 
ser Rílbilis, creo que Verge- 
gium no fué ni pudo ser Rcr- 
ceo, sino Verdejo, por las razo- 
nes que se dirán en la vida de 
San Millan , en el tomo . si- 
guiente. 

VILLARROYA. 

Es una de las villas mas im- 
portantes de la Comunidad de 
Calatayud. A sus inmediaciones 



Tratado LX XXVII. 
hay un santuario bajo la advo- 
cación de Nuestra Señora de la 
Sierra, al que se tiene gran de- 
voción en lodo aquel pais. En- 
tre las alhajas de la Virgen ha- 
bía á fines del siglo pasado un 
magnifico camafeo con una ins- 
cripción muy curiosa, de que 
se dió copia á Don Pablo Luis 
Masdeu en U de Mavo de 1792. 
La publicó su hermano Don 
Juan Francisco, juntamente con 
una prolija descripción y decla- 
cion, que no satisface por com- 
pleto (1). 

Supongo que no existirá ya, 
pues el santuario padeció mu- 
cho en la guerra de la Indepen- 
dencia, y se dice que las alha- 
jas fueron robadas. De todas 
maneras la inscripción nada im- 
portante decía. 



CAPITULO QUINTO. 
Origen del cristianismo en el obispado de Tarazona. 



Los falsos Cronicones se mos- 
traron también pródigos en esta 
parle, haciendo que San Pedro 
viniera á predicar á España, y 
designan á Tarazona como una 
de las iglesias que fundó. El 
P. Argacz, en su credulidad, 
amontonó sobre este punto mu- 
chas fábulas, que no necesitan 



refutación, pues ya nadie cree 
la venida de San Pedro á Es- 



Por lo que hace á la venida 
de San Pablo, aunque muy pro- 
bable, es lo cierto que no se 



(I) Masdeu, lomo 19, pág. 284, ins- 
cripción i(»78. 



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Cap. V. Origen del cristianis 
designan fijamente los punios 
donde predicó, si bien los que 
se cilan con mas ó menos cer- 
teza corresponden á la Tarraco- 
nense, pero ninguno al obispa- 
do de Tarazona. También so- 
bre la predicación de San Pablo 
en este punto hizo el P. Argacz 
extravagantes conjeturas. 

Otros dos predicadores del 
Evangelio dieron los falsos Cro- 
nicones á Bilbilis y demás pue- 
blos de la parle oriental del 
obispado. El autor del falso Ju- 
liano inventó por Apóstol de 
aquella ciudad á San Juan Mar- 
cos, discípulo de San Pedro, y 
Argaez supone que le enviaria 
este apóstol desde Tarazona. El 
mismo señala otros dos Santos, 
hijos de armella ciudad, y pre- 
dicadores del Evangelio en ella; 
el uno llamado San Néstor, y 
el otro San Paterno, que des- 
pués fué Obispo de Elusa y 
Constanza. La existencia y san- 
tidad de San Paterno, Obispo 
de Constanza, son indudables; 
pero que fuera natural de Bil- 
bilis y que viniera á predicar á 
ella son dos patrañas, que no 
tienen mas fundamento que de- 
cirlo asi el Cronicón llamado de 
Hauberto, fingido por los falsa- 
rios del siglo XVII. Con todo, 
la mentira tomó allí tanto cuer- 



o en el obispado de Tarazana. 70 
po, que se edificó capilla á San 
Paterno en la iglesia colegial 
de Santa María de Calalayud, 
donde se le pintó predicando á 
sus paisanos de Bilbilis: esta- 
blecióse su fiesta el día 15 de 
Setiembre, y todavía en él con- 
curre el pueblo en romcria al 
lugar de Huermeda, situado al 
pie del monte Bambola y de las 
ruinas de la antigua Bilbilis. 
[Tanto puede una mentira re- 
vestida de apariencias de piedad! 

Desembarazados de este cú- 
mulo de patrañas, rcsla solo 
confesar ingénuamente, que na- 
da de cierto se puede asegurar 
acerca del origen del cristianis- 
mo en Tarazona y dentro de los 
limites de su diócesis. Pero, si 
es licito sustituir á los dalos 
históricos, que faltan, algunas 
conjeturas probables, no será 
aventurado suponer, que ha- 
biendo predicado Santiago en 
Zaragoza, 'según la opinión pia- 
dosa, fundada y constante de la 
Iglesia Española, pasaran algu- 
nos de sus discípulos á predicar 
el Evangelio en aquellas pobla- 
ciones contiguas é importantes, 
según se ha demostrado en el 
capitulo anterior. Dursada, Bil- 
bilis, Balsio, Cascanlum y Tu- 
riaso figuran en los Itinerarios 
romanos, como mansiones ó pun- 



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80 España Sagrada. ' 

tos de parada cu las principales 
vias de España. Siendo también 
todas ellas dependientes de Ccb- 
saraugusla, no es conjetura gra- 
tuita el suponer que los discí- 
pulos de Santiago salieran de 
aquella ciudad á predicar el 
Evangelio en estas poblaciones, 
muy importantes todas ellas en- 
tre los Celtiberos eslolados. 

La Iglesia de Tarazona lia 
sido mirada siempre como una 
de las mas antiguas y célebres 
de España, con silla constante- 
mente fija y estable en la mis- 
ma ciudad, sin que se haya sus- 
citado duda ni dificultad ningu- 
na acerca del nombre ni del 
>arajc de ella. Aunque las in- 
urias del tiempo, el rigor de 
as persecuciones y las calami- 



ratado LXXXVU. 
dades de las guerras nos hayan 
robado las noticias primitivas 
de la predicación del cristianis- 
mo en ella, tampoco se ha pues- 
to duda alguna en que fuera cá- 
tedra episcopal desde los pri- 
meros siglos de aquel. 

La primera noticia cierta é 
indudable de Obispo en Tara- 
zona, se refiere á mediados del 
siglo V. Pero ese Obispo no se- 
ria el primero de Tarazona. No 
eran tiempos aquellos para es- 
tablecer nuevas sillas, y no se 
hacia poco en conservar las an- 
tiguas. Al hallar pues un Obis- 
po cierto en aquella época, pode- 
mos conjeturar que hubo otros 
anteriores, aunque ignoremos 
sus nombres y sus hechos. 



CAriTULO SEXTO. 

Episcopologio de la Iglesia de Tarazona hasta la época de la 

reconquista. 



Dejando á un lado los Obis- 
pos fabulosos, de quienes se ha- 
blará mas adelante, al tratar de 
los Santos apócrifos, y también 
los Obispos Juan, Cclsino, San- 
cho, San Prudencio I, San S¡- 
nesio , Athenodoro , Narciso, 
Paulato, San Julio, San Eulro- 



pio y San Salustio, que solo 
existieron en la cabeza del P. 
Román de la Higuera, y de los 
otros patrañeros de su tiempo, 
que fingieron y divulgaron los 
falsos Cronicones, vengamos al 
primero cierto que nos presen- 
ta el Cronicón auténtico de Ida- 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de 1 
ció; pues antes de él nada se 
halla consignado en monumen- 
tos dignos de crédito. 

LEON. 

Año 449. 

Era esta la época en que los 
bárbaros del Norte acababan de 
repartirse el rico suelo de nues- 
tra patria. Los Godos, como au- 
xiliares de los Romanos, com- 
batían contra los Suevos y con- 
tra los mismos indígenas. Los 
generales romanos, enervados 
por la molicie y dominados por 
la codicia, se dejaban vencer 
cobardemente por los Suevos, 
y volvían afrentados con igno- 
miniosas derrotas: en tales ca- 
sos solían suplir con la traición 
y la perfidia lo que les faltaba 
de valor y pujanza, como habían 
hecho sus antepasados no po- 
cas veces con los Celtiberos y 
otros Españoles. La raza indí- 
gena, oprimida á la vez por los 
Romanos, Suevos y Godos, se 
sublevaba contra todos ellos, 
apelando á las guerrillas, el 
gran recurso de los Españoles en 
los casos extremos y apurados. 
Aquella láctica, practicada en 
otro tiempo felizmente por V¡- 
riato, se renovó en el siglo V, 

TOMO XLIX. 



ir. hasta la ép. de la reconq. 81 
á pesar de los cuatro siglos do 
dominación romana; y los guer- 
rilleros, conocidos con el nom- 
be Dacaudas ó Bagaudas, com- 
batían contra todos los opreso- 
res de España, lo mismo Bár- 
baros que Romanos. 

Entre las matanzas de Bagau- 
das, que refiere Idacio, la mas 
atroz es la que se verificó en 
Tarazona el año 449, y con vi- 
sos de perfidia y sacrilegio, á 
lo que se puede juzgar por las 
concisas y oscuras frases de 
aquel historiador. 

Rechiario, Rey de los Sue- 
vos, casado con una hija de Teo- 
doredo, Rey de los Godos, vino 
por el mes de Febrero de aquel 
año, robando y talando toda la 
Vasconia, cuyos límites llega- 
ban hasta dos leguas de Tara- 
zona, como queda dicho. Los 
Bagaudas del territorio se reu- 
nieron en esta ciudad, y puede 
ser que se fortificaran en la cate- 
dral. Una tradición de Tarazona 
asegura que la catedral antigua 
estuvo en la parroquia de la 
Magdalena, junto al sitio donde 
está hoy el palacio episcopal, 
llamado por los Arabes la Zuda, 
y después el alcázar de Hércu- 
les. Si la catedral estuvo allí 
algún tiempo, debió ser en la 
época de los Godos, pues pos- 



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82 España Sagrada. 

tcriormente minea esluvo allí, 
aunque alguna vez se quiso tras- 
ladarla, ó volver á colocarla en 
aquel sitio. Quizá en el siglo V 
la fortaleza de aquel paraje in- 
dujo á los Bagaudas á convertir 
la iglesia en baluarte contra los 
opresores del pais. Un general 
romano, llamado Basilio, entró 
en Tarazona y reuniendo á los 
Bagaudas, pasó á cuchillo á los 
confederados, que estaban reu- 
nidos en la iglesia con el Obis- 
po de la misma, llamado León. 
La oscuridad de la frase y la 
falta de otras noticias no per- 
miten comprender quiénes eran 
los confederados y para qué, 
pero puede conjeturarse que en 
la matanza de aquellos Bagau- 
das y del Obispo León hubo mas 
de perfidia que de valor, ó que 
los Bagaudas babian sido con- 
gregados allí á pretexto de una 
confederación. 

Las palabras de Idacio son 
estas: «Basilius ob leslimonium 
»egregi¡ ausus sui congregatis 
vBacaudis in Ecclesia Tyraso- 
*ne foederalos occidit, ubi el 
y>Leo cyusdem Ecclesiw Episco- 
»pus ab iisdem qu¡ cum Basilio 
naderant in eo loco obiit vulne- 
»rafws.» Aparece que el Obispo 
fué asesinado por la gente del 
general Basilio, y que lo fué en 



Tratado LXXXVTI. 
la misma iglesia (tn eodem loco). 
Como los Bagaudas eran espa- 
ñoles, y como tales católicos y 
representantes de la causa de 
independencia, es muy honroso 
para la Iglesia de Tarazona que 
el primer Obispo de quien te- 
nemos noticia cierta muriera 
por tan noble causa. 

Pocos años después (465) tu- 
vo lugar el ruidoso suceso del 
Obispo Silvano de Calahorra, 
de quien se quejaron el Obispo 
de Zaragoza y el Metropolitano 
de Tarragona al Papa San Hila- 
rio, por las ordenaciones indis- 
cretas y usurpatorias que hacia 
contra los cánones y los man- 
dólos del Metropolitano, y su 
concilio provincial. Entre los 
que disculparon ante el Papa la 
conducta de Silvano aparecen 
en primer lugar los de Tarazo- 
na y Cascante (i). 

Escasas son estas noticias, 
pero aun asi no deben tenerse 
en poco refiriéndose á una épo- 
ca tan antigua como oscura. 

PAULO (dudoso). 

En las suscriciones de los 



(I) Véase el lomo 34 de la Etpaña 5o- 
grada, relativo á la sania Iglesia de Ca- 
lahorra. 



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Cap. Yí. Episc. de la Igl. de 
Obispos que asistieron al Con- 
cilio provincial de Tarragona, 
confirma un Obispo de Empu- 
rias, llamado Paulo. En algunas 
copias se le hacia Obispo de 
Tarazona, por lo cual quedó 
dudosa su procedencia, si bien 
hoy es mas general y autori- 
zada la opinión que le hace 
Obispo de Empurias, y le elimi- 
na del catálogo de Tarazona (\). 
Con todo, conviene consignarle 
aquí, aunque no sea sino como 
dudoso, por si acaso aparecen 
otros códices, ó documentos, 
que acrediten lo contrario. 

SAN GAUDIOSO. 

Escasas son las noticias que 
tenemos acerca de este Santo 
Prelado, y no muy antiguos los 
testimonios en que se fundan. 
Según las lecciones del Brevia- 
rio de Tarazona, fueron sus na- 
dres un noble godo, llamado 
Gunla, al servicio del Rey Tco- 
dorico, y su mujer llamada Neu- 
macia ó Neumantia. 

Habiendo tardado muchos 
anos en tener descendencia, pu- 
sieron el nombre de Gaudioso 
al hijo que Dios les concedió, 



(1) Véase el lomo 42 de la España Sa 
orada . pág. 267. 



ar. hasta la ép. de la reconq. 83 
en testimonio del regocijo que 
tuvieron con su nacimiento. 
Deseando devolver á Dios lo que 
de su mano habían recibido, 
cual á otro Samuel, lo entre- 
garon á San Victorian (1), que 
á la sazón estaba en el monas- 
terio de Asanio, llegando á ser 
uno de los principales discípu- 
los de aquel célebre maestro de 
la vida espiritual; y elevado por 
su gran reputación y la fama 
de sus virtudes a la cátedra 
episcopal de Tarazona, trabajó 
con grande aliento por la pure- 
za de la fé católica, combatida 
entonces por el predominio que 
gozaba entre los Visigodos la 
heregia arriana; anhelando en 
premio de sus esfuerzos la pal- 
ma del martirio, que por en- 
tonces lograron el Papa Juan, 
el patricio Simaco y el poeta 
Boecio. 

Yendo á visitar el monaste- 
rio Asanicnse, en que se habia 
criado, cayó enfermo en el pue- 
blo de Escorón, que era de su 
familia, y allí murió santamen- 
te, después de haber recibido 
los Santos Sacramentos, el 5 de 
Noviembre, en cuyo dia señala- 
ba su festividad el Breviario de 



(I) Véase el tomo anterior de la Etpa 
ña Sagrada. 



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84 España Sagrada. 

Tarazona, habiendo florecido há- 
cia el año 550. Añade el mis- 
mo, que por los muchos mila- 
gros que obraba, se le trasladó 
al monasterio de San Victorian, 
colocándole al lado de su anti- 
guo maestro y director. 

Estos son los escasos datos, 
que nos ha trasmitido el Bre- 
viario de la diócesis, tomándo- 
los de otros mas antiguos, en- 
tre ellos el de Santa Maria de 
Calatayud, que, en sus nueve 
brevísimas lecciones, viene á 
comprender lo que después se 
refundió en una sola en el im- 
preso del Cardenal Gonzaga (1). 
Los monumentos de donde to- 
maron sus noticias los Brevia- 
rios, ademas de la tradición, 
fueron un pergamino que se ha- 
lló sobre su cuerpo y la inscrip- 
ción sobre su sepulcro (2). Esta 
no tiene carácter epigráfico: 
parece una relación puesta al 
hacer alguna de las traslaciones 
de aquellas reliquias. El perga- 
mino es también no muy anti- 
guo, pues habla de la invasión 
de los Bárbaros (los Arabes) del 



(1) En c! lomo siguiente se deslina un 
capítulo para tratar acerca de los Brevia- 
rios y libros litúrgicos de la diócesis. 

(2) Véanse en el Apéndice los núme- 
ros í y 2 con las lecciones del Breviario 
antiguo y la inscripción del pergamino que 
se halló sobre su cuerpo. 



rotado LXXXVil. 

abandono del monasterio y otras 

cosas posteriores. 

Cosa rara es que los monjes 
abandonasen de esa manera los 
restos de San Gaudioso, habien- 
do tanta facilidad para salvarlos 
desde allí. Dice la relación que 
murió San Gaudioso en una pe- 
queña aldea, llamada Scurubis, 
y que fué enterrado en la igle- 
sia de Santa Maria de aquel 
pueblo. El Breviario llama Es- 
coron al pueblo de Scurubis, y 
dice que era de los padres de 
San Gaudioso (palemi yuró), 
lo cual no decían ni la inscrip- 
ción ni el epitafio. El pergami- 
no pone su muerte á 27 de Oc- 
tubre; el Breviario en o de No- 
viembre. 

No se comprende bien sí la 
traslación de sus reliquias, de 

3ue habla el Breviario, fué poco 
espues de su muerte, ó por el 
contrario sacándolas del paraje 
donde las habían depositado en 
su iglesia los de Fossala, al ver 
el abandono en que habian que- 
dado. Diccsc que fueron condu- 
cidas de Fossala á San Victo- 
rian, y de allí á un pueblo cer- 
ca de Ainsa y al castillo de Al- 
quezar, de donde el Rey Don 
Sancho Ramírez las hizo traer 
á Montcaragon, durante el si- 
tio de Huesca. 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de Ti 
La catedral de Tarazona tie- 
ne reliquias suyas en un magní- 
fico busto de plata, de tamaño 
natural y buen gusto, que hace 
juego y simetría con los de San 
Prudencio, San Alilano y San 
Millan, con los cuales se adorna 
el altar mayor en las grandes 
solemnidades, á estilo de las 
iglesias de Aragón. 

Estas son las noticias mas fide- 
dignas, que acerca de San Gau- 
dioso se pueden hallar, dejando 
á un lado las patrañas que in- 
ventó acerca de este Santo el 
falsario que forjó las adiciones 
á Marco Máximo. Tan dispara- 
ladas son, que aun el mismo 
Argaez no pudo pasar por ellas. 

En cambio este hizo á San 
Gaudioso monje Benedictino, 
cuando aun la regla de San Be- 
nito no habia penetrado en Es- 
paña; pero en el empeño de sa- 
car adelante el gongorino epí- 
grafe, que dió á su obra, So/e- 
dad laureada por los hijos de 
San Benito, no se contentó con 
hacer Benedictinos á lodos los 
monjes, sino que llegó á supo- 
ner que el mismo cabildo de Ta- 
razona seguía la regla de San 
Benito. Lo absurdo de esta su- 
posición lo conoce cualquiera 
que tenga medíanos conocimien- 
tos de la historia y disciplina de 



\ hasta ta ép. de la recona. 85 
nuestra Iglesia en aquel tiempo. 

D1DIMO. 

La noticia de este Obispo nos 
la da San Braulio, al escribir la 
vida de San Millan. Dice asi: 
«Didimo etiam, qui tune Ponli- 
»ficalus gerebat in Tyrasona mi- 
vnislerium, insequitur hominem, 
vOrdini Ecclesiastico volens in- 
» ser ere , eyus quippe eral in 
tDicecesi.» 

Se ve claramente por estas 
palabras, único teslimonio que 
resta acerca de esta materia, 
que Didimo era Obispo propio 
de Tarazona, y que San Millan 
era del obispado de Tarazona. 
El P. Risco, en el tomo 3o de 
la España Sagrada, pág. 451? 
excluyó á Didimo categórica- 
mente del catálogo de los Obis- 
pos de Calahorra, rebatiendo 
las gratuitas suposiciones de 
Padilla, Anguiano, Marieta y 
Tejada, que dieron tormento á 
su imaginación, para oscurecer 
las palabras de San Braulio, 
que son bien claras. No puedo 
menos de extrañar que, des- 
pués de lo dicho por el riojano 
Risco, haya querido aun SCS^- 



íl ) Diccionario geogr. hitt. de la Moja. 
V. Berceo. 



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86 España Sagrada. 

ner el señor Gobanlcs en su 
Diccionario de Moja el obispado 
de Didimo en Calahorra, acu- 
diendo á la suposición gratuita 
de que quizá Didimo sería Obis- 
po de Calahorra á título de ad- 
ministrador ó interventor. Poro 
estas administraciones en la an- 
tigua disciplina eran muy raras, 
excepto en los casos en que in- 
tervenían por tiempo breve y 
para dirigir la elección de Obis- 
po sucesor, como saben todos 
Jos canonistas, y por tanto esta 
suposición, sobre ser gratuita, 
no hace al caso. 

SANTINO Ó SANCHO. 

Apócrifo. 

SAN PRUDENCIO. 

La vida de este Sanio Pre- 
lado es una de las mas confusas 
que se encuentran. Asi lo re- 
conoció ya el P. Risco (1), que 
á este propósito decia: a Las ac- 
ulas de los Santos españoles, 
»quc tuvieron el nombre de 
«Prudencio, se hallan tan con- 
fundidas, que se necesita un 
» trabajo inmenso dirigido á re- 



(I) Tomo 33 de la España Sagrada, pá 
£¡na U9. 



Tratado LXXXVII. 
«conocerlas v aclararlas, como. 
»con el favor de Dios, lo haré 
»en el tratado de la Iglesia Tu- 
»riasonense, adonde pertene- 
ce.» ¡Lástima grande fué que 
tan respetable crítico no tuvie- 
ra tiempo para llegar á escribir 
este tratado, y que se hayan 
perdido los apuntes que para él 
iría reuniendo! 

Cuatro son los Prudencios de 
cuyas vidas, mas ó menos cier- 
tas, se ha formado este cúmulo 
de noticias, á saber: el poeta 
Prudencio; 2.° un Prudencio, 
Obispo de Tarazona, inventado 
por lo* autores de los falsos 
Cronicones, y á quien Argaez 
Llamó San Prudencio primero» 
Obispo; 5.° el verdadero San 
Prudencio, á quien él llamá 
Prudencio segundo. Obispo. El 
4.° es otro San Prudencio, á 
quien se supone Obispo de Gar- 
ray, y de quien existe una tra- 
dición tan descabellada y apó- 
crifa, que raya en lo estúpido. 
Antes de rebatir esta y las de- 
mas ficciones relativas á Saa 
Prudencio, procuremos poner 
en claro lo que parece mas pro- 
bable y verosímil en la vida de- 
este Santo Prelado; no sin ad- 
vertir antes que entre Didimo 
y San Prudencio intercaló el 
P. Argaez un Obispo fabuloso,. 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de 
llamado Sanlino, y para pasarlo 
mejor encadenó arbitrariamente 
su noticia con la vida del ver- 
dadero San Prudencio, á quien 
él designó con el nombre de 
San Prudencio segundo. 

Lo poco que se sabe de cier- 
to, ó mas probable, acerca de 
este único y verdadero San Pru- 
dencio, lo refiere el Breviario 
antiguo de Tarazona, y es lo 
siguiente (4). 

Era este Santo natural de 
Armentia, en la Vasconia, y 
oriundo de padres católicos, tan 
nobles como prudentes, los cua- 
les tuvieron cuidado de bacer 
que se dedicase al estudio de 
las letras. El nombre de este 
Santo es romano y no visigodo, 
lo cual indica que correspondía 
su raza, no á la de los arríanos 
conquistadores, sino mas bien 
á la española ó hispano-romana, 
que profesaba la religión cató- 
lica bajo la dominación de aque- 
llos; y por tanto de ella salían 
comunmente los Obispos cató- 
licos de los siglos V y VI. 

A la edad de 45 años aban- 
donó San Prudencio la casa de 
sus padres, con objeto de servir 
á Dios en la soledad, para lo 
cual fué á buscar á un Santo 

(1) Véase en el Apénd . n. 3. 



Tar. hasta la ép. de la reconq' 87 
ermitaño, llamado Saturio, que 
bacía vida anacorética, á las 
márgenes del Duero, cerca del 
paraje donde hoy se halla la ciu- 
dad de Soria, aunque á la már- 
gen opuesta de aquel rio. La 
tradición, ó por mejor decir, 
la fábula, ha recargado este via- 
je y la entrevista de San Pru- 
dencio con San Saturio con una 
porción de hechos ó sucesos in- 
verosímiles y falsos, que se re- 
batirán luego. Allí vivió San 
Prudencio por espacio de siete 
años, hasta que perfectamente 
formado su espíritu para la per- 
fección cristiana, marchó á Ca- 
lahorra, donde por entonces ha- 
bía muchos idólatras, según dice 
la tradición. En aquella ciudad 
estuvo por algún tiempo traba- 
jando en su conversión y ense- 
ñanza, acompañando estas con 
muchas curaciones milagrosas, 
por lo cual, viendo el gran nú- 
mero de enfermos que acudían 
á implorar el auxilio de sus ora- 
ciones, y el gran crédito que 
esto le reportaba, marchó á Ta- 
razona huyendo de los aplausos 
y la fama. 

Suponiendo que San Pruden- 
cio viviese en la segunda mitad 
del siglo V, pudiera dudarse si 
entonces habia idólatras en Es- 
paña. En el cánon XVI del Con- 



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88 España Sagrada. 

cilio III de Toledo se indica que 
apenas había idólatras; pero el 
que hubiese pocos prueba que 
aun existían. «Quoniam per om- 
»nem Ilispaniam, sive Galliam, 
ridololairias sacrilegium inole- 
»t>tf.» Por tanto, de la existen- 
cia de idólatras en Calahorra á 
mediados del siglo V no debe 
hacerse argumento contra la 
verdad de la narración, aunque 
no deja de ser chocante que se 
diga eran muchos en un punto 
tan principal, donde habia cáte- 
dra -episcopal, y cuyo territorio 
habia sido regado con la sangre 
de mártires muy célebres, san- 
gre que siempre fué fecunda de 
cristianos, y por lo común pre- 
sagio de exterminio de la ido- 
latría. 

Quizá las palabras Calagur- 
ram adiit, ubi plurimos adhuc 
idololalrice dedilos ad fidem con- 
vertil, signifiquen que desde el 
territorio de Garray, donde mo- 
raba San Saturio (en el obispa- 
do de Tarazona, y después de 
Osma), pasó al de Calahorra, y 
que las conversiones se hicie- 
ron en algunos pueblos de la 
serranía de Cameros, ú otros 
puntos meridionales del obis- 
pado, pues sabido es que los 
idólatras, ya por entonces es- 
pulsados de las ciudades, se ha- 



Tr atado LXXXVtl. 
bian refugiado á los pagos ó al- 
deas, de donde les vino el nom- 
bre de paganos. 

Continúan las lecciones del 
Breviario diciendo, que al huir 
de los aplausos, que por sus 
curaciones y conversiones se le 
daban en Calahorra, se fué á 
Tarazona, donde vivió mucho 
tiempo entre los sacristanes y 
ministros inferiores de la Igle- 
sia, hasta que, vista su pureza 
de costumbres y santa vida, fué 
nombrado sacristán y después 
arcediano. Hízose querer y res- 
petar de todos en el desempeño 
de aquel importante cargo, de 
modo que á la muerte del Obis- 
po fué aclamado por sucesor 
suyo. La fecha de este suceso 
y el nombre del Obispo no se 
dicen, y esto dificulta el po- 
der llenar este vacio y fijar la 
cronología. 

Respecto de sus hechos, so- 
lamente expresa el Breviario 
que cumplió puntualmente con 
los deberes de buen Pastor, y 
principalmente procurando con- 
servar la paz. Con este objeto, 
siendo asi que habia algunas 
discordias entre el Obispo y 
clero de Osma, fué elegido es- 
pontáneamente por uno y otros 
para dirimir aquel desacuerdo, 
que, según se dice, era cosa 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de Tar. hasta la ép. de la reconq. 89 
grave. Habiendo marchado allá, je un insigne monasterio. 



logró avenirlos, y estando ya 
para regresar á Tarazona, tres 
días después, fué acometido de 
una enfermedad mortal; de mo- 
do que, recibidos los últimos 
Sacramentos, durmió en el Se- 
ñor. Como era natural que su- 
cediese, habiendo muerto fuera 
de su diócesis, v siendo va tan 
ilustre durante su vida por sus 
milagros y virtudes, originá- 
ronse disputas entre el clero, 
acerca del lugar donde había 
de ser enterrado. Para cortar 
la controversia hubieron de acu- 
dir á un medio, á que solia ape- 
lar en casos análogos la rudeza 
de aquellos tiempos, pues po- 
niendo el cadáver del Santo so- 
bre la cabalgadura, que solia 
usar en vida, la dejaron mar- 
char libremente, y ella andu- 
vo sin parar hasta que llegó 
á una cueva distante seis le- 
guas de Logroño, donde se le 
dió sepultura. Mas adelante 
se construyó en aquel para- 



Esto es lo que se halla de 
mas cierto acerca de este San- 
to, dejando á un lado otros he- 
chos menos exactos, con que 
se ha recargado la narración an- 
terior, sacada de las lecciones 
del Breviario antiguo. 

La primera dificultad que 
ocurre es la época de su pon- 
tificado. El Breviario de la dió- 
cesis, impreso á mediados del 
siglo XVI, la pone hácia el año 
590, pero esta fecha parece al- 
go dudosa, pues proviene de 
haberle confundido con el poeta 
Prudencio, que vivió por enton- 
ces. Las lecciones del Brevia- 
rio principian diciendo. — Prti- 
den tius Episcopus, Confessor et 
poeta, y al hablar de su muerte 
añade: «nonuUisque opusculis in 
»Dei laudem et Ecclesiae stabi- 
vliincnlum editis, obdormivit in 
» Domino. » \un le confunde mas 
el Breviario ms. de Santa Ma- 
ría de Calatayud, el cual en su 
himno en versos leoninos decía: 



TOMO XLtX. 



Laudes in laude martirum 
Librum scripsit alterum, 
Scripsil himnornm tertium 
Diverso metro versuum 

Calagurrila prmclarus 
Poeta quondam nobilis 



\2 



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00 



España Sagrada. Tr alado LXXXVI1. 

y ornen famosi pmesulis 
líabens urbis Tirasonis. 



Mariana , Baronio , Martin 
Carrillo y otros le ponen hacia 
el año 300. El P. Argacz le 
colocó en 572 al 578, siguien- 
do los falsos Cronicones de Má- 
ximo y Haubcrlo, que le seña- 
lan con aquellas fechas. El P. 
Yepes lo cree mozárabe del año 
700 al 900. En resumen, hay 
que confesar que no se sabe á 
punto fijo la época del Pontifi- 
cado de San Prudencio; y en 
tal concepto, en la duda de po- 
nerlo en 300 ó 578, parece 
preferible seguir al Breviario y 
ponerle al frente de los Obispos 
de Tarazona, como va en lodos 
los Episcopologios. Villar (i) lo 
hizo preceder de un Obispo lla- 
mado Don Sancho, que fué quien 
le nombró arcediano, pero como 
este Obispo no consta por do- 
cumentos fidedignos, hay que 
relegarle al olvido; como al 
Santino del P. Argacz, 

La Iglesia de Tarazona tiene 
á S. Prudencio por su primero 
y principal Patrono, y su fiesta 
se celebra el dia 28 de Abril, 
con rilo doble menor y misa 



(1) Martínez «leí Villar, Patronado de 
Jas iglesias de (lalatayud. 



propia, por decreto del Papa 
Clemente XIII de 5 de Diciem- 
bre de 1703 (1). Por lodos es- 
tos motivos creo que San Pru- 
dencio debe continuar figuran- 
do al frente del catálogo de los 
Obispos de Tarazona, respetan- 
do en esto la tradición de la 
diócesis y las lecciones de su 
Breviario, y colocándole á fines 
del siglo IV ó principios del V, 
como contemporáneo del poeta 
Prudencio, aunque distinto de 
él, pues el célebre Senador no 
fué Obispo. No puede decirse 
que fuera el primer Obispo de 
esta Iglesia, pues habia olro 
Prelado que le ordenó é hizo 
arcediano, ora se llamase San- 
tino y Sancho por construcción 
de este nombre, lo que no tie- 
ne fundamento cierto, ora fuese 
olro su nombre, que hasta no- 
sotros no ha llegado con cer- 
teza. 

Pero conlra esta tradición se 
presentan argumentos no poco 
fuertes y respetables. El prime- 
ro está sacado de la vida de 
San Salurio, á quien se supone 
nacido el año 405, y en tal con- 

(I) Véase en el Apéndice n 3. 



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« 



Cap. VI. Episc. de la lyl. de í 
ceplo, siendo ya hombre de 
edad provecía cuando San Pru- 
dencio, adolescente de 15 años, 
se puso bajo su dirección, seria 
preciso suponer que esle segun- 
do* floreció á mediados del si- 
glo VI, siendo por lauto coetá- 
neo de Didimo y de San Millan, 
á quien imitó en su vida anaco- 
rética. Si fuera cierta aquella 
fecha del nacimiento de San 
Saturio, habria una base fija y 
segura para establecer lan os- 
cura cronología. Por desgracia 
no hay lal certeza. 

Los Padres Bolandistas, al 
llegar al dia 1 de Octubre, lo 
dejaron entre los omitidos (proB- 
lermissi), dedicándole un solo 
breve párrafo, en que niegan 
su culto y dudan de su existen- 
cia. Culpa tuvieron de ello los 
de Soria, y sobre todo los Pa- 
dres de aquella casa, que no 
avisaron á sus hermanos de Bél- 
gica de la verdad del culto. Pe- 
ro aun tuvo mas el comisionado 
por el cabildo de Tarazona para 
informar á los Bolandistas acer- 
ca de San Prudencio, y lo que 
tuviera relación con el Santo. 
Comprometió á su cabildo el 
comisionado, y le hizo quedar 
mal en aquella cuestión. Al ver 
que los Bolandistas pedian do- 
cumentos mas antiguos y mas 



ar. hasta la ép. de la recouq. 91 
auténticos, y que no querían 
admitir como moneda corriente 
las supercherías de los falsos 
Cronicones y de sus patroci- 
nadores Bivar y Argaez, ceso 
de seguir correspondencia con 
aquellos buenos Padres, los cua- 
les le impusieron el único cas- 
ligo que los crílicos suelen im- 
poner en tales casos..... publi- 
car su nombre. Asi es que aque- 
llos excelentes ciúticos, no po- 
diendo contar sino con los da- 
los suministrados por Bivar, 
Tamayo y otros autores de mala 
nota, no lograron poner en cla- 
ro todas aquellas patrañas, si 
bien no hicieron poco rebatien- 
do algunas de ellas, y mostran- 
do su desconfianza con respecto 
á las restantes. Si les hubieran 
facilitado copias de las leccio- 
nes que contenían los antiguos 
Breviarios, hubieran puesto en 
sus manos el hilo conductor 
para salir de aquel laberinto, 
si bien las lecciones mismas del 
Breviario antiguo hemos visto 
ya que no pueden admitirse en 
todas sus partes, pues confun- 
den al Obispo con el pocla, y 
en esta suposición hablan de 
los paganos de Calahorra, á los 
que suponen allí en gran nú- 
mero. 

Sentado ya lo que parece mas 



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92 España Sagrada. 1 

probable acerca del verdadero 
San Prudencio, vamos á com- 
batir los muchos documentos 
apócrifos amontonados acerca 
de los falsos Santos Pruden- 
cios, y aun acerca del único ad- 
mitido como verdadero. 

PRIMER SAN PRUDENCIO 
APOCRIFO. 

Años 207-306. 

Ninguna noticia cierta hay 
acerca de él, pues no fué co- 
nocido hasta que se publicaron 
los falsos Cronicones. 

El seudo Juliano, en sus ad- 
versarios ó advertencias (núme- 
ro 499), dice: «Probabile cst 
»olim dúos fuisse Prudentios 
»E pisco pos Turiasonenses; alte- 
»rumsub Diocletiano, qui Irans- 
»latus Cmsaraugustam sepelivit 
y>Sanclam Encratidem, transía- 
» tus postremo Turiasonem.» El 
mismo dice en seguida, hablan- 
do de ambos Prudencios. — 
Merque prcedicavit Calagurri- 
»tanis t hic gentilibus, Ule vero 
»Mahometanis t magno cum fruc- 
Ȓo suo. Prudentius prior floruit 

»anno Dni. 297 dicilur Ca- 

»lagurritanus et Ciesaraugusta- 
»nu$.» (1) Siendo los citados ad- 

0) Citado por Bivar á la pág. 54(5 de 
tus ñolas á Üexlro, salvando los yerros. 



atado LX XXVII. 

versarlos una obra enteramente 
apócrifa, como está reconocido 
hasta la evidencia, v no hablen- 
do ningún otro dato cierto, por 
el que conste la existencia de 
un Obispo de Tarazona llama- 
do Prudencio, que asistió al en- 
tierro de Santa Engracia , es 
apócrifo este Obispo y falsa 
su asistencia al martirio de la 
Santa. 

El que se viera á San Pru- 
dencio en el brocal del pozo, 
que aun se conserva en la crip- 
ta de la iglesia de Santa En- 
gracia, dado caso de que fuera 
San Prudencio, pues todo ello 
está muy destrozado, nada prue- 
ba para el asunto. Yo, al visi- 
tar la cripta de Santa Engracia, 
no he visto allí tal Santo Obis- 
po. El poeta Prudencio escribió 
un precioso himno al martirio 
de Santa Engracia, en el que 
por cierto nada dice de este 
Obispo de su propio nombre, 
cosa que no es probable omi- 
tiera aquel poeta, por honra del 
suyo. Como en la edad media 
se confundió á San Prudencio 
con el poeta Aurelio Pruden- 
cio, como queda dicho, no es 
de extrañar que pusieran allí 
la efigie de San Prudencio co- 
mo autor del himno á Santa 
Engracia, monumento cl mas 



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Cap, VJ. Episc. de la Igl. de Tar. hasta la ép. de la reconq. 93 
notable acerca de su mar lirio, los para gloria de Dios y de- 



SEGUNDO SAN PRUDENCIO 
APOCRIFO. 

Como lal podemos conside- 
rar al San Prudencio poeta y 
escritor de varios libros, de 
quien nos hablan los Breviarios 
de la edad media, v sobre lodo 
el Breviario Bil bilí taño del Obis- 
po Bardaxi, cuyos versos que- 
dan ya citados. El poeta Aure- 
lio Prudencio, fervoroso cató- 
lico, no fué Santo, aunque la 
Iglesia tiene en gran estima su 
persona y sus escritos. El ci- 
tado Breviario hace á Calahor- 
ra, y no á Zaragoza, patria del 
poeta Prudencio. — «Calagurri- 
»<a prceclarus, poeta quondam 
«nobiltf,» y en seguida le de- 
clara Obispo de Tarazona — «no- 
»tnen famosi Prcesulis urbis ha- 
»bens Tyrassonis.» No puede 
estar mas claro el yerro. Aun 
el mismo Breviario de la dióce- 
sis, impreso á mediados del si- 
glo XVI, y el del Santo Sepul- 
cro de Calatayud, que lo copió, 
incurren, aunque menos clara- 
mente, en este error, diciendo 



fensa de la Iglesia? Si eran co- 
nocidos en el siglo XVI, ¿cómo 
no han llegado á nosotros? Cla- 
ro es que se aludia á los del 
poeta Aurelio Prudencio, y ha- 
biendo sido este magistrado se- 
cular, y nunca Obispo, ni si- 
quiera Sacerdote, ni tampoco 
Santo , puede considerarse y 
debe mirarse como apócrifo el 
episcopado del poeia Aurelio 
Prudencio, y por tanto consi- 
derarle como el segundo falso 
San Prudencio; siendo este er- 
ror hijo, no de la mala fe de 
los falsarios que forjaron los fal- 
sos Cronicones, sino de la ru- 
deza de la edad media, que ha- 
llando un Santo llamado Pru- 
dencio, y un escritor notable 
del mismo nombre y hácia la 
misma época, no tuvo el acierto 
suficiente para distinguirlos. Las 
lecciones mismas del Breviario 
de Tarazona, que supongo de 
hácia el siglo XIII, fomentan 
este error,, y con todo pudo 
ser muy bien que se escribie- 
sen sobre antiguos monumen- 
tos y tradiciones, que quizá no 
hayan llegado hasta nosotros y 



«nonullisque opusculis in De¡ que solo probarían la anligüe- 
»laudem el Ecclesim stabilimen- dad del error. 
»fum editis obdormivil in Domi- 
»no.» ¿Dónde están esos opúscu- 



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94 España Sagrada. 

TERCER SAN PRUDENCIO 
APOCRIFO. 

Año 573. 

Este Santo fué inventado por 
los falsarios que fingieron en 
Toledo él Cronicón de Máxi- 
mo, en el cual se hallan las pa- 
labras siguientes relativas al 
año 573: *Post Didimum inSe- 
»de Turiassonense sequitur Sane- 
»lius, et post hunc Sanctium in 
*>eadem Sede prcest Pruden- 
»<»us.» 

El falsario, en este como en 
otros parajes, no tuvo habilidad 
para remedar el latín do los Vi- 
sigodos, que decían Tyrasso- 
nense y no Turiassonense, como 
él puso. Bien es verdad que los 
defensores de estas patrañas, 
cuando se Ies echaban en cara, 
salían del apuro alegando que 
seria error de los copiantes. 

Sobre el fundamento de este 
falso Cronicón, que se suponía 
enviado del monasterio de Ful- 
da, cuyos monjes negaron te- 
ner semejante cosa en su mo- 
nasterio, escribió una larga di- 
sertación el P. Bívar en sus 
notas á la mentida continua- 
ción de Dcxlro, titulándola de 
Sánelo Prudenlio Tyrassoncn- 



Tratado LXAXVK. 
si Episcopo ctiucleala disquisi- 
lio(\). 

Para probar la existencia de 
este San Prudencio, y en aque- 
lla fecha, publicó el P. Bivar 
dos actas, á cual mas dispara- 
tadas. La primera es una vida 
de San Prudencio, escrita por 
el arcediano Pelagio, su sobri- 
no. La segunda, relativa al San 
Prudencio de Garray, de quien 
se hablará luego, es aun mucho 
mas disparatada que la otra. 

El P. Bivar pone á las pri- 
meras actas este epígrafe: « Vila 
Sancli Prudcnlii Episcopi Ty- 
rassonensis, á Pelagio eyus ne- 
pote el Archidiácono edita, ex- 
tracta ex qualuor codicibus Fer- 
raricnsi, et SU. Prudcnlii ct 
Buxensi, qui est apud me et Lee- 
tionario Cislerciensi.» Aun asi 
quitó de ellas algunas cosas 
que no le convenían. 

Los Padres Bolán distas co- 
piaron osla vida de San Pru- 
dencio en el lomo 5.° de Abril, 
al día '28, pero dudando justa- 
mente de su autenticidad. ¿Por 
qué dice Bivar que la extractó 
de cuatro códices, nombre que 
se da á los manuscritos anlr- 



(1) Mará Muximi Episcopi &c acuralis- 
simi* opera et studh Fr. Francitci Bivarü. 
Madriti ap. Carrera, 1051. fot. u4í). 



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Cap. VJ. Episc. de la Igl. de 
guos? ¿hslaban todos conformes 
en la narración? El mismo dice 
que Ies quitó algunas incohe- 
rencias y anacronismos. 

Los Bolandislas notaron ya 
en estas actas muchas palabras 
y cosas que acreditan no ser 
escrita por Pelagio y coetánea 
de San Prudencio. En efecto, 
el nombre de Ximcno, muy co- 
mún en la edad media, es des- 
conocido y exótico entre los 
Godos. 2.° Al Ebro se le llama 
Ebrus, siendo asi que en tiem- 
po de aquellos se le llamaba 
íberus. o.° Siendo los Visigo- 
dos pastores, mas bien que la- 
bradores, es absurdo el suponer 
ue en un escrito del tiempo 
e los Godos se pudiera llamar 
á la vida pastoril errática, in- 
munda y bestial. Por otra par- 
te, el convertir en una noche 
á los pastores, enseñarles la fó 
católica y la palabra de Dios, 
corregir sus malas costumbres 
y enmendarlos mucho, traspasa 
los limites de lo verosímil. 4.° 
La elección de San Prudencio 
para Canónigo de Calahorra, 
por revelación divina, es falsa, 
pues entonces no había Canó- 
nigos en las Iglesias de España. 
Al mismo Bivar le disonó en ta- 
les términos, que puso al mar- 
gen «ma/fem Clericum cuam Ca- 



ar. hasta la ép. de la reconq. 95 
nonicum»: mas quisiera que le 
llamara Clérigo que no Canóni- 
go. 5.° La frase siguiente de 
que voló su fama per urbes ei 
castella, tiene cierto sabor mo- 
derno y feudal: acaso los Godos 
vivían encastillados como los 
señores del siglo XIII. 6.° El 
dejar el canonicato de Calahor- 
ra para ir a esconderse entre 
los sacristanes de la catedral de 
Tarazona, tan próxima y unida 
con aquella, es inverosímil; mu- 
cho mas teniendo en cuenta la 
disciplina de aquella época, que 
no permitía mudar de residen- 
cia tan fácilmente, ni admitir 
en una iglesia los clérigos de 
otra, sin carias formadas. 7.° La 
forma de elección y consagra- 
ción de San Prudencio para 
Obispo de Tarazona no es con- 
forme á la disciplina visigoda, 
y todo lo que se dice del en- 
tierro del Obispo á los siete 
días, etc., es contra lo dis- 
puesto eñ el canon IV del Con- 
cilio de Valencia, en 546, que 
como provincial Tarraconense 
y de fecha muy próxima á la 
que se supone á este San Pru- 
dencio, era obligatorio en Ta- 
razona. Dispónese allí que el 
Obispo mas próximo acuda á 
visitar á su hermano enfermo, 
que asista un Obispo al entier. 



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00 España Sagrada. 

ro del difunto, á lo cual llama 
allí costumbre antigua, y otras 
cosas que ignoraba el que fin- 
gió esta vida, atribuyéndola al 
arcediano Pelagio, sobrino de 
San Prudencio. 8.° Los Bolan- 
distas notaron también que lo 
que se decía del toque de cam- 
panas para tercia, y después lo 
del completorio ó completas, 
es un anacronismo. Los ca- 
nonistas discuten prolijamente 
acerca de la época en que se 
fueron introduciendo las horas 
canónicas: algunos alargan su 
origen hasta el siglo IX; otros 
dudan que fuesen conocidas en 
las Galias en el siglo VI, y ge- 
neralmente opinan que en Es- 
paña principiaron aun mas tar- 
de. Los cánones de aquella épo- 
ca hablan solamente de maitines 
v vísperas. (Vésperos et Matuti- 
nas, Cán. 7.° de Tarragona del 
ano 516.) A las completas so- 
lian llamar Lucernarium. 

Finalmente, dejando á un 
lado otras palabras y cosas que 
también parecen modernas, es 
muy notable que el arcediano 
Pelagio hable siempre en ter- 
cera persona. En lugar de de- 
cir: Yo Pelagio, arcediano del 
Beato Prudencio escribí su vi- 
da, dice como si fuera otra per- 
sona: «Pelagius humilis eyus 



rotado IXXXMl. 
»tn vita et obitu Archidiaconus , 
»plus humili et veraci stylo, 
»quam sublimi sermone et com- 
»posito, hmc de vita eyus brevi- 
• ter descripsit.» Lo mismo su- 
cede siempre que habla de si 
mismo: al describir la subida al 
monte Laturce, en pos de la 
muía que llevaba el cadáver do 
San Prudencio, en vez de de- 
cir: ((íbamos cansados, temero- 
sos, admirados, etc.,» dice asi: 
«Prceibat animal: Archidiaconus 
*et atii Clerici vestigio eyus se- 

»QUEBANTUR, fatigati t loSSX, CTU- 

vciati, paventes alque mirantes ; 
*quomodo mulus cum tali tmpe- 
Mu illum terribilem locum as- 
vcendere possit.» Lo que omitió 
Bivar, según dice él mismo, de 
que se refugiaban los moros en 
aquella cueva, acaba de revelar 
el origen moderno de la ficción. 

Creo pues que estas actas son 
apócrifas, y fingidas en alguno 
de los monasterios cuyos códi- 
ces dice el P. Bivar que vió. La 
Iglesia de Tarazona, afortuna- 
damente, nada tiene que ver 
con estas patrañas. Es verdad 
que las lecciones de su antiguo 
Breviario, única cosa que yo 
creo admisible acerca de San 
Prudencio, coinciden con esta 
llamada vida del Santo, escrita 
por Pelagio. Pero es muy no- 



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Cap. IV. Bpisc. de la Igl de T 
labio que ninguno de los nueve 
reparos, ó sean pruebas contra 
la autenticidad de la llamada 
vida escrita por Pelagio se re- 
fiere á las lecciones del Bre- 
viario, las cuales se hallan lim- 
pias de estos anacronismos. Por 
ese motivo es de creer, que há- 
cia el siglo XIII, época en que 
se llenaron de embustes los ar- 
chivos de los monasterios de 
Rioja y otras provincias septen- 
trionales de España, contagia- 
das por los monjes galicanos, 
que no hacían escrúpulo de es- 
tos fraudes; parcciéndoles di- 
minutas á los Cistcrcicnses de 
San Prudencio las lecciones del 
rezo de aquel Santo, las am- 
pliaron á su capricho, escri- 
biendo esta vida al gusto de 
aquel tiempo, y con supina ig- 
norancia de las costumbres y 
disciplina de la Iglesia española 
en el siglo VI, y aun del mis- 
mo lenguaje y estilo visigodos. 
Creo que los monjes de San 
Prudencio fueran los autores 
del fraude, por hallarse allí uno 
de los códices de que habla Bi- 
var, porque á ellos interesaba 
el fraude mas que á las otras 
tres iglesias y monasterios que 
allí se citan, y en derecho se 
presume causante del dolo el 
mismo á quien aprovecha. No 

TOMO XLIX. 



r. Hasta la ép. de la reconq. 97 
será este el único embuste que 
hallemos procedente de aquel 
monasterio, pues vamos á citar 
otro mucho mas grosero. 

CUARTO SAN PRUDENCIO 

APÓCRIFO, EL DE GARRAY. 

Ilácia H20. 

Del mismo monasterio de 
San Prudencio de Laturce sacó 
el P. Bivar unas disparatadísi- 
mas actas de un San Pruden- 
cio, Obispo del siglo XII, en 
tiempo de Don Alfonso el Bata- 
llador. Entre los muchos docu- 
mentos apócrifos que he visto 
durante mi vida, no recuerdo 
ninguno mas inverosímil, ab- 
surdo, estrafalario, y aun inde- 
cente v depresivo del estado 
clericaf. Dicen algunos escrito- 
res modernos de literatura fran- 
cesa, que los monjes á veces 
hacían que sus estudiantes es- 
cribieran algunas composicio- 
nes sobre vidas de Santos y tra- 
diciones históricas, para que se 
acostumbraran á escribir, las 
cuales, halladas después entre 
sus papeles, fueron tenidas por 
historias. Sea de esto lo que 
quiera, que yo no lo hallo tan 
general como se ha querido su- 
poner, es lo cierto que las lla- 
madas actas de San Prudencio 

43 



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98 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 
de Garray carecen hasta de tiempos de la venida de Jos Cis- 
sentido común, y son tambicn lercicnses, ó poco después, en 
de lo mas estúpido que puede que la historia de España se 11c- 
lecrsc. Y con todo el P. Bivar nó de ficciones, contribuyen- 
no solamente * las publicó cual do á ello en gran manera mon- 
rico hallazgo, sino que tuvo la jes españoles sus discípulos, 
audacia de defenderlas, que Que fuera Don Alfonso el Ba- 
de audacia y aun temeridad se tallador el que reinaba cuando 
puede calificar la defensa de sucedió lo de la maldición de 
tan estrafalaria ficción. Los Pa- San Prudencio á los de Garray, 
dres Bolandistas, que impri- es claro, pues fué el primero v 
mieron la vida de San Pru- único Rey de Aragón que ini- 
dencio, escrita por el supues- peró en Soria y en Garray, y 
lo Pelagio, con algunas obscr- con esto queda ya probada has- 
vaciones, no quisieron imprimir ta la evidencia la fábula y el 
estas otras actas y las impugna- atroz anacronismo de poner por 
ron ligeramente, declarándolas Obispo de Tarazona á San Pru- 
fingidas, y conociendo que son dencio, cuando el Obispo pues- 
una de aquellas cosas tan mal to por el Rey Don Alfonso se 
fundadas, que se caen de su pe- llamaba Don Miguel, cuyo pon- 
so, sin que nadie las combala, tificado duró desde la recon- 
Una cosa parecida se hará aqui. quista de Tarazona, en 4118. 

Principia el falsario alegando hasta el año 1151, durante los 
la tradición, «Memoria: tradilum reinados del Batallador, Don 
e$l;y> refiriéndose á los liem- Ramiro el Monje, Alonso Vil 
pos de Don Alfonso el Batalla- de Castilla , conquistador de 
dor, y calculando que para ale- aquel pais, y Don Ramón Be- 
gar estos tiempos y hablar por renguer, como veremos luego, 
tradición de una cosa ocurrida Con esto queda probada hasta 
poco después de la muerte de la evidencia la falsedad de esla 
aquel Rey, que falleció en 1134, ridicula, inmoral y absurda pa- 
basta algo menos de un siglo, traña, inventada por el mas lor- 
podemos fijar el origen de esla pe é ignorante de los muchos- 
patraña, como el de la anterior, falsarios torpes é ignorantes do 
á fines del siglo XII ó principios aquel tiempo. Ademas, los er- 
del XIII, esto es, hácia los rores geográficos, jurídicos é 



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Cap. VJ. Episc. de la lgl. de \ 
históricos son tantos, que seria 
preciso hacer contrá esta super- 
chería mas de diez reparos gra- 
vísimos y concluyentes todos. 
¿Qué español conocedor de los 
fueros de Soria y su Comuni- 
dad, podría fingir que Don Al- 
fonso, cuya dominación en aquel 
pais fué pasajera, pudiese llevar 
á los de Garray en su ejército 
por tanto tiempo que los niños 
de pecho se hicieron hombres 
de armas lomar, para lo cual 
debían pasar lo menos 16 años? 
¿Qué campaña de Don Alfon- 
so el Batallador duró por espa- 
cio de tan largo tiempo? 

Pero oigamos algunos trozos 
de esta fábula inmoral, en latin, 
pues el decoro no permite tra- 
ducir algunos de ellos. 

«Temporibus namque ipsius 
»(Prudentii) Aragonensis llex //- 
»dephonsus volens equitare su- 
»pra Sarracenos regali edicto 
»prcecepit ut singuli viri de sin- 
»gul¡$ domibus eum contra hos- 
tiles Fidei sequerentur .» 

¡Qué idea tendría de la for- 
mación de ejércitos en el si- 
glo XII el patrañero que escri- 
bió esla cláusula! 

«/« provintia BU. Prudentü 
» (provincia por diócesis), ¡nfra 
»regnum prmfali Ilegis, eral 
»quoddam castellum supra ripam 



ir. hasta la ép. de la reconq. , 99 
nDori habens nomen Garraya.» 

« Ut prcefati sumus, fere om- 
»nes viri islius castelli secuti sunt 
•exercilum Regis. ¡n ipso castro 
»eranl sacerdotes non pauci t qui 
»plus diligebant mundum el lu- 
y>brica mundi, quam servare fi- 
y>dem Calholicam ei mándala 
» Fidei.» 

Aquí se ve la mano del monje 
afrancesado, infamando al clero 
secular español. En todos los 
embustes galicanos de los siglos 
XII y XIII so ve siempre la idea 
de rebajar al clero español, 
cuyos diezmos solían comerle. 
Un monje español hubiera tenido 
probablemente mas conocimien- 
to de las cosas del pais y sus le- 
yes y costumbres: un clérigo se- 
cular no hubiera inventado una 
fábula tan indecorosa para su 
estado. Y ¿cómo era posible 
que en la escasez de clero de 
aquella época hubiera tantos 
curas en Garray? 

a Aragonensis Rex lldephon- 
»sus lam longo tempore cuín 
»exercilu sao in Sarracenos exer- 
^citando exlitit quod fúii relicti 
»a palribus lactantes ad malrum 
tiuberii juvenes crescendo adulti 
y>in fmibus Sarracenorum geni- 
y>lores suos scrularentur. » 

El año 1108 casó Don Al- 
fonso con Doña Urraca: en 1 M 1 



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100 



España Sagrada. Tratado LXXXV1I. 



ya estaba en guerra este monar- 
ca con los Castellanos por las 
liviandades de su mujer, y en- 
tonces aun no se habia conquis- 
tado á Tarazona. ¿Cómo pudo 
Don Alfonso llevar á la gente 
de Garray por espacio de diez 
y seis años en su ejército con- 
tra los moros, cuando sus ba- 
tallas eran muchas veces con- 
tra los Castellanos? 

alntcrea antiquissimus hoslis, 
»qui semper conatur decipere 
vhominem morlalem, sic decepií 
^Sacerdotes islius castri, quod 
»turpi el illicito amore succensi 
wirornm illorum cónyuges in 
»propriis domibus reciperent. . 

» » 

Los de Garray, al volver de 
la guerra, preguntaron á unos 
viajeros ¿qué habia por Garray? 
— «qui eis pacip.ce atque casti- 
» gando morientes nunliaverunt, 
nquomodo Garrayenses Sacerdo- 
tes, et laici et filii Sacerdotum 
y>muniverant castellum Garray 03 
»et quomodo Sacerdotes . 



Los de Garray, perseguidos 
y derrotados por sus propios 
hijos, hubieron de refugiarse 
en Moncayo, donde se fortifica- 
ron, y salian todos los dias á 
pelear desde allí con sus hijos. 
El falsario no sabia que desde 
Garray al Moncayo hay, por la 
parle mas corta, doce leguas, 
lo cual dificulta mucho las ba- 
tallas diarias. 

«Inter hmc mortuus est Rex 
DÁragonum et dissensio in reg- 
año, auctore diabolo t multos añ- 
inos perduravit.» 

El falsario ignoraba que Don 
Alfonso el Batallador, años an- 
tes de morir, habia entregado 
sus estados de Castilla á su en- 
tenado Don Alfonso VIL Tam- 
bién es falso que la disensión 
durase en Aragón muchos años 
después de la muerte de Don 
Alfonso. Por otra parte, Garray 
era de Castilla y no de Aragón. 

San Prudencio no logró po- 
ner en paz á los padres con sus 
hijos de Garray. «Dissensio ista 



» » y eral in provintia et in Episco- 

El falsario no dcbia ser hom- »patu B. Prudentii.» 



bre muy puro, pues se necesita 
ser muy cínico para inventar 
esta patraña ignominiosa y es- 
cribirla en los términos tan gro- 
seros que allí se usan, que no 
son para repetidos. 



Viniendo en esta ocasión to- 
dos los Arzobispos y Obispos 
por mandado del Papa al Con- 
cilio de Beziers en Francia, el 
Arzobispo de Toledo paró cu 
Tarazona con sus sufragáneos, 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de 
y fueron hospedados por San 
Prudencio. 

¿Qué Concilio de Beziers es 
al que asistieron los Obispos de 
España? No siendo general ¿qué 
tenían los Españoles que hacer 
allí? ¿Cuándo ha tenido el Ar- 
zobispo de Toledo que asistir á 
los Concilios provinciales ni na- 
cionales de Francia? Aquí se 
Ten dos cosas: la mano galica- 
na, y la época de la falsifica- 
ción. A principios del siglo XIII 
tuvo varias veces que ir el Ar- 
zobispo Don Rodrigo Jiménez 
de Rada, por motivos particu- 
lares, á Roma y á Francia, con 
objeto de asistir á Concilios ge- 
nerales, y aun murió al regre- 
sar de uno de ellos. Estas idas 
y venidas á Francia del Arzobis- 
po Don Rodrigo, dieron lugar á 
que al falsario, hombre de es- 
casa inventiva, se le antojase 
suponer, que lo mismo había 
ocurrido cien años antes. De 
paso se fijaba la costumbre de 
que hubieran de acudir los Es- 
pañoles á Francia basta para 
los Concilios nacionales de allí. 

San Prudencio contó al Ar- 
zobispo y á sus huéspedes lo 
que le pasaba con los de Gar- 
ray, y acordaron ir allá para 
exhortarlos á la paz. 

Los de Garray vendieron á 



ir. hasta la ép. de la reconq. 10 1 
los criados de los Obispos car- 
ne de gatos y perros, por bur- 
larse de ellos. Al bendecir San 
Prudencio los manjares de la 
mesa, saltaron de los platos los 
gatos y los perros resucitados. 
Aterrados el Arzobispo y los 
Obispos {nimio timore perterri- 
ít), y eso que el caso era para 
risa mas que para miedo, hu- 
yeron á uña de caballo {equos 
petierunt et cum feslinatione fu- 
gerunt). AI llegar á Serralva, 
monte que domina á Garray y 
sus inmediaciones, el Arzobis- 
po y los Obispos se revistieron 
con paramentos, como para ce- 
lebrar, y desde allí maldijeron 
á Garray y á todos sus habitan- 
tes, de cuyas resultas les entró 
una plaga de garrapatas, que 
acabó con ellos, haciendo el lu- 
gar inhabitable. 

De esta manera se echó un 
borrón, ó por mejor decir, se 
levantó un padrón de ignominia, 
sobre el respetable suelo que 
cubre las cenizas de la inmortal 
Numancia, de grato recuerdo 
para todos los buenos Españo- 
les. ¡Vergüenza y oprobio para 
el necio que inventó tan ridicu- 
la, estúpida é indecente fábula, 
profanando las cenizas de la ciu- 
dad invicta! A ningún español le 
parecerá inconveniente la dura 



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102 España Sagrada. 

y fuerte calificación que se aca- 
ba de estampar contra el inven- 
tor de ella, calificación que no 
se permitiría en otro caso. El 
mismo P. Yepes dice acerca de 
ella, en su Crónica de San Be- 
nito (1). < 

«Yo me desobligara de contar 
«algunos milagros que andan en 
»su vida, porque no merecen 
aver luz, como otras muchas 
»cosas extraordinarias que se 
a cuentan en vidas de Santos, 
»de que ellos (si volvieran á es- 
ata vida resucitando) se corne- 
aran, y cubrieran el rostro de 
avergüenza de ver que se cre- 
»yeran de ellos semejantes pa- 
»t rañas. Afrentan al pueblo de 
»Garray, tan famoso en tiempos 
» pasados, por creerse que es- 
atuvo allí la ciudad de miman- 
acia, ó cerca, y en esta histo- 
»ria mal concertada hacen que 
»San Prudencio y otros Obispos 
«maldigan al pueblo.» 

Esto escribía aquel sabio Be- 
nedictino hácia el año 1617, en 
que se imprimió su tomo V. 
Con todo, treinta años después 
(1647) publicaba el P. Bivar sus 
Comentarios á Dextro, apoyan- 
do desvergonzadamente aquel 
montón de feos é inmorales em- 



(1) Tomo 5.° 



ratado XLXX VII. 
bustes. Las consecuencias fue- 
ron desastrosas. El P. Argaez, 
después de haber combalido vi- 
gorosamente aquella grosera fá- 
bula, sintiendo que un embrollo 
de los falsos Cronicones queda- 
ra sin su apoyo, concluyó su 
párrafo con las siguientes estu- 
pendas palabras: 

«Conque no hay lugar para 
aaaWir tal San Prudencio, y 
»asi me persuado que este su- 
a ceso de Gairay sucedería á uno 
ade los dos Santos, cuya vida 
ahemos escrito.» 

¡Es hasta donde puede llegar 
la ceguedadl 

¿A quién le ocurre que tales 
cosas pudieran suceder en Es- 
paña el año 500, antes de la 
conversión de Constantino, ni 
el año 577 antes de la de Re- 
caredo? Con todo, el suceso de 
los gatos se ve representado en 
el frontal de plata del altar ma- 
yor de la catedral de Tarazona. 
Asi las fábulas llegan, á man- 
char hasta los altares. 

El P. Bivar, para defender 
este hecho, se forjó ridículos 
argumentos, que pudiese desa- 
tar fácilmente, huyendo elcuer- 

Í>o al principal, que era el de 
a existencia de Don Miguel Co- 
ronel como Obispo de Tarazo- 
na, durante la vida de Don Al- 



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Cap. VI. Episc. déla Igl. de 
íonso el Batallador; y eso que 
el sabia que las tierras de Gar- 
ray encubrían las respetables 
cenizas de Numancia. Vicus 
entro Garray, qui ex ruinis iVw- 
manlinis coaluerat, dice el ya 
citado Bivar al principio del 
§ IV, pág. 544. Quizá no sa- 
bia tanto el falsario, pues en 
el siglo XIII opinaban algunos 
que Numancia babia estado en 
Zamora. Supone Bivar que el 
Concilio donde iban los Obis- 
pos españoles era el de Pisa, 
celebrado en 1134, y que el 
Arzobispo que iba era Don Rai- 
mundo, cuando fué por el cuer- 
po de San Eugenio á Paris. 
¡Otra maraña galicana! 

Y aun exclama Bivar hipó- 
critamente: ¡Quid quaBso in hac 
narratione fabulosuml Y con to- 
do, Bivar conocía el episcopo- 
logio de Tarazona, pues cita á 
Carrillo y Martínez del Villar. 
¡No faltaba mas sino que inten- 
tara probar que la narración era 
decente y honrosa para el clero! 

El objeto de la fábula se ve 
bien claro y en seguida; á sa- 
ber, que las reliquias de San 
Prudencio en Nájera son las de 
San Prudencio de Garray, y las 
que se veneran en el monasterio 
de su órden en Monte Laturce, 
son las de San Prudencio el ver- 



Tar. hasta la ép. de la reconq. 103 
dadero. De este modo, si las do 
San Prudencio de Garray eran 
apócrifas, resultaba que las del 
monasterio de su órden eran las 
ciertas. ¿Será necesario aventu- 
rar mas conjeturas acerca del 
origen, sitio, objelo y época 
con que se fraguó esta super- 
chería? 

Desembarazados ya de men- 
tirás, vamos á examinar otros 
documentos con mas visos de 
verdad, y el paradero de las re- 
liquias del verdadero San Pru- 
dencio. 

CUESTIONES ACERCA DE LAS 
RELIQUIAS DE SAN PRUDENCIO. 

Reñida batalla tenían los mon- 
jes de Monte Laturce con los 
de Nájera acerca del paradero 
de las reliquias de San Pruden- 
cio. Parece ser que e4 Rey Don 
García, el V de Navarra, edificó, 
el año 1052, el Real monasterio 
de Santa Maria de Nájera, do- 
tándolo con gran munificencia, 
enriqueciéndola con muchas re- 
liquias y preciosas alhajas, y 
erigiéndole en panteón Real pa- 
ra sí y para su familia y des- 
cendientes. Para honrar mas su 
nueva fundación trasladó á este 
monasterió las reliquias de San 
Prudencio, el verdadero Obispo 



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104 España Sagrada. Tratado LXXXVIT. 

de Tarazona, pero dejando en era natural en un patrocinador 



Monte Laturce la cabeza y al- 
gún otro hueso. Luego veremos 
que la traslación se hizo hácia 
el año 954. 

Niegan los de Logroño, par- 
tidarios de estos últimos mon- 
jes, que se hiciera semejante 
traslación, y oponen epitafios á 
epitafios y donaciones á dona- 
ciones. Para mi son muy sospe- 
chosos los documentos de Mon- 
te Laturce, teatro de varias fal- 
sificaciones y predilecto sitio 
para embustes. Con decir que 
el monte Laturce es el mismo 
Clavijo, donde se dió la batalla, 
en que se apareció Santiago á 
Ramiro I, y conexionado con el 
falso diploma de los votos, está 
ya dicho no poco. Bivar, como 



de embustes, se decidió á favor 
de Monte Laturce, regalando á 
los de Nájera el apócrifo San 
Prudencio de Garray. Pero exa- 
minemos las razones de unos y 
otros, para poner en claro el pa- 
radero de las reliquias, y la au- 
tenticidad de las que se veneran 
en varios puntos. 

RAZONES Á FAVOR DE LAS 
RELIQUIAS DE SAN PRUDENCIO 
EN NÁJERA. 

i.* Dos láminas de bronce 
de gran antigüedad, en que se 
lee el epitafio siguiente, en ca- 
racléres de los que llamamos 
góticos, aunque no sean del 
tiempo de los Visigodos. 



Inclitos Antistes Prudentius hic requiescit, 
Quo Calagura viget, per quem Trasona nitescit 
Ecclesiae, Fidei, morumque dedit documenta, 
Per quem perpetuas vites capit emolumenta 
Hunc fíex Garsias huc atíulit, hicque locavü 
Hanc quia Dasilicam sumptu proprio fabricavit. 



2.° En el siglo XII era cor- 
riente la tradición de que el 
cuerpo de San Prudencio esta- 
ba en Nájera. El año 1175 el 
Arzobispo Don Cerebruno de 
Toledo dice en un diploma su- 
yo: «Fralernilatem vestram af- 



vtentius commonemus in 
»no, atque in peccatorum vestro- 
»rum remissionem vobis injungi- 
»mus, quatenus de facultatibus 
•vobis a Deo collatis, Ecclesus 
*Sanct(B María de Naxera fí- 
»benti animo largiamini; inqua 



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Cap. VI. Epise. de la Igl. de Tar. hasta la ép. de la reconq. i 05 
» (sicut multorum rclaiione audi- »rt o de Santa María de Naxara.» 
vvimus), Omnipotcns Deus per 5.° El dia 27 de Mayo de 
»inlercessionem Beatissimai ma- 1 602 se abrió el arca de San 
»trissuceetBeatiPrudentiiEpis- Prudencio, á presencia de un 
»copi et Confessoris, cuyus cor- gran número de Abades, raon- 
v>pus in prosfata requiescit Eccle- jes y señores , para trasladar 
»*ia, multa miracula quotidie sus reliquias á otra mas precio- 
»operatur.» sa. Halláronse los huesos del 
3.° El Obispo Don Aznar Santo, menos la cabeza y al- 
ele Calahorra, en 1246, conce- gunos otros huesecillos, que su 



de al monasterio varias gracias, 
á fin de restaurar el arca de 
plata, en que se guardaba el 
cuerpo de San Prudencio. «Ctim 
nigjlurarca argéntea, inqua cor- 
»pws Beatissimi Prudentü Con- 
nfessoris reconditum veneraiur 
y>in ecclesia Sancta Marice de 
»Naxara, sit vetustate consumpta 
y>et videalur reparatione non mo- 
rdica indigere, et ad hoc el alia, 
»qua ad venerationem dieli pre- 
» dosis simi corporis competunt, 
»propric& non suppetant faculta- 
ntes, cíe.» 

4/ En 12G7 el Obispo Don 
Bibiano de Calahorra concede 
40 dias de indulgencia á todos 
los que acudan el último dia de 
Mayo á celebrar la traslación 
de las reliquias de San Pruden- 
cio , en cuya concesión dice: 
«Entendiendo los milagros y me- 
recimientos del Santo cuerpo de 
»San Prudencio Confesor glo- 
rioso, que yace en el monaste- 

TOMO IL1X. 



ponen haber quedado en el mo- 
nasterio de Monte Lalurce. 

Pueden verse estos documen- 
tos, con toda extensión, en los 
apéndices al tomo 6.* de la Cró- 
nica de Yepes, escritor fidedig- 
no y que expresa la proceden- 
cia de los documentos. 

FUNDAMENTOS A FAVOR DE LA 
EXISTENCIA DE LAS RELIQUIAS DE 
SAN PRUDENCIO EN MONTE LATURCE. 

1 .° Los monjes de Monte 
Laturce niegan la traslación de 
las reliquias de San Prudencio 
á Nájera por Don García, y pre- 
tenden tenerlas todas. Por los 
fundamentos que vamos á pre- 
sentar, se echa de ver que es- 
tos monjes no prueban tenerlas 
todas, sino solamente tener re- 
liquias de San Prudencio, lo 
cual no les niegan los de Náje- 
ra, pues convienen en que dc- 

14 



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106 España Sagrada. Tratado LXXXVIL 

Lió quedar allí la cabeza con al- de Monte Laturcc son las si- 



gunos huesos, que no se halla- 
ron al hacer la traslación al arca 
nueva en 1G02. 

Las razones alegadas á favor 



guíenles: 

1.° Contra la inscripción de 
Nájera oponen otra do su mo- 
nasterio que dice asi: 



Sic fuit in mundo prudens Prudenlius iste 

Cordc quod ex mundo servivit Rex Ubi, Chrislc. 
Morlc dolet cuyus Tyrassonia Prassulis huyus 

Facta slupenda canel, qum viduata manet. 
Funus sacratum non morlali duce latum (1), 

Sed proprio mulo, conditur hoc túmulo, 
Quem sepelivit ¡la Pclagius Archilcvita 

Vel consobrinus quem dedil huic Dominus. 



No parece sino que estos ver- 
sos disparatados se hicieron de 
encargo para oponerlos á los 
otros. Ellos no son del siglo V 
ni VI, en que no se usaba este 
metro, luego son de época mas 
reciente. El mismo Divar con- 
fiesa que son recentioris asvi, y 
con todo añade á continuación 
proculdubio vetustatem pmsefe- 
runt venerandam . Yo no creo en 
tal venerable antigüedad, pues, 
aunque sean antiguos con res- 
pecto á nosotros, son posterio- 
res á la época de San Pruden- 
cio, quizá en mas de 500 años. 

(1) El P. Bivar se tomó la molestia de 
explicar cariñosamente este disparatado 
verso, diciendo que significa id etl non 
manibus homlnum: ya debía haber explica- 
do la correlación con el siguiente verso, 



Su antigüedad mayor será qui- 
zá del siglo Xlí, y en mi juicio 
se debieron componer en la 
época misma en que se falsificó 
la vida escrita por el arcediano 
Pelado, á la cual se reQerc esta 
inscripción; y por tanto no me- 
rece mas fé esta leyenda que 
aquellas pretendidas actas. Los 
falsarios, cuando cometían al- 
guno de estos fraudes, nunca 
lo dejaban solo, sino que antes 
fabricaban dos ó tres documen- 
tos para alucinar mas y apoyar 
unos embustes en otros? Asi de- 
bió suceder en el caso presente. 



harto grolesco, pues hace mal sentido el 
decir non manibut hominum, sed proprio mu- 
lo, mies parece decir que murió por haber 
caído de un mulo, ó alguna otra cosa equi- 
valente, ó mas disparalada. 



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* 

Cap. VI. Episc. de la /<//. de Tar. hasta la ép. de la reconq. 107 
No contentos con este ílispa- titulado sobrino Polagio el si- 
ratado epitafio, compusieron al guíente: 

Conlinel hcec pelra quem non possent mea metra 
Commendare satis, propler pelagus bonilatis 
Pelagius dictus, quem mortis substulit ictus 
Archilevita bonus, factor domus alque palronus. 



Aun cuando el carácler de 
los versos no revelara su orí- 
gen de hacia el siglo XII, la 
palabra Palronus lo está indi- 
cando, pues aunque el derecho 
de patronato fuese conocido en 
la iglesia visigoda con respecto 
al fundador de una iglesia, con 
todo se expresaba con otros tér- 
minos. La palabra patrono se 
introdujo del siglo IX al X, se- 
gún los que le dan mas anti- 
güedad, habiéndose generaliza- 
do hácia el siglo XII, pues los 
antiguos patronos se llamaban 
fund atores, vicedomini, advoca- 
/i, cuslodes, guardiani. Asi pues 
los epitafios de Monte Laturce 
parecen ser del siglo XII al 
XIII, coetáneos del de Nájera, 
y aun inventados en oposición 
á este, al fabricar las actas 
apócrifas del arcediano Pclayo, 
y las estrafalarias del San Pru- 
dencio de Garray. Quien fabri- 
có aquellas pudo muy bien in- 
ventar estas. 

Para mi es muy dudosa la 



existencia del arcediano Pcla- 
yo: no veo su memoria consig- 
nada en ningún documento au- 
téntico. San Prudencio, que á 
la edad de 15 años dejó la casa 
paterna, tiene pocos visos de 
haber sido nepolisla, y de ha- 
ber traido de Armentia un so- 
brino, que se encargase de cui- 
dar de la hacienda que tuviera 
la Iglesia de Tarazona. Los ar- 
cedianos en la iglesia visigoda 
no tcnian la gran importancia 
que llegaron á disfrutar en el 
siglo Xll, en que su orgullo y 
ambición los hicieron ya moles- 
tos á los Obispos. Asi pues los 
versos de Monte Laturce no son 
mas antiguos que los de Náje- 
ra, ni tienen el carácter de sen- 
cillez y autenticidad que estos, 
antes bien, si no son apócrifos, 
por lo menos parecen bastante 
sospechosos. Los de Nájera son 
del siglo X; los de Monte La- 
turce de fines del siglo XII. 

2.° Unas tablas que se di- 
cen antiguas, existentes en la 



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108 España Sagrada. 

iglesia de Clavijo, en que al re- 
ferir aquella célebre batalla se 
dice: «7 une Rex Ramirus in 
»Ecclesia Bli. Vinceníii intravit, 
»ubi corpus Bli. Prudentü quies- 
»cit y et ibi Dominum oravit et 
»lalus faclus de victoria Bto. 
»Prudentio suas Ierras adjacen- 
»les tribuil et concessit. Tune 
»Rex Ramirus coepit Albaidam, 
»Clavijum, Calagurram, etc.» 

Aun dado caso que este do- 
cumento fuera de importancia, 
solo probaria que los mozára- 
bes daban culto á San Pruden- 
cio en la iglesia antigua de Mon- 
te Laturce, dedicada, no á San 
Prudencio, sino á San Vicente 
mártir, teniéndose á este ¡cosa 
rara! por titular de la iglesia, y 
no á San Prudencio, cuyo cuer- 
po estaba allí. Pero el que es- 
tuviera allí el año 846 no quita 
que Don Garcia lo llevase á Ná- 
jera 200 anos después, ó Don 
Garcia Sancbcz en 954. 

Los críticos saben ya á qué 
atenerse con respecto al diplo- 
ma de Ramiro I y á las inven- 
ciones Clavijcñas. En la ruidosa 
causa sobre hallazgo de anti- 
güedades y reliquias en la Al- 
cazaba de Granada, se complicó 
á un pintor, que estaba falsifi- 
cando el diploma de Ramiro I 
con visos de antigüedad, para 



Tratado LXXXV1L 
presentarlo como un tesoro al 
fin descubierto. Si esto se ha- 
cia á mediados del siglo XVI II 
¿nos extrañaremos de las ficcio- 
nes del siglo XII? De todas ma- 
neras las tablas de Clavijo pa- 
recen modernas, y sobre ser 
dudosas nada añaden á la cues- 
tión, pero sí deben tenerse en 
cuenta para calcular la autenti- 
cidad que merezcan los docu- 
mentos de por allí. La conquis- 
ta de Calahorra de resultas de 
la batalla de Clavijo, se tiene 
por apócrifa. 

3. ° Don Sancho el Trému- 
lo, el año 1064 (Era H02), 
hace una donación, estando en 
Nájera, al monasterio de San 
Prudencio: «Ecclesice SU. Pru- 
üdcntii ubi eyus corpus requies- 
»cií.» Aqui ya no se llama igle- 
sia de San Vicente. Este do- 
cumento nada prueba en este 
asunto, pues antecede á la tras- 
lación á Nájera, si esta se hizo 
por Don Garcia V hácia el año 
4040. Ademas, si la fecha es 
la que se dice, el documento 
es groseramente falso si se re- 
fiere áDon Sancho el Trémulo, 
como dice Bivar, pues este rei- 
naba á fines del siglo X y prin- 
cipios del XI. Debió pues ser 
Don Sancho V de Navarra. 

4. ° Coincide con este docu- 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de 
mentó la donación que el mis- 
mo hizo al año siguiente, di- 
ciendo: «Ego Sanclius Dei gra- 
cia Rexjussi fien hanc carlu- 

*lam Deniqne placuit mihi 

»ut conceder em donum aliquod 
»illo cenobio Sancli Prudentiiin 
»loco qui vocalur Laturce, eo 
*quod ibi requiescil corpus Bea- 
»ti$sim¡ viri Prudentii Pontifi- 
»c¡$. Et concedo sibi decimas de 

» Valle Arncdo » 

Este documento, lo mismo 
que el anterior, nada prueba: 
si es de Don García Sánchez el 
Trémulo, no puede ser la fecha 
que se dice: si es do Don San- 
cho V, siendo esle hijo de Don 
Garcia, probaria la falsedad de 
la traslación á Najera. Pero so- 
bre las sospechas generales que 
ofrecen todos estos documentos 
de Monte La t urce, tiene este 
contra si otra muy grave de ser 
apócrifo, y es la donación de 
diezmos en aquella fecha. La do- 
nación de las iglesias conquis- 
tadas se hizo por el Papa San 
Gregorio Vil á esle mismo Don 
Sancho V, en 1075, y la mas 
expresa de los diezmos y primi- 
cias de las iglesias conquistadas 
se hizo por Urbano II á Don Pe- 
dro I de Aragón en 1095 (1). 

(1) Véase el tomo 43 de la España Sa- 
grada. 



ar. hasta la ép. de la reconq. 109 

Pero tampoco el privilegio 
del Papa Gregorio en 1073 ha- 
ce al propósito, pues la citada 
aqui es de ocho anos antes, 
cuando aun Don Sancho no te- 
nia facultad para disponer de 
los diezmos de las iglesias que 
conquistara, y mucho menos de 
las ya fundadas y que él no ha- 
bía conquistado. Por ese moti- 
vo parece este documento muy 
dudoso, si no enteramente apó- 
crifo. 

Tiéncse ademas de esto otro 
poderoso motivo para dudar de 
la autenticidad de estos v de 
otros documentos, que se citan 
como donaciones á este monas- 
terio, y es que desde media- 
dos del siglo X el monasterio 
de San Prudencio de Monte La- 
lurce estaba casi abandonado, 
y habia pasado á poder de pa- 
tronos legos, que lo tenían des- 
poblado. Preciso es detenerse 
un poco en esta observación, 
que, por no haberla hecho an- 
tes, no se ha dado quizá á esta 
cuestión la claridad debida. 

En el ano 950 eran tan esca- 
sos los monjes que había en 
Monte Laturce, que el Abad 
Adica, y los otros seis mon- 
jes subditos suyos, se sometie- 
ron al Abad Dulquilo, que lo 
era del monasterio de Albelda, 



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110 España Sagrada. 

donde había á la sazón 200 mon- 
jes, y estaba á cuatro leguas de 
Monle Lalurcc. En la sumisión 
ofrecen al Abad de Albelda su 
monasterio y sus personas y bie- 
nes: a Nos supranominati Éccle- 
»siam Sancli Yincenlii, et Domi- 
»niPrudenli¡ Basilicam, ubi re- 
y>quiescit corpus eyus vencrabile, 
»(¡u<B sita est ad radicem montis 
»Lalurci, cíe.» 

Trae Yepes aqueste docu- 
mento, que parece genuino (1). 

Observa este sabio Benedicti- 
no que á San Prudencio se le 
da el tratamiento de Domini, 
en vez de Sancli, como dió á 
San Vicente, titular de la igle- 
sia. Infiere de aqui que aun no 
so le tenia por Santo, á lo cual 
replica [Vivar que tampoco á San 
Martin le da otro tratamiento 
que el de Dominus. Lo que yo 
advierto, por mi parle, es que 
la advocación de la iglesia no 
fuera de San Prudencio, y que 
se distinga la iglesia de la basí- 
lica ó cripta antigua, en que 
San Prudencio estaba enterra- 
do, suponiéndola distinta de la 
iglesia, como en efecto parece 
que lo fuera. 



(1) Yepos, Coron. de S. Benito, lomo 5, 
npend., escritura 10. a Wasc la Etpafta Sa- 
grada, lomo 33, pág. 201. 



Tratado LXXXVIÍ. 

Ello es que, desde mediados 
del siglo X, el monasterio de 
Laturce quedó abandonado, y 
como por aquel tiempo reinaba 
allí Don García Sánchez de Na- 
varra, es muv posible que en- 
tonces trasladara á San Pruden- 
cio á Nájera, su corle, y sede 
episcopal á la sazón, donde re- 
sidía el Obispo Teodomiro, que 
autorizó la donación del Abad 
Adica (i). Si el monasterio que- 
daba casi abandonado no es po- 
sible que allí se dejara el cuer- 
po de San Prudencio, sino que 
parece mas natural se trasladase 
á Nájera, aunque se dejaran al- 
gunas reliquias en Laturce. 

Tan abandonado fué quedan- 
do el monasterio de Monte La- 
turce por sus monjes, que al si- 
glo siguiente (Era 4096, año 
1058) lo traspasó el Abad de 
Albelda Don Gómez á un tal 
Don Jimeno Forlun, con todos 
sus bienes, derechos y perte- 
nencias, quedando este por pa- 
trón del monasterio de Latur- 
ce, y lo mismo sus hermanos y 
descendientes, por el trueque 
hecho al efecto con el Abad Don 
Gómez y el monasterio de Al- 
belda (2): «Concedimos vobis 



(1) Apénd. n. 5. 

(2) Lo inserta Ycpcs, apénd. del t. 5.° 



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Cap. VI. Episc. de la Igl. de 

nfralribus, sororibus 

». . . . quoddam monasterium 
»quod vocitatur Sancli Pruden- 
»tii de lllapena (forsan illa perl- 
ina) quas vocitatur Laturce, cum 
»suis adjaccnlibus lerris, etc. » 

Esto indica que el monaste- 
rio de San Prudencio, después 
de su anexión ó sumisión á Al- 
belda, no era lenido en gran es- 
tima, puesto que se daba á un 
lego en trueque, y esto parece 
que da lugar á presumir que se 
había sacado de allí el cuerpo 
del Santo. 

Corroboran esta conjetura las 

Í palabras que usan los patronos 
egos, cuando un siglo después 
dieron la abadia á los monjes 
Cislercicnscs ó blancos (los Ber- 
nardos), renunciando su patro- 
nato, al cual llaman impedimen- 
to servil (el ab omni servili re- 
moto impedimento). Al hacer 
esta donación Don Diego Jimé- 
nez, Señor de los Cameros, el 
año 1181 (125 años después 
del trueque), no se atreve á de- 
cir expresamente que está allí 
el cuerpo de San Prudencio, 
sino solamente que se cree esté 
allí. «De cwtero volumus quod 
tAbbatia el conventns conslilua- 
»<ur, ubi corpus Sti. Prudentii 
tConfcssoris quiescere credi- 
»tuh.» El monasterio estaba 



'ar. hasta la ép. de la reconq. i i I 
desde su cambio desierto ó casi 
desierto: aun al someterse Adi- 
ca al monasterio de Albelda ve- 
mos que solo tenia seis monjes, 
lo cual prueba su gran deca- 
dencia. ¿Qué babia de suceder 
después trocándolo y dándolo á 
un patrono lego con todas sus 
tierras y derechos? Naturalmen- 
te se puede inferir que ni aun 
quedaron monjes en él; y por 
eso al venir los Cislercicnscs, 
en la segunda mitad del siglo 
XI!, el Señor de los Cameros 
les regaló aquel monasterio de- 
sierto, donde se crcia (pero él 
no lo aseguraba) que yacían las 
reliquias de San Prudencio. 

A vista de estos hechos his- 
tóricos ciertos (porque tanto la 
sumisión de Adica (950) como 
el cambio del monasterio por 
el Abad Don Gómez (1058), 
y su cesión á los Cistercienses 
(1181) parecen ciertos) ¿qué 
podemos pensar de las donacio- 
nes de Don Sancho el Trémulo, 
ó si se quiere Don Sancho el V, 
en 1064 al abandonado monas- 
terio de Laturcc? ¿Es probable 
que los Reyes de Navarra fue- 
ran á hacer donaciones de diez- 
mos á monasterios de patronato 
particular, cuyos bienes, rentas 
y derechos se habían cedido po- 
cos años antes por el Abad de 



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112 España Sagrada. T 

Albelda á un señor lego? Por 
mi parle no les doy fé, y como 
los monjes blancos de San Pru- 
dencio de Monte Lalurce tuvie- 
ron fábrica de escrituras falsas, 
como lo prueba la desatinadísi- 
ma é inmoral leyenda de San 
Prudencio de Garray, no creo 
se pueda dar mucho crédito á 
estas otras. 

Con respecto á las reliquias 
de San Prudencio de Monte La- 
lurce, aunque sus partidarios 
dicen que están allí todas, en 
un arca vieja conservada en la 
antigna cripta, es lo cierto que 
solo tienen en pública venera- 
ción la cabeza, colocada en un 
hermoso relicario de piala, y 
un dedo en otro relicario de lo 
mismo. Esto parece indicar la 
solución de todas las. dificulta- 
des, pues los de Nájera confie- 
san que en los reconocimientos 
de reliquias practicados allí, 
echaron siempre de menos la 
cabeza y algunos otros huesos, 
que sin duda dejó el Rey Don 
García en la iglesia de San Vi- 
cente, y después de San Pru- 
dencio, en Monte Lalurce; y 
como la cabeza es la parle prin- 
cipal del cuerpo, y aun según 
las leyes romanas se reputaba 
como sepulcro principal el pa- 
raje donde se enterraba la ca- 



alado LXXXYiL 

beza, por eso pudieron decir 
los de aquel monasterio que allí 
estaba enterrado San Pruden- 
cio, puesto que el cuerpo estu- 
vo allí íntegro muchos años, y 
después, al trasladarlo a Náje- 
ra, habían quedado en él, no 
solamente la cabeza, sino tam- 
bién algunos otros huesos me- 
nores. Caso de ser cierlas las 
donaciones de los Reyes arriba 
citados, Don García el Trémulo 
y Don Sancho V, pudieran ex- 
plicarse también de esta mane- 
ra, aunque, á la verdad, no ins- 
piran confianza. 

En el citado monasterio de 
Monte Laturce dice Ycpcs que 
se guardaban todavía en el si- 
glo XVII una mitra y algunos 
otros objetos que fueron de San 
Prudencio. Ignoro su actual pa- 
radero. 

En resumen, parece que pue- 
den aventurarse acerca de este 
Santo, objeto de lanías con- 
troversias, las afirmaciones si- 
guientes: 

4 Que solo ha existido un 
San Prudencio verdadero. 

2.* Que son apócrifos el San 
Prudencio que se dice enterró 
á Santa Engracia, el San Pru- 
dencio poeta, confundido con 
el poeta Aurelio Prudente, el 
San Prudencio inventado en las 



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Cap. VI. Episc. déla Igl. de 1 
actas falsas del llamado Pcla- 
gio, su sobrino, el San Pru- 
dencio de Garray y el citado 
por Dexlro. 

3/ Que acerca de él nada 
se puede asegurar fuera de lo 
que dicen las lecciones del Bre- 
viario de Tarazona, y aun asi 
es preciso descartar de ellas la 
parte en que se le confunde con 
el poeta Aurelio, lo cual des- 
virtúa en algo aun el valor 
mismo de aquellas lecciones. 

4. a Que nada se sabe de 
cierto acerca de su cronología, 
pues unos le ponen como Obis- 
po á fines del siglo III, otros 
del IV, otros del VI, y aun Ye- 
pes le conjetura de la época 
mozárabe, y quizá no vaya en es- 
to muy desacertado. No habien- 
do, como no hay, ningún do- 
cumento cierto acerca de su vi- 
da, ni dato cronológico, por el 
cual pueda fijarse, no es posible 
reducirle á una época determi- 
nada, y solo se puede asegu- 
rar, como dicen los Bolandos, 
que floreció antes del año 950. 

5/ Que sus reliquias fue- 
ron trasladadas de Monte La- 
turce á Nájera hácia aquella 
fecha, pero quedando la cabeza 
y algunos otros huesos en su 
primitivo sepulcro, lo cual dió 
lugar á que uno y otro monas- 

TOMO XLIX. 



ir. hasta la ép. de la reconq. H3 
terio disputaran sobre la pose* 
sion de ellas. 

6/ Que para proporcionar 
una solución á esta controversia 
se falsificaron hácia el siglo Xtll 
las actas de San Prudencio de 
Garray, probablemente en el 
mismo monasterio de Monte La- 
turce, donde habia un ejemplar 
de ellas, siendo de notar que el 
otro citado por Bivar estaba en 
el monasterio vecino de Herre- 
ra, también Cisterciense. Que 
los documentos de Monte La- 
turce son muy sospechosos, pues 
sobre la descabellada fábula de 
San Prudencio de Garray está 
comprometido aquel monaste- 
rio en las fábulas de la batalla 
de Clavijo y del falso diploma 
de Ramiro I. 

7. a Que los falsos Cronico- 
nes vinieron en esto, como en 
todo, á patrocinar con embus- 
tes del siglo XVII los anti- 
guos embustes del siglo XIII, 
de modo que hicieran ratificar 
aquellos. 

ESTEBAN. 
589. 

Este prelado ocupaba la silla 

de Tarazona cuando el piadoso 

Recaredo abjuró el arrianismo. 

15 



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114 España Sagrada. 

Asistió al Concilio III de Tole- 
do y firmó poco después de los 
Metropolitanos, en el XV lugar, 
lo cual indica (pie era ya anti- 
guo en su consagración. La 
suscricion dice: «Slephanus Ty- 
»rassoncnsis Eccksicc Episco¡ms 
»subscripsi.» (1) 

Dos anos después asistió al 
Concilio provincial de Zaragoza 
y suscribió en tercer lugar, aun- 
que en él no se nombraban las 
sillas, pues como era Concilio 
provincial y los Prelados muy 
conocidos, no expresaron sus 
respectivas diócesis. 

El P. Argaez le hizo monje 
Benedictino; pero ¡qué extraño 
es, si el falso Ilauberlo declaró 
monjes Benedictinos á lodos los 
Obispos que asistieron al Con- 
cilio provincial de Zaragoza del 
ano 592! 

En la colección de Cánones 
de la Iglesia Española, publica- 
da de Beal orden por el señor 
González, queriendo enmendar 
la suscricion de este Prelado en 
el Concilio Toledano III, se le hi- 
zo Obispo de Tarragona, leyen- 
do Tarraconensis en vez de Ty- 



(I) Dos yerros comclirt Argaez en esla 
suscricion , ademas de olro tipográfico, 
pues imprimió: uSttphanus Tariasonensit 
uEccleskB iuscripxit»: insctrisit, puso el im- 
presor 



Tratado LXXXVII. 
rassonensis. Seis códices que se 
citan allí mismo dicen Tyrasso- 
nens. Ademas, si Esteban hu- 
biera sido Obispo de Tarragona 
hubiera firmado entre los me- 
tropolitanos, y no con los su- 
fragáneos y precedido de ocho 
de estos últimos. 

JUAN. 

Apócrifo. 

FLOBIDIO. 
611. 

Ni en el Concilio de Toledo 
del año 597, ni en el de Bar- 
celona de 599, en que se reu- 
nieron los Obispos de la pro- 
vincia Tarraconense, aparecen 
suscriciones de ningún Prelado 
de Tarazona. Es por tanto apó- 
crifo el monje Juan, supuesto 
hermano de San Prudencio, que 
el falso Hauberto regaló á Ta- 
razona, y supone Argaez que 
asistió á este Concilio, dicien- 
do que fallan en él muchas fir- 
mas. Para que no fueran sola- 
mente en este punto los delirios 
del patrañero que fingió el Cro- 
nicón de Hauberto, Argaez le 
hizo monje y Abad de San Mi- 
Han de la Cogolla, sucesor de 



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Cap. VI. Episc. de la /<//. de 
San Citonato. Falta probar que 
entonces existiera tal monaste- 
rio, y como San Millan no fué 
monje, como se probará en el 
tomo siguiente, ni San Citonato 
Abad, menos se pueden admitir 
el monacato y abadiado de este 
supuesto Obispo Juan, que solo 
lia existido en la cabeza del l\ 
Román de la Higuera, ó quien 
fingiera aquel Cronicón publi- 
cado por él. 

En cambio se baila al pie del 
célebre decreto de Gundemaro, 
erigiendo a Toledo en Me tropo- 
litana de la provincia Cartagi- 
nense, la firma de un Obispo de 
Tarazona llamado Floridio. En 
el décimo lugar, entre los C 2G 
Obispos que firman, se lee la 
suscricion 

Fluridius Eccles'm Tyraso- 
nensis Episcopus subscripsi. 

De sus hecbos nada se sabe: 
estas suscriciones solamente sir- 
ven para probar la existencia 
de un Prelado. 

ESTEBAN II Y GAÜDIOSO II. 
Apócrifos. 

ELPIDIO. 

633-G38. 
Dejando á un lado los dos 



ir. hasta la ép. de la recona. H5 
Obispos apócrifos Esteban II y 
Gaudioso II, falsamente atribui- 
dos á la Iglesia de Tarazona en 
el seudo-cronicon titulado de 
Marco Máximo, se encuentra 
entre las suscriciones al Conci- 
lio IV de Toledo la de otro Obis- 
po cierto de Tarazona, Ibmado 
Elpidio, que firmó en el lugar 
52 entre los 69 Obispos, que 
concurrieron á tan célebre co- 
mo importante reunión, bajo 
la presidencia del gran San Isi- 
doro. 

lipidias Tyrassonec Ecclcsim 
Episcopus subscripsi. 

Igualmente asistió al Conci- 
lio VI de Toledo, en el cual fir- 
mó en el lugar 18; pero allí 
escribe Elpidio y no lipidio. 

E(jo Elpidius Ecclesicc Ty- 
rassonensis Episcopus subscripsi, 
debiendo ser el nombre propio 
Elpidio, debe atribuirse á los 
copiantes el verro de llamarlo 
lipidio en la primera suscricion. 

Su inscripción en la sala de 
retratos del palacio episcopal 
dice: Vir conslans, animo po- 
lkas, ingenio el animi púnta- 
le rcfulgens. Aunque el elogio 
es barto vago y general, no 
constando su existencia masque 
por las suscriciones de los Con- 
cilios, no se concibe en qué 
pudieran fundarse sus autores 



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116 España Sagrada. 1 

para dar este elogio al Obispo 
Elpidio. 

ANTERIO. 
683. 

Entre las numerosas suscri- 
ciones de los 62 Obispos que 
asistieron al Concilio VIII de 
Toledo, no se baila la del Obis- 
po de Tarazona: falta igualmen- 
te en los siguientes Concilios, 
aunque esto no es de extrañar, 
pues se ve por ellas que eran 
pocos los Obispos de la Tarra- 
conense que concurrieron. Por 
fin en el Toledano XIII vuelve 
á encontrarse noticia de otro 
Obispo de Tarazona, llamado 
Anterio. No pudiendo este asis- 
tir á él, envió allá un Diácono, 
que suscribe en su nombre. 

Baroncellus Diaconus, agens 
vicem Anlherii Episcopi Tyras- 
sonensis. 

El señor Loaisa leyó Asterio 
por Anterio, pero en la edición 
del señor González, mucho mas 
correcta, se lee Antherü. 

El P. Argacz, siguiendo á 
Loaisa , creyó que el Obispo 
Anterio había tenido en este 
Concilio dos representantes, 
pues á la suscricion del Diáco- 
no Baroncelo precedo la de un 



atado LXXXYII. 

Abad llamado Stabilio, que tam- 
bién se dice agente del Obispo 
de Tarazona. — Stabilius Abbas 
agens vicem Auslerii Episcopi 
Tyrassonensis; pero fué errata 
del códice por el cual se rigió 
el señor Loaisa, pues en la edi- 
ción mas correcta del señor 
González se lee: 

Slabiliüs Abbas agens vicem 
Jacobi Episcopi Gerundensis. 

Véase el tomo 43 de la Es- 
paña Sagrada. 

NEPOCIANO. 

688-693. 

Asistió este Obispo á los Con- 
cilios XV y XVI de Toledo, ocu- 
pando su firma en el primero 
el número 30, entre los 61 
Obispos que suscribieron, y en 
el segundo el 35, entre los 59. 
En la primera dice: 

Nepoíianus Tyrassonensis E- 
piscopus subscripsi. 

En la segunda: 

Nepotianus Tyrassonensis Ec- 
clesim Episcopus subscripsi. 

Nada mas sabemos acerca de 
este Prelado, último de la Igle- 
sia de Tarazona, durante la do- 
minación de los Visigodos. 



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Cap. VJ. Episc. de la Igl. de Tar. hasta la ép. de la reconq. H7 

lor de las patrañas amontonadas 
en el fingido Cronicón de Hau- 
berto. 

Sobre aquellas patrañas au- 
mentó Argaez sus exóticas con- 



OBISPOS APOCRIFOS. 



El Obispo Pedro, monje de 
San Trudon y mártir, á quien 
hizo Obispo el fingido Hauberto 
de Tarazona al tiempo de la 
irrupción de los MorQs, es en- 
teramente fabuloso, como igual- 
mente todo lo que sobre tan fal- 
so supuesto amontona su secuaz 
el P. Argaez. 

De la misma estofa son los 
demás Obispos que intercaló 
como de la época mozárabe, á 
saber, Cixilano, Sancho, Deo- 
voto, Obdulio, Sesuldo, Anse- 
rico, y aun algún otro innomi- 
nado, ninguno de los cuales 
existió sino en la mente del au- 



jeturas. Valga por ejemplo una 
de ellas. Habiendo encontra- 
do un pergamino del monaste- 
rio de Valbanera, lleno de in- 
exactitudes y desatinos, en que 
decia que estaban enterrados 
allí los Obispos Deodato y Ob- 
dulio, sin decir de dónde ha- 
bían sido Obispos, el P. Ar- 
gaez los adjudicó á Tarazona, 
fundado en el falso supuesto 
de que el monasterio de Val- 
banera estaba dentro de los li- 
mites del Obispado de Tara- 
zona. 



CAPITULO SETIMO. 

Estado de la Iglesia de Tarazona desde la irrupción de los 
Arabes en España, hasta su reconquista. 



Después de la aciaga batalla 
de Guadalete, la ciudad de Ta- 
razona siguió la suerte de los 
demás pueblos de Aragón, ca- 
yendo en poder de los Musul- 
manes. Su posición fuerte y en- 
riscada, su situación estratégi- 
ca, entre el Ebro y el Duero y 
próxima al Moncayo, no podían 
menos de convenir á una raza 



esencialmente belicosa, como 
la de aquellos, asi como ha- 
bía servido á los Celtiberos y 
Romanos, también guerreros: 
es de suponer que la utilizaron 
y fortificaron aun mas, y los he- 
chos posteriores de la recon- 
quista acreditan que los Musul- 
manes la tenían poblada y como 
ciudad importante. 



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H8 España Sagrada. 

Cual si no fueran suficientes 
las ficciones que mancharon 
nuestra historia en los siglos 
XIII y XVII, á fines del siglo 
pasado, y cuando ya se había 
castigado á los embusteros que 
inventaban antigüedades en la 
Alcazaba de Granada, un con- 
verso, que tomó el nombre de 
Faustino de Borbon, publicó 
unas cartas críticas sobre la Es- 
paña Arabe de Masdcu, fingien- 
do á su antojo varias noticias, 
que suponía tomadas de manus- 
critos árabes del Escorial. En 
ellas se hablaba de varios le- 
vantamientos de los Cristianos 
de Zaragoza y otros puntos con- 
tiguos. 

En otro de ellos se suponía 
un levantamiento de los Cris- 
tianos de Tortosa, Gerona, Bíl- 
bilis, Pamplona y otros de los 
franceses (franq), nombre con 
que los Arabes solian designar 
a los insurgentes de la parte 
del Pirineo (1). 

Aquel embuste hizo fortuna: 
el mismo P. Fr. Ramón de 
Huesca, excelente crítico, en su 
Teatro de las iglesias de Aragón, 
les dió completa fé. Y en ver- 



il) Faustino Borbon, Cartat criticas so- 
bre la España Arabe de Masdeu. Oírlas 1¿ 
y 13. Los supinólos aulores á (juícnes se 
refiere son el Ardí y el Lu^ai. 



Tratado LXXXYIÍ. 
dad ¿por qué no había de creer- 
lo, no teniendo aun motivo ra- 
cional para dudar? Descubierta 
ya esta superchería, ninguna 
necesidad hay de rebuscar da- 
los en aquel montón de menti- 
ras, pero sí conviene advertirlo, 
á fin de que nadie extrañe la 
omisión, y antes bien queden 
prevenidos lodos contra las no- 
ticias de esc moderno basurero 
histórico, sirviendo de correcti- 
vo para que se abstengan otros 
en adelante de engañar al pú- 
blico, cuando se sientan tenía- 
los tá cometer tales fraudes. 
¡Nada de indulgencia con seme- 
jantes malvados, monederos fal- 
sos de la historia! Toda censu- 
ra, por acre y terrible que sea, 
es pequeña contra tales embai- 
dores. 

Los embusteros de Oviedo, 
en los falsos documentos publi- 
cados por el fabulista Don Pe- 
layo, á pesar de que hicieron ir 
alia á los Obispos de Zaragoza, 
Calahorra y oíros punios inme- 
diatos, y les regalaron iglesias 
y territorios en la diócesis Ove- 
tense, no tuvieron esa atención 
con los Obispos mozárabes de 
Tarazona, lo cual es de agrade- 
cer, bien lejos de sentirlo. 

Mas pródigos fueron con la 
Iglesia de Tarazona los falsarios 



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« 



Cap. VII. Est. de la Igl. de Tar. de 
Toledanos del siglo XVII, que, 
en sus fingidos Cronicones de 
Máximo y de Haubcrto, regala- 
ron á esla Iglesia los Obispos 
Cixilano, Sancho, Deovoto y de- 
mas que se citaron al fin del ca- 
pitulo pasado, lodos ellos apó- 
crifos, pues no constan mas que 
en aquellos escritos, ya hoy 
condenados unánimemente por 
apócrifos. 

Por lo demás, puede conje- 
turarse que la Iglesia de Tara- 
zona tuvo algunos Obispos mo- 
zárabes, aunque sus nombres 
no hayan llegado hasta noso- 
tros. Y ¿qué extraño es que la 
pérdida de documentos antiguos 
de esta catedral haga ignorar 
los Obispos de los siglos VIII, 
IX y X, si mas adelante se ha- 
llan dificultades para averiguar 
algunos del siglo XIV? Por lo 
demás, consta que en aquellos 
tres siglos hubo Prelados mo- 
zárabes en las Iglesias de Ná- 
jera, Pamplona, Sigücnza y Za- 
ragoza: San Eulogio, en su car- 
ta á Welesindo, Obispo de Pam- 
plona, da noticias de algunos 
mozárabes de estas tres últimas 
Iglesias: ¿cómo no los habria en 
Tarazona, situada en medio de 
estas cuatro, sabiendo que la ciu- 
dad estaba poblada y era muy 
importante por aquel tiempo? 



e la ir. de los Ar. hasta su rec. 119 
Pero en cambio, si ignora- 
mos los nombres de los Obispos 
mozárabes de Tarazona, la his- 
toria nos lia conservado los de 
Santos mozárabes de gran nom- 
bradia, como San Atilano de 
Tarazona y San Iñigo de Cala- 
tayud, ciudad árabe edificada á 
media legua de las ruinas de la 
antigua Bílbilis, y á quien le- 
gó su nombre el conquistador 
Ayub, llamándola Calat-Ayub, 
(castillo de Job ó Ayub). La 
existencia de estos Santos mo- 
zárabes dentro de la diócesis, 
acredita que existían en ellas 
iglesias mozárabes. 

Supuesta la existencia de 
Iglesia mozárabe en Tarazona, 
no será inoportuno conjeturar 
dónde estuviera el templo, en 
que entonces se daba culto al 
verdadero Dios. Si es lícito su- 
plir con probables conjeturas el 
vacio que deja la historia, anun- 
ciando estas como conjeturas y 
no como hechos, puede aven- 
turarse la idea de que la Iglesia 
mozárabe de Tarazona tuvo su 
templo en el mismo paraje don- 
de hoy se halla la catedral; y 
uc por este motivo, al tiempo 
c la reconquista, no se fijó la 
sede en ninguna iglesia de las 
que habían sido mezquitas, sino 
que continuó la cátedra episco- 



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120 España Sagrada. 

pal en el mismo paraje, donde 
los Obispos mozárabes habían 
dado culto al verdadero Dios, 
durante la época que estuvie- 
ron bajo la dominación agarc- 
na. Solo asi se explica que eli- 
gieran para catedral un sitio 
bajo, húmedo é insalubre, ro- 
deado de aguas por todas par- 
tes, fuera de la población y en 
paraje distante do ella, despre- 
ciando la hermosa planicie en 
que pudiera haberse fundado á 
la parte de Navarra ó de Castilla, 
donde están los conventos de la 
Concepción ó del Carmen, si- 
tios mas anchurosos y oreados, 
que dominan la población, y 
en que pudiera campear la ca- 
tedral, señoreando gran parle 
de la diócesis, hasta los térmi- 
nos de ella por los confínes de 
Alfaro y de Tudela. 

Los Musulmanes no permi- 
tían á los Mozárabes tener tem- 
plos sólidos y fuertes, desde 
donde pudieran estos hostilizar- 
les en casos de rebelión: las su- 
blevaciones de Toledo y otros 
puntos les obligaban á ser cau- 
tos. Las iglesias, que la tradi- 
ción designa con algún funda- 
mento, como mozárabes están, 
por lo común, en parajes ba- 
jos y humildes, fuera de las 
murallas, dominadas por los 



Tratado LXXXMI. 
castillos sarracenos, y á veces 
al otro lado de los rios que ba- 
ñan las poblaciones, cual solia 
separarse en la edad media á los 
leprosos. Estas circunstancias 
concurren todas en el sitio quo 
actualmente ocupa la catedral 
de Tarazona. Desde la Zuda, 
que después se llamó alcázar de 
hércules (hoy palacio episco- 
pal), los Musulmanes verían sin 
recelo, y aun con menosprecio, 
la humilde basílica mozárabe, 
situada al otro lado del Queilcs, 
que podían aplastar fácilmente 
desde el recinto fortificado de 
la ciudad, adonde apenas se 
atrevería el cristiano á levantar 
los ojos. No era posible que una 
gente belicosa, como los Musul- 
manes, que en sus poblaciones 
cuidaba ante todo de las condi- 
ciones estratégicas, permitiera 
á los Mozárabes morar dentro 
del Cinto, y mucho menos te- 
ner allí edificios sólidos, desti- 
nados para el culto, en puntos 
como los que ocupan hoy día 
las parroquias de San Miguel y 
la Magdalena, desde donde pu- 
diera comprometerse la seguri- 
dad de una plaza tan fuerte é 
importante como lo era Tarazo- 
na en aquellos tiempos. Quizá 
por ese motivo Don Alfonso el 
Batallador, encontrando en la 



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Cap. Vil. Estado de ta ígl. de Tar. desde la irrupc. de los Arabes. 121 
huerta de Tarazona aquella po- ció y devolo recogimiento. De 
bre basílica mozárabe, y bajo este modo la catedral, forman- 
la advocación de la Virgen, res- do al otro lado del Queiles un 
petó el sitio ya consagrado por barrio levitico, solamente ha lo- 



mozárabes, durante los siglos conventos mendicantes ó de po- 
de su infortunio, y en vez de bres religiosas, las viviendas 
fundar catedral, amplió ó res- de los canónigos ó de algunos 
tauró la pequeña basílica, fijan- opulentos magnates, á quienes 
do en ella la sede, y haciendo aquel paraje ofrecía los dcsaho. 
dependientes de esta iglesja (co- gos de una quinta, con las co- 
mo lo han sido hasta la época modidades de la ciudad, 
del Concordato) aquellas dos Por lo demás, estas conjetu- 
parroquias citadas de San Mi- ras acerca de la iglesia mozá- 
guel y la Magdalena, que quizá rabe de Tarazona solo sirven 
entonces fueran mezquitas mu- para llenar imperfectamente el 
sulmanas. Ambas han sido hasta vacio que se halla de sus Obis- 
nuestros dias filiales de la cate- pos durante la dominación sar- 
dral: hoy ya son parroquias in- racena. Por lo que hace á los 
dependientes. La donación de dos Santos mozárabes San Ati- 
las mezquitas por Don Alfonso laño y San Iñigo, pueden verse 
el Batallador es indudable, co- sus vidas, la del primero en el 
mo veremos luego (1). tomo 14 de esta obra, y la del 

Gomo los canónigos de Tara- segundo en el siguiente, 
zona en su origen, y después Si fuera cierta la donación 
de la reconquista, eran regula- del Rey Don Garcia Sánchez y 
res, vivían en común, según la su madre Doña Thoda al mo- 
disciplina mas usual de aquellos nasterio de San Millan, que co- 
tiempos: por ese motivo poco pia el libro Chantre y cita el se- 
les importaría que la catedral ñor Sandoval (1), vendría á re- 
sé hallase extraviada de la po* sullar que aquel Rey se apoderó 
blacion, antes bien esto mismo de todo el territorio de Tara- 
favorecería no poco á su silen- zona hasta el Duero, pues hizo 



(I) Se hizo el año iiii. Véase en el (1) En el libro de las fundaciones de 
apénd. la orden de San Benito. 

tomo xlix. 16 




preces de los perseguidos 



grado atraer hácia si al 




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122 España Sagrada. 

donación al Abad Don Gómez 
(Gomesano) y á los clérigos de 
San Millan, de la iglesia de San- 
ta Cruz de Rabale, en el barrio 
de esle nombre de Tarazona, y 
de la de San Julián en la ciudad 
de Agreda, donde estaban las 
sepulturas de los difuntos. Lle- 
va esta donación la fecha del 
año 922, según la cita del P. 
Argaez (i). 

Pero como las escrituras del 
monaster io de San Mi lian rela- 
tivas á esta época, y especial- 
mente las de donaciones de 
aquel tiempo, ofrecen algunas 
sospechas acerca de su autenti- 
cidad, y mas esta que va co- 
nexionada con la de los votos á 
San Millan por el Conde Fer- 
nán González, la cual es noto- 
riamente apócrifa, como luego 
se vera, puede sospecharse que 
también esta se fingiera con el 
mismo objeto, y se incluyera en 
el tumbo galicano, donde os- 
lan las apócrifas, las cuales no 
se hallan en el tumbo gótico, 
mas antiguo y puro de estos 
fraudes. 

De ser cierta la escritura ci- 
tada, aparecería que la iglesia 



(1) Argaez, fól. <>73, al hablar de las 
iglesias de Agreda. Muchas escrituras del 
monasterio de San Millan lienen equivo- 
cada la fecha de la Era. 



ratado LXXXVIÍ. 
mozárabe de Tarazona estaba, 
no en la catedral, sino en el pa- 
raje donde hoy está la iglesia 
de la Merced, que era el barrio 
de liábale. El barrio llamado 
asi estaba fuera del Cinto, y 
puede conjeturarse que con esle 
nombre de íiabalins y Moraba- 
tins (del que parece una con- 
tracción la palabra llabat) de- 
signaran por allí á los mozára- 
bes (4). También pudiera ser 
que tuviesen estos cristianos dos 
iglesias, pero la de Santa Cruz 
de Rabale estaba en tal caso 
muy próxima á la muralla, que 
pasaba entonces por lo que aho- 
ra es el mercado y las casas 
consistoriales, y es muy dudo- 
so que los musulmanes consin- 
tieran á los mozárabes cons- 
truir iglesia tan cerca de sus 
muros. 

Por lo que hace al otro pri- 
vilegio de Don García Sánchez 
y su mujer Doña Teresa, suje- 
tando todo el territorio de Ta- 
razona al pago de los llamados 
votos á San Millan, no habrá 
ya mediano critico que lo dé por 
auténtico. La cláusula, según 
Sandoval y Argaez, decia: «Cor- 
»nago, Cervera, Tiligon, Agre- 



(l) Villanueva, Viaje literario; l. ?.• 
habla de los morabatins de Valencia. 



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Cap. Vil. Estado déla Igl. de Tar. 
»da , Finislrelia , Cintronica, 
» Borja , Tarazona , Cascanto, 
^Tutela, islm prcediclm per om- 
ines domos de ferro acero» sin- 
»gula$ libras, médium ferro, 
» médium pimienta. » 

En el tomo 4 .° de documen- 
tos de los monasterios y con- 
ventos de España, publicado 
por la Real Academia de la His- 
toria (1), se impugna como apó- 
crifo el documento relativo á la 
batalla de Simancas y el voto 
de Fernán González; por consi- 
guiente lo es también este otro 

O m.t 

de Garci Sánchez de Navarra, 
que supone el do los votos de 
Fernán González. Con razón 
notó Garibay, entre los muchos 
indicios de falsedad de este do- 
cumento, que los nombres de 
los pueblos se consignaban en 
él, no como se pronunciaban y 
escribían en tiempo de Fernán 
González, sino como se decian 
vulgarmente en el siglo XIII, 
época de los embustes galica- 
nos, como ya vimos al hablar 
de San Prudencio. 

En todos los documentos au- 
ténticos, que se van á citar ó 
van va citados, Tarazona recibe 



(i) Véase el apéndice 2.°, lomo i.° dd 
Indice de los documentos procedentes de 
los monasterios y conventos suprimidos, 
publicado el año 1861, pág. 410. 



'esde la irrupc. de los Arabes. 125 
consl antemente el nombre lati- 
no de Turiaso, ó mas bien el 
visigodo y mozárabe de Tyras- 
sona, y no el de Tarazona, has- 
ta entrado el siglo XII, según 
se ha dicho , haciendo quizá 
esta variación los Limosincs, 
cuya pronunciación era muy 
dura. Con todo, en estos docu- 
mentos se le da el nombre mo- 
derno de Tarazona. 

Finalmente, reconocidos los 
tumbos gótico y galicano del 
monasterio de San Millan en la 
Academia de la Historia, se ha 
visto que el privilegio de los 
votos, que no se halla en el gó- 
tico, se encuentra en el galica- 
no, que es de la época citada, 
como se infiere por su misma 
letra, que es la que llaman los 
paleógrafos galicana. 

El hallarse en el libro Chan- 
tre de Tarazona, poco ó nada 
puede probar: escribióse aquel 
libro en 1382, muchos años 
después de la aciaga quema de 
los archivos eclesiásticos de Ta- 
razona. El Chantre Mungucla 
copió allí los documentos, cu- 
yos traslados hubo á la mano, 
y por tanto ninguna fé pue- 
den hacer, cuando se halla 
que son apócrifos los origina- 
les de donde se tomaron estas 
copias. 



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124 España Sagrada. 

Argaez dice que vió en do- 
cumentos antiguos (i) que ha- 
bía en Tarazona al tiempo de la 
reconquista las iglesias de San 
Salvador y Santa Cruz, que 
eran del tiempo de Constantino, 
y la de la Magdalena y San Mi- 
guel. Como no cita las escritu- 
ras que dice haber visto, y su 
palabra es poco de fiar en esto, 
no puede dársele asentimiento. 
Aun se le puede creer mucho 
menos en lo que dice de que 
la mezquita era la iglesia de 
Nuestra Señora, que habia sido 
catedral en tiempo de los Ro- 
manos y de los Godos. 

Ni hay fundamento, ni tradi- 
ción, ni conjetura para probar 
que la catedral estuvo en tiem- 
po de los Romanos y Godos 
donde ahora está, ni las pre- 
senta Argaez., La tradición su- 
pone la catedral antigua en la 
Magdalena (2), y no habiendo 
sido esto después de la recon- 
quista, debió ser antes de la in- 
vasión sarracena, pues en tiem- 



(1) Pág. 210, col. 2. a Las mismas igle- 
sias citaba, pág. 155, col. 1. a 

(i) El mismo Argaez, al hablar de esta 
parroquia, dice que era del tiempo de los 
Godos, pág. 500, col. I.* 



Tratado LA XX Vil. 
po de los Arabes repito que no 
parece probable dejasen estos 
á los mozárabes un punto tan 
fuerte y principal, y precisa- 
mente junto á la Zuda, castillo 
y palacio á la vez de sus régu- 
los ó gobernadores. 

Y ¿quién creerá que los Ara- 
bes construyesen su mezquita 
fuera de Tarazona, en un sitio 
distante de la población, incó- 
modo en invierno y en verano, 
y expuesto á las asechanzas ene- 
migas en tiempo de guerra, de- 
jando* á los Cristianos tener tan- 
las iglesias dentro del Cinto, y 
en los parajes principales de la 
ciudad? Esto no parece ni aun 
verosímil. Por otra parte, el 
querer calificar la antigüedad 
de las iglesias por sus advoca- 
ciones, es muy absurdo; y aun 
dado caso de que fueran iglesias 
góticas las que cita, lo cual de 
su arquitectura no aparece, nun- 
ca se probará que los Arabes 
las dejaran todas á los Cristia- 
nos vencidos, pues ni lo hicie- 
ron en ninguna otra parle, ni 
es lo ordinario que el vencedor 
lome para si lo incómodo, y 
deje las comodidades al ven- 
cido. 



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Cap. VJJI. Continúa el Bpiscopologio de Tarazona. 
CAPITULO OCTAVO. 



125 



Continúa la serie de los Obispos de Tarazona después de la restau- 
ración de su silla por Don Alfonso el Batallador. 



DON MIGUEL, 

I DE ESTE NOMBRE. 

1118. 

Libertada por fin la ciudad 
de Zaragoza del yugo sarraceno 
por Don Alfonso el Batallador, 
á lines del año 1118, según la 
opinión mas probable y segui- 
da, subió aquel valeroso Monar- 
ca por las márgenes del Ebro, 
y á principios del siguiente se 
apoderó de Tarazona y oíros 
pueblos inmediatos, dándose de 
este modo las manos por aque- 
lla parte las coronas de Ara- 
gón y de Castilla. La rapidez 
con que se hizo esta conquista', 
y la poca resistencia que opu- 
sieron los musulmanes del pais, 
hicieron que muchos de los pue- 
blos de aquel territorio queda- 
sen poblados casi exclusiva- 
mente de moros tributarios, ó 
exaricos, nombre que se daba 
en Aragón y Navarra á los mo- 
ros vasallos de algún señor ó 
corporación. Teníalos en gran 
número la misma catedral de 



Tarazona en los pueblos de su 
señorío, y por esc motivo que- 
daron no poco reducidas sus 
prebendas en la época de la ex- 
pulsión de los moriscos, según 
veremos mas adelante. 

Para primer Obispo de la igle- 
sia, libertada ya del yugo mu- 
sulmán, fué nombrado Don Mi- 
guel, monje de San Juan de la 
Peña, según conjeturas que ale- 
gan Briz y Argaez, y que no 
creo bastante fundadas. 

El que firmase con él algún 
monje de San Juan de la Peña, 
ó fuera en su compañia, no es 
bastante testimonio para pro- 
bar que también lo fuera el Obis- 
po, pues no teniendo aun los 
monjes muy afianzadas las exen- 
ciones que principiaron á gozar 
por aquel tiempo , dependían 
mas de los Obispos, y en el 
atraso y escasez del clero secu- 
lar por entonces, tcnian no po- 
cas veces que echar mano de 
los cenobitas, y mucho mas en 
una iglesia que se acababa de 
reconquistar, y en que habia 
que crearlo casi todo. 



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■ 



126 España Sagrada. 

El primer cuidado del Obispo 
fué deslindar los limites de su 
diócesis. Ya se dijo al hablar de 
esta materia en el capítulo se- 
gundo, los agravios que enton- 
ces se le hicieron, y la transac- 
ción que se vió precisado á es- 
tipular con el Obispo de Zara- 
goza, Don Pedro Librana, en 
que salió perjudicado (1). Por 
la otra parle los límites alcan- 
zaban desde el Ebro al Duero, 
ó desde Alfaro á Garray. La 
ciudad de Tudcla, conquistada 
por el Conde de Alperchc (Co- 
mes de Perlica), durante el sitio 
- de Zaragoza, dependía de Tara- 
zona, pero principiaba ya á te- 
ner ciertos visos de indepen- 
dencia. En la donación que le 
hizo Don Alfonso el Batallador 
á Santa Maria do Tudcla, no 
solamente no habla de sumisión 
á Tarazona (quizá la daria por 
supuesta), sino que cita los pue- 
blos inmediatos como someti- 
dos á aquella directamente (2). 
Por otra parle, en la concesión 
de diezmos del obispado que hi- 
zo Don Alfonso el Batallador al 
Obispo Don Miguel (o), no de- 
signó las iglesias que debían 



(1) Véase el apénd. n. 9. 

(2) Apénd. n. 10. 

(.11 Argaez, fót. 216, copiándolo del li- 
bro Glwnlrc. Véase en el apénd. n. 12. 



rotado XLX XVII. 
contribuirle con él, pues sola- 
mente habló de aquellos pue- 
blos como dependientes de San- 
la Maria de Tudela. Por ese mo- 
tivo el Obispo Don Miguel no 
consiguió hasta el ano 1155 
ver afianzados sus derechos en 
aquella parte de la diócesis, en 
virtud de la concordia que en- 
tonces hizo con el Prior y ca- 
nónigos de Tudela, de que se 
hablará mas adelante. 

La conquista de Calatayud y 
su territorio se hizo mas larde, 
no habiendo logrado apoderarse 
de ella Don Alfonso el Batalla- 
dor hasta el día 24 de Junio de 
1120, y después de una tenaz 
y obstinada resistencia, llegan- 
do hasta el punto de atribuirse 
la conquista á la intervención 
milagrosa de San Jorge. Don 
Alfonso dió á los pobladores de 
Calatayud todo el territorio con- 
quistado, que después demar- 
có en su fuero, lo mismo que 
hizo con Daroca, que conquis- 
tó en aquel mismo año. Cada 
una de estas poblaciones cons- 
tituyó entonces una Comuni- 
dad, segunja política de aquel 
Monarca, tan sagaz como va- 
leroso. Estas comunidades for- 
maban una linea de batalla des- 
de las inmediaciones de Te- 
ruel hasta mas allá de Salaman- 



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Cap. VIII. Continúa el , 
ca, y debían su existencia á este 
Rey. La línea de batalla pasaba 
de Monreal y Daroca á Calata- 
yud, de aqui á Soria, Scgovia, 
Avila y Salamanca, que tenian 
guarniciones de Aragoneses y 
Navarros. ¿No es chocante ver 
el elemento celtibérico organi- 
zado de este modo en la edad 
media? Mas adelante, conquis- 
tada Teruel, se organizó en Co- 
munidad para hacer frente á los 
Moros de Valencia y Cuenca, y 
entonces completóse la línea 
celtibérica , comprendiendo el 
territorio de estas Comunida- 
des Alfonsinas los Lusones, Cel- 
tiberos principales (praxlantio- 
res), Pelendones y A re vacos. 

Por otra rara coincidencia 
surgieron dos órdenes milita- 
res en los dos opuestos extre- 
mos de esta linea de las Comu- 
nidades, pues á las inmediacio- 
nes de Salamanca nacía la de 
San Julián del Pereiro, ascen- 
diente de la de Alcántara, y en- 
tre Daroca y Teruel la de San 
Jorge de Alfombra, ascendiente 
de la de Monlcsa. 

El territorio de la Comuni- 
dad de Calatayud no se agregó 
á Tarazona por entonces. Es 
muy dudoso que Don Alfonso 
quisiera erigir allí obispado, co- 
mo se quiso suponer por los es- 



riscopologio de Tarazona. 127 
critores de aquel pais: parece 
mas probable que dicho terri- 
torio dependió por entonces de 
Zaragoza, como gran parte de 
él habia dependido en tiempo 
de los Godos. Cuando el Obis- 
po Don Miguel no lograba ape- 
nas hacerse reconocer por Obis- 
po en Tudela, y veía que Don 
Pedro Librana le arrebataba los 
pueblos contiguos á Borja, con- 
siguiendo á duras penas el que 
esta ciudad quedase dentro de 
su diócesis, ¿cómo lograría ex- 
tender su territorio por todo el 
arcedianado y Comunidad de 
Calatayud, mucho mas distante? 
Quedará esto aun mas probado 
hasta la evidencia cuando se ha- 
ble de la repartición hecha en 
el Concilio de León. 

El fuero de población dado 
por el Rey, en aquel mismo arto 
1120, ó por mejor decir, acep- 
tando el que redactaron y pre- 
sentaron los vecinos de Calata- 
yud, tiene solamente una cláusu- 
la relativa á la parte eclesiástica, 
y dice asi: a El Clericos qui fue- 
»rint in Calalayub, sedeant unus- 
^quisque in suas Ecclesias et do- 
»nent cuarto ad Episcopo et 
» cuarto ad Ecclesia de pane et 
»vino et corderos, et de nulla 
»alia causa non donent cuarto, 
»cí serviant suas Ecclesias, et 



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1 28 España Sagrada. \ 

»habeant foros et judices sicul 
nsuos vicinos.* (1) 

Aqui se ve que los de Cala- 
tayua debían pagar el cuarto á 
un Obispo, pero no se dice cuál, 
y se establece la patrimoniali- 
dad de aquellas iglesias, cosas 
ambas que han durado hasta 
nuestros dias, pues ni se paga- 
ba al Obispo mas que el cuarto 
de las tres cosas indicadas, y 
no del cáñamo ni de ninguna 
otra cosecha, ni obtenían bene- 
ficios en aquellas iglesias sino 
los hijos de los parroquianos de 
ellas. Una y otra costumbre 
eran inmemoriales y basadas en 
este fuero, y han durado hasta 
nuestros dias. 

Estas son las noticias mas an- 
tiguas y fidedignas que se en- 
cuentran acerca de la restaura- 
ción de la Iglesia de Tarazona 
y de las de Tudela y Calatayud, 
que son las mas principales des- 
pués de aquella. Con respecto 
al Obispo Don Miguel, se halla 



atado LXXXVU. 

noticia de su elección hácia la 
época misma de la conquista de 
Tarazona. En el fuero de Bel- 
chite, documento raro y suma- 
mente notable, se cita á Don 
Miguel como electo de Tarazo- 
na (i): está dado en Pedraza 
(Pelruca) -en el mes de Diciem- 
bre, dia de Santa Lucia, Era 
4157, que es el dia 43 de Di- 
ciembre de 4419. Las firmas 
con que suscribe el Rey son 
muy curiosas, y la del Obispo 
dice: Michael electus tn Epis- 
copalu de Tarassona. Esta firma 
indica que la restauración de la 
sede no se hizo con gran rapi- 
dez, pues á fines de año aun no 
era el Obispo mas que eleclo. 
No se crea, como se figuraban 
algunos, que el Prelado fuera 
con la corte, porque aparezca 
su nombre en las suscriciones: 
lo mismo en la Cancillería ara- 
gonesa de aquella época que en 
las de otros países, era costum- 
bre citar los nombres de todos 



(1) La autenticidad de este documen- 
to, combalido como dudoso en el siglo an- 
terior, por los errores del P. Argaez, es 
hoy indudable: calumnió Argaez á Villar 
(fól. 231, col. i.* y en otros pasajes) su- 
poniéndole su autor. Villar vivió á fines 
del siglo XVI: en el archivo de ta Corona 
de Aragón hay un Irasumpto del año 138ti: 
véase en el tomo VIH, pág. 9 de la Colee- 
cien de documento» de la Corona de Aragón, 
por Bofarull. ¿Cómo pues lo falsificó Villar? 



(\) Publicóse este documento en el to- 
mo 8. 0 de la Cofeeelon de documentos rela- 
tivo* d la Corona de Aragón, n. 1 de dicho 
tomo. Véase en el npend. n. 8, donde se 
ha colocado, tanto por lo que contribuye 
á corroborar lo que se ha dicho en este 
capítulo acerca de la reconquista, como en 
prueba de la gran tolerancia con que; eran 
tratados por Don Alfonso los moros que 
quedaban en los territorios de sus con- 
quistas. 



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Cap. VI IL Continúa el l 
los Obispos y de los señores que 
tenían pueblos en honor. 

A visla de este documento 
autentico, ¿qué se podrá pensar 
del instrumento que copia San- 
doval, procedente del archivo 
de San Millan y citado por Ar- 
gaez, en que firma Don Miguel 
como Obispo de Tarazona, el 
año 1148, en una donación que 
hace Don Alonso al monasterio 
de la Gogolla, dándole la igle- 
sia de San Millan de Valleja en 
tierra de Soria? O la fecha está 
equivocada, ó el documento es 
apócrifo, pues en materia de 
donaciones hay que tener cui- 
dado con los documentos de 
aquel archivo. Y á la verdad, si 
á fines de 1119 era Don Miguel 
solamente electo, ¿cómo habia 
de suscribir en 1 1 18 como Obis- 
po de Tarazona, y cuando aun 
no habia sido conquistada aque- 
lla ciudad? 

A la muerte de Don Alfonso 
. el Batallador deshízose todo el 
edificio político por él á tanta 
cosía levantado. La separación 
de Aragoneses y Navarros, la 
debilidad de su hermano el mon- 
je Don Ramiro, y la invasión de 
su entenado Don Alonso VII, 
produjeron aquel triste resulta- 
do. Entrando por tierras de Ara- 
gón, apoderóse este Rey dcCas- 



iscopologio de Tarazona. 129 
tilla de todo el territorio que su 
padrastro habia ganado aquen- 
de del Ebro, uniendo á «la coro- 
na de Castilla los territorios de 
Tarazona, Borja v Zaragoza, y 
las Comunidades de Calatayud, 
Daroca y Soria. Mas bien pron- 
to hubo de convencerse de que 
la mayor parte de aquellos ter- 
ritorios no llevaban con pacien- 
cia su nueva anexión. Educado 
Don Alonso Vil en la escuela 
galicana de Gelmirez, cuyas doc- 
trinas eran bastante elásticas en 
materia de disciplina, sujetó las 
Comunidades de Calatayud y 
Daroca al Obispo de Sigüenza, 
sacándolas de la dependencia 
del de Zaragoza, con la visible 
intención de ligar aquel terri- 
torio al de Castilla con los víncu- 
los de la jurisdicción espiri- 
tual. 

Después de haber hecho este 
despojo al obispado de Zarago- 
za, hizo otro igual con el de 
Tarazona. Quitó á este por la 
parte de Castilla el pueblo de 
Salas, y el territorio de él en- 
tre Atienza y Olvcga. A esto se 
dió el nombre de donación á la 
Iglesia de Sigüenza: de este mo- 
do cualquiera puede hacer do- 
naciones, quitando á unas igle- 
sias para dar á otras. En tan 
disparalada división, hija del fa- 



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\ 30 España Sagrada . 

voritismo y de los cálculos po- 
líticos, quedaban reducidos los 
obispados de Tarazona y Zara- 
goza á proporciones muy mez- 
quinas, al paso que el de Si- 
güenza adquiría todo el territo- 
rio del Moncayo al Tremedal, 
y desde cerca de Guadalajara 
hasta Hiela. 

La escrilura'en que Don Al- 
fonso Vil de Castilla hizo á la 
Iglesia de Sigüenza esta llama- 
da donación, que en realidad 
era una usurpación y entreme- 
timiento anticanónico del Rey, 
lleva la fecha de Junio del año 
1155 (Era 1175), en el año en 
que se coronó por Emperador, 
y titulándose imperante en To- 
ledo, Zaragoza, León, Náxera, 
Castilla y Galicia. El documen- 
to es sumamente curioso (i). 
Los escritores de Calalayud han 
querido suponer que por él cons- 
taba va la existencia de iglesia 
colegial con canónigos en aque- 
lla ciudad, leyendo: «alque Ca- 
»nonicis ibidem Dco servicntibus 
»m Calatayub»; pero estudiando 
el documento íntegro se ve que 
los canónigos de quienes allí 
habla son los de Sigüenza, á 
uienes nombra á continuación 
e su Obispo Don Bernardo de 



(!) Wase el apend. n. 1». 



'ratado LXXXWI. 
Agen. Lo que sí aparece que 
le da son los palacios reales 
junto a la iglesia de Santa Ma- 
ría, que era donde aun hoy dia 
tienen su palacio episcopal los 
Obispos de Tarazona. El mismo 
Don Alonso V dió varios pue- 
blos de tierra de Calalayud al 
monasterio de San Salvador de 
Oña, como aparece de un do- 
cumento muy notable que pu- 
blicó Argaez (1). Eran estos 
pueblos Cimballa, Cubel, Món- 
tenle, Pardos y Abanto. 

También Tarazona debió su- 
frir quebrantos por parte de 
Don Alonso VII de Castilla. Sin 
duda el Rey al apoderarse de 
aquella ciudad, en el empeño 
de hacer servir á las iglesias 
para sus miras políticas, creyó 
muy hacedero destituir al Obis- 
po, á íin de colocar en la sede 
un prelado de su devoción. Este 
atentado fué aun mayor por la 
calidad del intruso, pues, en lu- 
gar del austero Obispo Don Mi- . 
guel, puso á un clérigo, señor 
de Bujedo, hijo de un cura, se- 
gún él mismo confiesa en el do- 
cumento de su profesión, que 
hizo algún tiempo después en 
el monasterio de Santa Maria 
de Valpuesta, reconociendo, su 



(i) Véase en el Apénd. n. 14. 



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Cap. Mil. Continúa el 
intrusión: «quod fui deprehen- 
»su$ et ab ordine deiectus Epis- 
»copalus Tarazonensis, pro eo 
vquod fui filius Sacerdotisa (1) 

Pero si esto fué, como pare- 
ce, en tiempo del Obispo Don 
Miguel, mas grave que la ir- 
regularidad fué la intrusión. 
Argaez nos lia conservado este 
extraño documento, confesan- 
do que no se leen bien los 
números de la Era; pero cal- 
culando la fecha por los nom- 
bres del Prior y otros sujetos 
que lo firman. Quizá este atro- 
pello se verificó en los pri- 
meros momentos de la inva- 
sión de Tarazona por Don Alon- 
so VII, estando el Obispo Don 
Miguel al lado de su legítimo 
Rey Don Ramiro, en 1154. 
Cuando al año siguiente se hizo 
la paz entre ambos Reyes, pa- 
rece natural que Don Miguel 
volviese á Tarazona y reclama- 
ra contra el intruso. 

Por la transacción hecha en 
León el año 1 155, al coronarse 
allí el Emperador Don Alfonso, 
con toda solemnidad, consta 
que asistió á ella el Obispo Don 



(i) Argaez, Soledad laureada, ele, fo- 
lio 228. Véase en el apénd. n. 17. Chocan- 
te es que se diga Episcopalus Tarazonensis, 
pronunciación extraña en aquel liempo: 
quizá no se leyera bien esta palabra. 



i iscopologio de Tarazona . \o\ 
Miguel de Tarazona, juntamen- 
te con el Obispo de Zaragoza, 
cuyos territorios' 1 dominaba con 
sus armas el Emperador. El 
Obispo de Zaragoza reclamó 
contra la usurpación que en su 
diócesis se le habia hecho á fa- 
vor del Obispo de Sigüenza, in- 
trusándose este con el valimien- 
to del Emperador en la juris- 
dicción espiritual de los pue- 
blos de las dos Comunidades de 
Calalayud y Daroca, dejándole 
casi sin territorio, y como si la 
jurisdicción espiritual hubiera 
de quedar á merced de la polí- 
tica y la razón de conquista. 
Transigióse la dificultad, que- 
dando la Comunidad de Daroca 
para el Obispado de Zaragoza, y 
la de Calalayud para el do Si- 
güenza. Asi consta del docu- 
mento publicado por Don Juan 
Talayero (1) con el título de 
Decreto del Concilio de León; 
«Quod si Segunlini Darocam vel 
^términos suos, aul Cwsaraugus- 
v>lani Calatayub vel ipsius prie- 
»notninatos términos invadere 
»awí transcenderé pra¡sumptuose 
»tentaverinl, velut alieni juris te- 
»mcralores et alterius parrochice 



(1) Discurso histérico-jurídico, por Don 
Juan Talayero, pág. 23, n. marginal MS. 
Véase en el apénd. n. i tí. 



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132 España Sagrada, 

^invasores sacrilegü reí habean- 
»fwr, etc.» 

El Obispo Don Miguel asis- 
tió al Concilio y confirmó como 
Jos otros Prelados de Palcncia, 
Orense, Burgos, Oviedo, León 
y Avila, que asistieron á él, jun- 
tamente con el Primado Don 
Raimundo de Toledo y los dos 
litigantes de Sigüenza y Za- 
ragoza. 

El Obispo Don Miguel no se 
muestra parte en esta contien- 
da, lo cual prueba lo que se 
dijo ya, de que el territorio de 
las dos Comunidades fué agre- 
gado por Don Alonso á Zarago- 
za. Si el territorio de la Comu- 
nidad de Calatayud hubiera sido 
del Obispo de Tarazona, el li- 
tigio hubiera sido entre este y 
el Obispo de Sigücnza. La la- 
lación de Wamba ponía á Godol 
(Godoxos) por limite del obispa- 
do de Zaragoza y Sigüenza, co- 
mo aun lo es hoy día por aque- 
lla parte entre los obispados de 
Sigüenza y Tarazona; por con- 
siguiente, todo lo que dice Ar- 
gaez de que Bílbilis correspon- 
día al obispado de Tarazona, 
pero que Ayub, al fundar á Ca- 
latayud, sacó esta ciudad de la 
línea del obispado y la puso 
dentro del obispado de Riela, 
donde él ponia a Nertobríga, es 



atado LAXA VII. 

una quimera ridicula y un em- 
brollo geográfico, que prueba 
los escasos conocimientos del P. 
Argaez en la topografía de la 
diócesis (1). Prescindiendo de 
que el obispado de Nertobriga 
ó Riela solamente existió en la 
cabeza de los embusteros que 
fabricaron los falsos Cronico- 
nes, Bilbílis estaba mas cerca 
de Nertobriga que Calalayub. 
Y si Castcjon hubiera sido ¡imi- 
te del obispado de Tarazona por 
aquella parte, lo mismo hubie- 
ran sido de esta diócesis Bílbi- 
lis que Calatayud. Lo que apa- 
rece de este Concilio de León 
es, que lodo el territorio de Ca- 
latayud hasta Ariza y Godojos 
era de Zaragoza. 

Las reclamaciones y discor- 
dias á que dieron lugar estas 
alteraciones hicieron precisa la 
celebración de otro Concilio en 
Burgos, bajo la presidencia del 
Legado Guidon, en que se tran- 
sigieron aquellas desavenencias 
de la manera anómala é irregu- 
lar que se dijo ya en el capítu- 
lo 2.*, pág. 29. Aprobó estas 
disposiciones el Papa Inocen- 
cio II (2). 

La transacción entre los Obis- 



(1) Argacz, A5I. 2Í9, col. 2.*al fin. 

(2) Véase en el apénd. n. i 8. 



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Cap. VI/J. Continúa el E 
pos de Sigüenza y Zaragoza en 
el Concilio de León no fué pu- 
blicada hasla el año 1674, que 
la dió á luz el erudito Justicia 
de Aragón Don Luis Exea, ha- 
biéndolo copiado del archivo de 
la Santa Iglesia de Sigüenza. 
La obra del P. Argaez se im- 
primió al ano siguiente (1675), 
pero fuera que no llegase á tiem- 
po á su noticia, ó que llevara 
su impresión adelantada, es lo 
cierto que no dió noticia de tan 
importante documento, que ma- 
nifiesta cómo pasó el territorio 
de Calatayud do la jurisdicción 
de Zaragoza á la de Sigüenza, 
y de esta á la del Obispo do Ta- 
razona, en el brevísimo espacio 
de tiempo que medió de Í155 
á 1159, en que la Santa Sede 
aprobó las disposiciones del Con- 
cilio de Burgos. 

Casado el Conde Don Ramón 
Berengucr con Doña Petronila, 
y retirado del gobierno de Ara- 
gón Don Ramiro el Monje, de 
triste recuerdo, consiguió aquel 
de don Alonso Vil la restitución 
de los territorios que este ocu- 
paba en Aragón, aunque con la 
dura condición de tenerlos a tí- 
tulo de señorio de Castilla y ha- 
cerle por ellos homenaje. Poco 
después se celebró el Concilio 
de Burgos, en que transigieron 



'piscopologio de Tarazona. 135 
sus diferencias sobre límites los 
Obispos de Osma , Sigüenza y 
Tarazona. En él, según queda 
dicho, perdió Tarazona casi to- 
do el territorio que ocupaba des- 
de Agreda á Soria, y en cambio 
ganó la Comunidad y arcedia- 
nado de Calatayud, mucho mas 
importante que lo que perdía 
en Castilla. Aun asi no llevó 
á bien Don Ramón Berengucr 
aquella transacción, hecha sin 
su anuencia, y el Obispo Don 
Miguel incurrió en su desgra- 
cia, como indica Zurita. 

En un documento de diez 
años después, por el que consta 
la donación de una heredad en 
el pueblo de Conchillos, cerca 
de Tarazona, el Conde Don Ra- 
món se dice reinante en Aragón, 
Sobrarve ó ¡Ubagorza y en Za- 
ragoza, Tarazona y Calatayub. 
A continuación el Obispo Don 
Miguel se titula: Episcopus Mi- 
chael in Tarazona, el in Tudela 
sive in Calalayubc (1). 

Arreglados por fin los límites 
del obispado después de tantas 
vicisitudes, pudo principiar el 
Obispo Don Miguel á regulari- 
zar la parte moral, disciplinaria 



(l) Archivo de la Corona de Aragón. 
Bofarull, tomo 4.°, n. LUI. Véase en el 
apéndice. 



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134 España Sagrada. 

Y económica de su nueva dió- 
cesis. Don Alfonso el Batallador 
babia concedido ya en 1123 á 
Don Miguel y á sus sucesores 
los diezmos de los pueblos de 
la mitra que tenia yuré propio, 
y el cuarto de los otros de la 
diócesis y de los territorios que 
adquiriese en adelante. Los ca- 
nónigos de la catedral vivian 
entonces como regulares, se- 
gún documentos que se citarán 
luego. La tradición asegura que 
vivió entre ellos el célebre San 
Raimundo de Fitero (1). 

También eran canónigos re- 
gulares Agustinianos los que 
sostenían el culto en la iglesia 
de Santa María de Tudela, con 
los que hizo el Obispo Don Mi- 
guel la transacción sobre los 
diezmos.y rentas de aquella igle- 
sia, según queda dicho. La exis- 
tencia de los canónigos regu- 
lares de Tudela consta ya en 
4121, de manera que fueron 
instalados asi que se verificó la 
conquista de aquella ciudad. El 
Hoy Don Alfonso el Batallador 
dió en 1121 al Prior y á los 
clérigos que servían á Dios en 
Santa María de Tudela los diez- 
mos de todas las rentas reales 



( 1 ) Véase el capilulo relativo á los San- 
ios de la diócesis, en d tomo siguiente. 



Tratado LXXXML 
en aquel territorio, inclusa la 
lezda, caloñas y productos de 
los hornos, baños y molinos. El 
Prior se llamaba Bernardo: «ef 
nvobis Bernardo Priori el Cle- 
»ricis ibidetn Deo servienlibus, 
»e/c.» (1) Concede á la dicha 
iglesia de Santa Maria las mez- 
quitas de Fon tollas, Mosque- 
ruela y demás pueblos que des- 
de entonces formaron el priora- 
to, y mas adelante deanalo y 
obispado de aquella ciudad. Co- 
mo la concesión de diezmos, 
mezquitas y rentas á la iglesia 
de Tarazona y al Obispó Don 
Miguel no se hizo hasta dos años 
después (1125), no podia esta 
donación perjudicar á la de Tu- 
dela. 

La obra de la colegial esta- 
ba ya adelantada en 1125. De 
aquella fecha hay una donación 
muy curiosa de una mezquita 
que el Abad, Prior y canónigos 
conceden á Don Sancho, secre- 
tario del Rey Don Alfonso, por 
lo que habia contribuido á la 
construcción del pórtico nuevo, 
que habían hecho cerca de la 
puerta mayor de Santa Ma- 
ria. No es menos notable la 
donación de otra mezquita, en 



(i) Copiado del original en el archivo 
de la iglesia de Tudela. Apénd. n. iO. 



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Cap. VIH. Continúa el Episcopologio de Tarazono. 135 
hecha por Don Iñigo, «ef quam máxime quia violavi 

» Ecclesiam Sanctm Ma 



M28, 

capellán del Rey Don Alfonso 
el Batallador, Abad y Rector 
de la Real iglesia de Santa Ma- 
ría de Tudela. «Ego Eneco Dei 
vgralia Domini Regis Adephon- 
»si Capellanus el eyus authori- 
*tale Abbas el Reclor Ecclesim 
» Regios Realce Marica Matris Do- 
»mtm, qum est apud Tute- 
»/am.» (1) En ninguna de estas 
donaciones cuenta el Abad y 
Cabildo con el Obispo Don Mi- 
guel, cuya autoridad debia es- 
lar aun muy poco asentada en 
aquella iglesia. Quizá contribu- 
yera para ello el favor que le 
dispensaban su Abad, capellán 
del Rey, y los otros varios per- 
sonajes de la corte de aquel 
Monarca, á quienes se nombra 
en estas donaciones. 

Pero á la muerte de su gran 
bienhechor el magnánimo Don 
Alfonso, la iglesia de Tudela se 
vio desfavorecida, pues D. Gar- 
cía, elegido Rey por los Navar- 
ros, al año siguiente de su ele- 
vación al trono (1135), hace 
donación de un huerto de ber- 
zas, en reparación del agravio 
que él habia hecho violándola, 



(i) Este y oíros documentos relativos 
A la Iglesia de Tudela se insertarán en el 
tomo siguiente. 



rtm de 

» Tudela, dono unum horlum de 
vberzas ipsi Ecclesim , el est illud 
nhorlum infra muros juxla ju- 
xdcos, » 

Del preámbulo que se puso 
en aquel mismo año al docu- 
mento de la transacción, que se 
hizo entre el Obispo Don Mi- 
guel y el Cabildo de Tudela, 
aparece que este y sus cosas ha- 
bian sufrido varios atropellos, 
que el Obispo habia tenido que 
arrostrar disgustos y tribulacio- 
nes de parte de algunos malva- 
dos, que habían reinado disen- 
siones entre los clérigos y los 
legos, y la iglesia había gemido 
tiranizada por imperio laical. 
aPost mullas itaque tribulaciones 
»eí iniquorum quorumdam infes- 
to t aliones, quas ego pro prmfala 
»Ecclesia perpessus sum % post 
»multas, qum, antiquo hoste ins- 
to ligante, inler Clericos el laicos 
toortce sunt disensiones, ne tira- 
tonico vel laicali imperio prmdic- 
tota Ecclesia ealenus subjaceret 
tone ipsius Ecclesim facúltales 
toimproborum paterent, Cleri to- 
totius ac populi assensu atque ro- 
ígala, ad conservandam Ecclesim 
todignilatem, ad firmandam inler 
i>nos unitalis concordiam, etc.» 

Es de notar que en este do- 



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136 España Sagrada. Tratado LXXXVI1. 
cumenlo ya no figura entre las ba todas las ocasiones para in- 
numerosas firmas que lo suscri- gerirse en las cuestiones del 
ben la del Conde de Alperchc, Cabildo de Tudela y asentar en 
señor antes de Tudela, y que él su autoridad, engañando hi- 
suscribia los documentos pro- pócrilamcntc al Cabildo en este 
cedentes. ¿Serian de su parle y en oíros casos. Ni aparece tal 
las tiranías que se lamentaban cosa de este documento ni de 
en las ciladas líneas? Los Ira- ningún otro, ni las circunstan- 
bajos que á la muerte de Don cías políticas eran apropósito 
Alfonso acaecieron á la iglesia para tales intrusiones. En 1135, 
de Tudela debieron manifestar al hacerse osla transacción, las 
á esta, que si la independencia tropas castellanas de Don Alon- 
tienc ventajas, también liene so VII ocupaban á Tarazona y 
inconvenientes canónicos el vi- Zaragoza, el Rey de Aragón, 
vir retraídos de los propios pas- Don Ramiro, se veia precisado 
lores, pues se buye de la auto- á defenderse en las montañas 
ridad legitima para caer en la de Aragón de sus aliados ene- 
tiranía extraña, mucho mas pe- migos. El nuevo Rey de Navar- 
sada. La transacción se hizo de ra, Don García, aprovechándose 
acuerdo con el clero y el pue- de la ocasión, había invadido el 
blo, mediando el Metropolitano alto Aragón, poniendo sitio á 
San Oiagucr y otros Obispos Jaca y quemando sus arrabales, 
comprovincialcs, como aparece pero sufriendo allí mismo una 
de este importantísimo docu- derrota: al Obispo de Zaragoza 
mentó. Por ese motivo no se se le habían quitado las Comu- 
puede menos de extrañar, que nidades de Calalayud y Daroca 
en uno de los violentos memo- para darle su jurisdicción arbi- 
riales que en el siglo pasado se trariamente al Obispo de Si- 
publicaron, durante las encona- güenza. ;Era esta ocasión para 
das reyertas sobre la cátedra- que el de Tarazona pensase 
lidad de Tudela, se injuriase la en aumentar su jurisdicción, y 
memoria de este Obispo Don cuando quizá por entonces mis- 
Miguel, virtuoso y sabio Prela- mo le amenazaba el intruso de 
do de Tarazona, pintándole co- Brugedo, que le disputaba la 
mo un intrigante entrometido, silla al amparo de las armas 
que solapadamente aprovecha- castellanas? 



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Cap. YIH. Continúa el E 
La transacción se hizo en el 
mes de Mayo, hacia la época 
en que también se andaba en 
tratos para llegar á una avenen- 
cia los Reyes de Aragón y de 
Navarra. Él Obispo habla" no 
como quien suplica, sino como 
quien otorga, después de haber 
arreglado la parte relativa á las 
rentas, quedándose el Cabildo 
con dos partes y el Obispo la 
tercera, según la antigua disci- 
plina de España. Es notable que 
las iglesias de Alfaro y Cascan- 
te aparecen también transigien- 
do con el Obispo y como si tu- 
vieran dependencia de Tudela. 
En ellas lleva el Obispo, no la 
tercera parte, sino la mitad de 
las rentas: «De ecclesiis vero 
»vel parrochiis eircumtjaccnti- 
»bus, unde ego accipio terliam 
r>parlem, divido ut mediata sil 
»mea el medielas illorum. Eas 
»autemparrochias nominalim ex- 
» primer e debemus, scüiccl Al- 
> faro, Corella, Aracel, Caslc- 
»/fon, Murel, Cabancllas, Cas- 
»caní.» Se ve pues que todas 
estas eran ya en Ho5 depen- 
dientes del Obispo de Tarazo- 
na y meras parroquias (1). 

No son menos notables las 
palabras con que establece lue- 



(l) Véase en el apénd. n. 13. 
TOMO XLIX. 



iscopologio de Tarazona. 157 
go la vida canónica Agustiniana 
con todo rigor, mandándoles 
que coman juntos, que duer- 
man en una habitación, y que 
vayan por la ciudad siempre 
acompañados, cosas todas que 
prueban la vida común: «ci- 
»bum una capere, insimul dor- 

» mtre per civitalcm sub tes* 

Himonio incedere.» Para dar 
ejemplo so declara canónigo de 
la iglesia, á fin de participar de 
todos los beneficios espirituales 
y temporales de la comunidad: 
*Mc ipsum Ecclesiat illius Ca- 
y>nonicum fació, benefUiorum t7- 
vlius tam corporalium quam spi- 
• rilualium particeps esse cupio.» 
¿Si presumiría entonces Don 
Miguel que este rasgo de pie- 
dad habia de costar tan caro á 
sus sucesores, que se les ha- 
bían de negar en siglos de ig- 
norancia y orgullo los honores 
episcopales, sujetándolos, si en- 
traban en aquella iglesia, á ser 
presididos por el Dean, como 
meros canónigos de ella? 

Aun hubo que transigir con 
el Cabildo oirás dos veces, en 
una sobre los diezmos de ajos, 
uvas, coles y legumbres y la 
pertenencia de algunas casas y 
heredades, y en otra sobre el 
nombramiento de Prior y cape- 
llán. Aquel le debían nombrar 



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158 España Sagrada. 

el Obispo y el Cabildo de Tíl- 
dela de común acuerdo, pero 
el capellán ó cura lo debería 
nombrar el Obispo siempre y 
para ello un canónigo: «Pra>te- 
»rea slatuil ut Episcopus, cum 
»ad ipsum cura animar um pro- 
»pne perlineal , Capellanum 
»f/uem voluerü panal, Canoni- 
»cum lamen eyusdem Ecclesias, 
»virum honeslum, si tbi tnveniri 
»polest. » Hízose este arreglo el 
año 1149, y lo suscribió el Obis- 
po Don Miguel con el Arzobis- 
po Don Bernardo de Tarragona 
y los Obispos de Barcelona, 
Pamplona y Calaborra (1). Mo- 
ret copia este documento, pero 
discrepa en algunas cosas del 
original. Aquel mismo año se 
consagró la iglesia de Tudela, y 
es de extrañar que no firma 
Don Miguel entre los Obispos 
consagrantes. 

Verificóse esta transacción 
en un Concilio de Jaca, al que 
asistieron los Obispos citados. 
Aquel mismo año, estando con 
otros Obispos cerca de Lérida, 
firmó Don Miguel un privilegio 
en l'avor del monasterio de la 
Oliva (2). Con este motivo pre- 



(I) Véase el apénd. n. 13, ya citado an- 
loriornu'ntc. 

(*¿) Insería este documento el M.° An- 
gel Manrique en sus Anales Cittercienses. 



ratado LXXXVÍI. 
ciso es ya tratar de las funda- 
ciones de los dos magníficos é 
importantes monasterios de Fi- 
lero y Veruela, las cuales se 
bailan intimamente relaciona- 
das con la vida y pontificado del 
Obispo Don Miguel; aun cuan- 
do de ellos se trate luego mas 
detenidamente. 

El monasterio de Fitero exis- 
tia en el monte Yerga en la 
Era 1178 (año 1140), según 
consta por una donación del Em- 
perador Don Alonso, en que 
suscribe Don Miguel, Obispo de 
Tarazona, en unión con Don 
Sandio, Obispo de Calabor- 
ra (1). Del documento ni aun 
puede inferirse con certeza que 
fuera monasterio. Hacia aque- 
lla época los Cislercicnses vi- 
nieron á España, y babiéndose 
establecido en el monte Yerga, 
se trasladaron poco después á 
Nienzabas, á dos leguas de allá 
y cuatro de Calahorra. Quedó 
allí de Abad el célebre San Rai- 
mundo, fundador del orden de 
Calatrava, canónigo que babia 
sido de la catedral de Tarazona. 

Asistió San Raimundo con 
San Bernardo al Capítulo gene- 



ai tratar de aquel célebre monasterio de 
Navarra. 

(1) Se insertará en el lomo siguiente. 



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Cap. VIH. Continúa el £ 
ral del Cisler, que se tuvo del 
ano 1147 al 48, al cual concur- 
rió igualmcnle el Papa Euge- 
nio 111. En la Bula que dió á 
San Raimundo, confirmando las 
posesiones de su abadía de Nien- 
zabas, nombra, entre ellas, los 
pueblos de Filero, la Oliva y 
Veruela (1) como dependencias 
de aquel monasterio. Al volver 
del Capitulo San Raimundo tu- 
vo una entrevista con su anti- 
guo Prelado el Obispo Don Mi- 
guel, el cual le concedió exen- 
ción de diezmos de todas aque- 
llas tierras que sus monjes cul- 
tivasen con sus propios brazos, 
ó por medio de animales suyos. 
Notable es el principio de esta 
donación, que dice asi (2): «Ego 
»\lichael Tyrasonensis Episco- 
»pus indignus, pro amore nami- 
»nis Xpi. el pro remissione pee- 
ncalorum meorum, fació hoc do- 
»nalivum tibi Hay mundo venera- 
»bili el religioso viro, quondam 
vEcclcsix noslras filio, nuncau- 
»/em, ordine el habilu in me- 
»lius mulato Neiiccbarum abba- 
»/t, etc. » 

Pocos años después, y muer- 
to ya Don Miguel, se trasladó 



(1) En el tomo siguiente se tratará de 
esta Bula, que parece apócrifa. 

(2) Véase en el apend. n. 23. 



iscopologio de Tarazona. 139 
la abadía de Nienzabas á File- 
ro, en el límite del obispado 
mismo de Tarazona, pues aquel 
otro pueblo era de Calahorra; 
pasando el monasterio de Nien- 
zabas á ser propiedad del de 
San Prudencio. La traslación 
de Nienzabas á Filero se hizo 
hacia el año 1152, como se 
probará en el tomo siguiente. 

La fundación de Veruela se 
hace datar del año 114G, pues 
con fecha de 1147 hizo Don 
Pedro Alares la donación de 
Alberite al Abad Raymundo de 
Veruela y á los monjes de aquel 
monasterio. Por la exención de 
diezmos que concedió el Obispo 
Don Miguel á San Raymundo 
de Filero, se ve que entonces 
Veruela era una dependencia 
de Nienzabas. 

No fueron estas las únicas 
fundaciones importantes que se 
hicieron en la diócesis de Ta- 
razona, en vida de este Obispo 
Don Miguel. Argaez cita un cu- 
rioso documento, por el cual 
consta que Don Ramón Beren- 
guer dió al monasterio de San 
Salvador de Oña el que había 
de San Benito en Calatayud, 
que estaba en el barrio de los 
mozárabes: «monasterium Sti. 
»Benedicti de Calalayub, quod 
»est silum in illo barrio de Mu- 



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140 España Sagrada. 

»zarab¡s ad Mam porlam de C#- 
»saraugusta.» (1) Aun cuando 
no tiene fecha, puede conjetu- 
rarse que aquel monasterio exis- 
tía ya en vida del Obispo Don 
Miguel, pues cuatro años des- 
pués de su muerte, en la escri- 
tura de donación mas antigua 
que posee la iglesia del Sepul- 
cro de Calatavud, suscribe en- 
Iré otros el Prior de San Beni- 
to (2): «Pelrus Prior Sancti Be- 
medicli. Dominicus monachus. 
vFulcherius monacus:» firman- 
do estos dos á continuación del 
• Prior, es probable que fueran 
monjes del mismo monasterio, 
contiguo al del Sepulcro. 

Antes que estos, y á conti- 
nuación de los Prelados, firma 
en el mismo documento un Prior 
de Santa Maria y un Arcipres- 
te: «Fortius Prior Sanctw Ma- 
»rÚE: Dalmatius Archipresbiler.» 
Suponiendo que el documento 
se otorgó en Calalayud, pues el 
silencio mismo del paraje del 
otorgamiento parece indicarlo 
asi, y no expresando de qué 
¿Santa Maria era Prior, se supone 
que debia serlo de la de Santa 
Maria de Calatavud, que enton- 
ces se llamaba de Media villa. 



{i) Apónd. n. 22. Argaez, fól. 231. 
(2) Apcnd. n. 28. 



Tratado LXXXMí. 
Con este nombre se la designa 
la primera al frente de las otras 
parroquias de Calalayud, y su 
Arcediano, que nombró en su 
Bula el Papa Lucio H al apro- 
bar la parte canónica del fuero 
de Calatayud y la patrímoniali- 
dad de sus iglesias (\). Eslo 
indica la existencia de Cabil- 
do organizado en aquella igle- 
sia, pues babia Prior y Arci- 
preste. 

La del Sepulcro debia estar 
ya organizada para entonces y 
desde los tiempos del Obispo 
Don Miguel. El Patriarca de Je- 
rusalen, con el conveñto de ca- 
nónigos del Santo Sepulcro, re- 
nunciaron en H41 á favor de 
Don Bamon Berenguer, y con 
ciertas condiciones, la parle del 
reino de Aragón que les corres- 
pondía por el testamento de 
Don Alfonso el Batallador (2). 
Allí firma, entre otros, el canó- 
nigo Giraldo, que vino á Espa- 
ña para ratificar aquella tran- 
sacción: «Ego Giraldus Sacer- 
»dos el Canonicus Dominici Se- 
»pulcri, Sandai Hierosolymitam 
»Eccle$. in Ispania legatus, sus- 
»cribo.» Habiendo trascurrido 



(1) Ap¿nd. n. 20. 

(2) Colección de documentos de ¡a Corona 
de Aragón, por Bofarull, tomo 4, n. 36, pá- 
gina 80. 



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Cap. VIH. Continúa el Episcopologio de Tarazona. Mi 



diez años desde entonces hasta 
la muerte del Obispo Don Mi- 
guel, es natural que en ellos 
quedase establecida aquella im- 
portante casa, á la cual dió cin- 
co pueblos Don Ramón Beren- 
guer, en 1144. Por tanto, la fun- 
dación de aquella célebre igle- 
sia y su Cabildo de canónigos 
Agustinianos del Santo Sepul- 
cro se verificaron igualmente en 
vida del Obispo Don Miguel, ha- 
biendo acaecido su fallecimiento 
el año 4151. En una donación 
de 1150, hecha al Sepulcro de 
Calatayud, de bienes silos en 
Tarazona y Magallon, todavía se 
cita al Obispo Don Miguel (1). 



Consta su muerte lijamente 
por una escritura del monasterio 
de Veruela, harto insignificante 
si no hubiera sido por esta noti- 
cia. Expresa aquel documento 
que se otorgó el mismo año en 
que murieron Don Pedro Ala- 
res y el Obispo Don Miguel de 
Tarazona (1). 

«Bernardo Episcopo in Ce- 
nsar augusta, et in anno quo Mi- 
uchael Tirasonensis Episcopus 
»cí Pclrus Tarase migraverunt, 
»et Comes intravil in Borgia.» 

Por la inscripción que liene 
Don Pedro Atares sobre su se- 
pulcro, aparece que murió el 
año 1151. 



Quinquaginla el unum sub cenlum el mille Halen das, 
Nono autem Marlii raptus ad astra fuil. 



Y lo mismo consta por otros do- 
cumentos del mismo monaste- 
rio, que todos contestes ponen 
la muerte de Don Pedro en 
aquel año. 

En su largo pontificado de 5o 
años, el Obispo Don Miguel lo- 
gró dejar completamente orga- 
nizada su diócesis, ampliados 
sus límites á mucho mayor ex- 
tensión que tuvo en los tiempos 
antiguos, instituidos los Cabil- 



dos, no solamente de su iglesia 
catedral, sino de las otras dos 
iglesias principales de Calata- 
yud y Tudela, viviendo todos 
ellos bajo la regla Agustiniana, 
fundados los dos célebres mo- 
nasterios de Filero y Veruela, 
la orden del Santo Sepulcro en 
su casa matriz de Calatayud, y 
otras importantes fundaciones; 
arregladas las parroquias, do- 



to Apend. n. 27. 



(i) Apénd. n. 26. Argaez lo cila, pero 
no lo copió. 



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142 España Sagrada, 

tatla la Milra, los Cabildos é 
iglesias, y en fin la diócesis 
constituida, tal cual existiera 
hasta que se desmembró el dea- 
nato de Tudela, para erigir aque- 
lla iglesia en catedral en el si- 
glo pasado. La memoria de este 
gran Obispo, restaurador de la 



Tratado LXXXVlf. 
Sede de Tarazona, por no decir 
su fundador, será siempre su- 
mamente grata á su diócesis. 

La inscripción que tiene este 
Prelado en el salón del palacio 
episcopal de Tarazona dice de 
él solamente estas palabras: 



Primus qui post recuperatam fíispaniam Ecclcsim 
pmfuil Tyrasonensi. 



Elogio harto pobre para Pre- 
lado á quien tanto debió aque- 
lla Iglesia. 

El P. Argaez le dió el ape- 
llido de Coronel, deduciéndolo 
de las armas que tiene pintadas 
al pie de su retrato, que son 
cinco pájaros negros ó cornejas 
y una jarra de llores. Es muy 
problemático que entonces usa- 
ran ya los Obispos en España 
escudos de armas, y me temo 
que este sea tan ideal como el 
retrato. Falta saber también si 
entonces en Aragón estaba ad- 
mitida la palabra corneja en su 
dialecto, y si no lo estaba, mal 
pudieron tomarla por divisa los 
Cómeles. Es por tanto muy 
dudoso que el Obispo Don Mi- 
guel tuviera tal apellido; pero 
puesto que no hay otro que dar- 
le, tampoco debe haber gran in- 
terés en combatirlo: lo mismo 



que sucede con su monacato de 
San Juan de la Peña, que si no 
parece bien probado, tampoco 
hay razones bastantes para ne- 
garlo. 

En la donación hecha en Con- 
chillos, cerca de Tarazona, por 
un tal Fortun Aznarcz (1), en 
la que Don Miguel se titula 
Episcopus Michael in Tarazona 
et in Tutela sive in Calatayube, 
entre los testigos firma un Gonl- 
calbo Cornel: esto indica por lo 
menos la existencia del apelli- 
do en aquel pais y por aquella 
época. 

DON MARTIN DE VERGUA. 
H51— 1168. 
Escasas noticias nos dejó Ar- 

(1) Aptfnd. n. 24. Bofarull, Documen- 
to* inédito» de la Corona de Aragón , tomo 4, 
n. 53. 



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Cap. VIH. Continúa el Episcopohgio de Tarazona. 143 
gaez acerca de este Prelado, y cuyas cabezas fabricó Don Ra 



no todas exactas. La fundación 
del Sepulcro de Calatayud fué 
en el pontificado anterior, no 
en el de Don Martin, como cons- 
ta por las escrituras citadas, 
pues la donación del canónigo 
Gíraldo, su primer prior, en 
1155 (1), supone la comunidad 
ya fundada para entonces. 

Podemos va hoy dia contar 
con algunos datos mas acerca 
de este Prelado, pero la doloro- 
sa pérdida de los documentos 
antiguos nos priva de toda no- 
ticia acerca de su elección, an- 
tecedentes y domas calidades, 
si bien puede conjeturarse que, 
siendo el Cabildo de Tarazona 
regular, como lo era entonces, 
la elección se haria en indivi- 
duo del Cabildo y por canónigos 
de este, como por entonces se 
baria en lodos los demás Ca- 
bildos regulares. No veo de 



miro el Monje la célebre cam- 
pana de Huesca, según se dice. 
Obispo de Zaragoza fué algún 
tiempo después Don Fortun de 
Vergua, que tomó demasiada 
parte en los disturbios políti- 
cos de Aragón, en tiempo de 
Don Alonso 111, según refiere 
Zurita (1). 

La primer noticia que tene- 
mos de Don Martin y de los lie- 
dlos de su pontificado, fué la 
concordia con el Cabildo de Tu- 
dela en 1156, documento su- 
mamente importante y curioso 
para el estudio de la vida ca- 
nónica de aquel tiempo (2*. 
Aparece de él que los canónigos 
de Tudcla estaban en comple- 
to desacuerdo con el Obispo de 
Tarazona, á pesar de la transac- 
ción hecho con su antecesor Don 
Miguel. Llevóse el asunto á la 
Santa Sede, la cual comisionó 
dónde conste el apellido de Ver- al Metropolitano de Tarragona 
gua, pero se le da constante- para arreglarlo. Vino este á 

mente aun en los episcopolo- . 

gios del siglo XVI y entre las 
inscripciones de la sala episco- 
pal. LI apellido de Vergua era 
entonces muy notable en Ara- 
gón. Don Pedro de Vergua fué 
uno de los ricos hombres con 

(I) Véase en el npend. n 28. 



(1) Zurita, parle 1. a , lib. 4.°, cap. 93. 

(2) Kl P. Argaoz ni dio idea completa 
de este documento importante ni lo publi- 
có integro. Véase en el ap¿nd. n. 29. Hay 
olio privilegio, del que aparece que ha- 
llándose el Cabildo por espacio de mucho 
tiempo sin Prior, por no querer concurrir 
el Obispo á la elección, el Cardenal Jacin- 
to, Legado en España hacia el año i 154, 
aprobó la elección de Prior que habia he- 
cho el Cabildo sin el Obispo. 



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144 España Sagrada. 

Tudela, y hallando el negocio 
arduo, y quizá enconado, se 
asesoró ue los Obispos de Zara- 
oza y Pamplona, y de los Aba- 
es de Montearagon, Veruela y 
Nienzabas, siendo esle último 
San Raimundo de Filero. Don 
Martin convino, de acuerdo con 
el Cabildo de Ta razona, en no 
llevar de los diezmos del Cabil- 
do y pueblos del priorato sino 
la cuarta parte, en vez de las 
tercias que habían estipulado 
con Don Miguel, su antecesor. 
Las oblaciones al altar quedaban 
para el Cabildo, excepto las que 
se hicieran en dinero, de que se 
reservó la mitad. 

El Obispo y el Cabildo de Tu- 
dela elegirían el Prior, el cual 
preslaria juramento de fidelidad 
á uno y otro en sus respectivos 
derechos; pero el cura ó vicario 
le había de elegir el Obispo, pues 
la cura de almas era suya; mas 
el nombrado debia ser un ca- 
nónigo. Los capellanes de la 
iglesia y de las otras dependien- 
tes, que allí se citan, los habían 
de elegir el Prior y Cabildo, pu- 
diéndolos remover; pero no obs- 
tante, los nombrados debían 
prestar obediencia al Obispo de 
Tarazona. 

Vuelven á darse reglas para 
la vida común, que era como la 



ratado LXXXV1I. 
de todos los canónigos reglares 
de aquel tiempo: «Placuit et sta- 
» tuit ut Canomci simul in dor- 
mitorio jaceant, simul in rc/bc- 
» torio comedant, ad Capilulum 
y>omnes ad correctioncm conve- 
r»niant t per civilatem honeste in- 
y>cedant el ad Üivinas laudes in 
y>Eccle$ia per agendas omnes sine 
«mora concurrant.» El Prior 
nombraría, de acuerdo con el 
Cabildo, al sacristán, chantre y 
portero: si los canónigos tenían 
queja de él la resolvería el Obis- 
po en el Cabildo de Tudela, y 
á su vez corregiría también álos 
canónigos en el mismo Cabildo. 
El Obispo se vuelve á declarar 
canónigo de Tudela, y cuando 
quiera comer en refectorio se le 
habían de dar dos raciones á él 
y á su capellán, sin poder exigir 
que se le diese cena. Se ve pues 
aquí la vida canónica reglar 
Agustiniana en lodo su rigor. 
Se estipula que vayan al Síno- 
do de Tarazona el Prior, el sa- 
cristán y el capellán ó encarga- 
do de la cura de almas. 

No son menos curiosas las 
noticias económicas acerca de 
la recaudación de diezmos: quí- 
tase ya al Arcipreste y al Ar- 
cediano toda intervención en es- 
tas materias, y la jurisdicción, 
cosa notable en aquel tiempo. 



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Cap. VIII. Continúa el E 
pues aun eran muy prepotentes 
los Arcedianos: «Archidiaconus 
vautem et Archipresbiter super 
»Ecclesiam Tulelanam et sufra- 
gáneas eyus ac Clericos nullam 
vtdominationem habebunt.» Los 
diezmos los habían de cobrar el 
Bayle ó mayordomo del Cabildo, 
saliendo para ello con el Bayle 
del Obispo, y después de reco- 
gidos el Prior entregaría á este 
su parle respectiva. Ademas la 
iglesia de Tudela no habia de 
tener en lo sucesivo interven- 
ción en las de Alfaro, Araciel, 
Corella, Cascante, Cabanillas y 
Castejon. 

Preciso ha sido detenerse al- 
gún tanto en el reconocimiento 
de esta importante concordia, 
no solo por su curiosidad, sino 
por ser el hecho mas notable c 
interesante que nos ha quedado 
de la vida del Obispo Don Mar- 
tin Vergua. Conviene ademas ir 
fijando los pasos por dónde la 
iglesia de Tudela llegó á su 
exención y á constituirse en 
obispado independiente. 

Esta concordia fué elevada 
al Papa Adriano IV por el Ar- 
zobispo de Tarragona, como de- 
legado para ello por la Santa 
Sede, á 22 de Junio de 1158, 
esto es, á los 22 meses cabales 
de haberse verificado la tran- 

TOMO XLIX. 



iscopologio de Tarazona. 145 
saccion, la cual ratifica y con- 
firma el Papa en todas sus par- 
tes. Por la Bula se ve aun con 
mas claridad que el Arcediano 
y Arcipreste, de quienes eximia 
á las iglesias y clérigos de Tu- 
dela y pueblos del priorato, eran 
precisamente los de la sede en 
la iglesia de Tarazona: «Porro 
» Archidiácono et Archipresbilc- 
»ro Tirasonensis Ecclesice Tute- 
alaria Ecclesia, Clerici et Ca- 
bella ad ipsam pertinentes in 
»nullo de cceiero respondebunt, 
y>sicut in authentico scripto ip- 
y>sius discordia} noscitur conti- 
enen» (4). Añade ademas una 
cosa no contenida en la con- 
cordia, cual es que no se pue- 
da edificar iglesia ninguna en 
los términos de la parroquia, 
esto es, del priorato. Sin duda 
principiaban ya á sentir los dis- 
gustos que les habían de traer 
en su día los monjes venidos de 
Francia. Duró este estado de 
cosas hasta fines del siglo, pues 
en 4190 el Papa Celestino III 
tomó bajo la protección apostó- 
lica á la iglesia de Tudela, pero 
sin eximirla de la jurisdicción 
episcopal, si bien dejó esta aun 
mas limitada, modificando la 
concordia en varios puntos á 



0) Véase el apend. n 30. 

19 



« 

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146 España Sagrada. 

favor del Prior, como veremos 
luego (I). 

Vor aquel mismo liempo asis- 
tió el Obispo Don Martin, con 
el Conde Don Ramón Beren- 
guer, á la transacción que se 
hizo en Osma, el año 1 157, con 
el Rey de Castilla Don Sancho, 
acerca del dominio de los ter- 
ritorios de Zaragoza y Calata- 
yud, que el Conde tenia en feu- 
do. Estipulóse ahora, que en 
adelante los tuviese en honor, 
habiendo de hacer homenaje 
por ellos al Rey de Castilla, y 
con la condición de que, cuan- 
do el ó sus descendientes se co- 
ronasen, hubieran de tener la 
espada del Rey de Castilla. De- 
bió tratar esto Don Ramón sin 
contar con su esposa Doña Pe- 
tronila, pues esta llevaba á mal 
los homenajes que se hacían, y 
en 1150 habia revocado los que 
el dicho Conde, su esposo, ha- 
bia verificado, considerándolos 
como actos de tutor pródigo y 
en perjuicio de sus derechos he- 
reditarios. Firman el documen- 
to el Primado de Toledo y los 
Obispos de Sigücnza y Calahor- 
ra: de parte de Aragón firman 
los Obispos de Barcelona, Ur- 
gel y Zaragoza, y á conlinua- 



(I) Véase el apénd. n. 47. 



Tratado LXXXVIÍ. 
cion de él Don Martin de Tara - 
zona, con esta extraña suscri- 
cion : « Martinus Tirasonensis 
» Episcopus audivi, vid i, subs- 
teripsi.» (1) Los demás Obis- 
pos habian firmado sencillamen- 
te: quizá la circunstancia de re- 
caer la cesión sobre una parle 
de su obispado hizo que expre- 
sara la ¡dea de ser testigo pre- 
sencial y no de referencia. 

Debió tener por entonces al- 
gún desacuerdo con el Conde 
Don Ramón Berenguer, á juz- 
gar por lo que se dice en una 
donación al Sepulcro de Cala- 
tayud (2), en que se hallan es- 
tas curiosas palabras, que indi- 
can habia á fines de 1158 en- 
tredicho en las iglesias de Ca- 
la layud: «Facía est isla carta 
napud Calataiub, mense Decem- 
»bris f VI Kulendas Januarii: sab- 
»6fllo Era MCLXXXXVH, eo- 
»dem anno quando eral discor- 
dia ínter Episcopus Martinus 



( 1 ) Véase en el apénd. Lo publicó Bofa- 
rull en el 1. 1 V de la Colección de documentos 
inédito» de la Corona de Aragón. En la firma 
del Obispo de Zaragoza se dice Dei cratu 
Cesaraugustanus Episcopus; lo que no dicen 
las oirás. En otra escritura que publica 
Bofarull, ibidem, n. 105, se pone Ozartino 
poj Marlino. 

(2) Véase en el apénd. n. 33. Es muy 
curiosa esta escritura para el estudio de la 
formación del lenguaje, como otras con- 
temporáneas que con esle objeto se pon- 
drán en el tomo siguiente. 



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Cap. VII/. Continúa el . 
»cf Comes Barchinonensis et eral 
»vetilitm in Calalaiub, die Sane- 
»/* Joannis Evangelista} 
»post nalale Domini.n 

El Obispo Don Martín asistió 
á la ratificación del testamento 
de Don Ramón Bcrenguer, en 
que sus tres testigos declararon 
en Huesca, á 11 de Octubre de 
1162, la última voluntad del 
Conde, que les habia manifes- 
tado de palabra en Turin, poco 
tiempo antes de morir (1). 

En aquel mismo año ratificó 
Don Martin al monasterio do 
Vcruela los diezmos y primicias 
de los bienes prediales de este. 
Habíalos cedido con limitación 
su predecesor, pues solamente 
concedía á los monjes Cister- 
cienses de él, que no diesen 
diezmos de lo que cultivaran 
con sus propias manos, ó por 
medio de caballerías suyas. Don 
Sancho de Castilla, hijo del Em- 
perador Don Alonso, en su bre- 
ve reinado, confirmó al monas- 
terio de Veruela sus privilegios, 
y se los ratificó para todo su rei- 
no, estando él en Calahorra en 
1156, y titulándose aun enton- 
ces señor de Zaragoza. Al año si- 
guíenle se los ratificó el Rey de 



(1) Borarull, lomo IV, doc. 163, pá- 
gina-387. 



uiscopologio de Tarazona. i 47 
Navarra por lo relativo á los 
territorios de su corona. Con 
todo, por lo que hace á los 
diezmos, se originaban litigios 
con el Obispo y Cabildo de Ta- 
razona, pues siendo los monjes 
ya bastante ricos, propendían á 
gozar de mas exenciones, como 
solía suceder. El Obispo Don 
Martin , después de un largo 
pleito con el Abad D. Raimun- 
do, accedió a que no pagasen 
los diezmos y primicias que de- 
bieran á la mitra, pero salva la 
obediencia que les exigía el 
Obispo, y habiendo de pagar 
ademas, en compensación de 
este favor, trescientas ovejas 
y otros tantos corderos, para 
que se ayudase á la fábrica 
de la catedral, que se estaba 
edificando (1). «Posl diutinas 
vnamque vexationes et quere- 
llas pro exaclione decimarum 
» inter me el predictum habba- 
• tem (sic) habitas, ex mea fva- 
»lrumque meorum liberalitale , 
»compositionc facía, huyas in- 
»luitu ut rata pax el inviola- 
Mis concordia habeatur, in- 
y>ter nos et nostras maneret ec- 
»clesia$, pro tanto bene filio tre- 
»cenlarum ovium cuín lotidcm 



(I) A|xínd. n. 32. Copiada del Cabreo 
de Veruela, fui. II vucllo. 



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I 



148 España Sagrada. 

»agnis ad suffragium ecclcsios 
mostree edificando) facía et nobis 
»ab Abbate recompetisalio. El 
*quodmayu$est ómnibus his, spi- 
xritualium et lemporalium feci- 
y>mu$ nos ad invicem participes 
»beneficiorum.r> Firman con el 
Obispo esle curioso documento 
varios Prebendados, juntamen- 
te con los Arcedianos y Arci- 
prestes de Tarazona, Calatayud 
y Agripenna, y entre ellos Don 
Juan Frontín con título de Ar- 
cediano, probablemente de Ca- 
latayud, pues antes habia firma- 
do, á continuación del Obispo, 
otro Lupus Archidiaconus, que 
seria el de Tarazona. 

Del año siguiente (1 165) hay 
otra curiosa donación, hecha al 
Sepulcro de Calatayud, en que 
se cita al Obispo Don Martin de 
Tarazona, y ya poniendo asi el 
nombre de esta ciudad. 

Apenas tenemos noticia nin- 
guna del Obispo Don Martin 
hasta el año 4167, en que ob- 
tuvo del Bey Don Alonso de 
Aragón una confirmación de to- 
dos los privilegios que le habia 
concedido Don Alfonso el Ba- 
tallador, su abuelo. Argaez, que 
cita este documento, no lo co- 
pió: no he logrado hallarlo, ni 
se encuentra en la colección de 
privilegios que acerca de sus 



>atado LXXXY1I. 

rentas imprimió el Cabildo. Por 
otra parte, como en 1175 dió 
Don Alonso un privilegio en que 
se dice lo que acerca de este 
expresa Argaez, conjeturo que 
hubo de confundirlo con este, 
leyendo mal su fecha. 

Igualmente se equivocó en 
cuanto á la época de su defun- 
ción, pues habiendo referido 
que en Octubre de 1 168 se ha- 
lló en Veruela á la consagración 
del altar de los cuatro Evange- 
listas, añade que murió en este 
año ó el siguiente, pues no hay 
mas noticia de él (1). Con lo- 
do, vivía aun por Noviembre de 
4 160, según aparece de la do- 
nación de los castillos de Xibcrt 
y Oropesa á la orden del Tem- 
ple, que lleva la fecha, «Facta 
»carla in Jaca mensc November 
»Era MCCV1I anno ab Incarna- 
»tione Dni. M.'CSLXIX.» Des- 
pués de las firmas del Rey, del 
Obispo de Barcelona y Don Ra- 
món de Moneada, al referir los 
Obispos que habia á la sazón, 
según el estilo de la Cancela- 
ría, se dice Episcopo Martino 
in Tirasona (2). 



(1) Argaez, fól. 238, col. i." 

(2) Bofarull, tomo 8.°, documento XIII, 
pág. 45. 



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Cap. VIH. Continúa el 

DON LORENZO. 
(dudoso.) 

H70. 

Citan el nombre de esle Pre- 
lado los Episcopologíos de Ta- 
razona, tomándole de las ins- 
cripciones de la sala episcopal. 
Argaez le cita igualmente, pero 
sin dar noticia de sus hechos, ni 
exhibir documento alguno don- 
de siquiera conste su nombre. 
Por conjeturas le cree indivi- 
duo del Cabildo de Tarazona, 
y le da tres años de episcopa- 
do (1). Aun es mas inexacta 
Ja noticia que nos dejó Trag- 
gia, tomándola de la historia 
manuscrita de Casanale, que 
extractó en sus apuntaciones (2). 
«Don Lorenzo Aragonés (dice) 
»murió, según los libros que 
»vió Don Diego, en 2 de Enero 
»de i 169.» Acababa de decir 
que en 19 de Octubre de 1168 
consagró Don Martin los alta- 
res de los Evangelistas en Vc- 
ruela, y que murió á fines de 
Diciembre de 1 168. Pues si Don 
Martin de Vergua murió á fines 



(O Argaez, fól. 238. 
(2) Traggia, Colección de documentos, 
tomo 4.°, fol. 39 vio. 



mcopologio de Tarazona. 149 
de 1168, ¿cuándo pudo ser ele- 
gido, confirmado y consagrado 
el sucesor Don Lorenzo, que 
murió en 2 de Enero? Ó hay 
equivocación en las fechas, ó es 
un error de Casanale en ase- 
gurarlo, y de Traggia en co- 
piarlo con tanto candor. Pero 
ya se ha demostrado que la 
Cancelaría de Aragón daba por 
vivo á Don Martin Vergua en 
Noviembre de 1169: por tanto 
el llamado Don Lorenzo no pu- 
do ser Obispo de Tarazona en 
aquella fecha, pues no parece 
posible que en los dias que res- 
taban de aquel año fuera elec- 
to, confirmado por el Metropo- 
litano V consagrado. 

En 30 de Setiembre de 1170 
reconocía la Cancelaría de Ara- 
gón por Obispo electo de Tara- 
zona á Don Berenguer, herma- 
no del Rey, como veremos lue- 
go. En tal concepto, si Don 
Martin Vergua vivia en Noviem- 
bre de 1169, y Don Berenguer 
era ya electo Obispo de Tara- 
zona en Setiembre de 1170, no 
mediando sino diez meses entre 
estas dos fechas, ¿cómo pudo 
durar tres años el pontificado 
de Don Lorenzo? Hasta ahora 
no se halla su nombre en ningún 
documento de aquella época, ni 
los que le citan saben ningún 



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150 España Sagrada. 

hecho de su vida. En vista de 
esto quizá seria mejor negar su 
existencia, si no fuese por el res- 
peto que inspira el verle con- 
signado en los antiguos Episco- 
pologios desde el siglo XV. 

Aun cuando en materia de 
conjeturas se debe proceder con 
gran cautela, el ver elegido ya 
en H70 un hermano del Rey, 
que no se llegó á consagrar pa- 
ra Tarazona, hace sospechar 
que el Cabildo eligiera á este 
Don Lorenzo (caso que. haya 
existido), como individuo de 
su seno, y que después, por exi- 
gencias de la corte, que por 
aquel año estuvo en Tarazona, 
renunciara el electo del Cabildo 
y se sustituyera en su lugar al 
hermano del Rey. Quizá si en 
algún documento antiguo se ha- 
blaba de la elección de este Don 
Lorenzo, se le incluyera por eso 
entre los Obispos de Tarazona, 
adelantando la muerte de Don 
Martin Vergua y retrasando la 
elección de Don Berenguer, pa- 
ra hacer un hueco donde pu- 
diera tener colocación, como 
Obispo propio, no habiendo si- 
do probablemente, cuando mas, 
sino electo. 

Su elogio en la sala episco- 
pal de Tarazona dice: «Lauren- 
» tius Rcligionis ac mansuetudi- 



Tratado LXXXMi. 
»ms cultor memoriam sui ecter- 
»nitati consecravit.* Mal pudo 
consagrar su memoria á la pos- 
teridad, cuando esta duda hasta 
de su existencia. 

DON BERENGUER, 

ELECTO. 
1170. 

La elección de este Prelado 
consta ya en una donación que 
su hermano, el Rey Don Alonso 
de Aragón, hizo, á dos de las 
Kalendas de Octubre de la Era 
1208 (año 1170). á Don Artal 
de Alagon y á su mujer Doña 
Toda, de la heredad de los hi- 
jos de Ajunladron, la cual se 
halla entre las escrituras de Ve- 
nida (1). En las suscriciones, 
al consignar la Cancelaría los 
nombres de los altos dignata- 
rios, después de citar los Obis- 
pos de Zaragoza y Huesca, se 
dice: «Bcrengario fratre Domini 
» Regís electo in Tirassona.» Di- 
ce Zurita qne este Don Beren- 
guer era hermano del Rey solo 
por parte de padre, pues fué 
hijo natural del Conde Don Ra- 



íl) Cabreo de Veruela (que se conser- 
va en la Academia de la Historia), fól. 97 
vuello. Véase en el apénd. 



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Cap. VIH. Continúa el l 
mon Bercnguer, y que se 1c ha- 
bla acomodado en la abadía de 
Montcaragon. En efecto, en la 
donación del pueblo de Vera, 
que hizo su hermano el Rey Don 
Alonso al monasterio de Verue- 
la, a 1.° de Febrero de 1172, 
firma después de los Obispos de 
Zaragoza y Huesca, diciendo: 
«Devengarlo, fratre Domini Re- 
y>gis t Abate in Montear agonis, el 
* electo in Tirassont.» Poco des- 
pués fué trasladado á la iglesia 
de Lérida (1), donde pueden 
verse mas noticias acerca del 
resto de su vida, pues por lo 
que hace á la iglesia de Tara- 
zona no consta que hiciera ' en 
ella cosa alguna. Sus armas en 
la sala episcopal son los tres li- 
rios en la jarra ó Hidria, em- 
blema del misterio de la Encar- 
nación, y que nada tienen que 
ver en tal concepto con los He- 
yes de Francia, como pretende 
Argaez, pues en Aragón habia 
la orden de Nuestra Señora de 
la Hidria, ó de la Terraza, con 
este distintivo y en obsequio 
de la Virgen. 



( i ) Tomo 47 de la España Sagrada, pá- 
gina 10. 



iscopologio de Tarazona . 151 
DON JUAN (FRONTIN) I. 
1175—1194. 

Tres Prelados del apellido y 
familia de Frontín ocupan su- 
cesivamente la sede episcopal 
de Tarazona, por espacio de casi 
un siglo, pues los tres pontifi- 
cados forman un período de 80 
años consecutivos, durante los 
cuales llega esta Iglesia á su 
mayor esplendor. 

El primero de aquella fami- 
lia y apellido fué Don Juan. El 
P. Argaez le hizo monje Bene- 
dictino de San Millan de la Co- 
golla, en mi juicio sin bastante 
fundamento. 

En un documento de aquel 
monasterio, del año 1182, fir- 
ma Don Juan como testigo: 
«Joannes Frontinus Tirasonensis 
»Episcopu$, in cuy us pra&senlia 
nhac donatio facía csí, testis et 
vconfirmans.» Entre renglones, 
y de letra antigua, hay unas 
palabras que dicen: Monachus 
SancUEmiliani. ¿Es posible que 
si hubiera sido monje de aque- 
lla casa hubiera dejado de con- 
signarlo el Obispo mismo en la 
suscricíon? No era circunstan- 
cia esta que omitieran los Pre- 
lados de la edad media en tales 



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Ío2 España Sagrada. 

casos. De esas palabras interli- 
neares se sacó su nombre para 
ponerlo en el catálogo de los 
Obispos que habían sido mon- 
jes de San Millan, según conje- 
tura el mismo Argaez (1); de 
modo que en este caso el se- 
gundo monumento no merece 
mas fé que el primero. 

Los documentos del tumbo 
Galicano de aquel monasterio 
inspiran mucha desconfianza: 
donde se ha fabricado moneda 
falsa, aun la buena del mismo 
cuño corre con dificultad. Pero 
hay otro motivo mayor para du- 
dar que Don Juan Frontín fue- 
ra monje de San Millan. En la 
transacción que hicieron el año 
i 162 el Obispo y Cabildo de 
Tarazona con el Abad v monas- 
terio de Veruela, sobre los diez- 
mos, firma Don Juan Frontín co- 
mo Arcediano (2): J omines Fron- 
tini Archidiaconus. Si era Ar- 
cediano, bien de la catedral de 
Tarazona, ó de Calatayud, mal 
podia ser Prior de San Míllan 
de la Cogolla, pues siendo mon- 
je no podia obtener beneficio 
secular, y menos en una cate- 
dral. Para quien conozca la gran 
importancia que tenían los Ar- 



(1) Arráez, fól. 232 y 235. 

(2) Véase el apénd. 



-atado LXXXVÍL 
cedíanos en el siglo XII, y la 
escasa que por entonces iban 
teniendo los Benedictinos, eclip- 
sados ya en España por los mon- 
jes Bernardos, sus hermanos ( l), 
dificilmenle accederá á que un 
Cabildo regular, como el de Ta- 
razona, fuese á buscar por Obis- 
po á un monje, cuando ya los 
Cabildos andaban enredados en 
pleitos con ellos, y el mismo de 
Tarazona los lenia con los in- 
mediatos de Veruela y Filero, 
que les disputaban los diezmos. 
Por otra parte, siendo Don 
Juan, según las conjeturas del 
mismo Argaez, hijo ó pariente 
del Don Julián Gómez, uno de 
los caballeros de Aragón que 
acompañaban á Don Ramiro el 
Monje, y de lierra de Cinco Vi- 
llas, ¿es probable que enviara 
su hijo á tomar el hábito en un 
monasterio de Castilla, cuando 
andaban en continuas reyertas 
Castellanos y Aragoneses, y te- 
niendo mas á mano los grandes 
monasterios de San Juan de la 
Peña, de San Victorian y otros? 

Itcsta saber de qué iglesia 
era Arcediano Don Juan ÍVon- 



(I) Manrique, en sus Anales Gtlercien- 
ses, describe el tránsito de los monjes ne- 
gros á blancos, esto es, los muchos Bene- 
dictinos que, por entonces, abrazaron la 
reforma Cislerciense. 



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Cap. VJII. Continúa el Episcopologio de Tarazona. 153 
tin. Anlcs de él firma otro Lu- suscricion de Febrero de H72 



pus Archid., que seria proba- 
blemente el de la sede, y como 
mas abajo firman los Arcipres- 
tes de Agreda y Calalavud, es 
posible que Ü. Juan lo fuera de 
alguna de estas iglesias, y que 
á la sazón estuviera en Tarazo- 
na, ó bien con asiento en el co- 
ro, que tuvieran ya por enton- 
ces, ó por babor concurrido á 
Sínodo ó para otros asuntos de 
la iglesia. Mas esto importa po- 



co averiguar. 



El primer documento que te- 
nemos, en que se bace mención 
de Don Juan como Obispo de 
Tarazona, es del mes de Agos- 
to de 1172, en la fundación de 
la orden del Temple en Aragón 
v donación á ella del castillo de 
Monzón y otros varios. Un la 
confirmación hecha por el Rey 
Don Alonso en el año citado (1), 
después de las firmas del Rey, 
se lee: «Pelrus Cmsar augusta- 
»nus Episcopus, et Johanncs Tú 
»rasonensis Episcopus, et Be- 
»rengarius Abbas Monlis Arago- 
»nw.» Siendo asi que hay una 



(i) Bofarull, tomo 4.°, doc. - 
is 03 y í)o. La admisión de los 



43, pági- 
nas y !»o. La admisión de los Templa- 
rios y donación de Monzón y otros casti- 
llos fué en 27 de Noviembre de i 1 13, y en 
ella no aparece cilado el Obispo de Tara- 
zona. Üondc aparece'es en la confirmación 
que viene en seguida. 
TOMO XUX. 



en que suscribe Don Berenguer 
como electo de Tarazona, al 
paso que aquí ya aparece Don 
Juan Frontín como Obispo de 
esta iglesia, y aquel solamente 
como Abad de Montearagon, 
claro es que la elección de 
Don Juan se hizo en el tiempo 
que medió desde Febrero hasta 
Agosto de aquel año. 

Con su nombre y apellido 
aparece dos años después en la 
donación que se hizo por el Rey 
al Abad v monasterio de Verue- 
la de lodo lo que habia sido de 
los moros de Vera, v absol- 
viéndolo de pagar al Obispo y 
Cabildo de Tarazona lo que es- 
tos reclamaban de Miguel de 
Velamazan. Al calendar este 
documento, cita el notario, á 
continuación del Rey, antes que 
á lodos los demás dignatarios, 
al Obispo, diciendo: «Epo. J. 
»Fronliniin Tirassona.» (1) 

Antes de pasar á otros suce- 
sos y documentos de fecha pos- 



(1) Cabreo de Veruela, fúl. 15 vuelto. 
Véase en el apónd. n. 30, y á continuación 
otra donación del mismo año, en que dos 
casados se ofrecen al monasterio de Vcrue- 
la, dándole en prcenria lodos sus bienes, y 
designándoles el Abad los medios para su 
sustentación. Firma en ella un Kronlin, so- 
brino de Fortun Sanz. Cabreo de Veruela, 
ról. 21 vio y 22. 

20 



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España Sagrada. Tratado LXXXYI1. 
conviene hablar de la fraude, que dio por entonces 



154 

terior, 

célebre donación de los diezmos 
del obispado, hecha por el Rey 
Don Alonso. 

Queda ya manifestado que la 
fecha que lleva á la cabeza no 
es cierta, pues el lunes 5 de 
Agosto del año \ de la En- 
carnación no era todavía Obis- 
po de Tarazona Don Juan Fron- 
tín, á quien se cita en concep- 
to de tal entre los demás dig- 
natarios. aEpiscopo Joanne in 
*Tirasona.» Pudo ser muy bien 
descuido del copiante, pues el 
original no existe, y solamente 
queda la copia del libro Chan- 
tre, de donde se ha publica- 
do (1). 

El P. Argaez, que insertó 
este documento, lo leyó algo de 
priesa, pues dice que confirma 
y asegura los derechos de los 
diezmos y primicias, que tenían 
los Obispos y Cabildo de Tara- 
zona sobre todas las iglesias del 
obispado, en la forma que se los 
habia concedido el Rey Don Al- 
fonso el Batallador, cincuenta 
años antes. Pero el privilegio 
no habla sino de los diezmos de 
los moros ó exaricos, pues los 
señores de vasallos cometían un 



(I) Argaez, fól 232 Véase en el apén- 
dice. 



ocasión a que se quejaran esta 
y otras varias iglesias de Ara- 
gón y Castilla. En vez de dar 
sus tierras y feudos á colonos 
cristianos, las daban á sus exa- 
ricos ó mudejares, los cuales, 
no siendo cristianos, se nega- 
ban á pagar el diezmo, y no pa- 
gándolo podian contribuir á los 
señores una renta ó canon ma- 
yor que los cristianos. Al mis- 
mo tenor, si los cristianos com- 
praban ó adquirían tierras pro- 
pias de los moros, se negaban 
á pagar el diezmo, alegando que 
habiendo comprado ellos aque- 
llas tierras libres de toda gabe- 
la y tributación, no había dere- 
cho para gravarlas con una pres- 
tación que antes no llevaban. 
Lo irracional de este argumen- 
to y los perjuicios de tales frau- 
des los conoce cualquiera que 
sepa que el diezmo, no sola- 
mente era una correspondencia 
á la iglesia por el cuidado es- 
piritual, sino un medio de sus- 
tentación en general, subrogado 
en lugar de las antiguas obla- 
ciones, y un testimonio del jus- 
to reconocimiento debido á la 
Divinidad, por sus inmensos be- 
neficios, en cuyo concepto los 
ofrecían Abel y Caín, por de- 
recho natural, antes que se es- 



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Cap. VI //. Continúa el , 
tablccieran por derecho escrito. 
Revelaba pues impiedad y codi- 
cia semejante fraude (ij, que 
vino á remediar el Rey Don 
Alonso por medio de este fallo: 
«De Mis vero hecrcdilalibus vel 
»hominibus, quw fuerunl quon- 
»dam Sarracenorum, el postea 
nn manum Christianorum deve- 
»nerunl vel devenerint, unde se- 
»»me/ Ecclesia decimam accepit, 
^integras decimas el primitias 
»Ecglesiis concedo, tam departe 
)> Christianorum quam de parte 
nSarracenorum.» Fíjese la aten- 
ción en las palabras unde semel 
Kcclksia decimam accepit, y en 
lo domas que dice el privilegio, 
v se verá cuán descaminado an- 
duvo el P. Argaez. Ademas que 
la cláusula dice con respecto á 
estos diezmos nuevos, que se 
den á las iglesias respectivas 
(ttcclcsiis) , no al Obispo y al 
Cabildo. 

Por lo que hace á la confir- 
mación del privilegio de Don 
Alfonso el Batallador sobre diez- 
mos y primicias, es indudable 
que este monarca, gran bien- 
hechor de esta iglesia, se los 
habia concedido medio siglo an- 



(I) Esto mismo sucedía en Segovia y 
en otras iglesias, según refieren sus histo- 
riadores. 



iscopologio de Tarazona. 155 
tes, y sin distinción de cristia- 
nos, moros ni judíos. Pero esto 
se sobreentendía con las limita- 
ciones puestas por el Rey: asi 
que en Tudela, donde este Mo- 
narca mismo habia concedido 
los diezmos á la iglesia de San- 
la Maria, hubieron de transi- 
gir y concordar los Obispos. 
Con respecto á la Comunidad 
de Calalayud no podría obligar- 
le este privilegio de Don Alfon- 
so el Batallador, pues no per- 
tenecía entonces á Tarazona, 
sino que todo el territorio de- 
pendía del obispado de Zarago- 
za, según queda probado. Asi 
pues, lo que el P. Argaez llama 
ficción, solamente era equivoca- 
ción suya, y grave incuria, pues 
pocas páginas antes habia di- 
cho (1) que la Comunidad de 
Calalayud nunca habia pertene- 



cí) En la pág. 2 i 9, col. 2.', linea 34 
decia el mismo Argaez: «La iglesia mayor 
»do Sania Maria (de Calatayua) y los pue- 
»blos que el Rey Don Alonso el Batalla- 
»dor le habia agregado con tilulo de Co- 
»m unidad, que nunca habia sido de Tara- 
mona.» Dejo á un lado lo que dice después 
de que Bílbilis y su territorio pertenecían 
al obispado de Riela, pues jamás existió 
lal diócesis; pero si el terrilorio de la Co- 
munidad no era parte del obispado de Ta- 
razona en vida de Don Alfonso el Batalla- 
dor, según él mismo dice, ¿cómo le pudo 
dar' al Obispo Don Miguel los diezmos de 
Calalayud, si solamente le daba los del 
obispado, y Calalayud no era entonces da 
su jurisdicción? 



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156 España Sagrada. 

cido á la iglesia de Tarazona. 
Asi que, al agregarse á esta las 
iglesias de la Comunidad y ar- 
cedianado de Calatayud, veinte 
años después de su reconquista, 
el Obispo Don Miguel halló es- 
tablecida la palrimonialidad de 
los beneficios y la costumbre de 
no pagar al Obispo sino el cuar- 
to de pan, vino y corderos, y 
no de ninguna otra cosa, dere- 
cho que han conservado aque- 
llas iglesias hasta nuestros días. 
Mas adelante se probará la au- 
tenticidad de este fuero. 

Pocas noticias nos han que- 
dado de los primeros años en 
que fué Obispo Don Juan Fron- 
tín, fuera de las ya manifesta- 
das. En los anos 77 y 78 apa- 
recen al lin documentos curio- 
sos relativos á varios hechos de 
su pontificado. En aquel confir- 
ma el Rey Don Alonso al mo- 
nasterio de Veruela todas sus 
donaciones anteriores, expre- 
sando en el privilegio: ((Facía 
»carta apud Tirassonam mensa 
»Junii Era MCCXV, post ha- 
»bitum coloquium inter Illcm. 
»jam Dnum. Ildcfonsum Uegem 
»Aragoncnscm, el Fcrlandum 
»paniarum Itegcm el Aldcphon- 
»suin fícgcm Caslcllanum.» Ci- 
tanse entre los altos dignata- 
rios: «Epo. Johanne in Tiras- 



rotado LXXXVIÍ. 
»sona. Bcrengario, Montis Ara- 
y>gonis Abbatc, electo in Leri- 
»í/a.» (4) 

A esta donación del Rey Don 
Alonso y confirmación de do- 
naciones anteriores, sucedió al 
año siguiente otra importante 
donación del Obispo y su Cabil- 
do al mismo monasterio, absol- 
viéndole del pago de diezmos 
en todos los pueblos dependien- 
tes de él, que allí nombra, á 
saber. Vera, Villamayor, Bona- 
mansion, Purujosa (pilosa), No- 
vi creas y 01 vega Firman la 
donación el Obispo y todo su 
Cabildo, expresando que proce- 
de de acuerdo con él, y espe- 
cialmente del Prior v de los dos 
Arcedianos. Esto indica que el 
de Calatayud tenia ya silla en 
el coro de la sede, sin perjuicio 
de tenerla en el de Santa Maria 
de Calatayud, como sucedía con 
el de Briviesca, que la tenia en 
este pueblo y en la catedral de 
Burgos. 

En aquel mismo año transi- 
gió el Obispo, en Calatayud, en 
unión con el de Zaragoza, que 



(1) Cabreo del monasterio de Veruela, 
fól. í 4 vio. y 15. Véase el apénd. n. 38. 
Es notable ci dictado de Rey de las Etpv- 
ñas dado al Rey de I/eon por el mismo Rey 
de Aragón en este importante documento. 

(2) Véase en el apénd. n. 39, copiado 
del Cabreo de Veruela. 



k. 



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Cap. YIII. Continúa el 1 
habia sido delegado por el Me- 
tropolitano de Tarragona, el 
pleilo que traían los canónigos 
del Sepulcro con el clero de 
la parroquia de San Pedro, la 
cual pretendía tener derecho á 
la iglesia de aquellos, quizá por 
haber sido fundada en territo- 
rio suyo. Asesorado el Obispo 
de Zaragoza con el de Tarazo- 
na y los Arcedianos de Zara- 
goza y de Sígücnza y el Prior 
y Arcipreste de Calalayud, oyó 
á los litigantes. Al fin los clé- 
rigos de San Pedro cedieron 
á favor del Santo Sepulcro lo- 
dos sus derechos, juntamente 
con las oblaciones , defuncio- 
nes, diezmos y primicias, lo 
cual ratificó Don Juan Fronlin, 
con acuerdo de lodo el Cabil- 
do de Cala ta y ud (lotius Cala- 
tayubensis Capituli), pero sacan- 
do para si y sus sucesores, no 
solamente el cuarlo y las cenas, 
sino también lodos los demás 
derechos episcopales, por don- 
de se ve que entonces aun 
no gozaban aquellos canónigos 
exención ninguna de la juris- 
dicción ordinaria (1). La par- 



tí) Véase en el ape'nd. n. 40. En otro 
documento de aquella época, en que se cita 
á Don Juan Frontín, dos casados dan sus 
cuerpos y haciendas en precaria al Santo 
Sepulcro. 



iscopologio de Tarazona. i 57 
roquia litigante debía ser la de 
San Pedro de los Francos, que 
extendía su jurisdicción por las 
afueras de Calalavud hasta el 
inmediato pueblo de Huermcda, 
al pie del cerro de Bambola y 
de las ruinas de Bilbilis. Habia 
ademas otra parroquia titula- 
da de San Pedro de los Ser- 
ranos. 

De aquella misma época hay 
donaciones muy curiosas en el 
mismo archivo del Sepulcro y 
en los de Tudela y Veruela. Las 
hechas al primero son muy no- 
tables por las noticias que con- 
tienen acerca de los exaricos ó 
mudejares, y de las costumbres 
agrícolas del pais, y sobre todo 
por el latín híbrido y cuasi cas- 
tellano en que están redactados, 
que marca la formación del len- 
guaje en aquella tierra, pues se 
ve que ya para entonces habla- 
ban allí el mismo dialecto que 
en Castilla. 

Entre las de Veruela son dig- 
nas de atención la donación de 
Leitago al monaslerio, y tam- 
bién la de Pozucl y otros varios 
pueblos que dentro y fuera de 
la diócesis adquirió por enton- 
ces el monasterio (1). 



(i) Ademas de las consignadas en este 



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1^8 España Sagrada. 

En Tíldela se conserva la do- 
nación que hizo Don Pedro Aza- 
ra de parte de sus bienes á 
anta María de Tíldela, entran- 
do por hermano de aquel Ca- 
bildo, y señalándole el Prior ha- 
bitación, vestido, criado y me- 
sa. Firma esta carta de her- 
mandad lodo el Cabildo, sin que 
en él se mencione para nada al 
Obispo, con quien se hallaban 
por entonces en desacuerdo, co- 
mo veremos luego. 

Poco tiempo después de ha- 
ber terminado las diferencias 
entre los canónigos del Sepul- 
cro y los clérigos de San Pedro 
de los Francos, transigió Don 
Juan Fronlin otro desacuerdo, 
algo mas trascendental, enlre el 
clero y vecindario de aquesta 
población, por haberse negado 
aquel á contribuir en el subsi- 
dio exigido por el Rey. El Obis- 
po de Zaragoza puso entredi- 
cho, que fué levantado, median- 
do para ello Don Blasco Romeo, 
que en su laudo expresa haber 
tenido por asesor al Obispo Don 
Juan de Tarazona y á los Arci- 
prestes de Zaragoza y Pamplo- 
na (I). 



lomo se insertarán oirás en el siguiente, 
donde se tratará de aquellos célebres mo- 
uasterios. 
(I) Bofarull, tomo8,doc. 21. 



Tratado LXXXVI1. 

No fué tan afortunado pa- 
ra transigir sus desavenencias 
con los canónigos de Tudela, 
que lograron en el último ano 
de su pontificado un búlelo de 
exención oblenida de un Le- 
gado. A su vez los Templa- 
rios principiaron á negar los 
diezmos al Prior, el cual tuvo 
que transigir con los de Ri- 
baforada y Tudela, sobre lo 
cual se conservan documen- 
tos en aquel archivo. La tran- 
sacción se hizo en 1192, in- 
terviniendo el Obispo de Tara- 
zona. 

En Calatayud transigió el año 
1186 los desacuerdos que tenia 
con las parroquias de aquella 
ciudad y las de los pueblos de la 
Comunidad. Pedíanles el Obis- 
po y Cabildo de Tarazona, no 
solamente la cuarta de pan, vi- 
no y corderos, que debian pagar 
según su fuero, sino también de 
las legumbres y los llamados 
diezmos menudos, y ademas las 
cenas episcopales y la cuarta de 
todas las oblaciones funerales. 
Era esta la misma cuestión que 
se había agitado y resuello en 
tiempo del Obispo Don Martin 
Vergua. Los de Calatayud ha- 
bían acudido al Papa Lucio pa- 
ra obtener la ratificación de las 
concesiones en materias ccle- 



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Cap. Vltt. Continúa el li ¡ 
siásticas que contenía su fue- 

■o (»)• 

Mas por entonces mismo los 
Cánones Lateranenses dictaban 
medidas severas contra las in- 
feudaciones de diezmos, y como 
ya se iban desconociendo los 
antiguas prerogativas de los Re- 
yes de Aragón, en virtud del 
derecho de reconquista y de la 
Bula de Urbano II, principiaban 
á mirarse como usurpaciones y 
detentaciones las regalías, que 
en su origen habían sido bien 
legitimas. Estas cuestiones de- 
ben estudiarse á la luz de la 
historia y disciplina general de 
la Iglesia, si no, hay grave ries- 
go de equivocarse en ellas, co- 
mo sucedía con frecuencia al 
P. Argaiz: las cuestiones sobre 
diezmos, durante la segunda mi- 
tad del siglo XII, no eran sola- 
mente de Calatayud, Tudela y 
Veruela; eran de todo el orbe 
católico. 

Los de Calatayud lograron 
sacar en esta parle las ventajas, 
que años antes habían obtenido 
también los de Tudela, salvando 
su respectivo fuero, aun cuan- 
do la transacción expresaba, que 
se perdonaban á las iglesias y 



(\) Bula del Papa Lucio 111. Véase en 
el apénd. n. 20. 



iscopologh de Ta razona. 159 
concejos todas las cosas restan- 
tes (1). Sobre lo concedido en 
el fuero sacaron entonces el 
Obispo y Cabildo las cenas epis- 
copales. La transacción fué fir- 
mada por el Obispo y Cabildo 
y por todo el clero parroquial 
de Calatayud y su arcedianado: 
el clero parroquial de las diez 
iglesias de Calatayud era ya en- 
tonces muy numeroso, pues 
suscriben mas de 50 clérigos, 
siendo i 6 de ellos de la parro- 
quia de San Andrés, que apa- 
rece la primera. 

El Concejo suscribió en glo- 
bo, y ofreció una compensación 
al Obispo y Cabildo por el fa- 
vor que recibía. 

Atribuye el P. Argaez al Obis- 
po Don Juan Frontín la funda- 
ción de Nuestra Señora de la 
Peña en la misma ciudad de Ca- 
latayud, el año 1182. Pero esta 
noticia es inexacta, pues en 
1176 hizo Doña Urraca Fron- 
tin una donación á esta igle- 
sia (2), y la tradición la supone 
coetánea á la fundación, y aun 
mozárabe. El Dr. Don Juan Bi- 



(1) Argaez ciló este documento, perú 
no lo insertó. 

(2) En el tomo 4.° de la colección de 
Trageia que posee esta Real Academia, 
fól. 102 vio., se citan unas pocas palabras 
de esta donación. 



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160 España Sagrada. 

trian Pujadas, Prior de aquella 
iglesia, hacia dalar la vida re- 
gular en ella desde el año H80. 
Es lo cierto que la dotó Don 
Juan Frontín, y lo hizo anexán- 
dole varias iglesias parroquiales 
del arcedianado, según la cor- 
ruptela que ya se principiaba á 
introducir entonces, y que tan 
perjudicial llegó á ser á las igle- 
sias. Dióle á la Peña las de San- 
ta Maria de Ateca, San Pedro 
de Alhama, la de Munebregra y 
otras. Las iglesias y los pueblos 
no llevaban á bien estas anexio- 
nes, que, por favorecer á una 
iglesia extraña ó á un monasle- 
rio, mataban el culto en las 
parroquias, nial servidas estas 
por vicarios ó comendatarios, 
en vez de serlo por sus propios 
hijos. Créese que por este mo- 
tivo acudieron las iglesias del 
arcedianado al Papa Lucio III 
para la ratificación de su palri- 
monialidad. 

El Obispo á su vez se arre- 
pintió de su prodigalidad, pues 
retiró la donación de la iglesia 
de San Martin de Ateca, y la 
conmutó con la del pequeño 
pueblo de Pardos. 

En 1 187 Don Alonso de Ara- 
gón declaró Capellanes Reales 
al Prior y doce capellanes de la 
iglesia de la Peña, que ya en- 



Tratado IX. XXVII. 
lonces eran canónigos reglares, 
y como tales los nombra: «He- 
»cipio in protectione et defensio- 
»ne nostra, nostrorumque succe- 
nsorum, domum SancUe Maria: 
»de Pinna, el vos Priorem eyus- 
»dem et XII fralres el Canoni- 
zeos Ikgulares ihidem commo- 
»rante$.» Ademas les consignó 
sobre el portazgo de Calatayud 
cuarenta maravedises de oro, 
que debían cobrar anualmente 
para vestuario (1). 

Resultaron de este modo en 
aquella población tres Cabildos 
de canónigos reglares, en San- 
ta Maria de Media-villa, en el 
Sepulcro y en la Peña, si bien 
del primero solamente por con 

jetura se puede inferir que fue- 
sen regulares sus canónigos, 
v debieron secularizarse muy 
pronto. Por lo que hace á los 
del Sepulcro, mas bien se titu- 
laban Fratres (frailes ó freires) 
que canónigos, al menos por en- 
tonces. Lo mismo se llamaba á 
los de la Peña por el documento 
que se acaba de citar. 

En el privilegio de Don Alon- 
so, al declarar de Real patrona- 
to la iglesia de la Peña, y Cape- 



(1) Se consiTva original cu rl archivo 
i\o Sania Maria d<« (alalayud. Véase t«p 
el apéndice, n. íü. 



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Cap. VIH. Continúa el E¡ 
llanes Reales á sus canónigos, 
no se cita al Obispo Don Juan, 
lo cual no deja de parecer algo 
extraño: sin duda el Rey no 
creyó la donación del Obispo 
suficiente título para que ól de- 
jara de tomarla bajo su patro- 
nato. 

El P. Argacz alarga el pon- 
tificado de Don Juan Frontin 
hasta cerca del año 1194, pero 
en la carta puebla de Cama- 
ron (1) aparece que aun vivia 
en Octubre de 1194, pues con 
esta fecha le cita la Cancelaría 
de Aragón entre los altos dig- 
natarios. (Johanne Fronlini in 
Tirasona). 

DON GARCIA FRONTIN I. 

En la donación de diezmos, 
que hizo Don Juan Frontín al 
monasterio de Veruela en 1179, 
firma con los demás individuos 
del Cabildo, y en 5.° lugar, un 
Don García Frontin, después 
del Prior y los Arcedianos, y el 
primero de los canónigos del 
Cabildo de Tarazona (2). Como 
este entonces era regular y las 
elecciones se procuraba que re- 



(1) Bofarull, lomo 8.°, doc. 32, pági- 
na 89 y si£$. 

(2) Ap¿nd n. 39, ya citado. 

TOMO XLIX. 



iscopologio de Tarazona. 161 
cayeran en individuos del mis- 
mo, es muy probable que le 
eligiera aquel, á la muerte del 
Obispo Don Juan, su pariente, 
y como individuo antiguo de 
aquella corporación. Su elección 
debió ser en la segunda mitad 
del año 1195, pues en Mayo 
de aquel año aun no le citaba 
la Cancelaria de Aragón como 
Obispo de Tarazona. Con aque- 
lla fecha el Rey Don Alonso II, 
estando en Calatayud, hizo do- 
nación del castillo* de Piedra al 
monasterio de este nombre, con 
otras varias y ricas concesio- 
nes en tierra de Teruel. En la 
donación se citan los Obispos de 
Zaragoza y Huesca, juntamente 
con el Arzobispo de Tarrago- 
na: la omisión del nombre de 
Don García, y mas estando la 
corle en Calatayud al exten- 
der el privilegio, parece indicar 
que aun no era Obispo, pues 
no se le cita ni aun como electo. 

Por aquel mismo tiempo lo- 
gró la iglesia de Tudela una 
Bula del Papa Celestino 111, 
dada en el año 5.° de su Ponti- 
ficado (1196), en que confirma 
la concordia que esta había he- 
cho con el Obispo Don Mar- 
tin (1). Toma el Papaá la iglesia 



(1) Apónd. n. 47. 



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1G2 España Sagrada. 1 

de Tudela bajo su protección, 
y le hace varias concesiones, 
modificando la citada concor- 
dia. Establécese la jurisdicción 
del Prior en los pueblos de aquel 
territorio que después fué dea- 
nato y diócesis, con indepen- 
dencia del Arcediano de Ta- 
razona. Se le quita al Obispo 
el derecho de intervenir en la 
elección de Prior, que en ade- 
lante se baria solamente por el 
Cabildo de Tudela; debiendo 
el Prior electo presentarse al 
Obispo de Tarazona para recibir 
la confirmación, sin exacción 
alguna. Sin duda el Cabildo 
aprovechó la vacante, como so- 
lia hacerse, para obtener estos 
privilegios. 

Por entonces murió también 
el Rey Don Alonso II de Ara- 
gón: hallóse Don García en las 
Cortes de Daroca, celebradas en 
Setiembre de H9G, para lomar 
posesión del Reino Don Pe- 
dro U, su hijo, que habia jura- 
do los fueros, en Zaragoza, á 1G 
de Mayo. Fué Don García muy 
adicto á la persona de este Mo- 
narca, á quien acompañó en 
varias expediciones, y princi- 
palmente en la cruzada que 
marchó para derrotar á los mo- 
ros en la célebre batalla de las 
Navas, según refiere el Arzo- 



alado LXXXVI1. 

hispo Don Rodrigo: *Fuerunl 
y>eliam ibi Pontífices Gar- 
fias Tyrasonensis, Berengarius 
vBarcinonensis electus» (1). 

Su intimidad con el Rey Don 
Pedro hizo que vendiera varias 
fincas de la iglesia de Santa 
Maria de Calatayud para socor- 
rer al Monarca. Los Obispos se 
consideraban como dueños de 
los bienes de las iglesias, y los 
abusos que por entonces come- 
tían en su administración, y los 
continuos pleitos á que daban 
lugar, fueron perjudiciales á su 
jurisdicción misma, dando oca- 
sión á las reservas pontificias, 
introducidas justamente para 
evitar aquellos abusos. 

Para resarcir Don Garcia el 
agravio, que él mismo recono- 
cía haber hecho á la iglesia de 
Santa María de Calatavud, tra- 
tó de repararlo, dándole, con 
acuerdo del Cabildo de Tarazo- 
na, la mitad de los diezmos de 
los moros y judios de Cetina y 
Villafelíche, que le habia dado 
el mismo Rey Don Pedro. Cita 
Argaez la escritura, pero incor- 
recta (2). Supone ademas que 
los 24 que firman con el Obis- 



(1) RodericiTolcl., etc., lib. 8.°, ca- 
pitulo 3 0 

(2) Véase en los apéndices, copiada del 
archivo de Sania Mana de Calatayud. 



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Cap. VIH. Continúa el E¡ 
po eran canónigos de Tarazona, 
en lo que se equivoca visible- 
mente. El documento se otorgó 
en Calatayud, como consta por 
su fecha, y no es probable que 
el Cabildo de Tarazona estuvie- 
se presente al otorgamiento. 
Ademas en la copia auténtica 
que hay en Calatayud firma el 
Prior á continuación del Obis- 
po, diciéndose Prior eyusdem 
Ecclesice, y hablando de la iglesia 
de Santa Maria de Media-villa, 
en Calatayud, claro es que el 
rior de la misma iglesia no era 
el de Tarazona, sino el de Ca- 
latayud. Mas el P. Argacz, en 
la escritura que copia, trastorna 
todo el órden de las firmas. 

Aun se ve esto mas claro en 
otra donación que hizo, en 1205, 
á la órden del Santo Sepulcro 
de la misma ciudad, concedién- 
dole que puedan enterrarse en 
su iglesia lodos los que quieran 
hacerlo. Otorgan al Sepulcro 
esta concesión todos los canó- 
nigos de Tarazona y Calatayud, 
firmando, á continuación del 
Dean de Tarazona, el Prior de 
Santa Maria de Calatayud Gar- 
cía Frontín, que después fué 
Obispo, v segundo de este nom- 
bro (1). * 

(i) Véase el apend., copiado del archi- 
vo del Sepulcro. 



iscopoiogio de Tarazona. 165 

Igualmente se equivoca Ar- 
gaez en decir que el Obispo Don 
García Fronlin primero puso 
canónigos en Santa Maria de la 
Peña de Calatayud el año 1201, 
pues consta que existían, por 
lo menos, veinte años antes, 
cuando fueron declarados Cape- 
llanes Reales, y favorecidos por 
el Rey antecesor con donacio- 
nes y privilegios. Hízose sí en 
este año una curiosa concordia 
entre la catedral y la colegial 
de la Peña, en la que los canó- 
nigos de esta iglesia confiesan 
que la había fundado y dotado 
el Obispo anterior, por lo que 
se comprometen á no elegir 
ningún canónigo secular, á dar 
el hábito á los canónigos de Ta- 
razona que quieran tomarlo en 
la iglesia de la Peña, y no im- 
petrar privilegios contra el Obis- 
po. Los canónigos de una y 
otra iglesia debían tener her- 
mandad y darse reciprocamente 
asiento en el coro y en el refec- 
torio, pero no en el Cabildo ó 
Capítulo. Se ve claramente por 
esta concordia, que el Cabildo 
de Tarazona observaba aun en- 
tonces la vida canónica común, 
pues comían en refectorio (1). 



(I) Lo insería Argacz, fúl. 240. Véaso 
en el ape'nd. 



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164 España Sagrada. 

Aun aparece esto mas clara- 
mente de la carta de herman- 
dad que, trece años después, 
otorgó el mismo Obispo, entre 
su iglesia y la de Sigüenza, pues 
no solamente se conceden co- 
munión de sufragios, sino tam- 
bién de hospedaje. El canónigo 
que Ycnga de una catedral á 
otra será admitido reciproca- 
mente al coro, al claustro y al 
refectorio, no siendo horas de 
silencio, y si prefiere estar en 
la hospedería se le dará allí la 
porción canónica. IIízosc esta 
concordia el año 1214, estando 
el Obispo Don Garcia en el con- 
vento de Sigüenza (que asi lla- 
ma la escritura al Cabildo regu- 
lar), y lo ratificó el de Tarazo- 
na, habiendo durado esta her- 
mandad hasta el dia (1). 

La palabra convenio, aplicada 
á un Cabildo catedral, recuerda, 
que por aquel mismo tiempo, y 
¿principios del siglo XIII, se 
propagaban por la Iglesia los 
institutos mendicantes, que da- 
ban este nombre á sus reunio- 
nes y á las casas mismas donde 
se congregaban, dejando los tí- 
tulos de monjes y monasterios. 



(1) Lo copia Argaez, fól. 243, y hay 
copia antigua en el archivo del Cabildo. 
Véase en el apéndice. 



ralado LXXXVII. 
Hermandad contrajo también 
por entonces la catedral de Ta- 
razona con el que allí, y á poca 
distancia de la iglesia catedral, 
fundó el mismo San Francisco, 
según asegura la tradición cons- 
tante. Aquella hermandad ha 
durado hasta la época de la ex- 
claustración de los regulares en 
nuestros días, pues el Cabildo 
constantemente prefería los re- 
ligiosos franciscanos para dife- 
rentes ministerios de pulpito y 
confesonario, que desempeña- 
ban en la catedral, y aun se 
trasladaban los canónigos á San 
Francisco cuando por obras ó 
reparos se hallaba esta impedi- 
da para los divinos oficios. 

El titulo de convento le toma 
también la comunidad de mon- 
jes de Veruela en la transacción 
que hizo con el mismo Obispo 
Don Garcia, el año 1215, sobre 
los derechos de sepultura de los 
que se enterrasen en aquel mo- 
nasterio, documento inédito y 
muy curioso, en que firman el 
Obispo y el Abad con parte de 
sus respectivos Cabildo y mo- 
nasterio (1). 

Otra transacción importante 
habia hecho este Prelado con 



(i) Véase en el apénd. y copiado del 
Cabreo de Veruela. 



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Cap. VIII. Continúa el E 
su propio Cabildo, el año 1200, 
cediéndole todos los derechos 
que tenia sobre los diezmos de 
Borja, sin reservarse nada de 
ellos, expresando que lo hacia 
por caridad y para vestuario de 
los canónigos, con sola obliga- 
ción de hacer un aniversario 
por su alma y las de sus parien- 
tes y predecesores. Del docu- 
mento aparece lo que ya antes 
se dijo, que el Obispo Don Gar- 
cía se consideraba dueño de to- 
dos los diezmos del obispado, 
según la doctrina de aquel tiem- 
po, aunque solamente llevaba 
el cuarto del diezmo. Mas por 
lo que hacia á los de Borja, el 
Obispo y Cabildo tenían tres 
cuartas partes para el vestua- 
rio, y la otra cuarta parte para 
carne: el rediezmo de este cuar- 
to se daba al Arcediano. De tan 
complicada distribución forzo- 
samente habían de surgir con- 
flictos, y el Obispo prefirió ce- 
der su parte al Cabildo, como 
queda dicho. A esto alude el 
epitafio puesto en su sepulcro, 
en el coro, al pie del facistol, 
que dice: «qrtu Canónicos huyus- 
xmodi Ecclesice Civit. Dorgice... 

» Suo gratissimo dono 

westivit.» 

El P. Argaez, no teniendo 
noticia de esta donación, que 



iscopologio de Tarazona. 16o 
anda impresa en una colección 
de documentos del Cabildo, atri- 
buye á Don García Frontín II 
lo que había hecho esleí, tio su- 
yo, á principios de aquel siglo. 

Poco mas podría decirse de 
los hechos eclesiásticos de este 
Prelado, aunque si de su inter- 
vención en los negocios políti- 
cos de aquella corona, en que 
tuvo mucha parte, por el favor 
que le dispensaron los Reyes 
de Aragón. 

Argaez cita una sentencia que 
dió este Prelado el año 4206, 
en el claustro de la catedral de 
Tudcla, con motivo de un plei- 
to puesto por un seglar contra 
un capellán de aquella iglesia 
colegial; habiéndolo copiado del 
archivo de la mitra. Extraño es 
que el Obispo conociera en un 
asunto en que tenia jurisdicción 
el Prior, pero la importancia de 
este subía en los tiempos en 
que los Reyes de Navarra pug- 
naban con los de Aragón, y so- 
lia disminuirse con las paces (1). 

La tradición de Alfaro ase- 
gura que por aquel tiempo vino 
también allá San Juan de Mata, 
en ocasión que se hallaban con- 
gregados en aquel punto los Re- 
yes de Castilla, León, Aragón 



(i) Argae*, fól. 242. 



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166 España Sagrada. 

y Navarra, y que predicó á tan 
augusta asamblea sobre la obli- 
gación de hacer paces durade- 
ras (1). La necesidad de resis- 
tir al gran ejército agareno que 
del Africa venia, obligó en efec- 
to á los Reyes á transigirías por 
entonces. 

Don Garcia Frontín sobrevi- 
vió poco tiempo á su amigo Don 
Pedro el Católico y á la victoria 
de las Navas de Tolosa, pues 
murió hacia el año 1218, se- 
gún conjetura Argaez. Don Die- 
go Casanale, en su historia ma- 
nuscrita, fijaba el fallecimiento 
de este Prelado en Tarazona á 
19 de Diciembre de 1218. Aun 
fué dos años consejero del Rey 
Don Jaime, cuyo cargo juró en 
45 de Setiembre de 1216 (2). 

DON GARCIA FRONTIN II. 

1219-1253. 

Aparece el nombre de este 
Prelado entre los canónigos de 
Santa María deCalatayud, en la 
donación de diezmos que hizo 



(1) Véase el capítulo de los Sanios de 
la diócesis, en el tomo siguiente. 

(2) Bofarull, lomo 6.°, doc. XI, copia 
el juramento que hicieron el Arzobispo de 
Tarragona y el Obispo G. de Tarazona al 
lomar posesión de este cargo. 



Tratado LX XX VII. 
su tio á esta iglesia, el año 1201 . 
Era entonces moderno en aquel 
Cabildo, y como tal firmó de los 
últimos; pero cuatro años des- 
pués aparece ya suscribiendo 
como Prior de él en la dona- 
ción al Sepulcro de la misma 
ciudad. Quizá pasó de allí al 
Cabildo regular de Tarazona, y 
sea el mismo Dean Garcia, que, 
en 1213, firmó la donación al 
monasterio de Veruela. Ello es 
que á la muerte de su tio le eli- 
gió el Cabildo en su lugar. La 
falta de papeles antiguos en ios 
archivos de la catedral y de la 
mitra nos priva de saber las cir- 
cunstancias de esta y otras elec- 
ciones. 

En una escritura del archivo 
de Tudela, acerca de una com- 
posición entre Doña Teodora de 
Froyola y su convento y algu- 
nos vecinos de Cascante, otor- 
gada en 1219, se cita á Don 
Garcia Fronlin, electo Obispo 
de Tarazona. Durante su largo 
pontificado de 54 años escasean 
las noticias acerca de su perso- 
na, pero no faltan sucesos im- 
portantes para la Iglesia. Con- 
tribuyó quizás para ello el ha- 
ber andado este Obispo mucho 
tiempo en la corte del Rey Don 
Jaime el Conquistador, pues le 
designa Zurita como uno de sus 



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Cap. VIH. Continúa el 1 
consejeros, aunque equivocan- 
do el nombre y llamándole Don 
Guillen, en vez de García, in- 
terpretando mal la letra ini- 
cial, única con que solia firmar, 
según el estilo de aquella época. 

Poco después de haber as- 
cendido al episcopado de Tara- 
zona, vino á ella Don Jaime pa- 
ra casarse con la Infanta Doña 
Leonor de Castilla, hermana de 
Doña Bcrcnguela, célebre ma- 
dre de San Fernando. Desposá- 
ronse en Agreda y se velaron 
en la catedral de Tarazona, 
donde el Rey Don Jaime se ar- 
mó caballero, ciñéndosc él mis- 
mo la espada, que estaba sobre 
el altar, según refiere Zurita (i). 

Este matrimonio fué poco 
afortunado, pues á los pocos 
años vino á disolverse en el mis- 
mo paraje donde se había con- 
traído, el día 29 de Abril de 
1229, en que el Legado apostó- 
lico Juan de Abbeville, asisti- 
do de los Arzobispos de Toledo 
y Tarragona y otros varios Obis- 
pos reunidos en Tarazona, de- 
claró la nulidad del matrimonio, 
por ser los Reyes parientes den- 
tro del cuarto grado. Ademas 
del Legado y de los dos Arzo- 
bispos citados y el de Tarazona, 



(I) Zurita, lü>. 2 *, cap. 7S. 



¡scopologio de Tarazona. 167 
asistieron á aquella especie de 
Concilio nacional los de Burgos, 
Calahorra, Segovia, Sigüenza, 
Osma, Lérida, Huesca y Rayo- 
ña. Dícese que siete de aquellos 
Obispos se hospedaron en la 
estrecha y pendiente calle, que 
aun conserva el nombre de los 
siele Obispos. Posible es que 
fueran estos los seis Prelados de 
Castilla y el de Bayona, y que 
el Legado con los Obispos ara- 
goneses y catalanes se hospeda- 
ra en el palacio episcopal, que 
estaba contiguo á la catedral en 
aquella época. Las actas de 
aquella Junta se han perdido, 
pero subsiste el fallo que die- 
ron (1). 

No fué menos notable y tras- 
cendental otra reunión que, diez 
años aun mas adelante, se veri- 
ficó en Tudela, ante otro Legado 
Pontificio, para fallar acerca de 
la acalorada cuestión, que sobre 
la iglesia de Valencia traían los 
dos Metropolitanos ya citados. 
Pretendía el Arzobispo Don Ro- 
drigo que la jurisdicción sobre 
Valencia correspondía á la igle- 
sia de Toledo, por haberlo sido 
en otro tiempo de su provin- 



(J) Véase en el apénd., copiado de los 
MSS. del P. Burriel en la Biblioteca Na- 
cional. 



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168 España Sagrada. 

cia, y por Bula Pontificia que 
le concedía jurisdicción en to- 
dos los territorios que por la 
cruzada de España salieran de 
poder de infieles. Oponíase el 
de Tarragona, alegando ser de 
su provincia, y probando que 
los mozárabes de Valencia re- 
cibían los auxilios espirituales 
de los Prelados Tarraconenses. 
Para fallar esta cuestión, que 
solamente la Santa Sede podia 
resolver, siendo entonces dis- 
tintas las nacionalidades de Ara- 
gón y Castilla, el Legado cons- 
tituyó su tribunal en Tudela, 
como territorio neutral y próxi- 
mo á los dos paises discordan- 
tes, y libre de la presión de 
unos y otros. Concurrieron allí 
los Prelados litigantes, y se fa- 
lló á favor del de Tarragona. 

Por entonces el priorato de 
Tudela se erigió en deanato. En 
4222 todavía el superior del 
Cabildo se titulaba Prior, pero 
en 4239 ya se apellida Dean, 
en una fundación de dos cape- 
llanías erigidas en la capilla del 
Espíritu Santo, sita en el claus- 
tro de aquella iglesia. 

Ademas de estos aconteci- 
mientos notables, ocurridos en 
la diócesis durante el pontifica- 
do de Don García II, son tam- 
bién dignas de observarse las 



talado L\ XXVII. 
construcciones de la mayor par- 
te de las iglesias principales del 
obispado en aquel siglo. Ha- 
blando de aquellos tiempos Don 
Lucas de Tuy los describe co- 
mo felices para España, y cita 
las construcciones de las" igle- 
sias de Toledo, Burgos, Va- 
lladolid y Osma como mues- 
tras de adelantamiento y bien- 
estar (1). 

^ En esta parle no era inferior 
el movimiento en Aragón al 
de Castilla, v se echa de ver 
dentro de este mismo obispado. 
Construyóse entonces de nueva 
planta la iglesia catedral, tal 
cual hoy existe, y también la do 
Veruela, hermana gemela de la 
catedral. En un Breviario an- 
tiguo, que cita Argacz, se ha- 
lla esta nota (2): a XX Apri- 
nlis Ecclesia Sanclce Marim 
9 de Horla fuil inchoata , sub 
nEra MCCLXXlll anuo Christi 
9 MCCXXX V, » La consagración 
del altar mayor de Veruela se 
hizo once años antes (1224), 
pero la de la iglesia fué en 1248 
por el Obispo Don Aznar de 
Calahorra, asistiendo á ella el 



(O Don Lucas de Tuy, al final de su 
Crónica: a\Oh quam beata témpora Uta*.... 

» Epiteopi, Abbatet et Cierus eutetiai tt 

»mona$teria coastruunt, etc.» 

(2) Argacz. ful. 23o. 



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Cap. VIII. Continúa el i 
Obispo Don Garcia de Tarazo- 
na (i). 

Al mismo liempo se constru- 
yeron también las iglesias co- 
legiales de Santa María v el Se- 
pulcro de Calalayud. La prime- 
ra se debió terminar hacia el 
año 1249 en que la consagró 
el Arzobispo de Tarragona, ex- 
presando que lo hacia por en- 
cargo del Prelado diocesano. 
El Obispo de Valencia , que 
asistió al de Tarragona en la 
consagración, concedió con tal 
motivo cuarenta días de indul- 
gencia á los que .visitasen es- 
la iglesia el primer domingo 
después de Todos Santos, ani- 
versario de la consagración (2). 
La fábrica de aquel templo, ma- 
lamente reformado en el siglo 
XVII, debia ser digna de los 
buenos tiempos, á juzgar por la 
puerta gótica de la salida al 
claustro, único vestigio que res- 
ta de ella para poder calcular 
lo que fué. 

En el mismo año y por el 
mismo Prelado se consagró tam- 
bién la iglesia del Sepulcro, 



{{) La consagración de la iglesia de Ve- 
ruela tapone Argaez en 1248; pero esta 
del aliar mayor se hizo en 1224, según el 
M.° Rodríguez, citado en los Recuerdos y 
Bellezas de España, t. de Aragón, Pol. 326. 

(2) Véase en el apénd esta consagra- 
ción y concesión de indulgencias. 

TOMO XMX. 



mcopoloyio de Tarazona. 169 
para la cual pidieron limosnas 
diez años antes el Arzobispo de 
Tarragona y los de Zaragoza, 
Barcelona y Lérida, expresando 
que se estaba construyendo en- 
tonces (1): «Apud villam qum 
ndicilur Calaiaiub construilur 
»Ecclesia in honor em Sanctt Se- 
npulchri.» 

Al mismo tiempo se constru- 
yeron también las iglesias de 
muchos pueblos notables de la 
diócesis, que seria prolijo refe- 
rir, y aun en las aldeas mismas 
dependientes de los monaste- 
rios (2). Fundáronse también 
otros muchos conventos, tanto 
mendicantes como de la orden 
de Nuestra Señora de la Mer- 
ced, que, con el favor del Rey 
Don Jaime, se extendió rápida- 
mente por Aragón y Cataluña; 
habiendo lograclo fundar ya en 
vida de Don Garcia II, tanto 
en Tarazona como en Calala- 
yud (5). En este punto, preva- 
lidos del favor que gozaban, 
uisieron negarse á pagar los 
iezmos; pero el Arcipreste, 
que entonces ejercía allí juris- 



{{) Véanse también en el apénd. estas 
otras concesiones. 

(2) En el Cabreo de Veruela aparecen 
varias cartas pueblas y fundaciones de 
iglesias por aquel tiempo. Algunas pueden 
verse en los apéndices. 

(3) Ar'gaoz, fól. 234. 

22 



3 



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UO España Sagrada. 

dicción en estas materias, les 
condenó á que los dieran (1). 
Al mismo tiempo (1241) con- 
firmó á la iglesia de Santa Ma- 
ría los diezmos que le habia da- 
do su tio (2). También hizo va- 
rias gracias á las iglesias del 
Sepulcro y de la Peña. A la del 
Sepulcro íc confirmó, en 1220, 
la posesión de todas las igle- 
sias que tenia esta en el obis- 
pado de Tarazona, á saber, las 
de Calatayud, Nuevalos, Tobed, 
Modra y Aldehucla, á fin de que 
pudieran regirlas por sí, ó por 
medio de clérigos seculares. En 
la concesión íirma con el Obis- 
po todo el Cabildo de Tarazo- 
na (3]. A la iglesia de la Peña 
1c cedió cinco maravedises que 
le pagaban cada año de treudo 
los judíos, que eran los que po- 
blaban aquel barrio. Al Cabildo 
de Sania Maria le confirmó en 
el año de 1244 el privilegio que 
desde tiempos antiguos gozaba, 
y por el que se eximia al Cabil- 
do de la jurisdicción de sus Ar- 
cedianos y oficiales, mandando 
que solamente pudieran ser juz- 
gados los canónigos y racione- 



(t) Véase en el apénd la senlcncia del 
Arcediano de Calalayud conlra los frailes 
de la Merced . 

(2) Véase en el apéndice. 

(3) La insertó el 1*. Argaez, fól. 215. 



rotado LXXXVtl. 

ros de ella por el Obispo mismo 

ó el Prior, y no por ningún otro, 

Al monasterio de Veruela 
concedió también el año 1249 
los frutos de una ración en la 
iglesia de Borja, correspondien- 
tes á la mesa capitular de Ta- 
razona, para la sustentación de 
un capellán que celebrase sufra- 
gios por el alma del Arcediano 
de Tarazona Pedro de Calata- 
yud: por esla donación recibió 
el Obispo 800 sueldos jaqueses 
de aquel monasterio (1). Se ve 
por estos y otros hechos que 
Don Garcia II seguia en las ideas 
de sus tios, de que las rentas de 
las iglesias eran suyas y podian 
donarlas, venderlas ó traspasar- 
las á su arbitrio, y eslo á me- 
diados del siglo XIII. 

Esta donación de un benefi- 
cio de Dorja no debe confundir- 
se con la otra donación de los 
diezmos, que hizo al Cabildo de 
Tarazona el Obispo Don Gar- 
cia I, según queda dicho, y que 
dió lugar á la inscripción equi- 
vocadamente puesta en el sepul- 
cro que está en el coro. El epi- 
tafio es de época moderna, se- 
gún notó Argacz, pues llama 
ciudad á Borja, que no lo fué 
hasta el siglo XV. 



(I) Véase en el apéndice. 



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Cap. VI II. Continúa el * 
El último dalo histórico que 
tenemos acerca de este Prela- 
do, segun Argaez, es el ver ci- 
tado su nombre en la concordia 
que hizo en Tíldela, á \.° de 
Agosto de 1255, el Rey Don 
Jaime el Conquistador con Do- 
ña Margarita, Reina viuda de 
Navarra, en el cual se expresa 
que «fué feyto en presencia de 
»Don García por la gracia de 
»Dios Obispo de Tarazona.» Ha- 
bíase dejado ya la costumbre 
cancellercsca ue citar los nom- 
bres de los Prelados que ocu- 
paban las sillas de Aragón, y 
por tanto en aquel documento 
solo se citó á este, por haber 
estado presente á su otorga- 
miento (i). 

Pero en el archivo de Santa 
María de Calatayud existe un 
documento, del cual se puede 
inferir que vivia aun por Febre- 
ro de 1254, pues con aquella 
fecha concedió cuarenta días de 
indulgencia á los que diesen li- 
mosna para construir el coro de 
Santa María, el tabernáculo y un 
frontal (2). El privilegio, con su 
sello, se conserva original toda- 
vía en el archivo de aquella 
iglesia, y también en una copia 



(í) Bofarull, tomo 6 °, p.%. 1 ¡8. 
(2) Véase en el apéndice. 



nscopologio de Tarazona. 171 
en pergamino de los privilegios 
de ella, donde se ve la G ini- 
cial y la fecha citada. Por tanto 
este pergamino destruye la cro- 
nología de Argaez. 

Ademas del Cabreo de la Co- 
munidad de Calatayud (1) apa- 
rece, que este Prelado, en Julio 
de aquel año 1254 (IV nonas 
Julii), hizo la limitación de par- 
roquias por mandado del Papa 
Inocencio IV, señalando á cada 
una de ellas, no un determinado 
territorio, sino una porc ion de 
familias, las cuales allí designa, 
disciplina que aun subsiste en 
aquella ciudad hoy dia, pues la 
parroquialidad es todavía fami- 
liar y no territorial. A la iglesia 
de Santa María, ademas de las 
familias que allí se le atribuyen 
y designan, se le dan igualmen- 
te omnes ¡nfanliones villa el al- 
dearum Calalaiubdcanliqua con- 
sueludine aclenm (sic) obsérvala. 

Resulta pues inexacta la cro- 
nología de este Prelado con re- 
lación á la época de su muerte, 
segun la dió Argaez, siendo di- 
fícil fijarla con exactitud, por 
falla de documentos coetáneos. 

Pero aun son mas inexactas 



(\) Dió noticia de esto documento el 
P. Tra^gia, fól. i\\ vio., copiando su ex- 
tracto do unos apuntes del Prior Monlcrde. 



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172 España Sagrada. 

las cronologías de Carrillo y Vi- 
llar, según veremos luego, y 
todavía peor la que copió el P. 
Traggia de la historia manus» 
crita de Casanate. 

Según este escritor, fabulis- 
ta y poco seguro, Don García 
Frontín 11 falleció á 11 de Fe- 
brero de 1240. En la vacante 
estuvo para ser nombrado Obis- 
po San Raimundo de Pcñafort: 
lo confundiría quizá con el Ar- 
zobispo de Tarragona. En segui- 
da pone por Obispo á Don Pe- 
dro Vidal, «que entró en 1240, 
y gobernó poco, pero supone 
que asistió por procurador al 
Concilio provincial de Tarrago- 
na de 1245, leyendo la firma 
de Sancho Pérez «Ego Sandias 
Petri Episcopi Tirasonensis pro- 
curaior», uniendo las palabras 
Petri Episcopi. Pero demos- 
trando que en 1245 era Obispo 
Don Carcia Frontín, queda des- 
truida tan gratuita lectura. Des- 
pués introduce un Don Car- 
cia III, á quien apellida Don 
Carcia Jorbas, y cuyo episcopa- 
do hace durar desde Febrero 
de 1244 hasta 11 de Julio de 
1265 (1). 



(i) Tragffia, tomo 4.° de su Colección 
de MSS., ful. 41 vio. Esl. 24, gr. 5.* B 
n. i 38 de la Real Academia de la Historia. 



r atado LXXXVU. 

Toda esta serie de patrañas 
cronológicas , acumuladas por 
Casanate y copiadas por Trag- 
gia, que no pudo comprobarlas, 
se rebate con la carta puebla de 
Pozuel, dada por el Abad y 
monjes de Veruela en 1245, en 
la cual se cita á Don Carcia 
Frontín con su nombre y apelli- 
do como Obispo actual ele Tara- 
zona: «E/>o. Garcia Fronlini in 
Tirasona.» Por consiguiente es 
falso que muriera en 1240, que 
le sucediese Don Pedro Vidal 
en aquel año, y que de 1245 á 
12G5 hubiera un Obispo llama- 
do Don Garcia Jorbas (1). 

Para completar los datos re- 
lativos á Don Carcia Frontín II 
resta solo añadir, que ademas 
de los conventos fundados en 
Tarazona y Calatayud, según 
queda dicho, se erigieron en su 
tiempo los de Santo Domingo, 
Santa Clara y San Francisco de 
Calatayud. 

DON FRANCISCO I. 
(apócrifo.) 

El catálogo de los Obispos 
que cita Carrillo, siguiendo la 
séric de los retratos episcopa- 



(I) Cabreo de Veruela, titulado Privile- 
gia, fól. 91. Véase en el apéndice. 



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Cap. Mil. Continúa el j 
les en la sala del palacio de Ta- 
razona, introduce un Obispo lla- 
mado Francisco, de quien dice 
la inscripción: «Jusliliae cusios 
*assiduu*que Comes: Consecra- 
*vit ecclesiam Sancli Torcuali 
vCalalayubii.» No hallo docu- 
mento alguno relativo á tal Pre- 
lado, ni el nombre era usual en- 
tonces en España. Sin duda en 
algún monumento de difícil lec- 
tura alguna persona poco dies- 
tra leyó Franciscas por Fron- 
linus. 

Por lo que hace á la iglesia 
de San Torcualo de Calalayud 
no se puede formar idea de lo 
que fué, pues tal cual hoy exis- 
te es harto pobre y fué restau- 
rada en el siglo pasado. 

Argaez, que no desperdicia 
ocasión de morder al Regente 
Villar, combate la existencia de 
este Prelado, como si aquel es- 
critor tuviera la culpa de la in- 
vención: «de donde se ve el er- 
»r<jr del Begenle Villar. » Pero 
Villar no hizo mas que copiar 
literalmente los epígrafes de tos 
retratos episcopales, sin apro- 
bar ni desaprobar: por consi- 
guiente el error no era de Vi- 
llar, sino del que inventó aque- 
lla inscripción. 



nscopohvjio de Tarazona. 1 73 

DON PEDRO I. 

(dudoso.) 

Dos son los monumentos, 
únicos hasta ahora, que acredi- 
tan la existencia de este Prela- 
do. El primero es la inscripción 
que tiene en la sala episcopal, 
prueba poco segura, como se ve 
por lo dicho acerca del anterior. 
El elogio es común ó vulgar y 
nada significativo, pues no pun- 
tualiza ninguna acción del Pre- 
lado: «FUlelis servus ac prudens 
nncliti pastoris vigilans ac se- 
»dulus imilator.* 

El segundo monumento, ó 
prueba, es una escritura de Ve- 
ruela, otorgada en Zaragoza á 
28 de Febrero de 1257, por tes- 
timonio de Juan Carroz, en la 
cual se nombra á Don Pedro, 
Obispo de Tarazona. Cítala Ar- 
gaez, pero no la copia. Por des- 
gracia tampoco se halla esta es- 
critura en el libro titulado Pri- 
vilegia, ni ha venido el origi- 
nal á la Real Academia de la 
Historia, donde hubiera sido 
examinado. Resulta pues su 
existencia de un documento 
desconocido y bajo la fé de Ar- 
gaez, que á su vez tampoco lo 
vió, y hubo de referirse al ca- 
tálogo enviado de Verucla. 



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17 V España Sagrada. 

Aun dado caso de que exis- 
tiera, lo cual no parece que se 
pueda negar con fundamento, 
resulta que nada sabemos de su 
vida, y que el apellido mismo, 
Vidal, está fundado en conjetu- 
ras algo violentas, pues la úni- 
ca razón que se alega es, que en 
un libro de Ona, llamado fíe- 
gla, se encuentra cilado el año 
4222 un Arcediano de Calata- 
yud, llamado Pelrus Vitalis Ar- 
chidiaconus Tirasoncnsis, en un 
pleito con el Abad de Ona, en 
que este figuraba como procu- 
rador de la Abadesa de Casvas. 
Pero la distancia de 1222 á 
4256 es demasiada, y por otra 
parle, siendo común el nombre 
de Pedro, es muy aventurado 
suponer que el Arcediano Pe- 
dro de 1222 sea el Obispo Pe- 
dro de 1257. 

Ademas no aparece tal Arce- 
diano Pedro Vidal en ninguna 
de las suscriciones siguientes, 
antes bien se echa de ver en la 
carta puebla de Alcalá, en 1258, 
como testigo D. P. Pedriz Ar- 
ciagte de Calatayub, y en 1240 
firma el mismo en la transac- 
ción entre los monjes de Verue- 
la y los hospitalarios de San 
Juan. 

Por el contrario, en el per- 
miso del Obispo y Cabildo para 



Tratado LXXXVH. 
la construcción de la iglesia de 
Trabit, en 1258, no firma nin- 
gún Arcediano, y en cambio el 
Dean se llamaba Pedro de Na- 
vascues: P. de Navascos (1). 

El motivo que tuvo Argaez 
para llamarle Vidal fué por en- 
lazar la firma de Petrus Vitalis, 
en 4222, con otra firma de un 
monje de Veruela que en 4206 
suscribía un pergamino dicien- 
do: «El ego Fraler Petrus Vita- 
»lis scripsi harte cartam.» (2) 
En el empeño de Argaez de ha- 
cer monjes á los Obispos, con 
cualquier pretexto, á fin de jus- 
tificar el exótico título de su 
obra Soledad laureada por los 
hijos de San Benito, aprovecha- 
ba aun las apariencias mas lige- 
ras y conjeturales para suponer, 
que los Obispos habían salido 
de sus claustros. Mas quién no 
conoce la ridiculez anticanónica 
que envuelve el que fuera Ar- 
cediano, y tuviera un beneficio 
secular en 4222, el que era 
monje profeso en 4206. 

No se concibe que en el si- 
glo Xlll pudiera tener un mon- 
je Cisterciensc una dignidad tan 
importante como la de Arcedia- 
no de Tarazona. 



(1) Véase en el apéndice. 

(2) La cita Argaez sin dar mas noticias. 



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Cap. VIH. Continúa el ¡ 
Asi pues, aun concediendo 
que el sucesor de Don García 
Frontín II, por los años de 1256 
y 57, se llamó Pedro, es lo cier- 
to que se ignoran su nombre y 
anterior estado, y que no tene- 
mos dato ninguno acerca de su 
vida. 

DON GARCIA III. 

Es la historia particular de 
las iglesias v de los pueblos un 
reflejo de la historia general. 
En los gloriosos reinados de 
Don Alfonso el Batallador, Don 
Jaime el Conquistador y otros 
Monarcas gloriosos, vemos en 
la iglesia de Tarazona Prelados 
eminentes y de gran nombradía, 
largos pontificados, útiles fun- 
daciones, hechos claros y pro- 
bados. Preséntanse Obispos co- 
mo Don Miguel Coronel, gran 
restaurador de la silla de Tara- 
zona, y posteriormente los tres 
Frontines, cuyos pontificados 
llenan casi un siglo, en que la 
fabrica de la catedral se lleva 
á cabo, se aumentan su rique- 
za y esplendor, y las iglesias 
colegiales, las grandes abadías, 

Laun las parroquias principa- 
>, reflejan la grandeza de la 
iglesia malriz, con la que viven 
unidas en santa paz y fraternal 



nscopologio de Tarazona. 175 
consorcio. Fúndanse en los pun- 
tos principales de la diócesis 
conventos de mendicantes, y en 
Tarazona, Borja, Calatayud y 
Tudela se establecen los conven* 
tos de Franciscanos, de la Mer- 
ced, y en algunos de ellos ade- 
mas los Dominicos v Trinila- 
rios, y las monjas Cistercien- 
ses y Clarisas. 

Pero en los turbulentos rei- 
nados que siguen al de Don Jai- 
me el Conquistador principian 
la decadencia y el retroceso, 
los pleitos sobre las malhadadas 
exenciones, y la consiguiente 
indisciplina, las reservas con 
los nombramientos de extran- 
jeros, las traslaciones frecuen- 
tes, los pontificados breves y 
oscuros, sin dejar apenas hue- 
lla que pueda rastrear el histo- 
riador, llegando la oscuridad 
hasla el punto de dudar de la 
existencia de algunos de ellos. 
Concluyen los monjes de sumi- 
nistrarnos dalos acerca de sus 
monasterios, eclipsados por los 
mendicantes y sus conventos. 

El documento mas moderno 
del libro Privilegia de Veruela es 
de 1258. Los Cabreos de Pie- 
dra y Fitero nos dan escasa luz. 
Después de haber andado con 
tanta claridad, durante los suce- 
sos del siglo XII y primera mi- 



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176 España Sagrada. 

tad del XIII, nos hallamos de 
pronto en medio de densas ti- 
nieblas, y sin instrumentos por 
los cuales guiarnos. La Cance- 
laría Real no cita ya al fin de 
los documentos los nombres de 
los Prelados y altos dignatarios. 
Las colegialas y abadías, valién- 
dose de sus exenciones, apenas 
recuerdan a los Obispos, como 
no sea para pleitear con ellos. 
Hemos palpado ya esta oscuridad 
en el pontificado del Obispo an- 
terior Don Pedro I. Lo mismo 
sucede con el actual, Don Gar- 
cía III, y aun mas con algunos 
de los siguientes. 

La existencia de Don Gar- 
cía III consta de la serie de re- 
tratos en la sala episcopal, que 
solamente dice de él: «Fuil vir 
vdoclus el Sánelas, morumque 
xexccllentia clarus.* Pone su 
pontificado anterior al del Obis- 
po Frontín II, lo cual queda ya 
rebatido. Argaez lo lija del 1257 
al 60, fundándose en el catálo- 
go formado por los monjes de 
Vcrucla, y en virtud de otra es- 
critura, otorgada en Tarazona 
por testimonio de Pelcgrin de 
Loharre (i). Ni Argaez la inser- 



to Quizá aluda á la transacción con 
los Hospitalarios, en que figura este con 
*»1 titulo de Justicia de Tarazona; pero 
aquella se hizo el año 1240. 



atado LXXXYÍÍ. 

ta ni ha venido al archivo de 
esta Real Academia. 

Argaez le apellida Jiménez 
por una suscricion que hay en 
un documento de 1228, en que 
suscribe un Garsias Eximini. 
De este apellido hay que decir 
lo mismo que del Vidal que atri- 
buyó á su antecesor. La firma 
del canónigo G. Eximini se ha- 
lla posteriormente en la dona- 
ción de Víllamayor (1). 

lül suceso mas notable, ocur- 
rido en este pontificado, fué la 
concesión de mitra y anillo al 
Dean de Tudela por el Papa 
Alejandro IV, el año 1258, á 
instancia del Rey Don Tcobaldo 
de Navarra. 

Con referencia á este docu- 
mento se cita otro muy curioso 
del mismo archivo de Tudela, 
sin fecha, en que el Papa Ho- 
norio comisiona al Prior, Arce- 
diano y Chantre de Pamplona, 
para que conozcan, con faculta- 
des apostólicas, en la causa in- 
coada á instancia del Prior de 
Tudela, contra varios canónigos 
de Calahorra, que le habían atro- 
pellado, despojándole de sus or- 
namentos episcopales: pónese su 
fecha en 1218, por correspon- 
der en este el ano 3.° del pon- 



(I) Véase en el apéndice. 



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Cap. VIH. Continúa el E 
(ifícado de Honorio III. Pero si 
la concesión se hizo ai Dean en 
4258, ¿cómo se despojó al Prior 
en 1218, cuarenta años antes 
de la concesión? Al dar el ca- 
tálogo de los Deanes de Tudela 
se verá que este fué Obispo de 
Calahorra, y por tanto los pon- 
tificales de que se le despojó se- 
rian los episcopales. 

En el archivo de Santa María 
de Calalayud se conserva la sen- 
tencia que en 1260 dió el Ar- 
cipreste de Calalayud á favor 
del Prior y canónigos de aque- 
lla iglesia, y contra los curas de 
Villa feliche, sobre los diezmos 
de los moros de aquel lugar, 
que trataban de apropiarse, qui- 
tándolos á la colegiala. Sospe- 
cho que estando en el original 
la cifra Arch. tradujeran en la 
copia que se conserva Arc/u- 
presbiter en vez de Archidiaco- 
nus, pues lo mas común era 
que fuese el Arcediano el que 
aun ejerciese allí la jurisdicción, 
si bien en otro3 documentos 
aparece ejercida, no por este, 
sino por un oficial eclesiás- 
tico. 

En ninguno de los dos ins- 
trumentos se hace mención del 
Obispo, de modo que estos su- 
cesos, aunque de su tiempo y 
de su diócesis, nada aclaran 

TOMO XLIX. 



jiscopologio de Tarazona. 1 77 
acerca de la existencia y bio- 
grafía de aquel Prelado. 

DON ALONSO I. 

Tampoco de este Prelado se 
sabe ninguna otra cosa mas que 
su existencia. Consta en el ca- 
tálogo de Yeruela, pues apare- 
ce su nombre en un documen- 
to, fechado en Tarazona á 24 
de Marzo de 1263, que cita Ar- 
gacz, pero que por desgracia 
tampoco ha venido á la Acade- 
mia de la Historia, ni fué co- 
piado por aquel escritor. 

Casanate le llama Don Alon- 
so Anones, y pone su pontifica- 
do en los años de 1265 al 66. 
Como no han llegado á nosotros 
los documentos en que apoya 
su cronología no es fácil combi- 
narlos, á no ser que en vez de 
ser Obispo dos años lo fuera 
por el espacio que medió desde 
1265 á 1265 y principios de 
este año, pues de esta fecha en- 
contraremos actos del sucesor. 

En su empeño de registrar 
los nombres de todos estos Obis- 
pos en la donación de Don Gar- 
cía Frontín al Santo Sepulcro 
de Calalayud, conjetura Argaez 
que Don Alonso fuera el que 
firmó en ella A. Vicarius Cala- 
taiubi. Esta conjetura es tan 



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178 España Sagrada. 

gratuita como las anteriores. 
Ante todo falta demostrar que 
la A significa precisamente Af- 
phonsus. Ademas la distancia 
desde 1228 hasta 1263 es muy 
considerable. 

De todas maneras, como es- 
tas investigaciones darían cuan- 
do mas un nombre, pero sin 
acompañarlo de ningún hecho, 
seria superfino perder mas tiem- 
po en ellas. Su epígrafe en la 
sala de retratos del palacio epis- 
copal le llama «Alphonsus sin- 
»gular¡ eruditione el vitae inte- 
» gritale spectalissimus. » 

En tiempo de este Prelado, 
el Papa Urbano IV, que sobre 
ser Cisterciense habia sido Pa- 
triarca de Jerusalen, dió á los 
canónigos del Sepulcro la Bula 
de exención de los Ordinarios, 
a 6 de Junio de 1265, semille- 
ro de pleitos para en adelante, 
y que solo sirvió para rela- 
jar la disciplina monástica de 
aquella casa, fervorosa hasta en- 
tonces. 

DON FORTUNO. 

El P. Argaez le llamó Don 
Fortunio Mateo, conjeturando 
gratuitamente que era el mismo 
que en su manoseada donación 
al Sepulcro, en 1228, firmó F. 



Tratado LXXXVI1. 
Mathmi Prcecentor Tirasonensis . 
Falta, como en el anterior, pro- 
bar que la F. signifique precisa- 
mente Fortunius, y no mas bien 
Ferrandus t Froilanus ó algún 
otro. Ademas, en una escritu- 
ra del Cabreo de Veruela (1) 
aparecen diez años después, las 
concesiones al dicho monasterio 
para fundar las iglesias de Vi- 
llamayor y Trahit: allí no se 
halla tal F. Mateo enlre los fir- 
mantes, ni menos era ya Chan- 
tre, pues firma como tal otro 
que suscribe R. Cantor, pros- 
sentem cartam laudo el confirmo. 
Por tanto no tiene fundamento 
el apellido de Mateo que el P. 
Argaez dió á este Obispo. 

Casanatc no le dió tal ape- 
llido, pero en cambio nos tras- 
mitió un documento curioso, 
hallado en 4 de Agosto de 1657, 
hácia cuya época escribía su ca- 
tálogo. Al deshacer el altar de 
Nuestra Señora de Olmacedo, 
en el término de 01 vega, se 
descubrió un cañón de cobre, 
puesto allí por este Prelado al 
consagrar la iglesia y altar, 
según aparece de un pergamino 
que habia dentro de aquel tu- 
bo, y decia asi, después de los 
diez mandamientos y de los 



(I) Véase en el apéndice. 



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Cap. VIII. Continúa el i 
principios de los cuatro Evan- 
gelios: * Dedícala fuit hcec Ec- 
»clcsia el hoc aliare in honorem 
»B. Alaria a Dno. Fortunio 
»Epo. Tirasonensi, id ibas Ma- 
»ciíi, auno ab incarnalionc Dni. t 
»M.CCLXX t Sabato. Ucee car- 
»lula est inclusa simililer cum 
»JXti. corpore consécralo, loco 
y>reliquiarum t anno Dni. el die 
»quo supra.* Por este docu- 
mento se ve que todavia duraba 
la disciplina usada en otras par- 
tes de Aragón y Cataluña de 
poner en los altares al tiempo 
de su consagración formas con- 
sagradas, en defecto de reli- 
quias, ó colocándolas entre es- 
tas (1). 

El hecho mas antiguo y no- 
table de este Prelado es una 
donación de dos canonicatos de 
la colegial de Santa Maria de 
Calatayud, que estaban perpé- 
tuamente unidos uno á la mitra 
y el otro á la dignidad de Ar- 
cediano, según consta de un 
documento que cita Don Miguel 
Antonio Francés Urriligoili en 
su memorial impreso por la 
Santa Iglesia de Tarazona. 

En tiempo de este Prelado 
(1269) vinieron á fundar en Tu- 



to Véase el Teatro da las iglesias de 
Apagón, t. 9. 



viscopologio de Tarazona. 179 
déla los canónigos de Gramont 
(Grandi-montc), á quienes Don 
Teobaldo de Navarra dió bienes 
considerables en aquel pueblo. 
Con las ideas de privilegios y 
exenciones, que eran la mania 
de la época y la polilla de la 
disciplina, bien pronto se pu- 
sieron en pugna con el Dean y 
Cabildo, y por espacio de cerca 
de tres siglos los Priores de San 
Marcial vivieron en tan buenas 
relaciones con los Deanes de 
Tudela, como estos con los 
Obispos de Tarazona (i). 

Por aquel mismo tiempo fué 
la causa ruidosa de los monede- 
ros falsos, que en las inmedia- 
ciones de esta ciudad acuñaban 
moneda de cobre con una hoja 
de oro. Eran personas princi- 
pales las que estaban complica- 
das en tan infame tráfico, y 
fueron castigadas con pena ca- 
pital. Procedióse, entre otras, 
contra Blasco Pérez, dignidad 
de Sacrista de la catedral, y 
hermano del Justicia de Tara- 
zona: fué privado de su digni- 
dad, condenándole á reclusión 
perpetua. 

Casanate pone la muerte de 
este Prelado á 13 de Diciem- 



( I ) Véase lo relativo á la iglesia tic Tu- 
dela en el lomo siguiente. 



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180 España Sagrada. 

bre de 127G, pero es error gra- 
ve de su disparalada cronolo- 
gia, pues asislió al Concilio de 
Tarragona en 4277, como notó 
Argaez oportunamente. 

En efecto, hállase entre los 
primeros Obispos, cuyas inicia- 
les se citan, la de F. de Tara- 
zona. Declaralio queedam Tarra- 
conensts Archiepiscopi B. prae- 
sentibus suffraganeis Episcopis 
G. llerdensi, P. Gcrundenst, fí. 
Vicensi, F. Tirasoncnsi, etc. (1) 
Argacz impugnó con buenas 
razones á los que dieron á este 
Obispo el apellido de Vcrgua, 
confundiéndole con el Obispo 
de Zaragoza, que por entonces 
llevó este nombre. Resulta de 
sus pruebas que el apellido de 
Vcrgua es tan supucslo como el 
de Maleo que él le d¡ó, y por 
tanto solamente sabemos su 
nombre, pero no su apellido, 
como nos sucede con otros mu- 
chos de aquel tiempo. Su epí- 
grafe en la sala de los retratos 
le califica de Viduarum protec- 
tor, miserabilium solatium, pa- 
lerque populi. 



(i) Argaez, fól. 262, copiándolo de 
unos apunles del archivo de la mitra. Se 
ve que todavía se usaba en latín la palabra 
Tir atona, aunque ya muchos en romance 
y aun en latín escribían Tarazona. 



atado LX XXX II. 

GARCIA IV. 

El P. Argaez dice que no pu- 
do hallar el nombre ni estado 
de este Obispo. Casanale le 
apellida Don García de Oblilas, 
mas no se sabe con qué funda- 
mento. 

Su episcopado duró, según 
el primero, desde 1280 á 1289; 
este segundo le hace datar des- 
de 1277 hasta el día 11 de Mar- 
zo de 1289. Queda probado por 
la junta de Prelados que cita 
Argaez, que aun era Obispo 
Don Fortuno en 1277; por con- 
siguiente la cronología de Ca- 
sanale resulla errada en su pri- 
mera parle. En la reunión de 
Prelados de la provincia Tarra- 
conense, verificada en 1279, pa- 
ra pedir al Papa la canonización 
de San Raimundo de Peñafort, 
se echa de menos la firma de 
Don ForluAo, mas á principios 
de 1281 le hallamos va fallando 
un pleito en Calalayud, prueba 
clara de que su episcopado prin- 
cipió en 1280, como dice Ar- 
gaez, aunque no tuvo noticia de 
este documento. 

En efecto, habiendo un liti- 
gio pendiente enlre el Prior y 
Cabildo de Sania Maria v los 
clérigos de Torralba, sobre los 



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Cap. MIL Continúa el L 
diezmos de los bienes que en 
aquel pueblo lenian los frailes 
de la Merced del convenio de 
Calalayud, el Obispo, estando 
en su palacio de aquella ciudad, 
miércoles 7 de Enero de 1281, 
falló á favor de la iglesia de 
Santa María, por haber probado 
esta que los frailes de la Mer- 
ced eran parroquianos suyos, y 
uc tenia derecho á cobrar los 
iezmos de sus parroquianos, 
según antigua costumbre, don- 
de quiera que estos tuviesen he- 
redades. La sentencia es muy 
curiosa, pues va razonada, y 
como pudiera darse al estilo mo- 
derno por resultandos (inveni- 
tnus) y considerandos (quia no- 
bis conslilit), haciendo valer por 
razón el derecho consuetudina- 
rio (I). 

Regresó en breve á Tarazo- 
na, pues á '27 de Marzo de aquel 
mismo ano asistió con el Rey 
Don Pedro de Aragón á la en- 
trevista que tuvo con Don San- 
cho el Bravo en el campo Su- 
sano, entre Agreda y Tarazo- 
na (2). 

Cita Argaez un documento 
notable, procedente del archivo 
de la mitra, por el que consta 



(1) Véase en lo» apéndices de esle tomo. 

(2) Zurita, lib. 4.°, cap. 11. 



mscojmhtjio de Tarazona. 181 
que en Junio de 1284 dió co- 
lación de un beneficio de la igle- 
sia de Hinoges y de Pielas, que 
aun no eran de la orden del Se- 
pulcro, á un presbítero de la 
iglesia de Miedes, llamado An- 
tonio, aunque el P. Argaez leyó 
allí primeramente Aurelio. Sir- 
ven de testigos en este acto los 
dos Arcedianos D. Romeo de 
Tarazona y Pedro Guillermo de 
Calatayud. Este ejercía juris- 
dicción por entonces en aquella 
ciudad, y tenia residencia en 
ella, según aparece de otro do- 
cumento, también de la iglesia 
del Sepulcro. Pretendía el cle- 
ro de aquella ciudad obligar á 
los freires ó canónigos de aque- 
lla casa á contribuir con ellos 
en la derrama ó collida, que 
había impuesto el Rey para los 
apuros de la guerra. Con esle 
motivo el Procurador de aque- 
lla casa, Fr. Bernardo de Sol- 
sona, compareció en presencia 
del venerable y discreto Arce- 
diano Don Pedro Guillermo, 
protestando contra la inclusión 
de su casa en aquella derra- 
ma, pues que no era voluntad 
del Rey que se la comprendie- 
se. El Arcediano les había ame- 
nazado con entredicho si no pa- 
gaban, y los demás clérigos de 
la ciudad pedían el embargo de 



a 



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182 España Sagrada. 

bienes. La fecha es del año 
1289, apud Calatayub in domo 
Archidiaconi supradicti (1). 

Los sucesos calamitosos de 
aquellos tiempos, que deplora- 
mos al hablar de Don Garcia III, 
y que principiaron en los últi- 
mos años de los reinados de 
Don Jaime y Don Alfonso el Sa- 
bio, iban ahora agravándose con 
las guerras y discordias intesti- 
nas de Don Sancho el Bravo y 
Don Pedro III de Aragón, ya 
malquistado con la Sania Sede. 
Navarra pasaba á poder de los 
franceses, Aragón se compro- 
metía en la política aventurera 
y malhadada de Italia, por li- 
brar á los sicilianos de la tira- 
nía francesa, y Don Sancho el 
Dravo, en su torcida política, 
se inclinaba tan pronto á los 
franceses contra Aragón, como 
á los aragoneses contra Fran- 
cia. En tan calamitosos tiempos 
siguen fallando los datos para 
escribir con mas latitud la bis- 
toria eclesiástica y los hechos 
de nuestros Prelados. 

DON PEDRO H. 

Casanale apellidó á este Obis- 



(I) U cita en extracto el Prior Món- 
tenle un su manuscrito de donaciones. 



rolado LXXXVIÍ. 
po Don Pedro de Claramonle, y 
fijó su episcopado desde 4290 
á Marzo de 1304. Argaez le lla- 
mó Don Pedro Encinillas: como 
la razón que da Argaez para es- 
te apellido es frivola, y Casa- 
nate es muy sospechoso, y no 
sabemos en qué fundara el ape- 
llido de Claramonte, resulta que 
no se sabe á punto fijo ni el 
apellido ni la procedencia de 
este Obispo, con el que se ter- 
mina el siglo XIII y principia 
el XIV. 

Consta que era ya Obispo de 
Tarazona en Junio de 1291, 
pues asistió como tal á la coro- 
nación de Don Jaime 11 en Za- 
ragoza. Al año siguiente, es- 
tando en Calatayud, por el mes 
de Julio, hizo donación de la 
iglesia de Hinoges y la contigua 
de Pietas al Prior y Cabildo de 
Santa Maria de Calatayud, y 
para su mesa común, pero re- 
teniendo la cuarta, que corres- 
pondía á la mesa episcopal, y 
el derecho de dar la institución 
canónica al presentado por el 
Prior y canónigos, respetando 
al clérigo Antonio de Miedes, á 
quien había dado colación de 
ella su antecesor, en 1284, se- 
gún queda dicho. Copió este do* 
cumenlo el P. Argaez del expe- 
diente que formó pocos años 



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Can. Ylll. Continúa el Á 
después el Obispo Calvillo con- 
tra la iglesia del Sepulcro, co- 
mo también parle de otro, por 
el cual el Cabildo de Sania Ma- 
ría cedió al del Sepulcro dichas 
iglesias, á trueque de 50 fane- 
gas de trigo, que debia entre- 
gar anualmente en los graneros 
de aquella iglesia, permuta que 
fué aprobada por el Obispo Don 
Pedro y por el Patriarca de Je- 
rusalen Fr. Radulfo, fraile Do- 
minico, á nombre de sus res- 
pectivas iglesias. 

En este documento es donde 
aparece entre los testigos un 
Jaime de Oncinillas, Mayordo- 
mo del Obispo (iacobo de Un- 
cenellts Mayordomo prcedicti Do- 
mini Tirasonensis Episcopi), de 
donde infirió Argaez que el 
Obispo se llamaba Encinillas, 
puesto que asi se llamaba su 
mayordomo, que debia ser pa- 
riente suyo; consecuencia ridi- 
cula, porque ¿quién no se reirá 
al ver decir con formalidad que 
todos los Obispos son parientes 
de sus mayordomos, y que es- 
tos llevan el apellido de aque- 
llos? 

En 1294 había aprobado el 
Obispo Don Pedro todos los pri- 
vilegios y franquicias que tenia 
la órden del Sepulcro, en Cala- 
tayud y las demás iglesias que 



>iscopologio de Tarazona. 183 
poseía en la diócesis, y tres 
años después aprobó las indul- 
gencias que se habian concedi- 
do á la misma iglesia por varios 
Obispos extranjeros, algunos de 
ellos de la iglesia oriental. Lle- 
gó por entonces la órden del 
Sepulcro á su mayor esplendor 
en España. Ademas de la casa 
matriz de Galatayud las tenia 
en Zaragoza, Huesca y Barce- 
lona, y otras varias en Castilla 
la Vieja, principalmente en To- 
ro, Logroño, Zamora y Sala- 
manca. Ademas se fundaron á 
principios del siglo XIV los dos 
conventos de Comendadoras de 
Calalayud y Zaragoza, de que 
se hablará al tratar detenida- 
mente de esta órden mas ade- 
lante. Por desgracia la exen- 
ción de Urbano IV vino á em- 
brollar en breve á los canóni- 
gos del Sepulcro con los Obis- 
pos de Tarazona y el clero de 
Calalayud, produciendo conti- 
nuos pleitos, que convirtieron 
en desabrimiento la devoción y 
favores que basta fines del si- 
glo XIII habian dispensado los 
Obispos á la iglesia del Se- 
pulcro. 

No fueron menos los favores 
que concedió este Prelado á la 
iglesia de Santa María, de la 
que fué gran bienhechor. 



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184 España Sagrada. 

Ya en 1292 la habia declara- 
do preeminente sobre las demás 
de Calatayud (1). 

En 1296 el Arcediano de 
aquella ciudad, Don Pedro Gui- 
llclmo, falló á favor de la mis- 
ma iglesia el pleito con un in- 
fanzón, mandando que todos los 
de su clase en Calatayud paga- 
sen diezmos y primicias á Sania 
María. 

En unión con el Prior de San- 
ta Maria demandó el año 1295 
ante el Justicia de Calatayud á 
los peajeros del portazgo, que 
se negaban á pagarles la déci- 
ma de lo que recaudaban, y ga- 
naron senlcncia contra ellos. 

En ioOl concedió al Prior 
que en adelante llevase el tí- 
tulo de Dean, para distinguirse 
de todos los demás Priores que 
habia en la población, que eran 
el del clero, el del Sepulcro, 
el de San Benito, el de Sania 
Cristina, de la Peña, del Cár- 
men, de San Juan del Hospital 
y de frailes predicadores. No- 
table es aqueste documento, 
pues acredita la franqueza con 



(1) Lo cita Traggia, y se acredita por 
el que debía presidir en las procesiones, 
preceder en loqwe de campanas y gozar 
de oirás preeminencias análogas: poico una 
traducción, pero no copia latina, ¡)jr lo 
<¿ue ii" se pone en los apéndices. 



-atado LX XXVII. 
que aun procedían los Obispos 
en el arreglo de sus iglesias, y 
lo poco que habían cundido aun 
las reservas. Aunque la pérdida 
de documentos antiguos del ar- 
chivo de Tarazona no permite 
comprobar cuándo se introdujo 
en esta iglesia el derecho de 
confirmación de los Obispos por 
la Santa Sede, arrancando esla 
prerogativa al Metropolitano de 
Tarragona, conjeturo por estas 
señales de independencia y otras 
varias, que los Obispos de Ta- 
razona, á principios del siglo 
XIV, todavía eran regulares, 
elegidos por el Cabildo y con- 
firmados por el Metropolitano. 
En ninguno de los documentos 
dicen los Obispos ser tales por 
la gracia de la Santa Sede, sino 
solo por la gracia de Dios. 

Obsérvase también en el do- 
cumento de aquella concesión, 
que el Obispo procede por sí 
solo, sin contar con el Cabildo, 
como hubieran hecho sus ante- 
cesores en tal caso, pues ve- 
mos que los Obispos Frontines 
aun contaban con él para cosas 
menores, como dar licencia pa- 
ra construir una iglesia. Apa- 
rece pues hacia principios del 
siglo XIV el rompimiento de la 
intimidad entre el Obispo y Ca- 
bildo, el principio de la centra- 



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Cap. VIH. Continúa el Lpiscopologio de Tarazo na, i 83 
lizacion jurisdiccional en manos Octubre de aquel mismo año 



del Obispo, allanando el cami- 
no á la centralización pontifi- 
cia, que vino en breve por me- 
dio de las reservas. 

Al mismo tiempo es de ob- 
servar el cariño con que hasta 
aquel tiempo, y aun en lodo el 
siglo XIV, trataron los Obispos 
y Cabildo de Tarazona á la co- 
legial de Santa Maria de Cala- 
tayud. Al paso que no se en- 
cuentra apenas un documento 
que acredite armonia y buen 
acuerdo entre el Obispo y Ca- 
bildo de Tarazona y el Dean y 
Cabildo de Tudela, no hay en 
el espacio de cuatro siglos un 
documenlo, que, ni aun remo- 
tamente, acredite desavenencia 
entre los primeros de Tarazo- 
na y el Prior y canónigos de 
Santa Maria de Calatayud, rei- 
nando entre unos y otros una 
santa concordia. 

Poco duró el nuevo titulo al 
Dean Domingo Martínez, pri- 
mero que lo llevó, pues murió 
en el año mismo de la conce- 
sión. Preciso fué proceder á 
nueva elección, que hicieron 
por compromiso el mismo Obis- 
po Don Pedro, el Chantre Jimen 
Pérez y el canónigo Juan Pon- 
ce, nombrando para Dean al ca- 
nónigo Bernardo Elias, á 9 de 

TOMO XLIX. 



1501. 

De los hechos de este Pre- 
lado en la iglesia de Tarazona 
nos quedan muy pocos datos. 
Argaez copia la sentencia del 
Rey Don Jaime II en Barcelo- 
na, á 23 de Enero de 1293, 
declarando que las primicias de 
la ciudad de Tarazona corres- 
pondían á la catedral, habiendo 
examinado el negocio y hecho 
pesquisas el Justicia de Aragón 
Don Juan Zapata. Los privile- 
gios y pruebas exhibidos á este 
Magistrado los presentó el ca- 
nónigo de Tarazona, después Sa- 
crista, Domingo Garcia Echau- 
ri, que por entonces tenia pri- 
vanza con el Rey (1). En el 
poder que dió este Monarca en 
Calatayud, á 13 de Marzo do 
1503, para las negociaciones en- 
tabladas, dice asi: «fiantes déla 
tfieldat el la discreción de los 
ñamados familiares y conselleros 
^nuestros Gonzalvo Garcia el Do- 
»mingo Garcia, Sacristán de 
» Tarazona.» 

Otra constitución cita Argaez 



(2) Véase el lomo 2,° de las Memorias 
de Don Fernando IV, publicadas por esta 
Real Academia, y en especial el documen- 
to n. 25tf , en que se contiene el poder ci- 
tado. En el documenlo 234 se dice Sacris- 
tán de Tarragona, pero es equivocación ma- 
terial de imprenta ó de copia. 



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i 86 España Sagrada. 

con el lílulo de redditibus pri- 
mi anni, dada por este Prelado 
el año 1297, pero nada dice de 
sus disposiciones, y sí copia las 
firmas do los canónigos que 
concurrieron con el Obispo á 
otorgar esla constitución (1). 

Tuvo ademas parle este Pre- 
lado en muchos de los sucesos 
políticos de aquel tiempo, y 
asistió á las Corles que se cele- 
braron en 1501. 

En aquel mismo año se hizo 
también una transacción entre 
los Obispos de Tarazona y Zara- 
goza, y de acuerdo con sus res- 
pectivos Cabildos, por la cual 
se dió al Arcediano de Daroca, 
en los pueblos de Miedos y Vi- 
llafeliche, la cantidad equiva- 
lente á la que el Obispo de Ta- 
razona había de cobrar en los 
pueblos de Purujosa, Calcena 
y Oscja, tan inmediatos á esta 
ciudad. En aquel importante 
documento suscribe como Dean 
de Tarazona el celebre Don Gil 
de Albornoz, después Cardenal. 

En 1504 se tuvieron en el 
Campillo, entre Agreda y Ta- 
razona, las célebres vislas á 
que concurrieron los Reyes de 
Aragón, Castilla y Portugal, 



ii) Véanse en el lomo citado los docu- 
mentos 2J», 23y, 205, 2U6, 279 y 2*0. 



Tratado LA.XXYU. 
siendo uno de los asesores, que 
intervinieron en las resolucio- 
nes allí lomadas, el citado Do- 
mingo Echauri, Sacrista de Ta- 
razona. Para entonces habia fa- 
llecido ya el Obispo Don Pedro, 
pues ninguna mención se hace 
de él en ninguno de los docu- 
mentos, á pesar de constar en 
ellos la asistencia de los Prela- 
dos de Zaragoza, Lisboa, Opor- 
to, Valencia, y Huesca (1). 

DON PEDRO III. 

A pesar de haber llegado ya 
la narración al siglo XIV, con- 
tinúa la oscuridad, no solamen- 
te acerca de los hechos de los 
Prelados, sino también acerca 
de sus mismos nombres. Casa- 
nate llama á este Obispo Don 
Pedro Tarin, y le da solamente 
de episcopado desde el año 1306 
á 1508. 

Argaez, por el contrario, po- 
ne su pontificado de 1505 á 
1500, y duda si fué ó no Arce- 
diano de Tarazona. Apartándo- 
se de la inscripción en la sala 
de los retratos, le llama Don 
Ramón de Cardona. 

Fúndase para ello en una 



(1) La cila Carrillo cu la vida de San 
Valero, cap. 13. 



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Cap. VIH. Continúa el Episcopologio de Tarazona. 187 
equivocación de Zurita, el cual, ras del Santo Sepulcro en Ca- 



hablando de las paces estipula- 
das en el Campillo, por media- 
ción y laudo de Don Dionis de 
Portugal, cita á Don Pedro Ra- 
món de Cardona, Arcediano de 
Tarazona. Pero es equivocación 
manifiesta de Zurita, pues en 
la sentencia arbitral publicada 
por esta Real Academia (4), se- 
gún copia remitida del archivo 
de la Corona de Aragón, apare- 
ce como uno de los testigos Ra- 
món de Muntaniana, ardiacre 
(arcediano) de Tarazona, y an- 
tes se cita á Ramón de Cardo- 
na, sin anteponer el nombre de 
Pedro. 

Como por otra parte Casana- 
te no alega fundamento para 
llamarle Tarín , ni sabemos 
cuándo tomó posesión de la si- 
lla, ni cuándo vacó esta, ni tam- 
poco alcanzamos á conocer nin- 
gún hecho de este Obispo, ni 
se halla documento alguno en 

3ue se le cite, resulta la noticia 
e su episcopado, no solamente 
oscura, sino casi dudosa. 

En tiempo de este Obispo se 
hicieron las fundaciones de los 
dos conventos de Comendado- 



(H Memorias de Don Fernando IV de 
Castilla, por la Real Academia de la Histo- 
ria, tomo 2.°, doc. 2VJ. 



lalayud y Zaragoza. Este segun- 
do existe aun, y es el último 
vestigio que ha quedado de esta 
nobilísima orden en lodo el or- 
be católico. 

El de Calalayud, bajo la ad- 
vocación de San Marcos, duró 
poco tiempo, y fué fundado en 
4506. En uno de los pocos do- 
cumentos que nos restan acerca 
de él, relativo á la dotación do 
este convento, aparece como 
bienhechora de él la noble se- 
ñora Doña Guillerma Gil de Ta- 
rín, viuda de Don Guillermo 
Ramón de Liñnn, señor de Sas- 
trica. Como el apellido de Ta- 
rín, que Casanale da á esto 
Obispo, es dudoso, no se puede 
fundar conjetura alguna de pa- 
rentesco con esta señora, mu- 
cho mas que la fundación del 
convento de San Marcos no apa- 
rece intervenida por el Ordi- 
nario. 

DON MIGUEL JIMENEZ DE 
URREA. 

Era canónigo de la catedral 
de Tarazona en el año 1503, 
según consta por una escritura 
inédita de aquella iglesia, que 
principia con estas palabras: 
«Sepan todos como nos Miguel 

: 



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138 España Sagrada. 

sExemenez Durreya Canonje de 
vTarazona et fillyo del noble 
»Don Exemen Durreya qu¡ fue.» 
Ofrece en ella al Prior del Se- 
pulcro intervenir con Dona Te- 
resa Jiménez de Urrca, Priora 
de Sijena, para que aprobase la 
venta de unas casas que Don Ji- 
men de ürrea habia dejado en 
Huesca al canónigo y á sus her- 
manos, y este vendió al Sepul- 
cro. Parece que la Priora de 
Sijena era hermana de este ca- 
nónigo, después Obispo. 

Gasanate le supone natural 
de Zaragoza, y pone su episco- 
pado desde 9 de Noviembre de 
1309 hasta 19 de Noviembre 
de 1513, en que murió, pero 
luego se verá que este cómputo 
no es cierto. 

La leyenda que tiene este 
Prelado en la sala episcopal di- 
ce unas palabras que con razón 
rebate Argaez: «Michaelde Ur- 
»rea, arli<¡ necromanticB pcrilis- 
r>simus, doemonis artem eyus 
»eliam arte delusit.» (1) Es pro- 
bable que á este Prelado le suce- 
diera lo que al Papa Silvestre H 
á principios del siglo XI, al 
Marqués de Villena en aquel 
siglo, y al Abad Tritemio en el 
siguiente, que también fueron 

(\) Véase en el apéndice. 



Tratado LXJA VII. 
calificados de hechiceros por- 
que sabían algo de matemáti- 
cas y física en medio de la ig- 
norancia general de aquellos 
tiempos. Por otra parte, los epí- 
grafes de aquellos cuadros son 
amanerados, y hechos por lo co- 
mún con frases vagas y gene- 
rales, según ya se ha dicho de 
algunos de ellos, y habiendo 
mediado siglo y medio entre la 
existencia de este Prelado y la 
época en que se pusieron aque- 
llas inscripciones, infiérese de 
aqui la poca fé é importancia 
que se les puede dar. 

El primer hecho que se sabe 
de este Prelado fué el visitar los 
pueblos del deanato de Tudela 
en 1511. Opúsose el Dean y 
acudió al Papa. Nombró este 
Comisarios Apostólicos á los 
Priores de San Marcial y de 
Santa Cruz de aquella ciudad, 
los cuales fallaron á favor del 
Dean y contra el Obispo, man- 
dándole respetar la exención (1). 
El Obispo, según Argaez, apeló 
del fallo. 

De sus disposiciones en el ar- 
reglo de su iglesia nos han que- 
dado algunos vestigios en las 
constituciones antiguas del Ca- 



0) Cita esle sucoso Argaez. Véase en 
el apéndice. 



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Cap. MIL Continúa el i 
bildo, <iue aun logró ver Ar- 
gaez. Hay una del año 1513 
acerca de los canónigos nuevos 
(de noviter ingredientibus) (1). 
Ademas hay otras dos de aquel 
mismo año y del siguiente para 
el arreglo de aniversarios , la 
primera de divisione annivcrsa- 
riorum, y la segunda de posse- 
sionibus annivcrsariorum. La fe- 
cha de esta segunda dice: Ac- 
tum fuil pridie Kalendas Augus- 
ti MCCCXIV. 

Por aquel mismo liempo 
(1512), asistió á las Cortes que 
se tuvieron en Huesca, en que 
se juraron los Fueros y entre 
los Obispos que asistieron, le- 
yéndose en la suscricion, no 
solamente el nombre, sino tam- 
bién el apellido del Prelado: 
«Et in continenli similiter ¿Mar- 
vtinus Episcopus Oscensis, Do- 
»minus Michael de Urrca Epis- 
copus Tirasoncnsis» (2). 

El Rey Don Jaime tuvo en 
mucha estima á este Prelado, y 
le concedió, en 1516, para él y 
sus sucesores en la iglesia de 
Tarazona, la moneda forera del 
pueblo de Oseja, que antes ha- 
bía sido del Sepulcro de Cala- 



to Véase en el apéndice y lambien la 
siguiente. 
(2) Libcr IX Fororum. 



tiscofoloíjiu de Tarazona. 189 
tayud. Dice Argaez que la do- 
nación se hizo á la imágen de 
Nuestra Señora de la Huerta, 
que es de la catedral; pero en 
la escritura, que el mismo co- 
pia, para nada se nombra á !a 
imagen ni á la catedral, pues 
solo habla del Obispo y de la 
iglesia de Tarazona en gene- 
ral (1). 

Por esta donación se ve el 
desacierto de Casanate, que po- 
nía su fallecimiento en 19 de 
Noviembre de 1515, cuando en 
esta donación el Rey le recono- 
ce por vivo en 22 de Noviem- 
bre de 151G. 

El sepulcro del Prelado, uno 
de los mas notables de la cate- 
dral, se halla en el crucero de 
la iglesia, bajo un arco que hay 
á la izquierda do* la puerta por 
donde se sale al claustro. Es de 
mármol blanco, y en el doselelo 
gótico que cubre la cabeza del 
Prelado se ve el escudo de los 
Urreas, de seis bandas trans- 
versales, tres blancas y otras 
tres azules. 

DON PEDRO ARNAU DE 
TORRES. 

Fué canónigo Sacrista de Ta- 



(1) Véase* en el apéndice. 



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190 España Sayrada. 

razona v Arcetliano de Calata- 

«i 

y ud: en concepto de tal , confir- 
mó la transacción que se hizo el 
año de i 301 entre los Obispos 
de Tarazona y Zaragoza , y de 
acuerdo con sus Cabildos res- 
pectivos, por la cual se dió al 
Arcediano de Daroca, en los lu- 
gares de Miedes y Villafelicbc, 
la cantidad equivalente á la que 
habia de cobrar en otros pue- 
blos de este obispado, según ya 
se dijo al hablar del Obispo Don 
Pedro II. Como el pueblo de 
Miedes era del arcedianado, y 
Villafelicbc lo había sido en al- 
gún tiempo, el Arcediano con- 
firmó de un modo especial, á 
continuación del Dean Don Gil 
Alvarez de Albornoz, que firmó 
por lodo el Cabildo. En la fir- 
ma dice Don «Pedro Arnau de 
Torres, que al hacerse la esti- 
pulación era Sacrista de Tara- 
zona, pero que entonces ya era 
Arcediano de Calalayud, en cu- 
yo concepto usaba para el ejer- 
cicio de su jurisdicción el sello 
que puso en el pergamino: «El 
»ego Pelrus Arnaldi de Turri- 
»bu$, tune Sacrista Tirasonen- 
»sts, mine Archidiaconus Cala- 
»laiubi, prmdicla omnia et sin- 
»gula laudo, approbo et confir- 
»i/io, el ad maiorem roborem 
»seu firmitaiem praesens instru- 



ralado LXXXYII. 
nmcnlum mei sigilu appositione 
nmuniri feci in testimonium re- 
»rum gcslarum.» 

El Dean, por el contrario, 
suscribiendo á nombre y en re- 
presentación del Cabildo, dice: 
«et sigilli nostri appensionc, 
»e/c.» (1). 

En la constitución de reddi- 
tibus primi anni, firman efecti- 
vamente después del Arcediano 
de Tarazona Pelro Arnaldi Sa- 
crista, y en seguida de este el 
de Calatayud, Sanctius Pelri 
Archidiácono Calalayubi. 

Échase de ver por ambos do- 
cumentos, que el Obispo Don 
Pedro Arnau de Torres primero 
fué Sacrista de Tarazona, des- 
pués Arcediano de Calatayud, 
con jurisdicción, y por tanto 
que el Cabildo continuaba to- 
davía obrando según la antigua 
disciplina de nombrar los Obis- 
pos por sí, y estos de torpore 
Capituli. De aquí se puede in- 
ferir que aun no se habían in- 
troducido en la iglesia de Tara- 
zona las reservas pontificias. 

La firma de Don Pedro apa- 
rece también con la del Obispo 
anterior en las Cortes de Daro- 
ca del ano i 31 1 , en que sus- 



(1) Véase en el apéndice, como lanv 
bien la del párrafo siguiente. 



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Cap. VJIÍ. Continúa el i 
cribe como procurador del Ca- 
bildo: «Petrus Arnaldi de Tur- 
»r¡bus Archidiaconus Calalayu- 
»bi t Procuralor Capilnli Eccle- 
»sice Tirasonensis.» Se ve pues 
la mucha importancia de que 
gozaba en vida de su prede- 
cesor. 

Era ya Obispo de Tarazona á 
fines de 1518, pues en concep- 
to de tal asistió al primer Con- 
cilio provincial de Zaragoza, que 
se tuvo á lo de Diciembre de 
aquel año, para reconocer por 
Metropolitana á la iglesia de 
Zaragoza, que acababa de ele- 
var á e&ta calegoria el Papa 
Juan XXII. Firma el Obispo Don 
Pedro el tercero entre los com- 
provinciales. Igualmente asis- 
tió al Concilio provincial del 
año siguiente, como continua- 
ción del anterior, cuyas dispo- 
siciones se hallan compiladas en 
la colección de sinodales del 
obispado (1). 

En 1521 falló, por delega- 
ción pontificia, un pleito que 
tenia el Prior del Sepulcro de 
Calalayud, Comendador de Mué- 
valos, con el Concejo de aquel 
pueblo, el cual fallo dió á 5 de 
Mayo de aquel ano, por delega- 



(I) Véase en el lomo siguiente el capí- 
tulo relativo ú la disciplina de esta iglesia. 



iscopologio de Tarazona. 191 
cion pontificia (1). «La/a fuit 
»hcec senlcnlia Calalaiubi in pa- 
»lalio Domini Episcopi die sab- 
»bali quee fuit Vil idus Madii 
»anno Domini MCCCXXl.» 

Es muy notable la confirma- 
ción de indulgencias que hizo 
en la segunda mitad del año 
1221, ó quizá en 1222; las 
cuales habían concedido los 
Obispos y Metropolitanos de Es- 
paña á todos los que diesen li- 
mosna ó ayudasen con sus ma- 
nos á la construcción del mo " 
naslerio de San Marcos para 
las Comendadoras del Santo Se- 
pulcro de Calatayud. Se cele- 
braba á la sazón en Valladolid 
el Concilio nacional, que con- 
vocó y presidió el Obispo de 
Sabina Guillermo, Legado de la 
Santa Sede, y que se terminó 
en Agosto del año 1522 de la 
Natividad del Señor (2), según 
el Cardenal Aguirre. 

Los Obispos allí reunidos con- 
cedieron 40 dias de indulgen- 
cia con el indicado objeto: dum- 
modo ad id Diceccsani voluntas 
acceserit et consensus. La fecha 



(1) Argaez, Col. 282, con referencia al 
expediente del Obispo Calvillo contra la 
iglesia del Sepulcro, que obra en el archi- 
vo de la mitra. 

(2) Aguirre, Collcction Condl. ad an. 
MCCCXXU. 



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102 EspaPia Sagrada. Tratado LAXA' Vil. 

de la concesión es «a/wd Val- que él pidió las indulgencias n 
»lemoleli Palentina Dioc, V los Obispos. El Concilio se que - 
»Kal. Junii, Pontific. Domini jó de la relajación en que iban 
»Ioann¡$ XXII, anuo sexto,» cayendo 4os canónigos reglares 



que corresponde al año 1521. 
Después de esta fecha el Obis- 
po confirma diciendo: «Ai nos 
vPelrus eadem miscrat. Eps. 
»Tijrasonensis ralas et gratas 
»habentes, etc.» Concede el mis- 
ino ademas otros 40 dias de in- 
dulgencia. Por este documento 
se ve, que el Concilio fué na- 
cional, pues entre los otorgan- 
tes suscriben los Melro poli ta- 
ños de Zaragoza, Santiago y 
Sevilla, el Obispo de Evora y 
los de Pamplona y Bayona (1). 

Se ve también por esta con- 
firmación, que Don Pedro Ar- 
nau de Torres alcanzó á la se- 
gunda mitad del año 1521, por 
lo menos, pues la concesión de 
indulgencias es de 28 de Mayo, 
y no es probable que la ratifi- 
cación se concediera al punió. 
Conjeturo que el Prior del Se- 
pulcro de Calatayud, como su- 
perior de la órden y exento, 
fué convocado por el Legado, y 



(I) Apéndice de este tomo Está incom- 
pleto, tal cual lo extractó el señor Monlerde 
en su libro detonaciones, doc. n. 58 Por 
él se puede conjeturar quienes fueron los 
Prelados que asistieron al Concilio, cuyos 
nombres y sedes se echan de menos en la 
Colección de Aguirre. 



de San Agustin y los monjes 
negros ó de San Benito, y por 
tanto quizá se llamara al Prior 
del Sepulcro para procurar la 
reforma de los canónigos Agus- 
tinianos de su órden en Espa- 
ña (1). 

Otra ratificación de indulgen- 
cias concedidas por varios Obis- 
pos de Italia y otros puntos á 
la iglesia del Sepulcro, se halla 
también otorgada por el Obispo 
Don Pedro de Tarazona: «Pe- 
i>lrus Tirasonensis Episcopus has 
nndulgenlias confirmantes. » Pe- 
ro siendo esta concesión de fi- 
nes del siglo anterior, es mas 
probable que esta confirmación 
sea de Don Pedro U, mas bien 
que de Don Pedro de Torres, 
cuarto Obispo de este nombre. 



( I ) Quia vero per negliqenliam Abbatam 
et Prior mn Ordioum, signante* Sancti A«- 
gustini, qui Canonici Regulare* vocantur, oc 
Sancti Benedicti monaehorum nigrorum, w- 
delicet, prout accepimut prafaia instiiutio- 
nis obtervantia tolaliter ett omitia, ele (Cap. 
XIII de ttatu monach ) Manda que, sean ó 
no exenlos, celebren concilios trienales. 



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Cap. VII f. Continúa el L 
DON DELIRAN. 

A pesar de haber sido Obis- 
po muy entrado ya el siglo XIV, 
aun es oscura la cronología de 
este Prelado. Argaez pone su 
episcopado desde el año 1324 
hasta el 1542. Casanate desde 
1335 hasta la misma fecha, y 
dice que murió viajando á Ita- 
lia. En el espacio que media 
desde 1324 al 35 intercala tres 
Obispos, de los cuales se habla- 
rá luego. Ademas da á este Pre- 
lado el apellido de Peralta, pe- 
ro Argaez no le consigna ape- 
llido alguno. 

El primer acto por el que 
consta la existencia de este Pre- 
lado es la división de dos racio- 
nes de la iglesia de Santa María 
de Calatayud, las cuales partió 
formando con ellas tres racio- 
nes para tres beneficiados, que 
habían de ser hijos de parro- 
quianos ó patrimoniales, como 
los demás del arcedianado, y des- 
tinó el cuarto al sostenimiento 
de dos niños de coro, ó infantes. 
Resultó de este arreglo quedar 
aquella iglesia con 19 canóni- 
gos y 9 racioneros, número que 
se aumentó después con varias 
fundaciones particulares. La fe- 
cha de esta reducción fué *ín 

TOMO XLIX. 



iscopologio de Tarazona. 193 
» Capitulo Mayoris Ecclesim Ca- 
»lataiubii XIII KaL Februarii, 
»anno Dni. MCCCXXV.» (1) 

Durante la vida de este Pre- 
lado la iglesia del Sepulcro es- 
tuvo en continuos pleitos con 
la mitra y con el clero de Cala- 
tayud, fruto obligado de las 
exenciones y privilegios. Negá- 
banse los de aquella iglesia á 
contribuir con el clero para las 
gabelas que se imponían á es- 
te, según ya se ha dicho. Aho- 
ra, con motivo de tener que 
contribuir para los gajes de un 
Legado pontificio, se negaban 
igualmente á pagar como los 
demás del clero. 

En una citación que hizo á 
este Obispo el Procurador del 
Sepulcro, en 1529, aparece que 
el palacio episcopal estaba en- 
tonces en el Puevo, y en efec- 
to, hasta después de las guerras 
con Castilla no se trasladaron 
los Obispos á la Zuda, como ve- 
remos luego. El Procurador de 
aquel Cabildo, acompañado de 
notario y testigos, compareció 
«m domibus Episcopalibus del 
»Pueyo, ubi Rev. in Xpo. Pa- 
»ter ac D. Berlrandus, mise- 
»ratione Divina cyusdem civi- 
vtatis Episcopus, conmoran et 



(1) Arráez, fól. 282. 



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504 España Sagrada, 

^habitare consuevit.» (1) 

El pleito seguia en 1550 y 
51. En Noviembre del prime- 
ro, habiéndose presentado en 
Calatayud el Procurador del Se- 
pulcro al Dean de Santa María, 
Don Bernardo Dux, para inter- 
poner una apelación, este no ie 
quiso oír, diciéndole: «.Via in 
» mal ora, via in malora: exialis 
»ete Ecclesia cum silis excomu- 
vnicalus,* y mandó á los cléri- 
gos lo echasen de la iglesia. En 
el pórtico enconlró al teniente 
vicario, que á duras penas ad- 
mitió la apelación. 

En 51 de Agosto de 1551, 
hallándose el Obispo Don Bcl- 
tran en Agreda, le exigió el 
Procurador del Sepulcro, Fr. 
Domingo de Algaravi, los apos- 
tólos de la apelación que habia 
interpuesto para ante el Papa. 
Después de otros varios distur- 
bios con el clero, comprometie- 
ron en fin las parles contendien- 
tes en Don Juan Gómez de Co- 
nejares, Prior de la Pena, el 
cual falló á favor del Sepulcro, 
en Mayo de 1552, y el compro- 
miso fué loado por el Obispo 
Don Deliran. Declaró el árbilro, 
en unión con sus letrados, que 
el Sepulcro no debia contribuir 



(i) Argaez, tel. 283. 



*a(ado LX XXVII. 
en las expensas de los Legados 
pontificios, á no que el Papa 
pidiera subsidio general ó pro 
defensione Fidei. 

Es de notar, que ni el Se- 
pulcro ni sus vasallos contri- 
buían para las cargas conceji- 
les, excepto las Cenas Reales; 
pero en cambio los Reyes, te- 
niendo en cuenta las riquezas y 
amplitud de aquella casa, solian 
hospedarse en ella cuando ve- 
nían á Calatayud, motivo por el 
cual llegó á ser considerada co- 
mo casa Real y mas adelante pu- 
so corona en su sello. Consér- 
vanse aun algunos documentos 
de lo que por aquel mismo tiem- 
po pedian los Reyes al Sepulcro 
y á sus vasallos por razón de 
Cenas Reales. 

No fué solamente con la igle- 
sia del Sepulcro con la que tuvo 
desacuerdos Don Beltran por 
este tiempo. En el mismo año 
1552 tuvo un pleito con el mo- 
nasterio de Veruela, sobre los 
diezmos de Borja, en que man- 
dó el Papa Juan XXII conocie- 
se la curia de Tarazona, des- 
estimando las apelaciones del 
Abad. 

Mas adelante (1542) negóse 
el Abad á concurrir á Sínodo, 
en virtud de la exención de que 
gozaba la orden del Cistcr. Al 



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Cap. VIH. Continúa el E 
mismo tiempo protestó también 
el pago de 50 sueldos y ocho 
dineros, que se habian exigido 
al monasterio por razón de mi- 
siones, la cual protesta fué acep- 
tada por el Arcediano de Ta- 
razona, Don Gonzalo de Za- 
pata. 

En otro pleito muy ruidoso 
tuvo que entender también du- 
rante el tiempo que duró su 
episcopado y en defensa de los 
derechos de la mitra al señorío 
de Calcena, que le disputaba el 
Merino de Tarazona. Probó el 
Obispo tener allí mero y mixto 
imperio, y el comisionado por 
el Rey para fallar dió una sen- 
tencia muy curiosa á favor del 
Obispo de Tarazona, en t.° de 
Diciembre de 1345, expresando 
que aun vivía el Obispo Don 
Bellran {qiiod diclus Dominas 
Dominus Berlrandus Episcopus 
qui nunc est (1). Mas Argaez no* 
reparó al imprimir esta fecha, 
que si Don Deliran murió en 
1342, mal podia el Juez Gualit 
decir en 1345 que aun vivia. 
Supongo que la fecha está equi- 
vocada y que se puso una X de 
mas, debiendo ser la fecha de 
la sentencia en 1335 en vez de 



(I) Véas« en el apéndice Argaez, la 
insería al lo). 28o. 



oiscopologio de Tarazona. 495 
1545, pues entonces ya tampo- 
co reinaba Don Alfonso. 

Con la iglesia de Tudela no 
consta que tuviera desacuerdo 
alguno, ni tampoco relación. En 
cambio los tenia aquella iglesia 
con su Dean el francés Puy 
Laurens, que en 1518 empeñó 
las rentas del deanato para ir á 
estudiar, con permiso del Cabil- 
do. A la verdad el nombrar un 
estudiante y extranjero para 
desempeñar cargos de jurisdic- 
ción y de tal importancia como 
el deanato de Tudela, segunda 
dignidad eclesiástica de Navar- 
ra, no depone en favor de quien 
hizo tal nombramiento. Dispu- 
tóle el deanato otro prebenda- 
do, y duró el pleito hasta el año 
1250, según veremos al hablar 
de los Deanes de aquella igle- 
sia. Mas adelante tuvo también 
un pleito con aquel Cabildo. Co- 
mo las costumbres andaban muy 
estragadas, las revoluciones sub- 
vertían el principio de autori- 
dad, v las exenciones frecuen- 
les la desprestigiaban: por ese 
motivo traducíase la historia por 
pleitos y continuos desacuerdos. 

Mas no fué esto motivo para 
que el Obispo Don Bellran de- 
jase de trabajar con empeño en 
la reforma de la disciplina, lo 
cual constituye su principal elo- 



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196 España Sagrada. 

gio. Convocó á Sínodo en 1332, 
y sus sinodales son las prime- 
ras y principales de la diócesis, 
como se dirá al hablar de su 
disciplina particular. 

No deben confundirse estas 
disposiciones con otras muchas 
que adoptó para el buen gobier- 
no de su iglesia catedral, las 
cuales cita Argaez y son (1): 

1." De pecuniis Capparum. 

9/ De sermonibtis vigilia» 
rum Nalivitatis et fíesurrectio- 
nis. 

3/ De supplenda negligen- 
lia hebdomadarum. 

4. a De silentio et tranquili- 
taíe Chori. 

5 * De his qui vadunl cum 
habitu ad funeralia. 

C* De oplandis ppssesioni- 
bus. 

7/ De sepulluris Canonico- 
rum. 

8.' De responsoriis pro fíe- 
gibus. 

9/ De solutione Sapientia- 
rum. 

Fácilmente se conoce que es- 
tas disposiciones son capitula- 
res y ng sinodales, y principian 
con las palabras Idcirco nos Ber- 
irandus miseraiione Divina Ti- 
rason. Epus. 



(i) Argaez, fól. 283. 



-atado LXXXVJÍ. 

Al Cabildo de Sania Maria de 
Calatayud dió en 1359, estan- 
do allí en su palacio, un privi- 
legio concediéndole una imagen 
de la Virgen, que estaba en el 
postigo de Alhadra, y hacia mu- 
chos milagros. 

Cita ademas el mismo Ar- 
gaez, con referencia al archivo 
de Veruela, una licencia dada 
por este Obispo al Vicario de 
Bulbuentc, para que pudiera 
decir dos misas, una en aquel 
pueblo y otra en el de Villama- 
yor (1). Su inscripción en la 
sala episcopal consigna que re- 
edificó la iglesia del Buste, pe- 
queño hecho para recordado, 
cuando habla otras cosas mas 
célebres y notables que consig- 
nar acerca de él: «Berlrandus , 
»ce/o domus Domini fervens, Ec- 
»clesiam loci del Buste prope ta» 
vecniem crexit, reparavitque.* 

Intervino también este Pre- 
lado en algunos sucesos políti- 
cos de su tiempo, principalmen- 
te en el matrimonio entre el In- 
fante Don Pedro de Aragón y 
Dofia Juana, hija del Rey de 
Navarra, siendo uno de los Pre- 
lados que juraron los contratos 
en 13,15. Se halla también al 



(I) No se Iialla enlre los recogidos por 
oslu Real Academia. 



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Cap. VI/J. Continúa el 
año siguiente en la coronación 
del Rey Don Pedro. 

DON RAMON. 

(apócmfo.) 

Preciso ha sido probar la 
existencia y cronología de Don 
Bellran con documentos cier- 
tos, pues Casanale y los que si- 
guen los epígrafes de los Obis- 
pos en la sala episcopal, intro- 
ducen hasta tres Obispos apó- 
crifos, durante los 17 á 20 años 
de su episcopado. Consta su 
existencia en 1525 y en 1342, 
luego no pueden ser ciertos los 
que se intercalan en este perío- 
do de tiempo. 

A Don Ramón lo citan Car- 
rillo y Villar, y después Casana- 
le, que le da de pontificado los 
años 1529 y 1350, diciendo que 
en este ya vacaba la silla. 

Por la citación del Procura- 
dor del Sepulcro consta que 
Don Beltran era Obispo en 
1529, y por la petición que le 
hizo, en 51 de Agosto, estando 
en Agreda, consta igualmente 
que vivia y era Obispo en 1551. 
Por consiguiente no hay cabida 
para tal Obispo Don Ramón, á 
cuya existencia ha dado funda- 
mento el rótulo de la sala epis- 



niscopologio de Tarazona. 197 
copal, que dice: «Rerum gesta- 
»rum gloria, scienlia religione- 
»</uc fulgentissimus.» ¿Qué ha- 
zañas tan esplendentes son esas 
que nadie las cita, ni aun las 
halla, á pesar de ser fulgentísi- 
mo su autor? 

DON MARCOS, 
cardenal de este titulo. 

(apóciufo.) 

No hay mas fundamento para 
introducir este Prelado en el 
episcopologio de Tarazona, que 
la inscripción en la sala episco- 
pal, la cual dice: «Sancli Mar- 
»c» Cardinalis, cyusque ecclesiat 
y>construclor.» 

Villar dice: aDon Marco, Car- 
»denal, floreció por los años de 
»1555, en el mismo reinado de 
»Don Pedro IV.» Casanale di- 
ce: «Don Marcos, Cardenal del 
» tí lulo de San Marcos, la tuvo 
»en encomienda (la mitra) dcs- 
»de 1250 hasta 1252, sin venir 
»á esta iglesia. Construyó la de 
»San Marcos de su título en Ro- 
»ma, tal vez á cosía de esta.» 

Queda probado con documen- 
tos auténticos, que en 1550 y 
52 Don Beltran era Obispo de 
Tarazona. Consta igualmente, 
contra Villar, su existencia en 



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198 España Sagrada. 2 

1535 y 50, y la parte que tomó 
en los sucesos públicos de aque- 
llos años: por consiguiente no 
hay posibilidad de darlo cabida 
al Cardenal en la mitra durante 
ese tiempo. 

Registrando la serie de los 
Cardenales que hubo por aquel 
tiempo, según Chacón, creo 
haber cogido el hilo que dio lu- 
gar á este embrollo. Hubo por 
aquel tiempo un Cardenal de 
San Marcos, llamado Don Bel- 
tran: «Bertrandus Deudo, scu 
» Deudos vel Deutio, natus in 
y>oppido Blandiano , Uticensis 
vDiwcesis, natione Gallus, Ar- 
»chiepiscopus Ebredunensis» (1 ). 
El Papa Benedicto XII le envió 
al Rev Don Pedro de Aragón, 
en lo3G, con objeto de avenir- 
le con el Rey de Mallorca, y 
por su mediación hicieron tre- 
guas. Ni sus biógrafos, ni el 
epitafio de su sepulcro dicen 
que fuera Obispo de Tarazona, 
ni aun con titulo de administra- 
dor. Por lo que hace á la igle- 
sia de San Marcos tampoco di- 
cen sus biógrafos que la cons- 
truyese, ni eran los mejores 
tiempos para que los Cardena- 



( I ) Alphonsus Gaconiu* ñtcB el ret getlec 
Pont. Rom. ti vS. R. E. Cardlnalinm Tomo 
2.°, p;ig. 172 de la edición de 1677. 



atado L XXXVII. 

les franceses construyeran igle- 
sias en Roma, tal cual esta ciu- 
dad se hallaba entonces suble- 
vada contra los Papas Avino- 
neses. En cambio se sabe que 
este Cardenal construyó en Avi- 
non la iglesia de San Didier 
(Desiderio), y un convento de 
Cartujos, habiendo vivido hasta 
el año 1355. 

Con motivo de la venida de 
este Cardenal Legado, á quien 
llamaban Don Beltramno, Bel- 
tramino y Berlrando, se pidió á 
las iglesias de Aragón el pago 
de las cantidades que los Lega- 
dos solian llevar; y los autores 
de la inscripción en la sala epis- 
copal, hallando que se pedian á 
las iglesias las procuraciones 
para un Don Beltran, Cardenal 
de San Marcos, creyendo que 
estas procuraciones eran dere- 
chos episcopales por visita de 
iglesias, y coincidiendo el nom- 
bre del Cardenal Legado con el 
del Obispo Don Beltran, llega- 
ron á confundirlos, creyendo 
que el Cardenal de San Marcos 
habia sido por algún tiempo 
Obispo de Tarazona. Esta con- 
jetura explica con alguna pro- 
babilidad el origen de este Car- 
denal en el cpiscopologio de Ta- 
razona. 

Entre los papeles del Sepul- 



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Cap. VIII. Continúa el E 
ero hay uno curioso, relativo á 
este asunto, y que apoya la con- 
jetura. Por él se ve que se exi- 
gía al clero el pago de ciertas 
cantidades, y que al de Calala- 
yud y su arcedianado (1) se le 
repartían «ándenlos cincuenta y 
y>ocho sóidos de los florines de la 
^provisión de D. Beltran titulo 
xSancti Marchi, presbítero Car- 
y>denal,i> y se incluía en el re- 
parlo al monasterio de Piedra y 
al Sepulcro de Calatayud, por 
lo cual este reclamó, en 4344, 

Í' apeló para ante el Papa y se 
e citó para recibir los apostó- 
los de su apelación del oficial 
eclesiástico de Calatayud inpor- 
ticu Stae. Mariae Mayoris, hora 
tertia. 

- 

DON NICOLAS. 

(apócrifo.) 

No tiene rótulo en la sala 
episcopal, ni lo aducen Villar 
ni Carrillo; pero lo cita Casa- 
nate, poniendo su pontificado 
en 1335, y refiriéndose á una 
tabla de indulgencias que hay 



(I) Véase en el apéndice. En ella se 
usa ya la palabra arcedianado, que Argacz 
supuso había ¡nvenlado Villar: se ve pues 
usada dos siglos y medio antes de que es- 
cribiera Villar. 



iscopologio de Tarazona. 199 
en la ermita de San Salvador, 
la cual dió en extracto Argaez, 
y la refutó, diciendo que en vez 
del Obispo Don Nicolás se debia 
leer Don Miguel. 

Queda demostrado que en 
1555 vivía Don Beltran, y era 
Obispo de Tarazona, como dice 
la sentencia sobre el señorío de 
Calcena: por tanto no puede ha- 
cerse caso de aquella tabla, tan- 
to mas que esta clase de ins- 
cripciones suelen ponerlas á ve- 
ces personas, que tienen mas de 
piadosas que de discretas é in- 
teligentes. 

FR. SANCHO LOPEZ DE 
AYERBE. 

Eliminados los tres Obispos 
apócrifos admitidos por Casana- 
nate y otros en sus episcopolo- 
gios respectivos, llegamos al 
primero introducido por reser- 
va pontificia. 

Por el exhorto del Dean de 
Santa María de Calatayud para 
cobrar las expensas de los Le- 
gados, el cual lleva la fecha de 
c 22 de Diciembre de 1542, cons- 
ta la sede vacante, pues prin- 
cipia diciendo: «Don Bernardo 
oDuc, Dean de Santa María, 
«Comisario diputado por Don 
«Fernando Diago, Canónigo Sa- 



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200 España Sagrada. 

»cr¡slan de Tarazona y Vicario 
»gcneral en sede vacante, etc.» 

El nombramiento de este Pre- 
lado le hizo el Papa Clemen- 
te VI en 5 de Diciembre de 
aquel mismo ano, como consta 
por la Bula que copia Wadingo, 
en los anales de su orden. 

Era el Obispo Fr. Sancho 
descendiente del Rey Don Jai- 
me el Conquistador por parle de 
Doña Teresa Gil de Vidaura. 
Tomó el hábito de San Francis- 
co por retirarse del mundo, pe- 
ro Don Alonso IV de Aragón le 
hizo su confesor. Don Pedro IV 
le nombró de su Consejo, y se 
valió de él para varias comisio- 
nes importantes. Entre otras le 
envió al Papa Benedicto XII, re- 
sidente en Avíñon, para obte- 
ner la dispensa del matrimonio, 
que habia contraído con Doña 
Alaría, hija del Rey de Navarra. 

Habiendo fallecido por enton- 
ces el Papa Benedicto, le confi- 
rió el sucesor Clemente VI el 
obispado de Tarazona, en vir- 
tud de la reserva que habia he- 
cho anteriormente, declarando 
nulo el nombramiento que eje- 
cutase c) Cabildo. 

Expresa el Papa Aviñonés, 
que deseaba nombrar persona 
idónea. La experiencia acreditó 
que la elección hecha en virtud 



Trufado ZATA V//. 
de la reserva fué poco acertada, 
y (jue el Cabildo hubiera nombra* 
do otro mucho mas apto, si se le 
hubiera dejado seguir usando de 
su derecho, con arreglo á la an- 
tigua disciplina. Pero el Papa 
era francés, residía en Aviñon, 
y se dió á conocer como uno 
ile los mas nepolistas de aquel 
tiempo, que con razón llaman 
los Romanos el cautiverio babi- 
lónico de la Santa Sede. 

Consagrado Fr. Sancho para 
Obispo de Tarazona, siguió sien- 
do confesor del Rey Don Pedro, 
y por tanto no residió en su 
diócesis. Ningún hecho suyo ha 
llegado á noticia de los histo- 
riadores de esta iglesia. Como 
por entonces los de la Union 
estaban en guerra con el Rey, 
la de Tarazona vino á pagar 
la adhesión de su idóneo Obis- 
po al Rey Don Pedro. Gar- 
cía de Lioriz, vecino de Tara- 
zona, y uno de los políticos de 
aquel tiempo, se apoderó de Sa- 
manes, pueblo de la mitra: los 
de la Union vengaban en las co- 
sas del confesor del Rey los 
agravios que suponían recibidos 
del Monarca v de sus allegados. 

Fué Don Fr. Sancho notable 
en esta iglesia, por ser el pri- 
mer mendicante que ocupó su 
silla, y el primero que fué Obis- 



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Cap. VIH. Continúa el £ 
po por reserva: también fué no- 
table por haber sido trasladado 
á la metropolitana de Tarrago- 
na, cosa mal vista en la antigua 
disciplina. Los Prelados anterio- 
res, elegidos por el Cabildo, ha- 
bían muerto en su sede, á ex- 
cepción de DonBerenguer, tam- 
bién pariente del Rey Don Alon- 
so II de Aragón. 

En un documento del archi- 
vo del Sepulcro, sobre el pago 
de gastos á los Legados, el 
Dean de Calatayud reclama el 
pago de ciertas cantidades con 
este objeto al Abad y monjes 
de Piedra, y al Prior y conven- 
to del Sanio Sepulcro, proce- 
diendo en unión con el Prior 
de la Peña y el Sacristán de 
Santa María, «comisarios depu- 
rados á daquesto por el honra- 
»do Padre et Señor nuestro Don 
»Fr. Sancho, Vispe de Tarazó- 
la.» La fecha de este docu- 
mento es de 1544. 

Habiendo muerto el Arzobis- 
po de Tarragona, en 1547, fué 
promovido á esta iglesia, y to- 
mó posesión de su silla con gran 
solemnidad, en Marzo de aquel 
año. Su muerte acaeció en 1557, 
y los hechos notables que ejecu- 
tó en Tarragona, durante aque- 
llos diez años, pueden verse en 

las primeras páginas del to- 
ro mo XMX. 



ñscopologio de Tarazona. 201 
mo XX del Viaje literario á las 
iglesias de España, por el P. 
Fr. Jaime Villanueva, publica- 
do por esta Real Academia, pues 
el tomo XXIV de la España Sa- 
grada del P. Florez concluye la 
série de los Prelados Tarraco- 
nenses con San Olaguer, en el 
siglo XII. 

DON GAUFRIDO. 

Poco se sabe acerca de este 
Obispo, de origen francés, que 
como la Santa Sede estaba en 
Aviñon y el Papa Benedicto era 
muy afecto á sus parientes y 
paisanos, enviaba con frecuen- 
cia de unos y otros á las igle- 
sias (1). Por otra parte el Rey, 
envuelto en las desastrosas con- 
tiendas de la Union, no tenia la 
energía suficiente para oponer- 
se á estos nombramientos y ha- 
cer respetar su derecho como 
después se mandó por fuero en 
las Cortes de Maella. 

Durante el episcopado de Don 
Gaufrido padeció mucho Tara- 
zona, sitiada por Don Lope de 



(1) En Lérida era Obispo por entonces 
Etslevan de Mulceo, francés, Dean de Be- 
ziers, que, sobre no residir en su iglesia, 
quiso poner por Vicario general un fran- 
cés, contra lo cual protesto la ciudad. (Vi- 
llanueva, Viaje literaria, lomo 17, pág. 16.) 



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202 España Sagrada. 

Luna, jefe de las tropas reales, 
por seguir aquella ciudad el 
bando de la Union: por el con- 
trario Calatayud, y lo mismo su 
Comunidad y la de Daroca, se- 
guían el partido del Rey. 

Tampoco de eslc Obispo sa- 
bemos hecho ninguno que de 
nolar sea. 

Asistió este Prelado á la jura 
de la Infanta Doña Constanza, 
en las Cortes de 1547, en cuyas 
actas se cita su nombre, con- 
trayéndole á la usanza lemosi- 
na, llamándole Don Jofre. En 
las de 1550 consta igualmente 
su asistencia por procurador, 
pues, firman en ellas «Petrus 
»Joannis, Sacrista, el Vitalis, 
»Canonicus el OffUialis Calata- 
»yuhii, Procuralores Dni. Gau- 
»fridi, Episcopi Tirasoncnsis, el 
hCapituli Ecclesice cyusdem.» 

El episcopologio de Tarazo- 
na solamente dice acerca de él 
«Gaufredus, natione Gallus, lit- 
aterís el eruditione conspicuus. » 

En tiempo de este Prelado 
se hizo la reparación de la igle- 
sia de Nuestra Señora de la Pe- 
ña en Calatayud, cuya bóveda 
amenazaba ruina. El Justicia y 
Jurados de Calatayud, en 1545, 
recomendaron á todos los veci- 
nos de la villa y Comunidad die- 
ran limosna para aquella obra, 



Tratado LXXXYíl. 
dando noticia de las muchas v 
preciosas reliquias que en ella 
se guardaban, algunas de las 
cuales parecen inverosímiles. 

En 1547 el Obispo Don Gau- 
frido extendió la cuestación á 
toda la diócesis, concediendo 
muchas indulgencias á los que 
dieran limosna para dicha obra. 
Manda allí el Obispo, que cuan- 
do el Limosnero de la Peña en- 
tre en algún pueblo, se le reci- 
ba con repique de campanas, y 
prohibe que nadie diga misa en 
la iglesia, mientras estuviere 
dando á adorar la cruz ó reli- 
quia que llevase, á fin de exci- 
tar mas la devoción del pue- 
blo (1). 

Con esto se concluyó la obra 
hacia el año 1550, y duró bien 
poco, pues 14 años después la 
demolió Don Pedro el Cruel de 
Castilla, durante los sitios. 

Agradecido el Cabildo de la 
Peña á los favores que le habia 
dispensado el Obispo Don Gau- 
frido, acordó en 1552 fundar 
tres aniversarios por su alma 
en sus tres iglesias de Albania , 
Jarava y Pardos. Parece indicar 
esto que el fallecimiento de este 
Prelado ocurrió en aquel año. 



(I) Véanse en el apéndice eslc docu- 
mento y el citado en el párrafo anterior. 



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Cap. V/Ií. Continúa el 
Citase una petición suya con- 
tra el Tesorero de la colegial 
de Tudela, para que le pagase, 
la cera que debía haberle dado 
en los dias que permaneció en 
aquella ciudad, pues durante su 
estancia debia el Cabildo dar 
diariamente al Obispo una li- 
bra de cera para alumbrar su 
aposento, como vestigio de la 
antigua vida canónica. Fué esta 
petición hecha en 1552, con lo 
que se demuestra el error de 
Casanate, que solamente da á 
este Obispo dos años de ponti- 
ficado en Tarazona, desde 1347 
á 1349. 

DON PEDRO DE 
OLCINILLAS. 

(dudoso.) 

La colección de inscripciones 
de la sala episcopal pone á con- 
tinuación de Don Gaufredo á 
Don Pedro de Oncinillas, ú Ol- 
cinillas según otros. Villar pone 
su episcopado en 1567, pero es 
un error cronológico insoporta- 
ble, pues consta con evidencia 
que en aquella fecha era Obis- 
po Don Pedro Calvillo. 

No es menos equivocada la 
cronología de Casanate, que di- 
ce: «Don Pedro Olcinellas, de 



riscopologio de Tarazona. 203 
• Lérida, tomó posesión en 28 
»de Agosto de 1350, y murió 
»á 15 de Abril de 1551.» Que- 
da probado que Don Gaufrido 
vivia en 1352. 

Argaez no admite la existen- 
cia de este Prelado en este tiem- 
po, y pasa la serie de Obispos 
de Don Gaufredo á Don Pedro 
Calvillo. En cambio admite su 
existencia desde el año 1280 al 
1504, dando el apellido de En- 
anillas á un Obispo Pedro de 
aquel tiempo, á quien Casanate 
llama Tarin, y que quizá no fué 
Tarín ni Encinillas. La razón de 
Argaez para darle este apellido 
se vió ya que es muy ridicula. 

Lo mas probable es que el 
sucesor de Don Gaufrido fue 
Don Pedro Calvillo, el cual en 
1554 se titulaba electo y con- 
firmado, como se verá por el 
Sínodo que en aquel año ce- 
lebraron sus Vicarios genera- 
les (1). 

El llamarle Olcinillas se apo- 
ya en la conjetura de que por 
estos años era valido del Rey 
Don Pedro de Aragón Don Ber- 
nardo de Olcinillas, caballero 
catalán, que después de las der- 
rotas de la Union gozó del favor 



(1) Véase el capílulo de la disciplina 
na de esta diócesis en el lomo siguiente. 



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204 España Sagrada. 

de aquel Monarca. Don Bernar- 
do había desempeñado varias 
comisiones cerca de la corte 
pontificia, en la cual habia es- 
tado de Embajador de Aragón. 
Quiza hiciera valer en obsequio 
de algún pariente suyo las re- 
servas pontificias. Pero esta con- 
jetura no puede tener impor- 
tancia alguna, ínterin que no 
haya algún otro documento en 
que se apoye, pues las inscrip- 
ciones de la sala episcopal me- 
recen poca fé. 

El decir Casanate que era de 
Lérida indicaría cuando mas su 
naturaleza, pues en el episco- 
pologio ilerdense no consta tal 
Obispo, ni su traslación á Tara- 
zona, y las noticias de Casana- 
te merecen también muy escaso 
crédito. 

La inscripción de la sala epis- 
copal dice: «Nulla prorsus ti- 
xmuit adversa ul ceternam sibi 
» securitatem constitueret . » 

DON PEDRO DE TORRES. 

(apócrifo.) 

La inscripción de la sala epis- 
copal dice acerca de él: nlluic 
» tanta pacis et Iranquilitalis cu- 
»ro fuit ut amplissimam sibi com- 
»paraverit gloriam.» 



Tratado LXXXVJL 

Villar pone su episcopado en 
1571, lo cual es altamente apó- 
crifo. Casanate le supone desde 
fines de Enero de 1352 hasta 
fines de Diciembre del mismo 
año. Por la petición hecha al Te- 
sorero de Tudela, en Noviembre 
de 1552, consta que entonces 
vivia Don Gaufredo, y por tanto 
la cronología de Casanate es tan 
falsa como la de Villar; y si el 
episcopado de Don Pedro Olci- 
nillas es muy dudoso, el de Don 
Pedro Torres parece enteramen- 
te apócrifo é inadmisible, y re- 
petición extemporánea del pon- 
tificado de Don Pedro Arnau de 
Torres, que era Obispo á prin- 
cipios de aquel siglo. 

DON PEDRO PEREZ 
CALVILLO. 

Llegamos ya á una época la 
mas funesta de la historia de Ta- 
razona, y á la que se debe la 
oscuridad en que hemos anda- 
do, con respecto á los sucesos 
de algunos de los anteriores 
episcopados. 

Don Pedro Pérez Calvillo, 
una de las figuras mas notables 
del episcopologio de Tarazona, 
fué destinado por la Providen- 
cia para ocupar aquella silla, 
cuando Don Pedro de Castilla, 



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Cap. VIH. Continúa el E 
apellidado el Cruel, afligió y 
destruyó los pueblos principa- 
les de la diócesis. Casa na te po- 
ne la toma de posesión del Obis- 
po Don Pedr.o en 19 de Diciem- 
bre de 1352. Villar le supone 
natural de Calatayud, pero sin 
dar razón para ello, por lo cual 
le rebate Argaez con fundamen- 
to: la familia del Obispo yace 
en la iglesia de la Magdalena, 
al paso que en Calatayud no se 
encuentra apenas vestigio ni 
aun del apellido. 

Nada se sabe acerca del nom- 
bramiento de este Prelado, si 
fué á propuesta del Rey, ó por 
la reserva pontificia: la disci- 
plina en esta parle era varia 
aun por entonces, y Don Pedro 
el Ceremonioso, no bien con- 
cluidas las guerras civiles, se 
veía envuelto en otras con Don 
Pedro de Castilla. Teatro de 
ellas fué el obispado de Tara- 
zona, desde el ano 1557 al 65. 
Como esta diócesis tiene pue- 
blos en Castilla, Aragón y Na- 
varra, presentaba entonces un 
triste espectáculo. En Agreda y 
sus inmediaciones se reunía el 
ejército castellano; desde allí 
atacaba á Tarazona, Calatayud 
y Borja, pueblos principales de 
la diócesis en Aragón, y los fu- 
gitivos de Borja y Tarazona se 



iscopologio de Tarazona. 20'i 
refugiaban á Tudela y pueblos 
de Navarra, todo ello dentro 
de la diócesis. En aquellas guer- 
ras desastrosas hizo gran papel 
nuestro Obispo Don Pedro, tra- 
bajando briosamente en la de- 
fensa de los pueblos aragoneses 
de su obispado. 

Las tropas de Don Pedro el 
Cruel causaron tales destrozos 
en la catedral de Tarazona, que 
aun los deplora aquella iglesia. 
Las capillas, el claustro y los 
pórticos sirvieron de establos á 
los caballos, y después de la 
guerra, al reconocer el Obispo 
el edificio, expresa con dolor, 
que en el hermoso claustro de 
la catedral vegetaban las plan- 
tas y legumbres (1). Robados 
fueron los vasos y ornamentos 
sagrados, y perdióse todo el ar- 
chivo antiguo, siendo esta la 
causa en gran parte de las ti- 
nieblas que aun envuelven mu- 
chos de los sucesos ya narrados. 
Hijos fueron tales excesos de la 
impiedad característica del Mo- 
narca, que trascendía á sus tro- 
pas, pues la resistencia que les 
hizo Miguel Gurrea, encargado 
por el Rey de Aragón de la de- 
fensa de Tarazona, fué tan ligc- 



(I) Véase en el apéndice. Lo copia en 
parte Arráez, fól. 296. 



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200 España Sagrada. 

ra, que tuvo visos de traición, 
y como tal la consideró el Rey, 
haciendo ajusticiar á varios de 
los fugitivos, pues se habían 
rendido al dia siguiente de po- 
nerles sitio, que fué el jueves 9 
de Marzo de 1358. 

El Obispo entre tanto se re- 
tiró á la Comunidad de Calata- 
yud, alternando sus tareas pas- 
torales con los aprestos béli- 
cos, por ser hombre brioso y 
esforzado. Tres años estuvo Ta- 
razona en poder del Rey de 
Castilla, hasta que, en 4360, 
la vendió su gobernador al Rey 
de Aragón. Cuando parecía ter- 
minada la guerra por la me- 
diación de los Legados del Pa- 
pa, Don Pedro el Cruel, fal- 
tando á su palabra y rompiendo 
las paces, sin prévio aviso ni in- 
timación alguna, vino á poner 
sitio á Calatayud en 4361. Su- 
frió entonces esta parte del obis- 
pado el peso de la guerra. La 
inesperada resistencia de Cala- 
tayud ante el formidable ejérci- 
to del Rey de Castilla desbara- 
tó los proyectos de este, y dió 
tiempo al de Aragón para reu- 
nir sus fuerzas, á fin de resistir 
á los Reyes de Navarra, Portu- 
gal, Francia y Granada, conju- 
rados todos secretamente y de 
improviso contra él. Llevaba 



ratado LXXXVIÍ. 
Don Pedro el Cruel en su ejér- 
cito 36 bombardas, con las cua- 
les destruyó muchos edificios 
religiosos de Calatayud, entre 
ellos los conventos de Domini- 
cos y de Santa Clara, San Fran- 
cisco y la iglesia de la Peña, re- 
cien restaurada. Logró por fin 
entrar en Calatayud, el lunes 
29 de Agosto de 1362, después 
de haber mandado el Rey de 
Aragón, por dos veces, que se 
rindieran, pues no podia socor- 
rerlos. 

De la defensa de Tarazona 
estaba encargado el Obispo Don 
Pedro, pero habiéndole denun- 
ciado al Rey Don Pedro el Ce- 
remonioso que el Obispo anda- 
ba en trato con algunos caballe- 
ros de Castilla y Navarra, sol- 
dados de aquellos Monarcas sus 
enemigos, le destituyó del car- 
ffo, encomendando la defensa de 
Tarazona á Fr. Alberto de Jo- 
van, caballero de la órden de 
San Juan. Volvióse á perder la 
ciudad de Tarazona bajo la di- 
rección de este, á quien cogió 
prisionero el Rey Don Pedro el 
Cruel, y le envió en concepto 
de tal á las Atarazanas de Sevi- 
lla, donde murió. 

Notable es el documento en 
que el Obispo de Tarazona pro - 
testa contra la calumnia de Fr. 



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Cap. VI //. Continúa el j 
Alberlo (i) anle las Cortes de 
Aragón, en 45 de Octubre de 
4362. Al acusarle de traición 
ante el Consejo de Tarazona, 
el Obispo Don Pedro responde: 
«que mentía malament et falsa- 
«ment, el que si según su esta- 
ndo el podiese et deviesc meter 
»li de las manos, y era presto 
»et perellado de entrar con el 
»en un campo, et de facerle de- 
»cir que non decia verdal o de 
«matarlo, o de sacarlo del cam- 
.»po. Et si por aventura en 
«cuanto el ditoBispe hi era Mi- 
asa Cantano el Prelado el de 
»dereito aquesto facer non po- 
xdia, etc.» se ofrecía á batirse, 
por y en lugar del Obispo, su 
padre el caballero Don Juan Pé- 
rez Calviello, que estaba presen- 
te, y en cuyas casas moraba el 
Obispo su hijo. Igualmente pro- 
testaron y se presentaron á favor 
del Obispo, y ante el Gobernador 
de Aragón y las Cortes, otros 
varios caballeros de Tarazona y 
otros puntos, declarando calum- 
niador al Comendador Fr. Al- 
berlo, ofreciéndose á pelear con 



(1) Copia Argaez al ful. 293 aquel do- 
cumento, lan largo como curioso para el 
estudio de las costumbres de aquel tiem- 
po, de las ¡deas dominantes en el clero, y 
hasta del lenguaje usual y corriente en 
Aragón á mediados del sigk* XI V. 



nscopolofjio de Tarazona. 207 
él y hacerle desdecirse, «et por 
»firmar la batalla con el dito 
»Fr. Albert, sobre la dila ra- 
nzón, tiráronse los capirotes de 
«las cabezas, et por gaxe de ba- 
»talla, izáronlos á los piedes del 
»dito Gobernador.» No fueron 
solamente sus parientes y otros 
caballeros los que en defensa 
del Obispo retaron á Fr. Alber- 
to por calumniador, sino que 
hicieron lo mismo los procura- 
dores de casi todas las ciudades 
y villas de Aragón, siendo no- 
table que ninguno dió la cara 
por el Comendador, aun cuan- 
do parece que no debían faltar 
allí caballeros Sanjuanistas que 
salieran á su defensa. Hasta el 
Vicario general del Arzobispo 
de Zaragoza, á nombre de to- 
dos los del brazo Eclesiástico 
que presentes eran, acusó de 
embustero al Fr. Alberto, por 
haberse este «esforzado de de- 
«negrar et ensuciar non sola- 
»ment la fama y la persona del 
»dito Sénior Bispe, antes toda 
»la Iglesia universal, especial- 
»ment la Santa iglesia de Zara- 
»goza, cuyo sufragáneo el dito 
«Obispo era, por la cual razón 
»cl y todas las personas Ecle- ' 
«siasticas que allí eran presen- 
«tes, oc encara los ausentes, se 
«sentian y se debían sentir de 



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208 España Sagrada. 

»las malas, ¡nicas el falsas pa- 
»lauras, que el dito Fr. Albert, 

»contra el dito Sénior Bispe 

»avia dito. » El Obispo renunció 
su fuero con palabras muy no- 
tables: «Digo et respondo que 
» teniéndome de la merced de 
«nuestro Señor el Papa, el cual 
»ha poder de conocer sobre mi 
» persona, et de el Sénior Arce- 
» bispe de Zaragoza, cuyo sufra- 
»"aneo yo só, et de sus Vica- 
arios, por cuanto ellos han ju- 
»risdiccion en mi persona, et 
•non otro Juzquc seglar ningu- 
j>no, por purgar mi inocencia et 
»dar á entender á Dios, et al 
»mundo, et al Sénior Rey et á 
»vos Gobernador qui represen- 
táis su persona, que soy ¡no- 
ícente, et sin culpa alguna en 
»el dito feito, et que Fr. Albert 
»ha mentido et miente mala- 
*ment et falsa, só presto et 
»perellado de luego en conti- 
»nent ponerme sucltament en 
«poder de Vos dito Gobernador 
i>ct renunciando á lodo privile- 
gio, que á mi pueda ayudar en 
»aquest caso, etc.» Tales eran 
las ideas y las costumbres de 
aquellos desastrosos tiempos. El 
Gobernador acordó que obraría 
según fuero, mas la prisión y 
muerte de Fr. Alberto impidió 
ver el resultado de aquel tan 



Tratado LXXXVII. 
curioso reto. Pocos dias después 
asistió el Obispo á las Cortes en 
Monzón, en donde estaba el 
Rey, y suscribió en ellas á 10 
de Noviembre, como igualmen- 
te á las de 13G6, y otras en los 
años siguientes. Supone Argaez 
que en el intermedio pasó á Ro- 
ma, y que estaba allí á 25 de 
Junio de 1565, según consta 
por un documento (1) que exis- 
te en el archivo de la mitra. No 
deja de ser chocante este docu- 
mento, pues en 1565 no esta- 
ba aun la Santa Sede en Roma, 
y el Papa Urbano V, que á la 
sazón reinaba, no pasó á Roma 
hasta el año 1567. 

De todas maneras es lo cier- 
to, que á fines de Marzo de este 
año se hallaba Don Pedro Cal- 
villo en Calatayud, y asistió al 
voto que hizo la ciudad por ha- 
berla evacuado las tropas caste- 
llanas, cuando hubieron de re- 
tirarse, por la entrada que hizo 
Don Enrique de Trastamara 
contra Don Pedro el Cruel. La 
ciudad, pues ya lo era por pri- 
vilegio de Don Pedro el Cere- 
monioso, hizo voto de subir to- 
dos los años á la iglesia de 
Nuestra Señora de la Peña, su 
Palrona, y asistir allí á la misa 



(i) Argaez, fól. 316. 



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Cap. VIH. Continúa el Episcopobgio de Tarazona. 209 

en los pueblos que poseia la di- 



y sermón que debían celebrar- 
se con esle motivo (1). El voló 
se ha cumplido hasla eslos últi- 
mos años. 

Por el mismo tiempo quedó 
también libre la ciudad de Ta- 
razona, babiéndose retirado la 
guarnición castellana, dejando 
la catedral en el miserable es- 
tado que se ha dicho, quemado 
el palacio episcopal contiguo, y 
arruinados el claustro y vivien- 
das de los canónigos, motivo por 
el cual no se vuelve á encon- 
trar ya vestigio alguno de la vi- 
da canónica en aquella iglesia, 



cha iglesia del Sepulcro den- 
tro del arcedianado de Calata- 
vud, que eran Nuevalos, Tobed, 
Hinoges, Santa Cruz y la Alde- 
güela. En 45 de Octubre de 
Í566 Don Fr. Domingo Mora- 
cho protestó á nombre de su 
Prior y Cabildo contra esta 
exacción, alegando sus privile- 
gios. El Obispo Don Pedro re- 
conoció la exención, dos dias 
después, y el oficial eclesiásti- 
co de Calatayud dijo, que igno- 
raba que dichos lugares fueran 
exentos. Hacia poco que habia 



antes bien, al renovar su herman- sido nombrado oficial eclesiás- 

dad con el Cabildo de Calahorra tico, pues el P. Argaez pone su 

algunos años después , aparece nombramiento en 2 de Octubre 

enteramente rota la vida común, de aquel año, esto es, once dias 



pues se estipula que la ración 
se dé en dinero, y que los co- 
frades se alojen en las casas de 
los beneficiados cohermanos. 

En aquel mismo año surgió 
un nuevo conflicto entre el Obis- 
po y el Sepulcro. Los Prelados 
de Aragón habían concedido al 
Rey Don Pedro todos los lega- 
dos pios inciertos, que se hu- 
biesen dejado en los testamen- 
tos, desde el año 1546 al 66 «m 
»auxilium prcesentis crudelissi- 
j>ma3 guerra.» Pidiéronse estos 



antes de la protesta. Por el do- 
cumento que extracta el señor 
Monterdc consta, que era oficial 
eclesiástico, y no Vicario forá- 
neo (que es algo menos), que 
se llamaba Don Lope Martínez 
de la Justicia, y no Lope Just, 
que era Chantre (pmcenlor) y 
no simple canónigo de Santa 
María, y que se le nombraba 
para el arcedianado, no partido 
como le llamó Argaez, que se 
equivocó c/i todas estas co- 
sas (1). Debió durar poco en 



(I) Villar, fol. 543: Argaez, fól. 318. 
TOMO XLIX. 



(1) Argaez, fól. 517. 



27 



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210 España Sagrada. 

aquel cargo el oficial citado, 
pues en 1778 lo desempeñaba 
un tal Martin Sanz del Castillo, 
ante quien acudió nuevamente 
el Prior del Sepulcro con otra 
inhibitoria. 

Á pesar de todas estas ges- 
tiones, el Obispo Don Pedro se 
creyó autorizado á visitar las 
iglesias parroquiales que el Se- 
pulcro tenia y quedan ya cita- 
das, pues la exención de las per- 
sonas y bienes, y aun de la mis- 
ma iglesia matriz, no prejuzga- 
ba la cuestión de visita de paro- 
niquias. Entablóse con este mo- 
tivo un ruidoso litigio, que duró 
muchos años, y el Obispo Don 
Pedro no logró ver terminado, 
pues habiendo nombrado por ar- 
bitro y compromisario al Car- 
denal Don Pedro de Luna, des- 
pués Papa, murió el Obispo an- 
tes de que diese su laudo. Con 
este motivo reunió una porción 
de documentos, y formó un ex- 
pediente, que aun se conserva 
en el archivo de la mitra, para 
probar su derecho á la visita de 
nquellas iglesias. 

Ignórase el fallo que diera 
Benedicto, si es que su promo- 
ción al Pontificado le dió tiem- 
po para conocer en este nego- 
cio, pues es lo cierto que el Se- 
pulcro afianzó su exención en 



ralada LXXXVti. 
el siglo siguiente, por las razo- 
nes que se dirán mas adelante. 

Asegurada la paz con la muer- 
te de Don Pedro el Cruel, prin- 
cipió el Obispo Don Pedro á re- 
parar los gravísimos males cau- 
sados en su catedral. Fué pre- 
ciso restaurar la iglesia y reedi- 
ficarla, redotar sus prebendas, 
deslindar ios bienes de la mitra 
y de su iglesia, reformar varios 
puntos de disciplina, y propor- 
cionarse habitación. A estos cin- 
co puntos de mucha trascenden- 
cia se pueden referir los gran- 
des hechos del Obispo Don Pe- 
dro Calvillo en los últimos años 
de su episcopado, que afortu- 
nadamente la Providencia hizo 
durar por algún tiempo. 

Para habitación de los Obis- 
pos adquirió el palacio, ó zuda, 
del tiempo de los árabes, que 
luego se condecoró con el título 
mitológico de alcázar de Hér- 
cules. Tratóse de trasladar la 
catedral á la parroquia de la 
Magdalena, pero ofrecía graves 
inconvenientes lo angosto del 
paraje para construir un edifi- 
cio que compitiera con la cate- 
dral antigua. Prefirióse reparar 
esta, y en ello trabajó con brio 
el Obispo; pero la distancia 
grande entre el palacio episco- 
pal y la catedral contribuyó á 



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Cap. MU. Continúa el £ 
que se aumentase el desvio en- 
tre el Cabildo y el Prelado, que 
se notaba ya desde el siglo an- 
terior por oirás causas. La ad- 
quisición de la Zuda para pala- 
cio episcopal se verificó en 4386. 

Para reparar los perjuicios ir- 
rogados á la iglesia, ademas de 
lo que ayudó para su restaura- 
ción, construyó en la catedral 
una capilla, con su retablo de- 
dicado á San Lorenzo. En ella 
se ve su sepulcro frente del de 
su hermano y sucesor el Carde- 
nal Don Fernando. 

Fundó ademas 24 aniversa- 
rios, 12 en la catedral y otros 
laníos en la parroquia de la 
Magdalena, donde estaban los 
restos mortales de su madre, y 
queria trasladar también los de 
su padre. 

Para deslindar los derechos 

Í- bienes de la mitra, y reparar 
os graves perjuicios que se iban 
á seguir, por haber quemado los 
archivos las tropas de Don Pe- 
dro el Cruel, reunió varios do- 
cumentos importantes y los hi- 
zo trasumplar en una colección 
que se llama el libro Chantre, 
por haberlo compilado el Chan- 
tre de Tarazona Don Juan Pé- 
rez de Mugucta, familiar y com- 
pañero suyo, el año 1582, co- 
mo expresa el principio del mis- 



iscopoloyio de Tarazona. 211 
mo libro. Ademas de copiar es- 
tos documentos, consignó en 
aquel registro todas las rentas y 
derechos de la mitra, con gran 
claridad, pueblo por pueblo é 
iglesia por iglesia, viniendo asi 
á formar lo que llaman en Ara- 
gón el Cabreo, ó el Tumbo de 
las antiguas iglesias de Castilla, 
y remitiendo una copia á Ca la- 
la y ud, para que allí se guarda- 
ra, y aun se conserva en el pa- 
lacio de la milra. 

Ayudó ademas á su Cabildo 
á reparar las pérdidas sufridas 
en sus bienes, principalmente 
con la compra del lugar de Ri- 
vas. Transigió con el monaste- 
rio de Veruela el pleito sobre 
los diezmos de Borja y otros 
pueblos inmediatos, y con el 
Dean de Tudela lo relativo á los 
derechos de visita en el territo- 
rio del deanato. Finalmente, de 
acuerdo con el Cabildo, esta- 
bleció los medios que se habían 
de emplear para ir reparando la 
caledral y sus bienes y alhajas, 
renovando entre otras cosas la 
constitución del Obispo Don 
Deliran, para que todo el que 
entrase en dignidad, canongia ó 
beneficio, luviera obligación de 
dar una capa de tisú de oro, ó 
si no 500 sueldos para com- 
prarla. 



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212 España Sagrada. 1 

El Obispo Don Pedro Calvi- 
11o alcanzó con su episcopado 
hasta fines de 4391: Casanate 
pone su defunción en 27 de Di- 
ciembre de aquel año, de modo 
que fué Obispo de Ta razona por 
espacio de unos 38 años. Su 
inscripción en la sala episcopal 
dice: «//te primus hanc Hercu- 
»lis arcem, et olim fiegiam au- 
»/am, Ecclesim patrimonio cu- 
vmulavit.» 

DON FERNANDO PEREZ 
CALY1LL0. 

Fué primeramente Arcipreste 
de Calatayud, y después Dean de 
Tai azona, en tiempo de su her- 
mano y antecesor Don Pedro: 
de allí pasó á ser Obispo de 
Vich, el año 1584, por elección 
del Papa Clemente, á quien re- 
conocían por Pontífice en la 
corona de Aragón. 

En Vich se dió á conocer por 
su carácter ceremonioso, pues 
á los aragoneses de aquel tiem- 
po se les habia pegado el genio 
etiquetero de su Rey Don Pe- 
dro, á quien por esta razón ape- 
llidaron el Ceremonioso. Asi es 
que á 24 de Febrero de 1388 
asentó con el Cabildo que se le 
pusiera almohada en la sala ca- 
pitular, que cuando celebrara 



atado LXXXVII. 
de pontifical se llevara el bá- 
culo delante del Obispo, y no 
al lado en las procesiones, y 
que no celebrando de pontifical 
fuera al lado del celebrante, 

Íuies antes ocupaba el último 
ugar después de los canóni- 
gos (1). 

No se sabe cuál fué el moti- 
vo por el cual se indispuso con 
el Cabildo de Vich, pero es lo 
cierto que este representó al 
Rey contra él, y logró que á la 
muerte de su hermano se le 
trasladara á Tarazona por el Pa- 
pa de Aviñon, con fecha 7 de 
Marzo de 1592, quedando los 
canónigos muy resentidos de él, 
como lo acreditaron en las pa- 
labras que consignaron en el 
acta de la toma de posesión del 
sucesor. No es fácil decidir de 
qué parte estuviese la razón, 
pues en aquella desdichada épo- 
ca, ni los Obispos eran mode- 
los de virtud, como sus ante- 
cesores, ni los Cabildos solían 
guardar á sus Prelados los mi- 
ramientos debidos. El mismo 
Don Fernando, de carácter tan 
belicoso como su hermano, se- 
gún lo acreditó después en la 
defensa del cantillo de Aviñon, 



( 1 ) Villanueva, Viaje literario, tomo VII , 

pág. 72. 



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Cap. VIH. Continúa el , 
había tenido un hijo en su mo- 
cedad (1). 

Siete años de pontificado le 
da en Vich el P. Argaez, pero 
del documento, que él mismo 
alega, aparece, que en Mayo de 
1586 aun se titulaba electo, v 
en tal concepto continuaba ob- 
teniendo el deanato de Tarazo- 
na. Mas al hacer á esta iglesia 
donación de varios libros, en 
28 de Octubre de 1588, le lla- 
ma Dean en otro tiempo (Olim 
diclcB Tirasonensis Ecclesice De* 
canus). En la misma acta apa- 
rece como Dean de Tarazona 
Pascual Garlón. Luego no es 
cierto que retuviera el deanato 
sino por el tiempo que fué elec- 
to, que debió durar unos dos 
años, por algún impedimenlo 
que quizá hubo para tomar po- 
sesión. 

El donativo de libros que hi- 
zo al Cabildo con la citada fe- 
cha, es un documento suma- 
mente curioso. Los libros son 
de teología y derecho canónico, 
y en número de 59 volúme- 
nes, gran cantidad para aque- 
llos tiempos. Consérvanse aun 
muchos de ellos en la Bibliote- 
ca del Cabildo, aunque, por 
desgracia , muy deteriorados. 



0) Argaez, fól. 331. 



nscopologio de Tarazona. 215 
Entre ellos está un tomo en vi- 
tela del tamaño llamado en 4.°, 
letra muy menuda del siglo XIV, 
y encuadernado en pergamino 
con buenas molduras, que con- 
tiene los sermones compuestos 
por él antes de ser Obispo. (Ser- 
mones D. Ferdinandi. P. Cal- 
viello.) Hay otro de las Decre- 
tales, con algunas viñetas, y al 
pie tiene las armas del Obispo, 
que son cuatro cuarteles con- 
trapuestos, dos con bandas ama- 
rillas en campo rojo, y los otros 
dos con cruces amarillas en 
campo azul. La letra de los có- 
dices es la llamada Boloñesa, y 
con este nombre la designan 
las actas capitulares, al paso 
que al Obispo le dan el titulo 
ae Doctor en derechos. 

A principios de 1592 ya era 
Obispo de Tarazona, pues en 
45 de Marzo tomó posesión en 
Vich el sucesor en la mitra. 
Principiaba á regularizar lo res- 
pectivo al ejercicio de su juris- 
dicción episcopal en los diferen- 
tes puntos del obispado, cuando 
le llevó consigo el Cardenal Don 
Pedro de Luna, Legado en Es- 
paña por el Papa Clemente de 
Aviñon, que poco después fué 
elegido Papa, á 16 de Setiem- 
bre de 1595. Era Benedicto na- 
tural de lllueca, pueblo inme- 



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2 i 4 España Sagrada . 

diato á Tarazona, motivo por el 
cual solían llamarle el Papa 
Mueca (1). En la catedral de 
Tarazona era Arcediano de Ca- 
íatayud, y cobraba dos pre- 
bendas. 

Trabajó mucho el Obispo Cal- 
villo en obsequio del Papa Lu- 
na, pero sus hechos en este 
concepto pertenecen á la histo- 
ria general, mas bien que á la 
de nuestra iglesia. En premio 
de sus buenos servicios le hizo 
Cardenal, hácia el año 1397, 
según dice Zurita. Trabajó mu- 
cho en los cuatro años que du- 
ró el sitio del castillo de Avi- 
ñon, durante cuyo tiempo los 
franceses trataron de hacer con 
Benedicto lo que habían hecho 
con Bonifacio VIII. 

Salidos de allí con dificultad 
Benedicto y sus parciales, el 
Cardenal Calvillo vino á su se- 
de, ya viejo y cansado, y murió 
poco tiempo después, hácia el 
año 1 404. Casanate pone su de- 
función á 42 de Noviembre de 
1404; pero ya se sabe que sus 
noticias cronológicas suelen ser 
algo arbitrarias. Fué enterrado 
en la capilla de San Lorenzo, 



(1) Aun se conserva en Tudela su nom- 
bre en una calle llamada del Papa ¡llueca t 
por junio á la cual pasa el ferro -carril. 



Tratado LXXXVIL 
que habia concluido de ediücar, 
y donde yace en magnifico se- 
pulcro de mármol, frente al de 
su hermano y antecesor. 

Uno y otro sepulcro son de 
lo mas notable que nos queda 
de aquel tiempo, especialmente 
el del Cardenal, que figura su 
entierro, con multitud de figu- 
ras de mármol en alto relieve, 
y como tal sirve aun para el es- 
tudio de los trajes y liturgia de 
principios del siglo XV. 

Durante su pontificado gober- 
nó la iglesia de Tarazona su Vi- 
cario general Don Julián de Lo- 
bera, canónigo de Tarazona, y 
después Cardenal del Papa Lu- 
na, á quien acompañó en su 
muerte y siguió adicto á él aun 
después de aquella, habiendo 
contribuido á la elección del an- 
lipapa Muñoz. Era este Don Ju- 
lián de Lobera, natural de Mu- 
nebrega, y le llaman algunos 
Loba, por no leer la tilde que 
debia haber para abreviatura de 
su apellido. Mientras desempe- 
ñó su vicariato, aprovechó el 
valimiento de su Prelado con el 
Papa Benedicto, afianzó la juris- 
dicción ordinaria contra el Dean 
de Tudela y el Prior del Sepul- 
cro de Calatayud. Pero á la caí- 
da y condenación del Papa Lu- 
na, los sucesores procuraron en- 



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Cap. VUL Continúa el E Á 
altecer lo que este había queri- 
do abatir, y conlinuaron favo- 
reciendo las exenciones de uno 
y otro, dando uso de báculo al 
Prior del Sepulcro (i), pero sin 
mitra ni anillo, al paso que el 
Dean de Tudela solo tenia, al 
menos por entonces, mitra y 
anillo, pero sin báculo. 

En tiempo del Obispo Calvi- 
llo se renovó la confraternidad 
entre las catedrales de Tarazo- 
na y Calahorra, por la cual se 
ve que ya por entonces (1399) 
no se guardaba la vida común 
entre los canónigos. 

DON FRANCISCO 
CLEMENTE. 

En el catálogo de Martínez 
Villar, copiando los epígrafes 
de la sala episcopal, se le llama 
Don Francisco Patriarca, pues 
fué nombrado mas adelante Pa- 
triarca de Jerusalen, cuando 
ya había sido trasladado á la si- 
lla de Barcelona. Casanate dice 
que era natural de este reino 
(Aragón), y ocupó la sede des- 
de 1406 basta el 9 de Setiem- 
bre de 1410. No fué Obispo 



(f ) Esto se dice en un alegato de aque- 
lla iglesia sobre precedencia en las Corles 
de Aragón, mas no he logrado copia de la 
Bula en que se hiciera esta concesión. 



iscopologio de Tarazona. 215 
propio de Tarazona, pues sola- 
mente tuvo la mitra en admi- 
nistración. Electo de Mallorca 
le llama Argaez, pero ni tienen 
allí noticia de esta elección, ni 
habia para qué, pues ocupó la 
sede Don Luis de Prades por 
muchos años á fines del si- 
glo XIV y principios del XV, y 
por su muerte pasó al anlipapa 
Gil Muñoz; de manera que no 
se comprende cuándo pudo el 
Obispo Don Francisco Clemen- 
te ser electo de Mallorca, á pe- 
sar de que asi le apellida un do- 
cumento de la corte del Justi- 
cia de Aragón de 1405, en que 
se le da el titulo de «Reveren- 
»d¡simi in Christo Patris el Do- 
»mini Franñsci Clementis, Dei 
»e* Apostólica! Sedis gratia elec- 
»ti Mayoricensis, Administrato- 
trisque Eccksim el Episcopatus 
» Tirasonce, per Sedem Aposto- 
» Jícaro deputali» (1). En el des- 
quiciamiento que produjo el ter- 
rible cisma, que por entonces 
afligió á la Iglesia, es posible 
que el antipapa Luna quisiera 
trasladar al Obispo de Mallor- 
ca, su comensal, Don Luis de 
Prades, y aun sin resultar la 
vacante propusiera para ella á 



(1) Argaez, fól. 335. Véase en el apén- 
dice. 



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216 España Sagrada. 

Don Francisco Clemente; que 
en tan calamitosos tiempos la 
disciplina eclesiástica era poco 
respetada. 

El documento en que cons- 
tan estas palabras es un tra- 
sumpto de la sentencia dada en 
4355 á favor del Obispo de Ta- 
r a zona, declarando que tenia 
mero y mixto imperio en Cal- 
cena, lo cual se habia declarado 
en tiempo del Obispo Don Bel- 
tran. Écliase de ver por aquel 
trasumplo que el Obispo Don 
Francisco era ya administrador 
de Tarazona á 15 de Mayo de 

1405, y por tanto que no es 
exacto lo que dice Casanate de 
haber ocupado la sede desde 

1406. Se ve también introdu- 
cido ya en el uso de la Cance- 
laría 3c Aragón, ademas del tí- 
tulo de Reverendísimos que se 
daba á los Obispos desde el si- 
glo anterior, el llamarlos Obis- 
pos por la gracia de Dios y de 
la Santa Sede, si bien los Obis- 
pos de Tarazona aun no lo usa- 
ban, pues tanto los Calvillos, 
como Don Francisco Clemente, 
se llaman simplemente Obispos 
por la Divinal miseración. 

Dos hechos notables de este 
Prelado nos quedan del tiempo 
de su breve administración, 
pues ya desde este tiempo pue- 



Yatado LXXXVU. 
de escribirse la historia de la 
iglesia de Tarazona por los do- 
cumentos de los archivos de la 
mitra y del cabildo. El uno es 
la órden comunicada á los Vica- 
rios generales de Tarazona y de 
la diócesi, y al Arcipreste y au- 
toridades de Agreda, mandando 
reducir á los judios á determi- 
nados barrios, y usar con ellos 
ciertas precauciones, al tenor 
de lo que se habia encargado en 
el Concilio general de Viena, y 
en las Cortes de Castilla, ade- 
mas de las disposiciones del mis- 
mo Papa Luna siendo Legado 
en España. 

Las autoridades civiles de 
Agreda no cumplimentaron esta 
disposición, á pesar de las ges- 
tiones y censuras del Arcipres- 
te. En Aragón los judios esta- 
ban mas reprimidos que en Cas- 
tilla, y no gozaban en la corle 
el favor que tuvieron con los 
Heycs de esta corona en los si- 
glos XIV y XV. En Tarazona 
existia la judería desde muy an- 
tiguo, y los israelitas estaban 
reducidos á su barrio. En un 
deslinde de las heredades y de- 
mas prédios rústicos y urbanos 
pertenecientes al Temple, á me- 
diados del siglo XIV, se ci- 
tan unos censses en la Jude- 
ría. «Item un solar delant de la 



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Cap. VIH. Continúa el l 
» puerta de la sinagoga, de Don 
»(Jaracamel. Item olro solar 
»conliguo que solía tener Don 
»Astruch. Item otro solar tc- 
»nient con la sinagoga que tenia 
»Don Salomón Alfaqui afrucn- 
»tant con sus casas» (1). 

En Calatayud la judería es- 
taba en el arrabal, debajo de la 
iglesia de Nuestra Señora de la 
Peña, al pie de cuyo cerro te- 
nían también su cementerio. En 
1590, al reparar los adarves y 
limpiar las cavas, negáronse á 
contribuir á uno y olro trabajo, 
puesto que los muros de la ciu- 
dad no defendían la judería, y 
se hizo una concordia muy no- 
table entre el concejo y la al- 
jama, ofreciéndose los judíos á 
sostener y reparar la parle do 
los adarves que cubria algún 
tanto el barrio de la judería. 
Pero algunos años después, de 
resultas de la predicación de 
San Vicente Ferrer, y de las 
dispulas entre el converso San- 
ta Fé y los rabinos de Ara- 
gón, Valencia y Cataluña, se 
cerró la sinagoga de Calatayud, 
hácia el año 1415, con ¿tras 
varias de Aragón. 

El otro hecho es la declara- 



(i) Archivo del CabiMo: anmrio I,. 
cajón 2, lig. 5 \ n\ 5. 
TOMO XLIX. 



iscopologio de Tarazona. 217 
cion que hizo el Obispo man- 
dando respetar la costumbre 
para que sus familiares no lle- 
vasen la oblata entera en las 
misas que oficiara el Obispo, y 
que solo sacaran sus capellanes 
18 dineros y cuatro panes, que- 
dando á beneficio de los canóni- 
gos residentes todo lo demás 
que hubiera ofrecido el pueblo. 
De poca sustancia llama Argacz 
á este documento, que es im- 
portante para el estudio de la 
disciplina litúrgica, pues ade- 
mas de acreditar la costumbre 
de ofrecer el pueblo en especie 
y en dinero aun en las mismas 
misas de pontifical, manifiesta 
que no solo era corriente en la 
iglesia de Tarazona la costum- 
bre de celebrar tres misas el 
día primero de pascua do Navi- 
dad, sino que el Obispo cele- 
braba todas tres de pontifical, 
y en las tres se hacia oblación, 
no por el clero, sino por el pue- 
blo. El fallo del Obispo respe- 
lando la prescripción á favor 
del Cabildo es de fines de Di- 
ciembre de 1407. En la oscu- 
ridad de aquellos tiempos no es 
fácil calcular hasta qué año du- 
ró su administración. 

De la iglesia de Tarazona fué 
promovido á la de Tortosa, en 

1406, la cual gobernó hasta el 

28 



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218 España Sagrada. Tratado LXXXVíí. 

ano 1410, de donde pasó á la condenación, por lo cual hubo 

de Barcelona, y de allí fue pro- de volver á su obispado de Bar- 

movido á la de Zaragoza, que, celona, donde vivió hasla el ano 

como era época de relajación, 1450. 

las traslaciones entonces eran El epígrafe de su retrato le 

frecuentes; pero Martino V anu- llama Francisco Patriarca, pues 

ló esta última traslación por an- llevó el título de Patriarca de 

(.¡canónica, pues la habia hecho Jerusalcn. 
Benedicto Luna después de su 

Hic vagantes ánimos, menlesque labentes 
Verbo vitan, coelo Deoque resliluit. 



El autor de la inscripción 
Sabría, quizá, las acciones so- 
bre que recaía tan retumbante 
elogio. 

DON JUAN DE VALTIERRA. 
1410. 

Fue natural de Munebrega, 
en la comunidad de Calalayud, 
como probó Argaez siguiendo al 
Regente Villar, también oriun- 
do de aquel pueblo. Era hijo de 
Don Juan Jiménez de Vallier- 
ra y de Doña Antonia de Li- 
ñan (1), y emparentado con los 
Condes de Urgcl. 



(1) Estos son los padres que le da Ar- 
gaez al fól. 339; pero mas adelante, al fo- 
lio 612, le llama Don Juan Jiménez de Val- 
tierra y Aragón, hijo de Mossen Andrés 
Juan de Val tierra y Doña Clara de Aragón. 



Nombróle el Papa Luna, á 
quien el Rey de Aragón lo en- 
vió de embajador, cuando lo- 
gró aquel escapar del sitio de 
Aviñon. 

Era Don Juan excelente le- 
trado. Principió por visitar su 
diócesis, y en Calatayud trabajó 
mucho por cortar los bandos de 
Sayas y Liñanes, que aun con- 
tinuaban con gran furor. Tra- 
bajó también allí en las Cortes 
que se celebraron en la iglesia 
de San Pedro de los Francos de 
aquella ciudad, para ponerse de 
acuerdo acerca de la elección 

Allí mismo dice que su escudo era el de 
los Valtierras, y en otro los de Aragón, sin 
acordarse que á la pág. 3a0 habia dicho 
que sus armas son un ciervo, seis flores de 
lis y unas barras blancas. Por un escudo 
en cera que se conserva en el archivo de 
San Andrés de Calatayud se ve que tam- 
poco este escudo está exactamente descrito. 



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Cap. VIII. Continúa el í 
de Rey por la muerte de Don 
Martin de Aragón sin descen- 
dencia. Fué Don Juan uno de 
los nueve que se nombraron 
para arreglar este asunto, pero 
habiendo tomado un acuerdo 
sin contar con él, se marchó de 
Calalayud, y dió lugar á que se 
deshiciera el parlamento. Como 
pariente del de Urgcl, y parti- 
dario de los Liñanes, también 
parientes suyos por parte de 
madre, es de suponer que fue- 
ra adversario de Don Fernando, 
v mas favorable al Conde. Ello 
es que el Gobernador de Ara- 
gón, viendo que se empeñaba 
en que el negocio no se termi- 
nase por vias de justicia, le pu- 
so preso á él y a Mos Gutiérrez 
del Mar, que era del bando de 
los Liñanes en Calalayud, como 
perturbadores del orden públi- 
co: fué esto el año 1410, y en 
adelante no se contó ya con el 
Obispo para ninguna de las reu- 
niones, como antes se había he- 
cho; hasta que, dos años des- 
pués, asistió á las Cortes, que 
el nuevo Roy Don Fernando 
tuvo en Zaragoza. 

Por entonces se renovó la 
hermandad de esta iglesia con 
la de Sigüenza. Tuvo el señor 
Vallierra litigios, no solo con 
su Cabildo, sino también con el 



iscopologio de Tarazona. 219 
de Calatayud, porque como era 
época de cismas, relajábanse 
lodos los vínculos de disciplina 
y subordinación, y en los supe- 
riores fallaba á veces el tacto 
necesario para sobreponerse á 
las cuestiones de etiqueta , á 
que se daba ya entonces mu- 
cha importancia. Con el Cabil- 
do litigó sobre el derecho de vi- 
sitarlo, pretendiendo aquel se 
acompañase de conjucces ó ad- 
juntos. El pleito se vino á tran- 
sigir como veremos luego. Con 
el de Calatavud litigó sobre la 
provisión de los canonicatos y 
raciones de la iglesia de Santa 
Maria, fallando al fin el Metro- 
politano que se proveyeran por 
el Obispo con el Cabildo, avi- 
sando este con tiempo al Pre- 
lado para que asistiese ó diera 
poder á otro. 

Corno Don Juan Vallierra era 
hechura del Papa Luna, ó Papa 
¡llueca, como le llamaban por 
aquella tierra, mostróse adicto 
á él, y permaneció asistiéndole 
en Perpiñan y continuando en 
su obediencia todo el tiempo 
que pudo. 

Las porfiadas guerras que ex- 
citaron en Castilla los Infantes 
de Aragón, hermanos del nue- 
vo Rey, se transigieron por fin 
en el campo Susano, entre Ta- 



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220 España Sagrada. 

razona y Agreda. A esta pobla- 
ción vino con este motivo el Ar- 
zobispo de Toledo Don Juan 
Contreras, el cual como Prima- 
do, y por ser aquella ciudad de 
Castilla, levantó allí su cruz pri- 
macial. Resistiólo con mucha 
energía el Obispo Don Juan Val» 
tierra, en defensa de los dere- 
chos metropoliticos de Zaragoza 
y los primaciales de Tarragona. 
El pleito fué muy ruidoso y lo 
avocó á sí el Papa Juan XXH, 
pero como allí mediaron dere- 
chos de otras varias iglesias, 
corresponde mas bien este liti- 
gio á la historia general. 

Ignórase á punto fijo la fecha 
y el paraje de la muerte de este 
Prelado: tan oscura es aun la 
historia de esta iglesia á me- 
diados del siglo XV. Argaez 
pone su muerte del año 1452 
al 53: Casanate la fija en 16 de 
Diciembre de 1455. Unos le su- 
ponen enterrado en Tarazona, 
y otros, en la capilla de Santa 
Lucia en la iglesia de M une- 
brega: esto segundo parece mas 
probable. 

DON SANCHO. . 

(apócrifo.) 
Entre las inscripciones de la 



atado LXXXY1I. 

sala episcopal se halla una re- 
lativa á un Obispo llamado San- 
cho, la cual dice: «Sanctius om- 
ines sui temporis Theologos su- 
perávit, velut inter ignes luna 
aminores.» Esta gongorina y al- 
tisonante inscripción nada di- 
ce determinadamente acerca del 
pretendido Obispo Sancho. 

Martínez del Villar y Carri- 
llo le consideraron como Obis- 
po de Tarazona, y aquel fijó su 
pontificado en el año 1426, lo 
cual no es admisible, pues vi- 
vía entonces Don Juan Vallier- 
ra. Casanate dice que ya era 
Obispo en 11 de Julio de 1454» 
y que murió en 27 de Noviem- 
bre del mismo año. 

Pero Argaez niega la existen- 
cia de tal Prelado, y aduce va» 
rías conjeturas, vacilando entre 
ellas, pues una vez cree que se- 
ria electo y no llegaría á con- 
sagrarse, ó bien que fuese Don 
Sancho Aznar de Añon, canó- 
nigo de Tarazona en el siglo an- 
terior, y hermano de Don Gar- 
cía Aznar de Añon, Obispo de 
Lérida, cuyo retrato se puso 
también en la sala, el cual fué 
Dean del Cabildo, pero no Obis- 
po de Tarazona. Tanto el re- 
trato de Don Sancho como el 
de Don García fueron borrados 
después. 



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Cajo. Y II!. Continúa el i 
Quizá el Obispo Don Martin 
Cerdan al adornar la sala pusie- 
ra sus retratos como de personas 
notables de la Iglesia, y eso die- 
ra lugar á creerlos, en el siglo 
siguiente, Obispos de Tarazona, 
ó por lo menos á uno de ellos. 
Es lo cierto que no aparece do- 
cumento ni hecho alguno rela- 
tivo al Obispo Don Sancho, por 
lo que creo no debe contarse 
este desconocido personaje en- 
tre los Prelados de Tarazona. 

DON MARTIN CERDAN. 

Fué hijo de Don Juan Jimé- 
nez Cerdan, Justicia de Aragón, 
v nieto del célebre Justicia Do- 
riingo Cerdan, que lo fué con 
gran acierto y constancia en la 
época de Don Pedro IV: su ma- 
dre se llamaba Doña Martina 
Pérez del Son. 

Pasó Don Martin á Roma, 
donde fué Camarero del Papa 
Eugenio IV, á quien debió su 
nombramiento, que no tuyo di- 
ficultad, pues vivia aun su pa- 
dre, aunque ya habia dejado el 
cargo de Justicia. Supónese que 
era Obispo á fines del arto 143o, 
pues á principios del siguiente 
año tuvo un pleito ruidoso con 
el Arcediano de Calatayud Pe- 
dro Cormanos. 



iscopologio de Tarazona. 221 
Visitó este el arcedianado, 
en virtud de la disciplina en- 
tonces vigente, y que aun rati- 
ficó el Concilio de Ti ento, con 
algunas modificaciones , para 
los puntos donde estuviera en 
uso(1). El nuevo Obispo Cer- 
dan envió á Calalayud por Vi- 
cario suyo al Licenciado Don 
Juan de Vallierra, quizá parien- 
te de su antecesor. No lo llevó 
á bien el Arcediano Cormanos, 
y pretendió que su jurisdicción 
era ordinaria en aquel territo- 
rio. Este fué el primer chispazo 
de aquel incendio, que por es- 
pacio de tres siglos abrasó des- 
pués á las dos iglesias de Tara- 
zona y Calatayud, que basta en- 
tonces habían corrido en tan 
buena armonía. 

Sabido es que las exageradas 
retensiones de los Arcedianos 
abian obligado á los Prelados, 
desde el siglo XIII, á irlos atra- 
yendo á las catedrales, sustitu- 
yéndolos con oficiales eclesiás- 
ticos, los cuales ejercieran la 
jurisdicción que antes desem- 
peñaban ellos en los distritos de 
que eran titulares. 

Pretendía Cormanos que la 
jurisdicción de Calalayud y las 



(<) Cap. 3.° Sus. 24 de Reform. in ge- 
nere. 



i 



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222 España Sagrada. 

iglesias de su Comunidad cor- 
respondía al Arcediano, y que 
por ese motivo se designaba el 
territorio de la Comunidad con 
el título de arcedianalo. Pero 
esto no era exacto, pues aun- 
que algunos Arcedianos ha- 
bían tenido jurisdicción y resi- 
dido en Santa^ Maria de Cala- 
tayud, la mayor parte de ellos 
tenían su residencia en Tara- 
zona , y la jurisdicción se ha- 
bía desempeñado por el Dean, 
Arcipreste, Sacrista, y hasta 
por algún religioso mendicante, 
como se verá por la série de 
ellos. Así que, llevado el nego- 
cio á la Rota Romana , perdió 
allí el pleito el Arcediano Cor- 
manos. Mas adelante el señor 
Bardaji llevó definitivamente 
aquella prebenda á la catedral 
de Tarazona, como luego se 
dirá. 

También tuvo conflictos aquel 
Prelado con el Dean de Tu- 
dela, Don Ramiro de Goñi, 
sobre el cuarto que debía co- 
brar el Obispo, y no habién- 
dose terminado el litigio se 
transigió también por el su- 
cesor. 

Con la iglesia de Borja tuvo 
también por entonces otro ines- 
perado conflicto, que motivó el 
haber sido erigida en ciudad 



Tratado LXXXVII. 
el año 1458 (1) y querer Don 
Alonso V hacerla catedral, va- 
liéndose para ello de su in- 
fluencia con el Papa, ó bien del 
Concilio de Basilea, que pre- 
tendía sirviese de instrumento 
á su política. Pero de esto se 
tratará luego al hablar do la 
erección de aquella iglesia en 
colegiata. 

Estuvo el Obispo Don Martin 
ausente de su diócesis mucho 
tiempo, motivo por el cual dejó 
pendientes no pocos asuntos. 
En 1441 se hizo, á 30 de Ma- 
yo, la escritura para la cons- 
trucción de la gran sala del pa- 
lacio episcopal de Tarazona, 
donde están los retratos de los 
Prelados de aquella iglesia: las 
condiciones las estipuló el Prior 
Mosen Pere Blas, con poderes 
del Obispo. Alude á esto la ins- 
cripción misma que se puso en 
ella al pie de su retrato: nGene- 
»r<?, muñere» funere, índole cía- 
mis, arrisque Tirasonensis cele- 
»bris reformator .» 

Fué su fallecimiento en 1443, 



( 1 ) Dalia in noslris foelicibus castris con- 
tra Keapolim die secundo mentís Octohis, 
anno a Nativit. ÜnL M.°CCCC.° tricésimo oc- 
tavo. 

Aunque Borja fué hecha ciudad por Don 
Alonso V en dicho año, no se le dieron los 
privilegios de (al hasta el de 1461, en las 
Corles de Calatayud. 



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Cap. VIH. Continúa el 
según Argaez y Casanate, pero 
sin expresar fecha mas circuns- 
tanciada. 

DON GARCIA. 

(apócrifo.) 

A continuación del Obispo 
Don Martin Gerdan citan los 
episcopologios de Villar y Car- 
rillo, siguiendo la serie de ins- 
cripciones y retratos en la sala 
episcopal, un Prelado llamado 
Don García, de quien dicen: 
«Ut eral sapiens ac disertos, in 
»quo Clericorum deferebat ouc- 
»tor¡tai¡ t censebal ipse et serva- 
»rt suam. » 

Por lo que se ha dicho de 
Don Sancho, el que se interca- 
la antes del Obispo Cerdan, 
puede conjeturarse lo que dió 
motivo á poner á este entre los 
Obispos de Tarazona, y que 
quizá se aludiera á Don García 
Aznar de Anón, Obispo de Lé- 
rida. Su nombre y su inscrip- 



oiscopologio de Tarazona. 225 
cion se había borrado ya en la 
sala capitular á mediados del si- 
glo XVII, cuando escribía Ar- 
gaez. 

La prueba de que no hubo 
tal Obispo Don García en Tara- 
zona, después del señor Cerdan, 
la suministra la transacción del 
señor Bardaxi con el Cabildo, 
de que se hablará luego, en que 
dice aquel, hablando del litigio 
entre Don Juan Val tierra y los 
canónigos, con motivo de la cor- 
rección y visita: «Etea penden- 
Me et non deci$a t idem Dominus 
nJoannes fuerit vita functus, et in 
ndicla Ecclesia Tirasonensi et 
»eyus Ponlificali Dignitate smc- 
r>ceserit etiam bonm memoria; 
» Dominus Martinas Episcopus 
»Tirason.> qui cum propter eyus 
v>absenliam a dicta eius Ecclesia 
»Tirasonens, tum etiam propter 
Memporis brevitatem quo dictas 
vEcclesia; prcefuit, etc. t et succe- 
y>sive Reverendas in Christo pa- 
r>ter et Dominus Jeorgius Barda- 
».rino, efe, succeserit.» 



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22 i 



España Sagrada. Tratado LXXXVII. 
CAPITULO NOVENO. 



Concluye la série de los Obispos de Tarazona, desde mediado el 

siglo XV hasta fines del XVII. 



DON JORGE BARDAXI. 

Los sucesos de la historia ge- 
neral no pueden menos de ser 
trascendentales á la particular. 
La unión de las dos coronas de 
Aragón y Castilla, por el enlace 
de Don Fernando el Católico 
con Doña Isabel, marca uno de 
los periodos mas célebres en la 
historia general de nuestra pa- 
tria. Aconteció esto en el pon- 
tificado del célebre Obispo Don 
Jorge Bardaxi, sujeto impor- 
tante en los sucesos de aquel 
tiempo, y cuyo pontificado sig- 
nifica también el principio de 
una nueva era para la iglesia de 
Tarazona. 

Inauguró este Prelado un sis- 
tema de centralización para ro- 
bustecer el poder episcopal, ha- 
ciendo en su iglesia lo que los 
Reyes Católicos en España, 
transigiendo desavenencias con 
el Cabildo y haciendo que este 
tratase en adelante á los Obis- 
pos con mas decoro. Retiró al 
Arcediano de Calatayud, susti- 
tuyéndole con Vicario, centra- 



lizando también de este mo- 
do la jurisdicción episcopal en 
aquel vasto territorio, con lo 
cual principian las luchas que 
caracterizan esta nueva época 
de nuestra historia. 

Era también este Prelado hi- 
jo de otro Justicia de Aragón, 
Don Berenguel de Bardaxi, su- 
cesor de Don Juan Jiménez Cer- 
dan en el Justiciado, como lo 
fué Don Jorge en el obispado 
del hijo de este. Llamábase su 
madre Doña Isabel Ram, herma- 
na de Don Domingo Ram, Obis- 
po de Huesca, y después Arzo- 
bispo de Tarragona y Cardenal. 

Fué Don Jorge Prior del Se- 
pulcro de Calatayud, y presen- 
tado para la iglesia de Pamplo- 
na, pues, siendo esta de canó- 
nigos reglares Agustinianos, era 
apropósilo el señor Bardaxi para 
Prelado suyo; pero no habien- 
do tenido resultado la presenta- 
ción, se le nombró para Tara- 
zona. Hallábase entonces en 
Florencia de Italia, y comisionó 
para lomar posesión al Dr. Don 
Bernardo Pujadas, Arcediano de 



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Cap. IX. Episcopoloyio de Tarazona del siglo XV al XVI í. 225 
Calatayud, su Procurador, Ad- ^crimine delati, diclus delatus 



ministrador y Vicario general 
en 1443. 

Habiendo regresado de Italia 
se dedicó especialmente á termi- 
nar los litigios que su antecesor 
habia dejado pendientes. La in- 
disciplina, que de resultas de los 
cismas y exenciones habia cun- 
dido por todas partes, se dejaba 
sentir, sobre todo, en los Cabil- 
dos. No consta que el de Tara- 
zona gozara exención del Obis- 
po, aunque es posible que el 
Papa Luna se la concediera, ha- 
biendo sido capitular de ella. 
Dedicóse el nuevo Obispo á 
transigir esta desavenencia con 
su Cabildo, y accedió al nom- 
bramiento de conjueces cuando 
hubiera que corregir ó castigar 
algún canónigo ó racionero, to- 
mando por norma la concordia 
que se habia hecho entre el 
Prelado y Cabildo de Valencia, 
en 1585, y las adiciones y Bu- 
las de su confirmación, de lodo 
lo cual hay ejemplares en el ex- 
pediente (i). 

La cláusula mas notable es 
la siguiente: «Et primo ubi qua- 
»Utas criminis exposcet detentio- 
y>nem persones Canonici de lali 



(i) Armario G. Cajón 1.° Lig. 5.* n. 3 
del Arch. del Cabildo. 

TOMO ILIX. 



«tu domibus Episcopi Tiraso- 
»sonensi$ detineatur, dum tomen 
»in modo el loco delinendi de- 
»feratur persones, secundum qua- 
vlitatem, mlalem el alias circuns- 
»tanlias personal captee, ad arbi- 
»trium el condilionem dictorum 
vDnorum. Episcopi vel Offitia- 
»lis ac conjudicum depulalorum 
y>per Capilulum, dum lamen cap- 
» tus detineatur nomine dicti Dni. 
» Episcopi el Capituli.» 

Si ocurriese alguna duda se 
debería consultar á la iglesia de 
Valencia, haciendo lo que allí 
se usara. 

No es menos notable la cláu- 
sula relativa á los racioneros, 
por la que se ve, que ya enton- 
ces tenían participación con los 
canónigos en todos los asuntos 
económicos de la Iglesia, como 
han venido teniéndola hasta el 
dia, y que aquellos beneficios 
eran casi patrimoniales de he- 
cho, pues se daban á los natura- 
les de la ciudad exclusivamente. 

«Item altendentes el conside- 
rantes quod porlionarii Eccle- 
»st(B Tirasonensis sunl indígenos, 
^naturales el filii procerum et 
»civium Civitaiis Tirasono3 t et 
»m agendis in capitulo super 
vcommunibus actibus, ibidem 
» Rendís, ut est in arrcndalio- 

29 



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226 España Sagrada. 

»nibus, locationious , infeuda- 
vlionibus (1) el aliis ibidcm 
tcommuniter gerendis inlersunt, 
»tn quibus Benefiliali aliar um 
»Ecclesiarum Calhedralium non 
» inlersunt nec inlerveniunl , le- 
»gitimis causis Nos ad id rno- 
»ventibus t ideo Nos Episcopus, 
»Decanus el Capilulum supra- 
»dicli slatuimus el ordinamus, 
»quod si enormitas , vel alia 
nqualitas criminis hoc exposcal, 
* Episcopus qui nunc esl, vel erit 
«pro lempore, senlentiam defini- 
otivam super privatione bene- 
»fuii, degradalionis, relegatio- 
»nis aut carceris condemnatio- 
»nis, a quinqué annis supra 
*aut eorum of filiales, seu com- 
vmisarii habeant pro ferré con- 
» Ira aliquem portionarium prm- 
hdiclm Ecclesice, qui nunc sunt t 
»t>el erunl in futurum, illam 
apro ferré non possinl, sine con- 
»judicibus Capituli ad id depu- 
»tatis.» 

Mas adelante (1458) transi- 
gió con el Cabildo algunos pun- 
tos de ceremonial, de que se 
hablará al tratar de la discipli- 
na de esta iglesia. 

Con la de Tudela transigió 
también el pleito sobre la cuar- 



(1) Censos enfilen lieos y perpetuos, 
t,ue en Aragón solían llamar ireudos. 



Tratado LXXXVH. 
tacion de diezmos de las tierras 
que labraban los de Ablilas y 
Cortes: nombró para ello apo- 
derado suyo al Chantre de Ta- 
razona, y el Dean de Tudela al 
Chantre de la suya, los cuales, 
en calidad de arbitros, transi- 
gieron aquella diferencia. 

Uno de los sucesos mas im- 
portantes de su tiempo fué la 
erección de la iglesia colegial 
de Borja. Don Pedro el Ceremo- 
nioso habia hecho donación del 
condado de Borja á Don Beltran 
Du-Guesclin , condestable de 
Francia, por privilegio dado en 
Barcelona, á 9 de Enero de 
4566. En 1575 el condestable 
francés la vendió al Arzobispo 
de Zaragoza, Don Lope de Lu- 
na, en 27.000 florines de oro. 
Autorizó la venta el Bey Don 
Pedro de Aragón, pero con la 
cláusula de poderse quedar con 
la ciudad cuando diera al Arzo- 
bispo la cantidad en que este la 
compraba. 

Pasó después á poder de Do- 
na Yolundn, mujer de Don Juan l 
de Aragón. De poder de esta 
vino á Don Alonso V de Ara- 
gón, que compró á la Reina 
Viuda los pueblos de Borja y 
Magallon, mediante la suma. de 
20.000 florines, que dieron ellos 
mismos al Roy por volver á la 



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Cap. L\\ Episcopologio de Tai 
corona. Hizo esta adquisición 
el Bey en 1438, y con tanta sa- 
tisfacción suya, que elevó á 
¡Jorja a la categoría de ciudad, 
y ofreció trabajar para hacerla 
catedral. Son notables las pala- 
bras del Real privilegio, que se 
hallan repelidas en la confirma- 
ción del que hizo mas adelante 
Don Juan II, y existe en el ar- 
chivo municipal de Borja. 

Hé aqui las cláusulas del di- 
cho privilegio mas notables en 
lo relativo á este asunlo: «fft 
quoniam nos t ruin nomen reg- 
añí et faustum serenissimae nos- 
»trae domus Aragonum, more fi- 
>delium et naluralium interna 
»devotione atque innata ipsa ci- 
» vitas et eius cives coluere cons- 
^tantia, illud in prmordiis at- 
»que intimis visceribus comer- 
»vando impressum, in ampliorem 
villius honorem et laude m, per 
»nos hceredes et succesores nos- 
»tros promitlimus, quod, quan- 
»<íim in Nobis eril, vel apud Do- 
»minum Summum Ponlificem, 
»vel apud Sacrosanctum Conci- 
»lium Basilienseaul aliud, vices 
»no$tras interponemus quo ad 
»poterimus eficaces, ut in saepe 
adicta Civitatc Borgiw Sedes et 
»Catredalis (sic) ecclesia ordir- 
»netur cuipraesulpraesil et Epis- 
»copalum habeat cerlis limiti- 



\zona del siglo XV al A VIL 227 
»6u¿ el redditibus, et omnia alia 
»qute Episcopali congruunt dig- 

La imposibilidad de dotar 
allí una catedral decente de- 
bió hacer que la Reina Gober- 
nadora se conteníase con pe- 
dir siete años después la erec- 
ción de una modesta colegiata. 

Argaez dice que este pleito 
sobre catedral se falló por el 
Nuncio. Es lo cierto que el año 
1445 el Papa Eugenio 111, á pe- 
tición de la Reina Doña María, 
Gobernadora de Aragón, y de 
los vecinos de Borja, dió co- 
misión al Abad de Veruela y al 
Dean de Tudela para erigir en 
colegiala la iglesia de Santa 
María de aquella, en que había 
entonces 17 racioneros, ademas 
de otros varios capellanes, de- 
biéndose refundir las raciones en 
nueve prebendas para un Prior 
y ocho canónigos (1). 

Supone Argaez que ya por 
entonces solicitó Calatayud te- 
ner catedral: no consta que por 
entonces lo intentara, pues fué 
en el reinado de Don Juan II 
cuando se principió esta soli- 
citud. 

El pleito del Arcediano Pe- 
dro Górmanos quedaba termi- 



(i) Véase en el apéndice. 



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228 España Sagrada. 

nado, y el nuevo Arcediano Pu- 
jadas, lejos de ser hostil al Obis- 
po, era partidario y hechura su- 
ya. Obtuvo para ello el señor 
Bardaxi una Bula del Papa Ni- 
colao V, en 1447, en virtud de 
la cual quedó fija la residencia 
del Arcediano de Calatayud en la 
catedral de Tarazona, dándole 
la tercera silla á continuación 
del Dean y Arcediano titular de 
la iglesia: sobre las dos preben- 
das que tenia de renta se le se- 
ñaló la de otras dos mas, vi- 
niendo á tener por este concep- 
to la dotación de cuatro canóni- 
gos. El sobrante de la pingue 
renta que antiguamente gozaba, 
se aplicó al fondo de las distri- 
buciones cuotidianas para los 
que asistiesen al coro. 

Los grandes talentos de! Obis- 
po Don Jorge hicieron que los 
Reyes le emplearan con mucha 
frecuencia en asuntos políticos 
de legacías y gobierno. En 1447 
fué nombrado embajador al Rey 
de Castilla, en unión de otros 
tres caballeros, con los cuales 
visitó al Rey en Soria. Al año 
siguiente fué á Ñapóles para 
enterar de los asuntos de Ara- 
gón al Rey Don Alonso V, en- 
redado en las aventuras de Ita- 
lia. Al mismo tiempo visitó al 
Papa Nicolao V. A la muerte 



Tratado LXXXVII. 
de este Pontífice fué nombrado 
por el Rey para ir á cumpli- 
mentar al Papa Calixto III, en 
unión de otros varios Prelados 
y magnates. Ademas de estas 
legacías tuvo otros muchos car- 
gos políticos de gran importan- 
cia, pues era uno de los perso- 
najes mas notables y respetados 
en su tiempo. Fué Canciller de 
Aragón, y padrino de pila del 
Rev Don Fernando el Católico, 
á quien tuvo en sus brazos al 
recibir el bautismo. En 4461 
fué uno de los 72 que se nom- 
braron en las Cortes para lle- 
var la voz del Reino, durante 
los disturbios que hubo entre 
Don Juan II y el Principe de 
Viana. Asistió ademas á otras 
varias Cortes, y en especial á 
las que se celebraron el año 
1401, en las que fué jurado el 
Infante Don Fernando el Cató- 
lico, su ahijado, en la parroquia 
de San Pedro de los Francos en 
Calatayud, donde se tuvieron 
aquellas Corles. 

Murió este gran Prelado en 
Zaragoza, el dia 9 de Setiembre 
de 1464, de edad muy avanza- 
da. Se le dió sepultura en la 
capilla de Santiago, (jue había 
construido en la iglesia del Pi- 
lar para su padre y hermanos. 
Se duda sí le trasladaron á Ta- 



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Cap. JX . Eptscopologio de Ta 
razona, pero no parece proba- 
ble: la poca formalidad con que 
se procedió en el siglo pasado á 
la restauración del templo del 
Pilar, hizo que desaparecieran 
torpemente el sepulcro de este 
Prelado y de otros muchos ara- 
goneses célebres de la edad 
media. No hay en Tarazona ves- 
tigio alguno de que se le enter- 
rase allí. 

En su testamento dejó un le- 
gado notable á la iglesia de San- 
ta Maria y al Ayuntamiento de 
Calatayud, á quienes mandó en- 
tregar su pontifical. Por des- 
gracia el Ayuntamiento, en el 
siglo XVII, tuvo el mal gusto de 
venderlo, para construir una 
capilla á San Paterno, de quien 
decian los falsos Cronicones que 
habia predicado en aquella ciu- 
dad. Afortunadamente se con- 
servan el Breviario y algunos 
libros litúrgicos, de que se ha- 
blará en el lomo siguiente (1). 



(1) En un inventario muy curioso de 
i 430 se habla de las ropas y alhajas de la 
iglesia de Sania Maria. En Iré ellas se citan 
•una cruz de argent sobredorada obrada de 
moruneria, con vim esmaltes: un manto que 

dió la Reina Doña María negro de ce 

forrado en grises. La capilla que dió el 
Obispo Bardaxi: otra capilla de vestimen- 
tas vermellos. que dió el Papa B.°, con todo 
su apero excepto cintis. Item una mitra de 
Vispe que trajo de seda blanca: nada de 
ello existe ya. 



azona del siglo XV al X VIL 229 
DON PEDRO FERR1Z. 

(1464.) 

No se sabe á punto fijo la pa- 
tria de este Prelado, aunque el 
epitafio que tiene en la Miner- 
va de Roma le llama oriundo 
de Tarazona, pero Escolano le 
supone nacido en Concentaina. 

Estudió latinidad en Valencia 
y el derecho en la Universidad 
de Lérida: de allí pasó á Rolo- 
nia, donde se graduó de doctor. 
En Roma fué consultor de los 
Cardenales Hugon de Santa Sa- 
bina y del de San Marcos, que 
con el tiempo llegó á ser Papa. 
Pió II le hizo Auditor de la Rola 
Romana por la corona de Ara- 
gón. Con potestad de Legado 
apostólico fué á Maguncia para 
arreglar los disturbios que ha- 
bia en aquella iglesia, con mo- 
tivo de haber depuesto á su 
Prelado, pasando de allí á Lie- 
ja con el propio objeto. Dos 
años invirtió en estos asuntos. 
Al regresar á Roma, el Papa 
Paulo II, que acababa de subir 
al pontificado, le confirió el obis- 
pado de Tarazona, cuya provi- 
sión se había reservado con este 
objeto, ademas de haberle nom- 
brado su referendario. El man- 



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230 Españ Saagrada. 

dato apostólico, que copia Ar- 
gaez, lleva la fecha de 1.° de 
Octubre de 1464. 

Igualmente le confirió el Pa- 
pa el dcanato de Tudela, vacan- 
te por traslación de Don Fran- 
cisco Ferrer, Arzobispo de Ca- 
ller, al obispado de Mallorca, 
como se dirá en el catálogo de 
aquellos Deanes. 

Para el gobierno de los va- 
rios distritos de su diócesis nom- 
bró una junta compuesta de Don 
Lope Conchillos, Dean de Ta- 
razona y Tesorero de Tudela, 
Bernardo Pujadas, Arcediano 
de Calatayud, Juan do Ablilas, 
Chantre, Berenguer de Da roca, 
Prior de la colegiata de la Pe- 
ña en Calatayud, Marco Jimé- 
nez, y su sobrino Andrés Fer- 
riz. Conchillos y Ablilas eran 
Vicarios generales suyos en Ta- 
razona: quizá se repartirían la 
jurisdicción voluntaria y con- 
tenciosa, como hacían antigua- 
mente en algunos obispados de 
España que tenían dos Vicarios. 

En su tiempo se transigió la 
cuestión sobre el señorío de 
Tortoles, pueblo de moriscos, 
que el Key pretendía ser de la 
corona, y los Obispos lo defen- 
dían como cosa de la mitra. 
Don Juan II cedió, medíanle la 
cantidad de 4.000 sueldos, que 



raiado LXIXVIÍ. 
entregó al Rev Mateo Jimeno, 
Notario de Calatayud, como apo- 
derado del Obispo, la cual tran- 
sacción se hizo á 22 de Marzo 
de 1471. En ía escritura decla- 
ra el Rey que se hallaba apura- 
do de recursos para la guerra 
de Cataluña. 

Varias concesiones obtuvo el 
Obispo Ferriz de la Santa Sede. 
Fue una de ellas la de obligar 
á los moros y judíos á que pa- 
gasen los diezmos al Obispo y 
á las iglesias, según estaba man- 
dado por los Hetjes de Aragón. 
Pero esto no era exacto, pues 
los Reyes tehian cuidado de 
guardarles sus capitulaciones, 
según las cuales no debían pa- 
gar sino de las tierras que ad- 
quiriesen de cristianos, pero no 
de las suyas. Ademas que aque- 
llos mudejares y judíos no eran 
subditos del Papa ni del Obis- 
po, pues no habían entrado en 
el gremio de la Iglesia. Por otra 
Bula que obtuvo del mismo Pa- 
pa Sixto IV quedaron deroga- 
das las exenciones v privilegios 
que los Papas Eugenio IV y ur- 
bano IV habían concedido al 
convento del Sepulcro de Cala- 
tayud contra la jurisdicción or- 
dinaria de los Obispos de Tara- 
Zona. Argaez no copió esta Bu- 
la, pero se halla extractada en 



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Cap. IX. Episcopologio de Tarazona del siglo XV al XVII. 231 
un cuaderno impreso, Ululado quería sujetar á todas las de 



Pontificia diplómala et Regia 
privilegia Sánelas Ecclesice Ti' 
rasonensi concessa super deci- 
mis el primiliis. En ella el Papa 
Sixto IV, á 4 de Abril de 1474, 
revoca molu proprio y de pleni- 
tudine potestatis, las Bulas de 
los Papas anteriores, sujetando 
al Prior, canónigos y vasallos 
del Sepulcro al pago de diez- 
mos y de procuraciones de vi- 
sitas. Pero debió añadir el P. 
Argaez ya que cita esta deroga- 
cion, que cuatro anos después 
el mismo Papa, en Marzo do 
1478, á petición del Rey Don 
Fernando el Católico, que apre- 
ciaba mucho á la iglesia del Se- 
pulcro, y no miraba con buenos 
ojos al Obispo Ferriz, revocó 
su Bula anterior, y sujetó in- 
mediatamente á la Sede Apos- 
tólica al Prior, canónigos é 
iglesia del Sepulcro de Calata- 
yud (1). 

Por lo que hace á las iglesias 
del arcedianado de aquella ciu- 
dad, la Bula era notoriamente 
subrepticia, pues, reconociendo 
el patronato de los Reyes de Ara- 
gón en las iglesias conquistadas, 



(1) Se cila esta Bula en el resumen de 
las que publicó el Sepulcro en el siglo pa- 
sado, refiriéndose al n. 13 del archivo. 



aquel territorio á pagar de lo que 
nunca habian pagado por el pri- 
vilegio de Don Alfonso el Bata- 
llador. Y á la verdad no se con- 
cibe cómo Argaez tuvo valor 
para acusar á Martínez del Vi- 
llar de haber ingerido en el pri- 
vilegio de población de Calata- 
yud la cláusula respecto de la 
cuartacion del Obispo, cuando 
se halla citada en esta Bula de 
1474, casi un siglo antes de que 
naciera Villar (1). «Accepimus 
*siqnidem, quod olim Ínclita; me- 
»morim Aldephonsus Aragonum 

»Rex, ele ea tamen adjecla 

nconditione quod iidem Reclo- 
ares, Vicarii et B ene filial i ac 
»Clerici ad solvendum quarlam 
vparlem Decimarum huyusmodi, 
vvidelicet pañis, vini el peco- 
»nim incremenlorum dumtaxat, 
»et non aliarum rerum, cum ilr 
alas tamquam viles el parvi mo- 
»menfi tune cernerent.» Los del 
arcedianado acudieron á pedir 
la manutención, según los fue- 
ros, y aunque en varias ocasio- 
nes, y hasta en el siglo pasado, 
se litigó este punto, consiguie- 
ron sostener su privilegio en 
aquel pais, donde tanto se res- 
petaban la posesión y el dere- 



0) Véase en el apéndice. 



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232 España Sagrada. 

cho consuetudinario; de modo 
que al suprimirse el diezmo en 
España en eslos últimos años, 
los de la Comunidad de Calata- 
yud solamente pagaban todavía 
al Obispo el cuarto, con arreglo 
á su fuero de población. 

En 147G fué creado Carde- 
nal el Obispo Ferriz por el mis- 
mo Sixto IV, aunque se conje- 
tura que no fué muy á gusto del 
Rey Don Juan II y Don Fernan- 
do el Católico, que deseaban se 
diese el capelo al Obispo de Ge- 
rona Don Juan Margarit. Duró- 
le poco tiempo, pues murió dos 
anos después, en 1478, día 25 
de Setiembre. 

Quedan de él varias cosas 
que recuerdan su memoria en 
la catedral de Tarazona. Fué 
uno de ellos un riquísimo Mi- 
sal, que aun se conserva, escri- 
to en 1471, en Roma, por un 
clérigo de Salamanca, y ador- 
nado con preciosas viñetas y 
miniaturas de esquisito gusto, 
que es una de las mejores alha- 
jas que honran aquella santa 
iglesia. Las armas del Carde- 
nal eran la Cruz de San Jor- 
ge, con una herradura en cada 
brazo. Dicese que tuvo empeño 
este Obispo de que se traslada- 
ra la catedral á otro paraje mas 
seco y próximo á la ciudad. 



Tratado LXXXVll. 
¡Ojalá se hubiera realizado tan 
buen pensamiento! aunque si el 
sitio habia de ser la parroquia 
de la Magdalena, siempre hu- 
biera sido su fábrica ahogada y 
mezquina. También se instituyó 
en su tiempo la dignidad de Ar- 
cipreste en la catedral de Ta- 
razona. 

En la colegial de Calatayud 
hizo, de acuerdo con el Cabil- 
do, que fueran patrimoniales 
las raciones de aquella iglesia, 
como han seguido siéndolo has- 
ta el dia, á imitación de lo que 
sucedía en los beneficios de las 
demás iglesias parroquiales de 
aquella ciudad y su arcediana» 
do, si bien algunas de ellas lo 
eran ya desde el siglo anterior, 
como queda dicho. La concor- 
dia que hizo con aquel Cabildo 
para la provisión de ellas y de 
los canonicatos, fué aprobada 
por Sixto IV, y después por 
León X. 

El epitafio del Cardenal Fer- 
riz en la Minerva de Roma di- 
ce asi: 

«Pctro Ferrici e citeriore 
vllispania oriundo, tituli Sti. 
»Xysii. Prbro. Cardinali Tira- 
»$on. quera, uí singulare celalis 
»sucb ¡nlegritutis, justitiae doc- 
»triiuB, religionis el virtutum om- 
vniuni exemplar, principes el na. 



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Cap. IX. Episcopologio de Tar< 
»tiones omnes Chrisliance pa- 
r>trem et patronum dúo pmci- 
»pue clarissimi Pontífices Ro- 
»mani, Paulus 11 el Xystus ////, 
»m rescribendo et navícula Pe- 
»tri regenda, dexlram suamap- 
»pellare dignabantur. Cum de 
»humano genere et ab Sede sum- 
¡>mo cum labore et patientia be- 
»nemcritus incredibili de se apud 
amor tales omnes desiderio relíe- 
nlo Hornee obiisset anno salutis 
»MCCCCLXXVin séptimo, Cal. 
»Oclobris b. m. p. (benemerenli 
»posuerunt) Dominicus S. Card. 
>S. Clemenl. Collega} et Andreas 
»Eps. Tirason. arunculo. Vixit 
»an. LXW, menses V, dics X.» 

DON ANDRES MARTINEZ 
FERR1Z. 

Era este Prelado un curial 
de Roma, sobrino del Obispo 
anterior. Como el beneficio ha- 
bía vacado in Curia, el Papa lo 
confirió á este sujeto, que tam- 
bién era canónigo de Tarazo- 
na, pues su tío le habia dado 
una prebenda en aquella cate- 
dral. Quería el Rey Don Juan II 
el obispado para un nieto suyo, 
bijo del Príncipe Don Carlos, y 
llovó á mal que el Papa lo pro- 
veyera sin contar con él. Exigió 
que renunciara el electo, pero 

TOMO XUX. 



¡zona del siglo XV al XVJÍ. 255 
el Papa le sostuvo, fundado en 
las reglas de Cancelaría, y pren- 
dió al Obispo de Osma, Don 
Francisco de Sanlillana, que le 
hizo un requirimiento de parte 
del Rey en términos algo des- 
templados. La elección del Obis- 
po Don Andrés fué hecha en 
1478 por Sixto IV. 

Por estos desacuerdos tardó 
el Obispo en venir á Tarazona, 
pues parece que llegó al cabo de 
ocho artos, en 1486. En el in- 
termedio fué decapitado en la 
plaza de Tarazona un hermano 
suyo, que, habiendo altercado 
con un ministro de justicia, es- 
tando en el palacio episcopal, 
lo tiró por una ventana de este, 
de cuyas resultas quedó muer- 
to. Como el caso era atroz, y 
por otra parle el Rey Don Fer- 
nando el Católico tampoco mira- 
ba con buenos ojos el nombra- 
miento del Obispo, no quiso de- 
jar de castigar al delincuente. 
Advierte Argacz que antes de 
venir á Tarazona el Obispo Mar- 
tínez, ya tenia designado suce- 
sor, en virtud de la reserva que 
se hizo á favor del Cardenal Don 
Rodrigo de Rorja, Obispo Por- 
tuense. Admírase de esto aquel 
Padre, pero no debiera extra- 
ñarlo, pues era una de las cor- 
ruptelas de aquel tiempo el acu- 



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254 España Sagrada. 

mular muchos beneficios pin- 
gües por medio de estas especu- 
lativas. 

Uno de los primeros actos 
que se saben del Obispo Don 
Andrés, fué la concordia con el 
Cabildo sobre los diezmos del 
Buste, en 7 de Abril de 1480. 
Visitó en seguida el arcediana- 
do de Calatayud, y para su bjuen 
gobierno otorgó unas constitu- 
ciones, estando retirado en el 
monasterio de Piedra, y las con- 
cluyó á 1 i de Octubre de 1487. 
Tuvo algunas desavenencias con 
los del arcedianado sobre pago 
de diezmos, y con los de Borja 
sobre prerogativas de su igle- 
sia, que principiaba á tener im- 
portancia por los favores de los 
Reyes Católicos y de los Papas 
de aquel apellido, pero se tran- 
sigieron por la mediación de 
aquellos Reyes, y los del arce- 
dianado por la sentencia del Ar- 
zobispo Don Alonso de Zarago- 
za á favor de la mitra de Ta- 
razona. 

También fué Dean de la ca- 
tedral de Tudela, y en su tiem- 
po se hizo el gran retablo de 
madera, adornado de cuadros y 
crestería, que aun subsiste, y 
que, en ausencia suya, consa- 
gró el año 1494 su Vicario, el 
Obispo de Filadellia, confesor 



Tratado LXXXVII. 
de los Revés de Navarra. El P. 
Argaez le llama coadjutor, pero 
dudo que lo fuese, pues el acta 
de la consagración solo le llama 
Vicarius ¡n hac parte. Como las 
coronas de Aragón y Navar- 
ra, unidas en la cabeza de Don 
Juan II, habian vuelto á sepa- 
rarse á la muerte de este Rey, 
los navarros no veian bien que 
el deanalo de Tudela, segunda 
dignidad eclesiástica en sus Cor- 
tes, se desempeñara por un Pre- 
lado de la corona de Aragón. 
Por eso es muy probable que el 
Obispo de Filadclfia, fraile Car- 
melita del convento de Tarbes, 
fuera Vicario general del Deana- 
to de Tudela, pero no coadjutor 
del Obispo de Tarazona, y esto 
parece indicar la frase Vicarius 
in hac parte, esto es, en Tu- 
dela. 

Otras obras notables se hi- 
cieron en la catedral de Tara- 
zona, por el Obispo Don Andrés 
unas, y otras por particulares. 
El Dean Don Lope de Conchi- 
llos construyó la capilla donde 
está su sepulcro, para si y para 
sus descendientes. El Obispo 
hizo también á sus espensas la 
capilla de San Andrés, que sir- 
ve de parroquia, detrás del al- 
tar mayor, y la antesacristia, 
en que se ven las armas del 



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Cap. IX. Episcopologio de Ta 
Cardenal Ferriz, que usaba tam- 
bién su sobrino. 

En tiempo de este Prelado se 
celebraron varias Cortes en Ta- 
razona, principalmente las de 
1495, que se tuvieron en la 
iglesia de la Magdalena. Enton- 
ces también, hallándose en Ta- 
razona las dos cortes de Aragón 
y Castilla, en aquel mismo año, 
día 11 de Octubre, fué consa- 
grado en la capilla de la Piedad 
de su convento de San Francis- 
co, el célebre Fr. Francisco 
Jiménez de Cisneros, Arzobispo 
de Toledo. En aquel mismo año 
murió en Orihuela el Obispo 
Don Andrés Martínez, v se du- 
da si fué enterrado allí, ó tras- 
ladado á la capilla de San An- 
drés, fundada por él, donde se 
ve una modesta lápida sepulcral 
con sus armas. 

DON GUILLEN RAMON DE 
MONCADA. 

Afortunadamente para la igle- 
sia de Tarazona no llegó á te- 
ner efecto la cspectativa del 
Cardenal Borja, pues no hubie- 
ra residido, como tampoco re- 
sidió la de Mallorca, de donde 
era Obispo cuando fué promo- 
vido al Pontificado con el titulo 
de Alejandro VI. 



nona del siglo XV al XVII. 255 
Sucedióle en la sede de Ma- 
llorca el citado Don Guillen, 
que era Obispo de Vich desde 
el año 1474. Era este, como in- 
dica su apellido, de una familia 
de las mas ilustres de Catalu- 
ña. Aunque fué Obispo de Vich 
por espacio de diez y nueve 
años, residió tan poco tiempo 
en su iglesia, que, como nota 
Villanueva (1), estuvo por mu- 
chos años titulándose solo Obis- 
po electo, pues el Rey Católico 
le empleaba con frecuencia en 
negociaciones políticas, en ta- 
les términos, que basta 1483 
apenas se hallan noticias suyas 
de residencia en aquella iglesia. 
En 1488 fué nombrado por el 
Rey Presidente del Consejo de 
la Santa Hermandad, que se for- 
mó en Aragón para la persecu- 
ción de los malhechores (2). A 
principios del año 1495 fue tras- 
ladado al obispado de Mallorca, 
vacante por la promoción del 
Cardenal Borja á la Santa Sede, 
en 1 1 de Agosto de 1492. Tam- 
poco en Mallorca se tomó gran 
molestia por residir, y ni aun 
se sabe el dia de su posesión. 
A la de Tarazona fué trasla- 



(1) Villanueva, Viaje literario, lomo VII, 
pág. 93. 

(2) Zurila, lib. 20, cap. 22. 



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256 España Sagrada. 1 

dado en el año de 1490, y se 
sabe que tomó posesión en 16 
de Julio, como consta por una 
carta de su sucesor en el obis- 
pado de Mallorca, en la cual se 
queja de que sus Vicarios se- 
guían gobernando y cobrando 
las rentas, á pesar de haber to- 
mado Don Guillen posesión de 
la mitra de Tarazona. 

Argaoz pretende, contra Zu- 
rita, que Don Guillen fué Obis- 
po de Urgel y no de Vich y Ma- 
llorca, pero no consta en el 
Episcopologio de aquella igle- 
sia, y sí en los de eslas otras 
dos, por lo que su simple dicho 
no puede prevalecer contra las 
aserciones de Zurita, mejor y 
mas autorizado critico, y los 
documentos que cita Villanuc- 
va (1). 

A poco de haberse posesio- 
nado de la iglesia de Tarazona, 
el Papa Alejandro VI, que le 
apreciaba mucho, le concedió la 
provisión de lodos los beneficios 
simples ó curados, que vacasen 
dentro de su obispado en los 
meses de provisión apostólica. 
La Bula de esta concesión, du- 
rante la vida del Obispo, lleva- 
ba la fecha de 4 de Enero de 



(1) Villanueva, Viaje lüerariú, t. XXII, 
pág. 90. 



rotado LXXXVÍI. 
1497. En aquel mismo año hi- 
zo el dicho Papa patrimoniales 
el priorato y demás prebendas 
y beneficios de la iglesia de 
Borja, lo cual confirmó en 6 de 
Julio de 1498, declarando que 
se habian de conferir, no á 
oriundos de Borja, sino á suje- 
tos bautizados en las iglesias de 
aquella ciudad. 

Los asuntos políticos, en que 
andaba ocupado el Obispo Don 
Guillen, le obligaron también á 
estar ausente con frecuencia de 
su diócesis y nombrar coadju- 
tores. En 1498 tenia con este 
objeto, y con título de Visita- 
dor de la diócesis, á Fr. Gui- 
llen Sorra, Franciscano, Obispo 
titular de Hipona, según consta 
de una concesión de indulgen- 
cias hecha en Borja el dicho año, 
según la cita Argaez. En 1509 
desempeñaba este cargo Fr. Vi- 
cente de Butrón, Obispo de Tú- 
nez, que se titulaba también Vi- 
silador general, en unión del 
canónigo de Tarazona Juan de 
San Yustc. 

Con lodo, no se crea que las 
ausencias del Obispo Moneada 
fueran tan continuas que no to- 
mase parte en la dirección es- 
piritual de la diócesis. En 1501 
andaba visitándola, y en espe- 
cial el arcedianado de Calata- 



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Cap. IX. Episcopologio de Tí 
yud, con cuyo motivo mandó 
hacer información jurídica de 
los milagros de Nuestra Señora 
de la Sierra, una de las efigies 
mas veneradas, no solo en aque- 
lla tierra, sino también por la 
de Soria y Molina. Concedió en- 
tonces á los patrimonialistas de 
las iglesias de Calatayud que no 
pagasen cuarto de sus hereda- 
des propias, durante su vida, y 
ademas dió constituciones para 
el buen gobierno de las iglesias 
de aquel territorio, las cuales 
se acabaron á 21 de Octubre de 
de 1497, y se otorgaron con 
asistencia del clero de la ciudad 
y Comunidad. 

Pero lo que mas ilustra la 
memoria del Obispo Moneada 
es la reparación del magnífico 
claustro de la catedral, que se 
hallaba arruinado desde la épo- 
ca de las guerras con Don Pe- 
dro el Cruel, y que se princi- 
pió á restaurar, ó, por mejor de- 
cir, á construir de nuevo, dán- 
dole mas altura, amplitud y qui- 
zá belleza (1). Principióse la 
obra en los primeros anos del 
siglo XVI, y aun no se habia 
terminado en 1529, en cuya 
época el Cabildo acudió á los 



(i) Recuerdos y belleza» de Aragón, por 
Don José Quadrado, lomo de Aragón. 



*azona del siglo XV al XVI í. 237 
jurados de la ciudad para que 
se remediase la claustra, aun- 
que quizá se tratara mas bien 
de reparar los perjuicios de al- 
guna inundación, de las que ha 
solido padecer aquel, pues el 
Ayuntamiento concedió un ve- 
cinal, hasta que la claustra que- 
dase limpia. El Cabildo conce- 
dió á los vecinos, en justa cor- 
respondencia, poderse enterrar 
gratis en el huerto que formaba 
el claustro y en los dos lados de 
este, que no se ven desde la 
puerta de entrada en el crucero 
de la iglesia, mediante la canti- 
dad de cinco sueldos. Las armas 
del Obispo Moneada se ven so- 
bre la citada puerta y otros pa- 
rajes del claustro. Ayudaron 
también con sus limosnas no 
pocas familias nobles de Tara- 
zona. 

Asistió el Obispo Moneada al 
Concilio provincial, que se cele- 
bró el año 1517, en que se pro- 
testó contra los rediezmos que 
pedia el Papa León X para la 
guerra contra el Turco, en vir- 
tud de lo dispuesto en el Con- 
cilio V de Letran. Acordóse por 
el Arzobispo de Zaragoza, Don 
Alonso de Aragón, y sus com- 
provinciales acudir al Cardenal 
Cisneros, como Primado de Es- 
paña, para que se opusiese á 



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238 España Sagrada. 1 

esta disposición, como aquel lo 
hizo. 

El fallecimiento del Obispo 
Moneada se cree que fué á fines 
del año 1521. Ignórase el sitio 
de su sepultura. 

DON GABRIEL DE ORTI. 

Era este natural de Tarazo- 
na, y sus padres Gabriel y Ma- 
ría Saez, personas nobles de 
aquella ciudad. 

En 1512 consta que ya era 
canónigo, y por entonces la Rei- 
na Doña Germana, mujer de 
Don Fernando el Católico, le 
dió sus poderes para gestionar 
en varios pleitos y solicitudes 
que tenia pendientes en Fran- 
cia. También el Rey Don Fer- 
nando le comisionó para que 
fuera de embajador suyo á En- 
rique VIII de Inglaterra, des- 
pués de la batalla de Tournay. 
A su regreso la Reina Germana 
le tuvo siempre en mucha esti- 
ma, y el Emperador Gárlos V le 
nombró su capellán, por in- 
fluencia de la misma Reina viu- 
da, cargo que desempeñó hasta 
que el mismo César le presentó 
para el obispado de Tarazona, 
vacante por muerte del Obispo 
Moneada. Despacháronse las Bu- 
las á 12 de Marzo de 1522, y 



atado LXXXVÍ1. 

se consagró á 28 de Junio de 
1523, en Valladolid, en el con- 
vento de la Trinidad. 

En el intermedio pasó por el 
obispado el Papa Adriano VI, 
que se detuvo á comer en Ma- 
llen el dia 27 de Marzo de 1522, 
adonde vino á cumplimentarle 
el Abad de Veruela con los 32 
monjes de su comunidad. En 
lúdela le obsequió mucho el 
Dean de aquella iglesia, Don 
Pedro Villalon, que habia sido 
camarero del Papa Julio 11, y 
obtuvo los pontificales para los 
Deanes de Calatavud y Tudela, 
con cuyo motivo principiaron 
los grandes litigios, de que se 
hablará al tratar de aquellos 
deanatos. 

También tuvo competencias 
con el Prior del Sepulcro de 
Calatayud, que se transigieron 
poniendo el negocio en manos 
del Abad de Piedra y el Prior 
del Cármen. Fallaron estos á 
favor del Obispo, en lo relativo 
á las iglesias, pero dejando la 
exención de las personas. 

Ademas de estos litigios tuvo 
uno muy ruidoso con los de Cal- 
cena, que se rebelaron contra 
la jurisdicción señorial del Obis- 
po, propasándose á vias de he- 
cho. Fueron condenados los del 
pueblo por el Justicia de Aragón 



- 



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Cap. IX. Episcopologio de Ta 
en 500 ducados de oro, y algu- 
nos á extrañamiento del reino, 
por los delitos á que se habian 
atrevido. Los Obispos continua- 
ron nombrando alcaides para 
Calcena y Oseja, y en las sedes 
vacantes los nombraba el Cabil- 
do. Tenían estos residencia en 
el castillo, administraban justi- 
cia, recaudaban las rentas de la 
mitra, y tanto ellos como sus 
tenientes gozaban de asiento 
preeminente en la iglesia. Con- 
tinuaron gozando de este dere- 
cho los Obispos y Cabildo hasta 
fines del siglo XVII. 

También trataron de rebelar- 
se los moriscos de Grisel, pue- 
blo del Cabildo, y fué preciso 
tomar algunas precauciones con 
ellos y con los de los otros va- 
rios pueblos de moriscos, que 
eran de la mitra ó del Cabildo, 
desarmándolos por i,emor de que 
se levantaran como los de An- 
dalucía. 

Una constitución hizo el se- 
ñor Orti, el año 1531, acerca 
tle las jubilaciones de los canó- 
nigos, y es la última de las que 
contiene el catálogo de consti- 
tuciones de aquella iglesia: cua- 
renta años necesitaba residir el 
canónigo puntualmente en ella 
para que se le jubilara, pudien- 
do entonces ganar la gruesa y 



nona del siglo X V al X Vil. 239 
las distribuciones cuotidianas, 
menos las de maitines, sin asis- 
tir al coro. Los maitines se 
tenían aun entonces á media 
noche. 

Al año siguiente consta que 
visitó el deanato de Tudela pa- 
ra corlar las competencias que 
traía el Dean con el Obispo de 
Túnez, auxiliar del de Tarazona, 
á quien había puesto allí con ob- 
jeto de contrarcstar al Dean. 

En 1.554 visitó el arcediana- 
do de Calatayud personalmen- 
te, y al siguiente murió en Cas- 
cante, á 10 de Agosto de 1535. 

La obra mas notable de su 
pontificado es la fachada de la 
iglesia mayor de Santa Maria 
de Calatayud, que construyó á 
sus espensas, de mármol del 
pais, la cual, aunque deteriora- 
da, es una de las obras mas lin- 
das del gusto plateresco que se 
conservan en España. Sobre to- 
do son preciosas las dos esta- 
tuas de San Pedro v San Pablo, 
las cuales, según se dice, trató 
Felipe II de llevar al Escorial. 
Dos inscripciones de la fachada 
declaran la época y el fundador: 
«Clemente Vil Pont. Max. Ga- 
r>briele de Orti Ttrason. Epo.» 
La otra: «Exaclum opus anno 
vMDXXVll, K* V.° imperante 
r>Hisp. liege Catol.» 



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240 España Sagrada. 

En tiempo do este Prelado se 
exigieron al clero por el Papa 
Adriano VI los rediezmos de 
todos los beneficios, que se ha- 
bían protestado en los años an- 
teriores. Uno de los colectores 
fué el Provisor de Tarazona, 
Don Garcia Dayvar, según apa- 
rece de los mandamientos im- 
presos que se conservan en el 
archivo de la catedral, y de los 
que se copia uno, por ser docu- 
mento poco conocido (1). 

DON HÉRCULES GONZAGA. 

Presentó el Emperador para 
la vacante, el año de 155(5, al 
Cardenal del título de Santa 
María la Nueva, Don Hércules 
Gonzaga, pariente de los Du- 
ques de Mantua: no lo debieron 
llevar á bien los Aragoneses, 
que en tales casos solían pro- 
testar la violación de su fuero 
de Prwlaluris et aliis benefitüs 
ab alicnigcnis non possidcndis. 

El Cardenal, como era de 
esperar, no vino á España. 
Nombró por su Vicario general 
á Don Luis de Castellar, proto- 
notarío apostólico, que lo fué 
durante gran parle del tiempo 
de su pontificado, habiéndole 



(I) Veasií on el ap» : n«1¡c<!. 



Y atado LXXXVJJ. 
sucedido en el cargo Don Gar- 
cia de Artíeda. Para los actos 
pontificales y de visita tuvo al 
Obispo titular de Rodas, el M.° 
Fray Miguel Sangüesa, Cister- 
ciensc, Abad que habia sido de 
Rueda. Fué el señor Gonzaga 
Obispo de Tarazona hasta fines 
del año 454G, en que resignó 
su mitra. 

Los hechos mas notables, du- 
rante eslos diez años, fueron la 
impresión del Breviario de la 
diócesis, la terminación de la 
cúpula de la catedral, á expen- 
sas del Arcediano de Tarazona 
Don Juan Muñoz, v el haber 
cesado los últimos vestigios de 
la vida regular en la catedral, 
durante este tiempo. En efecto, 
en 1559 concedió el Papa Pau- 
lo 111 á los canónigos de Tara- 
zona, que pudieran cantar los 
maitines al anochecer, en vez 
de ir á la catedral á las doce de 
la noche, como habían observa- 
do hasta entonces. Habiendo vi- 
da regular y claustral, no habia 
en ello los inconvenientes que 
se palparon cuando, rota aque- 
lla y no viviendo dentro del 
claustro, tenían que arrostrar á 
media noche las inclemencias 
del tiempo y los riesgos de las 
enemistades particulares. 

De la impresión del Brevia- 



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Cap. IX. Episcopologio de Tai 
rio se tratará al hacerlo de la 
disciplina de esta iglesia y los 
libros litúrgicos de su diócesis. 

Al Arcediano Muñoz, en pre- 
mio de la conclusión del cim- 
borrio, y de las fundaciones he- 
chas para su sostenimiento, se 
le dió sepultura en el centro de 
la capilla mayor, el año 1546, 
en que murió, según lo declara 
su epitafio. 

Por entonces también se fun- 
dó en Tarazona el convento de 
Franciscas de la Purísima Con- 
cepción, erigido con limosnas 
y donativos de los piadosos ve- 
cinos de aquella ciudad. Las 
primeras monjas vinieron, en 
1546, del convento de Jerusa- 
len de Zaragoza, y por superio- 
ra la venerable Doña Maria Co- 
loma, religiosa de gran virtud. 

Pero en todas estas cosas, 
aunque sucedieron en tiempo 
del señor Gonzaga, no se sabe 
que él tuviera participación al- 
guna, por lo cual la iglesia de 
Tarazona poco tiene que agra- 
decerle. 

DON JUAN GONZALEZ DE 
MUNEBREGA. 

Era este Prelado natural de 
Munebrega, de una familia de 

TOMO xux. 



izona del siglo XV al XVII . 241 
las principales del pueblo, en- 
tre las varias ilustres que tenia 
por entonces. Dice Argaez que 
fué canónigo del Sepulcro de 
Caialayud, pero en tal caso no 
debió profesar, pues de lo con- 
trario no se comprende cómo 
dejara el hábito y pasara á ser 
canónigo de Lugo. Pasó de esta 
iglesia á ser Provisor de Mon- 
doñedo, y luego Inquisidor, ha- 
biendo desempeñado este cargo 
en Cerdeña, Valladolid, Sevi- 
lla, Cuenca y Valencia. 

Martínez del Villar dice que 
fué Abad de Nuestra Señora de 
la O y Obispo de Ampurias en 
Cerdeña. Niégalo Argaez, fun- 
dándose en que no lo cita Car- 
rillo en su catálogo. Pero no 
no es bastante argumento, pues 
por el contrario no parece pro- 
bable que aventurase esta idea 
un sujeto tan grave como Vi- 
llar, paisano del Obispo, pues 
era también natural de Mune- 
brega, y que debió en su juven- 
tud conocer y quizá tratar al 
Obispo González. 

Cosa chocante es que fuera 
en tiempo de este Prelado, hijo 
del arcedianado de Caialayud, 
cuando principiaron los graví- 
simos pleitos entre la santa igle- 
sia de Tarazona y el clero de 
aquel, y que duraron por espa- 



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242 España Sagrada. 

ció de 200 años, con varias vi- 
cisitudes, animosidades y dis- 
pendios, perjudiciales al bien 
espiritual y temporal de la dió- 
cesis. Calmadas ya las pasiones, 
y mudadas radicalmente las cir- 
cunstancias, han desaparecido 
aquellas controversias, que nun- 
ca debieron existir, y que prin- 
cipiaron á calmarse desde me- 
diados del siglo pasado. Seria 
de desear el poderlas omitir. 
Aquí se dirá solamente lo pre- 
ciso para la integridad históri- 
ca, sin que sirva para remover 
cuestiones ya pasadas. 

Llevado el señor González de 
su celo pastoral, convocó síno- 
do á Tarazona. Deseaba reme- 
diar abusos, pues se estaba ce- 
lebrando el Concilio de Trento. 
Negáronse los del arcedianado 
de Calatavud á concurrir al si- 
nodo, á pretexto de ser territo- 
rio distinto. Ni el hecho ni el 
derecho estaban á favor de ellos. 
Argaez culpa á los Ayuntamien- 
tos de la Comunidad, pero no 
era á estos á los que convoca- 
ba á sínodo el Obispo. La ver- 
dad era, que los patrimonialis- 
tas veian que el Obispo trataba 
de reformar lo relativo á la cura 
de almas, y ellos no querían ad- 
mitirlo: también temían que se 
Jes exigiesen los rediezmos que 



Tratado LXXXVII. 
se habían pagado á los Carde- 
nales Fcrriz y Gonzaga, por ra- 
zón de su dignidad, y querían 
hacerse como tribulación per- 
manente, lo cual era contra su 
fuero. Habiendo apelado los de 
la Comunidad ante el Metropo- 
litano de las disposiciones del 
sínodo, el señor González recu- 
só al Arzobispo y acudió á Ro- 
ma, lo cual fué mal visto por 
los aragoneses v por el Empe- 
rador Carlos \, que escribió 
una carta algo fuerte al señor 
González, diciéndole: «Habéis 
«procedido á hacerlos citar co- 
»mo diz que están citados para 
«comparecer en Roma, de que, 
«si ansí fuese, terniamos causa 
»de admiración, ansí por ser en 
«perjuicio de nuestros vasallos, 
«llevándolos á pleitear fuera del 
«Reino, mayormente siendo per- 
vsonas seglares y en mucho nu- 
»me/*o, como por ser contrario 
»de lo que escribisteis.» La car- 
ta imperial llevaba fecha de 25 
de Junio de 1551, y ya para 
entonces el Obispo había gana- 
do sentencia en la Rola un mes 
antes. 

Eslando en estos litigios el 
Obispo suprimió al Vicario ge- 
neral de Calalayud. Esto dió 
lugar á otro nuevo conflicto y 
nuevas quejas, y habiendo acu- 



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Cap. IX . Episcopologio de Ta 
ttído los de la Comunidad á Fe- 
lipe II, que gobernaba en nom- 
bre de su padre, mandóle el 
Príncipe no introdujera nove- 
dades, y nombrara Vicario ge- 
neral, como habia antes. Argacz 
dice que el señor González ga- 
nó la firma para ejercitar la 
jurisdicción graciosa y conten- 
ciosa desde cualquier parte del 
obispado, pero no citó el docu- 
mento en que esto consta, y an- 
tes los del arcedianado decian 
en sus memoriales que el Obis- 
po habia retirado su contraür- 
ma en la corte del Justicia. 
Argaez merece poco crédito en 
lo relativo á este Prelado, pues 
ocultó muchas cosas que debie- 
ra decir como historiador im- 
parcial. Es cierto que el señor 
González tuvo pleitos muy rui- 
dosos con su Cabildo, con las 
iglesias de Agreda y Alfaro, con 
Tudela, y en fin con toda la dió- 
cesis, y Argaez lo calla, y en 
especial lo relativo al Cabildo 
y á Castilla. 

En efecto, no fué solamente á 
los de Calalayud á los que qui- 
tó el vicariato general; quitólo 
también á los partidos de Cas- 
tilla, v habiendo estos acudido 
al Consejo, perdió el Obispo el 
pleito, y se expidió Real Carla 
ejecutoria en 12 de Setiembre 



r*ona del siglo XV al XVII. 243 
de 1567, mandando que tanto 
el Obispo como sus sucesores 
pusieran siempre Vicario ge- 
neral en Agreda ó Alfaro, sin 
reserva ni limitación, para el 
ejercicio de su jurisdicción, 
tanto graciosa como conten- 
ciosa (1). 

Con la orden de San Juan tu- 
vo pleitos sobre la visita de las 
iglesias de la orden dentro del 
obispado, que eran once en 
Aragón y Navarra, y no logró 
terminar el litigio. Con su Ca- 
bildo de Tarazona vivió en com- 
pleto desacuerdo, pues tuvo con 
él pleitos muy ruidosos sobre 
los diezmos del pueblo del Bus- 
le, y oíros asuntos que se lle- 
varon á la Curia Romana, pues 
tampoco estaba de acuerdo con 
su Metropolitano, el sabio y 
piadoso Arzobispo de Zaragoza 
Don Fernando de Aragón, á 
quien solia recusar en las ape- 
laciones. 

En cambio era muy amigo 
del Inquisidor general Valdés, 
que con la prisión del Arzobis- 
po de Toledo Carranza, y el fa- 
vor de Felipe II, avasalló al 
episcopndo español. Envióle Val- 
dés á Sevilla para encausar á 



(1) Archivo de la colegiala de Alfaro, 
Lee *-°.n- 



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244 , España Sagrada. 

los protestantes, que en gran 
número principiaban á pulular 
por aquel pais y otros puntos de 
Andalucía. Bien se necesilaba 
un hombre de la energía y tac- 
to del señor González para ar- 
rostrar aquellos graves compro- 
misos. 

Como este no tenia derecho 
á percibir las porciones que 
poseia como canónigo, estando 
ausente de su iglesia, el Cabil- 
do se opuso á que cobrara las 
rentas de las dos canongias que 
tenia en la catedral, pues en 
cambio tenia sus rentas y dere- 
chos como Inquisidor. Pero el 
señor Valdés, en 1561, atrope- 
llo al Cabildo, amenazándole con 
excomunión mayor y 200 du- 
cados de multa para el Santo 
Oficio, si retenia las rentas de 
aquellas dos prebendas al Obis- 
po. Los pleitos y desacuerdos 
entre el Prelado y su Cabildo 
llegaron á lo sumo en 1560. En 
50 de Noviembre hizo este una 
representación durísima contra 
aquel (i). Requirióle el Cabildo 
la residencia, celebración de sí- 
nodo, ejercicio de pontificales y 
cumplimiento de lo mandado en 



. (1) Archivo de la catedral. Arm. C, 
cajón 1.°, lig. 8. a , n.° 45. La excomunión 
de Valdés está en el mismo arm. lig. 3.* 



'rotado LXXXVlt. 
el Santo Concilio de Trento. La- 
mentábase el Cabildo de que sus 
antecesores apenas habian re- 
sidido en la iglesia, y que algu- 
nos años ni aun consagraban los 
santos óleos, que los Visitado- 
res se excedían de sus derechos 
por acumular dinero, y maltra- 
taban á los clérigos, y finalmen- 
te le requerían que celebrase 
sínodo y reformara los abusos 
que deploraban, pues de no ha- 
cerlo asi acudirían «al Arzobis* 
»po, al Papa ó al Rey N. Sr. 
»por la fuerza y agravio que en 
»esta iglesia se nos hiciere. » 

Fuera por despique, ó por 
algún otro motivo desconocido, 
el señor González convocó sí- 
nodo para el dia 6 de Junio de 
1567 en Calatayud. Esta medi- 
da» como era de esperar, suble- 
vó á todos los oíros distritos de 
la diócesis. El Cabildo recurrió 
al Metropolitano, en 5 de Ma- 
yo, y apeló contra Ja convoca- 
toria en Calatayud, por ser pun- 
to extraviado, por la injuria que 
se hacia á la catedral y al dere- 
cho consuetudinario de esta, y 
acusando al Obispo de antago- 
nismo con ella, por los pleitos 
que el Cabildo tenia con él en 
la Curia Romana. Tanto por es- 
to como por los achaques del 
Prelado, el Concilio parece que 



* 



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Cap. IX. Episcopologio de Tat 
no se llegó á celebrar, pues no 
hay vestigio de él. Poco des- 
pués falleció el Obispo, en Oc- 
tubre de 1567, y fué llevado á 
enterrar á su iglesia de Muñe- 
brega, que en gran parle habia 
restaurado, dolándola ademas 
de preciosos ornamentos. 

En Tarazona restauró tam- 
bién el palacio episcopal, cons- 
truyendo su patio, escalera y 
otras habitaciones, cual hoy se 
ven, y la iglesia de las monjas 
Concepcionislas. En la del Bus- 
te hizo el altar mayor: en la igle- 
sia de Santa Marta de Calatayud 
fundó unas capellanías, y otras 
en Munebrega, juntamente con 
un pósito para los labradores, á 
fin de que no les fallara trigo 
para sus sementeras. 

También se concluyó por en- 
tonces la portada de la catedral, 
por la parte del Norte, que cos- 
teó el Tesorero Don Martin Mez- 
quita, que es de pésimo gusto 
y desdice del interior de una 
iglesia tan hermosa y grave. 
Sobre todo las cabezas de San 
Gaudioso y San Prudencio solo 
sirven de irrisión, y es de es- 
perar se sustituyan con otras 
ejecutadas de mejores manos. 
El sepulcro del señor Mezquita 
se ve cerca de la portada, re- 
construida á sus expensas, y en 



zona del siglo XValXYII. S45 
su lápida sepulcral estas pala- 
bras: «Quien mas hiciere passe 
adelante 4 , que yo aqui me quedo.* 

DON PEDRO MARTINEZ DE 
LUNA. 

Después de una vacante de 
cuatro años tomó posesión del 
obispado de Tarazona el Abad 
de Montcaragon, Don Pedro, 
hijo de los Condes de Morola y 
señores de lllueca, de la familia 
del antipapa Benedicto. 

Era la época de los arreglos 
de obispados. Felipe II, visla la 
desmedida extensión de las dió- 
cesis de España, hubiera de- 
seado subdividirlas casi todas, 
dejándolas de las proporciones 
que suelen tener en Italia: lo 
mismo deseaban Santo Tomás 
de Villanueva y los Prelados San- 
tos de su tiempo, pero los Ca- 
bildos se oponian, alegando la 
diminución de sus rentas. Creá- 
ronse entonces varios obispados ► 
nuevos, entre ellos los de Te- 
ruel, Barbaslro, Solsona y Jaca. 
Habia también con ello el pro- 
yecto de disminuir la importan- 
cia de los exentos y Abades mi- 
trados, según la mente del Con- 
cilio de Trento recien termina- 
do. Al Obispo de Huesca se le 
compensó á costa de la abadia 



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246 España Sagrada, 

de Montearagon, que era casi 
un obispado dentro de la dió- 
cesis de Huesca, dejándole sola- 
mente tres pequeños pueblos su- 
jetos á su jurisdicción, y 7.000 
ducados de renta, en vez de los 
30.000 que antes tenia. Las 
abadías de San Juan de la Peña 
y San Victorian quedaron redu- 
cidas en la misma proporción. 
El que principalmente trabajó 
en la erección de estas nuevas 
diócesis fué Don Carlos Muñoz 
Serrano (4), natural de Tara- 
zona, canónigo de su iglesia y 
Vicario general de Calatayud, 
comisionado por el Papa y el 
Rey para la erección de los nue- 
vos obispados. Conjetúrase que 
con motivo de estos arreglos, y 
el de ser trasladado el Abad 
Luna de Montearagon á Tara- 
zona, duró la vacante por es- 
pacio de tanto tiempo. Por otra 
parte San Pió V aplicó los fru- 
tos de la mitra á la conclusión 
. de la obra del palacio epis- 
copal, que el señor González 
había dejado sin concluir. 'Hi- 
ciéronsc también por entonces 
los dos bustos de plata, que po- 



( i ) Vóase su biografía en el tomo an- 
terior de la España Sagrada, pág. 53. 



Tratado LXXXV1Í. 
see la catedral, con las reliquias 
de San Prudencio y San Gao- 
dioso, habiendo proporcionado 
esta el dicho canónigo Don Cir- 
ios Muñoz Serrano, al visitar el 
monasterio de San Victorian, 
en virtud de un Breve del Papa 
Gregorio XII! para que se le 
concediese alguna parle de las 
reliquias de aquel Santo. 

Tomó posesión del obispa- 
do el señor Luna, en Marzo de 
1575 (1). Al año siguiente le 
nombró el Papa conservador de 
San Juan de la Peña. 

El hecho mas notable de es- 
te Prelado fué la creación de la 
prebenda penitenciaria, que no 
había antes en esta iglesia. 
Aprobó la erección el Papa 
Gregorio XIII, en Noviembre 
de 1575. 

Apenas quedan otras noti- 
cias importantes de su pontifi- 
cado, pues murió á fines del 
año 1574. Su cadáver fué con- 
ducido á enterrar en el conven- 
to de Dominicos de Gotor. 



(1) De las noticias literarias de la Uni- 
versidad de Huesca, que dejó inéditas el 
Dr. Don Josef Sanz de Larrea, Colegial ma- 
yor de Santiago y después Doctoral de Ca- 
latayud, aparece que se graduó en cáno- 
nes en «572, siendo Abad de Montearagon 
y Obispo electo de Tnrazona. 



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Cap. IX. Episcopologio de Ta 

DON JUAN DE REDIN Y 
CRUZAT. 

Era natural de Pamplona, 
descendiente de la noble fami- 
lia que sus apellidos indican, y 
Doctor en derecho civil y canó- 
nico. Por espacio de muchos 
años sirvió plazas de Magistrado 
en las Cnancillerías de Vallado- 
lid v la Cor u ña, v de los Reales 
Consejos de Navarra v Casulla. 
Escribió una obra de Mayestale 
Principis, muy apreciada por 
los canonistas, y otra sobre en- 
tredichos, que no llegó á im- 
primirse. 

Presentóle Felipe II para el 
obispado^ de Tarazona, y des- 
pués de otra larga vacante, to- 
mó posesión, en 1577, siendo 
lambien muy breve su pontifi- 
cado, pues murió en 1584. 

Visitó su diócesis y celebró 
sínodo en 1581. Negáronse los 
de Calalayud á concurrir; el 
Obispo les amenazó con censu- 
ras, y habiendo representado al 
Rey, este les mandó que acu- 
diesen al Metropolitano. Como 
no tenían ningún motivo racio- 
nal para dejar de asistir, andu- 
vieron dando largas, pero apu- 
rados por ambas potestades, tu- 



sona del siglo XV al X VIL 247 
vieron que acudir á Tarazona, 
como era justo. 

También obligó á las monjas 
de San Benito de Calatayud á 
guardar clausura, pues so ne- 
gaban á cumplir lo dispuesto en 
el Concilio de Tronío. Alegaban 
que el monasterio era húmedo 
y mal sano, pero esto no era 
sino un pretexto frivolo, pues 
otros había en la «misma pobla- 
ción con iguales condiciones y 
guardando clausura. Protegíalas 
el Ayuntamiento, por ser patro- 
no del monasterio y las religio- 
sas hijas de las principales fa- 
milias de la población. Acudie- 
ron á Su Santidad, pero el Pa- 
pa mandó que todas las que pro- 
fesaran se sometieran en ade- 
lante á la perpetua clausura (1). 

Siendo ya anciano el señor 
Redin, y no pudiendo visitar 
por sí la diócesis, nombró por 
auxiliar suyo, con titulo de Vi- 
sitador, á Don Fray Antonio 
García, monje Cisterciense y 
Obispo titular de Utica. El nom- 
bramiento de Visitador aparece 
hecho por el Obispo mismo, en 
1.° de Marzo de 1584, sin in- 
tervención de la Santa Sede ni 



(1) Díccse que la Abadesa lenia asiento 
enlre los del Ayuntamiento, si quería asis- 
tir á los festejos públicos. 



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248 España Sagrada. 

de la Corona, Habia sido Abad 
de Piedra y Vicario general del 
Arzobispo Don Fernando de 
Aragón, como se verá al hablar 
de los Abades del Real monaste- 
rio de Nuestra Señora de Piedra. 

DON PEDRO CERRUNA. 

Este célebre Prelado, uno de 
los mas ilustres y santos que ha 
tenido la iglesia de Tarazona, 
debió su nombramiento á Feli- 
pe II, que tuvo un tacto especial 
para dolar á las catedrales de 
España de Prelados eminentes 
en virtud y letras. Ignórase á 
punto fijo su patria, suponién- 
dole unos natural de Benifar, 
cerca de Monzón, v otros de 
Fonz, en el condado de Riba- 
gorza, obispado de Lérida. Blas- 
co de Lanuza, su contempo- 
ráneo, en su obra titulada Mis- 
tarías eclesiásticas de Aragón, 
dos veces le da por patria este 
segundo pueblo. Argaez le si- 
gue, y también el Doctoral Lar- 
rea en sus apuntes literarios so- 
bre la Universidad de Huesca, 
donde quizá hallaría documen- 
tos que lo comprobasen. Este 
mismo dice que se graduó en 
teología por aquella Universi- 
dad hacia el año 1560, pues 
sin duda no existia su expedien- 



Tratado LXXXVíl. 
te, euando hubo de calcularlo. 
Por los años de 1567 era en 
aquella Universidad catedráti- 
co de Prima de Teología, y de 
allí pasó á ser canónigo del Pi- 
lar: pero Argaez supone que no 
fué del Pilar, sino de la Seo, y 
mas adelante. Una y otra iglesia 
eran regulares, y la dificultad 
que pudiera haber en una ha- 
bría igualmente en la otra, por 
razón de la canónica Aguslinia- 
na. De la cátedra le sacó el cé- 
lebre canonista Don Antonio 
Agustín, siendo Obispo de Lé- 
rida, y le llevó por Vicario ge- 
neral. De allí pasó á serlo igual- 
mente de Huesca, estando de 
Obispo en aquella diócesis el 
hermano de aquel, Don Pedro 
Agustín, y desempeñó el cargo 
mientras estuvo este Obispo en 
el Concilio de Trento, y en to- 
do unos tres años. 

Por espacio de otros diez y 
seis fué canónigo de la iglesia 
del Pilar, y durante aquel tiem- 
po llegó á ser Prior y Vicario 
general del arzobispado, cuyo 
cargo desempeñó cinco años en 
sede vacante. Durante su vida 
fué siempre hombre de grande 
austeridad y virtud, sumamente 
limosnero y casto, habiendo ob- 
servado gran rigor en esta par- 
te, hasta el punto de haber 



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Cap. IX. Episcopologio de Tar 
muerto con opinión de conser- 
var su virginidad, según se acre- 
ditó en el expediente de sus vir- 
tudes y milagros, formado des- 
pués de su muerte por el Vica- 
rio Don José Palafox. 

La fama de su saber, integri- 
dad y virtudes llegó á Felipe II, 
que le presentó para el obispa- 
do de Tarazona, en 1585. Con- 
sagróse en el convento de la 
Santísima Trinidad de Monzón, 
el domingo 24 de Noviembre de 
aquel año, siendo consagrante 
el Obispo Don Juan Dimas Llo- 
ris de Barcelona: á 21 de Di- 
ciembre entró en Tarazona. 

Cual si no fuera bastante el 
peso de aquella iglesia, con los 
muchos pleitos y desavenencias 
que había en ella, como en casi 
todas las de España por enton- 
ces, se le hizo aceptar la admi- 
nistración de la iglesia de Ca- 
lahorra, por seis meses, para 
cortar los ruidosos pleitos que 
aquel Cabildo tenia con sus 
Obispos (1), y en los cuales hu- 
bo de mediar la Santa Sede, por 
no querer, como otros varios 
de Castilla, reconocer las atri- 



(I) Argaez insería las cartas dirigidas 
por el Obispo con esle motivo, como tam- 
bién otra mas interesante de Felipe 11 sobre 
la visita ad limino Apostolorum, que es do- 
cumento muy curioso en esta materia. 

TOMO XLTX. 



\zona del siglo X V al X VIL 249 
buciones que el Concilio daba á 
los Obispos sobre ellos, aunque 
fueran exentos. 

El señor Cerbuna, que era 
muy caritativo, y austero sola- 
mente consigo mismo, princi- 
pió por arreglar la administra- 
ción de las rentas de la mitra. 
Logró transigir con su Cabildo 
el antiguo pleito sobre el lugar 
del Buste. En una carta que 
dirigió á su Metropolitano Don 
Andrés de Bobadílla y al Papa, 
sobre los diferentes abusos, por 
cuyo medio eludían el pago de 
los diezmos en varios puntos de 
su diócesis, se lamenta de las 
corruptelas introducidas en esta 
materia, que no son distintas de 
las que oenrrian en otras mu- 
chas diócesis de España. Quejá- 
base en especial el Prelado de 
que los concejos del Arcediana- 
do de Calatayud se aprovecha- 
sen de las primicias, siendo asi 
que los Obispos se las habían 
dado para atender al reparo de 
las iglesias, pero este cargo no 
era del todo cierto, como pro- 
bó hasta la evidencia Martínez 
del Villar (1). 

Poco después surgió otro con- 
flicto con molivo de un mandato 
contra un vecino de Calatayud, 



(I) Patronado de Calatayud. 

3á 



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250 España Sagrada. 

que despachó el Obispo desde 
Tarazona, y que trató de cum- 
plimentar el Vicario general de 
aquella ciudad. Los de esta Co- 
munidad no llevaban en pacien- 
cia que se les obligase á salir 
del Arcedianado, baciendo via- 
jes y gastos para ir á litigar á 
Tarazona, poseyendo desde el 
siglo XII un tribunal en su 
territorio, donde habían tenido 
constantemente un Vicario ge- 
neral, ó por lo menos oficial 
eclesiástico. Volvieron pues á 
suscitarse las ruidosas cuestio- 
nes del tiempo del señor Gonzá- 
lez, y para mayor conflicto so- 
brevinieron los disturbios á con- 
secuencia de la evasión de An- 
tonio Pérez y su llegada á Ca- 
latayud, donde tomó sagrado en 
el convento de Dominicos. 

El Vicario general fulminó 
censuras, que la corle llevó á 
mal, pues no se daba asilo á los 
reos de lesa majestad y alta 
¿raicion. Por otra parte, habién- 
dose manifestado Antonio Pérez, 
acudiendo al amparo del Justi- 
cia, tenia este derecho para sa- 
carle de aquel asilo con arreglo 
al Fuero. Asi es que el Obispo 
hubo de ceder v alzar las een- 
suras, pues no se había proce- 
dido en derecho, á pesar de lo 
que dice Argaez y de las exage- 



ra/arfo LXXXVIÍ. 
radas doctrinas que prevalecían 
entonces en materia de asilo. 

La época era difícil y borras- 
cosa, y aunque el señor Cerbu- 
na era enemigo de pleitos, veía- 
se rodeado de ellos por todas 
partes, i labia transigido en 28 
de Noviembre de 1589 con los 
Síndicos de Calatayud y la Co- 
munidad el pleito sobre el vica- 
riato general, ofreciendo poner 
Vicario en Calatayud y devolver 
los papeles de la curia eclesiás- 
tica, que se habían llevado á Ta- 
razona, pero solo se comprome- 
tió á darle la jurisdicción con- 
tenciosa, reservándose á su ar- 
bitrio la voluntaria . 

Pero no bien terminado este 
litigio surgieron otros nuevos. 
Los de Calatayud y Tudela vol- 
vieron á su empeño de tener 
catedrales propias. Los de Ca- 
latayud quisieron para ello su- 
primir la iglesia del Santo Se- 
pulcro y unir sus rentas á Santa 
María. Esta torpeza les cosió 
cara, pues habiéndose opuesto 
á ello, como era justo, los ca- 
nónigos del Sepulcro, fué comi- 
sionado el Prior Romero para 
representar al Rey, y este, en 
1592, mandó cesar aquellos 
tratos. Contra la pretensión de 
Tudela se opuso el Cabildo de 
Tarazona, lamentándose de que 



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Cap. IX. lipiscopologio de 77 
fueran estos apoyados por el 
Obispo, y tanlo el Rey como el 
Papa negaron su apoyo también 
á esta solicitud. 

Habían concluido entre tanto 
las ruidosas Corles de Tarazo- 
na de 1592, á que asistió Fe- 
lipe II, en las cuales este Mo- 
narca, si bien no derogó los 
fueros políticos de Aragón, co- 
mo se ba dicho por algunos 
con sobrada ligereza, con todo 
los restringió no poco, deján- 
dolos en la realidad muy coar- 
tados. En aquellas Corles murió 
el Arzobispo de Zaragoza, (pie 
las presidia. El señor Cerbuna 
aprovecbó la ocasión de cele- 
brar sínodo diocesano para re- 
formar varios abusos al tenor 
de lo dispuesto en el Concilio 
de Trenlo. Acudió á la congre- 
gación del Concilio y se prove- 
yó de una resolución, por la 
que se declaraba que los de Ca- 
latayud y su Comunidad no te- 
nían derecho para dejar de con- 
currir al sínodo. Convocado es- 
te , aunque se resistieron al 
principio, tuvieron al fin que 
ceder ante las justas censuras 
del Prelado, y el Concilio se 
celebró en 1595, no sin que 
hubiera las obligadas cuestiones 
sobre precedencias de las cole- 
gialas, que no eran á la verdad 



nona del siglo X V al X VII. 251 
de los menores estorbos para 
que tuvieran los Prelados estos 
sínodos. Por desgracia fué es- 
te el último que se celebró en 
la diócesis. El señor Castellón, 
que trató de tenerlos en el si- 
glo pasado, retrocedió ante los 
pleitos y exigencias de los Ca- 
bildos, de los exentos y de la 
presión del Gobierno. 

En aquel mismo año proce- 
dió á la erección del Seminario 
Conciliar, en cumplimiento de 
lo dispuesto por el Santo Con- 
cilio de Trenlo, poniéndolo bajo 
el patrocinio y advocación de 
San Gaudioso. Universidad que- 
ría poner en Tarazona Don Pe- 
dro Cerbuna, y en verdad que 
el pensamiento era digno de él, 
pues sobre ser ciudad retirada 
y a propósito para el estudio, era 
muy bien situada para llamar 
allá la juventud de Navarra y las 
dos Castillas. 

Opusiéronse los mismos que 
debieran haberle rogado, cosa 
muy común en las preocupacio- 
nes económicas de que adole- 
cían los Ayuntamientos de aquel 
tiempo. En cambio el de Zara- 
goza acogió la proposición, y 
gracias á esto logró tener Uni- 
versidad. Había allí unos mez- 
quinos estudios de gramática y 
artes desde el tiempo de Don 



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252 España Sagrada. 

Alonso V, pero el señor Cerbu- 
na, gastando mas de 50.000 es- 
cudos, redotó las cátedras, las 
creó de teología, cánones y le- 
yes, y construyó el edificio, que 
luego quedó arruinado en los 
memorables sitios de Zaragoza. 
La correspondencia que al efec- 
to siguió con el Ayuntamiento 
de aquella ciudad es muy curio- 
sa, y se conserva aun en el ar- 
chivo de la mitra. 

Ademas de estas obras eje- 
cutó algunas otras de no poca 
importancia. En la catedral hi- 
zo de plata el busto de San Pru- 
dencio, de quien era muy de- 
voto. Fundó también el Colegio 
de la Compañía de Jesús, sumi- 
nistrando para ello 5.000 libras, 
añadidas á los donativos de al- 
gunos otros que dieron para ello. 
Contribuyó ademas el señor Cer- 
buna para otras obras, que por 
entonces se hicieron en las co- 
legiatas de Calatavud v Tudela 
y en otras varias iglesias de su 
diócesis. 

Visitando el arcedianado, á 
pesar de estar muy achacoso y 
enfermo, con dolores de piedra 
é hijada, llegó áCalalayud, don- 
de murió el dia 5 de Marzo de 
1597, y fué enterrado en el 
presbiterio de la iglesia de San- 
ta María, al lado del Evangelio, 



atado LA X X VIL 
donde recientemente se ha re- 
novado su lápida sepulcral, por 
ser poco decente y estar muy 
gastada la que antes tuvo. 

Martínez del Villar insertó un 
epigrama encomiástico del se- 
ñor Cerbuna. al gusto de aquel 
tiempo. El P. Argaez supone 
que pusieron aquellos versos 
por epitafio, y los copió en este 
concepto. Si llegaron á ponerse 
en su sepulcro, hoy dia no es- 
tán ya visibles (i). 

Don José de Palafox, su Vi- 
cario general en Calatavud, y 
después Obispo de Jaca, formó 
un expediente canónico acerca 
de sus virtudes y milagros, pues 
ocurrieron varios al tiempo de 
su muerte, y otros se referían 
como ejecutados por él duran- 
te su vida. Fué notable, entre 
otras, que acercándose al fére- 
tro un niño para besarle la ma- 
no, y no alcanzando á ella, se 
la alargó el difunto, á fin de que 
pudiera besarla, volviéndola en 
seguida á colocar sobre el pe- 
cho, cual si estuviera vivo. 



(i) La lápida sepulcral, hasta el año 
i 864, en que se acaba de restaurar la igle- 
sia, decía sencillamente: uAqui yace el te- 
ñor Obispo Cerbuna. » Al colocar la nueva 
se halló debajo de la anterior olra de már- 
mol negro, en que quizá estuvieran los 
versos que copió Villar. 



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Cap. X. Bpiscopologio de Tarazona r/W siglo A Vil al XIX. 255 

CAPITULO DÉCIMO. 

Continúa el Episcopologio de Tarazona desde el siglo XV U hasta 

nuestros dias. 



DON FR. DIEGO DE YEPES. 

A un Obispo lan virtuoso co- 
mo el señor Cerbuna sucedió 
otro á quien hizo célebre la 
pluma de Sania Teresa, de la 
que mereció elogios. Los acha- 
ques de Felipe II y su muerte, 
al año siguiente de haber falle- 
cido el señor Cerbuna, hicieron 
que durase dos años la vacante, 
pues el sucesor vino á Tarazona 
el año 1599. 

Era natural de Yepes y se 
llamaba Diego de Chaves y Ca- 
sas: el apellido de Yepes lo to- 
mó al ingresar en el instituto 
de San Jerónimo, en el monas- 
terio de la Sisla de Toledo, por 
ser el nombre de su pueblo, y 
acostumbrar á tomar este por 
apellido los Jerónimos, como 
también los Capuchinos, que 
por entonces vinieron á Es- 
paña. 

Fué Prior de varios conven- 
tos, y ejerciendo este cargo en 
el de la Sisla de Toledo, tuvo 
ocasión de tratar con Santa Te- 
resa y admirar sus virtudes y cla- 



ro talento. Siendo Prior de Za- 
mora, en 1581, salió de allí cas- 
tigado por el Capítulo de la or- 
den, por haber cortado unos ár- 
boles. Al venir de Zamora en- 
contró con Santa Teresa en una 
posada de Arévalo, donde tu- 
vieron que detenerse con mo- 
tivo de haber nevado mucho. 
Habiéndole permitido conver- 
sar un rato sobre cosas espi- 
rituales, refirióle la visión que 
tuvo sobre el estado de un al- 
ma que se halla en gracia, de 
donde tomó pié para escribir 
su célebre libro del Castillo ¿n- 
lerior ó las moradas (1). 

Pidióle en otra ocasión pres- 
tada á Santa Teresa una canti- 
dad que necesitaba: al ir á de- 
volvérsela no quiso aceptarla 
aquella, y le dijo con su habitual 
donaire: «Guárdese los dineros, 
»i/ cuando sea Obispo haga un 
^convento á mis hijas.» Bien 
ajeno estaba de ello el P. Ye- 



(1) biblioteca de autores españoles, por 

Rivadcneira, tomo l.° de las obras de San- 
la Teresa de Jesús, pág. 406. 



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254 España Sagrada. 

pes, que nada tenia de ambicio- 
so. Absuelto de su castigo le 
hizo el Capitulo, en 1591 , Prior 
del Escorial, y Felipe II, cono- 
ciendo su virtud, le eligió por 
confesor, y muerlo aquel Mo- 
narca, Felipe III le presentó 
para el Obispado de Tarazona. 

Al ver realizada la profecía 
de la Santa Madre, quiso pagar 
al punto su deuda, y asi que lle- 
gó á Tarazona dió principio á 
la fundación de un convento de 
Carmelitas Descalzas, con tal 
celeridad, que el año 1600 prin- 
cipió la fundación del convento, 
en que gastó por varios concep- 
tos mas de 24.000 escudos. 
Entre tanto que se concluía la 
obra les dió habitación en la 
parte superior de su palacio á 
las seis monjas que vinieron á 
fundar, todas ellas notables por 
su virtud, y procedentes de los 
conventos de Alba de Tormes, 
Soria, Burgos y Madrid. Estu- 
vieron allí tres años, hasta que 
se trasladaron á su convento 
nuevo, á 26 de Julio de 1605. 

Fundábase también por este 
mismo tiempo en Tarazona el 
convento de Capuchinos, que 
fuó el segundo de Aragón y po- 
co posterior al de Zaragoza. 
Edificólo Don Miguel de Orti, 
Arcediano de Tarazona, y puso 



Tratado LX XXV/ 1. • 
la primera piedra del convento 
nuevo el señor Yepes, el mis- 
mo año de 1600. 

También dió rentas al Semi- 
nario y construvó el retablo del 
altar mayor de la catedral, que 
es de taifa. Al Seminario de San 
Gaudioso le unió 18 préstamos. 
En medio de esta esplendidez 
para las cosas de religión y cul- 
to divino, era para sí sumamen- 
te parco y austero. Quizá aun 
no tenia báculo en 1602, pues 
se conserva en el archivo un al- 
baran ó recibo, que en 12 de 
Abril de aquel año dió al Dean 
y Cabildo, de un báculo de pla- 
ta sobredorada, de peso de 129 
onzas, para los pontificales, ofre- 
ciendo devolverlo cuando por 
aquellos se le reclamara. Con- 
sérvase junto al archivo un bá- 
culo de concha, sencillo, con 
algunos adornos de plata sobre- 
dorada, todo ello muy modesto, 
que se dice era del venerable 
señor Yepes. Quizá por ser este 
báculo tan modesto le ofrecería 
el Cabildo alguno mas rico de 
los espolios de sus anteriores 
Prelados. 

Con el Cabildo transigió tam- 
bién los antiguos pleitos sobre 
el lugar del Busto, dignidades 
de la catedral, décimas y predi- 
cador de cuaresma, Hízoso so- 



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Cap. X. Episcopologio de Tara 
bre ello una concordia, que con- 
firmó el Papa Clemenle VIII, 
por una Bula suya, á 28 de Ju- 
lio de 1603, y está en el archi- 
vo del Cabildo. 

También quiso transigir los 
pleitos con Calatayud, pero no 
le fué posible: hízose una con- 
cordia sobre el ejercicio de la 
jurisdicción, materia sobre la 
que acababa de escribir el Re- 
gente Miguel Martínez Villar 
con gran caudal de erudición y 
doctrina. Argaez dice que los 
de Calatayud engañaron al se- 
ñor Yepcs, que este firmó in- 
cautamente, que el escribano 
puso en el escrito cosas distin- 
tas de las que se habían estipu- 
lado. Luego acusa, sin prueba 
ninguna, al Dr. Martínez del Vi- 
llar, suponiendo que este ocul- 
tó el expediente seguido en la 
corte del Justicia, en 1552, y 
ganado por Don Juan González 
de Munebrega. ¿Pero es posible 
que en el archivo episcopal no 
hubiera vestigio de tal senten- 
cia, puesto que se daba copia á 
las partes de la yuris firma? Y 
si habia copia autorizada de la 
yuris firma del Justicia, ¿qué 
hacia Villar con ocultarla, aun 
dado caso que pudiera hacerlo? 
Este cargo contra un Magistra- 
do probo, como Marlincz del 



zona del siglo XVII al XIX. 255 
Villar y Asesor del Santo Oficio, 
es muy grave para presentado 
sin prueba alguna, como lo ha- 
ce Argaez, nada mas que por 
meras conjeturas suyas. Falta 
ademas probar que en 1600 fue- 
ra Magistrado Martinez del Vi- 
llar: en 1508 aun no lo era 
cuando imprimió su libro, y con 
todo se atreve á escribir estas 
palabras (1): «Acudieron á la 
» corte, siendo Lugarteniente el 
»Dr. Miguel Martinez del Villar, 
«natural de Munebrega, de la 
»misma Comunidad , en cuyo 
«tiempo era preciso se perdie- 
ra (claro está) el proceso de 
»firma de 1 552, que se sacó en 
»tiemno de Don Juan González 
»de Munebrega.» 

Los de Calatayud, por el con- 
trario, dicen en sus memoriales 
impresos, que tal firma no se 
obtuvo, que el Obispo González 
se retiró de su demanda en vir- 
tud de una carta de Felipe il, 
á 15 de Mayo de 1555, por la 
que le rogaba y encargaba de- 
jase el negocio en manos del 
Gobernador de Aragón , Don 
Francisco Gurrea, y que entre 
tanto sobreyese en la manuten- 
ción que habia obtenido en Ro- 
ma, como lo hizo; que cuando 



(O Argaez, fól. 445. 



■ 

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256 España Sagrada. 2 

el Obispo perdió el pleito con 
los de Alfaro, en 1557 fio cual 
calla Argaez), desistió de pro- 
seguir en el negocio de Calata- 
yud; que no se hizo concordia 
nueva con el señor Yepes; que 
este únicamente reconoció la 
que se había hecho con el se- 
ñor Cerbuna; que los de Cala- 
layud acudieron á Roma, según 
allí se habia concordado, para 
pedir que las dispensas en cau- 
sas matrimoniales se cometie- 
ran directamente al Vicario de 
Galatayud, y que á esto se opu- 
so el señor Yepes, cuando la 
causa vino cometida al Nuncio 
en 1601. 

El lector optará por la ver- 
sión que mejor le parezca en 
esta cuestión, que ya hoy dia, 
cambiadas las circunstancias, es 
solamente un recuerdo históri- 
co, que manifiesta el carácter 
litigioso de aquella época. El 
P. Argaez escribió con dema- 
siado calor en estas cuestiones, 
y llega al extremo de llamar á 
Tudela otro padrastro de la igle- 
sia de Tarazona (1). 

El negocio vino á parar al tri- 
bunal de la Nunciatura, y Feli- 
pe II dirigió una carta muy fuer- 
te contra las exigencias de los 



(I) F<M. 452. 



atado LXXXVII. 

de Calatayud y su Comunidad. 
Es lo cierto que por entonces, 
olvidadas las tendencias del Con- 
cilio de Trcnto contra las exen- 
ciones, todos querían ser exen- 
tos. Los sufragáneos no que- 
rían obedecer á los Metropoli- 
tanos, y esto lo veremos luego 
en Aragón: los Cabildos querían 
eximirse de los Obispos, los 
frailes y las monjas de la juris- 
dicción del ordinario: odiába- 
se toda centralización. Los de 
Agreda y Alfaro se unían á las 
congregaciones de las iglesias 
de Castilla contra los Obispos 
de Tarazona: el Dean de Tu- 
dela habia logrado afianzar su 
exención: los de Calatayud no 
se contentaban Ya con su Vica- 
rio general, sino que pretendían 
catedral, y para ello suprimían 
la iglesia de la Peña, y querían 
hacer lo mismo con la del Se- 
pulcro: la iglesia de Santa Ma- 
ría hizo una concordia con el 
Ayuntamiento, que la hubiera 
perjudicado mucho si hubiera 
llegado á obtener catedral: en- 
tre tanto quería erigir el arce- 
dianado en una especie de ter- 
ritorio exento, y comprometía 
lo justo por obtener lo incierto, 
como sucede muchas veces. 
Por represalias los Obispos si- 
guientes, para combatir esos 



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Cap. X. Episcopoloyio de Tarazona del siglo XVII al XIX. 257 
desmedidos conatos de exen- cieran muchos en el país. En el 
cion, llegaron á negar á los Vi- 
carios la jurisdicción volunta- 
ria, reduciéndolos á meros ofi- 
ciales eclesiásticos. 

Esto, que sucedía en el obis- 
pado de Tarazona, ocurría en 
otros muchísimos obispados de 
España y fuera de esta, en aque- 
lla época quijotesca. La historia 
general ilustra la de las igle- 
sias particulares, y presenta 
como cosas peculiares de la 
época ciertos sucesos, que no 
se comprenderían mirados ais- 
ladamente. 

Uno de los acontecimientos 
de mas bulto en aquel tiempo, 
y que también corresponde á la 
historia general, fué la expul- 
sión de los moriscos. A nuestro 
propósito cumple solamente el 
decir lo relativo á este intere- 
sante punto en el obispado de 
Tarazona. Aqui, como en casi 
todas parles, el Obispo propen- 
día á la expulsión de ellos, se 
oponía la aristocracia y fluctua- 
ba el Cabildo. Era esta diócesis 
una de las que contenían ma- 
yor número de moriscos, pues 
la rapidez con que Don Alfonso 
el Batallador conquistó toda la 
diócesis, y las capitulaciones 
con que los dejó en sus casas, 
fueron causa de que permane- 

TOMO XL1X. 



distrito de Tarazona habia pue- 
blos enteros de ellos, como No- 
vallas, Torrellas, Santa Cruz, 
Dierlas, Tortoles, Conchillos, 
Grisel, pueblo del Cabildo, y 
Ambel, pueblo de la orden de 
San Juan. Muchos de estos pue- 
blos eran también de señorío 
particular, y en otros habia no 
pocos moriscos dependientes 
del Cabildo. El monasterio de 
Yeruela tenia también muchos 
moriscos en Trasmoz y otros 
pueblos de los inmediatos al 
monasterio. En las inmediacio- 
nes de Borja habia tres pueblos 
de moriscos, que eran Rivas, 
Malejan y Albela. En Calatayud 
tenían aljama los moriscos, y 
entre los pueblos de señorío 
que habia en la Comunidad, co- 
mo Ariza, la Vilueña, Mesones, 
Gotor, Celina, Morésy Jarque, 
la población de moriscos era 
muy numerosa, y los señores 
los favorecían por sus intereses 
particulares. Había dos pueblos 
notables en aquel concepto, 
que eran Terrer y Saviñan: en 
estos dos pueblos se distinguían 
los cristianos, que eran francos, 
y formaban parle de la Comuni- 
dad, de los moriscos, que eran 
vasallos de la casa de Luna v vi- 
vían en los barrios aparte, que 



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258 España Sagrada. 

basta el día de hoy conservan el 
nombre de la Señoría. El vulgo 
cree que los vecinos de aquellos 
barrios eran todos señores y no- 
bles, pero es muy al contrario, 
pues eran vasallos feudales ó 
collazos (collati) de los señores 
de aquella casa. Los de Terrer 
eran hasta fines del siglo XIV 
vasallos del monasterio de Pie- 
dra, cuyo Cabreo antiguo decia 
el año 1544 (1): «/f. habet pro&- 
»dictum monasterium Sarrace- 
nos loci de Terrer habitantes et 
vhabilaluri (sic).» Esla morería, 
que asi se llamaba en el si- 
glo XIV, la dió al monasterio 
el Rey Don Jaime, á cambio de 
la caldera de tinte de paños en 
Calatayud, y el monasterio la 
vendió al Papa Luna, con las 
personas y haciendas de dichos 
moros y la jurisdicción civil y 
criminal que tenia el Abad sobre 
ellos, la cual ejercía por sí ó por 
sus ministros. El Papa dió en 
cambio al monasterio, en 1411, 
varias heredades que tenia en 
San Martin del Rio. Desde en- 
tonces los moriscos de Terrer 
fueron del señorio de la casa de 
Luna. Lo mismo sucedía con los 
de la señoría de Saviñan. Los 



( 1 ) Véase en el apéndice. Copiado d«*l 
Cabreo, fol. 1593. 



Tratado LXXXVIL 
otros pueblos de señorio, den- 
tro de los términos de la Comu- 
nidad, dejaban a los moriscos vi- 
vir mezclados con los cristianos . 

En- Tarazona había morería, 
judería y cristiandad. Cítalas 
Argaez (í), aunque sin fijar sus 
sitios. En Calatayud la judería 
estaba en el barrio debajo de la 
iglesia de Nuestra Señora de la 
Peña, según queda dicho; y la 
morería estaba en el Bañuelo y 
en la Alcaiceria, que es la plaza 
mayor, y era también del mo- 
nasterio de Piedra. 

Los moriscos, que habían si- 
do leales hasta la época del Em- 
perador Carlos V, principiaron 
á conspirar desde mediados del 
siglo XVI, por los malos trata- 
mientos de que fueron objeto: 
se los quiso convertir por el te- 
mor y no por el ejemplo, la ca- 
ridad y la paciencia, de que los 
cristianos les daban pocas mues- 
tras. Bautizados á la fuerza, se 
complacían en profanar los sa- 
cramentos (2). Dice Argaez que 
los de Ambel, en 1608, eligieron 



(») Fol. 449. En el archivo de la cate- 
dral, armario L, caj. 2.°, lig. 5, hay algu- 
nas escritoras que hablan de las heredades 
del Temple en aquella ciudad y contiguas 
á la sinagoga. «Item un solar delanl la 
«puerta de la sinagoga de Don Mosse f.«v 
»ra carnet.» 

(2) Argaoz, fol. 4*8. 



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Cap. X. Episcopologio dt Tai 
un Papa para los de aquella tier- 
ra, el cual, por c 24 reales, daba 
á los moriscos una Bula con va- 
rios indultos y privilegios, en- 
tre ellos el poder casarse con 
sus hermanas y hasta con siete 
mujeres, si podían mantener- 
las. Añade que fueron castiga- 
dos en un auto público en Za- 
ragoza, y que oli os varios hu- 
yeron á Túnez y á Marsella. Re- 
fiere el mismo el medio grotes- 
co de que se valieron para impe- 
dir que los de Torrcllas apren- 
diesen la doctrina, que iban á 
enseñarles los Jesuítas de Ta- 
razona, vistiéndose como es- 
tos dos moriscos de otro pue- 
blo, los cuales viniendo á Tor- 
rellas azotaron bárbaramente á 
los niños, con anuencia de sus 
padres, en términos que todos 
los chicos se escondian ó huian 
asi que veían llegar á los Jesuí- 
tas verdaderos. 

En un libro que conserva el 
Ayuntamiento de Borja, titula- 
do Justiciado de Borja, con no- 
ticias acerca de la población, 
hay dalos muy curiosos acerca 
de la expulsión de los moriscos 
de aquel país. «En 5 de Junio 
«(dice) de 1010, Domingo de 
•la Trinidad, se echó el pregón 
»para que estuviesen reunidos 
»cn la Cruz de Albeta. Hiciéron- 



zona del siglo X Vil al XIX. 2o9 
«se algunos preparativos de 
»gentc armada, pero no fueron 
«necesarios, pues se reunieron 
«pacíficamente los de los tres 
«pueblos arriba citados, Ribas, 
«Malcjan y Albeta, que eran de 
«moriscos, y salieron de allí en 
«número de mas de mil, con 
«gran lástima de todos los que 
«los vieron partir.» Añade el 
mismo manuscrito que los de 
Borja fueron los primeros que 
salieron de Aragón. 

De tierra de Ta razona se di- 
ce que fueron cerca de tres mil 
los que salieron, y no bajarían 
de esc número los de tierra de 
Calatayud. Dice Argaez que con 
aquella expulsión quedaron los 
lugares limpios de tan mala gen- 
te, aunque despoblados, «si bien 
se han vuelto á poblar ya los 
mas de ellos con gente sana y 
segura (1).» 

La catedral de Tarazona per- 
dió mucho con la expulsión de 
los moriscos, pues bajaron sus 
rentas y las de sus beneficiados 
casi una mitad de lo que antes 
eran; y á pesar de lo que dice 
Argaez nunca volvieron á tener 
su valor antiguo. Como este su- 



(I) Argaez, fól. 448 y 49. Al fól. o!7 
dice que bajaron las prebendas desde 600 
ducados á 300, con molivo de la expulsión 



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260 España Sagrada. 

ceso fué uno de los mas nota- 
bles de aquel tiempo, y el se- 
ñor Yepes contribuyó mucho pa- 
ra él con sus representaciones 
á Felipe 111 contra aquellos, 
lia parecido conveniente tratar- 
lo con alguna latitud. 

Desde el tiempo del señor 
Yepes, y durante el siglo XVII, 
el Cabildo de Tarazona marchó 
casi de acuerdo con sus Pre- 
lados, una vez transigidos los- 
pleitos por aquel. Contribuye- 
ron también poderosamente á 
esta unión los incesantes plei- 
tos de Alfaro, Calatayud y Tu- 
dela, que obligaban al Obispo y 
Cabildo á que se aunasen para 
la defensa común. 

En medio de sus ocupacio- 
nes, y de los disgustos por los 
pleitos, el señor Yepes halló 
tiempo para escribir la preciosa 
vida de Santa Teresa, que nos 
ha legado, y de la que se han 
hecho muchas ediciones. El 
mismo vivió con gran santidad, 
honestidad y pobreza, y aun se 
anunciaron algunos milagros y 
profecías hechos por él. Argaez 
refiere la revelación que tuvo 
un religioso Carmelita Descalzo 
acerca de su dichoso tránsito y 
entrada en la gloria. Sucedió 
aquel á 7 de Mayo del año 1613, 
después de haber recibido to- 



ratado LXXXVíl. 

dos los santos sacramentos. 

Fué enterrado en su conven- 
to de Santa Ana de Carmelitas 
Descalzas. Conservan estas va- 
rias reliquias de su Santa Ma- 
dre, y no pocos recuerdos del 
Prelado, su fundador, entre 
ellos un dobloncillo de los que 
tenia para pagar á Santa Tere- 
sa, y que no le quiso cobrar la 
Santa, sabiendo que algún dia 
le habia de pagar con grandes 
creces. 

El mismo Obispo refiere en 
la vida de la Santa otro favor 
que le hizo á él, después de 
muerta, devolviéndole la salud 
y apareciéndosele (Lib. c 2.°, ca- 
pítulo 40). 

DON MARTIN TERRER. 

» 

Fué este Prelado natural de 
Daroca, pero oriundo de Olbes, 
pueblo del arcedianado de Ca- 
latayud, de donde eran sus pa- 
dres y abuelos. En la Universi- 
dad de Alcalá siguió su carre- 
ra, cuando aquella se hallaba 
en el apogeo de su esplendor, 
y fué allí colegial mayor de San 
Ildefonso y catedrático por es- 
pacio de 15 años. Del profeso- 
rado le sacó para un canonica- 
to de Teruel Don Andrés San- 
tos, Obispo de aquella iglesia, 



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Cap. X. Episcopologio de Tare 
recien erigida en catedral, y 
cuando esle pasó á ser Arzo- 
bispo de Zaragoza, año 1579, 
le dió un canonicato en aquella 
Metropolitana, á 28 de Agosto 
de aquel mismo año. Profesó 
allí la regla de San Agustín, 
pues aun era regular la iglesia 
de la Seo, y llegó á ser Canci- 
ller de competencias y Califica- 
dor del Santo Oficio. 

Asistiendo, en 1592, á las 
Corles de Tarazona, le conoció 
Felipe II, y formó alto concepto 
de él, por lo cual le presentó, 
al año siguiente, para el Obis- 
pado de Albarracin, de que to- 
mó posesión á 26 de Junio de 

1595. Tres años después pasó 
al de Teruel, del que tomó po- 
sesión á 25 de Setiembre de 

1596. Allí estuvo mas de 16 
años, pues á mediados de 4614 
fué trasladado á esta silla de 
Tarazona. 

Para entonces ya habia fun- 
dado en la Universidad de Al- 
calá (año 1611) el Colegio de 
San Martin y Santa Emcrencia- 
na, llamado de Aragón, porque 
los colegiales que lo poblaran 
habían de ser exclusivamente 
de aquel reino. Los bienes con 
que lo dotó estaban casi todos 
situados sobre la Comunidad de 
Daroca, y también sobre algu- 



ona del sudo X Vil al XIX. 261 
nos predios de Olbcs y Munc- 
brega, en la de Calatayud. De- 
cayó mucho aquella fundación 
cuando bajaron las rentas de 
las Comunidades de resultas de 
las desastrosas guerras de Feli- 
pe IV; por lo que, no teniendo 
apenas colegiales, fué agregado 
en 1780 al titulado de Málaga, 
en la misma Universidad. Gas- 
tó en la fundación del Colegio 
mas de 20.000 ducados, y mas 
de otro tanto en una capilla, que 
construyó y doló en Daroca, se- 
gún dice el Abad Carrillo. 

A pesar del afecto que profe- 
saba á Calatavud, como oriun- 
do de aquel pais , estuvo en 
pleito con los de allí casi todo 
el tiempo de su episcopado. El 
día 15 de Junio de 1614 tomó 
posesión del arcedianato Don 
Clemente Gonzalo de Liria, ar- 
cipreste de Teruel. Estaba cons- 
truyéndose por entonces el al- 
tar mayor de aquella iglesia, por 
lo que se dió posesión al Pro- 
curador del Obispo en otra ca- 
pilla. Concluida la obra, el Dean 
Don Domingo Gordo celebró de 
pontifical, en 1617. El Obispo 
excomulgó al Dean y le mandó 
comparecer en Tarazona : el 
Dean no quiso comparecer, y 
resucitó el pleito olvidado de 
que el Obispo no podia ejercer 



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262 España Sagrada. 
jurisdicción en el arcedianado, 
sino personalmente, y no desde 
Tarazona. Seguíase con empe- 
ño otra vez el pleito para la 
erección de catedral en Calata- 
yud, y solo asi puede concebir- 
se tan intempestivo litigio. En 
la carta que el Obispo escribió 
á los Diputados del Reino expli- 
cando su conducta, dice (1): 
«Yo pasaba con ellos conforme 
»al estado que yo hallé las co- 
»sas por mi predecesor Don 
»Diego de Yepes, de buena me- 
»moria, pero viendo que el Dean 
»Gordo de Santa Moría, liado 
»en unos papelotes, que halló en 
»su archivo, en favor de un Dean 
»de Tudela llamado Pedro de 
«Villalon (ó Petriqui por otro 
x» nombre), que pudiese hacer 
»pontifical en Tudela, y en su 
»juicio en Calatayud, nunca pu- 
»do poner en ejecución en ta- 
xi latayud esta pretensión, impi- 
»diéndoselo los Obispos de Ta- 
jo razona se atrevió dos años 

»ha y mas á hacer pontifical.» 

«Yo le quise convenir y cité 
»para Tarazona en virtud de es- 
»ta manutención, de que han 
^informado á V S., que en usar 

(1) Carla de 24 de mayo de 1619, que 
obra en el expediente, que en 1834 estaba 
en el archivo de la Comunidad, y de que 
se sacó copia. 



Tratado LXXXVI1. 
»yo ahora, no inovando ni co- 
wmenzando causa de nuevo, si- 
»no continuando la que ellos te- 
jí nian y tienen contra mí en Ro- 
»ma y citándole yo me pre- 
nsen taron firma, y yo contra- 
»firmé con la firma que oblu- 
»vo contra ellos mi predecesor, 
»y con otra que yo gané de 
»nuevo.» 

Por estas palabras del Obis- 
po se ve cuan inexacta es la re- 
lación de Argaez con respecto 
al proceso de firma, y todo lo 
que dice del expediente robado 
por Marlinez Villar, y que no se 
acobardó el Obispo por ver que 
habían ocultado el proceso origi- 
nal, pues el Obispo dice que 
firmó cri un proceso ganado por 
el señor Yepes, y en que él mis- 
mo habia obtenido firma. Hasta 
la cronología equivoca, pues 
pone estos sucesos en 1615, 
cuando realmente pasaron de 
1617 á 1619 inclusive. 

Mas adelante, al hablar del 
Dean Villalon y de las senten- 
cias Rotales, en que se decla- 
raron legitimas las Rulas de 
aquel, se verá que el señor Ter- 
rer estaba mal informado en es- 
ta materia. 

No fueron menos ruidosos 
los pleitos que por entonces tu- 
vo con el partido de Castilla. 



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Cap. X. Episcopologio de Tan 
Era Fiscal del Consejo Don Gar- 
cía Pérez de Araciel, natural de 
Al faro, y de una familia ilustre, 
de la que salieron personajes, 
que ocuparon altos puestos en 
la Iglesia y en la magistratura. 
El Provisor del Obispo había 
avocado á Tarazona un pleito 
sobre una capellanía, provista 
por aquel Cabildo. Quejóse al 
Consejo de Castilla el señor Ara- 
ciel, y se expidió por este una 
Real Cédula, dada en el Pardo, 
á 24 de Enero de 1619, man- 
dando al Provisor de Tarazona 
se inhibiera de conocer en aquel 
asunto, y dejara expedita su ju- 
risdicción al Vicario del partido 
de Castilla, al tenor de lo que 
se había mandado al señor Gon- 
zález de Munebrega, en 1507. 

Era entonces Vicario general 
de Castilla el Abad del Burgo 
de Santa Cruz de Alfaro. Pre- 
tendían los de Agreda que el 
Vicario general debia residir en 
aquel pueblo, pues por lo co- 
mún había solido estar allí mas 
bien que en Alfaro, por ser este 
punto menos céntrico. Acudió- 
se por unos y otros á la Nun- 
ciatura, y en aquel misino año, 
1019, el Nuncio falló á favor 
del Abad del Burgo. Continuó á 
pesar de eso el litigio, y en 
1629 el Obispo tuvo que mani- 



zona del siglo XVII al XIX. 265 
festar al Nuncio los motivos que 
había tenido para retirar su ju- 
risdicción al Vicario general de 
Agreda y ponerlo en Alfaro, 
con lo cual aquel mantuvo nue- 
vamente en su posesión al di- 
cho Abad, pero sin juzgar defi- 
nitivamente la cuestión, siendo 
potestativo en los Obispos po- 
ner el Vicario en uno ú otro 
punto de Castilla. 

Trabajábase por entonces en 
la construcción de la nueva co- 
legiala de San Miguel de Alfa- 
ro. Arruinada completamente la 
iglesia antigua, de la que apenas 
quedan vestigios, se trasladó á 
otro paraje mas céntrico del 
pueblo y menos elevado. Prin- 
cipióse á fines del siglo XVI. 
En 1624 el Nuncio Monseñor 
Sachetti dió permiso para tra- 
bajar en la obra los domingos y 
dias festivos, después de oir 
misa, y esto a petición de los 
mismos vecinos de Alfaro. 

En 1634 el Obispo Don Bal- 
tasar Navarro, sucesor del se- 
ñor Terrer, escribía á los de 
Alfaro, día 30 de Octubre, una 
carta, que se conserva en el ar- 
chivo del Ayuntamiento, en que 
les exhorta á continuar la obra. 
Debió concluirse poco después, 
porque en 2 de Setiembre de 
1635 se prohibió al Abad Don 



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2G4 España Sagrada. 

Alvaro Pérez de Araciel, por 
una Real Cédula, que pusiera 
sus armas en la peana de San 
Miguel (litulnr de la colegiala), 
cuya escultura había costeado, 
gastando en ella 500 ducados. 
La Corona, á pesar de su pon- 
derado derecho de patronato, 
no consta que diese cosa algu- 
na para la obra. 

Asistió el señor Terrcr al 
Concilio provincial de Zaragoza, 
que se celebró el año 1614 (1), 
y principió en 2 de Noviembre. 
Conservase aun en el archivo la 
correspondencia que siguió el 
señor Terrer con el Cabildo, 
con motivo de la celebración de 
aquel Concilio, poco conocido, 
y de las cuestiones que en él 
surgieron, cuestiones muchas 
de ellas de etiqueta y poca im- 
portancia. Era entonces el se- 
ñor Terrer el mas antiguo en 
consagración de lodos los sufra- 
gáneos, y como lal recibió la 
profesión de fé del Metropolita- 
no. Asistieron el Magistral Don 
Gaspar Gil, por el Cabildo de 
Tarazona, un canónigo de Santa 
Maria de la Peña de Calatayud, 
el Abad de Piedra y el Prior de 
Veruela. 



(1) Véase su curiosa descripción en el 
tomo 2.° de Vincencio Lanuza, Anales Ecle- 
siásticos de Aragón, lib. cap. H. 



"atado LXXXMJ. 

Uno de los sucesos mas no- 
tables del tiempo del señor Ter- 
rer fué la fundación del conven- 
to de San Joaquín de Carmeli- 
tas Descalzas, sujeto á la juris- 
dicción ordinaria, al paso que el 
otro de Santa Ana lo está á la 
orden. Los Carmelitas Descal- 
zos se habian opuesto á la fun- 
dación de otro convento de re- 
ligiosas Descalzas, que hizo en 
Zaragoza Don Diego Fecct, y 
que de su apellido se llaman 
las Fecetas. No queriendo dar 
fundadoras del otro convento 
de Zaragoza , á pesar de un 
Breve del Papa Gregorio XV, 
se las llevó de Tarazona, en vir- 
tud de otro Breve de Urba- 
no VIH, y con anuencia del sc- 
sor Terrer. Vino el Provincial 
de Aragón, por mandado del 
General, y estuvo tan impru- 
dente en sus castigos con las 
monjas y en las indiscretas pre- 
guntas que les hizo, que aque- 
lla comunidad tan santa quedó 
llena de escrúpulos y congo- 
jas (1). Viéronse precisadas á 
recurrir á Su Santidad, como 



(i) Véanse sobre este y otros casos 
análogos los documentos relativos á la per- 
secución del l\ Graeian y de la V. María 
de San José y oirás religiosas primitivas, 
en el tomo 2 ° de los escritos de Santa Te- 
resa, publicados en la Colección de autor f* 
españoles, de Rivadenrira. 



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Cap. X. Episcopologio de Tarazona del siglo X Vil al XIX. 265 
ya habían tenido que hacer á la motivo para inculpar falsamen- 



muerte de Santa Teresa, cuando 
se les quitaron cautelosamente 
por el P. Doria y sus parciales 
las constituciones do la Santa; 
siendo notable que las ocho mas 
ancianas y del tiempo del señor 
Yepes hicieron el recurso. Pi- 
dieron pues á Su Santidad que 
se las sometiera á la jurisdic- 
ción ordinaria. Opúsose el Ge- 
neral, pero salieron á la defen- 
sa de las oprimidas el Obispo 
Don Martin, el Cabildo, y hasta 
el Ayuntamiento mismo de Ta- 
razona. Cometióse por Su San- 
tidad el conocimiento de este 
negocio al Abad de Alfaro, ar- 
riba citado, Don Alvaro Pérez 
de Aracieí, el cual, en 28 de 
Marzo de 1051, mandó que el 
convento de Santa Ana quedase 
sujeto á la orden, y que las ocho 
que habían apelado á Su San- 
tidad pasasen á otro conven- 
to sujeto al ordinario. De las 
ocho tres habían fallecido, y las 
otras cinco salieron al nuevo 
convento de San Joaquín, de 
que es patrono el Cabildo, el 
cual hasta el día de hoy le ha 
favorecido y favorece siempre 
con gran esmero. De las' vidas 
y virtudes de las primeras reli- 
giosas habló .largamente el P. 
Argaez, pero sacando de allí un 

TOMO X1JX. • 



te á los de Calatayud por la su- 
presión de la iglesia de la Peña, 
que perdida su vida regular ha- 
bía quedado reducida al Prior y 
tres canónigos, los cuales tenían 
la iglesia casi sin culto. Calla el 
P. Argaez que al unirse aquella 
iglesia á la de Santa Maria, se 
cedió á los clérigos menores de 
San Francisco Caracciolo, que 
sostuvieron allí el culto con 
gran esplendor, y saliendo de 
él muchos sujetos notables por 
su virtud, cuyas admirables vi- 
das pueden verse en el libro ti- 
tulado Sacro Monte de Ara- 
gón (1). Con todo, el P. Argaez 
no solamente oculta la funda- 
ción de aquella comunidad, sino 
también la del convento de Do- 
minicas de Calatayud, que se 
hizo en 1616, al mismo tiempo 
casi que la de San Joaquín. Por 
el mismo tiempo se fundaron 
en Calatayud los conventos de 
Capuchinos y Agustinos Reco- 
letos, también durante el pon- 
tificado del señor Terrer. ¿Qué 
pensar pues de la mala fé con 
que Argaez dice (2) oque mien- 
tras en Tarazona se trataba de 
«multiplicar iglesias, en Calata- 



m 

(2) 



Por el P. Fern. 0 García de Palacios. 
Fól. 459. 

34 



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266 España Sagrada. 

»vud se trataba de disminuirlas?» 

El señor lerrer fué nombra- 
do Consejero en 10*27. En 1629 
hizo al Rey un donativo de 
15.000 escudos, cuando fué á 
besarle la mano en Daroca, pa- 
ra ayuda de los extravagantes y 
enormes despilfarros, que se hi- 
cieron para el casamiento de su 
hermana con el Rey de Hun- 
gría. Al arto siguiente fué pro- 
movido al arzobispado de Zara- 
goza, siendo de 81 artos. 

DON RALTASAR DE 
NAVARRA Y ARROITIA. 

Era su familia oriunda de 
Navarra, y habiendo salido de 
aquel pais se estableció en Ru- 
siedo, pueblo de la Comunidad 
de Teruel, donde nació Don 
Baltasar. Como su padre era de 
Navarra, le llamaban comun- 
mente el Navarro, y asi les 
quedó por apellido á los hijos, 
y se le llamaba comunmente á 
este Prelado Don Baltasar Na- 
varro, mas un hermano suyo 
probó que el apellido legitimo 
era de Navarra. 

Siguió Don Baltasar su car- 
rera en la Universidad de Sala- 
manca, y fué colegial mayor de 
San Salvador de Oviedo. Nom- 
bróle Felipe III Auditor de Ro- 



Tratado LXXXVíl. 
la por la Corona de Aragón, y 
desempeñó este cargo en Roma 
desde el año 1021 á 1625. En- 
tre los negocios que entonces 
falló, fué uno de ellos á favor 
del Dean de Tudela, amparán- 
dole contra el Obispo de Tara- 
zona en la posesión de su juris- 
dicción exenta, sentencia que él 
mismo tuvo que respetar y cum- 
plir diez años después. 

Habiendo regresado á Espa- 
ña le hizo el Rey Felipe IV Re- 
gente del Supremo de Aragón, 
que desempeñó hasta el año 
1652, en que le presentó para 
la mitra de Tarazona, teniendo 
á la sazón 55 años. Tomó pose- 
sión de ella el dia 4 de Abril 
de 1652, que era domingo de 
Ramos. 

Poco tiempo antes, en 18 de 
Noviembre de 1651, había im- 
puesto silencio el Rey á los de 
Calatayud en la pretensión de 
catedral, oyendo al Consejo de 
Aragón, y mandando que se re- 
tirasen de la corte los síndicos, 
que había enviado la ciudad con 
aquel objeto. Era entonces Jus- 
ticia de Calatayud Don Juan 
.íorge Pérez de Nueros, célebre 
jurisconsulto, que trabajó mu- 
cho para lograr aquel objeto. 
Imprimiéronse varios memoria- 
les por una y olra parte, en pro 



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Cap. X. Episcopologio de Tan 
y en contra de esla solicitud, 
siendo notable entre ellos el 
dictamen del Claustro de Alca- 
lá á favor de la erección de ca- 
• tedral. Mas no quedó termina- 
do el pleito con la carta del 
Rey , pues siguió agitándose 
aquella ruidosa cuestión hasta 
fines de aquel siglo (año 1690), 
como luego se dirá. 

En esta disposición encontró 
los ánimos el señor Navarro al 
tomar posesión de su mitra. En- 
vió de Vicario general á Calata- 
yud á Don Diego Antonio Fran- 
cés de Urriligoyti, canónigo á 
la sazón de Tarazona, y después 
Obispo de esta misma iglesia. 
Los poderes que le dió fueron 
limitados. Los de Calatayud re- 
clamaron el cumplimiento de la 
concordia estipulada con el se- 
ñor Yepes, y que, en 1622, 
había ofrecido el señor Tcrrer 
cujuplir y respetar, en virlud 
de la firma obtenida en la corle 
del Justicia, mandando al Obis- 
po separarse de las instancias 
Roíales que seguía en Roma. El 
Justicia Pérez de Nueros, como 
muy versado en los procesos to- 
rales , y con gran apoyo por 
parte de su familia en la Au- 
diencia de Zaragoza y Tribunal 
del Justicia, recurrió á ella v 
obtuvo firma, manteniendo á los 



zona del siglo X VII al XIX. 2G7 
de Calatayud en la posesión de 
tener Vicario con jurisdicción 
omnímoda, y de que sus pode- 
res se revisasen por el Justicia 
de Calatayud, antes de princi- 
piar á ejercer su jurisdicción. 
Terminóse este litigio en 1641, 
según dice Argaez (1); pues, ha- 
biéndose perdido todo el archi- 
vo municipal de Calatayud, ape- 
nas se hallan documentos origi- 
nales sobre estos sucesos. 

Quedó muy resentido el se* 
ñor Francés contra los de Ca- 
latayud de resullas de este liti- 
gio/ y dió muestras de ello mas 
adelante, cuando llegó á ser 
Obispo de Tarazona. 

En tiempo de este Prelado se 
terminó el asunto ruidoso de 
las monjas de Santa Ana, eri- 
giéndose el convento nuevo de 
San Joaquin, para las que ha- 
bían de quedar sujetas al Ordi- 
nario. Ademas de las cinco que 
salieron del de Santa Ana vi- 
nieron de Zaragoza otras dos de 
las antiguas, y una á quien ad- 
mitieron de lega. La comuni- 
dad quedó reunida á 22 de Oc- 
tubre de 1652. Favorecieron 
mucho para su f undación el Ma- 
gistral, ya citado, Don Gaspar 
Gil, que después fué Obispo de 



(I) Fól. 463. 



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268 España Sagrada. 

Vich, el cual les ofreció o. 000 
escudos de propiedad y 200 de 
renta. Don Diego Francés de 
Urrítigoyli ayudó también á la 
obra con 100 ducados. La igle- 
sia se construyó con los bienes 

« 

que aportó al convenio la ilus- 
tre señora Doña Hipólita Agus- 
tín, bija de una familia de los 
mas ilustres de Zaragoza, que 
dió 8.000 escudos y todas sus 
joyas, con anuencia de su espo- 
so Don Francisco de Angulo, el 
cual se metió Capuchino. De es- 
ta y de las otras fundadoras dió 
extensa noticia el P. Argaez, 
como también del robo sacrile- 
go del Santísimo Sacramento en 
el pueblo de Alberite, llevándo- 
se la custodia y seis formas con- 
sagradas. Dos de los ladrones 
mataron al otro á puñaladas: el 
que se quedó con el copón y 
las formas permaneció inmóvil, 
hasta que hizo voto de devol- 
verlo, como lo verificó, restitu- 
yéndolo al Vicario de Malón, 
quien lo entregó al Rector de 
la Compañía de Jesús en Tara- 
zona, de donde se llevó solem- 
nemente á la catedral, y de allí 
se devolvió al sagrario de Al- 
berite, con una procesión muy 
devota, á que concurrieron to- 
dos los pueblos del tránsito. 
Estaba entonces ausente el 



Tratado LXXXV11. 
señor Navarro, que á la sazón 
fué nombrado Diputado del Rei- 
no, con cuyo motivo se halla- 
ba en Zaragoza: y falleció po- 
co después, á 25 de Diciembre 
de 1C>42, á la edad de OG años. 

Fué este señor Obispo muy 
austero en su trato y el de su 
familia. A la iglesia de Tarazo- 
na dejó el busto de plata en que 
se guarda la reliquia de San 
Millan de Verdejo, que manda- 
ron hacer los testamentarios del 
señor Obispo, y de que se tra- 
tará al hablar de las reliquias 
de San Millan. 

En su tiempo se fundaron 
otros varios conventos en las 
poblaciones principales de la 
diócesis, de los cuales se ha- 
blará al tratar de los suprimi- 
dos y existentes. 

Los restos mortales del se- 
ñor Navarro fueron conducidos 
por su familia á su patria. 

DON DIEGO DE CASTEJON 

Y FONSECA. 

Fué este Prelado uno de los 
sujetos mas notables que tuvo 
España en el siglo XVII. Nació 
en Madrid, pero su familia era 
oriunda de Agreda. Su padre, 
Don Diego Castejon, era del 



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Cap. X. Episcopologio de Tar 
Consejo de las Ordenes. Estu- 
dió las primeras letras en Alca- 
lá, en Salamanca derecho civil 
y canónico, y se graduó en la 
Universidad de Zaragoza. 

Habiéndose decidido á seguir 
la carrera eclesiástica, pasó al 
lado de su tio Don Fr. Enri- 
que, Obispo de Plascncia, que 
le ocupó en varios cargos de 
Visitador , Vicario general y 
otros análogos. El de Provisor 
sirvió por espacio de ocho años. 
Era entonces Arzobispo de To- 
ledo el Cardenal Infante Don 
Fernando, que mandaba en Flan- 
des las tropas españolas, mas 
dado á las armas que á la Igle- 
sia. El señor Castejon fué nom- 
brado por Vicario general suyo 
en Alcalá de Henares, cuyo car- 
go principió á servir en 1621. 
Allí se graduó de Doctor en de- 
rechos, á fin de habilitarse para 
obtener prebenda en aquella 
magistral. Dos años después pa- 
só de allí á Vicario general de 
Toledo, cuyo cargo desempeñó 
hasta el año 1054, y fue tam- 
bién canónigo de aquella sania 
iglesia. En 2 de Julio de aquel 
año le llegaron las Bulas para 
el obispado de Lugo: consagró- 
se en las Descalzas Reales de 
Madrid, y pasó á lomar pose- 
sión del obispado en Febrero 



ona del siglo X Y II al XIX. 269 
de 1655 (1). Poco se detuvo 
allí, pues apenas trascurrido un 
mes se le mandó por el Rey 
volverá desempeñar la vicaria 
de Toledo, que. por lo vislo, no 
se habia pensado dejase, á pesar 
de presentarle para una milra. 
Con el obispado acumuló el 
arcedianalo de Talavera, una 
de las prebendas mas pingües 
de aquella iglesia, v aun de Es- 
paña, pues desde principios de 
aquel siglo se iban ya olvidan- 
do las saludables reformas dei 
Concilio de Trento. 

En 1658 vino á Madrid el Ar- 
zobispo de Braga. Según las 
quijotescas ideas de aquel siglo 
vanidoso, empeñóse en ser Pri- 
mado de todas las iglesias de 
España. Opúsose con brio el 
señor Castejon, y escribió con 
este motivo la preciosa obra, en 
dos tomos en folio, sobre la pri- 
macía de la santa iglesia de To- 
ledo, con mucha erudición y cu- 
riosos documentos, por cuyo 
motivo es buscada por los eru- 
ditos. Al regresar el Arzobispo 
á Braga, dice Pelliccr en su Dia- 
rio de avisos, que se hizo fuese 
en su compañía un Alcalde de 
casa y corle, que embargase al 



(i) Véase en el tomo 4 i de la España 
Sagrada, páfr. 203. 



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270 España Sagrada. 

arzobispo la cruz, si se alrevia 
á levantarla dentro de España. 

En 1640 fué nombrado Pre- 
sidente del Consejo de Castilla, 
por muerte de Don Fernando 
Valdés, Arzobispo de Granada: 
fué el nombramiento con fecha 
10 de Junio, y lo sirvió por es- 
pacio de tres años. Presentóle 
el Rey para la vacante de Ta- 
razona, que no pretendió el se- 
ñor Castejon, pero que hubo de 
aceptar. Quizá la presentación 
para la mitra de Tarazona fuera 
un pretexto para eliminarle del 
Consejo, pues la misma obliga- 
ción tenia de residir en Lugo 
que en Tarazona. Pero las cir- 
cunstancias eran difíciles pol- 
las guerras de Cataluña y las 
que amagaban en Portugal, y 
se necesitaba en el Consejo una 
mano mas dura que la del Obis- 
po Castejon. Estuvo entre tan- 
to el Rcv en Tarazona, v, al re- 
gresar á Madrid, salió el señor 
Castejon para su nueva silla, de 
la que lomó posesión á 15 de 
Diciembre de 1044. En aquel 
mismo año logró la iglesia de 
Tarazona una reliquia de su glo- 
rioso hijo San Alilano, que por 
fin le cedió la santa iglesia de 
Zamora, después de larga resis- 
tencia. 

Como el señor Castejon era 



Tratado LXXXVIÍ. 
oriundo de Agreda y allí vivía 
su parentela, solia él también 
residir habitualmenle en aquel 
pueblo, donde fundó para su 
entierro la grandiosa capilla de 
Nuestra Señora de Yanguas, 
en la iglesia de San Pedro. Vi- 
vía por entonces Sor María de 
Jesús, llamada vulgarmente la 
venerable Madre de Agreda, 
fundadora del convento de Con- 
cepcionistas, en aquel pueblo, 
y autora de la Mística Ciudad 
efe Dios, vida de la Virgen Ma- 
ría, de que se hablará mas ade- 
lante, al tratar de las personas 
notables en santidad que de esta 
diócesis han salido. 

En su tiempo se fundaron 
también otros conventos en la 
diócesis, entre ellos el de Car- 
melitas Descalzas de Maluenda, 
sujeto á la jurisdicción ordina- 
ria. Debió este su origen á un 
caballero de Calatayud, de la fa- 
milia de los Zapatas: las prime- 
ras religiosas salieron del con- 
vento de San Joaquín de Tara- 
zona, el año 1G48. En Calata- 
yud se fundaron por aquel tiem- 
po los conventos de Agustinos 
Recoletos y de Capuchinas, en 
Novallas el de Carmelitas Des- 
calzos; y en Corella el de Mer- 
cenarios, que vinieron de Tílde- 
la. Fueron estos conventos de 



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Cap. X. Episcopotogto de Tat 
los últimos que se establecieron 
en el obispado, pues las guer- 
ras, desgracias y desgobierno 
que afligieron á España en la 
segunda mitad del siglo XVII, 
hicieron que ya no se pensara 
mas en plantear conventos, sino 
que mas bien principiaran los 
clamores contra los que había, 
y se reputaban en excesivo nú- 
mero. 

Fué el señor Castejon muy 
caritativo y amante de los po- 
bres, y también favorecedor de 
los conventos de la diócesis, que 
conservaban muy gratos recuer- 
dos de su caridad. Unia también 
á esto un gran recato en mate- 
rias de castidad, y aun en el 
trato de su familia y sirvientes 
hacía que reinasen grandes mi- 
ramientos y modestia. Vivió en 
gran paz con su Cabildo y con 
toda la diócesis, v obtuvo una 
carta del Rey, de 22 de Octu- 
bre de 1648, contra las preten- 
siones de catedral en Galata- 
vud, contra las cuales escribió 
también á Felipe IV la Madre 
de Agreda (1). 

Falleció en este pueblo en 
1655, y fué enterrado en la di- 



(1) Imprimió esta carta el Cabildo en 
uno de sus memoriales contra las preten- 
siones de Calatayud . 



zona del siglo XV ¡1 al XIX. 271 
cha capilla de Nuestra Señora 
de Yanguas, ó de los Milagros, 
fundada por él, en donde se ve 
su modesto sepulcro. 

DON FR. PEDRO MAÑERO. 

Nació en Cariñena , y tomó 
el hábito de San Francisco en 
el convento de Jesús en Zara- 
goza: luego que profesó le en- 
viaron al desierto de Monlora, 
de donde volvió á Zaragoza, pa- 
ra estudiar en el convento de 
San Diego, y concluida su car- 
rera de artes y teología pasó á 
enseñarlas en los conventos de 
Alnañiz y Huesca, de donde le 
trajeron al mismo colegio de 
San Diego, en el cual enseñó 
teología por muchos años, hasta 
jubilarse. Siendo aun lector de 
teología pasó á Roma al Capí- 
tulo general de 1659, y habien- 
do enfermado el que había de 
sostener las conclusiones públi- 
cas, que era un alemán, le en- 
cargaron de ellas al P. Mañero, 
por obediencia, sin tener tiem- 
po para prepararse, y con todo 
Lis sostuvo, con grande aclama- 
ción y aplauso, ante toda la cor- 
te romana. 

Después de su jubilación si- 
guió desempeñando varios car- 
gos y prelacias en su orden. 



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272 España Saarada. 

Fué Guardian del colegio de San 
Diego, después de San Francis- 
co de Zaragoza, Custodio de la 
provincia de Aragón, Secreta- 
rio general de la Religión, Pro- 
vincial de Aragón, Vicccomisa- 
rio general de la familia Cismon- 
tana, y en 1G51 ministro Gene- 
ral de toda la orden de San 
Francisco. En estos importan- 
tísimos cargos se mostró siem- 
pre muy generoso en la distri- 
bución de las grandes cantida- 
des que hahian de pasar por su 
mano. Habiendo recibido dos 
limosnas, de cerca de medio mi- 
llón cada una, las remitió á Je- 
rusalen, sin mirarlas apenas. 
En medio de sus grandes ocu- 

{laciones dedicó algún tiempo á 
a publicación de dos libros en 
que habia trabajado: el uno fué 
la traducción del Apologético de 
Tertuliano, que vertió del latín 
á nuestro idioma; el otro la vi- 
da de Doña Margarita de Va- 
lois, mujer de Enrique IV de 
Francia. 

Fué presentado para la mitra 
en 1656, en ocasión en que los 
de Calatayud, aprovechando la 
vacante, tenian ganada en el 
Consejo la cuestión de catedral, 
que hacia un siglo estaban pre- 
tendiendo. Presentóse al Rey el 
señor Mañero, manifestando los 



rotado LXXXVIÍ. 
perjuicios que se iban á seguir 
á la iglesia para la cual babia 
sido nombrado por S. M., y 
desbarató completamente lo que 
se habia acordado, en términos 
que cuando se llevó al Rey el 
recurso pidiendo á Su Santidad 
la erección de la nueva cate- 
dral, se negó á firmarlo, y man- 
dó retirar á los Síndicos que el 
Ayuntamiento de Calatayud te- 
nia al efecto en la corle. 

No bien hubo tomado pose- 
sión de su silla, á 13 de Agos- 
to de 1656, hubo de incoar 
otro pleito contra el Dean de 
Santa María de Calatayud, Don 
José García Serrano, por haber 
celebrado de pontifical en aquel 
mismo año, obligado violenta- 
mente á ello (según dice Ar- 
gaez que escribió dicho Dean), 
aunque no parece probable su- 
friera tal coacción, atendido el 
tesón con que este sostuvo des- 
pués su derecho en la Rota Ro- 
mana. Es cierto lo que dice Ar- 
gaez que el Auditor Monseñor 
León Verospe falló contra el 
Dean, no en 1656, como él es- 
cribe, sino en 1660, pues ha- 
biendo celebrado el Dean en 
1656, y tomado posesión el Obis- 
po en aquel año, á mediados de 
Agosto, mal podia venir la sen- 
tencia Rolal cuando el Obisoo 



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Cap. X. Episcopologio de Tara: 
lomaba posesión. Pero lo grave 
en este asunto es que el P. Ar- 
gaez, fallando á la imparciali- 
dad y buena fé, que deben carac- 
terizar á un historiador, ocultó 
la verdad del hecho y la termi- 
nación de aquel negocio. En 
efecto, el Dean apeló de la sen- 
tencia de Monseñor Verospe, 
alegando la nulidad de no ha- 
bérsele citado canónicamente. 
Hizo que se registrase en el ar- 
chivo del Vaticano, y se halló 
la Rula de Julio II, de la que se 
sacó y presentó copia auténti- 
ca, y habiéndose nombrado por 
ponente para la apelación al Au- 
ditor Monseñor Juan Emerix, 
este anuló la sentencia de Mons. 
Verospe, el dia 15 de Julio de 
1662, diciendo: amale peí pe- 
»ram al que nulliler per eumdem 
»R. P. ü. Yerospium jndicalum 
»pionunliatum el sentenliatum... 

* et ulterius yus diceníes 

»dic¡mus, declaramus ac defini- 
»live sentenliamus eideni mo- 
»(/emo Decano aliisque eyus 
»$uccesoribus licuisse et licere 
»ul¡ Mitra el Báculo Pastor ali f 
» aliisque Ponlificalibus insigniis 
»e/c. (1)» Este documento se 



(1) Véase e^le documento en el agudi- 
ce, copiado del original que existe en el 
archivo de Sania María de Calatayud. 
tomo xlix. 



madelsiyloXVJÍalXÍX. 273 
imprimió y circuló profusamen- 
te en 1065, y es muy común, 
por lo cual no parece verosímil 
lo ignorase Argaez, cuya obra 
se imprimía por entonces, y lle- 
va la fecha de 1675. 

Fuese que el señor Obispo 
Mañero, por su carácter, poco 
amigo de pleitos, aunque algo 
duro, no quisiera instar uno 
nuevo en la Rota Romana, ó 
que constando ya la autentici- 
dad de las concesiones de Ju- 
lio II y León X, no creyera opor- 
tuno pedir su revocación, ello 
es que la sentencia de Monseñor 
Emerix quedó consentida, y los 
Deanes en posesión de pontifi- 
cal, como se verá al tratar de 
ellos, si bien se mostraron tan 
parcos en su ejercicio, por no 
disgustar á los Prelados, que no 
llegan á diez los casos en que 
lo ejecutaron desde 1680 á 
1824. 

En cambio el señor Mañero 
ganó en la Rota contra los de 
Calatayud el pleito sobre la ju- 
risdicción, para poder ejercerla 
el Obispo de Tarazona en el ar- 
cedianado, por si ó por medio 
de sus Vicarios generales y ofi- 
ciales eclesiásticos, desde cual- 
quier parte de la diócesis. Dió 
la sentencia contra Calatayud el 
mismo Mons. Verospe, en 18 de 



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274 España Sagrada. 

Junio do KífiO. Apelaron los do 
Calatayud, pero perdieron el 
pleito por oirás dos sentencias 
conformes, la una siendo po- 
nente el Auditor Taia, en 11 de 
Marzo de 1661, y la otra sién- 
dolo el señor Albérgalo, en 5 
de Junio del mismo año. 

Fué defensor de los de Cala- 
tayud en este litigio el célebre 
Cardenal de Luca, el cual trála 
de este asunto ruidoso, mani- 
festando que la sentencia de la 
Rota era mas conforme á los 
principios del dereclio extric- 
to, que no á los de la equi- 
dad cristiana (1). Los de Ca- 
lalavud , vencidos en Roma, 
apelaron á ios recursos fora- 
les. El señor Mañero, aunque 
siguió estos pleito?, no logró 
verlos terminados, ni aun al- 
canzó las sentencias del señor 
Vcrospe, pues murió á 5 de Di- 
ciembre de 1659. y fué enter- 
rado en la capilla de San Lo- 
renzo de su iglesia catedral. 
Dos meses antes habia muerto 
su amigo el venerable Palafox, 
Obispo de Osma. 

Señalóse el señor Mañero por 
su genio caritativo, siendo muy 
-austero en su propio trato. En 



(1) Luca: de jurisdict. et foro compet., 
Ht>. 3°, disc. 22, ver sus finen». 



rotado L XXXVII. 
la sala principal , donde es- 
tan los retratos de los Obispos, 
principió á formar una copiosa 
Biblioteca, que en tiempo del 
señor La Plana, en el siglo pa- 
sado, se colocó en otra habita- 
ción alta: por desgracia fué muy 
robada durante los trastornos 
*le la última guerra civil. 

DON DIEGO ESCOLANO Y 
LEDESMA. 

Del campo de Cariñena des- 
cendía también el sucesor del 
señor Mañero, pues era de Lon- 
gares su padre Don Lupercio 
Escolano, aposentador de Feli- 
pe IV. Casó con Doña Isabel de 
Ledesma, azafata del Príncipe 
Don Baltasar Cárlos, y de este 
matrimonio nació en Madrid, el 
año 1609, Don Diego, que su- 
cedió al señor Mañero en la si- 
lla de Tarazona. Estudió las pri- 
meras letras en el Seminario del 
Escorial, y de allí pasó al Cole- 
gio del Rey en Alcalá de Hena- 
res, fundación también de Fe- 
lipe II, para que estudiasen fa- 
cultades mayores en aquella 
Universidad los hijos de criados 
y dependientes de la Real fami- 
lia. Allí esludió derecho civil y 
canónico el señor Escolano, y 



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Cap. X. Episcopologio de Tar 
sustituyó la cátedra de Cleuien- 
tioas, por ausencia del Dr. Oiz, 
Colegial mayor, aue era el pro- 
pietario. De Alcalá pasó á Sala- 
nanea, en donde la carrera de 
derecho estaba por entonces 
mas adelantada que en Alcalá, 
y allí se doctoró. 

Urbano VIH le dió la digni- 
dad de Sacrista en la catedral de 
Mallorca, donde también le hi- 
cieron canónigo. El Marqués de 
^alacios, pariente de su madre, 
le dió la abadía de San Pedro de 
Cabatuerta, en las montañas de 
León. En la Inquisición le die- 
ron los cargos de Fiscal de la 
de Llerena, y luego Juez de la 
nisma: propusiéronle también 
tara las de Córdoba y Vallado- 
'id, pero, sin llegar á tomar po- 
sesión de una ni otra, fué nom- 
brado para la de Toledo, con 
residencia en Madrid, donde 
asistió siete años. El Inquisidor 
general señor Arce y Reinoso 
le nombró Fiscal del Consejo 
supremo de la Inquisición, que 
sirvió por espacio de cuatro 
años y nueve meses. 

Salió de allí para Obispo de 
Mallorca, donde residió cuatro 
años, durante los cuales visitó 
la diócesis y celebró sínodo dio- 
cesano. Propuesta su traslación 
á la de Tarazona, entró en aque- 



íona del shjh X Vil al XIX. 275 
lia iglesia en 18 de Octubre de 
1600. 

Halló para entonces termina- 
dos en Roma todos los pleitos 
promovidos por su antecesor so- 
bre pontificales y jurisdicción, y 
ademas el Consejo, en 20 de Se- 
tiembre, acababa de desahuciar 
nuevamente á los de Calatayud, 
los cuales, con la tenacidad 
del pais, habían vuelto á instar 
en el asunto de su anhelada ca- 
tedral. Prohibióseles tratar en 
adelante de este negocio en se- 
de vacante, encargando al mis- 
mo tiempo aquel al Obispo re- 
sidiese algún tiempo del año, á 
su arbitrio, en aquel partido. 

Cuatro años fué Obispo de 
Tarazona el señor Escolano. 
Durante este tiempo concluyó 
de ganar los pleitos sobre ju- 
risdicción en la Rola Romana, 
como queda dicho, y también 
los recursos que se intentaron 
en la Signatura de justicia. La 
tercera sentencia, conforme con 
las dos anteriores, se dió en 13 
de Diciembre de 1663, y su 
noticia llegó á Tarazona el 17 
de Enero de 64. Celebróse este 
suceso en aquella iglesia con 
gran solemnidad , habiéndose 
cantado Te Deum al anochecer, 
luego que llegó la noticia, y al 
dia siguiente salió de la cate- 



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276 España Sagrada. 

dral una procesión general, su- 
mamente concurrida, á la que 
asistieron toda la ciudad, cofra- 
días y clero secular y regular. 
Estaba el señor Escolano en Al- 
faro, y regresó dos días después, 
dando la enhorabuena al Cabil- 
do, y ofreciéndose á pagar la 
mitad de los gastos ocasionados 
en aquel litigio, hasta que se le 
preconizara para la iglesia de 
Segovia, á la que por enton- 
ces ya había sido presentado. 

Era el señor Escolano un Pre- 
lado celoso y amante del culto 
de los Santos, pero por desgra- 
cia se dejó llevar de las patra- 
ñas de los falsos Cronicones, 
que ya por entonces principia- 
ban á ser combatidos, descu- 
briéndose sus fraudes. Llevó á 
su palacio al P. Fr. Gregorio 
Argaez, que acababa de escribir 
la historia de los Obispos de 
Osma, por encargo del señor 
Palafox, en cuya muerlc se en- 
contró. 

No pudo el señor Escolano 
valerse de sujeto menos apro- 
pósito. Empeñado en la propa- 
gación de los falsos Cronicones, 
carecía de criterio, imparciali- 
dad, y en algunos casos hasta 
'de buena fé. No habiendo visto 
mas archivos que el de la mitra 
y el del cabildo, no muy des- 



ralada LX XXVII. 
pació, apeló á los Cronicones 
de Dcxtro, Ilaubcrlo, Luilpran- 
do y demás embustes fraguados 
á fines del siglo XVI y princi- 
pios del XVII, y careciendo de 
dalos, que hubiera hallado quizá 
en los otros archivos de la dió- 
cesis, escribió las biografías de 
los Obispos, pero no la historia 
de la iglesia de Tarazona. Apa- 
sionado por estos, y agradecido 
á quien le pagaba y mantenía 
con esplendidez, tomó parte con 
demasiado calor en los ruidosos 
pleitos de la mitra con Calata- 
yud y Tudela, á las que no des- 
perdicia ocasión de zaherir, al 
paso que calla los pleitos con 
Agreda y Alfaro, de que podia 
hallar no poco en el mismo ar- 
chivo episcopal. Como él era 
riojano, embrolló también la 
cuestión de San Millan, supo- 
niendo dos distintos al de la Co- 
golla y al de Verdejo, hizo caer 
en este error al señor Escolano 
v sancionar su culto como de 

tí 

Sanios distintos; como también 
el de San Marcial, cuyo rezo 
quiso introducir, como de Obis- 
po de la diócesis: mas no pudo 
lograrlo del mejor criterio de 
la Santa Sede, como veremos al 
hablar de los Santos apócrifos 
de este obispado. 

Siendo ya Obispo de Sego- 



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Cap. X. Epi&copologio de Tan 
vio, todavía Irabajó el señor Es- 
colarlo en favor de aquellos des- 
dichados cuentos, y en 1CG9 
imprimió un tomo en folio titu- 
lado «Discurso historial por la 
celebración y oficio de San Mar- 
cial, Obispo de Tarazona y már- 
tir y scholios sobre el edicto de 
7 de Enero de 1G64, acerca de 
los Santos en él contenidos de 
la diócesis de Tarazona. Escrí- 
belos Diego Escolano, Obispo 
antes de Mallorca y Tarazona y 
al presente de Scgovia*» 

Las cosas que hizo el señor 
Escolano, por el mismo estilo, 
en Segovia y Granada no son 
de este lugar. 

A la vacante del señor Esco- 
lano surgió un conflicto en el 
Cabildo. Habia quedado pen- 
diente un pleito entre este y el 
Obispo, sobre la provisión de 
una ración en la catedral. Acor- 
dóse por el Cabildo que el nue- 
vo Vicario general la proveyese 
en el nombrado por aquel, y se 
procedió en seguida á designar 
al Doctoral, que tenia deseos 
de serlo, aunque no logró mas 
que ocho votos. Al dia siguien- 
te nombró el Cabildo para Vica- 
rio general, en unión del Docto- 
ral, á otro prebendado teólogo, 
según la corruptela de aquella 
época, que ha durado en algu- 



ma del siglo X VII al XIX. 277 
ñas iglesias hasta el presente si- 
glo. Opúsose el Doctoral á com- 
partir su jurisdicción con el otro 
Vicario, alagando que no era 
jurista. Acusáronle los contra- 
rios de que habia dado su voto 
al Magistral, que tampoco lo 
era, lo cual no habia obstado 
para que fuese Vicario Capitu- 
lar en la vacante del señor Ma- 
ñero. 

Publicó el Doctoral un impre- 
so contra la resolución del Ca- 
bildo: contestóle en otro el Pe- 
nitenciario Orliz , intentando 
probar que la disciplina del Con- 
cilio de Trcnto no estaba en 
práctica respecto á este punto, 
jy esto se escribía en Agosto de 
1604, á los cien años cabales 
de la terminación del Concilio! 
Nada menos que blasfemia y pe- 
lagianismo llamaba el Peniten- 
ciario á la doctrina que prefie- 
re el derecho canónico á la teo- 
logia para el ejercicio de la ju- 
risdicción en la Iglesia. Este 
dictamen apareció firmado por 
varios doctores del claustro é 
iglesias de Tarazona y Huesca, 
y entre ellos por el Catedrático 
de Decreto de Zaragoza. 

Del memorial del Penitencia- 
rio se infiere, que el Cabildo de 
Tarazona no habia cumplido lo 
mandado por el Concilio de 



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278 España Sagrada. 

Trento, según aparece de la si- 
guiente curiosa lista de sedes 
vacantes. 

Año 4567. Vacante del señor 
González (10 de Octu- 
bre). 

El Tesorero Mezquita 
y el canónigo Serrano. 

i 576. Vacante del señor Luna 
(2 de Marzo). 
El Dean Jiménez y el 
Arcediano de Tarazona. 

*584. Vacante del señor Re- 
din: no se hallan nom- 
bramientos. 

1597. Vacante del señor Cer- 
buna (51 de Marzo). 
El Dean Monterde y el 
canónigo Serrano. 

1615. Vacante del señor Ye- 
pes (7 de Mayo). 
Canónigo Terzan y Chan- 
tre Gotor. 

1650. Vacante del señor Ter- 
reé 

Los canónigos González 
y Dolz. 

1641. Vacante del señor Na- 
varro. 

Canónigo Barrabcs : el 
Chantre Oficial eclesiás- 
tico. 

1655. Vacante del señor Cas- 
lejon. 

El Dean Marin: por au- 



aíado LXXXVU. 

sencia de este sustituyó 
casi toda la vacante el 
Magistral. 

1659. Vacante del señor Ma- 
ñero. 

El Chantre y el Magis- 
tral. 

1564. Vacante del señor Esco- 
lano. 

Señores Doctoral y ca- 
nónigo Moreno. 

El Magistral habia sido Pro- 
visor del señor Escolano en se- 
de plena, á pesar de ser mero 
teólogo. 

La venida del señor Escartin 
debió cortar la dificultad, pues 
á fines de Setiembre aun se re- 
cogían firmas para el escrito del 
Penitenciario. 

DON FR. MIGUEL 
ESCARTIN. 

Fué este Obispo natural de 
Zaragoza y monje Cislerciense 
de la Congregación de Aragón, 
según se dijo en los dos tomos 
anteriores. 

Tomó el hábito en el monas- 
terio de Rueda, cursó en el co- 
legio que su orden tenia en 
Huesca, y en ella desempeñó la 
cátedra de Escoto. Fué Abad 
de San Victorian hasta el año 



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Cap. X. Episcopologio de Tar 
1647 (1). De Barbastro fué tras- 
ladado á Lérida en 4655, y en 
1664 á Tarazona, de cuya silla 
tomó posesión en 25 de Octu- 
bre de este año. El P. Argaez 
no halló que contar acerca de 
este Prelado mas que la funda- 
ción del convento de Corella. 
Con todo no fué exausto de su- 
cesos notables el pontificado del 
señor Escartin, ó Descartin, co- 
mo se le llamaba comunmente 
en el obispado. 

Vencidos los de Calatayud en 
Roma, acudieron, como de cos- 
tumbre á los recursos forales. 
El señor Escola no, que era de 
carácter muy bondadoso, por 
evitar pleitos, trató de transigir 
el asunto, y el Rey escribió en 
este sentido, pero quedó todo 
pendiente, tanto por haber ob- 
tenido la tercera sentencia, co- 
mo por su salida á la iglesia de 
Segovia, desalándole, dice Ar- 
gaez, de las ligaduras de los fue- 
ros de Aragón (2). 

El señor Escartin, que, como 
aragonés, no se asustaba por 
ellos, conoció los inconvenien- 



(1) Argaez dice hasta el 1649, pero no 
es exacto, pues en 1647 ya era Obispo de 
Barbastro. Véanse los tomos 47 y 48 de 
la España Sagrada, pág. 117 y 66 respec- 
tivamente. 

(2) Argaez, fól. 491. 



ona del siglo XVII al XIX. 279 
les que podría traer aquella 
aprensión foral intempestiva: 
acudió á la corte del Justicia y 
consiguió la revocación de la 
firma, y que se alzaran las ar- 
mas Reales de los bienes apren- 
didos en Calatayud. Dióse la 
sentencia á favor del Obispo, 
en 19 de Noviembre de 1667, 
y en aquel mismo año vino el 
Prelado á Calatayud, y con su 
genio bondadoso y afable logró 
concillarse los ánimos, excepto 
los de algún abogado que otro, 
de los que no perdían con tales 
embrollos. Uno de ellos, llama- 
do Don José Fernandez, impri- 
mió un alegato, intentando pro- 
bar nada menos que once nuli- 
dades en las sentencias ejecu- 
toriales de la Rola. Volvieron 
con esto á pedir nueva firma, á 
pesar de que las personas sensa- 
tas de Calatayud ya no llevaban 
á bien tales gastos y enredos, y 
volvieron á perder #1 negocio 
en 2o de Julio de 1CG9. Toda- 
vía los foralistas interpusieron 
recurso de apelación ante la Au- 
diencia, y lo perdieron también 
en 20 de Diciembre de 1670. 
La narración de estos hechos, 
aunque pesada, es curiosa, para 
saber cómo andaba entonces la 
administración de justicia en 
aquel pais. 



■ 



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280 España Sagrada. Tratado LXXXVil. 

Fue tan bondadoso el señor para los partidos de Agreda, 
Escartin, que á pesar de las 
instancias que le hicieron algu- 
nos individuos del Cabildo para 
que retirase el Vicario general 
de Calatayud y pusiera uno fo- 
ráneo, se negó á ello, y contes- 
tó á los que esto decían: «Estas 
firmas son muy buenas para ga- 
nadas, pero no para cumplidas.» 

Los escándalos que se siguie- 
ron á la muerte del señor Es- 
cartin hicieron conocer cuan sa- 
bia era esta su conducta pater- 
nal, no doblegándose á exigen- 
cias de sus subditos, pero atra- 
yendo á estos con cariño des- 
pués de vencidos. 

Falleció el señor Escartin en 
Tarazona, á 26 de Abril do 
1675, á las 12 del dia: al dar 
noticia de su fallecimiento el 
libro de Resoluciones canonica- 
les (fól. 116), le llama «el ex- 
celentísimo señor Descartin, de 
venerable »y amabilísima me- 
moria. » 

Incontinenti el Cabildo nom- 
bró Vicario general, esto es 
Capitular, al Arcediano de Ta- 
razona, y ademas otros tres Vi- 
carios generales para auxiliarle 
en el ejercicio de la jurisdic- 
ción. Nombraron también Vi- 
carios foráneos para Alfaro, Ca- 
latayud y Tudela, Visitadores 



Borja, Calatayud y Navarra, y 
para el Seminario y los conven- 
tos de San Joaquín y la Con- 
cepción: nombráronse ademas 
cinco Examinadores sinodales, 
Contador, Guardasellos, Secre- 
tario de curia, Notarios para la 
visita de Agreda, Borja y Na- 
varra, y los Alcaides de Calce- 
na, Tortoles, Samanes y del pa- 
lacio y huerta del Obispo. Estos 
eran los olicios que solia pro- 
veer el Cabildo en sede vacan- 
te, y con algunas modilicacio- 
nes los proveía aun á mediados 
del siglo XVIII, á la defunción 
de los Obispos. 

Los Vicarios foráneos fueron 
muy mal recibidos en los dis- 
tritos adonde los envió el Ca- 
bildo. Acudieron los castella- 
nos, según costumbre, al Con- 
sejo de Castilla. Bepitió este las 
órdenes para que en el partido 
de Castilla hubiese Vicario ge- 
neral, y aun pasando mas ade- 
lante mandó algunos años des- 
pués (1690), que precisamente 
fuese jurista. Los de Tudcia hi- 
cieron poco caso, pues casi toda 
la jurisdicción la tenía el Dean. 
En Calatayud fué mal recibido 
el canónigo Don Ignacio Core- 
lia, que vino de Vicario con po- 
deres muy limitados, porque no 



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Cap. X. Episcopotogio de Tarazona del siglo XVII al XIX. 281 
los présenlo al Ayuntamiento, Reina Gobernadora, en la me- 

* • 1 1' * 1 • 



ni este le guardó consideración 
alguna. Siguiéronse escándalos, 
como ya lo había temido el Car- 
denal deLuca. La plebe se pro- 
pasó contra.él á tales insultos, 
que no dándose por seguro en 
Calalayud. se salió de la ciudad 
y se fué á Villarroya, desde don- 
de avisó al Cabildo. Tratóse de 
quitar el Vicario de Calatayud 
y ponerlo en cualquier otro pue- 
blo del partido, para crear an- 
tagonismo entre la ciudad y la 
Comunidad, política que se prin- 
cipió á seguir desde entonces 
con mas astucia que caridad 
cristiana. 

DON DIEGO FRANCÉS DE 
URRITIGOYTI (1). 

En la vacante del señor Es- 
cartin entró este Prelado, que 
también habia sido sucesor suyo 



ñor edad de Carlos 11. 

No era el señor Francés de 
Urritigoyti el mas apropósito 
para conciliar los ánimos dis- 
cordes de una diócesis tan difí- 
cil de gobernar, en que exis- 
tían tres nacionalidades distin- 
tas, con tantos pleitos, antago- 
nismo y rivalidades. El señor 
Obispo Francés, muy instruido, 
tenia ideas exageradas, v en me- 
dio de su saber y probidad era 
de carácter algún tanto duro. 
Mostró ya esto aun antes de lo- 
mar posesión de su nueva silla, 
pues habiendo pasado una comi- 
sión del Ayuntamiento de Cala- 
tayud á cumplimentarle á Zara- 
goza, la recibió con frialdad y 
despego, y los síndicos volvie- 
ron poco satisfechos de su nuevo 
Prelado. Llegó este á Tarazona 
el dia 16 de Noviembre, presen- 
tó las Bulas originales el dia i 9, 



en la catedral de Barbastro, en y se le dió posesión el dia 24 
1050. De Barbastro fué trasla- del 



dado á Teruel, en 1073, y ha- 
biendo acaecido entonces la 
muerte del señor Escartin, fué 
presentado el señor Francés pa- 
ra la silla de Tarazona por la 



(i) Véase su biografía en el lomo ante- 
rior, pág. 66, y sobre sus cscrilos á Don 
Nicolás Antonio y Lalasa. 

TOMO XL1X. 



mismo. 

Dejándose llevar de las ins- 
piraciones de algunos capitula- 
res y curiales, que propendían á 
dominar por el rigor y no por 
caridad y prudencia , nombró 
Provisor para toda la diócesis, 
negándose á poner ningún otro 
tribunal en ella, por ser eslo 

potestativo en el Obispo: prin- 

3tí 



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282 Espaua Sagrada. Tratado LXXXVÍl. 
tipiaron pues los conflictos y (el de la Caldcrona), llevó pre- 
las acostumbradas quejas. sos ¿ Zaragoza al Justicia Don 
Comenzó en seguida la visi- José de Ciria y Beleta, al Regi- 
ta, y se negó á entrar solemne- dor ó Jurado Don José Fernán- 
mente en Calatayud, acompaña- dez de Heredia y otros indivi- 
do de lodo el clero y cruces del dúos del Ayuntamiento y de- 
arccdianado, como se hacia de pendientes de* el. Sujelóseles á 
liempo inmemorial, antes bien, residencia, ó enquesla, según 
para mayor desaire, principió fuero de Aragón: los acusados 
la visita por Verdejo, y vino imprimieron y circularon la res- 
por varios pueblos hasta Ateca, puesta á los cargos que les hizo 
Desde allí avisó al Ayuntamien- el Consejero Don Luis de Exea 
to que entraría dos dias des- y Dcscartin, comisionado por el 
pues. Este le manifestó que Vircy, que eran hasta 76, algu- 
seutia no tener tiempo para pre- nos de ellos sumamente grotes- 
parar la entrada según costum- eos. Como sucede en casos ta- 
bre. Personas piadosas le acón- les, no quedaron bien paradas 
sejaron reservadamente que no las reputaciones del Obispo ni 
se arriesgase a entrar, ó lo h¡- de los Concejales. El Gobierno, 
ciera en la forma acostumbra- viendo que ya era cuestión de 
da. No los quiso oir, y entró orden público, mandó al Gober- 
por la puerta de Terrer, sin que nador Don Pedro Jerónimo de 
saliera nadie á recibirle, el día Urries mediase entre el Obispo 
1 1 de Julio de 1674 por la tar- y la ciudad, para cortar aquellos 
de. Los desacatos que sufrió no desacuerdos, y que no volviera 
son para referidos: parecen im- á turbarse la tranquilidad en las 
posibles en aquella época. Oja- difíciles circunstancias por las 
lá se hubiera perdido su noti- que estaba atravesando el país: 
cía, pero por desgracia subsiste nombróse por Arbitro al Conse- 
en el memorial que imprimie- jero Don Antonio Blanco, el 
ron el Justicia v Autoridades cual transigió la cuestión, ha- 
vindicando su conducta. Tuvo ciendo que los de Calatayud se 
el señor Urritigoyli que salirse sometiesen á las sentencias Ro- 
do la ciudad, y habiendo luego tales, y que el Obispo y sus su- 
dado parte de estos escándalos cesores siguieran poniendo en 
ul Virey Don Juan de Austria Calatayud Vicarios generales. 



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Cap. X. Episcopologio de Tar 
con las facultades estipuladas 
en la concordia de los señores 
Cerbuna y Yepes, mas decla- 
rando que lo hacían voluntaria- 
mente y no por obligación, sino 
por mera generosidad. Quedó 
terminada esta avenencia en 
1676, y al tenor de ella han se- 
guido desde entonces enviando 
los Obispos sus Vicarios gene- 
rales con ligeras interrupciones. 
El señor Urriligoyti vino á Ca- 
latayud en aquel mismo año, 
1646, y fué recibido con gran 
aparato, como en primer ingre- 
so, esmerándose todos en su 
obsequio para reparar los pasa- 
dos desacatos. Dejó nombrado 
por Vicario general á Don Mar- 
tin Torrero y Embun. 

Durante su episcopado no 
ocurrió ninguna otra cosa nota- 
ble. Falleció el señor Urriligoy- 
ti en Tarazona el dia 7 de Abril 
de 1682. 

DON BERNARDO MATEO 
SANCHEZ DEL CASTELAR. 

Al señor Urriligoyti sucedió 
este Prelado, del que ya no al- 
canzó á tratar Argacz. Según el 
libro de Resoluciones canónica- 
les (tomo 3.°) tomó posesión 
del Obispado en 20 de Marzo 
de 1683. 



zona del siulo J VII al XIX. 283 
Era el señor Maleo natural 
de Ojos Negros, en tierra de 
Daroca, y de una familia ilus- 
tre. Obluvo beca de colegial 
mayor en el de San Ildefonso 
de Alcalá, en cuya Universidad 
siguió su carrera con mucho 
crédito, y se graduó de doclor 
en ambos derechos. 

Fué canónigo tesorero de Te- 
ruel, y después pasó á la iglesia 
del Pilar de Zaragoza, en don- 
de fué elegido Prior en 1655, 
siendo todavia regular aquella 
iglesia. 

Habiendo pasado á la corle 
con cierta comisión, se dió á 
conocer allí por su saber y vir- 
tud, por lo cual Su Majestad le 
eligió para la iglesia de Jaca. 
Era sujelo muy modesto y se 
ocultó para que no le compelie- 
sen á aceptar, pero, descubier- 
to por un amigo, se vió preci- 
sado á dar su consentimiento. 
Sus Bulas para el obispado de 
Jaca fueron expedidas por Ino- 
cencio XI, á 13 de Febrero de 
1676. 

Tomó posesión del obispado 
á 26 de Junio, y fué consagra- 
do, en 18 de Julio del mismo 
año, en las Capuchinas de Za- 
ragoza. Luego que llegó á su 
obispado celebró sínodo y lo hi- 
zo imprimir. 



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284 España Sagrada. 

En 12 de Junio de 1682 «lio 
cuenta á su Cabildo de Jaca de 
haber sido presentado por Car- 
los H para la iglesia de Tara- 
zona. 

Deseando evitar los disgus- 
tos ocurridos con su predece- 
sor, y accediendo á las insinua- 
ciones del Consejo, nombró Vi- 
rario general de Calatayud y su 
arcedianado, con amplios pode- 
res, á su sobrino el Dr. D. Fe- 
lipe Antonio Mateo Sánchez del 
Castelar Gil de Bernabé, canó- 
nigo de Tarazona. El nombra- 
miento fué hecho, según sus 
poderes, en Zaragoza, á 10 de 
Julio de 1683, y fueron presen- 
tados al Ayuntamiento á o de 
Agosto siguiente. 

Su carácter bondadoso y con- 
ciliador hizo que durante su 
episcopado apenas hubiera des- 
acuerdo alguno entre las igle- 
sias y corporaciones sometidas 
á su cargo, de modo que casi 
no se halla cosa importante que 
referir de su tiempo, ni las actas 
capitulares presentan cosa algu- 
no que de notar sea. Esto en 
épocas de disturbios, y después 
de haber existido grandes des- 
acuerdos, es el mejor elogio de 
un Prelado. 

Dos expedientes ruidosos 
quedaron terminados durante el 



Tratado LXXXVH. 
episcopado del señor Maleo; el 
uno fué el de los hábitos de co- 
ro de los canónigos de la cate- 
dral; el otro el de las preten- 
siones de erección de catedral 
en Calatayud. 

La iglesia de la Seo de Zara- 
goza habia obtenido, en 50 de 
Noviembre de 1687, el siguien- 
te decreto. «Caesaraugustana. 
» Sacra fíituum Congregatio, ad 
»pias preces Mayestatis Calho- 
y>lk(B Begni Htspamarum, por- 
erectas per Dominum Francis- 
rcum Bernardo de Quiros, eyus 
»ministrum in Romana Curia, 
y>conce$$it Dignilatibus el Ca- 
»nocis Metropolitana! Ecclcsim 
»Caesaraugustancc indultum ha- 
vbitus seu cappa! magna?, ad ins- 
xtar Canonicorum Basílica! Sane* 
»ft Petri de Urbe posse concedí, 
»sed expediaiur gratia per Da- 
vtariam. Hac die 19 Aprilis 
»1U87. H. Cards. Prs. (1)» 

Como se ve por esta decisión, 
no se concedía á la Metropoli- 
tana de Zaragoza derecho pri- 
vativo, según pretendía tener 
por otro decreto anterior, dado 



(i) Está original en el archivo de la 
catedral de Tarazona, Arm. K. Caj. i.° f 
Lie. 12, n 22. 

Sobre este punto escribió también el P. 
Ramón de Huesca, por lo relativo á su igle- 
sia, en el tomo 6.° del Teatro ecletithtico de 
Aragón, pág. 385. 



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Cap. X. Episcopologio de Tara 
en 4684. Las sufragáneas de 
Zaragoza acudieron al Rey con- 
tra la Metropolitana, sabiendo 
que el Cabildo de esta se em- 
peñaba en sostener su derecho 
privativo, y el Rey, con fecha 
47 de Setiembre de 4687, man- 
dó al Embajador Don Francisco 
Bernardo deQuirós y agente de 
preces en Roma, que se opu- 
siera á la privativa y apoyara á 
las sufragáneas, las cuales tu- 
vieron una reunión en Huesca 
(4690), en la que se coligaron 
contra la Metropolitana en esta 
cuestión. El Cabildo de Huesca 
arregló su traje en 4688 tal 
cual lo ha seguido usando hasta 
el dia. El de Tarazona estaba 
también para mudarlo, cuando 
la indisposición y muerte del 
señor Mateo le impidieron eje- 
cutarlo, por no querer proce- 
der en este asunto sin acuerdo 
de su Obispo. Pero instalado el 
sucesor, se llevó á cabo el pro- 
yecto de arreglo de hábitos, por 
acuerdo del dia 45 de Julio de 
4748. Adoptóse el traje morado 
para la capa y capuz, conser- 
vando la sotana negra, hasta po- 
cos años há, en que de acuerdo 
con el Prelado, y en virtud de 
la concesión de la Santa Sede 
para arreglar sus trajes las cate- 
drales de Aragón, se adoptó la 



zonadel siglo AVII al Á'IX. 285 
sotanilla morada, como la lle- 
van las demás catedrales de 
aquella provincia. Los armiños 
tenia adoptados ya el Cabildo, 
desde el dia 4 de Marzo de 4659, 
en que los cambiaron en vez de 
los grises, que anteriormente 
usaban, habiéndose hecho tam- 
bién aquella mudanza de acuer- 
do con el Prelado y con las de- 
mas iglesias de Aragón, que ya 
habían verificado igual cambio. 

El pleito sobre pretensión de 
catedral en Calatayud se ter- 
minó en 4688. Habíase redu- 
cido últimamente la pretensión 
á erección de con-catedral ceque 
el principaliler, pero sin obis- 
po distinto, á la manera que 
estaban unidas las catedrales de 
Calahorra y la -Calzada. La Con- 
gregación consistorial propuso 
á Su Santidad, en 44 de Di- 
ciembre de 1688, se impusiera 
perpétuo silencio á la iglesia de 
Calatayud, y lo acordó asi la 
Santa Sede. El decreto impre- 
so está colocado en la sala ca- 
pitular sobre la silla del Obis- 
po (1). 

En 25 de Junio de 4700, ha- 
llándose el señor Mateo ciego y 
achacoso, acudió al Cabildo ma- 
nifestándole su deseo de obte- 



(I) Véase en el apéndice. 



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286 España Sagrada. 

ner coadjutor con futura suce- 
sión. El Cabildo creyó que de- 
bía abstenerse de tomar parte 
en este asunlo por respeto al 
Rey, á quien creyó se debia 
acudir. No llegó el caso de nom- 
brarlo, porque murió poco des- 
pués, á 30 de Noviembre de 
aquel mismo ano (Resoluciones 
canonicales, tomo 4.°, fól. 56). 
Los libros del Cabildo, al ha- 
blar de su fallecimiento, le lla- 
man gran bienhechor de esta igle- 
sia. El P. Huesca, que dejó va- 
rias noticias de las que se ban 
dado acerca de este Obispo (1), 
dice que fué enterrado en la 
santa capilla del Pilar de Za- 
ragoza. 

DON BLAS SERRATE. 

En la sede vacante tuvo el 
Cabildo algunos encuentros con 
el clero de los partidos. Pocos 
dias después de la muerte del 
Obispo solicitó Alfaro que se 
trasladase allí la curia eclesiás- 
tica, que solía estar en Agreda, 
para el ejercicio de la jurisdic- 
ción en el territorio de Castilla. 
El Vicario general babia residi- 
do unas veces en Agreda y 

• 

( \ ) Teatro histórico de las igletias de Ara- 
gón, lomo 8.°, pág. 182. 



Tratado LXXXVIL 
otras en Alfaro. El Obispo Ter- 
rer trasladó la vicaria de Agre- 
da para Alfaro, en 1629, pero 
posteriormente babia vuelto al 
primer punto. 

El otro pleito fué sobre la 
provisión de la vicaria de Abli- 
tas, hecba por el Cabildo en 
Don Diego Aquinigo. Protes- 
tóse por el Cabildo de Tude- 
Ja, pero el Consejo de Navarra 
declaró, en 10 de Agosto de 
1701, que no se babia becho 
fuerza por el de Tarazona. 

En 5 de Febrero de 1702 
tomó posesión de la silla el se- 
ñor Don Rías Serrato, canóni- 
go Doctoral que había sido de 
Huesca, Provisor de dos Obispos 
y Catedrático de prima de aque- 
lla Universidad, Doctoral de Za- 
ragoza, Maestrescuelas y Juez 
Canciller de Competencias. 

En 1065 era Regente de la 
cátedra de vísperas de leyes. 
Pasó después á la de prima de 
cánones, y en 12 de Octubre 
de 1672 á Doctoral de Zara- 
goza. 

Asi que lomó posesión de 
la mitra se dedicó á pacificar 
los escándalos que babia en Al- 
faro entre el Ayuntamiento y 
el Cabildo, lo cual consiguió 
procediendo como arbitro, en 
virtud de una Real Cédula ex- 



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Cap. X. Episcopologio de Tarazona del siglo XVII al XIX. 287 
pedida en 7 de Junio de 1702. dieron con gran brío el partido 



La cuestión era sobre ceremo- 
nias y preferencias en las pro- 
cesiones, rogativas y otros ac- 
tos de etiqueta. 

Poco después de haber loma- 
do posesión de la mitra prin- 
cipiaron los desastres de la 
guerra de sucesión. El señor 
Serrate fué uno de los Prelados 
que con mas calor sostuvieron la 
causa de Felipe V. Después de 
la batalla de Zaragoza perdióse 
todo el territorio del arcedia- 
nado de Calalayud. Aquella ciu- 
dad se pronunció por el Aus- 
tríaco en los primeros dias de 
Julio, habiendo huido casi toda 
la nobleza de ella á Tarazona, 
no habiendo podido ir con ellos 
el Vicario general Don Antonio 
Peralta y Serrato, que estaba 
allí con jurisdicción omnímo- 
da, como su antecesor, desde 
1704, y era canónigo Doctoral. 
Este fue llevado preso á Daro- 
ca, juntamente con Don Juan 
Ramiro, Justicia de aquella ciu- 
dad de Galatayud, que con al- 
gunos vecinos honrados trató 
de oponerse á la proclamación 
del Archiduque por la plebe. 

Tarazona y Borja, pueblos 
en que predominaba el elemen- 
to aristocrático, al revés que 
en Calalayud y Daroca, defen- 



de Felipe V. Las tropas del 
Archiduque se apoderaron á la 
fuerza de Mallen y atacaron á 
Borja, que se defendió por en- 
tonces, auxiliada por dos com- 
pañías de vecinos de Tarazona. 
Pero situados los migueletes en 
Magallon, punto de fácil defen- 
sa, amenazaban desde allí á to- 
dos los pueblos que permanecían 
á devoción de Felipe V (1). 

En Tarazona se formaron dos 
batallones de naturales del país. 
El Obispo convocó á su pala* 
ció á los prebendados y clero, y, 
á propuesta del señor Serrate, 
se formó un regimiento (en rea- 
lidad batallón) de cinco com- 
pañías de eclesiásticos, del cual 
se nombró coronel al Dean Doc- 
tor Don Juan Seso, y sargento 
mayor al canónigo Don Dio- 
nisio Gil de Añon. Entre los 
principales acabos Cguraban el 
Provisor y canónigo Don Ro- 
mualdo Doz y Porras, el Docto- 
ral Don José Martínez Rubio y 
el Racionero Don Juan Alzóla. 

El Obispo hizo presentes los 
ultrajes que las tropas inglesas 
protestamos causaban en las 
iglesias, y efectivamente los es- 



t \ ) Gloria» de Tarazona, un lomo en 4.*, 
impreso en 1708. 



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288 España Sagrada. 

taban causando en el arcedia- 
nado de Calalayud, especial- 
mente en los pueblos que al 
pronto se pronunciaron contra 
el Archiduque, entre ellos Ate- 
ca, Villarroya, Miedes, Para- 
cuellos de la Rivera, lbdes y 
otros varios no menos impor- 
tantes. Manifestó, que siendo re- 
ciente su nombramiento, como 
que era el primero hecho por 
Felipe V, se hallaba exhausto 
de recursos, pues 500 pesos 
que tenia se los habia enviado 
al Rey, pero que estaba dispues- 
to á vender el pontifical y em- 
peñar las rentas de la mitra. Ya 
que no podia por sus achaques 
ponerse al frente del clero, hizo 
inscribir en las compañías á to- 
dos sus familiares, y exhortó á 
los de otros puntos del obispa- 
do que vinieran y trajeran con- 
sigo todos los dependientes de 
las iglesias, después de haber 
dejado los mas precisos para el 
sostenimiento del culto. Entre 
los que concurrieron señalóse el 
Abad del Burgo de Alfaro, Doc- 
tor Don Pedro de Tapis, capi- 
tán de una de las compañías, 
que hizo una salida contra una 
de las avanzadas enemigas. 

Pidióse socorro al Obispo de 
Calahorra, que también habia 
armado su clero, y vino aquel á 



Tratado LXXXVii. 
Tarazona, el dia 28 de Julio, 
al frente de 500 eclesiásticos 
y 300 seglares, que envió el 
Ayuntamiento de aquella. El 
Obispo de Calahorra, Don Alon- 
so de Mena y Borja, entró en 
Tarazona al frente de esta gen- 
te, á caballo, con roquete y mu- 
ceta, sotana corta, botas, es- 
puelas y bastón de general. El 
señor Serrato salió á recibirle 
en coche, pues por su anciani- 
dad y achaques no podia mon- 
tar á caballo. El batallón de clé- 
rigos de Calahorra llegó á cons- 
tar de 850 plazas, con los que 
después concurrieron á Tara- 
zona. 

Pocos dias después de la lle- 
gada del Obispo de Calahorra 
se hizo una procesión de roga- 
tiva, en que presidió este, y los 
canónigos de Calahorra, dejan- 
do las armas por breves horas, 
alternaron en ella con los de 
Tarazona, vistiendo el traje de 
estos, por razón de la herman- 
dad entre ambas iglesias. La 
procesión marchó por entre dos 
filas de clérigos armados de Ca- 
lahorra y Tarazona. 

Con parte de estas tropas y 
otras que pudo reunir el Gene- 
ral Don Cárlos San Gil, que te- 
nia su cuartel general en Tude- 
la, atacó pocos dias después in- 



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■ 

Cap. X. Episcopologio de Tarazona del siglo XV 11 al XIX. 289 

fructuosamente á los austríacos, raba para atacarla. Obligóse al 

atrincherados en Magallon, pues Obispo á que saliera para Core- 

tuvo que retirarse después de lia, y también se hizo marchar 

algunos ligeros encuentros. El de la ciudad á las mujeres y fa- 

Obispo de Calahorra regresó á milias, que no servian para la 

su diócesis con su gente el dia defensa: acudió desde Agreda 

22 de Setiembre. el Conde de Agramunt, volvie- 

Marchóse en mala sazón, pues ron algunas compañías de Ca- 

á primeros de Octubre avanzó lahorra- y Alfaro, y se enviaron 

el Conde de Sáslago contra Bor- algunas tropas regulares. Para 

ja, al frente de 6.000 hombres el mantenimiento de ellas dió el 

y 600 caballos. El General San señor Serrate 50 cahices de tri- 

Gil, natural de esta, que esta- go, de que pudo disponer en 

ba acampado en Ablilas, con al- medio de su penuria. Espérába- 

gunas aunque pocas tropas, ó se el ataque de Tarazona de un 

no pudo ó no quiso defender su momento á otro, cuando el Bri- 

pueblo, el cual, abandonado á gadier Don Miguel Pons y Men- 

sus propias fuerzas, hizo una re- doza entró en tierra de Calata- 

sistencia tan enérgica como in- yud y atacó á Nuévalos, defen- 

fructuosa, pues fué tomado por dido por los imperiales. El Con- 

asalto el dia 7 de Octubre, y de de Sástago, en vez de atacar 

saqueado después de pasar á á Tarazona, acudió contra el 

cuchillo no poca gente. En los Brigadier Pons, pero fué der- 

siete meses que los imperiales rotado por este, á pesar de ser 

dominaron en Borja causaron muy inferiores sus fuerzas, con 

grandes daños, principalmente lo cual se libró Tarazona de los 

en las iglesias y conventos. El trances del sitio que le amena- 

de Capuchinos quedó casi ente- zaban. Mas no por eso dejó de 

ramente demolido, y el chapitel continuar sobre las armas, pues 

de la iglesia colegial fué des- los migueletes, fortificados en 

truido, para fundir balas con su Magallon, recorrían el país y 

plomo, sjn que después haya saqueaban las iglesias, habien- 

sido restaurado. do sido preciso retirar el Santí- 

A vista de la pérdida de Bor- simo en algunas de ellas. Uno 
ja temióse la de Tarazona, pues de los santuarios robados y pro- 
el Conde de Sástago se prepa- fañados fué el de Nuestra Se- 

TOMO XL1X. 57 



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290 España Sagrada. Tratado LXXXXJI. 
ñora de Moncayo, lo cual cau- y alojamientos, y ser la según - 
só tanta tristeza como indigna- da ciudad de Aragón, esto es, 
cion, no solamente en Tarazo- que se la contase como la pri- 
na, sino también en todos los mera después de Zaragoza, 
pueblos de Castilla y Navarra, El Obispo de Tarazona gozó 
que con gran devoción visitan de favor con Felipe V, como 
aquel santuario. Para contener era natural. El señor Serrate 
estas algaradas se envió á Tara- continuó nombrando Vicarios 
zona el regimiento de caballe- generales, tanto en el partido 
ria de Don Félix Miramon, que de Castilla como en el arcedia- 
llegó en muy mal estado y se nado de Calatayud: en aquel lo 
acuarteló en el palacio epis- fué el Dr. D. Pedro de Tapis, 
copal. Abad de Alfaro; en este otro, 
Poco después la batalla de después de la traslación de su 
Almansa vino á decidir la cam- sobrino el señor Peralta y Ser- 
paña. Magallon, abandonada de rale á la iglesia de Tarazona, 
los austríacos, envió su obe- tuvo por Vicario general, en 
diencia al Gobernador de Ara- 4710, al Dr. Don José Sigüen- 
gon Don Francisco Miguel de za, canónigo Doctoral de Santa 
Pueyo, refugiado en Tarazona: Maria, pero expresando que lo 
en seguida Borja y Veruela re- hacia en la forma que lo habia 
cobraron también su libertad, dispuesto el señor Urritigoyti. 
La obediencia de Magallon se Mas adelante nombró por Vi- 
aceptó á duras penas, por-ser cario al venerable señor Don 
hija de la necesidad, y fué pre- Fernando Rodriguez, canónigo 
ciso dar escolla á los comisio- de gran virtud y santidad, que 
nados que vinieron, que fueron renunciando ocho años después 
dos, uno de ellos sacerdote. su canonicato, á la edad de 75 
Felipe V se mostró muy agrá- años, entró clérigo menor en 
decido á Tarazona, v le conce- el convento de Nuestra Señora 
dió vanos privilegios tanto útiles de la Peña, el año 1727. Era 
como honoríficos, entre otros hombre de tanta integridad y 
el titulo de Ciudad vencedora y virtud, que, á pesar de ser ca- 
una flor de lis en sus armas (16 nónigo, falló contra el Cabildo 
de Abril de 1708), voto en Cór- de Santa Maria un pleito que 
les, ferias, exención de quintas llevaban los racioneros con los 



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Cap. X. Episcopologio de Tarazona del siglo XVII al XIX. 291 
canónigos, pretendiendo aque- braban uno que hiciera de cura. 



líos decir misa en el altar ma- 
yor. El señor Serrate llevó á 
mal este fallo, y escribió al Ca- 
bildo una carta sumamente acre 
contra su Vicario general, man- 
dando se leyese en Cabildo. Hi- 
zose asi con harto sentimiento 
de los prebendados celosos, aun- 
que á gusto de la parcialidad 
que había acudido al Obispo 
con siniestros informes, pero 
sin que se alterase en lo mas 
mínimo la serena humildad de 
aquel hombre profundamente 
virtuoso. 



El señor Serrate se quejó de 
que en un pueblo de cerca de 
400 vecinos ninguno de sus be- 
neficiados era apto para la cura 
de almas, pues el que se habia 
nombrado como mas idóneo ha- 
bia sido reprobado en sínodo 
poco antes. Como la palrimo- 
nialidad estaba basada en el pri- 
vilegio de Don Alfonso el Bata- 
llador, el señor Serrate acudió 
al Rey, el cual, oyendo al Con- 
sejo, mandó, por Real Cédula 
de 16 de Abril de 1714, que las 
vicarias se proveyesen por con- 



Olro expediente de mucha curso entre los patrimonialis 
trascendencia promovió por en- tas habientes derecho. 



tonces el señor Serrate, y que 
no logró ver concluido. Viendo 
el atraso é ignorancia en que 
yacían los clérigos patrimonia- 
listas del arcedianado de Cala- 
tayud, trató de que los curatos 
se diesen por concurso, pues la 
cura de almas residia, no en 
determinado individuo, sino en 
el Cabildo parroquial tn soli- 
dum, y no pudiendo proveerse 
aquellos beneficios patrimonia- 
les sino en sujetos bautizados 
en la misma parroquia, faltaba 
emulación para el estudio, y los 
sacramentos, como cosa de mu- 
chos, no se administraban bien, 



Convocada la oposición no se 
quisieron presentar los patri- 
monialistas. antes protestaron, 
pero el Obispo acudió nueva- 
mente al Consejo, el cual, en 
17 de Enero de 1715, mandó 
que si no concurrían á la opo- 
sición los patrimonialistas del 
pueblo, se llamase á concurso á 
todos los del arcedianado, y si 
tampoco estos concurrían se 
convocara y proveyeran los be- 
neficios en naturales de Aragón 
ó de cualquiera otra parte de 
los dominios de España. Enton- 
ces el clero del arcedianado pi- 
dió al Rey que mandase al Obis- 
aunque los beneficiados notn- ' po le oyera y transigiera con él, 



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292 España Sagrada. 1 

como se acordó por el Consejo, 
en 6 de Julio de 4716; pero, 
alargándose mucho este nego- 
cio, murió el señor Serrale sin 
dejarlo terminado. Falleció el 
dia 13 de Julio de 1718. 

DON FR. GARCIA PARDIÑAS 
VILLAR DE FRANCOS. 

Año y medio duró la vacan- 
te del señor Serrate, pues no 
se presentaron al Cabildo las 
Bulas del sucesor basta el dia 
24 de Mayo de 1720. 

En 5 de Junio lomó posesión 
el señor Don Fr. García Pardi- 
ñas, religioso de la orden de 
Nuestra Señora de la Merced y 
catedrático de teología de la 
Universidad de Safo manca, na- 
tural de un pueblo de Galicia 
en el arzobispado de Santiago, 
y de edad de 52 años. 

Era el señor Pardiñas, á pe- 
sar de ser regular, de carácter 
fastuoso, y solía encabezar sus 
edictos con los apellidos de Don 
Fr. García Pardiñas, Villar de 
Francos, Moscoso, Figueroa, 
Bermudez de Castro. Sus Bulas 
tardaron en ser despachadas en 
Roma por la interrupción de re- 
laciones que por entonces hubo 
con la Santa Sede, por lo cual 
mientras duró la vacante fueron 



atado LXXXVU. 

intervenidas por el Gobierno las 
rentas de la mitra. 

El episcopado del señor Par- 
diñas fué fecundo en ruidosos 
pleitos. El primero que logró 
finalizar fué el de la provisión 
de curatos del arcedianado de 
Calatayud, pendiente desde los 
últimos años del episcopado an- 
terior, pues habiéndose man- 
dado que no se terminase sin 
dar cuenta á la Real Cámara, 
fué preciso remitir al Rey la 
transacción que en 1724 se 
hizo entre el Obispo y el clero 
del arcedianado. Terminóse la 
concordia en Tarazona á 20 de 
Agosto de aquel año, y fué 
aprobada por el Rey en 31 de 
Julio de 1726. Los principales 
capítulos eran, que entre los 
beneficiados ó medios benefi- 
ciados patrimoniales de las res- 
pectivas iglesias se proveyeran 
las vicarias para la cura ae al- 
mas, haciéndose el concurso an- 
te el Vicario general de Calata- 
yud ó persona eclesiástica que 
designase el Obispo, á tin de 
evitar gastos, por ser cortas 
las rentas y grande la distancia 
á Tarazona, y que, si el Obispo 
no estuviese en el arcedianado, 
diera poder al Vicario ó al ecle- 
siástico, que bien le pareciere, 
para colacionar los beneücios. 



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Cap. X. Episcopologio de Tara 
Dictábanse ademas algunas otras 
disposiciones supletorias. 

De este modo quedó termi- 
nado aquel ruidoso litigio al 
cabo de diez años. El Obispo 
vino á Calatayud en el de 1724, 
Y verificó su ingreso solemne 
con el aparato acostumbrado, 
pues en las visitas anteriores al 
arcedianado se habia abstenido 
de entrar en la ciudad por evi- 
tar contestaciones. 

Apenas terminado este liti- 
gio ocurrió otro de peor género 
y mas ruidoso. Acababa de falle- 
cer el Dean de Tudela Don Je- 
rónimo Lapaza y Zarauz, el dia 
4 de Mayo de 1 726. El Obispo 
acudió á la Cámara y á la Santa 
Sede, y presentó un memorial 
con terribles cargos contra el 
Cabildo de Tudela, diciendo que 
era una pequeña Ginebra (1), y 
otros vituperios, que obligaron 
á este á contestar con otro me- 
morial en su defensa. En 48 de 
Junio de 1728 dió una Bula Be- 
nedicto XIII, uniendo el deana- 
to de Tudela á la mitra de Ta-' 
razona, v mandando formar con 
las rentas un arcedianalo; pero 
por motu propio de la misma 
fecha hizo gracia del arcediana- 



lo Fernandez, Catálogo manuuriio de 
lot Deanes de Tudela. 



ma del siglo XV Jí al XIX. 295 
to, aun sin instalar, al ilustrí- 
simo señor Don Fr. Felipe de 
Hurbide, Carmelita Calzado, na- 
tural de Tudela, Obispo de Be- 
nosa y Arzobispo de Ragusa, en 
Italia, residente en Roma, el 
cual habia trabajado á favor de 
su patria, y por lo visto no en- 
teramente de balde. 

Quedaron todos disgustados 
con esta resolución; la iglesia 
de Tudela por ver deshecho su 
deanato, el Obispo de Tarazona 
por ver adjudicadas á otro las 
rentas que se creia fueran uni- 
das á la mitra, y la Cámara por 
ver que se habia tomado tan 
grave resolución, sin contar con 
ella, en cosa tan importante al 
Real Patronato. El Obispo, á 
fin de llevar á cabo la supresión 
del deanato, acordó pasar á Tu- 
dela, y sabiendo que se prepa- 
raban á impedirlo, pidió tropa. 
La ciudad se puso en armas 
para resistir la entrada del Obis- 
po, y los ánimos quedaron tan 
enconados, que no fué posible 
en adelante avenencia alguna, 
á pesar de los esfuerzos que 
mas adelante hizo el señor Al- 
caraz y Belluga con su gran va- 
limiento. Gastaron la ciudad y 
Cabildo en este pleito 50.000 
pesos, y desde entonces preva- 
leció la idea de que se decla- 



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294 España Sagrada. Tratado LA XX Vil. 

rase la iglesia de Real Patrona- iglesias de Alfaro eximiéndoles 

to, á fin de que este la ampa- del pago de moneda, y sobre 

rase contra los Obispos, como todo las palabras del libro Chan- 

hizo también la de Alfaro y prac- tre de Tarazona, que declara- 

licaron algunas otras iglesias ban la abadia de Real Palrona- 

por aquel tiempo. to: «Primerament en la iglesia 

En efecto los de Alfaro, que »de Alfaro ha el Abbat secular e 
también andaban en continuos «racioneros e el Rey de Castie- 
plcitos con la sede, desde fines »lla, que por tiempo es, ba el 
del siglo anterior, acudieron á »yu$ de Patronado et presenta- 
la Corona pidiendo que su igle- »cion de Abbat en la dita Abba- 
sia colegial se delarase de Real »dia, etc.» Peroaqui se trataba 
Patronato. Difícil era probarlo, solamente de la abadia, no del 
pues si era por las rentas, lejos Cabildo y la iglesia, en los cua- 
de ser estas de la Corona, el Em- les tenia el Obispo sus dere- 
perador Carlos V las habia mal- chos, de que habla luego, 
baratado, vendiendo lo mejor Contribuyó mucho para ello 
de ellas, en 1544, á Juan de el ver la facilidad con que ad- 
Samano, y dejando la colegiata quirian aquellas canongias per- 
en tal estado de pobreza, que sonas poco idóneas, por medio 
nunca sus prebendados pudie- de permutas, resignas é im- 
ron gozar ni aun medianas co- petras que hacían en Roma, lo 
modidades. Por otra parte, al cual obligó á la Real Cámara á 
construirse la nueva iglesia, en expedir una Real Cédula, á 50 
vez de reedificarla el Rey co- de Noviembre de 1735, mandan- 
mo Patrono, dejó á la piedad do dar cuenta de los sujetos que 
de los vecinos la carga de toda obtenían las prebendas y en vir- 
la obra, de modo que en ningún tud de qué títulos. Poco des- 
paraje de ella se veian las armas pues, á 29 de Enero de \ 796, 
Reales. se pidieron al Cjibildo los docu- 

Alegábase á favor del Real Pa- mentos en que se fundaba para 

Ironato el privilegio de Don Al- pedir la declaración del Real 

fonso el Sabio, en 12f»0, á los Patronato. Estando en estas 

Abades (1) y clérigos de las contestaciones, el señor Pardi- 



(1) La olía iglesia parroquial del Burgo tenia también Abad. 



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< 



Cap. X. Episcopologio de Tarazona del siglo X VI i al XIX. 29o 
ñas obtuvo una Bula de Su concediendo al Cabildo la pro- 
Santidad para Don Francisco de visión de prebendas que vaca- 
Sala, familiar suyo, confirió n- sen en los cuatro meses ordi- 
dole un canonicato de Alfaro. narios, remitiendo los nombra- 
No pudo ser la concesión á míenlos á la Real Cámara. Mas 
peor tiempo. Mandóse al Alcal- para entonces ya habia fallecido 
de mayor de Alfaro recogiese la el señor Pardiñas. 
Rula á mano Real y la remitiese En los últimos años de su 
á la Cámara, por ser en per- vida volvió á tener otro pleito 
juicio del Real Patronato, y ruidoso con el clero del arce- 
desde entonces principió aque- dianado. Haciendo la visita pas- 
lla á entender en la provisión toral, en 1759, levantóse un 
de prebendas, que eran del Ca- clamoreo general contra la os- 



llamaba Don Miguel Portugués: cuyos beneficios eran general- 
el Cabildo se lamentó de tal mente ténues. Culpábase de 



Real Cédula de 15 de Marzo de rácter bondadoso. Para rebatir 
1757, que las prebendas libres estas imputaciones dió una cir- 
de aquella iglesia no eran pres- cular, en 9 de Abril de 1740, 
biterales. Por ese lado la dis- calificándolas de calumniosas, y 
ciplina perdía mas que ganaba, reduciendo al hospedaje y 25 
Por el mismo tiempo se decía- libras jaquesas diarias el gasto 
ró también el Real Patronato con que debía acudir el pueblo, 
de la colegial de Tudela, á 27 cuando el Obispo hiciese la vi- 
de Octubre de 1755. sita personalmente, y la mitad 
En 1746 el Cabildo de Alfaro cuando la hiciese por medio de 
volvió á instar por la declara- Visitador, 
cion del Real Patronato contra No satisfecho con esta decía- 
los Prelados de Tarazona, y por ración el clero parroquial del 
fin se díó la Real Cédula, de- arcedianado, reunido en Ma- 
cerándolo asi, en San Lorenzo luenda, acordó remitir al Con- 
á 21 de Octubre de 1749, y sejo otros varios documentos 



bildo y no de la corona. Uno 
de los primeros nombrados por 
esta fué un tonsurado, que se 



tentación y boato con que ha- 
cia la visita, de cuyas resultas 
quedaban empeñados los curas, 



nombramiento, pero el Consejo 
contestó declarando, por una 



ello á los familiares del Pre- 
lado, que abusaban de su ca- 



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2í)G España Sagrada. 1 

contra el Obispo. El Gobierno 
comisionó al Corregidor de Ca- 
latayud Don Bernardo Torrejon 
y Vclasco para que informase, 
y lo hizo con toda imparcialidad, 
á pesar de ser amigo del Obis- 
po. El Clero del arcedianado le 
ofreció no hacer gestión nin- 
guna sin contar con él. Pero 
habiéndose reunido en Ateca 
por el mes de Octubre, acudió 
allá el Vicario general de Ca- 
latayud Don José Germán, y 
logró se acordara pagar al Obis- 
po lo que antiguamente se pa- 
gaba a sus antecesores. Con 
esto, y otra cláusula ambigua, 
probó el Obispo que el clero 
no estaba descontento, pues que 
no quería innovaciones. En vis- 
ta de ello el Consejo, en 17 
de Diciembre de aquel mismo 
arto 1740, resolvió, que el Cor- 
regidor desistiese de los recur- 
sos, puesto que la ciudad y Co- 
munidad no repugnaban los de- 
rechos y que el clero estaba 
ya satisfecho y no quería inno- 
vaciones. 

El Corregidor escribió en- 
tonces una carta al Presidente 
del Consejo, manifestando lo 
que habia pasado en la reunión 
de Ateca, y que el acuerdo del 
Consejo era el castigo mas opor- 
tuno que se podia dar á los que 



'alado LXXXYIi. 

con tanta versatilidad habían 

procedido en aquel negocio. 

Poco tiempo después falleció 
el Obispo, en 29 de Marzo de 
1741, habiendo contribuido pa- 
ra ello una orden secreta de la 
Real Cámara, en que se le man- 
daba suspender la visita, según 
entonces se dijo de público, y 
dejó consignado en sus apuntes 
el Regidor Aparicio, que por en- 
tonces reunía materiales para 
escribir la historia de Cala- 
tayud. 

DON JOSÉ ALCARAZ Y 
BELLUGA. 

Nació este señor en Motril, 
de noble linaje, y era sobrino 
del célebre Cardenal Bclluga. 
Siguió la carrera de teología, 
en la que se graduó de doctor, 
v era canónigo Arcediano de la 
santa iglesia catedral de Carta- 
gena, cuando fué presentado por 
S. M. para la sede de Tarazo- 
na. que aceptó en 10 de Mayo 
de 1741, á la edad de 58 años. 
Consagróse en Madrid, en la 
iglesia de las Salesas Reales, el 
día 5 de Setiembre de aquel 
mismo año. 

Era el señor Belluga sujeto 
muy virtuoso, pero de carácter 
dominante, á lo cualcontribuian 



■ 

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Cap. X. Bpiscopologio de Tari 
su edad poco provecta y el gran 
favor de que gozaba en las cor- 
tes de Madrid y Roma. Propú- 
sose vindicar su mitra de los 
agravios que suponía habérsele 
hecho en Alfaro, Calalayud y 
Tudcla, durante el pontificado 
de su antecesor. Descargó el 
primer golpe sobre Calatayud. 
El Cabildo, en la sede vacante, 
había nombrado Vicario gene- 
ral á Don Francisco Miranda, 
canónigo de Tarazona, el cual 
presentó sus poderes al Ayun- 
tamiento, en 20 de Mayo, y cor- 
rió con él en buena armonía: 
pero el señor Belluga le retiró 
los poderes, y nombró Vicario 
foráneo al Dr. Don Tomás Cu- 
ber y Liñan, canónigo del Se- 
pulcro, con atribuciones tan li- 
mitadas, que no se atrevió á 
presentarlos al Ayuntamiento. 
Este, por su parte, hizo como 
si no supiera que tal Vicario 
habia. Con lodo, deseando pro- 
ceder en buena paz, escribió al 
General de los clérigos meno- 
res en Roma, amigo del Carde- 
nal Belluga, á fin de que este 
escribiera á su sobrino que 
nombrara Vicario general en 
Calatayud y evitara pleitos. 

Lejos de hacerlo asi recogió 
las licencias á casi todos los be- 
neficiados, y principió á repro- 

TOMO XLTX. 



zona del siglo XVII al XIX. 207 
bar á cuantos se presentaban á 
pedir órdenes, con el visible 
objeto de acabar con los patri- 
monialíslas. Esto dió lugar á li- 
tigios y representaciones muy 
agrias por parte de la Comuni- 
dad contra su Prelado. 

Coincidieron estas con otras 
vanas u e Alfaro y Tudela. El 
clero de Agreda y Alfaro cele- 
bró una junta contra el Obispo, 
y exigió nombrase Vicario ge- 
neral, como lo tenia mandado 
el Consejo de Castilla desde el 
año 1566, y lo había vuelto á 
mandar en 1717. Aquella Cor- 
poración no consentía que los 
castellanos tuvieran que ir á 
tribunal de Aragón para deman- 
dar allí sobre asuntos civiles, 
especialmente en los casos en 

3ue un lego tenia que deman- 
ar á un clérigo. El señor Be- 
lluga, para conjurar aquella tor- 
menta, limitó la jurisdicción á 
su propio Provisor, lo cual ni 
satisfizo al Cabildo, ni tranqui- 
lizó á los distritos litigantes, por 
lo cual el Consejo le mandó, en 
8 de Noviembre de 1745, que 
pusiera en el distrito de Castilla 
un Vicario, no foráneo sino 
general. 

Lo mismo le sucedió en Tu- 
dela , pues habiendo querido 
también recoger las licencias de 

58 



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298 Expaña Sagrada. 

confesar, predicar y decir misa, 
y examinar á los que tenian be- 
neficios con cura de almas, en 
el mismo arto 1743, perdió el 
pleito, y se le mandó por el 
Consejo dejar expedita su juris- 
dicción al Dean, al tenor de la 
Bula moderatoria de Julio II, 
con apercibimiento caso de que 
la infringiera. 

Desairado en los partidos de 
Castilla y Navarra, quedóle úni- 
camente el de Calatayud donde 
hacer sentir el peso de su auto- 
ridad. La Comunidad exigió se 
cumpliese la concordia hecha 
por el Regente Blanco sobre 
omnímoda jurisdicción. Pero el 
Obispo acudió á la Audiencia, 
haciendo sobrecartar las senten- 
cias Roíales v el otro auto dado 
en virtud de ellas contra los de 
Calatayud en 1672, en virtud 
de lo cual la Audiencia de Za- 
ragoza condenó á los de aque- 
lla ciudad, en 12 de Enero de 
1750. 

Volvieron con esto á susci- 
tarse los pleitos del siglo pasa- 
do. La Comunidad, dejando la 
via contenciosa, intentada por 
el Obispo, acudió al Consejo 
gubernativamente, pidiendo se 
cumpliera lo mandado por Cár- 
los II en 1676, v la concordia 
del Regente Blanco, aprobada 



Tratado LXXXVII. 
por el Consejo. El Ayuntamien- 
to de Calatayud renovó el pleito 
de catedralidad, á pesar de la 
sentencia de la Rola, contando 
para ello con el legado de la 
piadosa señora de Sese, que 
había dejado con este objeto 
40,000 escudos. La petición no 
era ya de catedral propia, sino 
de concatedral de Tarazona, á 
la manera de la de Santo Do- 
mingo de la Calzada, pues el 
silencio impuesto por la Rota 
recaia sobre la solicitud de ca- 
tedral propia y aparte de la de 
Tarazona. 

Al mismo tiempo el clero del 
arcedianado se negó á pagar los 
donos y redónos que cobraban 
los Obispos, alegando o/ue eran 
contra el derecho canónico, que 
los prohibía, y que habían sido 
introducidos subrepticiamente y 
contra el fuero de población. A 
su vez el Corregidor de Calata- 
yud puso preso á un Notario de 
la curia eclesiástica, por un ex- 
ceso que habia cometido. El 
nuevo Vicario general, Dr. Don 
Juan Calvo, Penitenciario de 
Santa Maria, amenazó al Corre- 
gidor con censuras si no lo po- 
nía en libertad. Contestóle aquel 
irónicamente, que no sabia hu- 
biese Vicario general en Cala- 
tayud, pues en efeclo el nueva- 



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Cap. X Epücopologio de Tai 
mente nombrado no se habia 
atrevido á presentar sus despa- 
chos al Ayuntamiento, por ser 
sus facultades muy limitadas. 
Temiendo pues nuevos desai- 
res y la amenaza del Corregi- 
dor de acudir contra él al Con- 
sejo, por haberle coinminado 
con censuras, hubo de guardar 
silencio. 

Entre tanto habia muerlo Fe* 
lipe V, en 1746. Fernando VI 
babia hecho desaparecer á los 
Consejeros, que en los últimos 
años de su padre le habian de- 
sairado, y con el cambio de per- 
sonal y de política había perdi- 
do el señor Alcaráz gran parte 
de su valimiento. El Consejo 
de Castilla, viendo toda la dió- 
cesis ardiendo en pleitos, mi- 
raba al Obispo con prevención. 
Hasta el Nuncio se previno con- 
tra él, y habiéndose ingerido, el 
ano 1751, en publicar la Bula 
en Tudela, mandó aquel que no 
se entrometiese en ello y la re- 
mitiera al Dean. Publicó enton- 
ces y repartió con gran profu- 
sión un memorial contra la ju- 
risdicción del Dean (1755), pe- 
ro con tan desgraciado éxito, 
que solo sirvió para que Tudela 
lograse tener catedral; pues ha- 
biendo acudido al Rey los de 
aquella ciudad y su Cabildo, la 



izona del úgb X Vil al XIX. 199 
Cámara, el año 1855, propuso 
al Monarca la erección de con- 
caledral en Tudela. y el Obispo 
se vió precisado á entrar en tra- 
tos para ello. * 

Solo fallaba al señor Alcaráz 
tener pleitos en Tarazona, y 
esto vino á suceder por fin. Un 
canónigo díscolo, llamado Don 
Alilano Gil, habia padecido una 
enfermedad repugnante y con- 
tagiosa. Apenas convaleciente 
de ella, el Cabildo acordó que 
se abstuviera de residir, pe- 
ro reintegrándole sus distribu- 
ciones. 

Habiendo infringido el acuer- 
do del Cabildo fué multado por 
este, pero el canónigo acudió 
al Provisor, el cual tomó cono- 
cimiento del negocio. El Dean 
y Cabildo protestaron que el 
Obispo y su Provisor no tenían 
derecho á ingerirse en los asun- 
tos económicos del Cabildo, se- 
gún la concordia celebrada con 
el señor Bardaji, y que por eso 
el Dean solia tener vara en la 
mano, mientras el Obispo cele- 
braba de pontifical» aunque algu- 
nos señores Prelados lo habian 
llevado á mal. Al mismo tiempo 
acordó, en '25 de Setiembre de 
1755, castigar al Don Atilano. 
Este imprimió un memorial con- 
tra el Cabildo, al cual se repli- 



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300 España Sagrada. ! 

có con otro rebatiendo los he- 
chos y razones aducidos por 
aquel, y vindicando la corpora- 
ción su derecho contra el canó- 
nigo y el Provisor del Obispo. 

Tantas contrariedades llega- 
ron á disgustar profundamente 
al señor Alcaráz: no podia des- 
conocer que no era bien quisto 
con sus diocesanos, ni aun con 
su Cabildo. Con todos había 
promovido conflictos, y solo ha- 
bían servido para hacer triun- 
far lo contrario de lo que de- 
seaba. Las colegialas de Al- 
faro y Tudela se habian decla- 
rado de Real Patronato, y ya 
no . podia visitarlas sin sufrir 
desaires; el deanato de Tudela 
se iba á convertir en obispado; 
el Consejo le habia obligado á 
poner Vicario general en Agre- 
da ó Alfaro; los de Calatayud 
volvian á suscitar el pleito de 
catedralidad, y como el Obispo 
negaba al Vicario la jurisdicción 
omnímoda, no babia para res- 
ponder la razón que principal- 
mente se alegaba en contra (1) 
de no ser necesario nuevo obis- 
pado, á pesar de la distancia, 
teniendo allí mismo un tribunal 
con jurisdicción tan plena. Fi- 
nalmente hasta el Cabildo re- 



(1) Véase á Argacx, fól. 446 y 447. 



atado LXXXVII. 

vindicaba el derecho de que el 
Dean usase bastón ó vara en 
su presencia. Disgustado de 
tanto contratiempo acordó re- 
nunciar, y la Cámara, descando 
corlar tantos litigios, le conce- 
dió el permiso para hacerlo. 
Aceptó Su Santidad la renuncia 
en 23 de Abril de 4755. El 
Cabildo lo supo en 25 del mes 
siguiente, pero acordó no publi- 
car la vacante hasta que se su- 
piera de oficio. 

Desde Tarazona se retiró el 
señor Alcaráz al desierto de las 
Palmas, en Valencia, donde vi- 
vió por algún tiempo con gran 
austeridad. 

Dejó el obispado á la edad de 
52 años: si entonces le hubie- 
sen nombrado Obispo, proba- 
blemente se hubiera ahorrado 
muchos disgustos y los hubiera 
ahorrado á la diócesis, pues por 
lo demás tenia cualidades para 
ser un excelente Prelado. 

DON ESTEBAN VILANOVA 
Y COLOMER. 

En 28 de Agosto de aquel 
mismo año (1755) recibió el 
Cabildo de Tarazona testimonio 
de haber sido nombrado para 
aquella sede el señor Vilanova, 
Obispo que era de Jaca, y en 



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Cap. X. Episcopologio de Tan 
su virtud tomó posesión en 23 
de Setiembre. 

La vida de este señor Obis- 
po escribió con gran elogio el 
Padre Ramón de Huesca, que 
dice recibió de su mano las sa- 
gradas órdenes. Nació en Olot, 
diócesis de Gerona, á 16 de 
Agosto de 1710, de la antigua 
casa llamada de los Fargas, pa- 
ra distinguirse de otros Vilano- 
vas de la misma provincia. Es- 
tudió en Gerona gramática y 
filosofía, y seis años de teolo- 
gía en Barcelona. De allí pasó 
á Cervera, donde esludió dere- 
cho civil y canónico, graduán- 
dose allí mismo de doctor en 
cánones, y en la de Gandía en 
teología y leyes, con gran aplau- 
so en las tres carreras. 

Entró de coadjutor de una 
canongia y del arcedianalo del 
Valles, en la catedral de Barce- 
lona, y luego los obtuvo en pro- 
piedad. Fué Vicario general 
del Obispo Aguirre, y dos ve- 
ces en sede vacante, como tam- 
bién Vicario general Castrense. 
La fama de su talento y expe- 
dición en los negocios hicieron 
que el Rey Don Fernando VI 
le nombrase para la mitra de 
Jaca. Expidió las Bulas Bene- 
dicto XIV, en 16 de Mayo de 
1751 , y se consagró en Madrid, 



zona del sigloX Vil al XIX. 501 
el dia de San Pedro del mis- 
mo año. 

En Aaca celebró sínodo, y se 
concilio el afecto de sus subdi- 
tos. Edificó el palacio episcopal, 
á pesar de las escasas rentas de 
la mitra, y promovió dos expe- 
dientes, que no logró ver ter- 
minados, el uno sobre el dere- 
cho de visitar varios pueblos de 
la diócesis en competencia con 
el Abad de San Juan de la Pe- 
ña, el otro sobre arreglo de la 
catedral ; pues los canónigos 
que llevaban todo el peso del 
culto apenas tenían renta, y á 
las dignidades, que llevaban 
pingües rentas, no se les exigía 
residencia obligatoria en el coro 
ni servicio en el altar. 

El Padre Huesca, al descri- 
birle, dice que «era de esta- 
tura procer, color moreno, 
»ojos vivos, aspecto agradable y 
«majestuoso, que infundía ve- 
neración y respeto, de corazón 
«magnánimo, compasivo y bené- 
»fico, de ingenio pronto y ele- 
»vado y de juicio recto. Ejercía 
»con mucha majestad y frecuen- 
cia los actos pontificales, cele- 
brando misa pontifical en los 
»dias mas solemnes, órdenes 
» todas las témporas del año, y 
»la confirmación siempre que 
»se la pedían, aunque fuese por 



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301 España Sagrada. 

•uno solo.» Ofrecía el citado 
Padre decir mas acerca de aquel 
Prelado, al hablar de él en la 
parte correspondiente á la igle- 
sia de Tarazona. que por des- 
gracia se ha perdido. 

£1 primer cuidado del señor 
Vilanova fué de cortar todos los 
pleitos promovidos en el ponti- 
ficado anterior. Al efecto nom- 
bró Vicarios generales, y con 
respecto á Calatayud procuró 
transigir la cuestión de visita 
pendiente desde el tiempo del 
señor Pardiñas, aceptando lo 
propuesto en la circular de 9 
de Abril de 1740, reducido al 
hospedaje, comida y 25 libras 
iaquesas diarias, y la mitad á 
los Visitadores nombrados por 
el Obispo y el Cabildo, sede va- 
cante. Avisó al Cabildo esta re- 
solución en 8 de Octubre de 
1756. El Cabildo calló por en- 
tonces, pero á la muerte del 
señor Vilanova, diez años des- 
pués, rompió aquella concordia. 

Deseando el señor Vilanova 
celebrar sínodo, como lo habia 
hecho en Jaca, pasó una convo- 
catoria á las iglesias principales 
del obispado. Agreda y Santa 
Maria de Calatayud dijeron que 
no tendrían inconveniente en 
asistir si el Obispo las convo- 
caba. 



Tratado LXXXVII. 

La colegiata del Sepulcro res- 
pondió que nunca habia concur- 
rido á los sínodos de Tarazona, 
y Tudela protextó que no iría 
si no se la convocaba como 
exenta. 

El sínodo no se llegó á reunir. 

La cuestión de Tudela re- 
crudecióse nuevamente con la 
muerte del último Dean Don 
Martin de Valdemoros, en 11 
de Abril de 1757. La Cámara 
volvió á proponer, como único 
medio para terminar litigios, el 
establecimiento de concatedral 
en Tudela, según se habia tra- 
tado en los últimos tiempos del 
señor Alcaráz; á saber, que se 
suprimiera el deanalo y las dos 
iglesias se unieran asque el prin- 
cipalUer; de modo que el Obis- 
po se titulase de Tarazona y 
Tudela, que juzgase á los canó- 
nigos y dignidades con conjue- 
ces, y que en la sede vacante 
ejerciese el Cabildo de Tudela 
jurisdicción en el territorio del 
deanalo, nombrando su Vicario 
capitular propio é independien- 
te del de Tarazona. Con esto se 
suspendió el nombramiento de 
Dean, pero las dificultades que 
surgieron después obligaron á 
mudar de dictamen, solicitando 
el Consejo, á instancias de Cam- 
pomanes, que se erigiese dióce- 



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Cap. X. Episcopologio de Ta\ 
sis aparte, como cosa mas ven- 
tajosa que la concatedral, ha- 
biéndose invertido en estas ges- 
tiones mas de 20 años, hasta 
que Pió VI dió la Bula para 
la erección de catedral , el ano 
4783, como luego veremos. 

Entre tanto mandó la Real 
Cámara, en 1765, que los canó- 
nigos y curas del deanado exa- 
minados por el Cabildo se pre- 
sentasen» por entonces, al exa- 
men sinodal del Obispo de Ta- 
razona, último acto de sumisión 
que prestaron al señor La Pla- 
na, pues el Cabildo se titulaba 
tal en sede decanal vacante. 

El pontificado del señor Vila- 
nova fué pacifico, calmó en gran 
gran parte los enconos y diver- 
gencias y mejoró mucho la admi- 
nistración de la diócesis: prin- 
cipió aquel Prelado obras im- 
portantes de reparación y au- 
mento en el palacio episcopal, 
las cuales terminó el sucesor. 

Habiendo hallado el archivo 
episcopal casi sin papeles y des- 
organizado, principió á reunir 
algunos, y escribió al señor Al- 
caráz y Belluga para que le di- 
jera el paradero de otros. Mani- 
festó aquel extrañeza, y contes- 
tó diciendo, que en su tiempo 
se habia arreglado el archivo. 
Pero habia la mala costumbre 



aiona del siglo X Vil al XIX. 505 
(como en otras diócesis) de des- 
arreglarlo en la sede vacante, y 
ocultar todo lo bueno que se ha- 
bia hecho en sede plena. 

Falleció el señor Vilanova, 
á la edad de 55 años, el día 15 
de Abril do 1 766, habiendo si- 
do Obispo de Ta razona cerca de 
once años. 

DON JOSÉ LA PLANA Y 
CASTELLON. 

Por muer le del señor Vila- 
nova fué presentado para la va- 
cante el Arcediano de Ledesma, 
en la catedral de Salamanca, 
Dr. Don José La Plana y Cas- 
tellón, cuyas Bulas fueron des- 
pachadas por el Papa Clemen- 
te XIII, á 26 de Setiembre de 
1766. Las Bulas fueron presen- 
tadas al Cabildo en 5 de Di- 
ciembre, y tomó posesión por 
procurador dos dias después. 

Era el señor La Plana natu- 
ral de Benavarre, diócesis de 
Lérida, y tenia á la sazón 50 
años, habiendo nacido en 17 de 
Junio de 1717. Hizo sus estu- 
dios en la Universidad de Sala- 
manca, donde habia seguido la 
carrera de leologia. 

Coincidió la venida del señor 
La Plana con la expulsión de 
los Jesuítas, que fueron extra- 



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304 España Sagrada. 

fiados el día 2 de Abril de 1 767. 
Tenían casas en Tarazona y Ca- 
latayud, y también en Tudela. 

En Calatayud había, ademas 
del Colegio, un magnífico Semi- 
nario de Nobles, en que á la 
sazón se hallaban 13 profesores 
jesuítas, 105 caballeros semina- 
ristas, y 32 criados para el ser- 
vicio de ellos. En el Colegio 
habia 26 regulares. Tenían una 
magnifica biblioteca , un mu- 
seo de antigüedades y rico mo- 
netario, que lodo desapareció 
en breve. Nombróse á varios 
canónigos y clérigos de la ciu- 
dad para sostener la enseñanza, 
pero no pudiendo mantenerla á 
la altura de los expulsos, los se- 
minaristas se desbandaron. El 
señor Castellón trabajó para que 
las rentas, en su mayor parle, 
pasaran al Seminario de Tara- 
zona, v el edificio se destinó á 
hospital, pues el que antes ha- 
bia era lóbrego, mezquino y 
mal sano. 

El señor La Plana era poco 
amigo de los Jesuítas, y la pas- 
toral que dio á la época de su 
expulsión y del advenimiento de 
él á Tarazona, es una de las mas 
violentas que por entonces se 
escribieron contra ellos. Tam- 
bién dió su aprobación para 
algunos escritos regalislas de 



Tratado LXXXVIÍ. 
aquel tiempo, por lo cual se le 
miró como partidario de las doc- 
trinas modernas, y aun su elo- 
gio en la sala episcopal expre- 
sa que era rega lista. 

Continuó las obras empren- 
didas por su antecesor, y sobre 
todo la del palacio episcopal, en 
el que construyó toda la parle 
moderna, que mira al Oriente, y 
lo enriqueció con una copiosa y 
selecta biblioteca. 

En su tiempo se erigió en ca- 
tedral la iglesia de Santa María 
de Tudela, el año 1783, siendo 
su primer Obispo el Abad de 
Al faro Don Francisco Ramón 
de La rumbe. Con este habia te- 
nido contestaciones el señor La 
Plana en 1775 y 75, por ne- 
garse á poner Vicario general 
en aquella ciudad, pues de Ta- 
razona se le habia exigido que 
si nombraba Vicarios generales 
fueran de corpore capituli, co- 
mo lo hizo. 

Mas agrias fueron las cues- 
tiones que tuvo con los de la 
Comunidad de Calatayud sobre 
la cuestión de vicarias parro- 
uiales y el pago de donos y re- 
onos, pleitos incoados desde el 
tiempo del señor Alcaráz. El se- 
ñor La Plana quiso suprimir los 
beneficios patrimoniales, y al 
efecto acusó de apócrifo el pri- 



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3 



Cap. X. Episcopoloíjio de Tara 
vilegio de población de Calala- 
yud, cuya autenticidad habia 
sido reconocida por el Consejo 
y por el señor Obispo Ser ra te, 
en los pleitos que hubo sobre 
vicarias á principios de aquel 
siglo (1717). Fundaba el señor 
La Plana sus argumentos en los 
dichos del P. Argaez, que ca- 
lumnió al Regente Villar, supo- 
niéndole autor de aquel fuero. 
El Consejo exigió la remisión 
del original: el Ayuntamiento 
rehusaba enviarlo, suponiendo 
que en Madrid se perdería, co- 
mo sucedió. Al fin hizo que lo 
trajera un Regidor para impe- 
dir su extravio. Pero habiéndo- 
se alargado el pleito sucedió lo 
que el Ayuntamiento temía, se 
perdió el original y no se ha 
vuelto á saber su paradero. A 
la copia original se acompa- 
ñaron el trasumpto hecho en 
1286 por el Rey Don Alonso, y 
otros varios de la corle del Jus- 
ticia de Aragón de fines del si- 
glo XV y principios del XVI, 
esto es, de siglos antes de na- 
cer Villar. 

A la defensa de los beneficios 
patrimoniales y del fuero de 
población salió el Prior del Se- 
pulcro Don Miguel Monterde, 
en 1775, á nombre de la Co- 
munidad de Calalayud, en un 

TOMO XLIX. 



tona del siglo X Víí al XIX. 305 
magnifico y erudito discurso, 
que aquella presentó al Conse- 
jo, y que decidió la cuestión en 
su favor. Era el señor Monterde 
uno de los hombres mas erudi- 
tos de su tiempo, excelente crí- 
tico y Correspondiente muy ce- 
loso de nuestra Real Academia. 
No se hallaba bien quisto con 
el señor La Plana, pues al paso 
que este era desafecto á los Je- 
suítas, el Prior del Sepulcro 
pasaba por lo que se decía en- 
tonces Jesuíta de ropa corta, y 
habia estado por algún tiempo 
casi confinado en el pueblo de 
Tobet. Aprovechó pues la oca- 
sión de desairar al Obispo con 
su erudición muy superior, no- 
tándole las faltas de critica his- 
tórica en que habia incurrido, 
pues hasta suponía el autor del 
papel, que tuvo la inadvertencia 
de suscribir el señor La Plana, 
que el latín bárbaro del fuero de 
Calatayud era un insulto á la 
buena memoria de Don Alfonso 
el Batallador. No es creíble que 
el señor La Plana, sujeto muy 
ilustrado en su tiempo, escri- 
biese aquel memorial, pero co- 
mo teólogo y criado en la Uni- 
versidad de Salamanca, algo 
retrasada por entonces en el 
estudio de las bellas letras, de- 
bió confiar el escrito á manos 

39 



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3(M España Sagrada. Tratado LXXXVH. 
que le comprometieron. Casual- teagudo, Corella, y Cintruéni- 
mente el lalin bárbaro del si- go. El señor La Plana se opuso 
glo XII es una de las pruebas á ello vigorosamente , y logró 
de la autenticidad de aquel fue- á duras penas se impusiera si- 
ró, comparándole con los de Za- lencio. 

ragoza, Daroca, Tudela y otros Los últimos años de la vida 

que dió al mismo tiempo Don del Obispo fueron acibarados 



Alfonso, y de cuya autenticidad 
no se puede dudar. 

Ademas no era fácil de su- 
primir entonces una patrimo- 
nialidad que contaba con una 
posesión no interrumpida por 
espacio de mas de seiscientos 
años. Asi es que el Obispo no 
logró acabar con ella. 

Para mayor motivo de divcr- 
gencias, el Dean de Sania María 
Don Francisco Roy celebró de 
pontifical en aquella iglesia el 
año 1782, lo cual no se había 
verificado en mas de medio si- 
glo. Esto dió lugar á nuevas re- 
clamaciones y agrias contes- 
taciones. Sin duda la erección 
de la catedral de Tudela, cuyo 
Dean obtuvo el uso de pontifi- 
cales con el de Calatayud, ani- 
mó á este á que hiciese alarde 
de su casi olvidado privilegio. 

A su vez el nuevo Obispo de 
Tudela pretendió se unieran á 
su naciente diócesis todos los 
pueblos de Navarra que corres- 
pondían al obispado de Tarazo- 
na, entre ellos Cascante, Mon- 



por algunos disgustos, según se 
dice, que le ocasionaron sus doc- 
trinas, algún tanto desafectas á 
la Santa Sede. 

Falleció el señor La Plana 
en 8 de Mayo de 4795. A su 
fallecimiento ya no hizo el Ca- 
bildo los nombramientos de Al- 
caldes de Calcena, Tortoles y 
otros que antes proveía. 

DON FR. DAMIAN 
MARTINEZ DE GALINSOGA. 

Trasladóse á este Prelado 
desde el obispado de la Sono- 
ra, en America, al de Tarazo- 
na, del que tomó posesión en 
27 de Mayo de 1796. 

Era el señor Galinsoga un 
fraile Francisco, natural de Lor- 
ca, donde vió la luz primera el 
dia 15 de Junio de 1738. Ha- 
biendo pasado á las misiones de 
América, fué destinado á las 
de la Sonora, que sostenía prin- 
cipalmente su órden. Pió VI ha- 
bía creado allí una diócesis su- 
fragánea de Méjico, siendo su 



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Cap. X. Episcopologio de Tan 
primer Obispo Don Fr. Joa- 
quín José Granados, Francisca- 
no, que lo fué desde 10 de Mar- 
zo de 1788 á 1794. En su va- 
cante sucedió el señor Martínez 
Galinsoga, segundo Obispo de 
la Sonora, nombrado en 1795. 
Mas habiendo ocurrido en el 
mismo ano el fallecimiento del 
señor La Plana, se pidió su 
traslación á Tarazona. La pose- 
sión se tomó por Procurador, 

Íiues tardó á venir el señor Ga- 
insoga á su nueva diócesis has- 
la muy entrado el año 1699, 
siendo entre tanto Gobernado- 
res de ella los Doctores Don 
Manuel Oliver y Don José La 
Iglesia. 

Su pontificado fué tan breve, 
que apenas hay noticias acer- 
ca de él, pues falleció á 10 de 
Agosto del año 1802. 

DON FRANCISCO PORRO Y 
PEINADO. 

Nació en Gibraltar el dia 15 
de Octubre de 1739. Su padre 
era italiano, pero su madre es- 
pañola, por lo que pudo ser na- 
turalizado para ser Obispo en 
los dominios de España. 

Entró en el instituto de los 
clérigos reglares menores de 
San Francisco Caracciolo, y lle- 



om del siglo X Vil al XIX. 307 
gó á ser Prepósito General de 
su orden, y Camarero del Papa 
Pió Vil, que le dispensó mucho 
aprecio. Por instancias suyas 
fué nombrado Obispo de la Lui- 
siana, en 29 de Junio de ,1801 , 
y se consagró en Roma en 15 
de Noviembre del mismo año; 
pero sin Uegar á ocupar su si- 
lla fué trasladado á la de Tara- 
zona en Mayo de 1805. 

Era el señor Porro muy pia- 
doso y de mucho celo, pero las 
difíciles circunstancias en que le 
cupo ser Prelado apenas le die- 
ron tiempo para hacer cosa al- 
guna notable. Durante la guer- 
ra de la Independencia tuvo 
por mucho tiempo que andar fu- 
gitivo de los franceses, tenien- 
do en alguna ocasión que refu- 
giarse en las asperezas de Mon- 
cavo. A veces celebraba órde- 
nos aun en medio de los pueblos 
mas infelices, y las concedía con 
gran facilidad, á fin de que no 
faltaran pastores, según él de- 
cía, ya que tant,o empeño tenían 
los extranjeros en aniquilarlos. 
Le afligía sobremanera la des- 
trucción de iglesias y conventos 
en varios puntos de su dióce- 
sis, y sobre todo la de la iglesia 
y convento de Nuestra Señora 
de la Peña en Calatayud, que 
desde la supresión de la colé- 



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308 España Sagrada. 

giata habia estado servida por 
los clérigos reglares menores, 
de cuyo instituto habia sido Ge- 
neral el señor Porro, por cu- 
yo motivo solia hospedarse allí 
cuando iba á dicha ciudad. 

Aunque se culpó á los fran- 
ceses de aquel incendio, fué pú- 
blico que lo mandó un general 
español, á pretexto de que los 
enemigos se habían fortificado 
en él, y á fin de que no pu- 
dieran encastillarse allí en otra 
ocasión. 

Falleció el señor Porro, al 
terminarse aquella guerra, el 
dia 3 de Enero de 1814. 

DON JERÓNIMO CASTELLON 
Y SALAS. 

Fué este señor Obispo uno 
de los Prelados mas notables, 
no solamente de la iglesia de 
Tarazona, sino también de la de 
España en el presente siglo. 
Era natural de Ponzano, dióce- 
sis de Huesca, donde nació el 
dia 30 de Setiembre de 1755. 

Siguió su carrera en la Uni- 
versidad de Huesca, á la que 
profesó siempre singular afec- 
to, y .i cuyo frente estuvo por 
espacio de muchos años. 

Durante la guerra de la In- 
dependencia trabajó briosamen- 



- atado LXXXV1J. 
te por la causa nacional, y fué 
Diputado á Cortes en las de 
1813, y de los llamados Persas. 

Visitó por orden del Consejo 
la Universidad de Salamanca, y 
el informe que dió acerca de 
sus doctrinas no fué muy lison- 
jero, según refieren personas 
que se lo oyeron al mismo. 

Fué presentado para la mitra 
de Tarazona en Marzo de 1815, 
y preconizado en 10 de Julio 
del mismo año. 

Al terminarse la guerra de la 
Independencia y restablecerse 
el Tribunal de la Inquisición, 
fué nombrado Inquisidor gene- 
ral, titulo que sostuvo y siguió 
usando siempre, aunque Fer- 
nando VII se negó á restable- 
cerla después de su regreso de 
Cádiz el año 1824. 

Durante los sucesos politicos 
del año 1820 al 24 tuvo que 
padecer no poco, y se vió pre- 
cisado á emigrar. 

Al volver el Gobierno abso- 
luto en 1823 dió una pastoral 
desde Bayona, en 5 de Mayo, 
la cual publicó su Gobernador 
eclesiástico Don Manuel Caste- 
jon. Regresó en seguida á su 
iglesia, no muy satisfecho con el 
nuevo Gobierno y con la políti- 
ca del Monarca, por haberse ne- 
gado este á sus gestiones para 



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Cap. X. Episcopologio de Tan 
el restablecimiento del Santo 
Oficio. 

Cuando se procedió al arre- 
glo del Seminario de San Gau- 
dioso, en 1824, no quiso con- 
formarse con las prescripciones 
del plan de aquel año, y aun- 
que incorporó el Seminario á la 
Universidad de Huesca, designó 
obras de texto distintas de las 
del plan de estudios. En vez de 
seguir para teología la Suma de 
Santo Tomás, para la cual era 
una preparación el estudio del 
Dominico y peripatético Gou- 
din, que habia designado para 
filosofía, señaló de texto la teo- 
logía del P. Charmes. 

Por aquel mismo tiempo prin- 
cipió á construir en Calalayud 
el convento para las Salesas, en 
el cual habían ingresado algu- 
nas parientas suyas. El edificio 
lo hizo nuevo desde los cimien- 
tos, y á sus expensas. Los acon- 
tecimientos políticos de 1852 le 
obligaron á terminar la obra an- 
tes de tiempo, no habiéndole 
podido dar toda la altura que 
marcaban los planos, y quedan- 
do la iglesia rebajada en mas de 
un metro y con las imperfeccio- 
nes consiguientes. Tampoco pu- 
do construir el Colegio para 
educandas que proyectaba al 
otro lado de la calle y aislado 



lona del siglo A Vil al X IX. 509 
del convento, comunicándose 
con este por la puerta llamada 
de Terrer, ó sean los cubos del 
antiguo castillo de Don Alvaro, 
que también compró y restauró 
con este objeto. 

También se fundó en su tiem- 
po el convento de Agustinos re- 
coletos de Monteagudo para las 
Misiones de Filipinas. 

Retirado los últimos años de 
su vida en el palacio de Tara- 
zona, vió acercarse su fin con 
gran calma, pues le evitaba las 
grandes tribulaciones que en 
otro caso hubiera tenido que 
sufrir durante la guerra civil. 

Una hora antes de morir dic- 
tó un escrito lleno de energía 
y con notable corrección de es- 
tilo, que llamó la atención de 
todos los que lo leyeron, pues 
revelaba su entereza de ánimo 
y energía de carácter, hasta en 
los últimos momentos de su 
vida. 

Falleció el dia 20 de Abril 
de 1835. 

DON RODRIGO VALDÉS 
BUSTO. 

(electo.) 

Rotas las relaciones con la 
Santa Sede, y ardiendo la guer- 
ra civil en todo su furor, la Re- 



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310 España Sagrada. 

gencia nombraba para las sillas 
vacantes, á pesar de constarle 
que sus presentaciones no se- 
rian aceptadas, pues ni aun ha- 
bía Nuncio de Su Santidad á 
quien presentar los electos. Pa- 
ra la sede vacante de Tarazona 
fué nombrado en el mismo año 
de 1855 Don Rodrigo Valdés 
Busto, asturiano. 

Era hijo de la Universidad de 
Oviedo, donde siguió su carre- 
ra y se graduó de doctor en 
teología. Hizo oposiciones á pre- 
bendas de oficio, y en 1819 era 
párroco de Avilés, cuando ob- 
tuvo por Real nombramiento un 
canonicato en la iglesia exenta 
de León. En 1822 fué Diputa- 
do á Cortes por Asturias, de 
cuyas resultas tuvo que emi- 
grar en 1823. Al regresar á Es- 
pana, en virtud de la amnistía, 
volvió á su canonicato, del que 
no se le había desposeído: en la 
Guia de 1835 figura entre los 
canónigos con la nota de au- 
sente. 

En virtud de la Real órden 
por la que se mandaba que los 
Obispos electos fueran nombra- 
dos Vicarios capitulares, con- 
tra el canon Avaritiae ccecitas, 
el señor Valdés entró de Vica- 
rio capitular, á despecho del 
Cabildo, en aquel mismo año, 



'rolado LXXXVU. 
siendo asi que antes había re- 
nunciado (l). 

Cuatro canónigos fueron pre- 
sos y conducidos al castillo de 
Jaca, donde fueron tratados con 
el mayor rigor por algún tiem- 
po, sujetos á las privaciones y 
tratamiento de los mayores cri- 
minales. Dos de ellos son hoy 
día Obispos, el señor Uriz de 
Pamplona, y el señor Monser- 
rat de Barcelona. 

Varias comunidades y Cabil- 
dos fueron encausados por ne- 
garse á reconocer la jurisdic- 
ción del señor Valdés. El con* 
vento de religiosas Cistercienses 
de Trasobares se negó á recibir 
su visita, por cuyo motivo fué 
cerrado á la fuerza, y las reli- 
giosas dispersadas por varios 
conventos de la orden, sin que 
haya vuelto á poblarse. 

Retiró los poderes al Vicario 
general de Calalayud Don Joa- 
quín Sigüenza, que fué dester- 
rado, y poco después murió en 
el destierro. La iglesia del Se- 
pulcro se negó á cumplimen- 
tar sus órdenes, defendiendo su 



( 1 ) Sería inoportuno consignar aquí las 
vicisitudes de aquella ruidosa elección. 
Pueden verse los pormenores á la pág. 203 
del libro titulado Meto analítico sobre el 
discurso canónico legal del señor Valicjo, 
por un Prelado español. Madrid, impr. de 
Aguado, 1839. 



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Cap. X. Episcopologio de Tar 
exención, y el negocio se llevó 
á la Audiencia de Zaragoza, que 
amparó á la colegiata. 

Cuando el Gobierno trataba 
de reanudar sus relaciones con 
la Santa Sede, y exigia á los 
electos que renunciasen el de- 
recho que pudieran tener á las 
sillas para las cuales habían sido 
electos» falleció el señor Valdés, 
en 16 de Noviembre de 1845. 

DON FR. VICENTE ORTIZ 
Y LABASTIDA. 

Reanudadas por fin las rela- 
ciones entre la Santa Sede y el 
Gobierno, fué presentado para 
la iglesia de Tarazona, en 22 
de Octubre de 1847, el Mtro. 
Don Fr. Vicente Ortiz v La- 
bastida, exclaustrado del orden 
de Santo Domingo. 

Nació en Zaragoza el dia 19 
de Abril de 1782, siendo "hijo 
de unos honrados labradores, 
bien acomodados en aquella ciu- 
dad. Sus padres le ofrecieron 
desde niño á San Vicente Fer- 
rer, y en efecto vistió el hábito 
de su orden, en el convento de 
Predicadores de Zaragoza^ á la 
edad de 15 años y seis meses. 
Fué colegial en el de San Vi- 
cente Fcrrer que tenia su orden 
en aquella Universidad, y con- 



zona del siglo XYII al XIX. 31 1 
cluidos sus esludios pasó al con- 
vento de Santo Domingo de 
Huesca de Lector de filosofía, 
donde estuvo enseñando por es- 
pacio de tros años hasta la épo- 
ca de la guerra de Indepen- 
dencia. 

Cerrado aquel convento por 
los franceses, hubo de retirar- 
se á la casa paterna en Zara- 
goza, pero habiéndole hecho 
aquellos preso, á pesar de su 
carácter pacífico, le condujeron 
á la ciudad de Aux, en Aquila- 
nia, donde estuvo asistiendo por 
tiempo de catorce meses á los 
prisioneros españoles, que ha- 
bía en aquel hospital. Fugóse 
de allí con dos compañeros, y 
habiendo pasado desde España 
á Palma de Mallorca, estuvo al 
lado de los señores Obispos de 
Lérida y Pamplona, ayudándo- 
les en algunas de las publica- 
ciones y pastorales, que por en- 
tonces salieron á luz en aquella 
isla. El P. Ortiz había traído de 
Francia la correspondencia ati- 
téntica de Roma con Napoleón. 
Tradújola y se publicó en Pal- 
ma, y después se reimprimió en 
Valencia. 

Terminada la guerra de la 
Independencia regresó á su con- 
vento de Predicadores en Zara- 
goza, donde principió á expli- 



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312 España Sagrada. 2 

car teología y fué nombrado 
Regente de esludios. Mas ade- 
lante le llevó en su compañía el 
Obispo de Cartagena Don José 
Antonio de Az pe i lia, en clase 
de consultor y confesor, y le 
encargó una cátedra de teolo- 
gía en el Seminario de San Ful- 
gencio, babicndo sido nombrado 
por su Religión presentado y 
después maestro en teologia. 
Acompañó al señor Obispo has- 
ta que murió en Tudela, en el 
palacio de su hermano, yendo á 
los baños de Arnedillo. Dos 
años permaneció en esta ciudad 
al lado del Obispo Don Ramón 
Azpeitia, hermano del difunto, 
hasta que regresó á Zaragoza, 
donde estaba de Capellán de las 
religiosas Dominicas, reunidas 
en Santa Inés, cuando le sor- 
prendió su nombramiento para 
la silla de Tarazona. Preconiza- 
do en Roma en 19 de Enero de 
1848, fué consagrado el día 16 
de Julio de aquel misino año, 
en la iglesia del Seminario sa- 
cerdotal de San Carlos. Hizo su 
entrada solemne en Tarazona el 
día 6 de Agoslo, y la de Cala- 
tayud y su arcedianado en 8 de 
Octubre. 

Visitó su diócesis con gran 
-fruto, predicando en todos los 
pueblos con gran fervor y mu- 



-atado IX XX VI i. 
cha doctrina, como buen hijo 
de Santo Domingo; pero su pon- 
tificado fué breve, pues falleció 
en Calatayud, el dia 23 de Julio 
de 1852, á las ocho y media de 
la noche, habiendo ido allá á 
tomar las aguas sulfurosas de 
Paracuellos de Jiloca. 

Fué enterrado en el presbi- 
terio de la iglesia colegial de 
Santa María, al lado del vene- 
rable señor Cerbuna. Las exe- 
quias de aquel Prelado fueron 
también las de la iglesia donde 
yace; pues el mismo día en que 
fué enterrado en ella dejó de 
ser Colegial, y quedó reducida 
á mera parroquia. Al salir de 
las exequias recibieron los pre- 
bendados de ella los nombra- 
mientos trasladándolos á otras 
catedrales ó colegiatas mas afor- 
tunadas. 

Una de las cosas en que mas 
trabajó el señor Ortiz, durante 
su breve pontificado , fué en 
la rehabilitación del Seminario 
Conciliar de San Gaudioso, que 
había padecido mucho durante 
la guerra y la sede vacante tan 
prolongada y azarosa. 

Por muerte del señor Ortiz 
fué presentado para la vacante 
el Excmo. señor Don Ramón 
Durán de Corps, canónigo de 
Toledo y Capellán de Honor de 



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Cap. X. Episcopologio de Tara: 
Su Majestad, que renunció por 
algunas dificultades que surgie- 
ron acerca de su presentación. 
Era natural de Embid, en el 
arcedianado de Calatayud. 

DON GIL ESTEVE Y 
TOMAS. 

Nació en la villa de Torá, 
obispado de Solsona, en 16 de 
Diciembre de 1798. Siguió su 
carrera literaria en la Universi- 
dad de Cervera, donde se gra- 
duó de doctor en derecho ca- 
nónico, el día 10 de Octubre de 
1852- En 1820 se ordenó de 
presbítero, y dos años después 
fué nombrado Regente ecóno- 
mo de la parroquia de su propio 
pueblo. En 1825 fué elegido 
por el Cabildo de Barcelona Do- 
mero de aquella catedral, con la 
cura de almas, cuyo destino des- 
empeñó once anos. En 1827 
se recibió de Abogado, y el Obis- 
po de Barcelona le dió los cargos 
de Fiscal del Tribunal dioce- 
sano y expedicioncro de Preces, 
y finalmente, en 1829, pasó á 
ser Provisor y Vicario general 
de Barcelona. 

El Cabildo de Solsona le nom- 
bró en 1842 Gobernador en se- 
de vacante, mas no quiso acep- 
tar; pero habiendo sido nombra- 

TOMO XLIX. 



ma del siglo X Y II al XIX. 313 
do posteriormente para el Arzo- 
bispo de Tarragona, desempe- 
ñó aquel cargo por los años de 
1846 y 47. Trabajó con mucho 
acierto en defensa de los bienes 
de la Iglesia, y con tan buen 
éxito, que logró salvar muchos 
pertenecientes á varios Cabil- 
dos y comunidades de Barcelo- 
na, Vich y Solsona. 

En 28 de Enero de 1848 fué 
presentado para el obispado de 
Puerto-Rico, y preconizado en 
Roma el dia o de Julio: con- 
sagróse en la catedral de Tar- 
ragona, el dia 8 de Octubre, y 
á mediados de Enero del año 
siguiente se embarcó para su 
diócesis. 

Por la renuncia del señor Du- 
ran fué trasladado á esta silla 
el señor Estove, y tomó pose- 
sión de ella en 1 1 de Marzo de 
1855. Dos años solamente la 
ocupó, pues fué trasladado á la 
de Tortosa en 1 7 de Noviembre 
de 1857. Durante aquel tiempo 
trabajó en arreglar la diócesis 
al tenor de lo dispuesto en el 
Concordato de 1851. Dividióse 
el obispado en arciprestazgos, 
mas reducidos que las antiguas 
vicarias, y se verificó concurso, 
en que se convocó para todos 
los curatos vacantes en la dió- 
cesis, sin distinción de territo- 

40 



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314 España Sagrada. 

rio, ni consideración á privile- 
gios ni patrimonialidades, con 
lo que desaparecieron los se- 
milleros de pleitos é indiscipli- 
na, que lanío deploraron los an- 
tiguos Prelados de esla iglesia. 

Los arciprcslazgos en que se 
dividió la diócesis, desde 1852, 
fueron, Agreda, Ateca, Borja, 
Calatayud y Tarazona. 

SR. DON COSME MARRODAN 
Y RUBIO. 

Nació en Tudelilla, diócesis 
de Calahorra, el año 1802, y 
fué cura de Viguera, en la mis- 
ma diócesis, cuyo curato ganó 
en conucrso. Graduado de Li- 
cenciado en teologia y cánones, 
hizo oposición á prebendas de 
varias catedrales, y en 1834 
fué agraciado con la Lectoral 
de Tudela. El señor Azpeilia, 
que se hallaba gravemente in- 
dispuesto, le nombró algún tiem- 
po después Gobernador ecle- 
siástico, y á su fallecimiento el 



rutado LXXXVII. 
Cabildo le eligió para Vicario 
capitular en 1844. A pesar de 
haber sido nombrado por S. M. 
canónigo de Zaragoza, conti- 
nuó desempeñando aquel cargo, 
con autorización de ambas po- 
testades, hasta que S. M. tuvo 
á bien presentarle para el obis- 
pado de Tarazona, en 28 de 
Agosto de 1857. Fué preconiza- 
do por S. S. en 21 de Diciem- 
bre, y consagrado en la catedral 
de Pamplona, en 21 de Marzo 
del año siguiente. Tomó pose- 
sión de la sede el dia 17 de 
dicho mes y en 27 del mismo 
hizo el ingreso en ella. La San- 
la Sede tuvo á bien disponer 
que siguiera rigiendo la dióce- 
sis de Tudela como adminis- 
trador apostólico, en cuyo go- 
bierno continúa en 1865. 

Como la España Sagrada no 
tiene costumbre de citar he- 
chos de los Prelados durante su 
vida, nada se dice acerca de 
los del Excmo. é Illmo. señor 
Marrodan. 



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APÉNDICES. 

P 

■ 

r. 

Sancti Gaudiosi vita, himnos et responsoria. 

■ 

Ex Breviario Tyrasoncnsi typis excusso armo 1541. 

Gaudiosus nalione Hispanus ex provinlia Tarraconensi patrein babuit Yun- 
tam (1) qui inter Theodorici Gothorum Regis familiares maguus habebatur, 
eyasque conjux Neumacia non minori nobilitate clarebat. Qui quidem con- 
juges aliquamdiu in conjugio vívenles landem pro desideralae prolis orlu 
plurimum gavisi, Gaudiosum illi in sacri fontis regeneralione nomen im- 
posuerunt. Cupientesque (cum vero nobiiis sil quem nobilitat sua virtus) 
ut ipsc generis sui nobilitatem virlutibus exomaret jam ablactalum pue- 
rum, veluli alterum Samuelem, tradiderunt Beato Victoriano educandum 
in monasterio Asanii; eral enim ea tempestate Viclorianus in omni virtuluni 
genere praeclarus. Qui susceptum puerura summa diligenlia lam verbo 
quam exemplo in Divinis rebus instruxit, curans praicipue ut mundanas 
pompas et carnalia deleclamenta pro nihilo duceret. lile vero praeceptoris 
non segnis imitator ecclesiae Tyrasonensis praesul efíicitur. Qui, ut lucerna 
super candelabrum posita, co clarius lucebat, quo tune Ecclesia Dei arriano 
dogmate ita tenebrcscerel ut vir fortissimus quisque catholicum se faleri 
non timerel (2). Hic lamen videns Joannem Papam, Symachum patrilium, 
Boetium poetara, aliosque plurimos ob fidei catholicae defensionem illis tem- 
poribus ab arrianis occisos a verilalis praedicatione non potuit cohiben; 
cupiens et ipse pro Christo vilam finiré si casus evenissel. Tándem annis 
plenus et mentís, monasleñum in quo educatus fueral visilalurus in loco 
Descoroni (3) qui ei paterní juris fuerat, morbo gravatur; ubi non multis 
post diebus, sumptís Ecclesiae Sacramentis, circunstantibus viris religio- 

(1) In alus Guntham. ase fateri non non limera» dicercUtr. 

(2) Forsan ¡n anliquis el manuscriptis (3) De Scoroni vol d'Kscoron. 



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516 España Sagrada. Tratado LX XX VII. 

sis obdormivit in Domino, tertio nonas Novembris: sepultus ibidem in a?de 
Diva; Virgini sacra, juxta altare. Et Iransactis aliquod annorum circulis, 
propter miraculorum frequentiam, translatum est corpus ejus ad dictum 
monasterium Assanii, assocíalumque corpori Divi Victoriani, ut qui siroul 
vixerant siraul etiam quiescerent. Floruit circa annum Domini quingentes- 
simum XXX (1). 

Notandum quod licet Stus. Gaudiosus habeat octavara non tamen fit 
comm. de eo usque ad peractam octavara Omnium Sanctorum. 

HIMNUS (2). 

Rogi Regum snmmo tripudio 
Reddat laudes devota contio 
Gaudiosi in natalitio 
Canal Deo vox sensus ratio 
Gaudiose in regno luminis 
Nos socios fac tui nominis 
Ut Clero superni Numinis 
Melos demus foelicis carminis. 
Quos peccati gravat impressio 
Tua sursum levet Oratio 
Qui fatentur se plenos vitio 
Tuo mundi fiant auxilio. 
Ora Patrem et placa judicem 
Noxaro laxet ut nobis triplicem. 
Servos juba, subveni subdilis 
OíTer tuam vitam pro meritís. 

RESPONS. 

Nutu Sancti Victoriani sumpsit Pontifitium. 
Pro quo reddit grates Deo plebs Tirasonensiura. 

(i) In lilteris rubris qwae sequunlur. criplis, et eam cvulgavit P. Argaez, fo- 
(5) Haec prossa in Breviariis excusis lio 113. 
non habelur, legitur Jamen ¡n manus- 



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Apéndices. Núm. I. 517 
Cui Christus praebuít máximum solatium. 
Gaudiose gaudium impetra coelestium. 
9 Doctor et Discipulis sil pro nobis baiulus apud Deuni. 
Prm. Gaudiose, etc. 

ORATIO. 

Deus qui es Sanclorum tuorum splendor mirabiiis, quique hunc diem 
Beali Gaudiosi Confessoris tui atque Pontificis feslivitate consecrasti da Ec- 
clesiae tuae de eyus celebritate gaudere ut apud misericordiam luam exem- 
plis ejus protegamur et meritis. Per Dominum, etc. 

II. 

¡nscriplio in sepulcro Sancti Gaudiosi super cor pus eyus repetía. 
Ex narralione P Greg Argaez, fól 101 et 1H (1). 

In nomine Domini Jesu Ghristi. 

Hoc lóculo clauduntur ossa Gloriossi Gaudiosi Episcopi, cuyus spiritus in 
mansionibus Summi Patris foeliciler spatiatur. Hic genere Iberus nobilissi- 
mo Patre Yunta nomine progenitus, qui fuit Theodorici Regis spaclarius (sic) 
non minus etiam illustri matre procreatus, Neumacia nomine, ab eisdem 
parentibus Beato Victoriano infra annos puoritiro docendus est traditus. 



Post multa temporum spatia causa visendae matris ad patrios lares diver- 
tens incumbente aegritudíne diem clausit extremum VI Kal. ¡Novembris se- 
pultusque est in ecclesia Beato Mariae in proprio pra3diolo quod Scurubis 
nomínatur. 

(2) Quando haec inscriptio detecta fue- scriptam et supra corpus Divi Gaudiosi 
rit non dicitur. Argaez, qui eam mutilam repertam asseril. 
et bipartitam cvulgavit, in pergameno 



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318 



España Sagrada. Tratado LXXXVIf. 



III. 

Vita Sancti Prndentii. 
Ex lectione 3.* Breviarü Tyrasonensis typis excusso. 

Prudentius Episcopus Confessor et poeta ex Cantabria Cilerioris Hispa- 
niae provinlia, villa quadam Armentia oriundus, a parentibus prudentibus 
et nobilibus et calholicis; ab ineunte setale lilteris est ¡ni bu tus. Qui annos 
nalus quindccim, domo patria, cognationcque rclictis, nec aliquo humano 
fretus viatico abiens, cuidam heremitae Salurio, virlute insigni, per septem 
annos coniunctus est. A quo divina favente gratia perfecte fidem edoclus, 
Calagurram adiil ubi plurimos adhuc idololatriae deditos ad lidem conver- 
til. Ad quos plenius instruendos multo tcmpore ibi moram traxit; doñee ip- 
sius sanclimoniac fama volante, hinc atque illinc diversis languoribus cru- 
ciali ab eo sanandi concurrerent. Et quia tam praclaris virtutum operibus 
non deerat laus humana (quam fugiendam Evangelio docente didicerat) 
Tirasonam secessit. Ubi diu cum subsacrislis degens, primo in sacristana, 
deinde propter inorum probilalem et vil® inlegrilalem in archidiaconum 
electus est. Quod munus virililer excrcendo et nullum pietatis opus omit- 
iendo, ita ómnibus fuit amabilU, ut defunclo ejusdem sedis episcopo, una 
omnium voce dalus sil ipse succesor. Dicebanl enim Cathedram episcopa- 
Iem Prudentius suscipiat, quia omnium nostrum pater est, consolalio iníir- 
morum et reícetio pauperum. Episcopus igitur effectus maiori diligentia 
curabat nequid quod bonum paslorem deceret negligeretur. Precipua la- 
men illi cura fuit de componenda pace, apostólica) doctrina) non ignaro, Pa- 
cem habotc et Dcus dilectionis et pacis eril vobiscum. Orla itaque ínter 
Episcopum Oxomensem el ipsius Clerum gravi discordia, omnes ullro Pru- 
dentium sibi judicem clcgcrunt, cjus senlcnliam omnino servaturi, Accer- 
silus vero Prudentius, quidquid pacis inimicus odii seminaverat Deo juvante 
penilus diluíl. Et post triduum luce sequenti Tirasonam reversurus iníirmi- 
tate gravatus, et paulo post suma humilitale el devolione sumptis sacro- 
sanctis, virtutibus el miraculis ciarus, nonullisquc opusculis in Dei laudem 
el Ecclesiae stabilimenlum edilis, obdormivit in Dño. Et certantibus clericis 
ubi corpus sepelirelur, visum esl illud iinponerc iumcnlo cui vivus insidere 



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Apéndices. Núm. III. 319 
solebal, quod sic onustum nusquam quievit doñee ad speluncam quamdam 
perveniret, a civitate Lucronio milliario sexto, ¡bique sepultum est. Et suc- 
cessu temporis insigne cenobium aedificatum. In quo Deus optimus maxi- 
mus confessoris sui meritis varia miracula opera lur. Floruit circa annum 
Dni. tricentessimum nonagessimum. 

IV. 

Prosa in honorem Sancti Prudentü Episcopi. 
Ex Breviario Bilbilitano, pág. xxxxvij(l). 

HYPNUM (sic). 

Ad laudes o res agie 
tue perhennis glorie 
in te dicanlur hoslie 
carmen benigne suscipe. 

Bis bini rota temporis 
diem revolvit poplis 
colant ut Xpi. gaudiis 
festum tuum satellilis. 

Clemens accintus actibus 
sensus dictus Prudentius 
opus crescens in melius 
vocatus est Aurelius. 

Extorrens inde heresem 
Fidem diffudit celebrera 
Dei accendens lampadem 
equam tuiit imaginera. 

Fregit latralum Simachi 
lunch defensores idoli 
scripsit de pugna aniroi 

(I) Huyus Breviarii descriptionem in sius scriptur.i. 
sequenti volumine reperies. Servatur ip- (2) Forle cutjua, vix enim legilur. 



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320 España Sagrada. Tratado L\ XXV il. 

et de natura (I) 

Laudes in laude martirum 
librum descripsil allerum 
scripsit hypnoruin tertium 
diverso metro versum. 

Sic de orbis fabrica 
quamdani scribens istoriam 
conscripsit ínter alia 
et protoplausti scandala. 

Calagurríla preclarius 
poeta quondam nobilis 
nomen famosi presulis 
habens urbis Tirasonis. 

Tuis ergo Prudenlij 
suffulti nos suffragiis 
ejiis docli prudentia 
veamur ad celeslia. 
Deus qui beatum Prudentium confessorem Uium atque Pontificem inteli- 
gentie spiritu copíosius illustrasti fac nos ipsius quaesuinus el erudiri scien- 
tia et preoum assiduitate defendí. Per Dominum. 



ORA TIO (2). 

Deii9 largitor Pacis, qui Prudentio Confessori tuo, atque Pontifici mirifi- 
cam difidentes ánimos componendi gratiam tribuisti, da quaesumus, ul ejus 
mcritis, et intercessione veram cum tua volúntale concordiam jugíter ser- 
vemus. Per Dominum, etc. 

SKCRETA. 

■ * 

Ut nobis Domine unitalis, et pacis dona concedas, quas sub oblatis mu- 
neribus mistice designanlur, fac nos semper Beati Pkudentii Confessoris tui, 
atque Pontiíicis validís muniri prasidüs. Per Dominum nostrum, etc. 

(1) Forsam et de natura fíomini, id csl, tanlur in hodierno offiüo, juxla decrelum 
carmen contra phantatmatiecs. Sae. Kit. Cong. quod ad calcem illarum 

(2) Hsbc et alia; qiue sequuntur reei- exhibelur. 



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Apéndices. Nám. IV. 



32* 



P08T CONMMUNIO. 

Spiritum nobis Domine tuse charitatis infunde, ut, quos una mensa sa- 
tiasti, intercedente Beato Prudentio Confessore tuo, atque Pontífice, mutua 
semper facías dileclione concordes. Per Dominum, etc. in Unitate ejus- 
dem, etc. 

HISPAN! ARUM. 

Sanclissimus Dominus Noster Clehens Pa pa XIII. concessit, ut Offic. et 
Missa S. Prudentii Episcopi Turiasonensis Conf. *ub ritu duplici minori, cum 
Lectionibus secundi Nocturni, et Orationibus propriis etíam in Missa: Sta- 
tuit, etc. ab utroque Clero, tam Saoculari, quam Regulan, Serenissimo Regí 
Catholico subjectis, qui ad lloras Canónicas tenenlur, recitari possit, et va- 
leat. Hac die 3 Decemb. Í763.=J. M. Card. Feroni Praefectus.=Loco f 
sigilli.=S. Burghesius S. R. C. Secret. 

V. 

Vita Sancti Prudentii quce a Pelagio nepote dicitur scripta. 
Ex quator codicibus á Bivario cilatis (1). 

Prudenlius Episcopus Tyrassonensis in Hispania ortus fuit, parentibus se- 
cundum saeculi dignitatem locuplelibus, in Fide Christi claris, et in bonis 
actibus oplimé devotis: qui susceptam prolem, ab ipsa pené infantia coepe- 
runt Fide sancta, ac litteris erudire. Ule vero, Divina inspirante clemenlia, 
quamvis puer esset a3tate, tamen virlutibus cingebatur, ita ut cunctos cor- 
vos superaret sapientia, et Scripluras Sacras, quas legebat, penéomnes me- 
moriter retineret. Eral enim tam sacro ingenio (2), et mansuetudine pollens, 
ut discordes coevos suos velociter ad concordiam pacis revocaret: et ipse 
ieiunans cibo proprio pauperes aleret. Meditaba tur adhuc infans Dei ver- 
bum, et Fidem, quam postea pastor docuit. Igitur ut diximus, Prudentius 

(1) Marci Maximi continualio opera el l'ol 549. 
studio Fr. Francisci Bivarií: Malrili, 1651: (2) Forsilam diceret' «acri ingenio.» 

TOMO XLIX. 41 



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522 España Sagrada, Tratado LIXXVIÍ. 

é patre nobili, ac religioso, nomine Xiraeno exlilit procreatus, et ei villa, 
quae vocatur Armentia (i) fuit oriundus, curas generis linea semper flonril, 
nobilitatis, religiosilatisque norma generosissima claruit. 

Cum autem puer Prudentius ad quintom decimum pervenisset amura, et 
totus integerrimé in Dei amore flagraret, patria, parent i busque; reliclis, 
transivit alveum (2) qui nuncupatur Ebrus, atque in ipsa nocle cuna pasto- 
ribus quibusdaro quiescens, totam noctem in Dei laudibus transegit: Psai- 
modiam corde perfecto retexit: pastoresque, incrédulos Fidem Calholicam, 
ac verbum Dei docens: erraticaro et immundam, bestialemque; eorum vi- 
tam sánele et religioso corrigens, eosdem in pluribns eme oda vi t. Mané fac- 
ió, valedicens pastoribus recessit, ilinere aggreso, vsque; in Serram-alvam 
pervenit, cape re iter non desislens, in virentibus locis super torrentera, qui 
Dorus (5) dicitur, descendit, atque ipsa nocte in quodam molendino cura 
paucis hospitatus est. In eadem nocte famam audivit, quod in cóncavo la- 
pide super ipsum fluvium quídam eremita maneret. Quo audito, gratula- 
tusin corde, orto solé, arripiens iter circa locum illum pervenit, ex alia 
parte fluminis introitum speluncae in arduo loco prospexit. Sanctissimus vero 
puer Prudentius intra se considerans qua arte torrentem transiret, buc et 
illue cospit gyrovagans ambulare, á Deo postulans consilium perfecto cor- 
de. Sic deambulans frequenter contra foramen speluncae aspiciebal, sep- 
teraque Psalmos panitentiales canebat. Exiens autem de oratorio suo ere- 
mita ad ostium speluncae prodijt, vidensque puerum miratus est, quomodo 
sic incauté ambularet. Qui voce multa insonuit, puérque audiens illum res- 
pexit, hominem Dei super lapidem stare videns, gaudio est repletus; et in 
Deo perfecté confideos, super «indas Dorij sicco vestigio transijt, et rupem 
ubi spelunca era ascendí t, pedesque hominis Dei amplexus est. 

Saturius vero (sic enim vocabalur Eremita) videns tantum miraculum, 
quod aqua, sicco vestigio, transituro se prabuit puero ad calcando m, tre- 
mens ad terram cum lacrymis iuxta puerum se prostravit. Ibi feré una hora 
ambo lacrymantes iacuerunt, unus ab altero petens benedictionem: Ere- 
mita vero cum non posset puerum vincere, porrecta manu elevavit eum & 
térra, signansque illum signáculo S. Crucis, et per manum trahens, in ora- 
torium intromisit. Post orationem multa eum interrogavit. In primis, ut 

(t) Armentia, prope ttrbem Vicloriam (2) lberum fluvium dioU (Bivar). 
f.antabrortm e*t. (3) Dorius Me erat (Bivar). 



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Apéndices. Núm. 52o 
discipulum ad erudiendum suscepit, quem postes erudituni in bonis velut 
magistrum dilexit: quia tantam in eo gratiam Deus collocaverat, ul vene- 
rabitis miratus esset a caeleris, non soluni a mediocribus, verum etiam á 
senioribus honore preventus. Mansit autem Sanctus puer in eadem spelunca 
cura praxlicto viro Dei feré septem annis: et ambo velut animalia dúo, diu 
noctuque ruminantia pascua Divina, una in vita laudahili persltlerunt, quo- 
usque foslix anima Saturij, Domino invitante, de huius valle inedia? ad men- 
saffl Domini pergeret saturari (1). 

Disponente ¡taque Deo actus prafati i u venís, ídem ¡ara optimé erudilus, 
speluncam, quam pradiximus, reliquit, el clausit ostium. Qui semper Deum 
pra? oculis habeos, ad Civilatem Calagurrensem, non longe a flumine Ebro 
sitam, ubi multi á Fide defecerant, accessit. Cum autem cives Calagurrita- 
ni essent ad saniorem mentem, monitis, et pradicatione Prudentij, et ad 
tramilem veritalis reducli; eius urbis Episcopus, praimonitus revelalione An- 
gélica, eleglt B. Prudenlium in Canonicum Ecclesiae suae (2). I taque vir Dej 
Prudentius praecepta Dei fideliter, et operóse cuslodiens, superni Regís ob- 
sequio se tolumiugiter impendebat. Cumque non posset abscondi civilas 
supra montem posita, pervenil eius fama, quae diutius latere non potuit, ad 
omnes vicinas urbes, et castella, infirmique varijs langoribus (sie) aíBic- 
tí ad pedes eiusdem fieali afferebantur, atque sanitatem ipsius meritis 
recipiebant. 

Enim veró cum populi favorem sibi applaudere nollet, Divino instruclus 
Spiritu, certo tempore ex eadem urbe occulté abijt: urbemque Tyrassonam 
humilis adijt. Ingressus urbem frequens in Ecclesia sacristis sociatus est, 
et offícium sibi íniunclum humili soliciludine exercens, ut ovis pastor futir- 
rus, in Ecclesia sine quiérela permansit. Tempore peracto, mortuus est Sa- 
crista, et in loco eius B. Prudenlium constituí adiad icaverunt idoneum: sub 
quo degens officio ad Sacros ordines promotus est. Procedente tempore, 
eiusdem Ecclesia? Archidiaconus obijt in Domino. Et quia Prudentius in 
rebus Ecclesiasticis prudens inventus est, Dei nutu, qui eum gradatim ad 
maiora trahebat, Archidiaconus favore omnium substitutus est. Qui quasi 



(1) Sli. Saturi huyus corpus debito ho- 
nore serval Ecclesia Soriensis (Bivar). 

(2) Ignota eral omnino mendaci con- 
sarcinatori Canonicorum origo, qui eos, 



medio VI saeculo, jam jam existentes pula- 
bat. Bivarius ipse nolulam apposuit di- 
cenlem «Mal te m Cltricum quam Canonicum.» 



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324 España Sagrada. Tratado LXXXVU. 

bonus dispensator Arcbídiaconatum viriüter rexit, et pnecepta Christi cor- 
de devotus implevit, orphanos recreando, paupcres visitando, omni Clero 
Ecclesia; consuleDdo, sua largiter pauperibus erogando, discordantes in bo- 
nam partem reformando: tanlis eliam in eodem loco pra>fu!gebat virtuli- 
bus, ut segroti de Iocis adiacentibus, et remotis ad eum affluerent: quibus 
Deus B. viri precibus, et S. signáculo Crucis sanitatem pristinam annuebat. 

Oehinc Tyrassonensis Episcopus gravalus infirmitate cum Sanctis Patri- 
bus obdormivit in pace. Post obilum ipsius Episcopi, mullis Clericis, et lai- 
cis, et mulieribus per Spiritum Sanctum in iussione Angelí manifestatara, 
atque revelatum est, ut electio super B. Prudentium Archidiaconum flrma- 
retur. Séptimo die post sepulturam Praisulis, Clerici omnes civilatis, si- 
mulque cives, orphani, et pauperes á maiore usque ad mínimum congre- 
gan sunt, et una voce electionem super eundem Prudentium Archidiaconum 
clamaverunt aientes: ( uram Episcopalem B. Prudenlius suscipiat etCa- 
thedram, quia ipse est Pater omnium nostrum, et consolatio infirmorum, 
et refectio pauperum. Domino itaque concedente, electione solemniter fac- 
ía, post sexdecim dies consecratus est Episcopus in ipsa Ecclesia Tyras- 
sonensi (1). 

Vixit longo tempore B. Prudenlius cum magna dilectione, et bumilitale 
in Episcopatu suo: et ubi dissentio, el schisma erat vicinis urbibus, idem 
Beatus vir tam Glerum, quam populum diligenter in pace reformabat. In 
diebus illis (2) cum ad pacem componendam inter Oxomensem Episcopum, 
et Glerum eius Ecclesia advocatus vcnisset, et prope Oxomam esset, dúo 
tintínabula, quae in festivis diebus ad tertiam pulsari sólita erant, Deo prav 
ci píenle, in adventu B. Prudentij sine tactu hominis sonuerunt, usque dum 
ante Altare in oratíonc se postraret. Episcopus, et Glems Ecclesia? cum 
magna reverentia eum admiserunt, cognoscentes proculdubio ipsum esse 
Sanctum Domini. Mansit autem idem Ponlifex Tyrassonensis per triduum 
in Oxoma civitate, et dissensum, quem inimicus pacis seminaverat ínter 
Episcopum, et Glerum eiusdem Urbís, Deo volente, penitus diluit, et ipsius 
merilis exigentibus, Dominus pacem reddidit Ecclesia} Oxomensi. lam vero 
die ad vesperascente, ómnibus dicens Válete, ad cmnam cum Clericis resedit. 



(1) Ignota etiam falsario disciplina in 
elcclione, conürmaüone ct confirmalione 
Kpiscoporum illis temporibus in Hispania 



servata. 

(2) Fusiu» Uuxeletuis Codex, ud in tán- 
dem »eníerUiam hm protequiiur (Bivar). 



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Apéndices. Nám. V. 525 
Post horam Completorij, oratione facía, lectum pelijt, et ut consuetos eral 
septem psalmos paenitentiales (1) cecinit, et signo sanclae Crucis se muni- 
vit, et illico obdormivit. Transacta horá gallicinij, a somno evigilans tanta 
¡nfirmitate gravatus est, quod Clericos suos vix vocare potuit. Qui audien- 
tes vocem Sanctissimi Patris sui cito surrcxerunt, omnesque ante eum ve- 
nerunt. Qui videntes, quod tanta gravaretur inOrmitate, monuerunt eum, 
ut Corpus Christi acciperet. Viatico vero ineffabili devotione accepto, revé- 
latione Spiritus Sancti, ómnibus apertó pradixit diem et horam sua; dis- 
solutionis. 

Pelagius igitur Archidiaconus suus post lerlium diem videns, et cognos- 
cens, quod iam Dominus eum de via ad patriam vocarel, sic ipsum allocu- 
tus est: Pater, dies obitus tui appropinquat, post obilum luum, ubi vis se- 
peliri? Beatissimus Prudentius respondil: O Pelagi, scit Dominus meus Ie- 
sus Christus, ubi corpus meum sepelietur. Sed precor vestram benevolen- 
tiam, et pracipio, ut corpus meum imponatis super mulum, cui insidere 
consuevi, et ubi requieverit, ibi sepulcrum mibi parale. Itaque venerandus 
Heros die, et hora, qua praídixit, migravit ad Chrislum Fide plenus, Sane- 
lítate iilustris, amator pacis, et doctor mirabilis. Facta est ergo dissentio 
inter Clericos S. Prudentij, et Clerum Oxomensem volentem ad hoc inten- 
dere, ut Beatum corpus apud Oxomam retiñeren!. Pelagius vero Archidia- 
conus voleos sedare discordiam, Clericos Oxomenses sic affatus est. Fra- 
tres charissimi, iurgia inter nos deleantur; a quibus se permiserit á loco 
moveri, ipsi corpus accipiant. Qua> res ómnibus placuit. illico Oxomensis 
Episcopus, et omnis Clerus suus eum ornata processione ad feretrum acces- 
serunt, et moveré illud non poluerunt ullo modo, in labore totum diem, ac 
noctem frustra expendentes. 

Alia die post celebratam Missam, Clerici Tysasonenses, qui Beati viri 
übsequentes erant discipuli, straverunl mulum, et corpus venerandum le- 
viter ab Ecclesia trábenles illud super mulum imposuerunt: Yalete ómnibus 
dicentes, et gralias reddentes, mulum in via absque ductore miscrunt, et 
post eum perrexerunl. Mulo autem sic tota die subsequenlibus Clericis pra?- 
eunte, ídem animal Beatam ferens sarcinam, ubi dies occasum petijt, me- 
tam fecit itineris, et quievit. Supradictus itaque Pelagius, et alij putave- 
runt, quod Sanctus elegisset illic speluncam, volentesque deponere corpus, 

0) Al. Spirituaiet (Bivar). (2) Al. iam prope (Bivar). 



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320 España Sagrada. Tratado LX XXV lí. 

minimé poluerunt. Alia díe ante Solis orlum, mulos se cum corpore erígeos 
iter incepit, atqoe illa die multorum arduitate locorum, magoís cooatibus 
supérala, declives valles desceodit: et transacto torrente, qoi Lecia nun- 
c upa tur, ascenderé rupem terribilem, et deformem ccepit. Praibat animal, 
Archidioconos, et alij Clerici vestigia eius sequebantur fatigali, lassí, era- 
ciati, paventes, atque mirantes, quomodo mulus cum lali Ímpetu illum ter- 
ribilem locum ascenderé posset. Circa horam nooam perveoit (\) circa 
summitatem, et se flexit in dextram partem, ubi erat speluoca. Ibi introi- 
vit mulus cum corpore B. Prudeotij, et genu flexo ibidem pausavit. Pcla- 
gius vero Archidiaconus, et qui cum eo erant, feretrum Sanctum in tér- 
ra deponeotes, céreos, et candelas accenderont; et post orationem cibum 
• sumpseruot, et per totam noclem oraüonibus institerunt. [(1) Sepullus est 
B. Prudentius pridie Idus Aprilis á fllijs cum magna devotiooe.] 

Pelagius hurailis eius in vita, et obitu Archidiaconus plus humüi, el ve- 
raci stylo, quám sublimi sermone, et composilo hac de vita eius breviter 
descripsit: et in loco sepultura? Ecclesiam magno aedificio fundavit, in quo 
Omnipotens Deus multa, et magna miracula pro amore sui Confessoris ope- 
ratus est ipse, cui est honor, et gloria, potestas, et imperium per immor- 
talia sécula s£eculorum. Amen.» 

Obijsse vero S. Prudentium A. C. 586, scripsit ioferius Maximus, nimi- 
rum post annos 14, in Episcopatu Tyrassonensi insumptos, quando quidem 
hoc anuo 572, quem illustramus, assumptus asseritur (2). 

VI. 

Alia vita Sancti Prudentii et etiam Sancti Saturii. 

Lcctiones ex anliquo Breviario Tutelano manuscriplo, qu« ex precedenti narralione 

deprompta videntur. 

Lect. 1 .* Tempore illo cum predicatione Apostólica totum orbem fides 
illuslrasset calholica, ortusque est in Hispania pu. (puer) quidam Pruden- 
tius nomine ex patre religioso, Simeno nomine, ex villa que vocatur Ar- 
mentia fuit oriundus. 

(i) lime verba detunt in Códice Buxelen- (2) Hec á Bivario addita sunl. 
»i (Bivar). 



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Apéndices. Núm. VI. 527 
L. 2. Ab infanlia coeperunt eum fide sancta et literis erudire, qui 
cum ad quinlum decimum pervenisset annum f patria et parentibus relictis 
Iransivit alveum qui Ebrus dititur, atque ipsa nocte cum pastoribus quies- 
cens, ipsosque pastores incrédulos docena fidem Dei, in pluribus emenda vil. 

L. 3. Mane facto ad Serram albam pervenit atque Ipsa nocte torrentem 
qui dicitur Durus desee ndit, in quodam molendino hospitatus est. In eadem 
nocte fama audivit q. (quod) super ipsum fluvium quídam eremita mane- 
ret. Quo audito gavisus, a Deo postulans consilium, ad locum pervenit, 
et ex alia parte fluvius (tic) introitum spelunce prospexit septem psalmos 
penitentiales cantavit. 

L. 4. Exiens de oratorio suo heremita ad ostium spelunce, vidensque 
puerum miralus est quomodo sic incaute ambularet. Qui voce muta (mul- 
ta) insonuit. Puerque audiens illum, respexit bominem Dei, super lapi- 
dem stare vidit. Visoque eo gavisus est, super undas Dori sicco vestigio 
lransivit. Rupem spelunce ascendit pedes hominis Dei amplexalus est. 

L. 5. Saturáis igitur eremita videns tanlum miraculum q. aqua se 
prebuit puero ad calcandum in térra, cum lacrimis juxla puerum se postra- 
vit. Ibi fere una hora ambo jacuerunt lacrimantes unus ab altero petens 
benedictionem. Heremita vero cum non possit (posset) puerum vincere, 
eleva vit eum, signansque illum in oratoríum missit. 

L. 6. Mansit autem Sanctus puer cum viro Dei fere septem annis in 
Deo laudibus, quousque felix anima Saturii, Domino invitante, de huyus 
valle miseriae ad mensam Domioi pergeret. 

VII. 

Donatio monasterio Sancti Prudentii facía, anno 959. 
Ex arch. monast. S. Prudentii. Yepes, Cron. Bened., t.° 5.°, fol. 435. 

Sub nomine sancta? el individua? Trinitatis. Ego Adica Abba cum fralri- 
bus raéis Cbristophoro, Fortunato, Sarracino, Dalo, Stephano, et Rapíña- 
lo, promtamente toto corde tibí patri spirituali Dulquito Abbati, et fratri- 
bus tecum in amore Christi, Albelde in Coenobio sancti Martini delitescen- 
tibus, contradimus animas nostras, simulque corpora, vt vestris orationibus 
adiuti, adipiscamur vobiscum premia poli. Nos N. supra nominati Eccle- 
siam sancti Vincentij, et domini Prudentij Basilicam. vbi quiescit corpus 



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328 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 

eius venerabile, quic sita est at radíceo) monlis Laturci, nulu Dei omnipo- 
tentis collatam habuimus, et sancilam cum suis adiacentibus terris, vineis, 
bortis, et partem molendini in Sosa, ita enim hcereditati Petri Pnesbyteri, 
qui fuit collega noster viuens. Demunque obijt in Opido Letja, et scripsimus 
nomen eius ín albala, ínter nomina offerentium. Igitur pro oblatione ibi- 
dera, et lumen ipsius Kcclesia?, deserviendis, et sicut vnanimiler nobis, velle 
adiacet viuere vobiscum: ita ofierimus quantum nobis Dominus contulil in 
aula sancti Marlini nobiscum, vt in huius cursu per arela itinera gradien- 
tes, el in prima resurrectionc opem possidentes, vnatim mereamur trium- 
phare in (xelis cum Christo Dno, et sanctís eius Angelis, Amen. Et quia hoc 
regni coelorum causa, et pro salute animarum, el pro ipsius sancti Loci illu- 
minatione, iugique Domioici corporis et sanguinis sacrificij in Ara Dei of- 
ferendo, nos memorati puro corde, puraque mente, domino Martino in ho- 
norcm nominis Chrisli, locum supra laxatum, et cum co nos metipsos cog- 
noscimus obtulisse. Quisquís ille est qui illi loco pra?esl obsecramus, et ad 
illuminandam ipsam sacram aedem, Christi Regís Ubi cura adsit, vt tibi 
cum creditis ómnibus, in die examinationis, et prona mente euasisse, el 
cum electi3 gaudeas le mercedem recipisse. Nos boc litamus omnipotenti 
l)eo: qui aliter fecerit, scíat se pereniler damnarí a Deo, votum aut hoc 
nostrum fírmitatem obtineat in xbo. Deinde si aliquis cognatus (1) fuerit 
hoc decrelum fictum esse prius pondus trium librarum aurí mu lia tus fisco 
cogatur inferre, demumquesint nitiones (2) et vsurpationes eius irritae. Item 
quia h«c nostra traditio qua* facía est, era nongentisima ocluagesima oc- 
taua, Regni gloriosi Príncipis Garsiani, et Tula» Regina*, eiusdem genitri- 
cis santienda erat. Testibus Yeridícis tune ad fuerunl, in margine fluminis 
Iberi, qui pro eo in sánela Eulalia aniuersario Sanctionis Príncipis, pnefati 
geniloris, celébralo venientes, idest Tudemirus Nagelensis Episcopus, Dul- 
quítus Albaldensis Abbas, Didacus Siliensis Abbas, Munio de Sancta Co- 
lumba Abbas, Slephanus Dercensis Abas de sánelo Emiliano, Belasco Gi- 
ronensis Mo. Abbas. Pluresque alij ibidem adslantes íla sanserunt, sicut 
et nos. Omnes homines Lecenses, fralresque Albaildenses, recté hoc statu- 
tum audiuimus, á prcefaclis sancti Vincentij fratribus, atque cognouimus, 
ita sigillalim decreuimus, adque roboramus. Vigila scriba manu mea, sig- 
num feci. 

(1) Conaiug (2) Ficlionos? 



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Apéndices. Núm. VIII. 



VIH. 

Carta populationis oppidi Belgit, quod hodie Bekhite dicitur, in qua 
constat electio Michaelis Tirasonensis Episcopi, atino 1116. 

Ex arch. Aragonensium (1) apud Barchinonam. 

Sub Ghristi nomine, et cjus divina clementia, scilicet, patris, et filii, et 
spiritus sancti. £go quidem Adefonsus, Dei gratia, imperator, fació hanc 
cartam firmatioDis, et liberationis, ad tolos nomines, qui sunt in Belgit, et 
in tola illa honore de Galin Sangiz populati, et in antea ibi popula verint. 
Mando et aflirmo ad tolos nomines de tola mea térra, homicieros, Ja- 
Irones, et malifactores, postquam ad Belgit, vel in illa bonore alia de 
Galin Sangiz, venerint populare et ibi populaverint, ut (2) non habeant re- 
guardo de nullo homine per nulla malefacta, sed sedeant ibi ingenui et 
liberi sine ullo cisso malo: et mando, ut illos populatores habeant tafes fo- 
ros intus eorum causas, sicut habent illos de super Zaragoza: et mando post- 
quam ad Belgit, vel ad praídicta honore de Galin Sangiz venerint populare, 
nullo populatore, et ibi populaverint per nulla fediatoria, nec por debito, 
ñeque per nulla causa, non facial ad nullo homine directo, nisi in Belgit, 
vel in praedicla honore de Galin Sangiz; et qui pignoraverit ad istos pre- 
dictos populatores per aliquam causam, petet ipse qui eum pignoraverit mil- 
le solidos, deinde reddat ad suo domino ipsa pignora sólita (5). Et mando, 
ut petet homicidio quingentos solidos; et dono et concedo libi Galin Sangiz, 
et ad posteritas tua, ut babeas tuos almotalefes et exeas de moros et de 
christianos, et per qualicumque vía ierint sedeant salvos de tolos nomines . 
de mea jurisdictione; et si nullus homo fecerit ad illos male recuperent 
illos dóminos suo haver, et pectent in mille solidos; et tu Galin Sangiz de- 
manda illos per me: et hoc totum quod mando fació propter amorem Dei 
et redemptionem anim$ mea; et parentum meorum, et ubi adorabant Ma- 

(i) Eam publici juris fecerunt D. D. gra legi polesl. Ob subscriplionuin curio- 

Thomas Muñoz in sua coleclionc fororum sitalem hic praecipue iaseritur. 
mumcipalium, et Bofarull in coleclione ine- (2) Forle recuerdo vel timorem. 
ditorum Aragonensium (t.° VUI) ubi ¡nle- (3) Forsan soluta. 

TOSIO XLIX. 42 



D¡g¡t¡¿Ed by GoOQle 



350 España Sagrada. Tratado LXXXVIL 

homat, in unitale adorenl Deum palrem omnipotentem cum filio el spirilu 
sánelo in humiiitate el veníate. 



Fuit facía carta teta in era millessima centessima quinquagessima quar- 
la (1) in Petruga circa Soccovia in mense Degembris per diem Sánela? Lu- 
cí* virginis, regnante me Dei gralia in Aragón el in Fampi liona, atque in 
Superarbe, sive in Ripacurcia, alque in Casi el la bielga, si ve intota Slre- 
malura usque ad Tolelo el Dei gralia in Zaragoca et in Tutela usque ad 
Morella, et in mea populatione quod dicilur Soria. Episcopus Stephanos in 
Oska et in Jaka, episcopus Willinus in Pam pilona, episcopus Sancius in 
Na gara; episcopus Petrus in Zaragoca, episcopus Michael electus in epis- 
copatu de Tarassona. S. Cazal in Nagara, Sénior Kneco Galinz in Sos: Sé- 
nior Ázenar Azenaris in Tutela: Sénior Eneco Semenones in Sokovía: Sé- 
nior Lope Garcez in super Qaragoza et in Alagon: Sénior Galindo Sangiz 
in Alkala in Belxil Sénior Azenar. 

IX. 

Concordia inter Episcopos Caesaraugustanum et Tirasonensem . 

Ex arch. Cwsaraugust . Eccles. (2) 

In nomine Doinini noslri lesu Cbrislí. 

Haec est carta concordia, quam fecit Dominus Pelrus, Caesaraugustanum 
Kpiscopus, cum Domino Micbaeie Tirasonense Episcopo. Yeneral enim Do- 
minus Michael, ut Cajsaraugustanam Kcclesiam de captiuitale ereptam vi- 
silaret, in quam tanlum amorem, tantam charitatem cum Episcopo, el cae- 
leris Fratribus, invenil, ut ejusdem Ecclcsíae fílium cum alijs Glericis se 
fieri postulasset. Adepta ¡taque societale litem, quam habebant uterque 
Episcopus de divisione terminorum, placuit disolví: cumque rivum Borga? 
uterque pro suo vindicaret termino, facía est convenientia inter eos; ul ul- 
tra rivum quidquid habetur, usque ad terminum Magallonis Tirassonensis 

(i) In edilíbne Barchinon. legitur «*«/»- aleclus sed consecratus csse videtur, ui 
liman quod quidem mendmn videtur, tune ex sequentibus liquet. 
i'iiim, anno vidolicet H2\, iMichael non (2) Armelo, Cátedra Episcopal, § 21. 



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Apéndices. Núm. IX. 331 
Episcopus possideat, quidquid aulem habetur citra rivum usque ad Maga- 
llonenrcum suis terminis, et Trescam (1) cum suis, et Mallem cum suis, el 
Curtes, et Capanas, et Nouellas, Cesaraugustanus Episcopus possideat. 
Salvo naraque utriusque jure de si eorum quilibet, siue per cartas, siue 
per convenientia testimonia, términos suos ulterius deberé protendi, possit 
ostendere, dimitat eidem caritativé. Ha?c carta est facta asensu utriusque, 
et Clericorum, pridie nonas Decembris, sub Adephonso Rege, anno milési- 
mo centesimo vigésimo primo. 

X. 

Dona lio tlecimantm et mezquitarum Tutelarme Ecclesiae, anno U21. 

r 

i 

! • Ex arch. ejusdem. 

In Dei nomine. Ego Aldefonsus Dei gralia Rex fació hanc cartam dona- 
* tionis et confirmationis Deo et Sancta? Maria? de Tudela, et vobis Bernardo 
Priori et Clericis ibidem Deo servientibus, et eorum succesoribus. Placuil 
mthi libenti animo et spontanea volúntate et propter bonam et laudabilem 
victoriam, quam Deus et Sancta Maria donavit mihi ut ego prendidissem 
Tutelam, et pro anima Regís Sancii Patris mei, et pro anima Regis Petri 
fratrís mei, dono et concedo praedictse Ecclesia? et vobis decimam de mea 
lezda et meos molinos, et meos furnos, et de babeos, et de toto fructu que 
nascuntur de térra, et de calupniis ómnibus, et de ómnibus meis reddi- 
tibus. Et dono vobis similiter, et concedo totas illas Mezquitas cum suis 
ha?reditatibus, qua? sunt in illos castellos, in illas almunias, que sunt de 
alvaras de Tudela, cum suos Turnos et cum totas suas ha?reditates, per no- 
men illam Mezchitam de Fontellas, et de Moscnarola, et de Spedolla, et de 
Stercult, et de Azut, et de Murello, et de Calcetas, et de Urzan, et de Mur- 
zan, et de Ablitas, et de Pedriz, cum suos directos et cum decimas et pri- 
millas. Et similiter dono Deo et Sancta? Maria? illam decimam de Almu- 
nia de Alcaiz, et de Basabon, et de Almunia de Abofageo, et de Almunia 
de Alquatet, et de Almunia de Almazera cum decimas et primitias de to- 
tas causas. Et similiter dono Deo et Sánela? Maria? totas illas decimas de 

(I) Hodic Frese ano: celeri populi sunt Mallen, Cortes et Cavanillas. 



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352 España Sagrada. Tratado LXXXV1I. 

totas Almunias, quae sunt vel erunt in termino de Tutela, aul ubi unqaam 

habuerunt Alvaras illos Moros de Tutela aut baereditates, quod sil- propria 
haíreditas de Deo et de Sancta María per saecula cuneta, salva mea fide- 
lidate, et de omni mea posterilate. Amen. Qui vero hoc donativum, quod 
ego fació pro mea anima et pro animas de Regibus, qui post me regna- 
bunt, disrumpere, vel mutare, vel contrariare voluerit, si ve sil Rex, sive 
sil comes, aut clericus, vel laicus, sit excomunicatus, confusus et maledic- 
tus a Deo et Sancta María, et de Angelos et Arcbangelos, et de ómnibus 
Sanctis, et cum Juda traditore, sicut traditor et excomunicatus, babeat pe- 
nas, et sit sepultus in infernum. Amen. 

Signum Regís f AIdephonsi.=Signum comí lis de Perlicba f .— Signum 
Regís Garsiie f et Reginas Margarita f .=Facla cbarta in era millesima 
centessima quincuagésima nona, regnante me Dei gratia rege in Aragón, 
in Navarra, in superarbi in Ripacurtia. Episcopus Stephanus in Osca.= 
Episcopus Petras in Cesaraugusta.=Episcopus Michael ín Tirasona.=Co- 
racs Rolro Senyor in Tutella.=Gaslon de Bearne in Cesaraugusta ^Co- 
mes £entulto de Bigorra in Tirasona,=Kaixal in Nagera.=Lope Garcez in 
Alagon.=Atorella in Riela, et Alagon.=Eneco Lopiz in Soria et Burgos. 
=Petro Tizón in Stella. Ego Enneco Scriba jusu Dni mei Regis hanc car- 
tam scripsi, et manu mea hoc signum f feci. 

XI. 

* 

Donatio decimarum [acta Ecclesiae Beatae Mariae Tirasonensi, 

anno 1122. 

Ex arch. Turiason. et Tulel. Eccles. 

In Dei nomine amen. Ego Aldepbonsus, Dei gratia Rex, dono lesu Chrísto 
Domino, et susb B. Genitrici semper Virgini Marie, et Dmno Michaeli Ti- 
rasonensi Episcopo, et successoribus eius ibidem Deo seruientibus decimas 
et primicias omnium Ecclesiarum, quas in Episcopatu suo sub propio iure 
tenet, vel in antea tenebit, scilicet mesium, vel vinearum, vel hortorum, 
seu molendinorum aliorum, vel omnium tributorum et lezdarum, que no- 
bis spontaneé, vel coacté, tam á Cbristianis, quam á íudeis, siue etiam á 
Sarracenis, in ipso Episcopatu persolvuntur. In super concedo, et confirmo, 



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I 



Apéndices. Núm. X/. 535 
Ecclesise Episcopo et successoribus eius, quarlum, el omnia Episcopalia 
iura omníum Eeclesiarum, quae in loto Episcopatus sui termino sunt, vel 
Deo donante in antea erunt. Concedimus quoque et omnes mezquitas, que 
in ipsa Tirasona sunt cum ómnibus bereditatibus, quas habebant tempori- 
bus Sarracenorum; pro vt melius intus et eitra noscuntur possedisse. Si- 
mililer concedimus eí, ut in ómnibus Viltis ipsius Episcopus omnes mez- 
quitas ac omnes hereditates omnium illarum mezquitarum in usum Ec- 
clesieque eius vendicent; qualenus eiiminata ab eisdem omni spurcitia 
Satane, et sequaces ipsius Mahometh, lesus Cristus Dominus noster in 
ets adoretur, glorifícetur simul et santificetur, et unde demoniorum cul- 
tores sustentan videbaniur inde videlicet pauperes Christi ad laudem et 
gloriam nominis ipsius Domini noslri devoté feruientes ac humililer, in 
eisdem restauratis et noviter consecralis ecclesiis militantes, pro ut ex 
Euangelio et Apostólico precepto acepimus, dignum est, vt qui altari ser- 
uiunt, quas de altario sunt participent, et ab his sustententur. Istud totum, 
sicut supra diximus, concedimus et conflrmamus. Testes buius concessio- 
nis seu coníirmationis sunt Ennecus scriptor, et Sanctio Forlunionis lusti- 
titia, et L. Cajal, et Lipiolis, et (i)... facta carta ín Tirasona Era MCLX1. 
Signum Regis Aldephonsi. 

■ 

XII. 

Donatio Ecclesia Sanctae Crucis de Rabate apud Turiasonem facta 

anno 1126. 

Ex arch. Turiason. Ecclcss. (i) 

In Dei nomine, et eius gratia. 

Hícc est carta de illa hereditate de Terca, que dedit Dona Toda Ser- 
ra, muller que fue de Pero Sions, et Martinico suo filio, ad Eccíesiam de 
Sancta Cruce de Rabate, et ad suum Clericum in Tirasona; que dederunt 
tota berema, et popúlala, sic quomodo fuerunt inde tenentes, et islo dona- 
tivo de ista hereditate fecil pro anima de suo marito et parentum suorum, 
que iacent in dicta Ecclesia, et placuit á Fortun Aznar et atorgauit illam; 

(i) H*c tria verba desuní in Tulclano. (2) Eum evulgavil Argacz, fól. 541 . 



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334 España Sagrada. Tratado LXXXVIL 

et fecit illi inde isla carta. De hoc sunt testes, et adhuc besaueruDt sua 
mana a Fortun, Aznar Dona Toda et suo filio Fortun Garces, et Don Au- 
xer, íilus Arnald Sobrancer. Facta carta in era 1164. Commite Barchino- 
nensi in Barchinona. Petro Taresa, Sénior in Hosca, et in Rivo de Borgia, 
et in Vera. Fortun Aznar, Sénior in Tirassona Sénior Lop. Lopiz in Cala- 
taiub et in Riela: Episcopus Michael in Tirasona. 

XIII. 

Concordia ínter Episcopum Tirasonensem et Capitulum Tutelanum de 
reddüibus et vita Canónica inslitueúdis. — U35. 

Ex arch. Tutel. Eccles. 

In nomine summi et incomparabilis Boni, qui Deus esl. Ego Michael Ty- 
rasonensis Dei nutu Episcopus fació hoc scriptum firmissimae institutionis 
et gratuitas divisionis, qua; facta est ad honorcm B. Dei Genitricis el sen:- 
per Yirginis María? in civitate quae vocatur Tutela, ubi ejusdem Dei Geni- 
tricis mayor Ecclesia sita est, et a me atque ab aliis comprovincialibus 
Kpiscopis dedícala noscitur esse. Post multas itaque tribulationes et iniquo- 
rum quorumdam infeslationes, quas ego pro praefata Ecclesia perpesus sum, 
post multa, quae anliquse hoste instigante inter Clericos et laicos ortae sunt 
disensiones, ne tiránico vel laicali imperio praedicta Ecclesia eatenus subja- 
ceret, ne ipsius Ecclesia? facúltales improborum paterent..., Cleri totius ac 
Populi assensu atque rogatu, ad conservandam Ecclesia} dignitatem, ad 
íirmandam inter Nos unitatis concordiam, hujuscemodi nobis visum est fa- 
ceré divisionem. 

Canonicis igitur ibidem commorantibus, el Dco atque ipsius Genitrici fi- 
delíter servientibus, concedo duas partes omnium decimarum quascumque 
Ecclesia illa tam á Christianis quam á Judeis, vel á Sarracenis fuit conse- 
quta, terrarum scilicet et vinearum atque hortorum et omnium quas gennit 
bumus, ovium quoque, domesticorum animalium quoe ab humo creanlur: 
publicorum quoque vecligalium et regalium tributorum, nec non et calup- 
niarum, quxcumque ad principes vel judices loci pertinuerint et omnium 
rerum de quibus christiana Religio Deo et Matri Ecclesiae decimas persol- 
vere exigente rationali justitia consuevit tali thenore. 



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Apéndices. Mm. XIII. 535 
Ut duae parles in usus Canonicorum cedant, tertia vero pars ad necesa- 
rias expensas raei et meorum perveniant. Quod autem fideles morientes 
pro aniinabus suis Ecclesiae dimisserunt, tertia pars mihi sit, et duas resi- 
dua3 sint canonicorum, oblaliones vero quae offeruntur ad Altare, concedo 
eis ab integro, tantummodo, quando ego celebrabero Missam, media pars 
numorum mea erit, et quidquid residuum fuerit Canonicorum. 

Haereditatem quoque Ecclesiai eodem modo quo decimos divissimus, di- 
videmus, scilicet, ut il lis sint dure parles et mibi tertia. De Ecclesiis autem 
vel Parrocbis circumjacentibus, unde ego accipio tertiam parlem, divido, 
ut mediata sit mea et medietas illorum. Eas autem parochias nominatim 
exprimere debemus scilicet Alfaro, Corella, Aracel, Castellón, Murel, Ca- 
banellas, Cascanl 

Et quia nihil inordinatum in regno Dei potest inveniri, Canónicos ejusdem 
Ecclesiae aequanimiter et cum mansuetudine vivere admoneo, cibum una 
capcre, in simul dormiré, ad Ecclesiam omnes sine mora concurrere,per ci- 
vitatem sub testimonio incedere, ut sine infamia vivant operam daré, ho- 
nestatem super omnia servare. Me ipsum Ecclesiai illius Canonicum fació» 
beneflciorum illius lam corporalium quam spirituaiium par ti ce ps esse cupio. 
Praeterea de reddilibus tam intrinsecis quam forinsecis, qui me attingunt 
quiutam portionem dono et concedo et attribuo altario Dei Genitricis Maria? 
et Ecclesiae ipsius, ad restaurandum Ecclesiae ipsius a3dificium, ad Altaris 
mutatoria innovanda, seu luminaria concinanda, signa, libros et alia quae- 
cumque supelectilia coptanda: Canonici itidem de ómnibus reddilibus suis 
quintam partem Ecclesia? eidem et al tari volunlarie donaturi. 

Si quis denique, quod Deus avertat, huic nostrae ordinalioni contrarius 
esse, et eam destruere, subvertere atque delere molitus fuerit, deleanlur de 
libro viventium et cum justis non scribantur, sed cum Juda proditore in in- 
ferno haereditatem adipiscatur, et igne et sulphure in perpeluum puniatur 
et hujus peccati remissionem et veniam promereatur. Amen. Facta carta 
era millesima centessima septuagésima tertia, secundo idus Maji; regnante 
Rege in Pampilona, et in Alava, et in Vizcaja, et in Ipuzcua, et in Tutela. 
Domino Oldegario Archiepiscopo in Tirragona. Domino Episcopo Michaele 
in Tirasona. Episcopo García in Cesaraugusta. Episcopo Sanlio in Cala- 
gurra. Episcopo Sanlio in Pampilona. Sunt lestes et auditores hujus reí 
Bernardus Capellanus, Raymundus Sancti Petri, Porlo Capelanus Regís, 
Sancius Capellanus Pampilonensis Ecclesia? canonicus. Raymundus Sancti 



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556 España Sagrada. Tratado LXXXV11. 

Jacobi, Petras Márcele, Bcrnardus de Corvo, Berengarius García Sancti 
Nicolai, Arnaldus Sanctaj Maris Magdalena', W Samarans, Hugo de Mor- 
íaos, Joannes Borxe, Galindus W Cesaraugustae, Joannes Secorbe, Arnal- 
dus Scriba et Filius ejus Sancius, et alii Clerici: sunt testes de laicis Fortu- 
nius Garces, Joannes Diaz, Orig. e Garces. Galin. Garcez, Gastón de Bel- 
forat, Remon Mix, Semen Garcez de Regina, Sanz Fortunion de Justicia, 
Fortung Semenos, Jóanes Diaz, Minor Rosas, Raymundus de Cortes, W. de 
Bolines, Duran Rixon, Arnal Lobo, Roger de Bersim, Anselme, Columbus 
. Cristofo, de Pam pilona, Oniorram Peironet, Galter Blanc, Grenon Ponz, 
Galin, Bernart Figa, Arnaldus de Soria, Algrinus Arnal t, Discart W. Bo- 
rinus, Frater Garnerius de templo, Eneco Acenarit et totum consilium Tu- 
tela;. 

Sed quoniam supradicta divisio in quibusdam videalur gravis canonicis 
Sancta» Marías et damnosa, Domfius. Episcopus divino consilio consilium 
suum retulit in melius ea videlicet intentione, ut pax et concordia ínter 
eos alterutrum regnaret et discordia et seditiosa dissentio extírpala prorsus 
abforet. Retulit, inquam hoc modo in melius consilium, scilicet ut alliorum, 
cepparum omnis generis leguminum, cauliura, et tertiam partem sicutpríus 
definierant, nullatenus expeclat á Canonicis, sed totum integrum sil Cano- 
nicorum. Quod allia, et ceppse et leguminaet caules et denarii devenditionc 
caulium tantum et quidquid dabitur pro animabus defunclorum nec non et 
decímam omnium animalium qusecumque fuerint absolute, et libere tam k 
se, quam a suisporteris concesit canonicis Sanctse Marire. Furnos, et tendas, 
et casas placuit eadem bonitate, quae nota est inillo, Canonicis proprium di- 
mitiere autentica concesione. et ad hoc faciendum conduxit illum materna 
chantas. 

Sed et utique istud quod Canonici Sancta? María; concedunt illi caritativa 
et spontanea volúntate, mediam partem hereditatum, qua; sunt extra Civi- 
lalem, tam vinearum quam pezarum: et ut forma, placita, laudabilis nulla 
penitudine grávala sil concesio Domfti Episcopi super mediam partem he- 
reditatum, conceserunt illi Canonici unam vineam, et unam tendamquam 
magis vellet. 

Et est talis convenientia Dñi Episcopi et suorum Canonicorum quod ab 
hoc die, quo isla placita condilio fuit facía, nullam partem postule! haere- 
ditatum, quas boni homines dabunt Ecclesia3, pro remisione suorum pec- 
catorum et requie defunclorum, hoc tantummodo sibi et suis posteris pro- 



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Apéndices. Núm. XW. 557 
videndo reservaos, scilicet tertiam pariem pañis et vini et lezda» et dena- 
riorum, qui dabantur de vcnditione quarumlibet hareditalum. 

Ego ob Dei gratia Tarrachoncnsis Archiepiscopus hanc conslilulionem 
laudo, et concedo et in perpetuum tenendam censeo. Si quis autom regum 
vel comitum, vel Potentum hujus sieculi pauperum, vel divitum, clerico- 
rum, si ve laicorum cujuslibet abatís, vel sexus hominum han conslilulio- 
nem delere alque anihilare pra?sumpserit, Nos ex autoritale Dei et B. Pelri 
Apostolorum Principis, excomunicaraus et maledicimus eum, et á consorlio 
Dei et Beatorum spiriluum omniumque ca3lestium virtulum eum ejicimus 
ct á colegio totius Chrislianilalis eum avellimus, ut non habeat portionem in 
rcgno Christi et Dei, sed Judrc Proditori in inferno parliceps fiat, et cum 
Diabolo, et Angelis ejus ignis «eterni perpetua? ullioni subjaceat. 

Post praídictas autcm divisiones et Ecclesiaí Tutelan» inslitutiones inler 
Dflum Michaelem prasdictum Venerabilem Tirassonensem Episcopum et ejus 
Canónicos gratuito facías ct confírmalas, quídam ¡Item alterationes, ins- 
tigante antiquo hoste> intereos exortaisunt, de supra scriplo scilicet privile- 
gio et Priore in Ecclesia eligendo et Capellano ponendo, et certo numero 
Canonicorum instituendo; sed ut ha?c et omnia pnedicla inter eos certissime 
defínirentur apud Jacham, quo vocati á Venerabili Bernardo Tarraconensi 
Archieps. super hiis causandum venerant, in ipsius Archiepiscopi manu una- 
nimiler fírmaverunt, sese facturos quidquid ipse super hiis vel judicio vel 
concordia definiret. Commuuicato igitur consilio praesenlium Episcoporum 
videlicet G. Barchinoncnsis, R. Calagurrensis. L. Pampilonensis W. etiam 
Archiepiscopi Ausensis, ct Episcopi Olorensis, aliorum plurium virorum re- 
ligiosorum, tam Abalum, quam cíclerorum, decernit ut hoc pnrsens pra 1 - 
falum privilegium, licet a pra'dicto M. Venerabili Tirasonensi Episcopo di- 
ligenter ac benigne factum, et á Bealo OIdegario Tarraconensi Archiepis- 
copo confírmatum, ralum ct inviolatum in perpetuum remaneret. Constituit 
ítem ut Prior communi consilio Episcopi et Canonicorum eligatur, qui et 
huic et iliis fidelitatcm promittere debet de omni jure suo, si lamen, quod 
absit, in eligendo Priore disentio oriatur, ¡lie quem pars sanior cum Epis- 
copo elegerit Prior effíciatur. 

Praeterea slatuit ut Episcopus, cumad ipsum cura animarum propric per- 
tineat, capellanum quem volueril ponat, Canonicum lamen ejusdem Eccle- 
sia?, virum honeslum, si ibidem inveniri potest. Deraum habita deliberaüone 
facullatum et possesionum ipsius Ecclesia?, secundum mensuram earundem, 

TOMO XLIX. 43 



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35$ Eupaña Sagrada. Tratado LXXXVJÍ. 

modiim el numcrum certum canonicis prafixit videlicel, ut á die confirma- 
líonis hujus privílegii nenio canonicus etíciatur, doñee ad vígesímum quin- 
tum nuroerum rediganlur quem numerum deinceps transgredí non liceat. 

Islud quidem pradictum consilium retulit in publicum predictus B. Ve- 
nerabilis Tarraconensis Archiepiscopus in Ecclcsia Tutelana presente pra i - 
nominato M. Reverendo Tyrasonensi Episcopo el ipsius Ecclesix canoni- 
cis, el melioribus viris ejusdem urbis et hinc consilio tamquam utili, et ho- 
nesto omnes communiler graluilum assensum probuerunt. Ha?c omnia, 
sicul pra?dicla sunt in perpetuum servari autboritate a Domino nobis colala 
volumus, et proecipimus. Facía est haec charla pacis et concordia? supras- 
criptae anno Dominica- incarnationis M C.XLIX tertio kalendas Februarii, 
reinante Rege García in Navarra et in Tutela, Raymondo Berengarii co- 
mité Barchinonensi in Aragona. Aldefonso in Castella.=Ego Michael Tira- 
son» íepiscopus, qui suprascriplai diuisionis concordiam feci, laudo, et pro- 
pria manu ss.=Signum Bernardi Tarraconensis Archiepiscopus f.=Sig- 
num Guillelmi f Barchinonensis Episcopi.=Signum Roderici Calagurritani 
Epíscopi f .=Ego Lupus Episcopus conOrmo f. (i) «Ego Garsias Rex \m 
signum fació f et divisionem istam Modis ómnibus laudo; signum Regis 7 
Sancii.» (2) «Ego Michael Tyrasona? Episcopus qui supradicta divisio- 
nis concordiam feci. Et por testimonio de esto Juan Semeniz Notario so- 
bredicho este traBsIat con la mi propia mano escribí segunt, que suso 
se demuestra et tice este mi signo acostumbrado f en el anno y dia so- 
bredicho. » 

(1) In alia scriptura eyusdcm Ecclesiac (2) In scriptura edita á P. Moret ad- 
apparcul vvrba quao deinde sequuntur. duntur verba ad finem usque sequentia. 



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Apéndices. i\úm. A IV. 
XIV. 



550 



Donado Emüianensi monasterio [acta a Dno. Ildephonso Vil, Castella 
Imper atore, in qua aliquot populi Communitatis Calatayubii ilii monaste- 
rio subdunlur. 

Ex arch. Onieosi. (Argaez, fól. 578.) 

Id Dei nomine ejusque amore. 

Ego Aldephonsus Imperator Hispaniaj, una cum filio meo Sandio Rege, 
pro remedio animarum nostrarum vel parentum nostrorum, damus ad alrium 
Sancti SalvatorisOniai, illas aldeas qua? sunt deCalatajub, et sunt deserta», 
quarum istis vocabulis nominanlur Simbiala (1), Monterde, £ubel (2), Par- 
do et Abanto. lubeo et conürmo ut si aliquis virorum de Calatajub popula- 
lores istarum pignoraveril, illud pignus quod inde acceperint reddant du- 
plicatum, et ad partem meam, vel ad partem fílii mei reddant sex centos 
moravetinos. Ego Imperator rogo, atque rogando jubeo, ut eligatisduos ho- 
mines vobis de Conceio qui ibi populaverint. 

Ego Aldephonsus Imperator, qui hanc cartam fieri jussi, Iectam audivi et 
manu mea coníirmavi. 



XV. 



Donatio Ecclesiae Seguntina facta a Dno. Adephonso Vil Imperator e 

Vaste ttae anno 1135. 

Ex arch. Sehunlin» Eccles. 



Kcclesüs non solum sua jura conseruare, verum etiam muflarum dotare 
possessionibus hsereditatum, ipsasque Ecclesias pié et cum deuotione sum- 
ma animi visitare, certum est regias pertinere Majestati. Qua propter ego 
Aldephonsus, Dei gratia Imperator Hispaniarum, una cum coniuge mea Im- 



(I) Hodic Gmballo (2) Cubel. 



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340 España Sagrada. Tratado LXXXVl!. 

peratrice Dona Berongaria, dono ct concedo Ecclesise Sancla3 Mari» Maio- 
ris, et vobis Domno Bernardo, eiusdem Ecclesia) Kpiscopo, et successoribus 
veslris atque Canonicis ibidem Deo scrvienlibus, in Calalayub decimas om- 
nium regalium reddiluum, et Palatia Regia, qua? sunl juxla Ecclesiíe B. 
Mariae, balneum quoque, et Villamfelicera cum ómnibus lerminis suis. Dono 
etiam predicta* Ecclesiae, el vobis Domno Bernardo, Salas illam popula- 
tionem nouam, quam antea populauit Aldephonsus Bex Aragonensis, cum 
ómnibus terminis suis á radice Montis Cali inter Atienza et Olbegam. In 
Soria autem dono vobis decimas omnium reddituum regalium, et Sanctam 
Mariam de Beolmay, cum ómnibus terminis suis, et cum ómnibus qus 
ibi sunt ad me pertinentia. In Alraazan quoque dono vobis decimas omnium 
regalium reddituum el haereditatum. Similiter casas, et azenias et bortum, 
et omnes alias hajreditates, quae fuerunt Capellani Enecon Regis Aragonis. 
H&c omnía supradicta dono el confirmo pradictae Ecclesie et vobis Domi- 
no Bernardo, ejusdem EcclesiaB Episcopo, successoribus vestris, alque Ca- 
nonicis ibidem Deo seruientibus, pro salute anima? íneae et parentum meo- 
rum; ut habeatis et possidealis iure haereditario in perpetuum. Si quis autem 
de mea progenie, aut aliena, hoc meum donum infringere voluerít cum Ju- 
da Iraditore Christi damnetur, et cum Datan et Abitón, quos vivos Ierra 
deglutivit in inferno inferiori preñas lugeat perpetuas, et Ecclesi» supra- 
diclae eiusque Paslori mille libras auri purissimi persolvat. Et hoc meum 
donatum semper maneat firmum. Facta carta buius donalionis et confir- 
malionis, mense lunio, Era MCLXX1II, eo anno quo Dominus Adepbonsus 
Jmperator sumpsil Coronam Imperij in Legione, codem imperante in Toleto, 
CaBsaraugusta, Legione, Naxara, Caslella el Galicia. 

Ego Adepbonsus, Imperator supramemoratus, hanc cartam, quam fieri 
mandaui, propia mano confirmo et roboro, residens in Tauro, f Raimun- 
dus Toletanus Archiepiscopus, confirmo, f Bernardus Zamorensis Episco- 
pus, confirmo, f Enego Abilensis Episcopus, confirmo, f Guido Lascurren- 
sis Episcopus, confirmo, f Berengarius Arcbidiaconus, et Imperaloris Can- 
cellarius, confirmo, f Comes Uodericus Gómez, confirmo, f Comes Rode- 
ricus Martini, confirmo. 7 Comes Rodericus Gon^albez. Almaricus, Alferiz, 
Golier Fernandez Mayordomus, confirmo, f Lope López, confirmo, f. 

Ego Guillermus de Ponte, scripsi in Tauro, islam cartam jussu Imperalo- 
ris, et Berengarij Archidiaconi, et Imperaloris Cancelarij. 



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Apéndices. Núm. XVI, M\ . 

XVI. 

Transactio Caesaraugustanum inter etSeguntinum Episcopos, in qua Com- 
munitas Calatajub Segunlinae Dioecesi adscribitur, anno 1135. 

Ex arch. Segunt. Ecclesiae (I). 

Omnium Catholicorum et Ecclesiasticorum virorum, máxime eorum, qui- 
bas cura pastoralis in gregem sibi subditum commissa est, officium csse 
lite, discordia, ira, odio ab Ecclesia eliminalis alque pulsis pacem, reforma- 
re, etiam minus peritis visum est. Unde Domínus G. Caesaraugustanae Ec- 
clcsiai Venerabilis Pontifex, etDomnus B. Seguntina; Sedis humilis AnlLs- 
tes, Ecclesiarum suarum, imo et succesorum suorum quietem, unilalem, 
concordiam desideranlcs, sibi et posteris suis bene consulentes, super Cala- 
tayub et super Daroca, earumque terminis, hoc modo conveniunt. 

Seguntina Sedes ejusque Pontifex, et Cleríci ibidem Deo devole famulan- 
tes, omni remola querimonia, Calatayub cum ómnibus termini suis de Vi- 
llafelice usquc ad Arandam, de la Pena de Ghozas usque ad Farizam, et 
quidquid inlra hos términos continetur jure hajreditario in perpetuum pos- 
sideant. 

Ca>saraugustana Ecclesia ejusque Pastor et Clerici Darocam cum ómni- 
bus terminis suis in quiete oblineant. Quod si Seguntini Darocam vel tér- 
minos suos, aut Caesaraugustani Calatayub vel ipsius pricnominatos termi- 
minos invadere aut trascenderé pr&sumptuose tentaverint velut alieni juris 
temeratores, et alterius Parrochiae invasores sacrilegii rei habeantur, et 
quod fecerint, vel faceré conati fuerint, irritum sil. Hoc firmum, ac slabile, 
inconcussum teneatur. 

Haíc convenientia facía est in Legione, in die Pentecostés, Domino Ade- 
phonso totius Hispaniae Imperalore regnante, atque tune primam sui Regni 
coronam gestante, ipso etiam cum uxore sua Domina Berengaria Regina, 
una cum Domno Raimundo Toletano Archiepiscopo, Episcopis, Abbatibus, 
et ulriusque Ecclesia» Clericis et Archidiaconibusqui ibi pnesenles aderant, 

(I) Edila fuit a Ü. Joanne Talayero ¡n suo libro Discurso histórico y jurídico >, etc., 
fól. 23. 



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342 España Sagrada. Tratado LXXXVJÍ. 

concedentibus atque confirmantibus. Jüramillesima centesima septuagésima 
terlia. Raimundus Toletanus Archiepiscopus, conf.=Ego Petrus Palenlinus 
Ep. conf.=Ego Arias Legionensis Ep. conf.=Ego Marlinus Auriensis líp. 
conf.=Ego Enego Avilensis Ep. conf.=Ego Semeno Burgensis Ep. conf. 
=Ego Michael Tirasonensis Episcopus confirmo. =Ego Adepbonsus Ove- 
tcnsis Ep. conf. = Ego Adephonsus tolius Hispaniae Imperator conf.=Ego 
Comes Rodericus Martínez conf.=Ego Comes Lop. Diez conf.=Ego Comes 
Gorh. Gondichal conf.=Ego Comes Fuero conf.=Ego Comes Rendichal- 
vo conf.=Ego Berengarius Toletanus Archidiaconus conf.=Ego Bernardus 
Caesaraugustanus Arcbid. conf. = Ego Donatus Csarauguslanus Archid. 
conf.=Ego Arsenino Saguntinus Arcbid. conf. -Ego Arnaidus Saguntinus 
Clericus conf. 

XVIi. 

- 

Professio cuyusdam Clerici xa Tyrassonensi Sede intrusi. 
Ex. arch. Sla. María? de Valpuesla. (1) 

ln Dei nomine amen. 

Ego Garcia Bernaldo, Dominus de Bugedo, spontanea mea volúntate, ul 
sic offero mcum Corpus, et animam Domino Deo, el ad Altare Sánela? Ma- 
rías Virginis, Vallis Composita?, et ad tibí Bernardo, et Magislro Lupo pro 
hac ocasione, quac fui deprebensus, et ab ordine deiectus Episcopatus Ta- 
ra$onensis, pro eo quod fui Glius Sacerdotis; ut sim subyugalus ad ipsum 
Altare, cum ómnibus Clericis ómnibus diebus vita? mea? ibi deservienlibus, 
el ejus consilium, usque ad obitum mortis. Munio Magislro, teste. Garsia 
Clericus, testis. Garsia Clericus de Mioma, lestis. Martin Telliz, teslis. Tel- 
(o Queco, test. Martin Praesenlius Prepósitos Sact. Emiliani, test, loannes 
Clericus de Bugedo, test. Dominicus Clericus. test. Garsea Telliz, lestis. 
Facía carta noto die terüo nonas Martij. Era MC VII11 (2) 

(1) Argaez (fól. 228), qui eam ex la- casu Era responderet, anno H31: Argacz, 
bulario monasterii iranscrípsisse refert. ad annum 1137 versus illam redegil. 

(2) Videnlur deficere liUeraJLX, quo 



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Apéndicn. Núm. XVIII. 
XVIII. 



543 



fíulla ínnocentii Papae II in qua Communitas Calatayub Tirassonensi 

adscribitur Diwcesi, anno 1139. 

Ex arch. Turiason. el Segunl. Eccles. 

Innocenlius Episcopus, Servus Servorum Dei, Veperabili Fratri Bernar- 
do, Seguntino Episcopo, ejusque succesoribus Canonicé insliluendis in per- 
petuum. Suscepti regiminis cura compellimur, qua3 ad pacem Ecclesiarum 
pertinet, constiluere, et earum quieti autbore Domino providere. Nec du- 
bium quod ex commisso officio ita Nos conuenit Paternorum Canonum de- 
creta librare; ut unicuique Ecclesiae sua jura serventur, el qus á Fratribus 
nostris regulariter fiunt firma et inconcusa slabilitate firmentur: cuius rei 
gratia, Venerabilis Frater Bernardo, Episcope, luis petitionibus clementer 
anouimus, et decisiones controuersiae, quae pro Ciuitate Soria ínter te, ac 
Fratres nostros Michaelem Tirasonensera, et Bernardum Oxomensem Epís- 
copos agebatur, factam per discretionem Fratris nostri Guidonis S. R. E. 
Diaconi Cardinalis, nostrae Apostolice Sedis Legati, cum Consilio Illuslris- 
simi Aldephonsi Hispaniarum Regís, necnon Archiepiscop. Episcoporum, 
Abbatum et aliorum Religiosorum, ac sapientium virorum, qui ad Con- 
cilium Burgense convenerant, authoritate Apostólica confirmamus, et per- 
petuis futuris temporibus rata manere sancimus: ut videlicét de bis quae 
Seguntina3 Ecclesiaj pertinebant, Tirassonensis Ecclesia posideret Calata- 
yub, Borobia, Alcázar, cum ómnibus terminis earundem Villarum: Maiorem 
Ecclesiam de Calatayub, cum ómnibus h&reditatibus suis, et haereditales, 
quas ibidem emisse dignosceris. Olbegam, Villamfcelicem, quae est inler 
Calataiub et Darocam, Villam qua dicitur Salas prope Olbegam, rescrva- 
tis nimirum ad proprietatem Seguntinae Ecclesia? duobus castellis, Deza vi- 
delicét inter Calatayub, et Almazanum, et Fariza ínter Calatayub et Me- 
dinam. Tibi vero, Reuerendissimé in Domino Frater Bernardo Episcope, de 
jure Oxomensis Ecclesiae habere concessum est Ailonem, cum ómnibus 
terminis suis, et haereditales, quas ibi eiusdem loci habebat Episcopus: 
Aguileram, Castellum de Galbe, mediclatem aldeas quee dicitur Liccras, Ca- 
raoenam cum ómnibus aldeis suis, cum duobus Monaslerijs S. Salualoris, 



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■ 

344 España Sagrada. Tratado LXXXVIÍ. 

et Sánete Mariae de Tiermes, Vagdum de Rege, Aquileram, Berlaogam 
cum ómnibus lerminis suis, et cum Monaslerio S. Bauduli, Vclomazac, et 
Barcam, Almaganum, cum ómnibus lerminis suis, de quo Oxomensis Epis- 
copus querimoniara faciebat. Porro cidem Oxomensi concessum est babere 
Soriam integram, cum ómnibus termínis suis, de qua controuersia fuerat 
agilata, et Monasterium S. Mariae de Bomaio, ac regales decimationes eius- 
dem Villffi, qua3 juris fueranl Scguntinas Ecclesiae: qua; omnia, sicut ab eo- 
dem fílio nostro Guidone staluta sunt, fauoris nostri munimine roboramus. 
Quascuraque praeterea possessíones, qua3cumque bona Seguntina Ecclesia 
in praescnliarum justé et Canonicé possidet, aut in fulurum concessione 
Ponlifieum, iargilione Rcgum vel Principum, obialione fídelium, seu alits 
juslis modis Domino propitio poterit adipísci, firma tibi, tuisque successori- 
bus;et ¡Ilibata permaneant: in quibus ha>c propriis duximus exprimenda vo- 
cabulis Medinam videlicet, Molinam, Sanctum luslum, Atentiam, ambos 
Castojones cum pertinentis suis: de regalibus quoque redditibus decimatio- 
nes in loto Episcopatu. Salinas, Molendinos, nec non Serón Caslellum, cum 
ómnibus termínis suis. Decernimus ergo, ut nulli omnino bominum fas sil 
prícfalam Scgontinara Ecclesiam, super hac noslra concessione atque con- 
firmalione temeré perturbare, aut ei possessiones auferre, vel ablatas re- 
tiñere, minuere, seu quibuslibet molestiis fatigare: sed omnia integre con ■ 
servenlur eorum pro quorum gubernatione et sustentatione concessa sunt 
usibus pro futura. Si qua sane in posterum Ecclcsiastica Saecularisve per- 
sona hanc noslra; conslilutionis paginam sciens contra eam venire tcntave- 
rint ausu tememario, secando, tcrliove comraonita, si non congrue satisfe- 
ceril polestatis, honorisque sui, dignitate careat, reamque se divino judicio 
existere de perpétrala iniquitate cognoscat, et a Sacratissimo Corpore, ac 
Sanguine Dci et Domini Redemploris nostri lesu Christi aliena fíat, atque 
in extremo examine districtit vllioni subjaccat: cundís autem eidem loco 
sua jura servanlíbus sit pax Domini nostri lesu Christi; quatenus, et hic 
fructum bona? aclionis percipiant, et apud districlum judicem pra»mia eter- 
na? pacis inveniant. Amen. Amen. Amen. 

Ego Inuocentius Calholica» Ecclesiae Episcopus, suscripsif . Ego Conradus 
Sabinensis Episcop. f. Ego Gregorius Díaconus Cardinalis Sanctorum Ser- 
gij, et Bachi. f . Ego Theodorius S. Rufina? Episcop. subs. f . Ego Olto 
Cardinalis S. Georgii ad Velum aureum f. Ego Guido Diaconus Cardinalis 
SS. Cosma?, et Damiani, iuxta Templum Roinuli f . Ego Gerardus Presby- 



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Apéndices. Núm. XYIII. 545 
ter Cardinalis, tituli S. Laurentij in Lucina f. Ego Lucas Prasbyt. Cardin. 
SS. foannis et Pauli f . Ego Martinus Praísb. Cardin. Tit. S. Eslepbani in 
Celio Monte f. Ego Guido S. Romame Ecclesiaí indignus Sacerdos f. Ego 
Ibo Praesb. Card. S. Laurentij in Dámaso f • Ego Chrisogonus Prasbyt. 
Card. Tit. Petri, et loann. f . Ego Vbaldus Diac. Card. S. Marise in Via- 
lata f. Ego Gerardus Üiacon. Card. Sánete Maria; in Dominica f . Ego 
Vbaldus Diac. Card. S. Adriani f. Datae littera) per manum Apiaridi S. Ro- 
mance Ecclesia? Diaconi Cardinalis et Cancellarij, Secundo Nonas Martij 
Ind. II. Incarnationis Dominica; anno MCXXX1X. Pontificatus vero Domini 
Innocentij Papae anno décimo. 



XIX. 



Foruin oppidi de Araciel. (i) 
Ex arch. Compulorum Navarrae (vulgo Cámara de Complos) cari. 0 3.°, fól. 203. (2) 

In nomine Dei nostri Jesuchristi. Ego quidem Aldefonsus, Dei gratia Rex, 
fació hanc cartam donacionis vobis totos popula lores in Aranciel, vcl in 
antea ibi venistis populare. PJacuit micbi libenti animo et spontanea volún- 
tate, et quod ibi populetis, de bono corde dono et concedo, quod habealis 
tales fueros, quomodo habent illos de Cornaco (3), et insuper dono vobis 
quod habealis itlam aquam pro rigare in unoquoque mense II diesel II noc- 
tes de Core lia, et de Alfaro: et dono et concedo vobis, quod habealis tolo 
vestro termino hiermo et popululo, sicut hodie illum habelis, et quomodo 

illum habuit in tempus de Mauros Facía carta in era MCLXll in 

mense Augusli in illa populacione de Aimacan, regnante me Aldefonso, Dei 
gratia, rex in Aragone et in Pampilona, et in Caslella, et in Suprarbi, et in 



(t) Hic hodie inhabitalus pagus, inler 
ci vita tes Alfaro et Corella, lerminum íuis- 
se Graccurrilano Municipio proximum pro- 
babililer creditur. 

(2) Eum publicijuris fecit D. Tilomas 
Muñoz iu sua fororuin collectione, fól. 445. 

(3) Forus Cornaci hodie desideralur. 
Notandum vero quod Aracelilams non Tu- 

TOMO XLIX. 



teUe forus dalur, sed Cornaci, qui Castel- 
lanorum erat non Navarreusium. 

Forum Tutele insequenli volumíne in- 
seretur. Fori vero oppidorum Agreda, Al- 
faro, Borja, Cascante et Tarazona hod'n* 
non inveniuiüur, quamvis eorum exislen- 
lia publicis in monumenlis memoria? Ira- 
dita sil. 

44 



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346 España Sagrada. Tratado LXXXYIl. 

Ripacurcia. Episcopo Stephano in Hosca. Episcopo Pelro in Cesaraugusta. 
Episcopus Micbael in Taragona. Episcopus Sancius in írunia. Alius episco- 
pus in Najera. Joannes Didaz in Malonda. Galter de Guiduilla in Centro- 
neco, Majorino in predicto Aráñetele. Sancio López de Sada, el Jassion 
de Saboya, testes. EgQ Petras de Petra Rúbea hanc carlam scrípsi et hoc 
signum feci. 



XX. 



Forum Caiatayubü et Bulla Lucii Papae //. 
Ex aren. Barch. et BUbiiitano. (t) 

In Dei nomine Amen. 

Noverint universi quod anno a Nativitate Domini millessimo quingentes- 
simo quinquagessimo quarto, die vero intitúlalo décimo terlio mensis Mar- 
lii, apud civitatem Caesaraugusta3, et in Aula superiori Dorainorum Diputa- 
tionis Regni, ubi Curia Domini Justitiae Aragonum sólita est celebran, hora- 
que celebrationis ejusdem, coram mullum magnifico et próvido viro Domi- 
no Gundisalvo Pérez Caniete Jurísper. 0 Locumlenente, mullum magnifict 
et circunspecti viri Domini Ferrarii de Lanuza, militis, Serenissimi Domini 
nostri Regis Consiliario ac Justitiae Aragonum in edidilio pro tribunali se- 
dente et causas publice more sólito audiente, dictaque Curia mullitudine pro- 
curatorum, parlium, advocatorum existente copiosa, comparuit personaliter 
conslitutus Magnificus Alfonsus de Ciria, Notarius Causidicus Caesaraugusta? 

(1) Hic forus hodiedum mcrita jam ce- Adduntur in hac tertia editione emmen- 

lebritate gaudel. Jam dudum prodiil in lu- dationes aliquot juxla aliud secundum Ira- 

cemcuranle Dno Thoma Muñoz, qui eum sumptum coram Juslitia Mayori Arago- 

lypis dedil sine Bulla LucU Icrtii, et juxla num, anno MDL1V, quod servalur in arch. 

qusedam prívala trasumpta. Evulgavit il- Cleri parrochialis Caiatayubü et pra ocu- 

lud postea D. Prosper Bufarull (l 0 8.° Co- lis habuit D. Mic. Monlerde Prior Sancü 

leelionis suae Aragonensium inedilorum) Sepulchri ut huyus fori apologiam et des- 

juxla trasumplum , quod in Barchinon. criplionem scribcrel. 

archivio servalur (Reg. n.° 61, fól, 36) Significan! (B.) varianlia juxla editio . 

quod quidem trasumplum juxla inslru- nem Bofarull, (Moni.) juxla Iranscriplum 

mentum confirmalionis lldephonsi II Ara. Dni. Monlerde, (Mz ) juxta editionem Dni. 

gonensis Regis cxaraluin eral. Muñoz. 



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Apéndices. Núm. XX. 347 
domicilíalos et habilator, ut Procurator et eo nomine magnificorum Jusli- 
liae Juralorum Concilü et Universitatis Civilalis Calatajubii, instrumento pu- 
blico mediante constitulo, hacto in Civitate Calatajubii, die décimo sexto 
mensis Octobris, anno a Nati vita te Domini miliessimo quingentessimo qua- 
dragessimo secundo, et per discrelum Hieronímum de Fabaria habitalorem 
Civitatis Calatajubii autoritateque Regia per tolam terram et dominationem 
Domini noslri Regís Aragoni publicum notarium recepto et testificato, habens 
in eodem plenum et sufliciens posse ad Infrascripta agendum, prout mili 
Micbaeli de Albacar Notario dicta Curia?, huyusmodi inslrumentum publi- 
cum recipienti legitime constilit et constat, qui dicto nomine quodam dixil 
quod exhibebat sicut de facto exíbuil coram dicto Domino Locumtenente (I) 
Regium privilegium pergameno scriptum per inclilum Regem Alfonsum 
Regem Aragonum, et in favorem dieli principalis dicti Procuratoris seu Con- 
cilü Calatayubii concessum, et quodam sigiilo in cera rúbea sub signo cu- 
yusdam equilis armati in cordulis sericeis rubei croccique colorum impen- 
denti sigilatum, non vicia tum, canee la tum, abrasum, ñeque in aliqua sui 
parte suspectum, sed omni prorsus vilio et suspitione careos prout in ejus 
prima fatie apparebat et aparuil hujusmodi sub tenore. 

Noverint uuiversi (2) quod coram nobis Alfonso Dei gratia rege Aragonum 
Majoricarum et Valen lie ac comité Barchinone compari^runt procuratores 
concilü Calatajubii et exhibuerunt in presentía nostra quoddam privilegium 
super populatione dicte ville, concessum per dompnum Alfonsum regem po- 
pulatoríbus ejusdem ville et successoríbus eorundem, et confírmalum per 
sumum pontificem Lucium papam terlium, quod privilegium eral sigiilo ce- 
reo predieli domini Alfonsi el bulla plúmbea dicti pape pendentibus robora- 
tum. Et quia dictum privilegium, et fili dicte bulle, consumí incipiebant 
nimia vetustale, adeo quod nisi celera provisione sibi dictum concilíum con- 
sulisset posset sustinere intollerabilem lesionem: nobis ex parte dicti conci- 
lü extitit humiliter suplicatum quod eis super hoc dignaremur congruo 
remedio providere. Nos nunc eorum juslis supplicationibus inclinati dictum 
privilegium vidimus et legi et examinan fecimus diligenter, quod non vicia - 

(i) Haec ultima revisio Fori, á Dno. lerde in sua apología adhuc inedila, cuyus 

Ferrario de La Nuza lacla, .tune lypis man- exemplar manuscriplum liabemus. 

data fuit; hodie autem vix aliquod exem- (2) Incipit inslrumentum prime revi- 

plar reperitur. Deesl etiam h«ec revisio ¡n sionis et confirmationis juxta ediüonem Bo- 

Barch. editione. Inseruil eam Dnus. Mon- farull. 



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348 España Sagrada. Tratado LXXXMI. 

tum non rasum non cancel la tum non abolitura in aliqua parte sui per 
dominum Petrum inclite recordal ionis regem Aragonum patrem nostmm 
ínvenimus confirmatum: sed cum ex ejus inspectione nobis aparenter pate- 
bat posse in brevi in tantura consumí, proptersui nimiam vetustatem, quod 
dictum concilium irreparabiliter Iederetur: dictum privilegiun mandavimns 
publican et reparari ad perpetuam memoriam futurorum: quam presentem 
publicacionem et reparacioncm similiter conflrmamus ut dicta publicacio et 
reparado sicut dictum privilegium perpetua de cetero gaudeant firmitale. 
Tenor autem dicti privilegii de verbo ad verbum sequitur seriatim. 

In Dei nomine et ejus gratia scilicet Patris et Filii et Spiritus sancti amen. 

Gratia Dei ego quidem Al fon sus rcx fació hanc cartam donationis et con- 
lirmacionis ad vos totos populatores de Calatajube (1) qui ibi estis popula- 
tos et in antea ibi veneritis populare, et pro amore Dei (2) et quod bene 
sedeat popúlala et totas gentes ibi veniant populare cum bona volún- 
tate, et sedeatis ibi congregati ad honorem Domini nostri Jesuchristi et 
sánete Dei genitricis Marie Virginis et omnium sanctorum, ad honorem 
et salutem cristianorum (3) et ad confusionem et malediccionem paga- 
norum, destruat illos dominus Deus amen. 

Dono et concedo vobis quod babeatis foros tales quaies vos ipsi michi de- 
mandaste (4). In primis quod habeatis medianeto cum totas meas térras ad 
vestra porta de Calatajube: et nullo homine de Calatajube non sit (5) preso 
per nula occasione foras de Calatajube et non respondeat foras de suo con- 
cilio ad nullo bomine: et qui inde eum for^averit pectet M. morabatinos (6) 
tercia pars ad regem, tercia ad concilio, et tercia ad quercloso (7) et adju- 
vet illi sénior et concilio. 

Et totos populatores qui venerint ad Calatajube populare de totos débitos 
que habucrint factos (8) et calonias et damnos (9) fuerint super illos de rege 
vi de todos alios nomines sint soltos (10) et finitos et ubicumque habue- 
rint hereditates et avere habeant illum totum salvum et ingenuum libe- 



(1) In Barch. scríbilur semper Calata- 
jube. D. Muñoz Calalajub. 

(2) El quod amorc Dei. (B.) 

(3) Desuní haec verba in Barch. 

(4) Mihi demandalis. (Moni.) 

(5) Non ¿o/ preso. (B.) 



(G) Morabelinos. (Moni.) Morabelos. 
(Mz.) In aliis morabilinos: morapclinos. 

(7) Querelloso. (Moni.) 

(8) Quos debucrint faclos. (Moni.) 

(9) In Barch. damoi. 

(10) Solutos. (Moni.) 



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Apéndices. iVtím. XX. 549 
rum et íranchum (1) pro venderé daré et impignorare cui ipsi voluerint: 

Et si evenerit causa quod (2) inveniant nomine mortuo in termino suo 
non sil omicídio pariato. 

Et homine qui non sit de Calatajube si mataverit bomine de Calatajube 
aut prendiderit vel discavalgaverit pectet M morabatinos, tercia pars ad 
regem et tercia ad concilio et tercia ad quereloso. 

Et si homine de Calatajube mataverit ad suo vicino (3) et parentes de 
mortuo firmare potuerint, ipse qui fecit pectet CCC solidos, C solidos ad re- 
gen, CC ad suos parentes (4), et sit ille qui fecerit omiciero: et si non potue- 
rint firmare parentes salvetse cum XII juratores vicinos: et quod omiciero, 
sicut superius dixi, stet intro sua casa (5) novem dios: post novem dies exeat 
de villa et stet foras usque babeat amorem de parentes mortui: et si qui fue- 
rit mortuus (6) non habuerit parentes concilio accipiat suo omicidio et fa- 
ciat (7) per sua anima ubi fucrit necesse. 

Et vicino de Calatajube qui potuerit tenere nomines in suo solare ebris- 
üanos aut mauros aut judeos ad illo respondeat et non ad ullo alio seniore. 

Et millo (8) vicino qui rapuerit sua vicina qui sit de Calatajube paret illam 
in medianeto ante suos parentes et vicinos de Calatajube, et si voluerit illa 
iré ad suos parentes pectet ipso arapitore (9) ad parentes de muliere quin- 
gentos solidos et postea sit omiciero, et si illa voluerit iré (10) cum illo vi- 
vant se ut melius potuerint et illa sit omiciera. Similiter vicino qui sua 
vicina fonjaverit, et illa venerit voces mitendo, et illa dúos testes habuerit, 
pectet ut superius dixi, et sit omiciero» c r si non potuerit illa firmare et 
ipse negaverit salvet se cum XII juratores et si se non potuerit salvare pec- 
tet ut superius dixi. 

Et vicino qui sacaverit armas super suo vicino intro la civitate pectet LX 
solidos, tercia pars ad regem, tercia ad concilio, et tercia ad quereloso. 
Similiter qui venerit in bando super suo vicino et feriat (12) vel peliarat 
pectet LX solidos similiter per tres partes. 



(!) Francum. (Mont. Mz.) 

(2) Que inveniant. (Moni.) 

(3) Mataverit suo vicino. (Mz.) 

(4) In Barch. ducentot. 

(5) Intro in sna casa. (Mz.) 

(6) In Barch. et qui fuerit. 



(7) In Barch. elpartat. 

(8) Forte diccret «et illo vicino.» 

(9) Arabitore. (Mz ) A-rabitore. (B.) 

(10) Voluerit store cum illo. (Mont.) 

(1 1) Homiciero. (Mz.) 

(12) Et ferirat. (B). Peliaret. (Mont.) 



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550 España Sagrada, Tratado LXXXVII. 

Et concilio de Galatajube quod babeat judice quale ipse voluerit et sit(l) 
usque ad anno, et postea quomodo placuerit ad illos (¿). 

Et qui excucierit pigoos ad judice pectet illi quinqué solidos, et qui excu- 
cierit pignos ad sagione pectet VI denarios, et judex qui fiierit ipse demandet 
las calonias qui evenerint (3) ad seniore. 

Et nuilo vicino non sit merino (4) de rege ñeque de seniore, et qui ibi 
intraverit pectet M solidos ad concilio, et sénior qui fuerit de Galatajube non 
firmet super nullo vicino. 

Et nullo vicino de Calatajube non donet lezdam (5) in tota térra de 
domino rege, et qui illi tulerit per forca pectet M morabetinos in tres par- 
tes ut superius dixi. 

Et vicino cui pignora verint per comprare cavado videat concilio sua bo- 
na et si habuerit ad comprare compret: et cavalgatores de Galatajube de 
ganancia quod fecerint emendent plagas totas, et calgent cavallos (6) et 
donent una quinta de captivos (7) et de ganato vivo et de tolas abas causas 
non donent nata: et si evenerit quod prendant cativo qui sit rex, sit de 
domino rege et de alio captivo sua quinta. 

Et si habuerit dominus noster rex lite (8) campale vadat tercia parte de 
illos cavaderas (9) et de illa tercia parte ipse qui non merit in boste pectet 
I solidum. 

Et nullo cavadera de rege ñeque de seniore ñeque de nullo nomine non 
habeat posadería (10) in casa de vicino de Calatajube sine sua volúntate. 

Ethabeant vicinos de Galatajube fornos et bañóos (11) et tiendas et 
molinos et canales unusquisque ubi melius poluerit faceré. 

Et qui debuerit (12) jurare per omicidium vel per batalla juret super alta- 
re, et per alias causas juret super cruce de fuste aut de petra, el dicat qui 
debet jurare, per Deum et isla cruce juro Ubi, et cum nuda causa alia (15) 



(1) El sic. (B.) Habeant judicem qua- (7) In Barch. verbum capthat non le- 
lcm ipsum voluerint. (Mz.) gitur. 

(2) Quomodo placuit. (B.) (8) Rex iré campale (B.) 

(3) Colonias qui venerit. (B.) (0) De illos cavallos. (B.) 

(4) Mino.(B) (10) Posadla (Mz) 
15) Ledam. (B.) Lezlda. (Mz.) (II) Banyos. (Moni.) 
(6) Et cavalgatores qui exierinl (12) Et qui debuit. (B.) 

quam alcent cavallos. (Mz.) Hic pa- (13) El nonulla alia. (Barch.) Non nulla 



ragr. in edil. Dni. Muñoz transpositus est. (Mz ) 



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Apéndices. Núm. XX. 351 
et dicat qui prendel la jura, quod si mentet perduto sit ¡lie qui jurat, res- 
poudat una vice amen: et non sil ibi altera acbaquia (1) ñeque refería 
in jura, et non paeet (2) super la cruce et plácito de jura de sol ad sol (3). 

Et ricino qui ad alio (4) ferial inlret illi in raanus sil pedone sit cava- 
Uero. 

Et vicino de Galatajube non habeat manaría (5). 

Qui fuerit fidator de mandamento post medio anno non respondeat (6). 
Qui fuerit fidator de pecio (7) quamdiu vixerit respondeat; post mortem ejus 
non respondat uxor ejus ñeque filii ñeque nullo párente pro illo (8). 

Pro illo omiciero (9) qui fugerit ad Calatajube, aut qui adduxerit muliere 
rápita, si aliquis incafcaverit illos non inlret post illos in termino de Gala- 
tajube usque faciat sciente ad concilio: et qui incafyaveril suo vicino per 
ferire aut prendere et (10) inserraverit ¡llura in sua casa et ferirat vel pul- 
sarat ad sua porta, et si habuerit ¡pse inserrado dúos testes pectoi ipse qui 
male fecit ad ipse qui fuit inserrado CGC solidos, et si non habet testes ju- 
ret super altare ubi jurant per omicidium (11) quod (12) non fecit et les- 
tes falsos sint tornados per batalla. 

Et nullo vicino solvat pignora de alio niside gánalo (13) qui mane exit 
de villa et nocte debet venire, et qui jurel domino de gánalo qui mane exi- 
vit et nocte debet venire et postea vadat ille per quod est pignorato et 
mitat fidancia per ante suo judice et si noluerit prendere faciat ibi testes et 
venial se et postea domino de ganato trahat ¡llura ut melius potuerit: si pre- 
serit pignos de suo vicino et angarraverit (14) illos foras de casa duplet illos. 

Et loto vicino qui fuerit de Calatajube si feceril illi virio (15) sénior aut 
alio vicino faciat rancnra in concilio et postea adjuvet illi concilio et si no- 

(1) Adía ñeque retorta in jura. (Mont.) (8) Per Ulo. (Mr) In Barch. haec dúo 
Aehachía ñeque refería. (Mz.) vulgo ocha- verba adjiciebantur sequentibus. 

que» seu escuta». (9) Homicidiero. (Barch.) 

(2) Et non pas. (Mz.) (10) Et si inserraverit. (Barch.) 

(3) Solé ad sol. (Mz.) (11) Super altero. (Mz.) 

(4) Ad alia. (Barch.) Ad allio. (Mz.) (12) El quod non fecit. (Mont.) 

(5) Madaria (Barch.): tribulum quod (13) Nec. (B.) 

dicebatur materia. (14) Anguraverit. (B.) Ingarraverit. 

(6) Non respondat. (B.) (Mz.) 

(7) Fidiator de pacato (Mz.) (alias pe- (15) Fecerit illi urto. (Moni ) 
cate): pecio vult dicerc pecha tributo. 



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352 Byaüa Sagrada. Tratado LXXXVIL 

luerit ¡lli adjuvare concilio Iaxct in villa uxor ejus et filios et avere et loto 
quanto habet ut sit illi salvo per ad illo, et postea exeat de villa et pignoret 
ad concilio ubi melius poluerit, usque duplent illi suo avere concilio. 

Et loto mauro que est in termino de Calalajube et fugierit ad securo (1) 
donet concilio sua bereditate ad chrisliano, et de judeo similiter fíat: et 
chrislianos et mauros et judcos coraprent unus de alio ubi voluerint et po- 
tuerint: et christiano qui mataverit judeo aut mauro si fuerit manifestó 
pcctet CCC solidos; et si negaverit salvet so esse cura sibi altero cum 
jura quod non fecit: et christiano firmet ad judeo cum christiano el judeo, 
et judeus ad christiano similiter, et de mauro similiter et christiano juret 
ad judeo et ad mauro super cruce: et judeus juret ad christiano in carta 
sua Atora (2) lenendo et mauro qui voluerit jurare ad christiano et dicat 
Alamin catcamo et taht teleta (5). 

Et Clericos qui fuerint in Calalajube sedcant unusquisque in suas eccle- 
sias et donent quarto ad episcopo et quarlo ad sua ecclesia de pane et vi- 
no et corderos, et de milla alia causa non donent quarto, et serviant suas 
ecc'esias, et habeant foros et judices sicut suos vicinos. 

Et qui vendet (4) hereditate ipse qui comprat illa in collatione de ipso 
qui vendet ibi vadat et ibi facial suo mércalo: et de hereditate que fue- 
rit vendita per L solidos in suso donet in roboralione qui comprat II so- 
lidos, et si nolueril daré dúos solidos det ad quatuor nomines jantare: et qui 
compraverit hereditate et tenueril illa postea medio anno non respondat per 
illa ad nullo homine testimonia falsa (o): qui per batalla cadet duplet illo 
avere. 

Et latrone qui furtaverit et postea negaverit et liciaverit (6) et cadet 
duplet illo avere ad suo domino et novenas ad palacio. 

Et toto gánalo forano de Calalajube qui post tres dias sleterit in termi- 
no de Calalajube donet montatico de busco (7) baca et de grege carne- 



(1) Fugierit ad nvonso. (Barch.) Ad 
escuso. (Mz.) 

(2) Acora, (B ) Id est Tttrá scu Sepher 
ToráuX librum Legis judaei appellant. 

(3) Alamet cáncamo et latat tálela. (Bar.) 
Alamet cáncamo et cálatela. (Mont ) Ver- 
ba arábica quibus sarraccni juraban! ut 
D. Muñoz asserit erant al-min actamo 



tselelta. (Como fiel creyente juro). 
(\) Venderit. (Barch.) 

(5) Ad nullo homine. Testimonia falsa 
qui. (Barch.) 

(6) Busto. (Mz.) 

(7) Lelraverit. (Mont.)UüaveriL (Mz.) 
Id est litigaverit. 



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Apéndices. Núm. XX. 353 
ro (t) medio ad seniore et medio ad concilio: ct vicino de Calatajube non 
donet quinta in nulla parte nisi in Calatajube. 

Et qui tenet captivo mauro in Calatajube et pro ipso mauro tencnt chris- 
tiano in térra de mauros, veniant párenles de chrisliano et donent in 
quanto fuit compáralo ipso mauro et despisia (2) que habet facta et ac- 
cipiat lo mauro et trahat suo chrisliano (3): et si non exierit postea per 
illo, el christiano ipse qui fuit domino de mauro si voluerit accipiat suo 
mauro et lornet averc quod prisit (4). 

Et qui pignoraverit in villa sine sayone (5) VI denarios pcclet ad judice: 
et primo populalor qui venerit non respondeat ad alio qui postea venerit pro 
ullo pecto, ñeque de damno antea facto (6): et si dúo populatores in uno 
venerint et uno ad alio demandaverit stent ad laudamento (7) de concilio. 

Et qui malaverit vel scavennaverit (8) muliere maritata, et habuerit 
dúos testes, pectet qui fecit CCC solitos ad marito et ad parentes de mulie- 
re, et si non habuit testes venial cum XII el jurent los sex cum illo et 
si muliere ad alia malaverit (9) intret in manus, et si fecerit livores pectet 
illos si babet testes, el si non habet jurel per suo cabo. 

Et si mauros vel christianos levaren! ganado de vicino de Calatajube 
et postea tornaverinl ipso ganado cavalgatores de Calatajube, veniat domi- 
mino de ganato et juret síbi altero quod suum fuit, et non illum dedil ñe- 
que vendidit, et si est cavallo aut equa aut mulo donet V solidos et pren- 
dat sua bestia, et de bove et asino I solidum. Et homine de Calatajube si 
hallaverit (10) captivo qui fugiat, qui sil de villa, habeat inde quinqué so- 
lidos, et si non fuerit de vicino habeat in illo lo medio. 



(1) De grcge carenero. (Barch.) 

(2) Cómpralo et despista. (Barch.) De 
depesa. (Mz.) Id es dispendio scu espensas. 

(3) Suo Chrisliano. Et si non. (Barch.) 
(I) Quem posuil. (Mont.) 

(5) Sivc sajonem. (Mont ) 

(6) Rendat... de damo. (B ) De nulio 
pecalo. (Mz ) Alias in nullo plcyto ñeque 
de daino. 

(7) Mandamcnto. (Moni.) 

(8) Maliverit vel eslavenaveril (Mont.) 
forsan stemaverit quod inler A ratónense- 

TOMO XUX. 



eral dilacerare el vulgariler idem ac fe- 
rire. 

(9) De his ct aliis barbaris loculiombus 
nolandum est, illa non esse propria Regia? 
Cancellaria»: forum quidem scriptum eral 
a populaloribus Calalajub, Rux autem fír- 
mavil ab dlis scriptum, prout ait in prin- 
cipio: uüono et concedo vobis quod habeat i t 
lates foros, cuales vos ipsi michi demandas- 
tis. » Hiñe ad siudium originum Hispanicí 
idiomalís per ulile hoc forum est. 

(10) Si lia veril. (Barch.) 

4o 



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354 España Sagrada. Tratado L XXXVI í. 

Et quí cxcucierit ganato qui non sil de vicino fores de termino babea! 
¡n i)lo lo medio. Et nomine de Galatajube qui habuerit rancura de alia 
Ierra (1) et fueril ad ipso concilio unde habet rancura et non fecerint ibi 
i II i nullo direclo facial ibi nomines, et postea venial ad Calalajube et prcn- 
dat homines et facial pignora de campo et de ipsa pignora que fecerit 
prendat ¡n assadura (2) LX solidos, et si in ipsa pignora homines de Ca- 
lalajube (3) alio maclarenl non sit omicidio paríalo: et si christiano ad 
judeo ferirel non inlrel illi in manu (4), el si fecerit livores et habuerit ju- 
deo et christiano pectet las livores et si non habet testes ¡uret quod non fe- 
cit, et de mauro similiter Gat. Et de judeo contra chrisliano simililer fial. 

Et sí christianos vel mauros levarent ganado de Calalajube en preda (3) 
et cavalleros vel pedones qui excucierint (6) ipso ganato foras de termino 
prendant de cavallo et equa et mulo V solidos, etde asino et bove I solidum 
et de res minuta de la cabera II denarios, et isto termino de isto gánalo 
sil tale quale est scnptura unde Ierra partimus (7). Et insuper de lotos 
foros et judicios tolos qui fuerint ínter vicinos minutos et grandes qui non 
sunt scriptos in isla carta, que sint in arbitrio et laudamento (8) de tolo 
concilio domino Deo adjuvante (9). 

Et qui fecerit plaga ad suo vicino unde exeant ossos (10) pectet qui 
fecil ad ipso plágalo LX solidos: et qui crebaverit denle de suo vicino (II) 
pcch'l C solidos, et qui tallaveril mano de suo vicino aut pede vel oculo 
saccaveril vel nares tallaveril pectet omicidio. 

Et si mancipio qui (12) slat ad soldata malaverit homine ct quando 
sleterit cum suo amo demandarent illi facial directo, et poslea que exieril 
de suo amo non rendat (13). 

(1) De alia .. (B.) El alia ira. (Moni.) quuntur, ul superius dixi. 

(2) ln sublura. (Motil.) (8) El mandamiento. (Moni.) Alvi- 

(3) El in ipsa homines Calalajube pig- trio. (Mz.) 

ñora alia maclarent. (B.) Alio homine (0) Concilio Domino do adjndicanlr. 

inactarent. (Mz.) ' (Moni.) 

(i) Ferial non inlrel Ule in manu. (10) Giles. (Moni.) Osos. (Mz ) 

(Moni.) (11) Ad suo vicino... (alaveril mano. 

(íí) In prenda. (Mz.) (Mz ) 

(0) Kxoctili crinl. (Moni.) (12) Omicidio el mancipio (Moni.): uV- 

(7) Ksl scriplum: uno de Ierra. (Moni.) mancipia. Qui síal. (Barcb ) 

Nolanda h;ec verba quibus populatores lo- (13) Non respondeat. (Moni. Mz ) 

I 



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Apéndices. Núm. XX. 3o5 
Quod si ullo (1) homo habuil baralla (2) cum suo vicino per ipsa ba- 
ratía fí I ios de ipso nomine mataverit párenles peclent omicidio: et si pater 
tilium suura mataverit et pro pecatis (3) inde morierit, non sit omicidio 
pariato: quod si ferial cavallo vel bovc vel bestia (i) ad hominc et inde 
morierit non sit omicidio pariato: quod si fecerit alios livores pectet il- 
los: quod si casa caderet et mataverit hominem non sit omicidio paria- 
to: quod si homine caderat in canale de molino vel acenia (5) et mori- 
rá! non sit omicidio pariato. 

Quod millo vicino de Calatajub qui passarat per los portos de Pampilo- 
na (6) vel per ipsos de Jaca non donent lezda in ida ñeque in venida et 
qui illi presierit pectet M morabatinos per tres partes ut superius dicit (7). 
Sigf num Adefonsi Leonensis regis (8). 

Ego Ramiro Dei gralia rex (0): pelierunt micbi cavalleros de Calatajube 
una dona et ego dono eis cum bona volúntate et bona mente villa que di- 
citur Aranda cum suo termino, ut habeant illa libera et firma per sécula 
cuneta, amen. Et que non donet (10) majus quinta sed donent décimo, et 
facianl illos adarves (11) et illas turres de Calatajub de illa renda qui se 
levaverit in villa et in termino ejus. 

Et ego quidem gratia Dei rex Alfonsus dono vobis términos ad homines 
de Calatajube: dono vobis Chodes (12) cum suo termino et quomodo las 
aquas cadenl usque ad Calatajube, et quomodo vadil illa serra de Casticlla 
pro nomine Albediano (13) et quomodo vadit ipsa serra de \iduerna usque 
ad Calatajube: et dono vobis Berdello (14) cum suo termino et usque ad 
Calatajube: Et dono vobis Caravantes cum suo termino usque ad Calata- 
jube: etdono vobis Albalat cum suo termino et inde usque Calatajube: 



(1) Nullo homine, (Barch.( num, ad Iberum usque Castellana domina- 

(2) Batalla (Moni. Mz.) Baralla, baraja, tioni subdidit. 

vulgo riña. (9) Rex Ranimirus (Monachus diclus) 

(3) Nonullisinde. (Mont.) Pecuniis. (B.) bis forum fírmavil, nam poslea (erritorium 

(4) Vel alia beslia el inde morierit. Communiialis ,novis donalionibus auxil. 
(Moni.) (10) O'» non donet. (B.) 

(5) Ázenia el morirat. (Barch.) (H) Azlores. (B.) Azores. (Mz.) 

(6) Portes. (Moni.) (12) Cadas eun. (B.) Todas. (Mz.) 

(7) Dice!. (B ) Dixi. (Mz.) (43) Albicdano. (B.) 

(8) Eo lempore, quo mortuo Adephon- (14) Badcllo. (B.) 
«n Dcbellatore, magnam parlan Arago- 



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356 España Sagrada. Tratado LXXXVÍÍ. 

et dono vobis Fariza cum suo termino et indo usque ad Calalajube et 
dono vobis Anchel cum suo termino el inde ad Calalajube: et dono vobis 
Mil Marchos (1) cum suo termino usque ad Calatajub el dono vobis Gui- 
semam (2) cum suo termino usque ad Calalajube et quomodo vadit la 
Mata de Maxaran et sicut exit ad ipsa turre de la Zeyda (3) el dono 
vobis Cubel cum suo termino et inde usque ad Calalajube: et dono vobis 
Vülafclicc cum suo termino usque ad Calatajube: el dono vobis Langa cum 
suo termino et inde usque ad Calatajube: et dono vobis Codos cum suo 
termino usque ad Calatajube. — Gralia Dei scripta in mensc decembris sub 
era MCLXVIIII. Et fuit robórala isla carta in die sancti Slephani de manu 
regia, in villa que dicilur Bísense. 
Sigfnum regís Ramiri. 

Sigjnum regis Aldefonsi (4). — Et sunt inde testes auditores et visores 
comité de Pallars: comité Artallo: sénior Enneco Semenone de Slrema- 
tura: Bertrán de Larves: Sanccio Fortunones de Xavarre: Kpiscopus Pe- 
trus in Rota sénior in Capella: Berengarius (5) Gonbaldo: sénior Gui- 
lliermus Garocii (6) in Bissense: Pelro Jozbert (7) in Anzarare: Epis- 
copus Arnaldus in Osea: sénior in Osea Sancio Johannes sénior Tizonius 
in Boillo (8): sénior 'Alo Garcez in Barbastro: Episcopus García (9) in 
Caragoga: sennior Lop Garcez in Alagone: sennior Orlii Orlici in Borja: 
comité de Pertica (10) in Tudela: Episcopus Hichael in Tirasona (11): 
sénior Fortun López in Soria: sénior Forlun Aznares in Berlanga: sénior 
Lop Yeneguez in Monte-Regale: Episcopus Sancius in Pampelona: sénior 
Petro Tizone in Eslclla: sénior Fortun Garcez Caxal in Najara: sénior Lop 
López in Sos (12) el in Riela: Episcopus Sancius in Najara, sénior Dou Gó- 
mez in Cireco (13) Latron sénior in Alaba (14): sénior Pelro Moinez in A¡- 

(1) Mille marcos. (Mz.) (7) Jozbcr in Auzanue (B.) 

(2) Guisamam (B.) (8) In Barch. Tozonius omitlitur. 

(3) Leyda. (B.j (9) Guillermus. (B.) 

(4) Signum Aldephonsi priini Arag. (10) Comité de Pcrcus. (B.) De Pcrti- 
Hegis, aucloris fori, qui, ut apparct, va- cas. (Mz.) Vulgo Conde de Aiperche. 
ctium ¡ngens rcliquil, scriplum ínter et (11) Fn Barch. decst Michacl cuyus 
subscriplioncm suam, quod quidem pro- nomen hic et infra in vacuum relinquilur. 
fuit alus Regibus poslerioribus qui, parum Tirazona. (Mz.) 

caule, ibi signa sua posuerunt. (12) In Sor». (B.) 
(5J Blanquer Gonbaldo. ;B.) (13) In Careso. (B ) 
(6) Garocii. (B.) (14) In Albora ¡n Monniz. (B.) 



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Apéndices. Núm. XX. 357 
roniz regnanle me Dei gratia rex Adefonsus de Bílforado usquc ad Pal- 
lares et de Bayona usque in Regalis Monle (1). — El si aliquis rex vel co- 
mité aut sénior vel vicino hoc suprascriptum disrumpere vel fraudare 
voluerit, non habeat partem in Deum vivum et verum qui fecit ce~ 
lum et terram, mare et* omnia que in eis sunt, sed habeant ¡ram Dei om- 
nipotentis et ejusdcm Domini nostri Jesu-christi, et sánete Dei genitricis 
et virginis Marie, et beatorum apostolorum Petri et Pauli et omnium sanc- 
torum, et sit malcdictus et anathematizatus et non habeat partem cum 
sanctis Dei, ñeque cum nullis bonis christianis, sed cum Juda traditorc 
qui Dominura tradidit, tribulalione et anxia et dolore in inferno (2) infe- 
rior! parí pena pacialur. Amen amen amen. Fiat fíat íiat. 

Ego Dei gratia rex Adefonsus tolum hoc superius scriplum laudo et 
concedo et conGrmo vobis barones de Calalajube, ul sit salvum et securum, 
et liberum et firmum ad vos et omnis generatio vel posteritas veslra salva 
mea fidelitate et de omni mea posteritate per sécula cuneta. Et qui hoc 
scriptum vobis forjare vel trahere voluerit, sit tale quale superius diclum 
cst ab omni temporc. Valeat amen. 

Lt ego (3) Dei gratia Ramirus rex hoc superius scriptum laudo vobis 
et concedo et confirmo per sécula cuneta, et sunt indo testes sénior Lop 
López in Calalajube: sénior Casiano in Bel: sénior Lop Fortunones in 
Albero: sénior Ferriz in Sánela Eulalia: Ruimundus Periz in Tarbena (4) 
Petro Romeo sénior in Señalo: sénior Sancio Sanz de Essun in Morcas (5) 
Guillermus Garcez majordomo en Gustran (6): sénior Semen Garcez de Al- 
bora in Penna: sénior Lop Arcez Arcayne in Melcorna: et Capellanos in Ca- 
pella: don Enneco in Alben: don Fortuno de Monlearagone: sénior Enne- 
coni de Na vasa in Billiella (7). Scripta carta in mense octobris II nonas 
sub era MCCXXI1 intra in < alalajub: et qui hoc scriplum disrumpere 
voluerit sit tale quale superius diclum est et in prima vice (8) habeat 
ira Dei et de ómnibus et de XII apostolis, et malcdiclio Dei et omnium 
sanctorum veniat super illo et generacione ejus, amen. 

(1) Monreal del Campo inter Darocam signum tanlunmodo suum apposucrat. 
et Turolium, terminus Aragonis lempori- (4) In Torbeiia. (Mz.) 

bus illis. (o) Sanz de Essun Trimoroades (Bar.) 

(2) Inferni inferiori. (B. ) (6) In Gustan. (B.) 

(3) Herum confirma! Rex Ranimirus (7) Bilella. (Mz.) 
qui prima vice et ob angusliam temporis (8) Prima vice. (B.) 



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35* España Sagrada. Tratado LXXXVII. 

Sigfnura Raimundi Comes. 

Sígnura f regís lldefonsi fllius Raimundi comilis Barchinonensis qui 
auctorizo hoc scriptum, salva mea fidelilate et de omni mea pos te ri tale. 

Sunt testes domino arcbiepiscopo Raimundo Tarragonensi et domino Gui- 
Ilelmo episcopo Barchinonensi et domino episcopo Petro Cesaraugusle et do- 
mino Michael Episcopo Tirasone; et comité de Pallars, et don Pelro de 
Castellazol (1) sénior in Calatajubc: et Fortuno Aznarez de Tara^ona: et 
Petro Ortiz: et don Pelcgrin de Guillermi scriba: et Guillelmo de Castel- 
vile et Petro Pardo de Sancius Rafena: et Pelro Pérez de Térro (2) era 
3MCC die kalendas seplembris. 

Lucius episcopus servus servorum Dei (3). 

Dilectis flliis presbiteris et clericis de Calatajub el de termino suo salu- 
tem et apostolicam benedictionem. Justis petenlium desidcriis dignum est 
Nos facilem prebere assensum et vota que a rationis tramite non discordant 
affectu sunt prosequenle complenda. Ea propler, dilecti in domino filii, ves- 
tris justis postulationibus grato concurrentes assensu (4), ecclesias vestrasde 
Calatajube, et de termino suo cum ómnibus pertinenciis suis, ecclesiam sáne- 
te Marie medie ville, cum pertinenciis suis, Ecclesiam saneli Andree cum 
pertinenciis suis, Ecclesiam saneli Johannis de Vallupiel (5) cum pertinen- 
ciis suis, Ecclesiam sánele Marie cum pertinenciis suis, Ecclesiam saneli 
Jacobi cum pertinenciis suis, Ecclesiam Sancti Petri Serranorum cum per- 
tinenciis suis, Ecclesiam sancti Martini cum pertinenciis suis, ecclesiam 
sancti Salvatoris cum pertinenciis suis, Ecclesiam sancti Petri Francorum 
cum pertinenciis suis, Ecclesiam sanli Torquali cum pertinenciis suis, Ec- 
clesiam sancti Dominici cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Miedes cum 
pertinenciis suis, Ecclesiam de Castellón (6) cum pertinenciis suis, Eccle- 
siam de Marha cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Duron (7) cum pertinen- 
ciis suis, Ecclesiam de Villalba cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Sediles 

(1) Caslellersol. (B.) dit ipse Prior, ct adhuc suo lempore c per- 

(2) Tcrrer. (B.)* " gameno pendebat, clare nomen Lucii 111 

(3) Hicronimus Zurita, ct huyus se- ferebat; ul assuril ipse insua apología, 
quens vestigia Regens M. Villar, hanc Bul- (4) Conourrcns. (B.) 

lain minus caule Lucio U Iribuerunt. (o) Vallupul. (B.) 

Docloraulcm Mnnterdc proba! eamaLu- (6) Casleyon. (B.) 

ció III Rom. Poní, dalam fuisse, annum (7) De Duran. (B.) De Belmonle. 

versus 1 182. Sigillunl plunibcum.quod vi- (Mont) 



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Apéndices. Núm. XX. 559 
cura pertinenciis suis, Ecclesiam de Rosca cum pertinencüs 9uis, Ecclo- 
siam d'Orera (1) cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Vi ver cum perti- 
nencüs suis, Ecclesiam de Finoges cum pertinencis suis, Ecclesiam de Pley- 
tas cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Marach (2) cum pertinenciis suis, 
Ecclesiam de Brea (5) cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Savinian cum 
pertinenciis suis, Ecclesiam de Paracollos cum pertinenciis suis, Eccle- 
siam de Embit cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Viver de la Sierra cum 
pertinenciis suis, Ecclesiam de Turealba cum pertinenciis suis, Ecclesiam 
de Cervera (4) cum pertinenciis suis, Ecclesiam d'Aninione (5) cum perti- 
nenciis suis, Ecclesiam de Villarubea cum pertinenciis suis, Ecclesiam de 
Vadiello cum pertinenciis suis et de Forcaxo, Ecclesiam de Berdello cum 
pertinenciis suis, Ecclesias de Villosca cum pertinenciis earum, Ecclesiam 
de Turrillo (6) cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Moros cum pertinenciis 
suis, Ecclesiam de Monubles cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Alfaroa 
cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Boverca cum pertinenciis suis, Ec- 
clesiam de Castellón cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Ateca cum per- 
tinenciis suis, Ecclesiam de Terrer cum pertinenciis suis, tcclesiam de 
Xarava cum pertinenciis suis, Ecclesiam d'Jbdes cum pertinenciis suis, Ec- 
clesiam de Cocos (7) cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Petra cum perti- 
nenciis suis, Ecclesiam de Monterdc cum pertinenciis suis, Ecclesiam d« 
Flumes enm pertinenciis suis (8), Ecclesiam de Cenvalla cum pertinenciis 
suis, Ecclesiam de Tiestos cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Cubel (9) cum 
pertinenciis suis, Ecclesiam de Pardos cum pertinenciis suis, Ecclesiam 
de Avanlo cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Monobrega cum pertinen- 
cüs suis, Ecclesiam de Castellonciello cum pertinenciis suis, Ecclesiam 
de Alfarba cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Azeret cum pertinen- 
ciis suis, Ecclesiam de Athea cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Montón 
cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Fontes cum pertinenciis suis, Eccle- 
siam de Novella cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Morata cum pertinen- 
ciis suis, Ecclesiam de Viliella cum pertinenciis suis, Ecclesiam de Ma- 



lí) Durcra. (B.) 

(2) Forte Mores vel Moral». 

(3) Cornay. (B.) 

(4) Cuhcla. (B.) 

(5) Amicnorve. (B.) 



(6) Forcaro, Bcdeyo, Torrijo. (B.) 

(7) Aquas. (B.) 

(8) Ecclcsue de Pelra, Monterde el 
Flumes in edil Barch. omissaj sunl. 

(9) Cinvalla, Cuble. (B.) 



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360 España Sagrada. Tratado LX XX Vil. 

londacum pertinenciis suis, Kcclesiam de Paracollos (1) cum pertinen- 
ciis suis, Ecclesiaui Dominici Scpulchri (2) cuoi pcrlinenciis earum, Eccle- 
sias Ospitalis cum perlinenciís carum, Ecclesias sánete Xpne (3) cum pcr- 
linenciis earum, Ecclesiam sancti Benedícti cum pertinenciis ómnibus suis; 
canonice vobis concessas sicut cas canonice et de antica consuetudine prout 
in scriplo regís continetur, possidetis, devotioni veslre aucloritate apostó- 
lica conftrniamus et presentí «cripli patrocinio comunimus: slatuentes ul 
nulli omnino hominum liceat hanc paginam nostram confirmationis iofrin- 
gere vel ei aliquatenus contraire: si quis aulem hoc alemptare presump- 
serit indignacioncm omnipotentis Dei et beatorum Petri et Pauli apostolo- 
rum ejus se noverit incursurum. Dalis Velletri séptimo calendas februarii. 

Ego supradiclus Ildefonsus Dei gratia rex Aragonum comes Barchinone 
et marchio Provincie ob remedium anime mee et parentum meorum dono 
laudo atque in perpetuum concedo domino Deo et omni clero et populo 
presentí atque futuro de Calatajub omnia que antecessores mei eis dede- 
runt et sicut in hac suprascripta pagina scriplum est, et a domino Lucio 
papa summo pontífice, suo scripto et sigillo presentí concessum et corro- 
boratum est, sic ut in perpetuum firmus tcneatur manu et sigillo meo pro- 
prio confirmo et corroboro. 

Nosque Alfonsus Dei gratia rex Aragonum, Majorice et Yalencie, ac 
comes Barchinone, viso dicto privilegio publícalo coram nobis et ómni- 
bus in eo contentis a principio usque ad finem diligenter inspeclis con- 
fírmalo per dominum Petrum illustrissimum inclite recordationis regem 
Aragonum patrem noslrum quod privilegiura propter ipsius vetuslatem 
et demolicionem filorum bulle pape summi pontiíicis in eo contente feci- 
mus reparari: ideirco dictum privilegium et reparalionen ipsius prout 
superius per singula continetur concilio Calatajub et tole posteritati co- 
rum aprobamus ac etiam confirmamus nunc et in perpetuum prout me- 
láis, sanius, ulilius, ac perfeccíus dici scribi et intelligi possit ad como- 
dum et salvamcntum dicti concilii et lotius posteritatis ejusdem. Et ut 
presens scriptum coníirmacionis et reparacionis majus robur obtineat fir- 

(I) Paracolle. (B ) Dno sunt oppida (2) Iu Barch. decst overbum Sepul- 
huyus notn'mis prope Calalajub, primus chri » 
propp Xilucam, alicr ¡n Salonis ripa. (3) Xive. (Barch.) 



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Apéndices. Núm. XX. 364 
mitatis sigilli nostri appensíone eum duximus muniendum. Dalum apud Ce- 
saraugustam X1III kalendasmadii anno Doraini MCCC octuagesimo sexto. 

Signum f Alfonsi Dei gratia regís Aragonum Majoricarum et Valen- 
tie ac comitis Barchinone. — Testes sunt Bernardus Guillermus de Entien- 
ca, Ermengaudus comes Urgelli, Arnaldus Rogeríi comes Pallariensis, Ar- 
tallus de Luna, Pctrus Fcrrandez. 

linde Nos Gundisalvus Pérez Caniettc Jurisperitos Locumtenens multum 
Magnifíci et circunspecti viri Domini Ferrarii de La Nuza Militis Serenissi- 
mi Domini Regís Consiliarii ac Juslitiae Aragonum, auditaet intellecla pe- 
tilione praedicli Alfonsi de Ciria Procuratoris, visstoque et recognito dicto 
privilegio in sui prima figura coram nobis exhibito non vitiato, cancélalo 
abolito, abraso, ñeque in aliquasui parte suspecto, sedomni prorsus vitioet 
suspitione carenti illuni inlibro si ve registro communi actuum Curisem Do- 
mini Justitiac inserí, registran etapponi mandavimus, volenteset decernen- 
tes quod eidem trasumpto ubicumque tam in juditio ac in perpetuum fides 
adhibeatur plenaria, tamquam dicto et infrascripto originali Privilegio. 

Quae fuerunt acta loco die mense et anno do super in principio praefexis 
praesentibus ibidem pro teslibus discrelis Joanne Hyeronimo de Agreda, 
et Bartolomeo de Mayas, Notariis Regís, habitatoribus Caesar Augustae ad 
premisa vocatis pariter et asumptis. 

Signum i mei Joannis de Haro habitatoris Cívitatís Caesar Augustae, au- 
loritateque Regia per totura Regnum Aragonum publico notarii, substitutique 
in regentem quemdam dictae Curiae Domini Justitiae Aragonum pro mag- 
nifico Bartolomeo Zarate Notario eamdem Escribaniam pro dicto Domino 
Justitía Aragonum Principali Regenli, qui ejusmodí inslrumentum publi- 
cum trasumpli a suo originali libro si ve registro Actuum communium dictae 
Curiae de anno millessimo quingentessimo quinquagessimo quarto, ubi con- 
tinuatum existii, extraxi et per alium scribi feci, et cum dicto suo originali 
libro sive registro benc et fideliter comprobavi, et in üdem et testimonium 
promissi, meo sólito signo signavi, mandatoque Domini Locumtenentis s¡- 
gillo dictae Curiae inpendenti sigillavi. 

Constat de suprapositis ubi legilur suis Ecclesiam laudamus et aprobamus 
ac etiam confirmamus nunc. Et de rasis ubi legitur tum=tot=regnare= 
Lutius Epus. sed=. 

TOMO xux. 46 



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362 



España Sagrada. Tratado LXXXVII. 



XXI. 

Donatio Dnm. Theresiae Coxal Turiasonensi Ecclesia. 
Ex arch. Turiason. Ecclcss. (Argacz, fól. 504.) 

Ego Theresa Caxal, Domina in Borgia, et ¡n Tirasona, per donationem 
Principis in Aragonia, fació hanc carlam donationis Episcopo Martino, Clo- 
ricis et Ecclesie Virginis Marie de Horta in Tirasona, in meam devotio- 
nem et pro peccatis raéis. Offero, el dono, de raéis bonis liberis orones 
meas possessiones, cultas el incultas, montes, prata, defessas in dicta Ti- 
rasona, et illas quas babeo a Monte Cierzo ad Pratum maiorem cum óm- 
nibus meis iuribus, intralibus et exhibibus, aquis, pascuis, berbis, r¡- 
guis, arboribus fructiferis et infructiferis, et in termino Baqueca duodecim 
haereditates planas aratorías, sembratura) quselibet septem caffítiorum: do- 
mum meam, quam nunc teneo paratam cura ornatibus, servitorijs sericis 
auro et argento, et orania mea mobilia et sitúa in dicta Tirasona. Et hoc 
sil fírmum et ratum in perpeluura ex nuc, el tune, coram teslibus ex 
consanguineis meis proximis adstantibus; ul nullara libi Episcopo, et dicte 
Ecclesia? iniuriam faliant in posidendo et lenendo. Et iuro Omnipotenti 
Deo, et Bcate Marie de Horta, el ómnibus Sanctis nunquam anullare, re- 
vocare, per me, ñeque per meos, sed vos teneatis et possideatis, quod nunc 
ego teneo, et faciatis ad nutum vestrum in pignorando, vendendo, alienan- 
do et permutando, ut vobis magis expediré videalur. Et hanc donationem 
meam liberam fació absque ullo pensó, et vos liberam accipiatis: tantum- 
modo in vestris divinis obsequijs memores stote, ut Deus et Beata María 
de Horta, meum gralificent votum, et auxilium impendant tempore oportu- 
no. Et si aliquis ex meis, sive ex paganis, conlradictioncm fecerit, el at- 
temta veril hanc contradicere meam donationem, indignationem accipiant 
sempiternam. Et ut vos mei magis coniuneli ratam et fírmam teneatis hanc 
cartam dono vobis lotum terminum de Samanes. Consanguineis meis Pe- 
tro et Ramiro Marie Therese commendo hanc Ecclesiam et illa ni Verole, 
quam filius meus Petrus edificavit, ut defendalis bonis vestris el vita ut 

Deus vobis benefaciat, el raihi in elernum corauneret. Facía fuit 

Gatera non leguntur. 



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Apéndices. Nám. XX 11. 



363 



xxu. 

Subjectio Oniensi monasterio cujusdam Prior atus Sti. Benedicti 
Muzarabum apud Calatayub. 

Exarch. Oniensis monasterii. (Argaez, fol. 231). 

Id nomine Domini nostri lesu Christi. 

In patulo fíat ómnibus tam pr&senlibus, quam futuris, quod ego Ray- 
inundus, Dei gralia, Comes Barchinonensis, et Princeps Aragonensis, at~ 
que Marquio Torlosa: et I lerda;, ob remedium anima: mea; et Parentum 
meorum, dono, laudo, atque in perpetuum concedo Domino Deo et B. Ma- 
ris, et Monasterio Oniensi, tam prxsentibus quam futuris, pro me, etsuc- 
cessorumracorum, Monasterium Sancli Benedicti de Calatayub, quod estsi- 
tum in ido barrio de Muzarabis ad illamporlam de Casar augusta (1) una 
cum prxdicto barrio de Muzarabis, populato et non popúlalo; ut habeant 
illum Monachi praidicti Monasterii servientes francum el ingenuum, quie- 
tum atque securum, ad corum haereditatem pro propriam faceré voluntalem 
(salua mea fidelilate) et de omni nostra posteritate per cuneta sreculorum. 
Amen. Sed non ibi populent nec hacredilarii nostri, nec pedalores nostri. 
Si vero ex nostris populaverint ibi, persolvant illis qui in Monasterio Sancli 
Benedicti fuerint secum directum, scilicél decimas, primicias, oblaliones, 
et habeant ibi sepulturas, sed ad muros et ad ponles persoluant suum 
debitum. Omnes vero populatores, et eiusdem loci, siuc nostri sivé estra- 
nei, persolvant Monachis singulos menéales per singulos annos. Concedo nec 
non vobis, ut iuxta tenorem Apostolici priuilegij impetrati (2), nullas pror- 
sus delis decimas, aut primicias do veslris hacredilatibus, et si aliqua Ec- 
clesiastica saícularisve persona pro remedio anima; sus oflerre voluerit 
vobis de suo mobile siue inmobile ratum habealis á me Comité, et a suc- 
cessoribus nostris in perpetuum. In super dono vobis, et concedo, quod in 
nullo terric mese loco lezdam, pedalicum, siué nullum alium usaticum non 
delis; sed habealis tolum ad imperium vestrum in térra mea, et in emptio- 

(1) Ibi nalus fucrat B. Enncco Onicusís (2) Idcs Bulla Urbani II. 
Abbas. 



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364 Espaha Sagrada. Tratado LXXXVH. 

nibus, in pascuis, in lapidibus, et in alijs lantum etiam per circuilum ¡p- 
sius Monasterij S. Benedicti triginta pasus; ubi nullus infra hunc Monas- 
terij terminum audeat intrare; aut inde aliquod abslrabere, vel inleriicere, 
vcl inde aliquem per violentiam abslrabere. Si vero aliquis bunc nieum do- 
num fregerit quicumque fecerit sil excommunicatus, et cum Juda proditore 
damnatus; insuper ad partem Regís terne dúo millia morauilinorum auri 
persolvat, et supradicto Monasterio duplalum reddat. 

XXIII. 

i 
i 

Donatio decimarum monasterio Fitericnsi a Michaele Tirasonensi Epo. 

in gratiam Sti. Raitnundi: anno 1148. 

Ex libro Tumbo monasterii de Filero (fól. 387 vso. in scrin.), nostrse. R. Acad. 

In honore Sancta? Trinitatis et individué Initatis Patris et Filii et"Spir¡- 
tus Sancli. Ego Michael Tyrasonensis Ecclesie indignus Episcopus, pro 
amore nominis Chrisli et pro remisione peccatorum meorum fació hoc do- 
nativum tibi Reymundo Venerabili et Heligioso Viro, quondam Ecclesie 
nostre filio, nunc autem habitu et ordine in melius mutalo Nescebarum Ab- 
bati tibi inquam, et successoribus tuis simul et fratribus inibi tecum Deo 
servientibus et ómnibus in perpetuum servituris quia sapicntia dicit.=Ego 
diligentes me diligo certim procul dubio nobis el quod qui Deum diligit, 
ejusque termino non concludilur promerelur dilectionem neo evidentíus 
quisquam Deum diligere comprobatur quani quis servos ejus honorat et di- 
ligit —Et quia hoc verum est ad te et eos qui tecum Deo serviunt diligen- 
dos, gemino trahimur affectu, speramus enim et per hoc nos posse obtinere 
rerum omnium polissimam gratiam Dei et e regione in presentí secuto, 
eritis nobis adjulores ct socii tribulationum, ut quamdoque donante Deo 
sitis consolalionum. Ea propler in grangiis monasterii lui que sunl in epis- 
copatu meo, et in íuturum Deo auxiliante religiosarum persouarum devo- 
tione polerunt adquirí ¡n ¡Mis videlicet que Paires prefati monasterii, aut 
propriis manibus, aut cum suis animalibus labora verint el incoluerint, con- 
cedimus tibi decimas ab integro. Et quia contentio ínter clericos pro hujus- 
modi decimis plerumque oboriri solet, ul de celero nullus vobis molesliam 
sive calumniam quasi pro exigendis decimis inferre presumat cum unaoi- 



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Apéndices. Núm. XXI 11. 365 
mi consilio, concorde volúntate omnium ecclesie nostre clericorum, in no- 
mine Doniini et in virtute Spiritus Sancti precipientes decernimus, ct decer- 
nendo firmiter statuimus, bujus quoque donationis temerarium violatorem 
anathemalis mucrone perculimus. Dala Tyrasone octavo Idus Februarii 
Era MCLXXXVI.=Sunt testes Vitaüs Prior— Arnaldus Sacerdos.— Johan- 
nes Sachrista. — Raymundus de Fita. 

XXIV. 

Dona lio facía apud Conchillos, in qua Michael Episcopus in Tutela et 

Calataiub nominaiur: anno 1148. 

Ex Arch. Barcinon., Colcel. Raimund. Bereng. lil. A. perg. núm. 211. (Bofarull vol. 4.° 

fol. 125.) 

In Dei nomine et ejus gratia. Hec est caria donationis que ego Fortum 
AgenariQ fació ad vos Acenar Garbee et ad vestra mulier domna Oria: do- 
no vobis in Consellos heredilate sub jussionis et gratia de illo Comité de 
Barcilona et princeps Aragonensium de illo mortuorum per nomine in Cam- 
pulser ad VI II k (1), et III arsemenatura et aliud de via Tarazona in suso 
inter Samanes et Consellos, et sunt ínter totas ad XV! k. II arsemenatura 
et una era intrata de villa et illo orto qui fuit de Mariem de Angil. fct hoc 
donativuum dono illum vobis ad fidelilate de illo Comité de Barcilona et de 
me et omnis nostra posteritate, ut abcatis illam libera ct franca et sal- 
va vos et filiis vestris et omnis generacio vcl posterilas vestra per sécula 
cuneta. — Facía carta era MCLXXXVI regnanle Raimundus comité in Ara- 
gone et in Superarbi sive in Itipacorca in Carago^a et in Taracona sive 
in Caiataiubc. Episcopus Michael in Taracona et in Tudela sive in Calata- 
iube. Testes García Sacgie de illos Faios: Guigelm Sane de Torrellas: 
Martin Oxarra: don Lop de (íaragoga: Gontcalbo Cornel: Pedro Medalla 
justicia et Enneco Loipc, Nabarro. 

(1) Forlc signtíicel kafitium. 



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366 



España Sagrada. Tratado LXXXVll. 
XXV. 



Donatio sarraceni exarici Ecclesice Tutelaría;, tetnpore Michaelis Epi. 
Tirason. y a quodam recepto in Canonicum. 

Ex arch. Tu leíanse Ecclessiae. 

In Dei Domine. Ego Rogerius de Bessimcum filio meo, Guillelmo eo quod 
Das. Michael Tyrason. Epus. el Haymundus Prior, omnisque conventus 
Tutelane Eccle., preee et concesione Dmni. B. Tarraconensis Archi- 
episcopi reciperunt pro Canónico ejusdem loci, et cum volúntate et con- 
cesione aliorum liliorum filiarumque mearum dono et concedo Deo et Ec- 
clesie Sle. Marie Tutelane et Clericis ibi Deo servienlibus, unum meum 
Exericum, quem habebam in Fontellas, nomine Mahomet Garrí, qui fuit cu- 
jusdam Zabalaza de Fontellas, cum omni hereditate sua culta et inculta, 
cum domibus et agris ad eamdem hereditatem pertinentibus, et cum óm- 
nibus quibusdam, que ad eumdem Asaribe, vel ad patrem suum perlinent 
vel perlinere devent, tam in illo termino de Fontellas, quam in illo de Mos- 
querola, vel ubicumque aliquid bereditatis habeat vel habere debeal, ut 
sit propria beredilas Sle. Marie in perpetuum. Et est fidejusor bujus 
supradiele bereditatis ad forum de Tutela, quod sit salva et libera ipsa 
bereditas Sle. Marie ab ómnibus hominibus, Petrus Nostan. 

XXVI. 

Donatio prcsdionim apud Turiasonem in honorem Dominici Sepulchri, 

anno H50. 

Ea arch. illius Ecclcs., ap. Calat. ex transcripto Dni. Priorís Monlerde. 

In nomine Palris et filii et Sp. SU.: amen. 
Ego Forlunius Aznar et uxor mea Domna Taresa pro animabus nostrís 
et parentum nostrorum donamus Deo el suo Sancto Sepulcro lerosolimila- 
no unam serna m, que est ante ecclesiam Sancti Frucluosi, el habet affron- 



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Apéndices. Nám. XXVI. 367 
laciones ab oriente viam publicam ab occidente cequiani de Mahaüon. Si • 
roiliter donamus Deo et suo Sancto Sepulcro unum solar in Tirasona, in 
alhara nova cerqua la adarve per casas ut habeal et possidcat liberum ct 
ingenuum per sécula cuneta. Faclum fuit hoc in palatio nostro in presentía 
Domne Tárese et filiorurn nostrorum. Et fuerunt auditores et visores Dom- 
nus Pelrns Aznarez frater noster et Petrus Marlinus Majordomus. Sub Era 
MCLXXXVItJ. 

Regnante Ildefonso Rege in Aragonia el Barchilón et Provincia. 

Marco Ferriz in Osea. 

Blasco Romeu in Cesaraugusla. 

Blasco Maza in Burgia. 

Petrus Orliz in Aranda. 

Petrus Castellazol in Calalaiub. 

Sancius Enecones in Daroca . 

Epc. Don Michael in Tarazona. 
Michael Sacerdos scripsit el hoc sigf num fecit. 

XXVII. 

Transaclio super vicum de Villamayor, in qua consfat obitus Michaelis 

Tirason. Epi. Anno \\o\. 

F.x libro dicto Privilegia Verolens. monast. (ful. 82), hodie apud. scrinia nostrae Rpgali» 

Academia . 

In Dei nomine et ejus Divina clementia Patris et Filij et Sp. SU. Amen 
Ego Gilibertus filius Vilemij Comilis, pro patris ac malris meeomnium- 
que parentum meorum, et peccalorura meorum remissione, cum uxore mea 
Stephania et filiis ac filiabus meis, hereditario jure et insuper vendo per 
CCC.°' XL M.°* (morabetinos) ajares totam illam medietatem Ville majoris 
heremi et populati, cum aquis et pascuis, cum inlranlibus et exitibus et 
suis perlinentiis, Dompno Raymundo abbati de Berola, omnibusque fratri- 
bus ibi in perpetuum Deo servienlibus, ul habeant illam liberam et inge- 
nuam. 

Fidejusores hujus supradicte hereditatis de sal ve ta le, a foro de Ierra, 



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568 España Sagrada. Tratado LXXXVIÍ. 

Petrus de Oscha Gongalvus ejusdem Vi lie mayoris. Testes et auditores hu- 
jus reí sunt, Dnus. Raimundus Necevcnsis abbas (i) et Garsias Enchcs ne- 
pos Regís, et Petrus Garsies de Bolbona, el Rodricus filius ejus, et Petrus 
deSta. Cruce, et Furtun Sanz de Va. (forte de Vera) et Arnaldus de Airipis 
et Datobancones, et Sanctius Vital de Ambcl. Facta caria Era M.CLXXXIX. 
Regnante Comité Barchinonensi in Barchinona et in Aragone. Bernardo 
Epo. in Cesaraugusta. Et in anno quo Michael Tirasonensis Epc. et Petrus 
Tarase migraverunt, et Comes inlravit in Borgia. Mense Julio, nonas ejus- 
dem mcnsis. 

XXVill. 

Giraldus Primus Prior domus Dominici Sepulchri apud Calatajub omnia 

bona hactcnus acquisita eidem trad it. 

Si Sánete ac religiose pietalis studio 

Ego Giraldus servus S. Sepulchri, et Prior in Uispania cum sociis meis 
confratribus S. Sepulchri edificavimus Ecciesiam in Calataiub, videlicet in 
suburbio civitatis ipsius sub honore et nomine predieli S. Sepulchri. 

Et quoniam nccesaríum duximus in fralernitate et societale nostra ho- 
nestos viros recepimus, ipsis ¡taque sicut fratribus et Concanonicis S. Se- 
pulchri Ecciesiam predictam regendam et disponendam traddidimus, nt 
videlicet secundum ordincm Conventus S. Sepulchri Domino Palriarchac, et 
prediclo Convenlui, Nobis quoque et succesoribus nris. obedientes, in ea 
canonice vivant. 

Statuimus etiam ut omnia bona, quae in Calataiub, et universis terminis 
suis, et inDaroca, et suis, in rivo quoquede Arandaet Siarcho(2), el in Pe- 
trola, ct etiam in Cesaraugusta, et in ómnibus perlinentiis suis possidemus, 
et Dno propitio adipisci poluerimus, quecumque etiam in quibuslibet locis 
ipsi per se aequirere poterint, ad necessaria sua supplenda ipsi leneant el 
disponant. 

De predictis autem bonis, ct de universis laboribus suis, quartam partcm 
Nobis ct succesoribus nris., qnatenus videlicet ad Dominicum Sepulchrum 
deporlelur singulis annis, fideliter tribuant. 

(1) Divus Raimundus de. Filero. (2) Vicus diclus Jurque. 



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Apéndices. Núm. XXVIII. 369 

Si qua tamen Sancto Hierosolimilano Sepulchro noniinatim téstala vel 
donata fuerint, nihil retineant, sed integre reddant. 

De Regno autem Aragonia», et de eius excusatis cuiuscumque sint legis 
qusecumque habere ipsi potuerint similiter integra reddant. 

Addicimus quoque quod prepositum suum nostro eorumdemque consilio 
de se ipsis proponant. 

Preterca constituimus quatenus ad alias obedientias contra velle suum 
nunquam transferantur, sed in eadem Ecclesia, tam ipsi quam et universj 
qui ad eumdem Ordinem secundum Dñum, sub predicla conditione acces- 
serint, Domiuo lesu Christo, et eiusdem gloriosissimo Sepulchro quamdiu vi- 
xerint honeste famulenlur, ul per eos honoretur in terris qui vivit et regnat 
in Celis. 

Ego Giraldus, Servus S. Scpulchri, cum Fratribusnostris, ad exaltandam 
Matrem nostram et glorificandam, videlicet Dominice Passionis et Resurrec- 

tionis Ecclesiam hoc stabilinientum feci et hoc sig _|— num crucis apposui 

et propriis manibus confirma vi. 

Actum est autem anno ab Incarnatione Dni M.C.LVI, 

Raymundo Comité Barchinonensi, et Principe Arag. 

Petro de Castellazol Domino de Ca- Raymundus fr. Hospits. testis. 

lataiub. Sancius Rabena Alcait. testis. 

Petro Sancij Batulo Comitis. Gonzalvo Justicia, testis. 

Johs. Toletan. Arpus. conf. Petro Remundo. 

Bernardus Tarracons. Arps. conf. Yicent de Vallopel. 

Martinus Tyras. Eps. conf. Petro Amnomea. 

Pelrus Cesaraug. Eps conf. Monni Blasco. 

Fortius Prior Sánete Marie. Dominico Dominiz. 

Joannes de Soria. Petrus de Darocha. 

Remon del Castellar. Dominico Johs. (Johannes). 

Dalmatius Archipresbiler. Remon de Albian. 

García de Sto. Michaele. Joannes Sebastian. 

Arnal de Sto. Michaele. Michael de Soria. 

Petrus de Sto. Jacobo. Fortun Fortunez Judice. 

Petrus Sancij Müitis confl. (1) Stephanus Pellizer Almutazeb. 

(i) Videtur csse cques Sancli Sepulchri. 

TOMO XLIX. 47 



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370 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 

Petrus, Prior S. Benedicli. SanciusS. SalvalorisSacerdos, testis. 

Domincus Moñacos. Ferrandus Sacerdos S. Salvatoris, 

Fulcherios Monacus. ieslis. 

MicbacI de S. Marlin. Aroaldos, Nolarius. 



XXIX. 



Altera concordia ínter Episcopum el Tutelanum Capilulum, in qua etiam 
Canónica viUe regulo* dantur, anno 1 156. 



Ex (almlario Tutelan» Ecclesiae. 



Cum rerum gcstaruni testimonia brevílate vite mortalium humanis ac- 
tionibos inmodicc subslrabanlur, scriplurarum testimonia locum teslium su- 
plenlia majorum authorilale penes nos instruimur retiñere: ideoque Ego 
Bernardas, Dei gralia Tarraconcnsis Archiepiscopus, ex D. P. P. Adriani Te- * 
niens apud Tutelam ad componendam pacem ínter Tyrasonensem, el Tu- 
telanam Ecclcsias ascitis venerabilibus Fralribus et Episcopis Pedro Ce- 
sarauguslano el Lupo Pampilonensi, et Fortunio Abatte Monlisaragonis, 
el limo. Aballe Verolensi, et Rmo. Abatte Nesebensi, el aliis quam pluri- 
inis, quos Nobiscum presentes el assesores hujusmodi, eamdem concordiam, 
sicut inferiu3 insertum est, in aclis redigere curavimus. Igilur jam diclus 
Martinus Dei gralia Tirasonensis Ecclesiae Episeopus cum assensu, consilio, 
ac volúntate tolius capiluli sui pro bono pacis concedí t Domino Deo et Ec- 
clesie Bto. Marie Tulelane, et canonicis in eadem Ecclesia in perpe- 
luum subsliluendis, tres parles omnium decimarum tam Tulelane Eccle- 
sie, quam membrorum ejus, el lam fruclum quam omnium reddituum 
prout melius inlelligi ac dici potest: sibi vero et ómnibus succesoribus suis, 
Ecclcsiequc Tirasonensi pro terlia, quam in prefata Ecclesia ac membris 
ejus habere consueverat, quarlam partem in ómnibus integerrime retinet, 
¡la videlicet quod Canonici Tulelani Sacerdotibus, qui in capelis decanta - 
bunt, de suis tribus partibus débitos reddilus dislribuant, et quarta pars, si- 
cut dictum est, Episcopo et succesoribus suis, ac Ecclesia Tirasonensi, ex 
integro remaneant. Membra autem Tulelane Ecclesie sive Al muñías, sive 
Cappelas dicamus, propriis nomiuibus duximus exprimenda. Fontellas, Cal- 
cetas, Murfam, i rieran, Sorban, Tolobras, Abtitas, Pedric, Almanta de 



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Apéndices. Núm . XXIX. 37 1 

Alcadi, SamQjas y Espedola, Estercul, A$ut, Moscherola. Oblaciones ve- 
ro, que ad altare offerunlur, concedet Canonicis omnes preter medietatem 
numorum, quando Missam canta verint. Bona vero tam vivoruro, quam de- 
cendenlium, in rebus taro movilibus quam inmovilibus Ecclesie col lata, 
Mense Ganonicorum ex integro ccdant preter illa, que specialiler Episcopo 
fuerint dimissa. 

Gonstitutum eliam est ut Prior communi consilio Episcopi, et Ganoni- 
corum eligalur, qui et buic et illis fídelitatem promittere debet de omni 
jure suo. 

Preterea statutum est ut Episcopus, ad cujus soliciludinem cura anima- 
rum pcrlinet, capellanum in Ecciesia Sánete Marie, quem voluerit, po- 
nat et constituat, Ganonicum tamen ejusdem Ecclesie, virum, ulcumque 
honestum, ut in ea inveniri poteril. Capellani vero et Presbiteri tam ville 
Tutelane, quam predictarum sufraganearum a Priore et Consilio Gapituli 
in eisdem Ecclesiis constituanlur, qui tamen Episcopo obedientiam pro- 
mittant, ita quod a Priore cum asensu Gapituli, cum placueril vel necese 
fuerit, mutari possint. 

Statutum est etiam ut communi consilio Episcopi et Ganonicorum Ca- 
nonici in eadem Ecciesia constituanlur, ita ut ñeque Episcopus sine Cano- 
nicis, nec Canonici sine Episcopo Ganonicum aliquem faceré possint, et 
ut ornes Canonici Episcopo obedientiam promillant, et exhibeant; et ut in 
eficiendis Canonicis numerum vigessimum quintum non excedanl. 

Placuit etiam quod Episcopus Tirasonensis et omnes succesores sui 
Canonici sint Tutelane Ecclesie, ita ut, quotiescumque Episcopo in refec- 
torio comedere placueril, solus cum suo Capellano ibidem cum Canonicis 
comedat, ita quod sibi et Capellano suo tantum apponatur, quantum et duo- 
bus Canonicis, el si extra comedere voluerit, tantum eis detur, quantum 
duobus Canonicis, et nullam de cetero ab eis, vel eorum membris, cenam 
exigat. 

Ptacuit et statuit, ut Canonici simul in dormitorio jaceant, simul in 
refectorio comedant, ad Capitulum omnes ad correctionem conveniant, 
per civitatem honeste incedant, et ad divinas laudes in Ecciesia peragen- 
das, omnes sine mora concurranl. Prior aulem cum consensu Canonicorum 
Sacristana, Cantorem et Clavigerum constituat, ac reliquam omnem do- 
mus administrationem utiliter et honeste dispenset et ordinet absque Epis- 
copi presentía; ita tamen. ouod si Pann*'^ de detrimento, vel diminutione 



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372 España Sagrada. Tratado LXXXVU. 

domus Episcopo conquesli fuerint, Episcopus hoc communi consilio Capi- 
tuli Tutelani canonice corrigat el emmendet; si autem de excesibus Ca- 
nonicorum querimonia Episcopo oblata fuerit, canónica correctione in Ca- 
pitulo Tulelano eos corrigat: ad Synodum vero Prior, Sacrista et Capella- 
nus lantum veniant, Archidiaconus autem et Archipresbiter super Eccle- 
siam Tulelanam et sufragáneas ejus, ac clericos nullam dominationem 
liabebunt. 

Episcopus quoque Bajulum suum cum Dajulo Canonicorum ad colli- 
gcndas decimas conslituat, qui a Priore partem Episcopi recipiat, qui 
eliam de communi collectione vivanl quandiu fructus coilegerint. Ecclesia- 
rum vero partem, quam bone memorie Episcopus Micbael Ecclesie Tute- 
lañe concesserat, omnes ejusdem Ecclesie Canonici in pace, et absque om- 
ni relentionc Episcopo Martino ac ómnibus succesoribus, et Ecclesie Tira- 
sonensi in perpetuum dimilanl, quarum nomina bec sunt: Alfaro, Aracel, 
Corella, Gascant, Campanellas, Castelion. Placuit denique ulrique partí ut 
quecumque bactenus instrumenta vel pacta, ad presens negotium pcrti- 
nentia composita olim fuerant, in irritum penitus deducía, nullum deinceps 
vigorem obtineant. Supradictam ergo pacis concordiam et convenientiam 
prediclus Bcrnardus Tarraconensis Archiepiscopus perpetuo censuit esse 
tenendam ínter prediclum Martinum Tirasonensem Rpiscopum ejusque suc- 
cesores, ejusdemque Sedis Canónicos, et ínter Tutelane Ecclesie Canóni- 
cos eorumque in perpetuum succesores. Facía charla concordie, et conve- 
nientie, undécimo Kalendas Septembris, anno ab Incarnatione Dfli millessi- 
mo, cenlessimo, quinquagessimo sexlo.=Ego Martinus Dei gratia Tiraso- 
nensis constitulus Episcopus hoc suprascriplum laudo et confirmo, et boc 
signo meo corroboralionis manu mea fació +. Ego Michaol de Aslrum hoc 
signum f fació. Ego Lupus Archidiaconus Tirasone signo f. Ego Re de Co- 
vis confirmo. =Signum Calicet Sacriste f. Signum Valentini Archípres- 
biteri f. Signum Odonis f . Signum Pelri Roselli f. Signum Alio. f. Sig- 
num Joannis Archipresbiteri f . Signum Raymundi Prioris f. Signum Cleo- 
fe f . Signum Simonis f. Signum Martini de Suirana f . Signum Gascionis f . 
Signum Michaelis f. Signum Sancii t. Signum Garsis de Sirap f . Signum 
Terreni f. Signum Sancii scribe f . Signum Guillermi f . Signum Bonelí f. 
Signum Arnaldi f. 

Sigf num Bernardi Tarraconensis Archiepiscopi. 

Petrus Dei gratia Cesarauguslanus Episcopus f . 



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Apéndices. Núm. XXIX. 373 
Ego Arnaldus Presbiter et Reeipollensis predicti Domini mehi Archie- 
piscopi Cancellarius banc chartam dictavi el tali signo f subscripsi. 

XXX. 

Bulla Alex. IV in qua firma tur Concordia inter Episc. et Capitulum 

Tutelanum: anno H58. 

Ex arch. Tutelane Ecclesiae. 

Adrianus Epus. servus servorura Dei. Dileclis filiis Ray mundo Prior! 
et universis Tutelan» Ecclesise Canonicis tam prsesentibus quam fuluris 
canonice promovendis in perpetuum. 

Písb postulatio voluntatis debet consequenler compleri, quatenus et 
devotionis sinceritas laudabililer crescat, et utilitas postúlala vires in- 
dubitanter assumat: ea propter, Dilecti in Domino Filii, veslris juslis pos- 
tulalionibus gralum impertientes assensum prefalam Ecclesiam, in qua 
divino mancipati estis obsequio, sub Beali Pelri el nostra protectione sus- 
cipimus, et praesentis scripli privilegio communimus, staluenles, ut quas- 
cumque possesiones qusecumque bona eadem Ecclesia in praesenliarum 
juste et canonice 'possidet, aut in futurum, concesione Pontificum, lar- 
gitione Regum vel Principum, oblatione Fidelium, seu aliis juslis mo- 
dis, Dno propitio poterit adipisci, firma vobis vestrisque succesoribus, et 
il líbala permaneant, in quibus h?ec propiis duximus exprimcnda voca- 
bulis Ecclesias de Fontellas, Calcetas, Murchant, Utycrant, Lorban, To- 
lebras, Ablitas, Pedriz, Almunia de Alcayd t Lomaines, Almunia de 
Basan, Spedola y Stercult f Azut, Mosquerola et Murel, cum ómnibus ea- 
rum pertinentiis. Adhuc concordiam inler Vos et V. Fralrem noslrum Mar- 
tinum Episcopum vestrum, venorabili Fralre noslro Bernardo Tarraconensi 
Archiepo. ex mandato noslro interveniente, faclam et scripli sui pagina 
confirma lam, authorilate Appca. conflrraamus, et eam perpetua; firmila- 
tis robur habere decernimus, ut lamen in electione Prioris (alis modus ob- 
servetur, quod communi consilio Episcopi et Capituli vestri Priorem cligere 
debeatis, et si Episcopus semel, secundo, et terlio invitatus a Vobis, ex raa- 
litia eleclioni interesse vel de ea tractari noluerit, tune Priorem eligendi 
babealis liberam facullatem, el facía eleclioni assensum suum Epus. pra>- 



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374 España Sagrada. Tratado LXXXVtl. 

beat, nisi eam poluerit canonice (1) De Canonicorum 

quoque conslitutione ídem (2) mandamus. Slatuimus etiam, 

ut sicut Prior (3) Canonicorum suorum sacristam, cantorem el 

clavigerum sine presentía Episcopi constiluere, ita nihilbominus conver- 
sos familiares pro Ecclesiac veslra? ulililate recipere, et reliquam domus 
vestraB administrationem liceat utiliter dispensare. Praitcrea vestros exce- 
sus in Capitulo Tutelano Episcopus canonice corrigere debebit, et emmen- 
dare. Porro Archidiácono et Archiprxsbitero Tirasonensis Ecclesia? Tute- 
lana Ecclesia, Clerici et Capellán ad ipsam pertinentes in millo de cablero 
respondebunt, sicut in aulhentico scripto ipsius discordias noscitur conli- 
neri. Adjicieales quoque omnino prohibemus, ul non liceat alicui sine con- 
sensu Episcopi, Priori et Capituli vestri infra términos Parrochiae ves- 
tras in damnum alicujus Ecclcsiarum vcstrarum novam Ecclesiam aedifi- 
care. Decernimus ergo ut nulli omnino hominum liceat prafatam Ecclesiam 
temeré perturbare, aut cjus possesiones auferre, vel ablatas rotinere, mi- 
nucre aut aliquibus vexationibus fatigare, sed omnia integre conserventur, 
vestrorum, et aliorum pro quorum gubernatione concessa sunl usibus om- 
nimodis profutura, salva Sedis Appcae. authoritate et Dioecesani Episcopi 
justilia. Si qua igitur in fulurum Ecclesiastica sascularisve persona banc 
nostra constitulionis paginara, sciens contra eam temeré venirc tentaTerit, 
secundo, tertiove commonita, nisi satisfactione congrua enmendaverit, po- 
testalis, honorisque sui dignitale carcat, reamque divino judicio existen- 
dam perpetrata iniquitate cognoscat, et a S. Corpore et Sanguine Dei, et 
Dfli Redemptoris noslri Jesuchrisli aliena fíat, atque in extremo examine 
districte ultioni subjaceat. Cunctis autem in eodem loco jura sua servanti- 
bus sit pax Dfli IStri. Jesuchrisli, quatcnus et hic fruclum bonas actionis 
percipiant, et apud districtum judicem premia iTtcmae pacis inveniant. 
Amen, Amen, Amen. 
Ego Adrianus Catholica Ecclesia Episcopus. 

Ego Waldus Pracsbiter Cardinalis, tituli Stap. Práxedis. Ego Waldus Prae- 
sbiler Cardinalis tituli Staj. Crucis in lerusalem. Ego Bernardus Pracsbiter 
Cardinalis tituli Sti. Clementis. Eg» Octavianus Praesbiler Cardinalis Stae. 
Cecilias. Ego Bernardus Praesbiler Cardinalis tituli Sti. Stephani in Celio Mon- 

* 

(1) Aiiquomodo impugnare? (3) Pote$t cum contcntu? 

'2) Deincept obtervatrft 



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Apéndices. Aúm. A XA'. 575 
te. Ego Joanes Pra?sbiter Cardinalis Sanctorum Joannis el Pauli lituli Pama- 
chü. Ego lldebrandus Prasbiter Cardinalis Basílica? XII Apostolorum. Ego 
Guido Pra?sbiter Cardiualis tituli Calísti. Kgo Joanes Prasbitcr Cardinalis li- 
tuli Sta?. Anastasiíc. Ego Guillelmus Prasbiter Cardinalis tiluli Sti. Pedri 
ad Vincula. Ego 0:1o Diaconus Cardinalis Sti. Georgi ad vellum aureum. 
Kgo Bosso Diaconus Cardinalis Sanctorum Cosma? ct Damiani. Ego Contius 
Diaconus Cardinalis Sti. Adriani. Ego Petrus Diaconus Cardinalis Sti. Eus- 
taqui juxta tcmplum Agripa?. Ego Raymundus de Arenis Diaconus Cardina- 
lis Sta?. María? in vía láctea. 

Data Sulrii per manura Rolandi Sta?. Romana? Ecclesia? Presbiteri Cardi- 
nalis et Cancel larii, X Kalcndas Julii, indiclione VI, Incarnationis Dominica? 
anno M.C.L.VIII. PonliGcatus vero Dñi Adriani Papa? lili, anno lili. Lo- 
co f sigilli 

XXXI. 

Transactio inter Sanctium C asidles Rcyem et Raimundum Comitem Barch. 
super térras Ccesaraugustce et Catatajub, sub certis condilionibus: 

anno 1157. 

Ex arch. Barcinon. Reg. fot. 18. (Bofarull, vol. 4.° fot. 243.) 

Nolum sit ómnibus hominibus lam presentibus quam futuris ad quos 
hec scriptura pervenerit, quod post mortem prestantissimi impera toris Ade- 
fonsi orta fuit discordia el controversia inter illustrem Sancium regem 
jamdicli imperatoris filium, ac venerabilem Raimundum comitem barchi- 
nonensem el aragonensium principem super Cesaraugustam et Cbalalaiub 
et ómnibus ad regnum cesarauguslanum pertinentibus que prephalus Comes 
ab ipso imperatore habebat. Tándem jamdictus barchinonensis et princeps 
aragonensis intervenienlibus plurimis sapientibus ac discrelissimis viris, 
volens cum jamdicio rege Sancio nepote suo ad finem et concordiam per- 
venire posuil hoc lotum in manu et in causimento regis jamdicli. Rex au- 
tem videns|bonam volunlatem avunculi sui comitis supradicti, ex liberalitate 
sua et sponlanea volúntate concedit et donat Raimundo primogénito filio 
jamdicli comitis Cesaraugustam et Calataiub et omnia ad predictum reg- 
num cesarauguslanum pertinencia. Quod si prediclus primogenitus filius 
comitis obierit sine legitima prole habeat predictum regnum cesaraugus- 
tanum et omnia ad ipsum regnum pertinencia Ule filius vel filia jamdicti 



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376 España Sagrada. Tratado LXXXV1Í. 

comitis qui regnum aragonensera habuerit et sic fiat per successiones pos- 
teritatis imperpelum. Ea tamcn condicione ut ipse primogénitas filias co- 
mitis aut ille filius vel filia jamdicti comitis qui regnum cesaraugustanum 
habuerit faciat hominium prenominato Sancio regí et ómnibus successori- 
bus suis qui de genere suo regnum Castelle tenuerint, et sit homo ejus de 
isto honore, excepto quod non donet nec doncnt ei vel eis potestatem de 
prediclo honore et faciat vel faciant ei inde tale servicium quod quando- 
cumque rex Sancius se coronaverit et eum vocaverit venial ad curiam 
suam el dum coronabitur ante ipsum teneat ensem. Et convenit prediclus 
Raimundus filius jamdicli comitis barchinonensis ut valeat prephato San- 
cio regí contra omnes homines exceplis hominibus suis de quibus ei direc- 
tum faceré possi. Simili modo predictus rex Sancius convenit supra scripto 
Raimundo filio jamdicti comitis ut valeat ei contra omnes homines exceplis 
hominibus suis de quibus ei directum faceré possi t. Et sic fiat per succes- 
siones sine fraude et dolo in perpetuum. Facía isla carta in mense februarii, 
in era MCXCVI, anno ab incarnacione Domini MCLVU in loco qui dicitur 
Haxama (J). Hujus finis alque concordie sunt testes visores et auditores 
comes Amalricus. Comes Poncius. Gomes don Beila. Goler Ferrandus. Gó- 
mez Gonzalvez. Albaro Pedriz. Gozalvo Gudriz. Sancius Díaz. 

Comes urgeltensis Ermengaudus. Comes Palearensis Arnallus. Cu- 
mes Melgorii. R. Berengarii. Guillelmus Raimundi. Guillelmus de Cas- 
tro-vetulo. Raimundus de Fodie-alto. Berengarius de Torroja. Palacinus. 
Furlun Acenarez. Pelrus de Castelaciolo. Galindo Xemenez de Belxid. 
Sancius Enecones. Biascho Maza. Pelrus López de Luna. 

Ego J. toletanus archiepiscopus et Ispaniarum primas subscribo. C. 
Saguntinus episcopus subscribo. Rodericus calagurrensis episcopus subs- 
cribo. Sigf num Guillelmi barchinonensis episcopi f . Sigf num Bernardi ur- 
gellensis episcopi. Sigf num comitis Amalrici. Sigfnum Goter Ferrandus. 

Petrus Dei gracia cesaraugustanus episcopus t. 

Martinus Tirasonensis episcopus audivi vidi subscripsi f . 

Sigfnum Guillelmi Raimundi. Sigfnum Gómez Gonzalvez. Sigfnum 
comilis Vela. Sigfnum comitis Poncii. Sigfnum Raimundi comes f . 

Rex Sancius. 

Sigfnum Poncü scribe qui hoc scripsit per mandalum comitis et regis. 

(1) Forsan Usame, id esl Otma. 



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Apéndices. Nám. XXXII. 



577 



XXXII. 

Condona lio decimarum monasterio Verolensi ab Epo. et Capto. Tirason. 
ubi de Catheiralis Eccles. adificatione: anuo H62. 

Ex libro diclo Privilegia Verol. monasl. fol. \ I in rcvers. 

Ad benefilia nomine suo pauperibus impendenda Verilas in Evangelio 
nos admonet dicens: Quod uni ex minimis nostris fecistis mi fecistis. Hinc 
est quod Ego Marlinus Tirasonensis Epus., Divina gralia compunclus, vohii 
seminare lemporalia pro metendis spiritualibus, de transitorio salubri consi- 
lio commulare pro eternis. Placuit igitur mi cum asensu Capituli nostri 
faceré donativum el absolutionem decimarum et primiciarum ceterorumque 
ad ius Episcopale pertinentium; Bcrole videlícet, Tradidii, Bere et Ville- 
mayoris, cum ómnibus lerminis suis, Deo et Berolensi Abbati Raimundo om- 
nibusque succesoribus eius, celerisque fratribus ibidem Deo militantibus tam 
presentibus quam futuris, salva tam in ómnibus et per omnia debita obe- 
dientía et Episcopali reverentia. Post diutinas namque vexationes et que- 
relas pro exentione decimarum ínter me et predictum abbatem habitas, ex 
nostra fratrumque nostrorum liberalilate, compositione facta, hoc intuilu 
ut rala pax et inviolabilis concordia ínter nos et nostras maneret ecclesias, 
pro tanto beneficio trecentarum ovium, cum totidem agnis, ad suffragium 
ecclcsie nostre edificando facta est nobis ab Abbate recompensalio. Et quod 
maius est ómnibus his spiritualium et temporaliura fecimus nos ad invicem 
participes beneficiorum. Stalutum est etiam quod nullum deinceps de par- 
rochianis nostris abbas sine nostra licencia, vel succesorum nostrorum ad 
sepulturam recipiat, tribus exceptis quos conslilutio Cislerciensis Capituli 
recipi permilit, et quod Berolensís Abbatia nullum in Episcopalu nostro lo- 
cum ulteríus sino nostro consensu vel posterorum nostrorum acquirat. Quod 
si lamen contigerit, vel predictorum Iocorum venditione mutatio aliquo mo- 
do facta fuerit, Tirasonensis Ecclesia jus Episcopale ex eis sibi vendícet. 

Super hec omnia Domnus Abbas et fres, sui spontanea volúntate de be- 
nigno animo addiderunt daré singulís annis ín feslo Pentecostés censuali 
debito morabetinura unum. El ut haec suprascripta compositio firma et rala 
perpetua maneat Ego Martinus Tirasonensis Epus. propria manu susferi- 

TOMO XLIX. 48 



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578 España Sagrada. Tratado LXXX VI!. 

bo. Lupus Archidiaconus f suscribo. Valenlinus Archípresbilcr f suscribo. 
Eximinus prcposilus t suscribo. Joannes Fronfini Archidiaconus f suscribo. 
Joannes Archipresbiler Agripenne f suscribo. Olio Archipresbiler Calata- 
jub f suscribo. Sancius Elemosinarius f suscribo. Siminus Operarius f sus- 
cribo. Pelrus Pelai f suscribo. Sancius Scriba f suscribo. Monscavus f 
suscribo. Marlinus Abbas f suscribo. Dominicus Agripenne. Durannus f 
suscribo. Calvelus Sacrista f suscribo. Alio f suscribo. Guarrerius f sus- 
cribo. Tcrrcnius t suscribo. Andreas 7 suscribo. Arsenius f suscribo. W¡- 
llelnio Sánele Marie t suscribo. Sancius de Belforad f suscribo. Joannes 
Amer Presbiter + suscribo. Garsia Navarro f suscribo. 

XXXIII. 

Donalio Dna. Ermisendce Dominico Sepuichro apud Calatajub, íempore 

interdicti. anno 1159. 

Ex manuscriplo Prioris Monlerde, e tabularlo Eccleáiae ipsius transcripto. 

ln nomine Dfti. Amen. Ego Armissenda mulier de Franza una cum vo- 
lúntate et amore et consilio de García Lopiz, el Uxori sue Armissenda, of- 
fero Dono, et suum verum et sanclissimum Sepulchrum Iherusalem me 
ipsa corpus et animam. Offero ibi pro anima mea et meo Sénior Don 
Franza, cui sil requies, mea hereditate quam modo habeo. In primis dono 
me ipsa cum illa hereditate quam habeo in Corna: illa casa mea qui fuil de 
Abinhiara, et illo malliolo de illa pinna (1), et illos longares, qui sunt su* 
per illa azequia, et subler illa azequia simililer. Quod similiter dono ibi 
tres pezas (2) de térra: una est illo peculiar, alia est que se tenel cum illa 
de Sancio, et illa margine et per médium ínter ambos: alia est prope illa 
vinea de Lop de Calatorab. Quod similiter dono in Calatorab una mea 
casa quam ego ibi habeo, que fuil de Juzef filio Abingemil cum ómnibus 
pertinentiis suis, quas pertincnl ad illa casa, vel perlinerc debent, cum 
pascuis, el aquis, lerminis et vineis, orlos, heremo et popúlalo. Ul totum 

(i) Vulgo el majuelo de la peña. (2) Hodic cüam in illa regioue prtedia 

Loe u lio oninino Caslellana, expressa ver- fructífera vocanlur piezas. Peculiar de quo 
bis barbaricis el lalinis. deinde loquilur ídem est ac pegujar. 



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Apéndices. Nútn. XXX1IL 379 
respondeal ad illa Casa de Calataiub de illo Sepiliere, sicul est supradic- 
lum, ut habeat et possideat illo Sepulcre me et illa heredilale predicta 
ad suam propriam volunlatem faceré, et omnes Séniores qui ibi sunt ut 
orent pro meel meo Viro Don Franza, cu¡ sil requies, amen. 

Facta est ista carta apud Calataiub menso Decembrio, VI. 0 Kal. lanua- 
rij: Sabbato, Era M.C.LXXXX.Vll, eodem anno quando erat discordia ín- 
ter Eplscopus Marlinus et Comes Barchinonensis , et erat vetilum in Cala- 
taiub^ die Sancti Johs. Evangeliste, III. 0 post natale Dfli, et fuit boc fac- 
tum in manu Dompni Bcrnardi de Ager, qui tune erat Prior Calataiub in 
Sancti Sepulcri. 

Sunt autem lestes et auditores de hoc supradictum, Petro Pardo, el 
Sancius Rafena, et Vincent Rufo Muzárabe, et Sebastian Abimbabib, et 
John. Quarton, et Justus de Codos, Guirall de Basaz. 

XXXIV. 

Concordia inter Raimnndum Comitem et Templarios super castra 

oppidorum Borja et altor um. 

Ex Arch. Barciiion., perg. núm. 230 dicli Comilis (Bofarull, vol. 4.° fol. 180.) 

Sub elerni regis nomine. 

Hec est firma concordia ac spontanea diítinilio, que facta est ínter illus- 
trem Raimundum comitem barchinonensem el aragonensium principem et 
inter venerabiles fratres sánete railicie Templi lhcrosolimilani, tam cisma- 
rinis quam ullramarinis parlibus comoranles, tam presentes quam futuros, 
super castro de Borja et ómnibus terminis ac pertinentiis ejus et super 
castro de Magallon et ómnibus terminis ac pertinentiis ejus et super omni 
bonore quem Petrus Taresa tenebat. In primis predicti frates jamdicte 
milicie parí voto communi volúntate difflniunt et dimiltunt jamdicto Rai- 
mundo comiti barchinonensi illam donatíonem sive concessionem vel laxa- 
tionem quam Petrus Taresa prenominate milicie fecit de supradictis cas- 
tellis et honoribus ac pertinentiis ómnibus, et absolvunl alque omnino deli- 
beranl domnam Taresam matrera jam dicti Pctri ab omnino (1) et fldelitate 

(1) Melius omagio. 

: 



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380 España Sagrada. Tratado LXXXVIÍ. 

quam índe fratribus predicte milicie fecerat ut ab odierno die in antea 
predicla domna Taresa ab ipsis milicie fralribus presenlibus vel íuturis ob 
hoc non requiralur aut inquietetur in perpeluum, ita dumlaxat ut predicla 
Taresa et sui heredes prenominalo comiti et suis heredibus inde atendant 
et in eorum fidelitate jugiter perseveren!. Propter hanc definitionem atque 
absolutionem superius comprehensam jam diclus comes barchinonensis prin- 
cepsque aragonensis, bono animo ac spontanea volúntate in remissione suo- 
rum peccaminum et salule anime sue, donat atque concedit jamdicle mi- 
licie et ómnibus fratribus presenlibus atque futuris ipsum castrum et villam 
quod dicitur Ambel cum ómnibus terminis et pertinenliis ejus, el cas- 
trum et villam quod dicitur Alberith cum terminis et pertinenliis suis, el 
Cabannas que sunt ínter Novellas el Mallen (1) cum terminis et perlinentiis 
suis. Laudat etiam atque concedit ejusdem milicie fratribus ipsam com- 
mutationem vel excambiationem quam predicti fratres mililie Templi fe- 
• cerunt cum Ospitali Iherosolimitano de Mallen per Novellas. Et sicut pre- 
fata castra et ville terminantur et suis undique afrontationibus ambiunlur 
ita donal et laudat jamdictus comes supradicta omnia potenter et integre 
prelibate milicie et fratribus universis in bereditate propria franca el li- 
bera et ingenua cum ómnibus eorum pertinenliis et cum ómnibus in se 
existentibus vel ad se qualicumque modo perlinentibus, cum populatts et 
heremis, v cum aquis et aqueductibus, cum pratis et paschuis montibus et 
planis, cum ómnibus ingresibus et egressibus, sicut comodius et utilius ad 
Dei bonorem ac prephate milicie utilitatem- intelligi potest vel nominan 
bona fide absque malo ingenio. Si qua autem persona presenten) dona- 
tionem alque diflinilionem disrumpere vel infringere templaverit in du- 
plo eam componat, et hec donationis si ve diffinitionis scriptura omni tem- 
pore maneat Orma. Que facta est apud Barchinonam in manu dompni 
Petri de Castiliano tune magistri Barchinone et Aragonis, nobilisque Beg 
magistri Provincie, ac fratris Rigalii vicarii qui tune Novellas tenebat, nec 
non el fratris Frodolonis, ac fratris Eimerici de Torreies, et fratris Pon- 
en' Dolon, fratrisque Guillelmi Dalbax, et aliorum fratrum cum prediclis 
fratribus commorantium (2). XII spilicet kalendas augusli anno ab incar- 
natione Domini millesimo CLI. 
Sigfnum Raimundi comes. 

(2) In edilione Bofarull dicitur Matleu. (2) Commvtanlium, 



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Apéndices. iVúm . XXXI V. 58 1 

Sigfnum Petronelle regine Aragonensis que hoc laudat et firmal. 
Hujus reí sunt testes visores et auditores Arnallus Mironis comes palea- 
rensis: Guillelmus Raimundi Dapifer: García Orliz: Bernardus de Belog: 
At Orella; qui hec viderunt et audierunt et proprüs manibus confirmave- 
runt. 

Sigfnum domne Tárese que hec laudat et propria manu confirniat. 
Sigfnum Raimundi de Pugalt. 

Sigfnum Arnalli de Lertio. Sigfnum Raimundi de Villa de muís. 
Sigfnum Garcia Orliz. Sigfnum Bernardi de Bellog. Sigfnum Arnalli Mi- 
ronis comitis Palearensís. Sigfnum Guillelmi Raimundi Dapiferi. Sigfnum 
At Orella. Sigfnum Poncii scribe qui hoc scripsit die annoque prefato. 

XXXV. 

Donatio hcereditatum cuyusdam surraceni dicli Ayumladron: H70. 
Ex. libro Verol. monast. diclo Privilegia, qui in tabulario Reg. Acad. noslraeserv. 

In Xpi nomine et ejus gratia. Ego IldephonsusDei gralia Rex Aragonen- 
sis, Gomes Barchinon et Marchio Provinlic fació islán carlam donationis et 
confírmationis vobis Artaldo de Alagon et uxori vestre Dopna Tola. Pla- 
cuit mi bono animo et spontanea volúntate el propter mulla servicia que 
michi (sic) habetis facta et cotidie facilis, quod dono vobis ad veslram pro- 
priam heredilatem ipsos fílios de Aiumladron, cum tota illa hereditate que 
fuit de Aiumladron, sicut filii sui sunt ad islam diem de illa hereditate 
tenentes. Et dono vobis super scriplos Olios de Aiumladron cum tolo illo 
debito et facendera, et cum tolo alio servicio quod mi faceré debent. Su- 
prascripla aulem donativa tota ab integro fació ego Rex vobis Artallo de 
Alagon et uxori vestre Dona Tola, ut vos et filii vestri et tota generalio et 
posteritas vestra habeatis ad veslram propriam heredilatem pro donare, 
pro venderé et pro inpignorare et pro faceré inde totas vestras volúntales. 

Sigfnum Ildefonsi Rcgis Aragonum, Comitis Rarchon. et Marchionis 
Provincie. Facía carta in Cesaraugusta ij kal. Octobris Era MCCVI1I. 
Regnantemc Rege et dominante in Aragón et in Barchonona et Provincia. 

Episcopo Petro in Cesaraugusta. Epo Slefano in Oscha. Berengario 
Traite Dni. Regis electo in Tirassona. A r na Ido. Mironis Comité Palar 



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382 España Sagrada. Tratado LXXXVJI. 

Seniore ¡n Hiela. Blasco Romeu muyordomo in Cesaraugusla. Petro de 
Arazuri in Oscha et in Darocha. Fortuno Aznariz in Tirassona. Pelro de 
Castello Azol in Calatajube. Ximino d'Orrea in Epila. Petro Ortiz in Aran- 
da. Blasco Maza in Boria. Aitaldo in Alagon. Galindo Xemenez in Belxil. 
Ximino d'Artusela slando Alferiz Dni. Regis. Ego Bernardus de CaÜdis scri- 
ba Dni. Regis scripsi hanc cartam et feci boc sigtnum. 

XXXVI. 

lldephonsus II Arag. Rex, sarracenomm exaricorum decimas Eccles. 

tribuit Tyrasson. 

Ex arch ejusdem Ecclcsiac. 

Anno ab Incarnalionc Domini MCLXXII, die III, Augusli. 

Notum sit ómnibus hominibus presen l i bus at que futuris (1) quod 
contentio vertebatur ínter loannem Tirasonensem, et Parroquianos eius- 
dem Episcopalus: conquerebantur namque dictus Episcopus et sui Cíe- 
rici, quod Polestates, el alij Milites; nec non el Burgenses, dabant he- 
redi ta tes suas et honores ad excolendum, et laborandum suis exarichis 
sarracenis, nec dabant decimaru, vel primiciam de illa parle heredila- 
tum, vel bonorum, quam sui exarichis (2) sarraceni laborabant, et ex- 
colebant. Similiter sarraceni de hasreditatibus, quas emebant á (ihrislianis, 
vel accipiebanl in pignore, decimas, vel primitias, non solvebant, et sic 
Maneta Maler Ecclesia defraudabatur sua decima, atque primitia. Qua 
propter Ego Aldephonsus, Rex Aragonensis, Comes Barchinonensis, atque 
Rosilionis, et Marchio Provintie, una cum consilio, et laudamento nobi- 
iium curie mee dono, laudo, et in perpeluun dono, Deo, et Ecclesie Sáne- 
te Marie de Tirasona, et Episcopo, et Clericis, et ómnibus successoribus 

(!) Híbc seriplura valde viliala appa- Capitulum eam typis excussit in collec- 

ret. Annus ¡n principio apposilus (a quo tione quadam instrumentorum, versus fi- 

vel qua d<* causa nescilur) cum Era poste- ncm sa?cul. XVII; eam quoque. P. Ar^a<*2 

riori vix couvonit. Aulhenliea Cursan in eeidit, sed cliam calamistris scalenleni. 

archivii excidio periit. ^2) Alias czagigis. 



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Apéndices. Nám. XXXM. 385 
suis eiusdem Ecclesie concedo, ut de hinc antea nulla movealur eis ques- 
lio, vel controversia super decimis, vel primitiis totius Episcopatus sui, 
(|uod fideliter decime ct primilie eis donentur scilicet de omni honore, et 
de bereditate Christianorum a sarracenis empta, vel pignore accepta; et 
de ómnibus bonis, unde ipsi Séniores redditum accipiunt á sarracenis. De 
illis vero hereditalibus, vel honoribus que fuerunt quondam sarraceno- 
rum, et postea in manum Christianorum devenerunt, vel devenerint, unde 
semel Ecclesia decimam acepit, integras decimas et primitias Ecclesiis 
concedo, tam de parte christianorum, quam de parte sarracenorum. Hac 
¡laque presentí pagina in perpetuum valitura statuo, et sub obtentu de- 
bite fídeiilalis omni mando, atque precipio, quod nullus unquam mi- 
les, vel alius homo tam ausus, tam presuntiosus inveniatur, quod de- 
cimas, vel primitias, que usibus Sanctorum sunt dedícale, et á me (ul 
supra dictum) eis sunt concesse, ulla ratione audeat retiñere, nec ulla 
caliditate, vel machinatione matrem suam Ecclesiam decimis, vel pri- 
mitijs, audeat defraudare. Quisquís veró contra hoc meum dccrelum, 
el mandalum venire presumpserit, ut transgessor mei precepti, meam 
iram incurrat, et mee indignalionis vindictam asperrimam senliat. Illud 
eliam quod super eisdem decimis atque primitiis Aldephonsus Abun- 
culus meus, qui Tirasonensem civilatem, per Dei gratia, de potestale 
sarracenorum liberavit, staluit, atque precepit, íirmum et illibalum ser- 
vari precipicio. Preterea quecumquao bona, quascumque possessiones 
prefata Ecclesia Sánete Mario de Tirasona, et Episcopi eiusdem Ecclesie, 
largitione, et concessionc antecesorum si ve etiam alíorum virorum donatio- 
ne, vel quocumque alio modo in presentiarum habent, et possident, vel 
in antea Deo annuente aliquomodo adquírere poterunt, laudo, et in pre- 
sentí scripto concedo et firmo iam dicte Ecclesie, et memora to Episcopo, 
ct successoribus suis in perpetuum babeadas: Hoc quoque huic confirma- 
tioni addiblo, quod si aliqua Ecc esiastica, Secularisvc persona, iam dictam 
Ecclesiam, vel Clericos super iam dictis decimis, vel primitíjs vel alijs pos- 
sessionibus suis vel rebus temeré inquietare vel perturbare presumpse- 
scrit, quod meum araoren perdat, et insuper millo Morabetinos mihi pectet. 
Sígnura t Aldephonsi Regís Aragonum, el Comiti? Barchínon, et Rosilío- 
nis, et Marchio Provincie. Facía caria apud Cesaraugustam menso 
Augusli EraMCCV. Regnante me Aldephonso Rege in Aragone, et in Supe- 
rarbi, el in Ripacurlia, et in Barchinon et in Rosclione, et in Almijano, 



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384 España Sagrada. Tratado LXXXVÍL 

et in Provincia. Episcopo Petro íd Cesaraugusta. Episcopo Ioanne in Tira- 
sona. Episcopo Stephano in Hosca. Episcopo Guillermo Pelri in Lérida. 
Comité Arnaldo Mironis Paliarensis, in Riela. Blasco Rcmon in Caesarau- 
gusta. Petro Ortiz in Aranda et in Fontes. Artallo in Alfallo. Blasco Maza 
in Borja. Ximeno Romeri in Tirasona. Petro de Castellacol in Calatayub. 
Petro de Arazuri in Daroca, et in Epila. Peregrin de Caslellazol in Barbas- 
tro. Marco íd Hosca. Gambalt in Benabent, et in Beldens. A luda in Sors. 
Gonzalbo Capellino slando Alferiz Domini llphonsi Regís. Ximeno de Ar- 
tusella, Mayordomo. Ramón Per Zabalmedina in Cesaraugusta. Ego Mi- 
chael scriba hanc carlam scripsi, et hoc signum fecit t. 

XXXVII. 

Dona fio Petri Monter Monasterio Verolensi titulo precario , anno H74, in 

qua quídam Frontinus testis apparet. 

Ex libro diclo Privilegia monast. Verol. 

In nomine Domini. Ego Petras Monter et ego Dona María pro redemptio- 
ne animarum nostrarum et parentum nostrorum offerimus et damus nos me- 
tipsos cum J. filio nostro, et quidquid habemus et in autem babebimus tam 
in hereditalibus quam in certis nostris facultatibus, Deo el Sánete Marie de 
Berola, in manu et potestate Raimundi Abbatis ciusdem loci et omnium fra- 
trum suorum. Et sic damus bcreditatem nostram de Vera et alias ubicum- 
qua habemus et habere debemus vobis Domino Raimundo et vestris fra- 
tribus, ut deinceps non demus de illís nec de nostro avere alicui parenli 
n islro vel alii nec alienemus nisi consilio vestro et volúntate fratrum ves- 
trorum. Et ego Raimundus Abbas, consensu et volúntate fratrum nostro- 
rum, recipio vos Petrum Monter et uxorera vestrum Mariam, cum filio 
vestro J. in ómnibus beneíitiis nostri ordinis, et insuper ad sustentationem 
presentís vite in victu, et vestilu unam vineam que dicitur de Caslcllo et 
xx." (sic) oves et unam equam et unum iugum boum, el isla modo lantum 
damus, vi. vero caphicia (1) de annona, médium tritíci et médium ordei, 

(I) Caphicium, vulgo cahis, est men- quidem consta! qualuor modüs seu fanecis 
sura cerealium apud Aragoncnscs, quse (vulgo fanega»). 



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Apéndices. Nüm. XXXY1L 585 
el istam cenam singulis annis damus. Et Ego Petrus Monter, postquam 
bene dicitis et benefacitis, proraito vobis ut sim fidelis et obediens in óm- 
nibus vestris ncgotiis sicuti frater vester et filius. Et fació convenientia ut 
si prior obieril uxor mea Maria, accipiam statim habitum vestri ordinis, et 
similiter si ego prior obiero illa accipiat habitum. 

Hujus donationis et convenientie sunt fideijusorcs, a fuero de térra, ex 
parte abbatis Petrus filius de Galin Navarro; ex parte Petri Monter et 
uxorís eius Marie et J. filij Fortun Sanz do Vera. Testes buius reí. viso- 
res et auditores sunt Frontín sobrinus de Fortun Sanz, et Sancho Se- 
raenone de Trasmoz. Facta carta Berole, Era MCCXII. 

XXX VIH. 

Jldephonsus íí Arag. Rex populum de Verola et olios monasterio donal, 

anno 1 177, magnis cum prküegiis. 

Ex libro diclo Privilegia Vcrol. monast. fol. 44 vso. 

In nomine sánete et individué Trinitatis, Patris et Filii et Sp. Sti. 

Ego Udephonsus Dei gratia Rex Aragonum, Comes Barchinonensis et 
Marchio Provincie fació hanc cartam donationis et confirmationis Deo et B. 
Marie de Berola, et vobis Guillermo Raimundi eiusdem loci Abbati, et fra- 
tribus vestris ibidem Deo servientibus, tam presenlibus quam futuris. Pla- 
cuit michi bono animo atque libenti et spontanea volúntate, et propter 
amorem Dei et Sánete Marie, et pro animabus patris et matris mee, et om- 
nium parentum meorum, quod dono atque in perpetuum concedo vobis lo- 
cum illum qui dicitur Berola, in quo fundatum et constructum est monaste- 
rium prenominate S. Marie de Berola, cum ómnibus terminis et pertinentiis 
seu adiacenciis suis, integriter atque potenter. Similiter dono, laudo atque 
in perpetuum concedo vobis Veram, Villamaiorem, Mazalchorais, Pinellum, 
cum ómnibus terminis suis et pertínentiis. Supradicta inquam omnia dono, 
laudo atque in perpetuum concedo Domino Deo et B. Marie de Berola et 
vobis Guillermo Raimundi, eiusdem loci Abbati, et fratribus vestris ibidem 
Deo servientibus, presenlibus atque futuris, cum ómnibus terminis et per- 
tinentiis seu adiacentiis suis, heremis et populalis, plañís atque montanis, 
pratis, pascuis, aquis, aquarumque montibus, süvis, gairicis, lignaribus, 

TOMO XLIX. 49 



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386 España Sagrada. Tratado LXXXVíi. 

azequiis, et cura ¡ntroitibos et exitibus suis, et cura ómnibus aliis que asura 
hominum pertinent et pertinere debent, et sicut melius dici et intelü'gi po- 
test ad vestram voluntatem et salvamenlum. 

Preterea laudo atque in perpetuum vobis concedo donalionem illam de 
Ferraría, quam fecit Rex Sancius et Comes pater meus vobis et Ecclesie S. 
Marie de Berola, cum his scilicet terminis; a Pinna serrada usque ad Ca- 
larizos de Calcina el Foi de Borda et vallem de avellana, a Toricella in io- 
tro et vallem de Linares cum Trevigno intro stantibus. 

Laudo etiam atque concedo vobis Perillosam cum terminis heremis et 
populatis, scilicet a Pinna de águila usque an Pinnam perforalam,et a cas- 
talio de Oliveto nsque ad Chovas de Mondas. 

Addo insuper prediclis donalionibus et conflrmationibus ut fralres milicie 
Templi nullam decimam possint exigere a vobis de donativo illo de Bera, 
quod ego feci vobis, nec de aliis donalivis, que paler meus vobis fecit; vel 
ego aut succesores mei divina inspirante gralia facluri sumus. 

Concedo etiam et laudo vobis donalivum illud quod fecit pater meus Gar- 
cie Sancij d'Osa de illa salina de Pola. 

Dono insuper vobis atque concedo ut ab bac die in antea nullus homo 
sit ausus casas vestras, vel grangias, vel cabannas quas in totoregno nostro 
habetis vel habituri eslis violenter intrare, frangere vel disrumpere, vel 
nomines, vel ganalum, vel aliquid aliud per vim extrabere. lia inquam 
precipio ut quicumque contra banc meam voluntatem iré presumpseríl, 
perdat meum amorem et pectabil mi mille áureos, et insuper habebo inde 
querimoniam, tamquam de invasione proprie mee domus, et quantum de 
veslro accepit in duplum vobis restiluat. Si vero ganatum vestrum cum alio 
extraneo mixtum fuerit, et hac de causa eum vobis reddere noluerit, man- 
do ut in sola fide vestra vel unius fratris ex fratribus vestris, absque alio 
•uramento, donet vobis et reddat quantum dixeritis esse vestrum. Et si quis 
pro aliqua re vel calupnia vos inquielaverit, et ad iuditium perlraxerit pro 
magna vel parva re, si res pergrandis fuerit et iudices mei judicaverínt 
ut in solo verbo abbatis, si vero mediocris vel parva fuerit mando ut in 
sola veritate unius monachi vel fratris vestri ordinís, absque alio juramen- 
to et sinc aliis testibus, vestra causa et vestrum iuditium defíiniatur, nec 
per peschisam veritas possit sciri. Ganalum vero vestrum similiter mando 
ut secure pascat in tota noslra térra, ut nullus sil ausus ei pascua prohibere 
tamquam nostro proprio. Hoc idem dono vobis et concedo in montibus et in 



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Apéndices. Núm. XXXVW. 387 
silvis et in aquis que sunt in Iota nostra térra, et quod tos ñeque vestri 
nec ullo vestro avere non donetis portalicos, ñeque alios ullos usus in tota 
nostra térra. Et quod si aliquis miles vel pedones mch. hñt (1) ad vos ve- 
nerit, et vobis recipere eum placuerit, si ahcui umquam forifecit per hoo 
non respondeatis. 

Insuper recipio vos et domos vestras et ganatum vestrum et bmnem rem 
vestram in mea protectione, et in meo guizonatico et in defensione sicut 
meam propriam causara . Predicta vero omnia donativa et concesiones do- 
no, laudo atque in perpetuum concedo Domino Deo et Ecclcsie S. Marie de 
Berola et fratribus ibidem Deo servientibus presentibus atque fuluris, ut 
babeant et possideant libere et quiete omni tempore ad suam propriam he- 
reditatem, pro faceré inde omnes sus volúntales absque ullo impedimento 
et absque omni mala voce per sécula cuneta. Salva mea Gdelitate el de tota 
mea posteritate per sécula cuneta, amen. 

Dono etiam nunc de novo atque concedo iam diclis fratribus illam defle- 
sam que est ante porlam de Ferraría, ut nullus bomo ibi miltat suum gana- 
tum vel bestias ad pascendum, quod qui fecerit perdat ad minus una capeza 
(2) de cualicumque gánalo vel besliarum ibi miserit. El si ullo propter boc 
iam dictos fratres pignoraverit, quicumque fuerit M. solidos mi pectabit. 

Signum f Ildefonsi, Dei gratia Regís Aragonensis, Comitís fiarchinonen- 
sis et Marchionis Provincie. 

Signum f Pelri Regís Aragonum et Gomitis Barch. 

Facta carta apud Tirassonam, mense Junii, Era Mlla. CC XV post habi- 
tara colloquium inter illustrem iam diclum Ildefonsum Regem Aragonen- 
sium et Ferlandum Ispaniarwn Rcgem et Aldefonsum Regem Castella- 
num (5). 

Regnante me supradicto Rege Ildefonso in Aragone in Barchinona et in 
Provincia. 

Episcopo Petro in Cesaraugusta. Epo. Stephano ín Oscha. Epo. Johanne 
in Tirassona. Berengario Montis Aragonis Abbaie electo in Lérida. 
Blasco Romeu per manum Regis stante Seniore in Cesaraugusta. Marcho 



(1) Monachut honarttl id est monachus (3) Nolandum quod Aragonensis cons- 
honorarios seu confraler. tanter dicitur lldefonsus, Caslellanus vero 

(2) Barbara vox, id est capul, vulgo Aldefonsus, secundum variam regionum 
mbexa. pronuntiauonem. 



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388 España Sagrada. Tratado LXXX VIL 

Ferriz in Oscha. Xemeno Romeu in Tirassona. Petro de Castelazol ¡n Cala- 
taíub. Petro Roderici in Daroca. Michaele de Sánela Cruce in Turol el in 
Fariza. Petro Ortiz in Aranda. Xemeno de Virera in Epila. Arlalio, alferiz 
Regís, in Alagon. Blasco Mac,a in Burgia. Gombaldo de Benavent in Bel. 
Loairench filio Petri lubiz in Luna. Pelegrino de Castroazol in Barbastre. 
Fortunio de Stada iu Stadela. 

Sigtnum Berengarii de Parietibus, Notarii Domini Regís, qui hanc car- 
taro mandato eius scripsit, mense et anno quod supradixit. 

XXXIX. 

Absolutio a prautatione decimarum Verolensi monasterio largita: 

anno H79. 

Ex libro dicto Privilegia Verol. monasl., fol. 42. 

Quoliens illud a Nobis pelitur quod religioni el honestati convenire dig- 
noscitur animo nos decet libenti concederé et petenlium desiderüs congrnum 
impertir! suífragium. Hinc est quod ego Johannes Dei gralia Tirasonensis 
Epc, communi consensu fratrum meorum omnium canonicorum Tyraso- 
nensis EcclesioB, videlicet Eximini Prioris, et Arcbidiaconorum, Arnaldi sci- 
licet et Joannis, et omnium aliorum, concedo Ubi W. R. Berolensi Abbati 
et ómnibus succesoribus luis in perpeluum sustituendis, et vobis dilectis fi- 
liis ejusdem loci monachis, et universis succesoribus vestris in perpeluum 
ibidem substituendis, libenler et ingenue decimas et primicias et quarlas 
Episcopales et omnia jura Pontificaba, que ad Nos olim speclabant vel 
spectare debebant, in his videlicet locis Bera, Villa majore, Bona maosio- 
ne, Pillosa (1), Novercas, Olbega, remisis penilus et sopitis querelis, quas 
super predictis decimis et primiciis et sepulluris usque ad hanc diem de 
vobis habuimus. Hec omnia vobis ita cum omni integritate concedimos, 
ut in pace teneatis et possideatis perpetuo, sine prejuditio illarum pactio- 
num, que ínter vos et bone memorie Domnum Martinum Tyrasonensem 
Epum. pradecessorem nostrum intercesserunt (i). Et ut islius scripli nostri 

(1) Purullosa, hodic Purujosa. (2) V. ¡nslrum. n.° XXXIU, buyus apénd. 



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Apéndices. A'tíiw. XX XIX. 589 
pagina firmón soliditate consistat, Ego ídem Johannes Tirasonensis Eps. 
suscribo f et sigilli mei munimine confirmo. 

Et ego Eximinus Prior suscribo f (1). 
Ego Arnaldus Archid. suscr. f Ego Berengarius suscr. f 
Ego Garsia Ortiz Archid. suscr. t Ego Sanctius de Cascant suscr. f 
Ego Petrus Arcez, Calataiubensis Ego Johannes Amelius suscr. f 

Prior ,suscr. t Ego Johannes de Molina suscr. f 

Ego Valentinus Archipresb. suscr. f Ego Mons Cajus suscr. f 
Ego Ferrandus suscr. t Ego Calvetus suscr. f 

Ego Johannes Archid. suscr. Ego Vitalis suscr. t 

Ego Garsias Frontinus suscr. t Ego Lupus de Calcena suscr. f 
Ego Bartholomeus Archipresb. sus- Ego Dominicus suscr. f 

cribo, f Ego Guillelmus suscr. f 

Ego Forto Rotbert suscr. f Ego Yreneus suscr. f 

Ego Magíster Johannes suscr. f Ego Sanctius precentor suscr. f 
Ego Helias suscr. f Ego Martinus suscr. f 

Ego Guerrer suscr. t Ego Romeus suscr. t 

Ego Blascus suscr. t Ego Guillermus de Gasifer suscr. i 

Ego Raimundus de Aierb. suscr. t Ego Petrus de Dona Palaciana sus- 
Ego Andreas suscr. f cribo, i 

Ego Magr. Hugo suscr. Ego Petrus de Guillermi Arnalt sus- 

Ego Sanctius de Belforat suscr. f cribo, t. 
Ego Atho suscr. t Ego Dominicus de Calat suscr. t 

Ego Arnaldus Guillermi suscr. t Ego Durandus suscr. t 
Ego Petrus de Sera suscr. t Ego Petrus Sacrista suscr. t 

Facta carta Era MCGXYI1I indictione xi anno ab Incarnatione Dominí 
MCLXXVIH, xiij die Kals. Febr., luna vuj die Sabbati. 



(2) Grato animo réspice floren tissimum ginta Canonicis subscribentibus constan - 
Turiasonensis Ecclesiaj stalum , quadra- lem: ínter eos dúo Magistri titulo donantur. 



ni 



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390 



España Sagrada. Tratado ZXXXK//. 



XL. 



Tratuaclio inter Clericos parrockim SU. Petri Francorum de Calat. et 
Canónicos Sancti Sepulchri: anno 1178. 

Ex manuscriplo Priora Móntenle etabulario su» Eeclesie parüm transcripto. 
Confirmandum et testimonio scripti 

Praesentibus igitur pateat, et futuris quod controversia facta fuit ínter 
Bernardum Priorem Sancti Sepulchri, et Clericos Sancti Petri de Calataiub, 
super Ecclesia de Modra, ¡n praesentia Dfli Berengarij Tarracon. Arcbip. 
Conquesti sunt enim Clerici S. Petri, et dixerunt quod praedicta Ecclesia de 
jure eorum extitit, et ad ius illorum semper spectaverat, pars vero adversa 
evidentissitnis ralionibus in contrarium aliegaverat. Tándem cum Dos Ber 

rengarius controversiam Dno Petro Caesaraugustano Epo, de- 

legaret terminandam, Dfts vero Caesaraug. Eps. adveniens apud Calataiub 



nientia assessorum suorum, videlicet Dfli Ioannis Tirasonensis Epi. et Gui" 
llermi Caesarg. Archidiaconi, et Petri Segontini Archidiaconi, et Bartbo- 
lomei Archípresbiteri, et Petri Garsiae Prioris, et aliorum quam plurium 
proborum Clericorum, ínter iam dictum Priorem S. Sepulchri, et Clericos 
S. Petri, tractavit de concordia litelam sub ciñere sepulta. 

Concordia vero modus talis processit, quod Clerici S. Petri quidquid ju- 
ris habere affirmaveraot in sxpedicta Eccla., vel babere videbantur, totum 
spontanea volúntate dimilterent, et Bernardo Priori S. Sepulchri et suc- 
cessoribus eius iam dictam Ecclesiam cum ómnibus oblalionibus defunc- 
tionibus, decimis, primiciis, et suis pertinenliis jure perhenni in perpetuum 
concederent. 

Hanc autem ex concordia factam donatiohcm Dñs Johannes Tirasonensis 
Eps., bono animo et spontanea volúntate, cum assensu, et volúntale tolius 
Calataiubensis Capituli, Bernardo Priori S. Sepulchri, et successoribus eius 
in perpetuum concessit, laudavit, et in praBsenti tradidit, tali modo ut dic- 
tus Prior S. Sep., et successores sui Dflo Johanni Tirason. Epo., et succes- 
soribus eius coBnam, et quartas suas in eadem Ecclesia fideliter persolvanti 





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Apéndices. Núm. AL. * 391 
et omnia jura episcopalia observent, et observan facían t. Ut autem firma 
sigilli mei, et Dfli Petri Cesaraug. Epi. impressione signamus. 

Huius concordias, si ve donationis testes sunt visores, el auditores 
Domnus Blasco et Domnus Elias Ti raso n. Eccl. Canon ici. 
De Clericis vero Calalaiub. Raimundus de Basaz, Fernandus Sci. Salvato- 

ris, Sancius Sci. Salvatoris. 

Actum est anno Incarnat. Dñicaí M.°C. 0 LXX.°VUt. 0 sub Era M.CC.XYI, 
in mense Junio, iu octavis Apost. Petri et Pauli. 
Fgo Jobannes Tirassonensis Dei gra. Eps. boc tam scriptum quam donati- 

vum laudo, et propri® manus suscriptione f confirmo. 
Et Ego Petrus Cesaraug. Eps. in testimonium suprascripti coram me facli 

propria manu f subscribo. 
P. Seguntinus Archs. confirma!. 

Raimundus Scriptor hanc carlam scripsit, et hoc signum f propria manu 
fecit. 

Data apud Calalaiub. 

XLI. 

Ildepkonsus 11 Arag. Rex sarracenorum de Vera agros et omnia bona 
Verolensi monasterio donat: anno i 194. 

Ex libro dicto Primlegi* eiusdera monasterii, fol. 15 verso. 

Sil notum cundís quod Ego lldefonsus Dei gratia Rex Arag. Gomes 
Barcb. et Marchio Provincie, ob remedium anime mee et parenlum meo- 
rum, dono atque in perpetuum concedo Dno Deo et Guillermo Raimundi 
Abbati de Berola, et toti ejusdem loci con ven luí, omnes heredilales et do- 
mos, et omne heremum et popula! um, et quidquid sarraceni de Yera ha- 
bebant et tenebaut in aquis, et tenis, et berbis, et arboribus, et pascuis 
et vineis, et in ómnibus aliis que supradictis sarracenis pertinebant, et 
eorum usibus pertinere debebant in Vera et eius termino, sicut melius 
ipsi sarraceni habuerunt et lenuerunt, i ta ut de celero jam dicti sarra- 
ceni nichil ibi vobis et vestris demandare possint aliqua ralione vel me- 
dio. Insuper convenio vobis bona fide quod faciam vos el vestros secaros 



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392 España Sagrada, Tratado LXXXVIL 

el liberos de illis morabetinis quos Episcopus et conventos Tirassonen- 
sis (1) a vobis exigebant pro Micaele de Valamazano et uxore sua, Ha quod 
de cetero non tcneamini eis responderé, nec ipsi habeant poteslatem illos 
morabetinos a vobis exigere propter hec supradicta. 

Ego Guillermus Raimundi iam dictus Abbas de B eróla, et lo tus conven- 
tus eiusdem loci absolvimus vobis Dño Regí supradiclo et vestris, quidquid 

nos habere debemus ulla ratione vel medio (2) sicut ad nos per- 

tinet per donalivum quod nobis fecerat Micbael de Valamazano in suo tes- 
tamento et sua uxor María Gomiz. 

Sígfnum Ildefonsi Regís Aragonum Comüis Barcb. et Marchionis Pro- 
vincie. 

Facta carta apud Alfagerin, mense Septembris, Era MCCXXXII, regnante 
me Rege in Aragone in Barcbinona et in Provincia. Epo. J. Frontini in 
Tirassona. Epo. Raimundi in Cesaraugusta. Episcopo Ricardo in Oscha. 
Ferrando Roderici stante seniore in Turollo et in Darocha et Calatajub. 
García de Albero in Aranda. Micaele de Sla. Cruce in Borgia et Epila. 
Tarino in Tirassona. Berengario de Atenga in foera et in Alfagerino. Ar- 
lado in Alagon. Petro Cesse stante maioridomo Regís. 

Signum Berengarii de Parietibus notarii Düi Regís qui banc cartam eios 
mandato scripsit. 

XLH. 

Donatio seu infendatio oppidi de Leitago cuidam nobili, qui ejus dominium 
transferí monasterio Yerolensi: 111)1. 

Ex libro diclo Privilegia monast. Verol. fol. 79. 

Sit ómnibus notum et manifestum quod ego llf. (Ildefonsus) Dei gratia 
Rex Aragonum, Comes Barch. et Marchio Prov. pro me et per omnes suc- 
cesores noslros dono, laudo et concedo, et per hanc scripturam confirmo 
Ubi Michaeli de Valamazano omnique generalioní et polestati tue in per- 
petuum, castrum et villam de Leitaco cum ómnibus introitibus et exitibus, 

(1) CapituJumsub Canónica Aujusli- (2i Sunt aliqua verba c pergameno 
niana vivenitm conventum vocal. abrasa. 



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Apéndices. Núm. XLÍÍ. 393 
cum hominibus el feminabus ibi nunc el de cetero habitan tibus cum aquis, 
pascuis, sílvis et nemoribus, et cum ómnibus terminis et pertinenliis su¡9, 
hercmis et populatis, cullis et incultis pertincntibus de jure eidem castro 
et ville. Hoc modo videlicet, quod tu et gcneratio tua et póstenlas habea- 
tis, tonealis atquc possidcatis perpetuo jure hereditario prediclum caslrum 
et villam; sub hoc lamen pacto etconditione, quod semper lu, et quicumque 
successorum tuorum profatum oppidum et villam tenuerit facialís per me 
et per succesores noslros de castello illo pacem et guerram quoliescumque 
a m;\ vel a meis, vobis mandalum fuerit. Nec ctiam umquam tu vel tui 
faciatis guerram nec malum mi vel raéis vel Ierre mee aliqua racione si ve 
occasione, nisi ego vel mei te vel luos de propriis hereditalibus exheredare- 
mus, ita injuste quod non vellem audire vel faceré directum in Curia nos- 
tra. Prefatum autem castellum et villam cum ómnibus suis pertinenliis, 
prout supra diclum cst, dono et concedo tibí Michacli de Valamazano óm- 
nibus que generationibus et posteritalibus tuis pro donativo propter quod 
michi fideliler servís et per excambio illius tuc heredilalis quam habes in 
Limpiaco (1) quam michi donas et a te illam Ego recipio, ac habeo, et 
data est michi, salva tamen mea meorumque fídclilatc per sxcula cuneta. 
Dat apud Calat. mense Septembris Era MCCXXVI1I. 

Sigfnum llf. Regís Arag. Comilis Barch. March. Prov. qui hoc laudat 
et confirma t. 

Hujus rei testes Joanne Frontino existente Episcopo in Tirasona. Raí- 
mundo de Castellazolo in fresara tigusta. Ricardo in Oscha. Fernando Rodé- 
rici existente Scniore in Calalaíub et in Daroca. Br. (Berenguer) d'Atencia t 
in Cesaraugusta et in Aima (2) García Urtiz in Aranda, ipso W. de Va- 
lamazano in Epila et in Orrea. 

Signum loannís de Berachio Dní. Regís notarü, qui hoc scripsít, mense et 
Era que supra. 

Translatio dominii et homagium faduin Xbbali. 

In Dei nomine. Notum sit ómnibus hominibus, quod ego Michael de Va- 
lamazano, et ego María Gómez uxor eiusdem Michacl, cum filüs nostris 
Petro de Valamazano et Valerio et Sandia Gómez, damus et offerimus bono 

(1) Vicus Lumpiaque. (2) Forte Aiorv? 

TOMO XLIX. 50 



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394 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 

animo el spontanea volúntate, pro remisione omnium pecatorum nostrorum 
ct parentum nostrorum, 0co et Sánete Marie de Berola ct W. R. abbati 
eiusdem loci et fralribus ibidem Deo servienlibus, tam presenlibus quam 
futuris, castrum et villam de Leilago, quam dedit nobis lldephonsus Reí 
Aragonis. Hanc inquam villam et castrum damus, cum ómnibus introito 
bus el exitibus suis, cum hominibus et feminabus ibi nunc et de cetero 
habitantibus, cum aquis et molendinis, pascuis, silvis, nemoribus, vi neis et 
cum ómnibus pertinentiis et lerminis suis, heremis el populatis, cultis el 
incultis, pertinenlibus eidem castro ct ville ut habeanl ea el possideant, 
predictus Abbas et fratres de Berola perpetuo iure hereditario ad faciendum 
in propriam voluntalem suam, venderé, impignorare et daré, et quidquid 
eis placueril faceré per sécula cuneta, amen. 

Et quicumque voluerit hoc donativnm violare vel infringere sil anathe- 
matizatus, el maledictus, cum Datan el Abiron, quos vivos absorvuil Ier- 
ra. Et sunt lestes et cabezaleros de boc donativo, qui viderunt et audie- 
runt, Dopnus Anaia et Dopnus Sancius, cognati eiusdem Michael de Yala- 
inazano, et Petrus López qui tenebat castrum illud per Michaelem de Va- 
lamazano, et fecit de illo homagium Abbatti (I). 

Factum esl hoc donalivum in mense Novembris sub era MCCXXXI, reg- 
nanle Ildefonso Rege in Aragone et in Barchin. et in Provincia. Joanne 
Frontini existente Episcopo in Tirassona. Raimundo de Castellazolo in Ce- 
saraugusla. Ricardo in Oscha. Michaele de Valamazano Seniore in Epila 
et in Orrea, et in Aranda. Ferrando Roderici in Calataiub et in Daroca et 
in Turol. Tarino in Tirassona. Michaele de Sánela Cruce in Burgia. He- 
rengario de Entenzia in Cscsaraugusla. 

(4) Notabiles sunt han scriplura adslu- Huic similia sunl alia plura ¡nstrumen- 

dium juris feudalis Aragonum, qua de la in eodem libro transcripta, continenlia 

causa, ct subscriptionum ergo, eas hic ¡n- donationes vicorum. do Pozuel (Col. 8f>) 

cltidere opporlunum visum fuit. el aliorum. 



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Apéndices. Núm. XLlIl. 



XLlll. 

Carta venditionis: anno 1175. 
Ex ms. Priorís Moriende. (i) 

Id Dei nomine hec est carta de vendicione quam facimus Ego Don. » 
Erbass et uxor mea Donna Sancia vobis D. Lop. de Murzaual. Per hanc 
scripturam vendimus vobis illas casas que fuerunt de Domingo Johannes 
pro V. morabetinis lopinis et medio, bonos et de peso. Sunt illas casas m 
Alpharella: habet frontaciones de una parte la carrera publica, et de alia 
parto ¡Mas casas de Sancia la barbuda, et de alia parte casas de Marcnyz, 
et alia parte casas de Per iter et de suis fratribus. Sicut istas frontacio- 
nes includit... cet. Et de ista vendicione donamus vobis íldancia de sal- 
vedat a fuero de térra a Don Bernart de Fontova. Et de hoc sunt testes 
qui viderunt, et audierunt Joban de Pedric. et Garcías Cascanl, etde precio 
nichil remansit: alíala pagada lili. ss. (solidos 1 }) et medio. Facta Carta in 
niense Januarijs, Era M.CC.Xlll. 

XLIV. 

Donalio conjugum qui, titulo precario, corpora et bona sua Domtntco Sepul- 

chro donan t. anno 1177. 

Ex ms Priorís Monterde. 

Id Dei nomine et eius gratia. Ego Don Gonzelines et Donna Albira 
mea mulier, placuit nobis Iibenti animo et spontanea volúntate, et dona- 
mus nos ad Deo et ad il lo Sancto Sepulcro de Jerusalem bivos et mortuos, 
cum totas noslras chasas de Borga, et cum tota nostra hereditate, sine 

\\) Inler alias scripluras by brido latino nam et mores et nummos illius regionis 

exaratas, quas eruditus ¡lie Augustinia- indicat, et eliam ad filológica studia com- 

nus e labulario Ecclesise sua? transcripsit paranda, qutbus nostra «tas indulget, 

libel banc breviusculam edendan elige re, ulitis videlur. 



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396 España Sagrada. Tratado LXXXYII. 

ullo relinimento, que non ibi facimus. In tali vero convenio, que Donna Al- 
bira sedeat de sua vita in sua chasa, ct habeat vitum et vestitum de sua 
bereditate, et de hoc quod inde remanseril de illa bereditate, vel illo Prior 
DonBernart d'Ager (1), vel illos alios fraires de Scti. Sepulcri comendave- 
rint ad donna Albira, que illa que sedat inde íidele et verdadera ad Deo el 
ad Sci. Sepulcri et ad suos fraires. Et post obitum eius que remaneant illas 
casas et illa hereditate ad Deo ct ad Sci. Sepulcri ct ad illo Prior et ad 
illos fraires qui ibi fuerinl, qui snnt ad servicio de Deo et Sci. Sepulcri, ad 
faciendam suam propiam voluntatem per sécula cuneta, amen. Kt si de illa 
bereditate non poluerit exire vitum el vestitum ad donna Albira que compu- 
te t donna Alvira cum illo Prior aut cum illos fraires de Sci. Sepulcri, ad 
quibus illo Prior lo comandaverit boc quod exil de illa hereditate, et si non 
potuerit abastare unde abeat vitum et vestitum de sua bereditate que do- 
nenl ei illo Prior, aut illos fraires ad quibus illum lo mandara! la fallida, 
que non cuplet de sua bereditate, et hoc donativum fuit factum ad Deo 
et illo Seto. Sepulcro et ad illa chasa de Sci. Sepulcri de Calataiub, el ad 
illo Prior Don Bernart d'Ager, in Mense marcio die Jovis, XIII 1 Kal. Apri- 
lis El ego Don Gonzelines et donna Albira damus fidanza de salvetate de 
islo suprascripto donativo, ad vos Don Bernart dager Prior, a fuero de ler- 
rra Don RuíTat. Sunt testes et audilres et visores de hoc suprascripto 
Don Ramón Palma, et García de Cascan!. Et soltavil illo Prior Don Ber- 
nart d'Ager debita quam debeant daré Don Gonzelines et Donna Albira. 
XUII. M.° et, VI. si. in dinos (2). 

Facta carta et donacionis in Era M. m CC. m XV. m . Adefonsus Rex in Ara- 
gone et Comes in Barchinona. 

Epcs. John. Frontín in Tarazona, et in Calataiub. 

Epc. Pelrus in Saragoza. 

Don Blasco Maza Sénior in Borga. 

Don Exemin Romeo in Tarazona. 

Don Artal in Alagon. 

Don John. Alar scripsit et hoc signum fecit. 

(1) Bernart dager. 

(2) Quatordecim morabetinos el sex solidos in dineros? 



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Apéndices. Núm. XLV. 



507 



XLV. 

Ildephonsus II Aragón. Rex, Canónicos Pinnatenses C apéllanos Regios 

inslituit: H87. 

Ex arch. Collegialis Eccles. B. Marías ap. Calat. 

Bono et equo convenit toca religiosa semper manuteneri et defendí, et 
ea ad honorem et laudem Dni. nostri Jesu Xpi. donis et possessioni- 
bus augmentan, et etiam tota mentís devotione incesanler ad incrcmenlum 
perducere. Ea propter Ego AA (Alphonsus) Dei gratia Rex Aragonum, 
Comes Barchinone et Marquio Provintie, ob remedium anime mee, meo- 
rumque paren t um, recipio in proteclione et defensione noslra noslrorum- 
que succesorum domum Sánele Marie Pinna, et vos Priorem ejusdem et 
Xll fratres et Canónicos regulares ibidem commotantes, el omnes eorum 
res ac possessiones mobiles et inmobiles, quas hodie possident, vet in an- 
tea Domino annuente possidebunt, tam presentes quam eorum subsequen- 
tes in perpetuum, eosque omnes tam futuros quam presentes in nostros 
meorumque successorum titulo preseutis scriplure in perpetuum adscribo 
propios Sacerdotes et Capellanos. 

Dono insuper laudo et concedo ac per presentes auclhorizo dicte eccle- 
sie de Pinna, et vobis Priori eiusdem et Xll Sacerdotibus propiis Capella- 
nismeis, tam presentíbus quam futuris, quadraginla morabetinos Lupinicos 
boni auri, ad opus indumentorum predictorum fralrum, singulis annis in 
pace et sine contradictione in poHatico meo de Calataiub recipiendos. 

Quicumque vero hanc nostram constitutionem sciens aliquomodo contra 
ipsius thenorem venire temptaret, aut in aliquibus rebus eorum, quas in 
presentí habent vel in antea Domino annuente sunt habituri, dampnum sive 
iacluram inferret, a Sacrosanto Domini nostri Jesu Xpi. corpore et san- 
guiñe alienus Gat, meeque dignitatis regie reus et transgressor semper 
existat, ni digne resípiscens congrua satisfactione mate facta emenda- 
verit. Actum est hoc apud Calataiub, Era MCCXXV. pridie Kalendas Fe- 
bruarij. 

Pelegrino Castellazol domino in Barbaslro— L. de Entenza in Cesarau- 
gusta— Artaldo in Alagone— Pedro de Orrea in Epila— García Orliz ¡n 



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398 España Sagrada. Tratado LXXXVíi. 

Riela— Marcho Ferriz in Osea— Forlun de Vergua in Un Caslello— Tarino 
Alferiz in Tirasona. 

Sigtnum Alph. De¡ gra. Reg. Arag. Comitis Barcbínone et Marchio 
Provincie. 

Sigtnum Petri Regis Arag. et Comitis Barch. 

Huius reí testes sunt Artaldus de Alagone— Michael de Santa Cruce- 
Lupus de Veb— Ferrandus de Darocha— Anfus (Alphonsus) de Barbastro 
— L. Lupis de María— W. Amat— Aznardus Pardi— Garcia Caraz— Pedro 
de Stopanana— L. de Sánela Eugenia — L. de Villanova. 

Sigtnum Petri de Blandís, litteratoris Domini Regis, qui hoc scripsít pre- 
cepto ejusdem Domini, anno et mense quo supra. 

XLVI. 

E pisco pus Turiason. simul cum Priore et Capitulo Tutelanis, cwBStimem 
decimalem cum Templarüs componit: anno 1192. 

* 

Ex arch. Tutelan» Bccles (i) 

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Esta es la carta de transa- 
cion ó composición echa sobre la controversia, que por mucho tiempo 
se agitó entre Johan Obispo de Tarazona y los Fray res del Templo, 
y de la otra parle entre los Frayres y el Prior de la Iglesia de lú- 
dela. La controversia pues era esta. El Sr. Obispo pedia á los Frayres 
del Templo cierta heredad que tienen en la villa de Calalayud que afir- 
maba el Obispo habérsela dejado en su filamento cierto joven llamado 
Guerra. A mas pedia la Iglesia de Ambel, asegurando que le pertenecía 
a él, la cual contendían los Frayres ser suya por causa de donación 
echa a ellos por Miguel Obispo de Tarazona, su antecesor. Esto mismo 
decían los Frayres de la Iglesia de Ríbaforada (2) contra el Prior Tudela- 
no, que afirmaba pertenecer al derecho de su Iglesia en la que el Obis- 
po pretendía se le conservasen los derechos episcopales. Ademas el se- 

(<) H*c scriplura versio videlur [esse, (2) Ecclesia vici de Ripaforala {JUba- 
et non anliqua, anthentici inslrumenti hac forado) Templariorum fuit, usque ad tetn- 
de re lalino sermone confecli. pora exlinctionis illorum. 



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Apéndices. Núm. XLVl. 599 
ñor Obispo pedia á los Frayres quarenta y cinco escudos con ei título de 
las expensas echas para proseguir la apelación á la Curia Romana. Tam- 
bién se quexaba el Obispo de cierta heredad de Doña Narbona: también 
de la institución de los capellanes en las Iglesias que tienen los Templa- 
rios: también de cierto huerto en que está el Burgo de ellos: también 
de la Iglesia de Sto. Domingo de Alfaro, y también de que los Tem- 
plarios no temían recibir á los excomulgados. 

La forma de la composición echa sobre las cosas dichas fué la siguiente. 
Los Frayres del Templo, por causa de paz y concordia, concedieron al Sr- 
Obispo en la Iglesia de Ambel una cena cada año con doce equitaturas y 
la cuarta parte de las diezmas de pan y vino tan solamente, que los Chris- 
tianos de aquel lugar pagan á la dicha Iglesia. 

También quisieron los Frayres que el Sr. Obispo reciba y tenga inte- 
gramente en la ciudad de Tarazona las diezmas de sus labores de pan y 
vino tan solamente. Mas en la Iglesia de Ribaforada dieron los Frayres al 
Obispo una cena cada ano con doce equitaturas y concedieron la tercera 
parte de las diezmas de pan y vino tan solamente, tanto de sus labores 
como de las de los parroquianos de la misma Iglesia. Al Prior de la de 
Tudela y á sus Fratres en aquellos lugares, que al tiempo de la compo- 
sición echa tenían por término de Ribaforada, de la cual tercera parte se 
estableció reciba el Obispo la cuarta. También se ordenó el que el Prior 
de Tudela y sus Fratres no muevan en lo demás qusestion (sic) alguna á los 
Frayres del Templo acerca de las diezmas de los términos circumadjacen- 
tes á dicha villa, como del término de Stercoel, de Azut, y de Spedolla, 
y de otros, sino que contentos con la mitad de las diezmas que al tiempo 
de la transacción recibían de dichos términos, permitan que dichos Fray- 
res tengan quieta y pacíficamente la restante parte. Mas en otros lugares, 
exceptos los expresados, concedieron los Frayres del Templo al Sr. Obis- 
po la mitad de las diezmas de sus labores de pan y vino, tan solamente 
en qualquiera parte que en su obispado al tiempo de esta composición 
exerzan ó tengan agricultura ó la tengan en adelante. 

De la Iglesia de Sto. Domingo de Alfaro fué establecido entre los 
Frayres y el Obispo en esta forma: que el Obispo reciba en ella la mi- 
tad; de las diezmas de las labores de los Frayres y la mitad de las di- 
funsiones, exceptuando los cosas immobles, los cavallos y armas y aque- 
llos que se contienen en el privilegio de los Templario* 



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400 España Sagrada. Tratailo LXXXVlí. 

y assi el Obispo les concederá á ellos la Iglesia y el general cementerio. 

Mas en todos aquellos lugares, arriba expresados, en los que los Fray- 
res concedieron las diezmas al Obispo ó al Prior de Tudela, se bizo la ex- 
cepción de los huertos y molinos y nutrimentos de los animales. 

También plació á los Frayres, por causa de la paz, dar al Obispo en la 
villa de Calatayud la parte de molino que tienen común con él. 

Mas acerca de la institución de capellanes en las iglesias de los Fray- 
res y de los excomulgados, se estableció, como Alexandro 3.° mandó se 
observara en el concilio de Letran, y como se contiene en los privilegios 
de ellos, acabadas, extinguidas y perpetuamente sofocadas todas las otras 
quexas arriba mencionadas, propuestas por parte de los Frayres y del Obis- 
po, á saber, de la heredad de Calatayud y otras. Para quitar pues toda 
ocasión de malignas y el seminario de las conten tiones, se ha dicho con 
mas expresión lo que arriba estaba asignado y se ha establecido para él, 
que el Obispo en adelante no mueva question alguna contra los Frayres 
sobre dichas quexas y para que el Prior de Tudela ó alguno en nombre de 
la Iglesia no proponga quexa alguna contra los Frayres sobre la Iglesia de 
Ribaforada, sino que como lo contiene en sí la forma de la transacion sus- 
crita, tanto el Obispo como el Prior de la Iglesia de Tudela tengan y per- 
ciban de los Frayres en los lugares concedidos por ellos las diezmas de 
pan y vino tan solamente y no les pidan algunas otras. Hágase. Hágase. 
Amen. 

Se hizo esto á diez de las kalendas de Maio, año de la Encarnación del 
Señor H92, en la era 1230, en la indicción H.=Yo Anersans Vasco clé- 
rigo, y yo F. B. de Nemise.=Yo F. B. de Sero hemos hecho esta transa- 
cion como se contiene en este instrumento, por mandado y asenso de Johan 
Obispo de Tarazona y de los clérigos de la misma Iglesia y por manda- 
do y asenso del Prior de la Iglesia de Tudela y de los clérigos de la misma, 
y por mandado y asenso de F. Poncio de Rigaldo, que entonces era Maestre 
de la casa de la Milicia del Templo en la Provincia, y partes de España 
y de sus Frayres.=Signo de Anersans Vasco clérigo f.=Signo de Fr. B. 
de Nemise t.=Signo de F. B. de Sero f, que hemos hecho esta transa- 
cion con el consentimiento de las partes, la qual loamos y confirmamos.= 
Yo Guillclmo Escribano por mandado de Anersans, de F. B. de Nemise y 
de F. B. de Sero y por mandado y consentimiento de las partes escribí esta 
charla, y hice este signo t. 



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Apéndices. Núm. XLVII. 401 
XLVIl. 



finita Celestini ¡II, t» qua privilegia Tutélanos Ecclesüe largitur: 

anno 119(i. 

Ex arcli. eiusdem ecclesia!. 

Celcslinus Epus. servus scrvorura Dci: Dilcctis Filíis Guillelmu Priori 
Tutelanc Ecclesie, ejusque Fratribus tam prcscnlibus quani futuris cano- 
nice sustiluendis in perpetuum. 

Prepostulalio volunlalis effectu debet proscqucnte compleri, ut et de- 
votionis sincerilas laudabiliter crescat, et utililas postúlala vires indubi- 
tanter assumat. Ea propler, dilecti in Domino filii, vestris justis postu- 
lationibus clementer annuimus et prefatam Tutelanam Ecclesiam, in qua 
divino mancipati eslis obsequio, ad exemplar Predesorum nostrorum feli- 
cis recordationis Adriani et Alexandri Romanorum Pontiíicum, sub Beati 
Petri et nostra prolectione suscipimus et presentís scripti privilegio com- 
munimus; statuentes ut quecumque possesiones, quacumquc bona ea- 
dem Ecclesia in presentiaruni juste, et canonice possidet, aut in futu- 
rum concessione Ponliücum, largilione Regum vel Principum, oblatio- 
ne fídelium, seu aliis justis modis, prestante Dno., poterit adipisci fir- 
ma vobis, vestrisque succesoríbus et ¡Ilibata permaneant; in quibus hec 
duximus propriis exprimenda vocabulis. Ecclesias de Fon t ellas, Calcetas, 
Murchant, Urzan, Sorban, Tolebras, Ablilas, Pedriz, Almunia de Alkay, 
Samanes, Almunia de Basaun, Spedola, Stercul, Azud, et quod juris ha- 
betis in Ecclesia de Ripaf órala et ejus pertinentiis, Moscherola, et Murel 
cum ómnibus earum pertinentiis, Ad hec concordiam ínter vos el bone 
memorie Martinum quondam Eniscopum vestrum, Bernardo quondam Tar- 
raconensi Archiepiscopo, ex mandato predicti Predecesoris nostri Adriani 
Pape interveniente juste factam el scripti sui paginam confírmatam, au- 
tlioritate Appca. confirmamus, et etiam perpetué íirmitatis robur babero 
decernimus. Statuentes etiam ut sicut Prior vester, conscnsu Canónico - 
rum suorum, Sacristam, Cantorem et Clabigerum potest sine presentía 
Episcopi constituerc, ita nihilhominus el Capollanum: Canónicos vero et 
lWUonarios cum Capítuli assensu insliluerc, conversos, familiares pro 

TOMO XLIX. 51 



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402 España Sagrada. Tratado LXX XVII. 

Ecclesie vestre itlilitate rcciperc, et reliquam veslre domus administra- 
tionem eidem Priori liceal utililer dispensare. Obeunte le vero, nunc ejus- 
dem loci Priore, vel tuorura qunlibct succesore, nullus ibi subrectionis as- 
tutia, seu violentia proponatur, nisi quem Fralres communi consensu, vel 
Fratrum pars consilii sanioris, secundum Dei liuiorcm, providerint eligen- 
dum. Electus autem Tyrasonensi Kpiscopo prescnlelur ut ab ipso confir- 
mationem sine pravilate aliqua el exaclione rocipiat. Pretcrea vestros 
excesus in Capitulo Tutclano Episcopus canonice corrigal et enmendet. 
Porro Archidiácono et Archipresbitero Tyrasonensis Ecclesia Tutclana 
Ecclesia, Clerici, et Capelle ad ipam pertinentes in millo de cctero res- 
pondcbunl sicut in scriplo ipsius concordie noscitur conlineri. Clericos 
autem vestros, qui ad ordines fuerint promovendi, si fuerínl idonei et 
Tyrasonensis Epus., eos maliliosc noluerit ordinare, vicinis Episcopis pro - 
movendos de aulboritate Sedis Apostolice piesenlclis. Adjicientes quoque 
omnino probibemus, ut non liceal alicui sine consensu Episcopi, Prioris 
et Capiluli vestri infra términos Parroquie vestre in damnum alicujus 
Ecclcsiarum vestrarum novam Ecclesiam edificare, salvis privilegiis Ro- 
manorum Ponlificum. Decernimus ergo, ut nulli omnino hominum liceal 
prefatam Ecclesiam temeré perturbare, aul ejus possesiones auferre, vel 
ablatas retiñere, minuere, vel aliquibus vexationibus fatigare; sed omnia 
integra conserventur eorum, pro quorum gubernatione ac sustenta lione 
concessa sunl usibus omnimodis profutura, salva Sedis Appce. autoritate, 
et Diocesani Episcopi canónica justitia. Si qua igUur in futurum Eccle- 
siaslica secularisve persona hanc nostre conslilucionis paginam seiens 
temeré contra cam venire tenlaverit, secundo, tertiove commonila, nisi 
reatum suum congrua salisfaclione correxerit, potcstalis, honorisque sui 
di^nitatis careal, reamque se divino judicio existere de perpétrala ini- 
quítale cognoscat, et a Sandísimo Corpore et Sanguine Dei, et Dni. Re- 
demploris nostri Jcsuchristi aliena fiat, alque in extremo examine distric- 
le ullioni subjaceal. Cundís autem in codem loco jura sua servanlibus 
sit pax Dni. Nri. Jesuchristi, qualenus et hic fruclum bone actionis per- 
cipiant, et apud dislrictum judicem premia eterne pacis inveniant. Amen. 
Amen. Amen. 

Ego Celeslinus Calholice Ecclesie Epus. subscripsi. 

Ego Albinus Albanen Epus. subscripsi. f 

Ego Oclavianus Hostien, et Veletlren. Epus. subscripsi. f 



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Apéndices. Núm. XLVU. 405 
Ego Pelrus Porluen. el Sánete Ruíine Epus. subscripsi. f 
Ego Jord. Presbiter Gardínalis Sánele Pudent. til. Pastoris subscripsi. f 
Ego JoaniK s til. SU. Clementis Cardinalis Bubien, et Tuscan. Epus. subs- 
cripsi. -¡ 

Ego Guido Presbiter Cardinalis Ste. Marie Irans ' liberta til. Calisti subs- 
cribo, f ' 
Ego Hugo Presbiter Cardinalis Sti. Marlini til. equitis subscribo, f 
Ego Gofredus, tit. Ste. Práxedis Presbiter Cardinalis subscripsi. f. 
Ego Joannes tit. Ste. Prisce Presbiter Cardinalis subscribo, f 
Kgo Lolarius SS. Cosme et Damiani Diaconus Cardinalis subscripsi. t 
Ego Gregorius Ste. Marie jn Porticu Diaconus Cardinalis subscripsi. f 
Ego Gregorius Sti. Georgii ad bellum aurcum Diaconus Cardinalis conf. f 
Ego Lotharius SS. Sergi el Bacbi Diaconus Cardinalis subscribo. + 
Ego Nicolaus Ste. Marie ¡n Cosmedin Diaconus Cardinalis conf. f 
Ego Boso Sti. Theodori Diaconus Cardinalis subscribo, f 

Datura Latcrani, per manum Cencii Ste. Lucie in Ürthea Diaconi Cardi- 
nalis, Dñi. PP. Camerarii, VI kalendas Aprilis, indictione XIII, Incarnatio- 
nis Dominice anno MCXCVI, Ponlificatus vero Dúi. Celestini P. P. 111 anno 
quinto. 

XLV11I. 

■ 

Episcopus O. Frontinus decimos oppidide Borjadonat Capitulo Turiason. 

anno 1200. 

Ex archiv. eiusdem CapMuli, justa cxemplar quod typ'm edidit secuto XVU. 

In Dei nomine. Ego Garsias Frontinus, Episcopus, Dominus decima- 
rum tolius Episcopatus Tirasonensis, tam ex concessionibus Summorum 
Pontificun>, quam ex Privitegijs Regijs, quam etiam ex alijs juribus, et 
consuetudinibus, una cum Decano, Canonicis et Capilulo diclaí Eccle- 
sia; Tirason. Attentis, et consideralis, quod dieli Decanus, Canonici el 
Capitulum dictae Ecclesi» Tirason. pro se, suisque partilionibus, pro 
ómnibus Beneficialis el Oflicialibus piaefatíB Ecclesi» habent, et pos- 
sident quartam partem integrara omnium fructuum decimaliura, et ag- 
norum, et caprarum, et aliarum rerum similiura in Loco de Borja Dio3C 



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404 España Sagrada. Tratado LXXXVII. 

Tirason. sicut et Nos etiam habemus quarlam inlcgram omnium fruc- 
tuum decimalium Civilatis Tirasona. Et attentis similitcr, et considera- 
tis, quod in alijs tribus partibus dictarum Decimarum dicli loci de Bor- 
ja, Ego et Capilulum Canonicorum pradicta Ecclesia Tirason. ut Rec- 
tores et Domini ipsarum Decimarum, habemus omnimodam potesta- 
tem disponendi de eisdem quomodocumque; et reí veritas sic séhabeat, 
quod in perceptione, administratione, et divisione dictorum frncluum de- 
cimalium dicti Loci de Borja et suorum tcrminorum, dicti Decanus, Ca- 
nonici, et Benefíciati ac OfGciales dicta3 Ecclesia Tirason. pr&missam 
quarlam partem praedictorum fructuum decimalium, pro partilione car- 
nium, ex anliqua consuetudine, inter ipsos dividant; Archidiac. Tirason. 
solummodo deciman hujusmodi quarla sol vendo, et de reliquis tribus 
partibus ante dictis dicti Decanus et Capilulum Canonicorum, pro suo 
vestuario, videlicet Canonicorum solummodo, el pro Canonicis prsescoti- 
bus, sub certis modo et forma, inter se dividant etiam ex antiqua con- 
suetudine. Et quia exinde possent oriri graves et diversimoda qnastio- 
nes inter me el diclum Capilulum Canonicorum dicta* Ecclesia; Tirason. 
successoresque meos et suos, si premiosa sine declaratíone, decreto, et 
volúntate remanerent. Quare Ego Garsias Episcopus supradictus, videns 
omnia pradicla, et desiderans obviare litibus et dissensionibus quibus- 
cumque, et quia omnia in tranquillo slatu et perpetua pace permancant, 
Ego, et Capilulum Canonicorum dicla Ecclesia Tirason. gratia, et inlni- 
tu etiam charitatis, volui faceré pradicto Capitulo Canonicorum, praesen- 
tem et infrascriplam concessionem et graliam. Concedo itaque futuris, 
perpeluisque temporibus pradicto Decano, et Canonicis, Capiluloque Ca- 
nonicorum dicta? Ecclesiae omne dominium, litulum, denominalionem, 
omnemque partem el portiouem, quam ego in dictis decimis pradieli 
Loci de Borja habeo, et habere valeo, et mihi scu Pralecessoribus meis 
pertinet ac perlincnt, causis, juribus et actionibus supradictis, aut alijs 
quibuscumque, seu in poslerum mihi et successoribus meis perlinebunl; 
Jta quod dicti Decanus, el Capitulum Canonicorum prsefatav Kcclesia) Ti- 
rason., ul veri Rectores et solí domini dictarum decimarum dicti Loci 
de Borja, et ipsius tcrminorum, de caetero disponere valeant, et quiete, 
sine ullius contradiclione. El voló, quod pro anima mea, atque Pradeces- 
sorum et Parenlum moorum, fíat in quolibet anno unum anniversarium in 
Ecclesia Tirasona. per omnes Canónicos et Beneficíalos dicla Ecclesia Ti- 



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Apéndices. Atyw. XLVI/J. 405 
rasonae. el pro pitantia ipsius solvant dicti Canoníci viginti solidos, el divi- 
danlur mense anniversariorum, inler omnes Canónicos, el Beneficiatos dic- 
to Ecclesias. El quod si diclis Decano et Capitulo Canonicorum deinde 
videbilar alia pía opera et devotae oraliones pro me et prodictis animabus 
faceré, sil in electione eorum, recommendando sibi animam meam, tali mo- 
do, quod semper valeant reperire símiles benefactores. Si quis aulem huic 
facto contradicere praesumpserit, Omnipolentis Dei et Beatissima* Vir- 
ginis Marías, sub cuius invocatione prafata Ecclesia existit, et aliorum 
Sanctorum iram incurrat, cum iniquis porlionem in die iudicij recepturus 
in igne gehenmo perpetua? puniendus. Actum est istud apud dictam Eccle- 
siam Tirasonas. Era M.CC.XXXVII. Incarnatonis Anno M.CC. die aulem 
XX. mensis Novembris. EGO G. Frontinus Episcopus Tirasonensis con- 
firmo, et hoc signum fació. Ego D. Prior eiusdem Ecclesia» conf. et hoc 
signum fació. Ego D. Guillermi Arnaldi Sacrista conf., et hoc signum 
fació. Ego lo. Praecentor conf. et hoc signum fació. Ego P. Abbas conf. et 
hoc, signum fació. Ego M. de Arlosiella confirmo, et hoc signum fació. Ego 
D. de Calatayub confirmo, et hoc signum fació. Ego G. de Grisel confirmo, 
et hoc signum fació. Ego S. de Cascant confirmo, et hoc signum fació. 
Ego P. de Donapalatiana oonf. et hoc signum fació. Ego Magister Bernal- 
dus confirmo, et hoc signum fació. Ego G- Frontin confirmo, et hoc sig- 
num fació. Ego Auguslinus conf. et hoc signum fació. Ego I. Gasenat conf. 
et hoc signum fació. Ego L. Pelri conf. et hoc signum fació. Ego Raynu- 
tiusconf. et hoc signum fació. Ego Al. de Mata conf-, et hoc signum 
fació. EgoB. Siracusa conf. el hoc signum fació Ego R. Gundisalvi conf. 
el hoc signum fació. 

XL1X. 

Garsias Frontinus Tirason. Epus qwBStionem cum canonicis Sonda; Mu- 
ría de Calat. componit: 1201, 

Ex arch. eiusdem Ecclesix. 

Uoc est translalum ab originali instrumento bene et fideliter de verbo 
ad verbum transsumptum, cuyus tenor per omnia talis est. 
In Dci nomine. 

Tcsle Isidoro lillerc sunt índices rcrum signaque vocum, quarum eflicalia 



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406 España Sagrada. Tratado LXXAVIÍ. 

esl bec quoü ea que litteris alliganlur observantiam habeanl el oblivione 
non possunt de facili sepeliri. Ad notiliam omnium perveniat quod Ego 
Garsias Frontinus Tirason. Epus. oblinui a Domino Petro Rege illustrissi- 
mo Aragonum décimas Judeorum et Sarracenorum de Calalaiub et lermi- 
norum eius, et Celina et Yillafelice, de ómnibus hereditatibus iliis quas 
habent vel sunt habitud, que prius fuerunICristianorum vel et sunt future. 

Sed cum pro redimendis istis decimis per servitium Regi faciendum ven- 
deremus Ego et Capilulum Sánete Marie de Calalayud (\) que dicitur de 
media-villa, quasdam heredilates ejusdem Ecclesie videntes eamdem EccJe- 
siam in bac vendí lione gravari ex intuitu pietatis el pro animabus ante- 
cessorum nostrorum alque parentum volui faceré prediclum capitulum 
predictarum particeps decimarum. Concedo itaque predicto Capitulo cum 
assensu Capiluli Tirasonen Ecclesie medietatem predictarum decimarum, 
ut ídem Capilulum videlicet predicto Sánete Marie de Calataiub eam iure 
perpetuo possideat el habeal has decimas ad opus mense quiete, libere et 
secure super propias porliones quas babent pañis et vini, et eorum que 
perlinent ad quemquam. Ipsi autem anniversarium die depositionis mee 
per singulos annos celebrent, antecessorum meorum pariter et patris el ma- 
tris et consanguineorum in eodem die memoriam facienles. Siquis autem 
huic fació presumpseril obviare omnipotenlis Dei et Reate Virginis Marie 
et aliorum sanctorum iram incurrat, cum miquis porlionem in die ¡udicij 
recepturus, et igni gehene perpetuo puniendus. Aclum est hoc apud Calat. 
Era M. CC. XXXIX. Incarnationis anno M. CC. pmo. 
Ego Garsias Frontinus Epus. Tirasonen confirmo el hoc sigfnum fació. 
Ego V. prior ejusdem ecclesie confirmo et hoc sigfnum fació. Ego P. Guil- 

lermi Arnaldi Sacrista confirmo et hoc sigfnum fació. 
Ego magister Joannes precentor confirmo et hoc sigfnum fació. 
Ego V. Archipresbiter Calat. conGrmo et hoc sigfnum fació. 
Ego P. Abbas confirmo et hoc ¡sigfnum fació. 
Ego Martinus de Artosella confirmo et hoc sigfnum fació. 
Ego W. de Calat. confirmo et hoc sigfnum fació. 
Ego V. de Grisel confirmo et hoc sigfnum fació. 

{i) Dicebadir de Media Villa quia eral nalcnsis (vulgo de la Peña) quae exlra op- 
in medio oppidi, ct ad distinclioncm alie- pidum, el in anliquis castris eral, el exi*- 
rius Collegialis Ecclesie Beata; Mari» Pin- til adhuc. 



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Apéndices. IVúm. XL1X. 407 
Ego S. de Cascant confirmo et hoc sigfnum fació, 
ligo M. de Cascant confirmo et hoc sigf num fació, 
ligo V. de Calat. conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego P. de Dona Palatiana conf. et hoc sigf nom fació, 
figo magister Bernardus, conf. et hoc sigtnum fació. 
Ego Garsias confirmo et hoc sigfnum fació. 
Ego Ferrarius conf. et hoc signf um fació. 
Ego Dom. (Dominicus?) conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego G. Frontinus, conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego Augustimus, conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego Petrus Rubens, conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego N. de Villafeiice, conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego J. Gasenat, conf. et hoc sigfnum fació. 
Ego P. Puig Stacius, conf. et hoc sigf um fació. 
Ego Raymundus, conf. et hoc sigfnum fació. 

Ego Unicus Petri de Monlesone publicus tabellio et juratus Capitulis Tira- 
son presens trasumplum manu propria scripsi, et signum meum apposui 
asuetum in testim. rei geste 

L. 

Concordia inter Capitulum Tirason. et Canónicos Pinnatenses apud 

Calat. : anno 1201. 

» 

Kx arch. Eccles. B. María» de Calat. Exlat. inler ms. P. Joach. Tragrgia, t. 4. 
fol 157, ap scrin noslrae R. Acad.: Argaez cuni mulilam edidil. 

In nomine Dni Jesu-Christi, anno a nativitate eiusdem MCCI, IV Nonas 
Martij. 

Quia rerum gestarum series vetustate temporum facilius abdelur, jus- 
lum est, ut ea que inter nomines aguntur scripti memoria comendentur, 
ut quod fragilis memoria tenaci firmilalc non valet retiñere, ad scriptum 
conversis oculis valeat recuperare. Ideo ego G. Tirason. Episc. consensu, 
et volúntate Dflici. Prioris, et Peregrini Archidiaüi, et P. Guillermi Ar- 
naldi Sacriste, el Magislri Joannis Precentoris, totius convenlus eiusdem 
Eccle., bono animo et spontanea volúntale donamus et concedimus vo- 



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408 España Sagrada. Tratado LXXXVIÍ. 

bis Priori Eccle. S. Marie de Pinna de Calatayub, et Canonicis Regu- 
laribus ejusdcm Eccle. ibidem Deo servienlibus, tam presentibus, quam 
futuris, ad honorem Omnip. Dei, et ordinis regule B. August. Ecclam. ip- 
sam cum omni jure, et pertin. suis, et Ecclesias ad prefatam Ecclam. pert. 
quas propiis duximus nominibus exprimendas... Ecclam. videlicet S. Marti- 
ni de Ateca, Ecclam. S. Petri de Alfama, Ecclam. de Alfaraa, Ecclam. de 
Munebrega, Ecclam. S. Justi, Ecclam. S. Marie de Civitate (1), Ecclam. 
de Urera, Ecclam. de Viver de Boicrut (2), Ecclam. de Gastilon et Ecclam. 
S. Marie de Jaraba, que est in solitudine (3), et Ecclam. de Jaraba, et Ec- 
clam. S. Marchi de Calatayub: supradictam autem Ecclam. S. Marie de Pin- 
na cum prenominatis Ecclis. donamus, concedimus, et confirmamus vobis 
Priori, et Ordini Ganonicorum Regularium prefate Eccle. cum omni jure, 
et pertin. suis, videlicet hereditatibus, domibus, terris cullis, et incultis ere- 
mis, et popula lis, molendinis, furniis, pascuis, aquis cum ingresibus et re- 
gresibus, cum superioribus et inferioribus suis, el curo ómnibus aliis ad 
prefatas Ecclas. pertinentibus; ut habeatis et posideatis omnia supradicta 
propietario jure vos, et succesores vestri in perpeluum sine omni contra et 
succesorum nostrorum. contradictione. Quia vero prenominatam Ecclam. 
de Pinna bone memorie Joancs antecesor noster in solo Tiraspn. edificavit, 
et eamdem de bonis Tirason. Eccle. ditavit, ne in posterum inter Ecclam. 
Tirasoo. et Ecclam. de Pinna aliqua controversia oriatur, sed pax et con- 
cordia inter easdem Ecclas. perpetuo conservelur, excomuni consenso 
Canonicorum utriusque Eccle. ad honorem, et utilitatem earundem Eccle- 
siarum hec que inferius scripta sunt nobis, et succesoribus nris. duximus 
perpetuo retinenda. 

Cum ergo Prior in ipsa ecclesia fuerit eligendus, Canonici ipsius cccle- 
sie tres ex Canonicis eiusdem ecclcsie, quos ad hoc putaverint meliores 
Canonice eligant, et ipso representent, ex quibus ipse accipiat, quemsioe 
fraude viderit dígniorem. Quod si neminem eorum ipse accipere velit, 
aserens eos inútiles et indignos, boc per Tirason. Capitulum decidatur. Si 



(1) Non de Media villa quae Mayor 
crat, sed aliain, forte qua; dicilur Conto- 
lalionis. 

(2) Hod¡c Viver de Boicort vol do Vi- 
eor. Est in eadem regione alius Vicus qni 



dicitur Viver de la Sierra. 

(3j Percelebre el conliguum cremilo- 
rium Virgini diclaí de Xaraba sacrura, 
prope sciUurigincm thcrmalium aquarum 
;i plurilms pod^gricis froqucnlalam. 



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Apéndices. Núm. L. 409 
vero in ecclesia illa non possit idoneus invenid de Episcopatu Tirasone 
Canonici de Pinna eligant, si ibi idoneum invenerint Regularem. Si vero 
in Episcopalu Tirasone non inveniatur idoneus Regularis, (une aliunde eli- 
gat Episcs. Regularem, quem sine fraude habere poterit meliorem. Ule 
vero, qui ab Episcopo fuerit comprobatus debilam reverentiam el obe- 
dientiam Episcopo, et Tirason. ecclesie sine exceptione et apelalione pro- 
mitat; eandemque reverentiam et obedientiam Canonici eiusdem ecclesie 
Episcopo promitere tenebuntur, qui ad mandatum Episcopi suo debe bu nt 
Priori obedientiam et reverentiam exhibere. Si vero ecclesiam de Pinna Prio- 
re destitutara esse contigerit, unum ex Canonicis ipsius Eccle. eligat Epis- 
copus, qui quousque Prior eligatur, Canonicis et Eccle. honestati debeat 
providere. Si vero utraque Eccla. Pastore fuerit destituta a Capitulo de 
Pinna aliquis ex Canonicis ejusdem ecclesie eligatur, qui quousque Prior in 
ipsa ecclesia ordinetur, tenealur Canonicis et ipsi ecclesie providere, quem 
Episcopus superveniens aiium subrogando poterit removeré, si hoc ipsi 
Eccle. viderit expediré. Si vero in eligendo non posset Capitulum conveni- 
re, tune per Tirasone Capitulum ex Canonicis de Pinna aliquis eligatur, qui 
eisdem usque ad advenlum Prioris debeat providere. Si vero Prior consti- 
tulus dilapidator, vcl alias inutilis coram Episcopo fuerit legitime com- 
probatus et conviclus, Episcopus eum nulla apellationc obstante destituat. 

Item ex comuni consensu fuit hocetiam constitutum, ut Canonici ejusdem 
ecclesie nullum in eccla. illa Canonicum recipiant secularem, et quod in 
Canonicis Regularibus numerum X non excedan!, nisi precedente causa 
hoc iieret consensu et volúntate Episcopi Presidentis: alios vero Persona- 
tus Prior et Conventus instituant: unam etiam Procurationem cum XII equi- 
laturis Episcopus annualim ibidem accipiat, semel in anno, cum duobus ele- 
ricis, et duobus servientibus: cum sibi minuere voluerit equitaluris non 
prestita annona in eadem Eccla. tribus diebus conlinuis procuretur. Ad ma- 
iorem etiam unilatem, el dileccionem fuit hoc etiam inter ulrasque teclas, 
constitutum, ut Canonici Tirason. sint Canonici ipsius ecclesie, et iIJi in Ti- 
rason. ecclesia Canonicatum habeant, ita quod in Capitulo nullum sibi Io- 
cum vindicare valcant, sed in choro, et refectorio tanquam ecclesie Canonici 
recipianlur, et sicul ceteri Canonici prccurenlur. Si vero aliquis Tirasonen. 
ecclesie Canonicus habilum voluerit Regularem recipere in ecclesia illa, sine 
contradictione aliqua recipialur, ita lamen quod de eadem Ecclesia usque 

ad bienium non postulet ¡ndumenla. In ecclesiis vero, quas habent, vel in 
TOMO xlix. 52 



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410 España Sagrada. Tratado LXXXVII. 

posteruin justis raodis Deo propicio, poterit adipisci Episcopus, quarlam, 
et cenam percipiat, in illis vero in quibus percipere censuerit. De Paro- 
chianis vero quos babel Eccla. de Pinna vel in posterum divina favente gra- 
tia habere contigerit, decimas percipiat, ita lamen quod illarum dec/ma- 
lionum Episcopus quarlam habeal: De posesionibus vero, quas propriis 
sumptibus in Tirason. Diócesi excoluerint decimas non preslabunl. 

Hoc eliara fuit ab ulraque Eccla. constitulum, ul Canonici de Pinna 
contra Tirason. ecclam. nulium valeant privilegium impetrare. Quod si 
forte impetrare presumpserint sil illis irritum et inane. 

Hoc eliam fuit constitulum, et firmatum, ut sub proleccione, et defen- 
sione Tirason. Capituli Ecclesia de Pinna consistat, et eam ab ómnibus, 
Epo. quam aliis eamdem injuste gravantibus, teneantur modis ómnibus, 
quibus juste poterunt defensare. 

Ego Garsias Episc. Tirason. omnia supra dicta confirmo, et subscri- 
bens hoc i signum fatio. 

Ego Dominicus Prior subscribo, et hoc t signum fació. Ego P. Anhia- 
dod. (1) Ego P. Arnaldi Sacrista. Kgo Mr. Joannes Precentor. Ego D. Az- 
quipre (2). Canonicus. Ego D. de Calatayub. Ego Mr. de Arlhosella. Ego P. 
Palacianus. Ego Mgr. B. Ego Durandus. Ego T. Ego D. de Yolbon. Ego 
Monius. Ego Marchisius. Ego Romeus. EgoAznarius. EgoD. Episcopi. Ego 
Jo. Casanas. Ego Mgr. Guillermus. 

De Canonicis de Pina. Ego Guillelmus de Castiellon. Ego P. de X ara va. 
Ego Ximinus. Ego Matheus. Ego Garsias Joanis. Ego Bernaldus Algaioo. 
Ego Mgr. Pelrus subscribo, et hoc t signum fatio. 

kl. 

Privilegium concessum Conventui Dominki Sepulchri circa jura sepultura 

ab Episcopo Turiasonenst: anno 1205. 

Ex ms. Prioris Mortende 

Notum sit ómnibus presentibus et futuris quod Nos G. Dei gra. Tira- 
sonensis, licet indignus Episcopus, cum consilio et volúntate omnium ca- 
to Na vascos? (2) Forailan dicerel Agripene? 



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Apéndices. JSúm. Li. 411 
nonicorum oostrorum., tain Tirasonensium quamCalataiubensium, Dei amo- 
re, et ob reverenliam Dominici Sepulchri, el ad salutem animarum nostra- 
rum, donamus et concedimus Deo, et domui ejus Gloriosissimi Sepul- 
chri' et libi P. Priori eiusdem domus, et universis fratribus presenlibus 
atque futuris, liberam sepulluram semper et in perpetuum. lia ut omnes 
homines Clericos, et Laicos sive mulleres, qui elegerunt sepulluram, vel 
deinceps elegerint in Ecclesia vestra, libere recipiatis et sepeliatis, salvo 
tamen iure Episcopali et Ecclesiarum, sine orani nostra contradictione, 
et omnium nostrorum tam presentium quam fulurorum, ni antea solemne 
votum fecerint in aliis religiosis locis. 

Si quis conlra hanc donationem venire voluerit sit malidictus et ex- 
communicatus, et quod contra istum attentaverit irritum habealur. 

Facta carta Era M.CC.XL.III, XII Kalendas Junii. Data in Calataiub per 
manum Dni. G. Tirasonensis Episcopi. 
Ego G. Tirason. Episcopus confirmo. 

Ego G. Tinson Decanus subscribo. Ego F. Tiras. Priori et Canon, subs- 
Ego G. Frontini Prior Ste. Marie cribo. 

de Calat. suscr. (1). Ego Johannes Canon, subscr. 

Ego P. Sacrista Tirason. (2) suscr. Ego P. Palacianus subscr. 
Ego P. Calataiub. Archid. subscr. Ego Martinus Sacrista suscr. 
Ego Petrus de Calataiub Tiras. Ca- Ego Dominicus Vicarius subscr. 

nonicus suscr. Ego Jo. de Calat. Precentor subscr. 

Ego Bernardus de S." Cruce suscr. Ego Remirus Tyras. Canon, subscr. 
E-o Romeus Tiras. Canon subscr. Ego Magister B. Tirason. Canonicus 
Ego Dominicus Terror. Canon, subs- suscr. 

cribo. Kgo Petrus Justicie Tirason. Canon. 

Ego M. de Artosella Canon, subscr. suscr. 

Magisler R. precepto Dni. Tirason. Epi. hanc cartam scripsit, et hoc 
signum t apposuit. 

(I) Deinde Tirasonensis Decanua, el (2) Ha distinguuntur Cauonici Callic- 
poslea Kpiscopus ut ex sequentibus suba- dralis a Calataiubensibus. 
criplionibus apparet. 



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4 1 2 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 



L1I. 

Compositio inter Capitulum Tirason. et monast. Y eróle in controversia 
quw vertebatur super jura sepultura: anuo 1213. 

Ex libro dicto Privilegia ejus monasl. 

In nomina Patris et Filis et Sp. Sli. Amen. 

Notum sit cundís tam presentibus quam futuris, quod nos G. I>ei gralia 
licel indignus Tirason. Epcs., una cum consensu et volúntate tolius Tirason. 
capituli, compositionem facimus cum Dflo R. W. abbate Berole, et cum loto 
conventu ejusdem monaslerij, super controversia de decimis et se pul Inris 
que vertebatur inter ecclesiam Tirasonensem et Berolense monaslerium. 
Noverilis quod R. W. abbas Berole et conventus eiusdem monasterii con- 
cedimus et damus, pro bono pacis, decimas omnium hereditatum vel de ce- 
tero quocumque in Tirasona et in terminis suis possessuri sumus Dflo. G. 
Tirason. Epo. et conventui ejusdem ecclesie in perpetuum. Similiter da- 
mus predicto Epo. et Tirason. capitulo decimam parlem omnium defuncio- 
num mobilium et inmobilium ex illis qui de Tirason. Episcopatu in monas- 
terio de Berola elegerint sepulturam. Hoc tamen facimus salvis privile- 
giis omnium aliarum hereditatum quas habemus vel babiluri sumus in 
Tirason. Episcopatu. Constitutum etiam fuit quod si aliquis non elegerit 
sepulturam in vita sua in predicto monasterio, et párenles ejus vel aJíí 
ibidem cum duicrint ad sepeiiendum, si monacbi aliquo modo presciverint 
(1) non tradant corpus illius sepullure. Facta carta sub era MCCLI. Ego 
Garsias Tirason. Epc. subscribo. Ego Garsias Decanus Tirason. (i) subs- 
cribo. Ego Petrus Calatajubensis archidiac. subscribo. Ego Pelrus Sacrista 
subscribo. Ego Remirus magisler scholarum subscribo. Ego magister Joba- 
nes subscribo. Ego Romeus subscribo. Ego Dominicus capellanus Sánete 
Crucis subscribo. Ego Pelrus Juslitie subscribo. Ego Dominicus de Terrer 
subscribo. Ego Jobanes de Gasenat subscribo. Ego Marcbus subscribo. Ego 
Rodericus filius Juslitie subscribo. 

De monachis, Ego R. W. abbas Berole subscribo. Ego Raimundus Prior 

(O Sic videtur dicere: liliene sunt piteirint. (2) Succesor in Episcopatu. 



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Apéndices, IS'úm. LII. 413 
subscribo. Ego Berengaríus Sacrista subscribo. Ego Raimundus precentor 
subscribo. Ego Petrus cellarius subscribo. 

Lili. 

Fraternitas Canónicos inter Turiasoncnses et Seguntinos inita: anuo 1214. 
Ex. arch. Turiason. Eccles. Eam evulgavit Argaez fol. 242. 

In Dei nomine. 

Ilec est memoria societatis contráete inter ecclesias Seguntinam et Ti- 
rasonem. Conslitulis in conventu Seguntino Vencrabilibus Dominis R. Se- 
guntino, et G. Tirasonensi Episcopis; omnibusque fere Seguntinis Canoni- 
cis ibidem residenlibus, de consensu omnium contracta est Societas inter 
predictas ecclesias ,in hunc modum. Statutum est siquidem, ut omnes Ca- 
noníci Tirasonensis Ecciesie sint participes oralionum, eleemosynarum > et 
omnium bonorum operum quecumque fíent omni tempore in ecclesia Se- 
guntina. Cum autem aliquis Canonicus ecciesie Tirasonensis obierit, et 
eius obitus ecciesie Seguntine notificatus fuerit, celebretur in Ecclesia Se- 
guntina pro anima ipsius obsequium novem lectionum et Missa; et detur 
uní pauperi porfío canónica die illa. Simililer autem in anno, id est nono 
die Martij, celebretur in ecclesia Seguntina solemniter obsequium et Mis- 
sa pro animabus omnium defunctorum ecciesie Tirasonensis, et die illa den- 
tur septem pauperibus canonice porliones. Ad hec, si aliquis Canonicus 
Ecciesie Tirasonensis ad Ecclesiam Seguntinam venerit recipiatur in Cho- 
ro, in Refectorio, et in Claustro, nisi tempus silentij fuerit, sicut unus de 
Canonicis Seguntinis. Si vero in hospitio suo comedere maluerit portio ca- 
nónica illi detur. Quecumque dicta sunt de Canonicis Tirasonensibus reci- 
piendis in Ecclesia Seguntina, omnia in eodem modo intelligantur et ser- 
ventur de Seguntinis Canonicis recipiendis, tam in spiritualibus quam in 
temporalibus, in ecclesia Tirasonensi. Hec Societas et Fraternitas statute 
sunt in Conventu Seguntino, a supra dictis Episcopis et Canonicis, et pos- 
tea confirmata in Capitulo Tirasonensis ecciesie, ut fraterna delectio, el 
amicitia indisolubilis inter prefatas ecclesias, Deo annuente, in perpeluum 
conservetur. Era MCCL1I. 



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España Sagrada. Tratado LX&XVH. 



L1V. 

Donatio decimarum cuyusdam molendini ab Epo. Tirason. Capitulo B. 

Marios de Calal: anno 1223. 

- 

Kx arch. eiusdem Ecclesie olim Collegialis. 

ln nomine Sánete Trinitatis, et individué Unitatis. Universis hec legenti- 
bus vel audíentibus innolescat, quod nos G. miseratione Divina Tirason. 
Epus. cuín consensu et volúntate venerabilium canonieborum Tirason, da- 
mus et concedimus canonice, sine aliqua diminutione, omnes integre deci- 
mas molendinorum nostrorum quos babemus in Calataiub circa pontem de 
alcántara, vobis clericis Sánete Marie maioris de Calat. canonicis et podio- 
nariis integre et perfecte perpetuo possidendas, et eas per nos et omnes 
successores noslros, sicut Dnus. G. anteccessor noster pie raemorie vobis 
concesserat et tradiderat, plenarie confirmamus. Verumtamen vos Clerici 
prelibate ecclesie tenemini faceré annuatim sollempniter et festine tria an- 
iversaria, unum pro anima venerabilis. J. Frontini, aliud pro anima me- 
morati G. Frontini predecessorum nostrorum Tirason. Epns.; lertium pro 
anima dileeli fratris noslri Petri Gutierriz, et unoquoque die prenominato- 
rum anniversariorum super prelibatis decimis, vos jam dicti Clerici et 
successores vestri per cuneta sécula habeatis panem bonum, et vinum, et 
de ubis et carnibus splendide et habunde (sic). Actum cst boc coratn cano- 
nicis Tirason. P. Calat archidiácono, magistro P. de Calat, Egidio de Mey- 
tat, A. vicario Calat. P. Ferrandi, P. de Navascues. 

Ego Benediclus scriba Concilij Calat., jussu Dni. Epi., hanc cartam scrip- 
si, et hoc sigfnum feci. V.° Kalas Febroarij. Era M." CC. B LX." praa. 



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t 

t 



Apéndices. Núm. LV. 



415 



LV. 

Donatio parrochiarum ab Epo. G. Frontino II in honorem Dnici. Sep. 

apud Calat. \anno \ 228 . 

Ex ma. Prioris Monlerde. 

In Christi nomine pateat universis quod Ego Garcías Dei gra. Tira- 
son. Episcopus, una cum assensu Decani, et Tirason. Capituli, cupientes pre- 
decessorum nost. vestigiis adherere fel. mem. Dn¡. Michaelis, et Dni. Mar- 

tini, ct Dni. Joannis Frontini, et Dñi. Garsie Frontini, qui ob amorem 

Ecclesiam Dnici. Sepulcri dilexerunt, et eidem multa bona conlulerunt, 
damus et concedimus pleno jure Vobis Berengario Priori eiusdem Eccl. in 
Aragonia, et successoribus vris. in perpetuum ét universis fratribus vestris 

Ecclesias quas habetis in Episcopatu nostro Ecclesiam videlicet 

Sancti Sepulchri de Calatayub et Eccl. de Nobalis, et Eccl. de Tobet 
et de Modra, et de Aldeola. 

Predictas itaque Ecclesias cum ómnibus pertinentiis earum damus, et 
concedimus vobis, sicut est superius enarratum, ut habeatis et teneatis 
eas in pace, et regatis per Fratres vestros, vel per Clericos seculares, se- 
cundum disposilionem vestram., sicut hactenus fecisse noscimini; sal- 
vo in aliis iure episcopali. 

Data Carta in Calat. VI Kal. februarij, anno Domini M.CC.XX. octavo. 

Indict. II. 

Nos G. Dei gra. Epus. Tirason. present. cartam laudamus. 

Ego P. Decanus Tirason. (1) laudo en confirmo. 

Ego Navarrus Sacrista laudo et conf. 

Ego P. Archidiaconus Calalajub laudo et conf. 

Kgo F. Mathei Precentor Tyras laudo et conf. 

Ego B. Petri laudo et conf. 

Ego Marquesius laudo et conf. 

Ego A. Vicarius Calalajub laudo et conf. 

Ego J. de Gasenato laudo et conf. 

(i) Pelrus de Na vascos seu Navascues secundus Turiasonensis Decinu*. 



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416 España Sagrada. Tratado LA XX Vi í. 

Ego Rodericus laudo et conf. 
Ego P. Joannis laudo et conf. 
Ego Michael Petri laudo et conf. 
Ego Petrus Canfranc (sea Cascant), laudo et conf. 
Ego Garsia Exiraini laudo et conf. 
Ego Magister Joannis de Galataiub laudo et conf, 

LVI. 

Archiep. Tarraconensis XXX indulgeníiarum dieslargitur stipem erogan- 
tibus ad adificationem Ecclesiae SU. Sepuhhri ap. Calat. : anno 1239. 

Ex ms. Prioris Monterde. 

P. Dei dignatione Terrachonensis Archícpiscopus aplicc. Sedis Legatus. 
ómnibus fidelibus in Tirasonensi Episcopatu commorantibus, salutem et 
dileclionem. 

Apud Villam que dicitur Calataiub construilur Ecclesia in honorem Sane- 
ti Sepulchri, in quo Fílius Dei mortuus jacuit, et ab eodem tertia die re- 
surrexit pro salute omnium hominum. Eum vero locum omnes veneran, 
ibique Chrislum adorare debemus cum Propheta dicente: Adoravimus in 
loco ubi steterunt pedes eius. Sed quia humana fragilítate impedienle Sa- 
crum Sepulchrum non omnes visitare possumus, ideo ad honorem Dei, 
et venerationem Sancti Sepulchri slatuimus, ut secunda die post Pascua, 
et orani hebdómada cum oblalionibus vestris visitare curelis Ecclesiam 
prefatam Sancti Sepulchri, que apud Calataiub sita est. 

Omnibus vero habitanlibus Calataiub, qui in hebdómada post Resurrec- 
tionem Dñi. feria secunda, prefatam Ecclesiam cum elemosinis suis vi- 
sitaverint, Nos, de Dei misericordia confissi, triginla dies de iniuncta sibi 
penitentia relaxamus. Ceteris vero extra Calataiub habitanlibus cum ma- 
gis in visilatione huius Ecclesie laboraverint similiter triginla dies, auc- 
tore Deo indulgemus. 

Ego Petrus Cesaraug. Epus. Dflo. operante similiter XX dies condono. 

Et Ego B. Barchinone Epus. Domino adiuvante X dies condono. 

Et Ego Guillermus Dei gra. Illerdensis Epus. in aucloritale Spirítus 
Sancti XX dies condono. 

Anno Dfli. M.°CC.°xxx. 0 nono. 



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Apéndices. Núm. LVJI. 



\ 1 7 



LVIl. 

fíonatio cuyusdam mi litis Frontim monas t. Verolensi: auno 1222. 

Ex libro diclo Privilegia eiusdem monast. fol. 33 vso. (1) 

Noverint presentes literas inspecturi, quod ego Frontinus miles sanus et 
incolumis, libera volúntate, firma memoria et animo volenti, dono perpetuo 
el concedo pro salute anime mee, et in reraissionem parentum (2) meorum 
Deo et Ecclesie B. Marie de Berole el J. presentí abbati et succesoribus 
suis, omnique conventui ekisdera loci tam presentibus quam futuris, cam- 
pum qui est a la boca d' alfara et habet affrontaliones a parte orienlis, 
pieza de Mahomet de Cortes, ex parte occidenlis campum mooachorum, 
cum ingressu et egressu suo, cum aquis et pertinentiis suis ómnibus prout 
melius, firmius et ulilius potest intelligi ad utililatem ecclesie Berole. 

Fideiussores salvitatis huyus atque donationis, Enecbo Navarro de Tras- 
moz. Testes donationis huyus Romeus de Trasmoz: Gómez de Trasmoz: 
Fr. Michael monachus de Leitago et Fr. Eximinus ejusdem, et Fr. B. de 
Oloro, monachus, qui cartam scripsit. 

Facta carta die Sti. Mathei Apostoli et Evangeliste, anno Dominice In- 
ca^nat¡on¡sMÍCC!XXIJ , 



(1) In eodem libro et sequcnti folio in- 
veniunlur alia instrumenta in quibusFron- 
tini appellatio apparct: «Ego Ferragud 
vendo inj or órlales in alfara el imam pe- 
zam que fuil de Frontino meo germano per 



viij morab. lupinos W. Raimundi Abbaü... 
Facía caria Era mccxviiij: alifala pacata. 

(2) Peccatorum, vel peccalorum pa- 
rentum? 



TOMO XLIX. 53 



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•ÍI8 



España Sagrada. Tratado LX XXVII 



LVI1I. 

Jacubus Aray. Rex tenninum de Ceseron (sen Alcalá) Vetolensi mona si. 

ad popittandwn donat: anno 1251. 

Ex libro diclo Privilegia eiusdein monast. Ibi. 84. 

Manifestum sit ómnibus, quod Nos Jacobus Dei gratia Rex Arag. et Reg- 
n¡ Maioric, Comes Barchin. et Dñus. Montispli. Attendentes quod lauda- 
bile monasterium de Berola et Abbatiam diligere et fovere et in bcnefiliis 
ampliare cum bi et alia bona que ibi fecimus sint nobis meritoria apud 
Dominum hac que presentí carta per Ñas et omnes heredes ac succeso- 
res nostros donamus, concedimus atque laudamus vobis dilecto nostro fra- 
tri Petro Abbati el toti conventui de Berola, presentí atque futuro, quod de 
concessione nostra et licentia speciali possitis et liceai vobis populare lo- 
cum illum qui dicitur Ceseron (1), el ibi villam faceré et adducere gentes 
ad populandum eam de quibuscumque locis volueritis et potueritis unde- 
cumque; quem locum, cum fuerit populatus, habeatis francum et liberum 
cum lerminis el pertinenliis suis, et cum aliis universis que pertinenl vel 
pertinere debenl ratione alicuius ad eundem. 

Hoc vobis impediré vel contradicere confidens de nostri gratia et amore 
nemine acceptante. Recipientes omuia bona ipsius monasterii, et speciali- 
ter locum illum, cum liominibus et feminis qui ibi fuerint populali et babi- 
tatorcs illius loci, cum suis rebus ómnibus quas habebunt, in mea prolec- 
tione, custodia, coraenda, emparancia, defensione el nostro guidatico spe- 
peciali. lta quod nomines qui ibi habilaverint et populaverint, salvi eant, 
sal vi reddant, et sequantur cum ómnibus rebus suis, per loca omnia reg- 
norum nostrorum ac dominationis nostre. Et quod nullus confidens de nos- 
tre generali amore audeat predictum locum de Ceseron nec habitalores 
eiusdem in aliquo invadere, capere, detinere, ofenderé, linguare, raarca- 

(\) I'affus d idus Ceseron, ídem ost in per cilala, sic habetur «edificandt Eccle- 

í|ii<> hodic silus Vicus Alcalá qui illius siam in termino de Trahit in loco qui di- 

monaslerü feudalis populus eral. In per- cilur Cesadon, vel i n predio quod di ciuir 

misione fundalionis KccUw de Tr^hil, nu- Aléala.» 



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Apéndices, yúm. LVilJ. 419 
re, vcl pignoran» neo ros eoruai dum pali (1) futuras per vos et illos face- 
re directum cuilibet conquerenli. 

Mandantes senioribus, maiorisdomis, repostariis, nierinís, zabalmedinis, 
juslitiis et juratis, judicibus et alcaldis, et aliis quibuslibel nostris offitia- 
libus, subditis universis tam presenlibus quain fuluris, quod hanc conces- 
síonem nostram el guidaticurn Grmas habeant el observent, et non conve- 
nianl in aliquo sui confídant de noslri gratia vel amore, el quod monaste- 
rium de Berola, et omnia bona eiusdem, et spetialiler predicluni locum de 
Ceseron et ho mines qui habitabunt eum rebus suis manuteneant prole- 
gant ab omni dapno et congravamine, quod homines tam quam nostra pro- 
pria defendat et non permita t aliquid de predictis ab aliquibus indebite 
inoleslari. Dat. ap. Tutelain V K. Martii Era MCCLX nona. 

Sigfnum Jacobi Dei gratia Regís Arag. et Regni Maioricarum Comills 
Barcli. et Dni. Monlispli. 

Iluius rei lestes sunt Dpns. Ferrandus Infans Arag.— Ato de Focibus 
Maiordomus Arag.— Dopnus Valesius de Vergua. — Blascus Maza.— Petrus 
Puio.— Lupus Ferrenci de Lurcenich.— Petrus Petri Juslilia Arag.— Pele- 
grinus de Bolas Maiordomus Curie. 

Sigtnum Guillermi Scribe, qui mandato Dni. Hegis, pro Pelro Sancii 
notario suo hanc carlam scripsit, loco, die et Era prefixis. 

L1X. 

Pe ¡missio Verolensi Abbaíi ad (edificándola ecelefiam in vico Alcalá: 

atino 1238. 

Ex libro diclo Privilegia eiusdem monaslerii fol. f*o. 

Quod gereudum iuspiral divina prudentia ita debet esse ralum el slabi- 
le quod non possit improborum perfidia reprobari. Hinc est quod ad cunclo- 
rum presentium ac fulurorum nolitiam volumus pervenire; quod nos G. 
Dei gratia Tirason. Epus. habito Divino respectu et pía volúntale ad ho- 
norem Dei, Sancleque Matris ecclesie, de consensu et volúntale CapiUiIi Ti- 
rason. ecclesie, donamus sponle puré ac libcraHlcr Berolensi monaslerio 

(2) Parali? 



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420 España Sagrada. Tratado L XXXVI ¡. 

Cislerciensis ordinis, et R. Guíllermi Abbati eiusdem monaslerii, a nobis no- 
mine prefati monaslerii humiliter poslulanti, et ómnibus monacbis tam pre- 
sentibus quam futuris Deo et Beate Marie scrvienlibus in eodem, libera m 
facultatem sive potestatem construendi, faciendi, componendi vel hedifican- 
di (sic) ecclesiam in termino de Trahiz, in loco qui dicitur Gesadon vel in 
predio quod dicitur Alcalá. Ha lamen quod predictum monaslerium de Be- 
rola babeat, tencat et possideat libere el canonice illam ecclesiam in per- 
petuum, cum ómnibus suis pertinentiis, scilicet decimis et primiliis tam 
predialibus quam personalibus, oblalionibus, mortuoriis, et ómnibus aliis 
que de iure noscuntur ad parrochialem ecclessiam pertinere. 

Nos igitur prediclus G. Dei gratia Tirason. Epus. una cum capitulo nos- 
tro, qui in prefato, ecclesiam construí concedí mus nichil in ea vel cum cons- 
trucla fuerit, nobis vel nostris succesoribus nec Tirason. ecclesie de iuribus 
episcopalibus, archidiaconalibus, archipresbiteralibus retinemus, excepta 
pacatione que nobis et nostris succesoribus ralione visitalionis debetur se- 
mel in anno. Hoc lamen circa pacationem adhibito moderan ime, quod pre- 
fatum monaslerium non possit á nobis vel á succesoribus nostris prefatam 
pacationem redimere pro denariis vel alio modo, vel ultra sumam quinde- 
cim equitantium, nos vel succesores nostros pascere vel pacare, ratione pre- 
dicte ecclesie uliatenus teneatur. Utautcm predicta donatio maiori gaudeat 
firmitate sigilli nostri munimine prcsentem cartam fecimus roboran 
Ego P de Navascos Decanus (i) presenlem cariara laudo et confirmo et 

propia manu hoc signum f fació. 
Ego Navarrus Sacrista pres. cari. 1. et cf. et pr. m. hoc signum i 

fació. 

Ego R. Cantor pres. cartam 1. el cf. et pr. m. hoc sigfnum fació. 
Marquisii t B. Petri t J. de Gasenalo f 1». Guarini t M. Pclri f F. de 
Yergua t G. Eximini f M. Forlis f J. Justi f 

Datis Tirasone per manum Peregrini de Loarre, qui mandato Dni. Epi. 
presentem cartam scripsil, III Kal. .lanuarü anno Dni. M.° CC.° XXX.* 
octavo. 

(I) Idem apparcl in alia ferr idenlica ecclesi;o in vico Villamaioris (fol SI verso 
e( eodem die conoossn ad i;on««lruelionoin «M 82.) 



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Apédices. Mm. LX. 421 

LX. 

Episcopus Tirasonensis Canonicorum et Portionariorum Eccles. B. Ma- 
rta de Calat. unicus Judex cum Priori declaratur: auno 1244. 

Ex arch. eiusdem Ecclesia;. 

G. (Garsias) dei gratia Tirasonensis Episcopus. 

Dilectis in Christo filiis Decanis, Archidiaconis, Archipresbiteris, Vicariis 
seu Officialibus, ct aliis jurisdictionem ordinariam(l) seu delegatam haben- 
tibus in nostra diócesi salutem el benedictionem. Cum Ecclesia sánete Marie 
Maioris de Calalajubo ea noscalur ab antiquo prerogativa gaudere, ut be- 
neficiati in eadem ecclesia, lam portionarii quam canonici, et in appendiciis 
suis non teneantur preter quam sub examine nostro suis querellantibus 
responderé, Noseamdcm inmunitatem, privilegüs predecessorum nostrorum 
munilam, volentes illibatam servare, presentium vobis auctoritatc fírmiter 
precipiendo mandamus, quatenus eosdera occasione cuiuscumque jurisdic- 
tionis, sive super beneficiis in parlibus de Calataiubo obtentis vel etiam 
obtinendis, nullatenus molestetis, si debilam vultis effugere ultionem. Et si 
qui forte sint qui de ipsis rationabiliter conquerantur et cuín ipsis velint in 
juditio experiri coram Nobis, vel coram Priore eiusdem Ecclesie, suam jus- 
titiam prosequanlur. Sentenlias aulem quas presumptores contra huius 
mandati nostri tenorem in eos duxerint proferendas irritas nunciamus. Et 
ut presens scriptum maius robur obtineat illud fecimus sigilli nostri muni- 
mine communiri. Dalum Tirasone xi (calendas Augusli Anno domini M.° 
CC.° XL quarto. 

(1) Ex his verbis liquet Archidiáconos qua Canónicos cximil. 
tune ordinariam jurbdiclionem habere; a 



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Vil 



España Sagrada. Tratado LXXXMÍ. 



LXI. 

Carta popiUatioms et Fort ab Abbate Verolensi data populatoribus vici 

dictiPozuel: amo 1245 (i). 

* 

Ex libro dicto Privilegia ciusdem monast., fol. 90. 

Jn nomine Domini nostri Jhu. Xp¡. 

Conoscida cosa sea a lodos los que esta carta verán, que nos Fray Ber- 
nard Abad de Berola, Fray Guillermo Prior, Fray Juan de Tudela Soprior, 
Fray Rodrigo Cellerero mayor, Fray Pedro de Orejan tallador, Fray D. 
de Taragona cellero de claves, Fray Pedro de Magalon Sacrislan, Fray 
Semeno de Taragona (2) obrero, Fray Bernard Cantor, Fray Juan Maga 
enfermero de los seglares, Fray Pedro Semenoz de Luesia confesador de 
los frayres, Fray Vidal granjero de Magalcorach, Fray Juan de Jacca por- 
tero, Fray P. de Mencirier enfermero de los monges, Fray G. de Taragona 
hoslalero, por nos et por todo el convento d' Berola damos a poblar una 
nuestra granjia, que es clamada el Pozuelo entre Magalon e Rueda a vos 
pobladores, que agora hy venides a poblar e a habitar personalmenl a este 
devant dito logar, asi a los que son a venir como a los que sodes presen- 
tes, go es a saber que damos a vos est dito logar por poblar con todos sos 
términos et sos pertinencias, co es con aguas e pasos d'aguas, pastos, 
herbas, arbores, monlcs, defesas, prados, Iennares, e con todas sos tierras 
hermas et pobladas, con entradas e con essidas, e con todos sos dirilos así 
como a nos pertenece et de ve pertenecer, go es d'la font d'carder entro 



(1) Rarae hocjam tempore caria? po- 
pulalionis el Fororuni evaserant, nam et 
Rex Jacobus in Aragonia, necnon et Al- 
phonsus Sapient ¡n Castella, Leges el Foros 
generales cunclis suis genlibus concina- 
bant. Non ergo frequenlia admodum hu- 
yusmodi instrumenta. 

Nolandum cliam quod non latino sed 
románico sermone (vulgo romance) exaralur 
a monachis Vcrolensibus, el adeo nítido 



stilo, ul Partilarum loqueUe praeferri va- 
leat; unde liquel tola in Tirasonensi Dió- 
cesi vernaculam illam linguam medio sá- 
culo XIII jam ómnibus familiarem esse; 
et omnino eformatam. 

(2) Ñola bene in vernácula lingua jam 
non Tirasona dic», sed Tararona. Monachi 
eUam Frayres dicuntur, sicul et Canoniei 
regulares Sli Sepulchri. 



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Apéndices. Nám. LXI. 425 
a la font judia, e de las vertientes de las penas de Magallon entro al For- 
eallo de paredes rubias, asi como fo determinado por mandamiento del 
Señor Rey Don Alfonso, que lo fizo determinar a Don Sanz de Vera qui 
(Ta su maiordome en ess tiempo. 
E es a saber que tenemos en est dito logar casas para nos et... logar 

para glesia, e la era, e dos quinnones de la vinea, la melad que es 

cerca la vinea, e heredat para dos iuvos assi como es determinado entre 
nos e vos: e que prenda de las aguas vezinalmente, según razón assi como 
las vuestras heredades e al dicho verlo (huerto) que aya agua cada sema- 
na el dia lunes, que ninguno non la pueda embargar asi como puesto es en- 
tre nos e vos. 

E retenemos en este dit logar el forno para nuestro sennorio, que ningu- 
no non end hy pueda fer ni auer sino nos. 

E retenemos todos dreitos de eglesia para nos, co es oblationes, deci- 
mas, primicias de todos fruitos, que en el dito termino se colliere e de cria- 
zones de cañados, et de queso e de lana e de todas otras cosas que Fideles 
xianos. deuen dar a so glesia parrochial, según la costumbre del Bispado 
de taragoza, e nos q Ue mantengamos la dita glesia de clérigo et d'sco- 
lano, et de libros et de vestimentes, et de las otras cosas, que glesia a me- 
nester según ra^on, e vos por natura ni por vezindat non y podades clérigo 
aver, ni establir sino aquel que nos quisiéremos. 

E retenemos en cara en est dito logar para nos todos dreitos entegra- 
ment en aguas, en montes, en defcsas, en calonias, en herbas, en todas 
cosas que a sennorio pertencscen, e demás que los ganados nuestros de 
Berola puedan siempre pascer e andar en los pastos, que y serán, e beuer 
en aquellas aguas que y son, o que y serán, assi como los nuestros, e si de 
otros ganados prendedes ren por racon d'aguas ó de pastos, o de uedados, 
que la quarta part end dedes fidelment al Sennor. 

E es a saber que los pobladores e los herederos d'est dito logar, assi los 
qui son a venir como los presentes, son lenudos de dar siempre cada anno 
en el mes de agosto por treuudo (1) d'est logar L cálices de civera la 
meitad de trigo, la meilad de ordio de la mesura de Magallon a los sen- 
nores dentro en nuestra casa en el Pozuelo. 

H) Trevudo, Aragonice tremió, son tríbutttm, qiiod solvil dominns ulilis domino di- 
recto, frudi sive enchílenseos. 



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424 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 

E es a saber que ninguno heredero d'est logar non pueda vender, dar, 
ni empeñar, ni camiar ni alienar casas ni heredat d'est logar, a cana- 
nero (1) ni a clérigo, ni a ninguna persona infancona o religiosa, ni a 
casa d'orden, e si alguno lo fiziesse, que nos podiessemos emparar la he- 
redat para nos con fruilos et con labores quantas el hy oviese. 

E ninguno non pueda laurar las heredades d'est dito logar sino aquel que 
sera hy habitador e casa tenient por si, o por convinient habitador, que nos 
faga e nos cumpla Ieyalment e fidelment todos nuestros dreitos et a la ve- 
zindat; et si alguno lo fiziese, el podiesemos emparar l'heredat, e fer end 
nuestra voluntat. 

Es aun a saber que ninguno de los herederos d en dito logar, por con- 
tienda que aya con el Sennor o con so vezino, por fuerza o por tuerto, que 
el Sennor o el vezino Ii Gziese non se pueda recurar a persona infanzona, 
el qui lo fiziese que peyte LX ss. sin perdón ninguno, mas la contienda de 
ellos o el tuerto q'el Sennor o el vezino le fiziessen, seya terminada en el 
Pozuelo por la iusticia, o por los jurados, que hy serán, o dcvant los Sen- 
ñores de Berola, salvo dreyto del furto d' tierra; demás si alguna o furto o 
ferida fossc feyta a alguno e el malfeilor quissiesse estorcer' por falsa jura, 
por punto, o por mala pleytesia si los jurados en verdad c en pesquisa cier- 
ta prueban que tuerto tiene, salvo los dreytos del Sennor, fáganlo emen- 
dar como vean por dreilo sobre las juras que el fizieron al Sennor e al 
concejo. Assi que el Sennor e el dannoso end seyan en paz. 

Demás salvos los dreitos e las conveniencias que de suso son escripias 
assi en dreilo de sennorio, como en dreito de glesia, como mellor pueden 
seer entendudos, otorgamos a vos ditos pobladores del Pozuelo, e a todos 
los que y serán después de vos, por nos e por nuestros succesores el fuero 
de Zaragoza por siempre. 

E sobre todas estas cosas nos Fray Bernard dito Abbad el todos los que 
hy de suso son escriplos, por nos et por todo el convent de Berola, assi 
por los que hy son a venir, como por los presentes recibimos vos ditos po- 
bladores et todas vuestras cosas por guardar, por defender et por empa- 
rar, a todo nuestro poder, lirmement et fielment, assi como las nuestras 
cosas proprias, et prometiemos a vos que vos seyamos buenos sennores ot 

* 

(1) Nota bene legem hanc a inonachis monachorum, clericorum el nobiliuni pei- 
jmposilam contra adquisitiones aüorum sonarum ¡n siio territorio. 



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Apéndices. Núm. LXl. 125 
leales en todas cosas. E prometemos a vos que est logar devant dito, no lo 
demos a vida d'omne, ni lo vendamos ni lo empennemos a nenguna perso- 
na infanzona, ni lo demos ni lo camiemos a casa de otra orden ninguna, 
si vos non viniessedes maliciosamiente contra la dreyturia del sennorio, o 
no fiziessedes desondra que soffrir non podiessemos a persona d'orden de 
nuestra casa de Berola, o d' sos pertinencias. E porque esta carta valor e 
firmeza aya por siempre, nos Fray Bernard devant dito Abbad scyellamos 
la con nuestro seyello valedero et duradero por siempre 

E nos pobladeres, qui aquest devant dito logar del Pozuelo venimos a 
poblar e a habitar, et a heredar por nos et por todos los que hy habitaran 
depues de nos recebimos el dito logar con todas estas conviniencias e fue- 
ros et usages, que de suso son escriptas, assi como mellor puede seer en- 
lendudo a vuestro provecto et al nuestro de vos, devant dito Don Bernard 
Abbad et todo el convent de Berola, et prometemos a vos, por nos et por 
los que hy serán habitadores después de nos a buena fe sines enganno 
que vos seamos Pídeles vassallos et leyales nos e los nuestros por siem- 
pre, e que atendamos entegrament todas las conviniencias sobrescriptas, 
e femos vos end omenage de manos et de boca, assi como uassallos deben 
fer a Sennor. 

De todo esto son testimonias qui presentes foron a la donación de esta 
población en el Pozuelo, Don Artal de Luna Sennor de Borgia, e Don Mar- 
tin de Sadava, e Don Rodrigo de Gascant, caualleros, e D. P. Luarr, al- 
caid de Borgia por Don Artal de Luna. 

Fray Sancho de Tudela monge de Berola, por mandamiento del Abbad, 
e del convent e de los pobladores, escriuie esta carta, quinlo día en essida 
del mes de Mayo. Anno Dni. M.°CC. 0 XL.°V. 0 Era M.CC.LXXX.IIJ. 

Regnante Dño. Jacobo Rege in Aragonia, et in Valencia, et in Catatonía 
et in Regno Majoricarum. Kpo. Roderico in Gesaraugusta. Epo. Garsia 
Fronlini in Tirasona. Epo. Vítale in Osea. Dno. F. Infante procuratore in 
Aragón. Petro Cornelii maiordomo. G. Romei Sennor in Tirasona et in 
A randa et in Alagon. 



TOMO XI.1X. 54 



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España Sagrada. Tratado LXXIYIÍ. 



LXll. 

Sententia in decimarum causa contra Fratres ordinis B. Marte de Mer- 
cedibus in porticu ecclesie ab archipr. lata: anno 1249. 

Ex arch. B. Mari» ap. Calal. 

Anno doniini M.° CC.° XL nono, sexto idus Augusti. Comparentibus Ca- 
nonicis ecclesie sánete Mario raaioris Calataiubi ex una parte, et fratre Be- 
rengario de Vico, Commendatore Mercedis captivorum de Calataiubo ex alia, 
coram venerabili dompno Monyo archipresbilero Calataiubensi, in porticu 
ecclesie sánete Marie iam dicte super decímis beredilatum, quas fratres díc- 
li ordinis tam in villa quam in aldeis dicte ville de Calataiubo excolebant, 
vel excoli faciebant, quas inquam decimas dicebant dicti canonici ad se per- 
ünere ratione consuetudinis, facta pelitione a sindico vel procuratore dic- 
torum canonicorum super dictis decimis, cum responsum esset a dicto 
ratre Berengario, quod paratus erat dicto sindico procuratori nomine dicte 
ecclesie sánete Marie maioris de Calataiubo dictas decimas integral iter ex- 
hibere; Nos prediclus M. Archipresbiter de Calataiubo ad instantiam dicti 
Sindici sive procuratoris, auditis preroissis, guia vidimus dictum fratrem Be- 
rengarium comendatorem confitenlem se teneri ad dictas decimas persol- 
vendas ipsura fratrem Berengarium comendatorem domus mercedis capti- 
vorum de Calataiubo, nomine proprio ac fratrum dicte domus dicti ordinis, 
ad dictas solvendas décimas inlegraliter dicte Ecclesie sánete Marie maio- 
ris de Calataiubo sententialiter condepnamus. Et ut presens scriptum maius 
robur obtineat firmitalis sigilli pendentis nostri munimine ipsum fecimus 
roborari, vocatis presenlibus et nominatis testibus fratre Petro Arnaldo 
monacho de Silva, Petro de Pescannalba, dompno Vítale capellano, et Gu¡- 
llelmo de Sarinnana. 

Signum dominici Pelri Tabellionís publici de Calataiubo, qni mandato 
Archipresbiteri hec scripsit. 



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I 

Apéndices. Núm. LXill. 



427 



LXIII. - 

Consect ario E celesta Mayoris Calat. ab Epo. Tarracon: anuo 1240. 

fe 

Ex arch. eiusdtím Ecclesia olim Collegialis. 

P. miseratione divina Terraconensis episcopus. Universis Christi fideli- 
bus per Terraconensem provinliam constitutis, ad quos liltere iste perve- 
Derint salutem et bonis operibus habundare. Quoniam ut ait Apostolus 
omnes stabimus ante tribunal Christi, recepturi prout in corpore gessimus, 
sive bonum fuerrt sive malum, opportet nos dein messionis extreme mi- 
sericordie operibus prevenire ac eternorum intuilu seminare in terris, quod 
reddente Domino cum multiplicato fructu recolligere debeamus in celis, 
firmam spem fuluciamque léñenles quoniam qui parce seminal parce el 
metet, et qui seminal in benediclionibus de benedictionibus el melenl vitam 
elernam. Cum igitur ecclesia sánelo Marie maioris de Calataiubo in nono- 
rem beale Marie virginis glorióse, de liceníia venerabilis fratris G. Dei 
grada Tirasonensis episcopi, prima die dominica post feslum omnium sanc- 
lorum consecraverimus, et inslituerimus quod semper singulis annis in dic- 
ta ecclesia ipsius dedicalionis anniversarium tali die debeat celebran, 
universitatem vestram rogamus in Domino, et monemus vobis in remissine 
vestrorum peccaminum, iniungenles quatenus semper dicta die predictam 
ecclesiam personaliter visitelis, ut per hec et alia bona, que domino inspiran- 
te feceritis ad eterna possitis gaudia pervenire. Nos vero de dei miseri- 
cordia con fide ules, ómnibus veré penilentibus et confessis, qui in honorem 
beate Marie Virginis matris Christi, in die anniversarii dedicalionis prefate 
predictam ecclesiam duxerinl visitandam, quadraginta dies de iniuncta st- 
bi legitime penitentia misericorditer relaxamus. Dalum Calalaiubi, vu idus 
novembris, Anno Domini M.° CC.° quadragesimo nono. 



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España Sagrada. Tratado LXXXVIL 



LX1V. 

Quadraginta dies indulgentiarum ab tipo. Valentino, consecrationis Eccle- 
sice B % . Marte ergo, concessae: auno 1249. 

Ex ipsius eccles. arch. 

Frater A. divina miseralione Yalentinus episcopus; Universis Xpi. fide- 
libus per Tirasonensem diocesim eonslitutis, ad quos littere iste pervene- 
rint, salutem ct bonis operibus babuodare. Quooiam ut ait apostolus om- 
nes slabimus anle tribunal xpi. reccplurí prout in corpore gessimus (1) 

Cum igitur venaribilis paler P. dei gratia Terracuonensis Ar- 

chiepiscopus de volúntate et assensulvenerabilis palris G. Dei gratia Tira- 
sonensis episcopi, prima die dominica posl feslum omninm Sanctorum no- 
bis sibi assistentibus. Ecclesiam sánete Marie maioris de Calalaiubo in ho- 
nore beate Marie Virginis glorióse duxerit consccrandani, et instiluerit quod 
semper singulis annis in dicta ecclesia ipsius dedicationis anniversarium 
tali die debeal celebran', universalem vestram rogamus in Domino et mo- 
nemus, ut in remissionem veslrorum peccaminum iniungentes, quatinus 
semper dicta die predictam ecclesiam personaliter visiletis, ut per hec et 
alia nona que domino inspirante feceritis ad eterna possitis gaudia perve- 
nire. Nos vero de Jbesu Xpi. misericordia confidentes ómnibus veré peni- 
tentibus el confíes*, is qui in bonorem beate Marie malris Xpi. in die anni- 
versarij dedicationis predicle prefatam ecclesiam duxerint visilandam, de 
assensu et licentia episcopi memorati (2) quadraginta dies de iniuncta sibi 
legitime penitenlia misericordiler relaxamus. Dalum in Calalaiubo, sép- 
timo idus novembris. auno Domini m.° cc.° quadragesimo nono. 

(1) Eadem formula ac in praecedenli. concessione Archipiscopali non inveniun- 

(2) Ñola bciie hanc ¿verba, «jua» in lur. 



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Apéndices. Núm. LXV. 



■Í20 



LXV. 

- 

Consecrado E ce les. Dnici. Sep. ap. Culat.: anno 1249. 
Ex ms. Prioris Monlerdc. 

P. miseratione divina Tarrachonensis Archiepiscopus; universis Cbristi fi~ 
delibus per Tarracbooensem provinciana constilutis, ad quos liltere iste 
pervenerint, saluteni in bonis operibus abundare. 

Quum ut ait Apostolus omnes stabimus anle tribunal Cbristi receplurí 
prout in corpore gessimus sive bonum fuerit. sive malura, oportet nos (1). 
• ••.<•.. •...•••.•«••....••.. 

Cum igitur Ecclesiam Sancti Sepulcbri dominici de Calataiub, de volún- 
tate, et ad preces venerabilis fratris G. Dei gratia Tyrason. Episcopi (2) 
die Sancti Martini duxirous consecrandam, statuentes quod semper annua- 
tim ipsius Dedicationis aniversarium in dicta Ecclesia ad honorem Sepulchri 
Dominici celebretur, universitatem vestram rogamus, el bortamur in Dño. 
vobis in remissionem vestrorum peccaminum injungentes, quatenus dictam 
Ecclesiam, prefata die, annis singulis visilelis, ut per bec, el alia bona, que 
Domino inspirante feceritis ad eterna possilis gaudia pervenire. 

Nos vero, de Dei misericordia confidentes, ómnibus veré penitenlibus, et 
confessis, qui dicla, die ad celebrandum anniversarium Dedicationis huius- 
modi assignata, prediclam Ecclesiam personaliter duxerint visitandam, 
Quadraginta dies de injuncta sibi legitima penitenlia, per graliam S. Spi- 
ritus, misericorditer relaxamus. 

Datis Calat., XIII. Kal. Decemb. AnnoDfii. M.°CC. 0 XL. 0 IX.° 

(i) Endent formula ac in praeceden- (2) Ecclesia haec Sti Sepulchri non- 
libus. dum exemptione gaudebat. 



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450 España Sagrada. Tratado LXXX Vil. 



LXVI. 

•Quadraginta dies indulgentia concessi ómnibus qui in Ecclesia B. Marüe 
de Calai. sacris ínter sunt cerlis diebus: anno 1249. 

Ex arch. ejusdem Ecclesia: . 

P. miseratione divina Terrachonensis Episcopus universis Xpi. fidelibus 
per Terrachonensem provinliam constilutis ad quos littere iste pervenerint, 
salutemet bonis operibus habundare. Quoniam ut ait apóstol uí orones (1) 

Cum igitur Ecclesia sánete Marie maioris de Calataiubo ínter alias ipsius 
ville Ecclesias ab antiquo exceltencior ac eminencior babea tur, ut mentes 
fidelium fervencius exardescant ad divina in cadem Ecclesia uudienda et 
ut Beata dei genilrix et semper Virgo María, ad cuius honorem et ravocaüo- 
nem conslrucla est Ecclesia memórala, apud Filium suum dominum Jbesum 
Xpum. pro oblincnda nobis venia nostroruai peccaminum precum suarum 
patrocinia facilius interponat; Nos de Dei misericordia confidentes, ómnibus 
veré penitenlibus et conffessis, qui ad ipsam Ecclesiam diebus festivitatum 
ipsius omnium, etetiam ómnibus diebus Dominicis devocíonis, oracionis seu 
oblationis causa accesserint, vel ad divina ofGcia audienda, Quadraginta 
dies de iniuncta sibi legitime penitentia, per graliam Sancti Spiri tus misen- 
corditer relaxamus. Datum Calataiubi pridie idus Novembris, anno domioi 
M.° CC.° XL.° nono. 

Sigfnum mei Ade Petri Notarü publici Calataiubensis, qui predicta qua- 
tuordecim translata ab originalibus litteris seu sententiis in predictis Tri- 
bus peoüs fideliter translatavi et translalari feci. 

Sigtnum mei Dominicí Petri notarü Calataiubensis qui hec transíate ve- 
ra esse affirmo. 

Sigtnum mei Busonis de Signeris notarü publici Calataiubensis que pre- 
dicta quatordecím translata Scripta vera affirmo (2). 

(1) Eadcui formula qua> in preceden- scripluras in eodem pergameno trasump- 
libus. quas fe re oinnes cum ac in luceni 

(?) Refcruntur hec verba ad alias edimus. 



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Apéndices. Núm. LXVII. 
LXV1I. 



Quadraginta dies indulgentia ab Epo. Valent. largiuntur audientibus sa- 
cra apud Eccles. Mayorem Calal. certis diebus: 1249. 

Ex aich. eiusdem Ecclesise. 

Frater A. divina miserationc Valentinus Episcopus universis Xpi. fide- 
Hbus per Tirasonensem Diocesim constitutls ad quos liltere iste pervenerint, 
salutem et bonis operibus babundare. Quoniam ut ait apostolus, omnes 
stabimus ante tribunal Xpi. recepturi prout in corpore gessiraus (1). 

Cum igitur Ecclesia sánete Marie maioris de Calataiubo inter alias ip- 
sius vil le Ecclesias ab antiquo excellenlior habeatur, ut mentes fidelium 
fervientius exardescant, ad divina in eadem Ecclesia audienda, et ut 
Beata Dei genitrix virgo et seraper gloriosa Maria, ad cuius honorem et 
ínvocationem constructa est Ecclesia memórala, apud Filium suum,domi- 
mim Jhesum Xpm., pro oblinenda nobis venia nostrorum peccaminum 
suarum precum patrocinia facilius interponal; Nos de venerabilis patris G. 
Dei gralia Tisasonensis Episcopi volúntate, fidelibus universis, qui ad ip- 
sam diebns solemnitalum ipsíus omnium, et etiam sabatinis, devocionis, 
orationis et oblationis causa accesserint, vel ad divina ofRtia audienda, 
Quadraginta dies de injuncta sibi legitime penitenlia, per gratiam sancti 
Spiritus misericorditer relaxarous. Dalum in Calataiubo xuii.° kalendas De- 
cembris anno Domini m.° cc.° xL.° nono. 

(i) Eadem formula quae in pnecedentibus. 



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452 



España Sagrada. Tratado LXXXVH. 



LXVIIl. 

Quadraginla dies indulgentiarum largiunlur ab Epo. Tirasone slipem. 
erogantibus ad reparationen chori Eccles. Mayoris Calat.: 1254. 

Ex arch. etusdem Ecclceiae 

G. dignalione divina Tirasonensis Episcnpus, universis xpi. fidelibus per 
oostram diocesim constitulis, ad quos liltere iste pervenerint, salutem et 
bonis operibus habundare Quoniam ut ait Apostolus orones slabimus (i) 

raetet vitam eternam. Cum igitur canonici ecclesie sánete Maríe de Calata- 
¡ubo, Maiore, de consilio vicinorum, proponant routare cborum et quedam 
impedimenta fabrice ipsius ecclesie removeré, et emere etiam quoddam 
sumpluosum labernaculum cum ffrontallo, et ad id peragendum faculta- 
tes eiusdem fabrice non possint sufficere, universitatem vestram rogamus 
et monemus in Domino, atque in remissionera vobis iniungimus peccato- 
rum, quatenus de bonis vobis a Deo collatis eidem Ecclesie vestras elemo- 
sinas et grata caritatis subsidia conferatis, ut per subvencionem vestram 
ídem Chorus cum predictis valeat ad bonorem Dei et salutem animarum 
vestrarum feliciler consummari, et omnes per hec et alia bona, que Domino 
inspirante feceritis, ad eterna felicitatis mereamini gaudia pervenire. Nos 
vero de Jhesu Xpi. misericordia confidentes, ómnibus qui Ecclesie me- 
mórate raanum porreierint adjutricem, xl dies de iniuctis sibi legilimis pe- 
nitentiis per gratiam Sancti Spiritus misericorditer relaxamus. Dalum Ca- 
lataiubi ui.° nonas februarii. Anno domini m.° cc.° L.° quarto. 

{i) Eadem formula quae ¡n pra»cedcnlibus. 



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Apéndices. Núm. LXIX. 
LXIX. 



453 



Donatio monasterio Verolensi portionis in Ecclesia Borgiie: atino 1249. 
Ex scriptura eiusdem monaslerii ¡ti scriniis noslra» Rcg. Acad. sérvala. 

In nomine sánete et individué Trinitatis Patris et Filii ct Spirilus Sancti. 
Ad noticiara perveniat singulorura, quod nos G. dignatione divina Tira- 
sonensis Episcopus, et Forlunius de Vergua Archidiachonus Calatajubensis 
Rector Ecclesie de Burgia, de consensu et volúntate N. decani, M. Petri 
archidiaconi, B. Petri sacriste et capituli Tirasonensis Ecclesie, sponlanee, 
scienter et consulte per nos et successores nostros, damus, concedimus, 
vobís fratri B. Abbati Berolensi et conventut eiusdem monasterij, ves- 
trisque successoribus in perpeluum, assignamus fructus unius integre por- 
cionis in Ecclesia Sánele Marie de Burgia, ad mensam Tirasonensis Epis- 
copi pertinente, ad sustentalionem videlicet presbiteri in cadera Ecclesia, 
pro anima bone memorie P. Petri Archidiachoni Calataiubensis quotidie ce- 
lebrantis, ut vos el successores vestri, eosdera habeatis et percipiatis inte* 
graliter perpetuo diebus singulis, sicut unus de socijs eiusdem Ecclesie ibi- 
dem continué residentibus, quiete, libere, pacifice ac potenler, absque 
contradictione, diminutione et revocalione nostri, noslrorumque in poste- 
rum successorum. Sane sciendum est, quod nos prefati Episcopus et For- 
lunius de Vergua Rector Ecclesie de Burgia sepefale, pro buiusmodi assig- 
natione fructuin porcionis, nomine eiusdem Ecclesie, recepimus a vobis 
memoratis Abbate el Couventu Berolense octingentos sóidos jaccenses, bo- 
ne legalisque monete, quos inquam profilemur in utilitatem ipsius Ecclesie 
de Burgia, totaliter fore versos. Et cum de eisdem nobis fuerit integraliter 
salisfactum, sponte renunciamus omni exceptioni non numérate pecunie et 
dolí, volentes itaque super hoc salubriter indempnilati eiusdem monasteiü 
providere Ecclesiam de Burgia, ad prestationem fructum porcionis pre- 
dicte, sicut superius continetur, per nos et successores nostros, cum boc 
instrumento firmitatem habituro perpetuo, nobis prefatis Abbati et Con- 
ventui obligamus, adicientes quod si forte nos vel aliqui successorum nos- 
trorura, hanc concessionem in posterum vellemus infringere, aut eidera 
(juibuscumque racione, modo, vel causa, aliquatenus obviare, Ecclesia de 

TOMO XLIX. 55 



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434 España Sagrada. Tratado LX XXVII. 

Burgia, in ouius utilitalem predicta peccunia noscitur fore versa, ad solu- 
cionera dictorum octingentorum soldorum, deduclione et compensatione om- 
nino cessantibus, vobís iam dictis abbati et conventui veslrisque succes- 
soribus teneatur. Ut autem universa premissorum et singula perpetua fir- 
milate subsistan!, nos dlcti Episcopus et F. de Vergua Archidiachonus Ca- 
lataiubii et Rector predicte licclesie de Burgia, presens instrumentum 
opposilione sigillorura nostrorum, proprisque subscriptionibus dignum du- 
xiraus muniendum. Porro nos roemorati N. decanus, M. Petri Archidiacho- 
nus, P. Petri Sacrista, et Capilulum Tirasonensis Ecclesie hanc concessio- 
nera laudantes, ipsamque ratam habentes, hoc instrumentum communi 
sigillo nostro ei singularibus subscriptionibus duximus roborandum. Aclum 
est hoc Tirasone nj nonas julii, anno Domini M.cc. quadragesimo nono. 

Sigf num G. Dei gratia Tirasonensis Épiscopi. Ego F. de Yergua archi- 
diaconus Calataiubensis et Rector Ecclesie de Burgia laudo et hoc sigf no 
firmo. Ego N. deca